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De dónde venimos

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Joven con bandera cubana en calle de La Habana. Foto: Claudia Camps.

Dos acontecimientos concomitantes convergen en la necesidad de colocar en primer plano los temas que atañen al presente y al futuro de la nación. Conmemoramos los 150 años del inicio de nuestra primera guerra de independencia mientras se abre el debate público acerca del Proyecto de Constitución de la República.

En nuestro contexto, inseparable del complejísimo panorama mundial, el homenaje al Grito de Yara no puede reducirse a un acto conmemorativo. Implica recuento y rescate del hilo conductor que entrelaza la construcción de una nación soberana y la irrenunciable lucha por la emancipación humana. Una historia que se eslabona en cimarronajes, victorias y reveses.

En Yara cristalizó el sueño independentista que se había ido forjando, bajo formas diversas, desde que los criollos tomaron conciencia de la expoliación de sus bienes por parte de una metrópoli voraz, los esclavos intentaron romper el yugo y el sector de negros y mestizos vio cercenados sus derechos sociales.

Algo aprendimos en los manuales escolares sobre la conspiración de Soles y Rayos de Bolívar. Mucho menos se ha indagado acerca de los alcances y el significado de la conspiración de Aponte y mucho falta por divulgar en torno a las medidas extremas que se tomaron en “el año del cuero” con la brutal represión de la llamada Conspiración de La Escalera.

El poder colonial se había percatado de la complejidad creciente de la sociedad cubana, donde negros y mestizos conquistaban espacios mediante el desempeño de numerosos oficios, accedían a algunas profesiones y se manifestaban en el campo de las artes, sobre todo en la música. El efecto de las torturas silenció a algunos sobrevivientes y la inmolación de Plácido tuvo un valor simbólico.

Después de la derrota del Zanjón, Baraguá dejó abierta la posibilidad de una esperanza. La sociedad era otra. La nación había germinado. José Martí se dedicó a consolidar la unidad. Venció los recelos de los veteranos y, en primer lugar, forjó la unidad de los de abajo con su prédica y magisterio ante los emigrados humildes de Nueva York y los obreros de Tampa y Cayo Hueso.

La guerra del 95 tuvo una sólida base popular. La intervención norteamericana marginó a los cubanos del tratado de paz. El Ejército Libertador se desarmó. Se impuso la Enmienda Platt y los tratados de reciprocidad reafirmaron la dependencia económica. Hubo bandera en una república cercenada. La decepción y el desaliento se abatieron en un país empobrecido.

A poco de comenzar la tercera década del siglo, con una generación emergente se reagruparon las fuerzas en los sectores obreros, femeninos y estudiantiles. En torno al heterogéneo Grupo Minorista, los intelectuales fundieron en un mismo proyecto la renovación de los lenguajes artísticos y la participación en la vida pública.

El predominio de las dictaduras y la penetración creciente del imperialismo norteamericano que, como resultado de la Primera Guerra Mundial, desplazaba al capital franco-británico en el subcontinente, la resonancia de la Revolución de Octubre y del estallido mexicano de 1910, favorecieron el desarrollo de una conciencia latinoamericanista orientada a la conquista de la segunda independencia con acento descolonizador, arraigado en el reclamo de una auténtica emancipación humana. Mariátegui y Mella propusieron una relectura del marxismo desde la valoración de los rasgos concretos específicos de nuestra América.

En Cuba, la lucha contra Machado aceleró la maduración de la conciencia política. Se manifestaron tácticas y estrategias diferentes que precipitarían el desmoronamiento del gobierno Grau-Guiteras. Pero el combate había permeado el espíritu de las masas. Una huelga general espontánea había precipitado la huida del tirano. De ese proceso dimanó la aparición de una conciencia internacionalista. Pablo de la Torriente Brau cayó en Majadahonda en defensa de la República española agredida por el fascismo. Más de mil cubanos se unieron, como voluntarios, a esa batalla.

