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El Camagüey y el alzamiento de Las Clavellinas

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Mucho se ha escrito sobre la idea de que el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 tomó por sorpresa a los conspiradores que en otras regiones de la Isla habían participado en reuniones para coordinar planes y acciones. La propia idea de esas juntas previas exige la precisión de que lo inesperado estuvo en la ocasión no en la intención emancipadora, lo que representó en lo inmediato una de las páginas mas enaltecedoras de nuestra larga lucha por la libertad porque cuando aquellos conspiradores secundaron el hecho consumado, sentaron el precedente unitario de que la Patria es lo primero. Me refiero al reconocimiento de Céspedes como jefe del movimiento por parte de otros líderes de su entorno mas cercano —en particular de la alteza de miras de Francisco Vicente Aguilera—, según decisión de la Junta Revolucionaria de Bayamo que le fuera comunicada el 17 de octubre en su campamento en el camino de Barrancas a ese poblado.

No pensemos tampoco que el proceso fue rápido y homogéneo, en realidad la unidad fue uno de los componentes más esquivos de nuestras gestas independentistas en una historia que puede tener en la incorporación del Camagüey una de sus primeras páginas y en las que la memoria de los sucesos ocurridos en 1851 con el alzamiento de San Francisco de Jucaral y en particular de la de quien terminó siendo su líder, Joaquín de Agüero y Agüero, ocupa un espacio crucial.

Los camagüeyanos habían vuelto a dar pasos concretos en la organización de una conspiración contra el poder colonial desde 1866, entre los que merecen recordarse la fundación de la Junta Revolucionaria del Camagüey y la logia Tínima. Los contactos con los orientales datan de entonces. Sirvan de ejemplo las conversaciones entre Salvador Cisneros Betancourt y Pedro Figueredo en La Habana en octubre de 1867 y las gestiones realizadas para lograr el apoyo de los camagüeyanos por Francisco Muñoz Rubalcaba quien, asegura Vidal Morales, fue el que propuso en el verano de 1868 en una reunión en el ingenio La Rosalía, ubicado en las cercanías de Puerto Príncipe, que los camagüeyanos secundasen los planes insurreccionales de los orientales ocasión en la que Eduardo Agramonte Piña desplegó, entre vítores, la bandera de la estrella solitaria enarbolada hacia ya mas de una década por Agüero. En reuniones posteriores con los orientales, los camagüeyanos defendieron el criterio de no precipitar los acontecimientos y esperar hasta que hubiera mayor concertación de voluntades y recursos, para lo cual comenzaron las gestiones para la compra de armas en Nassau. No se piense que la espera fue en la pasividad: las mujeres bordaban escarapelas con los tres colores de la bandera del 51, se continuaban las reuniones y se hacían circular hojas sueltas con escritos a favor de la insurrección.

La noticia de los sucesos ocurridos en Manzanillo llegó al Camagüey con rapidez por lo que de inmediato las autoridades españolas comenzaron a poner en marcha estrategias para impedir que la insurrección en ciernes ganara fuerza con nuevas incorporaciones. Al amanecer del 11 de octubre los habitantes de la ciudad cabecera presenciaron la ocupación militar de algunos inmuebles de relevancia —con despliegue de piezas de artillería incluido— y la publicación por el teniente gobernador Julián de Mena de un bando en el cual, entre otros aspectos, era declarado el estado excepcional del Distrito con lo cual quedaban expeditos los caminos represores.

¿Qué hicieron los conspiradores camagüeyanos ante tales acontecimientos? La mayoría optó por esperar el regreso de Salvador Cisneros de La Habana a donde había viajado como comisionado de la Junta Revolucionaria del Camagüey para coordinar planes con los habaneros. No obstante un número apreciable optó por marchar al campo, algunos estaban impacientes por tomar parte protagónica en lo que estaba naciendo pero otros debieron hacerlo desde el recuerdo de la represión española cuando los sucesos del 51 y las numerosas órdenes de prisión dictadas.