A pesar de la frustración de las expectativas creadas por la lucha contra Machado, debido a la complicidad de la mediación norteamericana con sus aliados internos, la Revolución del 30 dejó un importante legado en el terreno de las ideas. Se fortaleció el movimiento obrero y la memoria de Guiteras, asociada al radicalismo de sus medidas de gobierno, contribuyó al desarrollo de una conciencia popular despojada de fatalismo y, por tanto, abierta a las perspectivas de cambio, prueba decisiva del importante papel desempeñado por la subjetividad con vistas a cualquier propósito transformador.

Hoy más que nunca se libra una confrontación esencial en el plano de las mentalidades. Así lo había comprendido Martí al redactar, junto con Máximo Gómez, el Manifiesto de Montecristi en vísperas del estallido de la guerra necesaria. Así lo comprendió Fidel cuando, en su autodefensa después de la derrota del Moncada, utilizó esa tribuna para establecer un programa de acción y proponer, en aquella circunstancia histórica precisa, una definición inclusiva de pueblo.

Desde que Martí redactó Nuestra América -documento que conserva plena vigencia-, nación y emancipación humana son propósitos inseparables en el diseño de cualquier estrategia revolucionaria. Entender lo que somos y de dónde venimos son requisitos indispensables para perfilar las pautas del hacia dónde vamos, horizonte imprescindible para seguir marchando, vencer obstáculos, afrontar con serenidad y sabiduría las verdades más duras y consolidar, en lo más profundo del pueblo, la unidad necesaria.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 7 comentarios



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  • El buril dijo:

    Realmente de dónde venimos ya está bien escrito en la historia, la pregunta es Hacia dónde vamos? Acaso hacia la oquedad perpetua? como dijo Dostoievski.

  • José García Álvarez dijo:

    Hacia donde vamos no es secreto ,esta tambien escrito,lo estamos ahora mismo discutiendo y analizando,y somos nosotros mismos los que debemos quitar ,agregar,o aceptar lo ya esta plasmado en lo que sera la renovada Constitución,atemperada a las circunstancias actuales.Solo falta que cada quien actue conscientemente ,responsablemente ,sin menguar la verdad dicha de buena fé para mejorar y no distorcionar.
    Más hemos tenido el previlegio de haber contado con el Estadista mas brillante del Siglo XX y XXI,quien nos ayudo a construir lo que hoy tenemos.Y si seguimos su legado ,solo nos falta poner amor,interes,esfuerzo,voluntad,valor e inteligencia para construirnos el futuro que quremos.

    • Leandro dijo:

      “Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras, de como se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas acerca de cómo se puede preservar o se preservará en el futuro el socialismo.” Fidel en Cien Horas con Fidel.

  • Jose Carlos dijo:

    Estimada Doctora, en Yara no hubo grito, el grito es en la Demajagua, es un error de seguir diciendo eso, hasta nuestros libros de historia en las escuelas, lo dicen.

    y venimos, no de esa fecha historica, anteriormente existen muchas pruebas que se estaba formando la cubania.

  • Josefina dijo:

    Estimada profesora. La felicito por su síntesis excelente sobre nuestra independencia. Supo mencionar los momentos principales y los hechos trascendentales en corto espacio. Felicidades.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico Doctora. De dónde venimos, ese título encierra la esencia del concepto historia, no existe una sola historia, pero en materia de historia cada uno de nosotros si tenemos nuestra propia historia, detalle que se subestima y escapa a la hora de usar la historia como herramienta para entender el mundo que nos rodea, dentro del proceso educativo, porque con ese fin en lo cotidiano vamos a la historia, para a partir de ella entender el presente y visualizar futuro, pero en realidad no se nos enseña la historia con ese fin, ni en el sistema educativo ni en los medios de comunicación, la historia se cuenta como un relato, cuando más es un análisis de hechos, no como una herramienta para conocer al ser humano en su momento histórico, la historia para los jóvenes no es una herramienta para mirar futuro, solo sirve para contarla o recitarla de memoria. El sistema educacional debe usar la historia como una herramienta, no como un fin, la historia no es la meta. La historia es el punto de partida para entender el presente y mirar futuro sobre una base científica.
    Un niño de 14 años ya tiene su historia, esa primera historia la de su barrio, sus vivencias del pasado reciente, pero él no tiene conciencia de ello, para él eso no es historia todavía, salvo excepciones muy destacadas, por lo general le tratamos de impartir la asignatura historia contada como un cuento no explicada para razonarla como la herramienta imprescindible que es para entender el presente y mirar futuro, esa es una razón porque la historia que se cuenta en la escuela esté entre las asignaturas más rechazadas, se centra en el relato de lo político, en el inventario de gobiernos, guerras, datos, fechas y actos heroicos, pero pasando por alto los procesos sociales, económicos, y culturales fundamentales, no describe y analiza en detalle el contexto para comprender el fenómeno histórico, eso es más importante para comprender el fenómeno histórico y a los hombres dentro de ello, que memorizar una fecha, que por lo general el examen te obliga a retener, hay personalidades que determinaron en una época, pero eso es posible gracias a un contexto que favoreció el surgimiento de esta figura, pero esa historia contada de ese personaje, sin analizar el contexto lo hace ver divino, diferente, y no nos permite compáralo o relacionarlo con nosotros en nuestro actuar en el presente, queda como una historia contada, no una historia explicativa que incluya diversos aspectos de la vida de modo que involucre a los adolescentes y jóvenes sin agobiarlos con tanto nombres y fechas, que muchas veces es lo importante en el examen, que al final no le sirve de mucho, o de nada a ese joven para enfrentar la vida, y mucho menos profundizar en el análisis de su presente y mirar futuro, memorizar una fecha no nos aporta mucho para la vida, para un historiador eso es clave, pero para la mayoría de los jóvenes no . La historia debe exponer la complejidad de la conducta humana, que permita comprender el mundo en el que vivió ese personaje, y relacionarlo con el de hoy, y con ello analizar sus propias vivencias e historia recientes de ese joven, la historia es una herramienta no un fin, para prepararlos para los desafíos del futuro que tendrá que superar. Los historiadores y los maestros si deben dominar en detalle la historia y comprender esos hechos para poder explicarlo, pero la clave es logra poner a ese estudiante en ese contexto a partir de una explicación haciéndolo de forma relacionada con el presente del joven, donde se valoren los comportamientos de los hombres, los valores cívicos, los principios.
    Ahí por ejemplo un profesor aferrándose a los valores patrios le diría aun estudiante, que lo primero en la vida de un hombre son sus orígenes, que los mejores amigos son los del barrio, o por lo menos son sagrados, que aunque sea ministro cuando llega el amigo del barrio a verlo debe parar lo que esté haciendo para atender a Gonzalo el cojo, su amigo de la infancia que vino a verlo porque barrio es sagrado, cuando le inculcamos el amor y la fidelidad a un joven a su barrio, también así le inculcamos el amor al país, porque el barrio en una clase de historia es el país. Además, les digo a mis hijos, que, para triunfar definitivamente, eso solo es posible en tu tierra natal, que fuera de tu país de origen es imposible triunfar, que por lo general en esa aventura todos soñamos, pero nadie triunfa, la historia así lo confirma. La historia debe emplearse en el socialismo más en la formación de conductas, que el inventario de los hechos, mostrando precisamente la complejidad de la conducta humana en cada contexto histórico, haciendo más hincapié en ello que permita al joven comprender mejor el mundo en el que vive y prepararlo mejor para los futuros retos. La historia es una herramienta para conocerse mejor a uno mismo y poder proyectarse hacia delante.