Un documento, presumiblemente dictado por Salvador Cisneros Betancourt, localizado entre la papelería de Manuel Sanguily, da cuenta de la existencia de algunos grupos en el campo antes del 4 de noviembre, en particular por la zona sur de la jurisdicción donde levantaron partidas Bernabé Montejo, Lope Recio Borrero y Pedro Recio Agramonte. También lo haría Fernando Agüero Betancourt, Manuel Arteaga y por Najasa, Pedro Celestino García, aunque en este caso no menciona fecha. Estos apuntes precisan también que José de Jesús Valdés Urra, Chicho, fue uno de los primeros en abandonar la ciudad y fijar su centro de operaciones en la zona de Guaicanamar. Sobre los hechos más divulgados que tuvieron su centro en Cascorro y Guáimaro anota que desde fines de octubre Augusto Arango Agüero —uno de los hombres del 51— se había levantado en armas y ocupado el día 30 los poblados de Sibanicú y Cascorro colocando avanzadas hasta cinco leguas de Puerto Príncipe y que su hermano Napoleón había obtenido similar resultado en Guáimaro el día 4 cuando hizo prisioneros a las fuerzas de la Guardia Civil que se encontraban en ese lugar.

No obstante estas partidas apenas estaban armadas y no tenían mayores coordinaciones entre ellas, por lo que no podía considerarse al territorio camagüeyano como insurreccionado. Sin embargo, el estado de la revolución en Oriente hacia urgente su incorporación, pues de no realizarse el general Lersundi podría enviar contra aquellos las fuerzas de La Habana e incluso las que tenía en el propio Puerto Príncipe y en Santiago de Cuba. Cuan peligrosa era la situación quedó en evidencia cuando el Marqués recibió un telegrama de José Ramón Betancourt donde este alertaba que las autoridades españolas habían enviado por vía marítima hacia Nuevitas, 1500 rifles para enfrentar a los patriotas de Oriente, armas que serían trasladadas hasta la ciudad por el ferrocarril. Ya no era posible esperar más y tras algunas discusiones —que Cisneros dio por concluidas cuando expresó: “Señores, yo mañana me iré solo o acompañado a detener ese tren, porque le tengo escrito a José Ramón que las armas no llegarán a manos de Mena; y sepan ustedes, que si llegara a recibirlas, antes habrá pasado el tren por sobre mi cadáver”—, quedaron convocados a propuesta suya para la mañana del día siguiente, 4 de noviembre, en el paso del río Saramaguacán conocido como Las Clavellinas.

Un buen número de los 76 jóvenes que cumplieron la cita eran parientes, lo cual marcó desde sus inicios uno de los rasgos claves de la guerra en el Camagüey. Relacionar los primos, sobrinos y tíos sería un verdadero laberinto. Limitémonos a señalar algunos de los hermanos. Acudieron Boza Agramonte —Jerónimo, Gregorio y Manuel—; Molina Adán —Romualdo, Manuel y Mariano—; Betancourt Agramonte —Ricardo, Fernando y Luis—; Mola Varona —Esteban, Julio y Eduardo—; Betancourt Sánchez —Francisco, Salvador y Benjamín—. También cumplieron los Sánchez Betancourt —Antonio y Aurelio—; del Castillo Agramonte —Ángel y Nazario— y Agüero Betancourt —Gaspar y Diego—, entre otros. El apellido Betancourt fue honrado por catorce de esos iniciadores; doce de ellos eran Agramonte y otros tantos Varona, por solo mencionar los que sobrepasaban la decena.

El Camagüey entraba en la guerra. La madrugada del 4 de noviembre la ciudad “parecía una colmena alborotada, por todas las salidas se encontraban diez o doce a menudo con rifles, otros con escopetas, los otros con trabucos, muchos con machetes y otros sin armas de ninguna clase”, pero todos convocados por el grito de ¡Viva Cuba Libre!, aunque quedase mucho por recorrer en el camino para lograr la unidad entre las fuerzas cubanas.

Se han publicado 10 comentarios



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  • manuel dijo:

    Elda me encantan tus articulos, siempre los persigos, sobre todos los que se refieren a nuestro camaguey. un beso. Camero

  • Guillermon Moncada dijo:

    nunca podemos dejar de retomar una y otra vez nuestra rica historia. El pueblo que olvida su Historia Patria no sobrevive a los embates de la vanidad que nos quieren imponer, sobre todo a la juventud, para borrarnos la memoria, como quieren nuestros enemigos.

    El pueblo que no recuerde su historia no sabe de donde viene y por tanto tampoco a donde va, y eso no nos puede pasar a LOS CUBANOS DE VERDAD. Nunca dejen de publicar la historia.