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico Doctora. De dónde venimos, ese título encierra la esencia del concepto historia, no existe una sola historia, pero en materia de historia cada uno de nosotros si tenemos nuestra propia historia, detalle que se subestima y escapa a la hora de usar la historia como herramienta para entender el mundo que nos rodea, dentro del proceso educativo, porque con ese fin en lo cotidiano vamos a la historia, para a partir de ella entender el presente y visualizar futuro, pero en realidad no se nos enseña la historia con ese fin, ni en el sistema educativo ni en los medios de comunicación, la historia se cuenta como un relato, cuando más es un análisis de hechos, no como una herramienta para conocer al ser humano en su momento histórico, la historia para los jóvenes no es una herramienta para mirar futuro, solo sirve para contarla o recitarla de memoria. El sistema educacional debe usar la historia como una herramienta, no como un fin, la historia no es la meta. La historia es el punto de partida para entender el presente y mirar futuro sobre una base científica.
    Un niño de 14 años ya tiene su historia, esa primera historia la de su barrio, sus vivencias del pasado reciente, pero él no tiene conciencia de ello, para él eso no es historia todavía, salvo excepciones muy destacadas, por lo general le tratamos de impartir la asignatura historia contada como un cuento no explicada para razonarla como la herramienta imprescindible que es para entender el presente y mirar futuro, esa es una razón porque la historia que se cuenta en la escuela esté entre las asignaturas más rechazadas, se centra en el relato de lo político, en el inventario de gobiernos, guerras, datos, fechas y actos heroicos, pero pasando por alto los procesos sociales, económicos, y culturales fundamentales, no describe y analiza en detalle el contexto para comprender el fenómeno histórico, eso es más importante para comprender el fenómeno histórico y a los hombres dentro de ello, que memorizar una fecha, que por lo general el examen te obliga a retener, hay personalidades que determinaron en una época, pero eso es posible gracias a un contexto que favoreció el surgimiento de esta figura, pero esa historia contada de ese personaje, sin analizar el contexto lo hace ver divino, diferente, y no nos permite compáralo o relacionarlo con nosotros en nuestro actuar en el presente, queda como una historia contada, no una historia explicativa que incluya diversos aspectos de la vida de modo que involucre a los adolescentes y jóvenes sin agobiarlos con tanto nombres y fechas, que muchas veces es lo importante en el examen, que al final no le sirve de mucho, o de nada a ese joven para enfrentar la vida, y mucho menos profundizar en el análisis de su presente y mirar futuro, memorizar una fecha no nos aporta mucho para la vida, para un historiador eso es clave, pero para la mayoría de los jóvenes no . La historia debe exponer la complejidad de la conducta humana, que permita comprender el mundo en el que vivió ese personaje, y relacionarlo con el de hoy, y con ello analizar sus propias vivencias e historia recientes de ese joven, la historia es una herramienta no un fin, para prepararlos para los desafíos del futuro que tendrá que superar. Los historiadores y los maestros si deben dominar en detalle la historia y comprender esos hechos para poder explicarlo, pero la clave es logra poner a ese estudiante en ese contexto a partir de una explicación haciéndolo de forma relacionada con el presente del joven, donde se valoren los comportamientos de los hombres, los valores cívicos, los principios.
    Ahí por ejemplo un profesor aferrándose a los valores patrios le diría aun estudiante, que lo primero en la vida de un hombre son sus orígenes, que los mejores amigos son los del barrio, o por lo menos son sagrados, que aunque sea ministro cuando llega el amigo del barrio a verlo debe parar lo que esté haciendo para atender a Gonzalo el cojo, su amigo de la infancia que vino a verlo porque barrio es sagrado, cuando le inculcamos el amor y la fidelidad a un joven a su barrio, también así le inculcamos el amor al país, porque el barrio en una clase de historia es el país. Además, les digo a mis hijos, que, para triunfar definitivamente, eso solo es posible en tu tierra natal, que fuera de tu país de origen es imposible triunfar, que por lo general en esa aventura todos soñamos, pero nadie triunfa, la historia así lo confirma. La historia debe emplearse en el socialismo más en la formación de conductas, que en el inventario de los hechos, mostrando precisamente la complejidad de la conducta humana en cada contexto histórico, haciendo más hincapié en ello que permita al joven comprender mejor el mundo en el que vive y prepararlo mejor para los futuros retos. La historia es una herramienta para conocerse mejor a uno mismo y poder proyectarse hacia delante.

Se han publicado 7 comentarios



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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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