  • frank dijo:

    hola elda
    por acá frank desde el correo de su padre… me parece conveniente y oportunos sus artículos sobre las guerras de independencia y en particular acerca del lugar que tuvo la provincia en relación al tema. de igual modo quisiera establecer contacto con usted, por medio del correo, luego estaré en la habana…
    saludos
    frank flores

  • esculapio dijo:

    Linda la historia de Cuba,!!!! es bueno recordarla a cada momento ,Creo que hoy en dia pocas personas saben que ocurrió el 4 de Noviembre, por lo que es muy bueno que se publiquen artículos como este.
    Gracias Elda por darnos clases de historia, pero de la de verdad.y recomiendo a Cubadebate que siempre haya un espacio para las glorias de la guerra de nuestra independencia, hace mucha falta en nuestros tiempos en que la cubanía, la dignidad y el amor patrio escasea en muchos jóvenes.

  • Yasmany dijo:

    Estimada Elda escribo desde Santiago de Chile. Viví en Camaguey. Específicamente en el poblado de Altagracia y he estado en el Río y pueblo de Las Clavellinas, pueblos históricos de Camaguey. Me trae muchos recuerdos tu artículo Gracias. Escriba algo sobre la historia de Altagracia yo estudié en la escuela que lleva el nombre de un Mambí Paquito Borrero

  • EL LUPA dijo:

    Gracias por el artículo , a veces nos achacan cosas que es conveniente aclarar CON LA VERGUENZA

  • Mirtha dijo:

    Muchas gracias, Elda. Me agrada muchísimo encontrar tus trabajos. No me gustó el tratamiento a esta efeméride en el pequeño espacio asignado a tales en el Granma. Me parece que debio tener otro enfoque. Saludos desde Matanzas.

  • Lia.HT dijo:

    Maravilloso artículo sobre mi Camaguey, si no fuera mucho pedir me gustaría disfrutar de un artículo sobre la controvertida figura de Joaquín de Aguero, estoy realizando un guión par un documental sobre el y su libro El camino a la independencia… me resultó muy interesante, por favor si nos pudiéramos poner en contacto mi correo es lhernandez@ca.cm.rimed.cu

  • Livia del Castillol dijo:

    Me motiva y me cautiva cada fragmento de la historia cuando la guerra de independencia, soy una tataranieta del Mayor General Ángel del Castillo y Agramonte, mi bravo abuelo ¨La Furia al Galope¨, como lo llamara su primo Enrique Loynaz, yo siempre quedo inconforme por lo superficial que se habla de él, cuando se habla, se q en Ciego de Ávila es donde se registra su historia porque esa fue la parte q le tocó cuando fragmentaron la provincia, pero me gustaría tanto que existiera en Camagüey algún lugar, algún monumento, una tarja, no se, algo, donde los contemporáneos supieran de él, el q capturó y arrebató a los españoles el primer cañón conque contara la gesta independentista, luego está su hijo mas tarde en el 95, el Coronel Ángel del Castillo Quesada, de quien tampoco se dice mucho, solo alguna q otra escuela o calle q llevan su nombre, pelearan donde pelearan son hijos del Camagüey, quienes dejaron su cómoda vida, su esposa e hijos y múltiples propiedades por la libertad de Cuba, ese sentimiento lo llevamos los descendientes q quedamos.

  • EL LUPA dijo:

    La historia de la otrora Plaza de Armas de Puerto Principe – Camagüey – Hoy Parque Ignacio Agramonte, deberia contarse con detalle el por que 5 Palmas la coronan, vivia a 50 metros de la casa natal de Agramonte -en la otrora calle Tomas Estrada Palma Hoy Ignacio Agramonte- y estudiaba en la Escuela José Luis Tasende, era un paso obligado y prácticamente al regreso siempre pasaba por la casa museo, pues mis padres trabajaban y aprovechaba el tiempo en la casa natal , aprendi muchas cosas , principalmente a querer a los héroes de la patria , la sala con las banderas , las camisas ensangrentadas , los machetes todo eso es debemos tratar que nuestros hijos lo hagan suyo es el mejor modo de defender la patria , ahondar en las raices y tomar la esencia , Cubadebate deberia tener un sitio historico donde cada día se publicase algo sobre la historia patria – pudiesen coordinar con el instituto de historia para ser viable este proyecto

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Elda Cento Gómez

Elda Cento Gómez

Profesora e historiadora camagüeyana. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba. Vicepresidenta primera de la Unión de Historiadores de Cuba. Autora de varios libros, ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Historia en 2015, la Distinción por la Cultura Cubana y el Reconocimiento La Utilidad de la Virtud.

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