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Las lesiones no tan ocultas de clase

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Suicide EEUU

Los norteamericanos hoy en día están viviendo su vida a un ritmo no visto en tres décadas. Hay una epidemia de suicidios en curso en Estados Unidos y la gran pregunta es por qué.

La noticia proviene de un nuevo estudio del gobierno realizado por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Los datos cubren el período de 1999 a 2014.

El New York Times publicó un extenso informe acerca de la investigación, en su edición del 22 de abril de 2016, que informa acerca de los aspectos más destacados del estudio y cita las hipótesis de varios expertos que han profundizado en las causas del aumento en las cifras de suicidios.

Antes de hablar de esas teorías, permítanme señalar algunas de las conclusiones más destacadas del estudio:

Las tasas de suicidio en Estados Unidos aumentaron 24 por ciento entre 1999 y 2014.

El incremento se produjo en casi todos los grupos demográficos con dos excepciones, hombres negros y personas de 75 años de edad y mayores.

Se observó un fuerte aumento en las tasas de suicidio entre los grupos que históricamente han tenido tasas muy bajas. Esto incluye a mujeres de mediana edad (45-64), cuyas tasas de suicidio aumentaron en 63 por ciento. En el otro rango del espectro de edad, el suicidio de las niñas entre 10 y14 años aumentó tres veces durante el período del estudio.

Los grupos que históricamente han tenido altos índices de suicidio también experimentaron un aumento, aunque algo menor que en los grupos con tasas tradicionalmente bajas. Por ejemplo, el incremento de suicidios entre hombres de 45 a 64 fue del 43 por ciento, un veinte por ciento más bajo que entre las mujeres de la misma edad. Aún así, hoy en día la tasa de suicidio masculino en esa categoría de edad es 3,6 veces mayor que entre las mujeres.

El aumento en el suicidio no puede ser explicado por el crecimiento de la población, ya que las tasas son de suicidio por cada 100 000 habitantes. Sin embargo, los números en bruto sí transmiten una idea de la magnitud del problema. En 1999, en Estados Unidos 29 199 personas se quitaron la vida. En 2014, la cifra fue de 42, 773.

Antes de que yo los insensibilice a ustedes con cifras, vamos a centrarnos en las explicaciones ofrecidas por los expertos consultados por el New York Times, seguidas de mi propio análisis.

Kathleen Hempstead, asesora principal de la Fundación Robert Wood Johnson, “ha identificado una relación entre el aumento de las tasas de suicidio y el aumento de la angustia acerca del empleo y las finanzas entre las personas de mediana edad”. Investigadores anónimos citados por el Times,  “que revisaron el estudio… presentaron un cuadro de desesperación para muchos en la sociedad norteamericana”. Y Robert Putnam, profesor de política pública en la Universidad de Harvard, dijo: “Esto es parte del patrón emergente mayor de la evidencia de los vínculos entre pobreza, desesperanza y salud”.

Existe evidencia empírica para la elaboración de esta conexión. El Times cita el trabajo de Alex Crosby, epidemiólogo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, que ha estado estudiando la correlación entre la economía y el suicidio durante casi cien años. Crosby señala que la tasa más alta de suicidio fue registrada en 1932, el punto más bajo en el peor colapso económico de la historia norteamericana. La tasa de 1932 fue un 70 por ciento más alto de lo que es hoy en día. Eso no es sorprendente, ya que la Gran Depresión fue mucho peor y prolongada que la crisis económica de 2008. Por otra parte, Crosby encontró “un patrón coherente…; cuando la economía empeoró aumentaron los suicidios, y cuando mejoró descendieron”.

Este análisis es bueno hasta cierto punto, pero hay una pieza que falta; la forma en que la ganancia de la recuperación económica se distribuye entre la población. La ola de prosperidad que siguió a la Gran Depresión y a la Segunda Guerra Mundial fue ampliamente compartida relativamente. La clase media se expandió de manera enorme y los trabajadores manuales fueron capaces de tener cosas tales como una casa y un auto, privilegios antes disfrutados sólo por las clases media y alta.

Los beneficios económicos de las décadas más recientes no han sido ampliamente distribuidos. De hecho, el ingreso promedio de los norteamericanos hoy en día, en términos reales, es más bajo que en 1999. La mayor parte del crecimiento económico ha sido capturado por los ricos. Este fue el caso antes de la Gran Recesión de 2008 y después del inicio de la débil recuperación que siguió. No es de extrañar, por tanto, que las tasas de suicidio no hayan disminuido en los últimos años. De hecho, el aumento se aceleró entre 2010 y 2014.

Por supuesto, la economía no es el único determinante de las tasas de suicidio. Uno de los primeros trabajos de la sociología empírica, “Suicidio”, por el sociólogo francés del siglo 19 Emile Durkheim, arrojó que en los países con fuerte solidaridad social el suicidio era menor que en los lugares que tenían una cultura más individualista.

La explicación es sencilla. Las personas que pueden contar con fuertes lazos sociales que brindan apoyo emocional y económico son menos propensas a experimentar las más bajas profundidades de la desesperación que los individuos aislados. Tales personas son también menos propensas a enmarcar sus problemas en términos de fracaso individual y más en relación con las fuerzas sociales y económicas más generales, una interpretación que no afecta a una parte de su autoestima.

Nada en el análisis clásico del suicidio por parte de Durkheim contradice el enfoque de analistas contemporáneos acerca del factor económico. La solidaridad puede amortiguar los peores efectos de la miseria económica en el cuerpo y la psiquis. Pero aún así las privaciones cobran su cuota. Y la solidaridad es un bien escaso en la sociedad norteamericana –la palabra está prácticamente ausente del vocabulario común– como dan fe libros tan innovadores de la década de 1950 –de La muchedumbre solitaria (Riesman) –  al pasado reciente –Jugando bolos solo (Putnam).

Por otra parte, la economía neoliberal de “perro come perro”, de las últimas décadas, ha significado que el estado ha optado por no hacer nada –o hacer cosas que lo empeoran todo– frente a los brutales choques económicos y la alucinante desigualdad económica característica del capitalismo norteamericano y mundial en el presente siglo. La creciente ola de muerte autoinfligida es sólo un daño colateral de la política económica que hemos estado siguiendo.

El suicidio no es la única cuestión de vida o muerte en torno a la cual las lesiones de clase se ven tan en claro como el cristal. Para dar sólo un ejemplo revelador. El hombre norteamericano promedio en el uno por ciento superior de los ingresos puede tener una esperanza de vida de 87 años. Un hombre con un ingreso de $30 000 al año muere con nueve años menos como promedio. El dinero afecta la posibilidad de vida, desde la cuna hasta la tumba. La ironía es que esta diferencia de mortalidad significa que el hombre rico puede acogerse a la seguridad social, un programa diseñado para ayudar en la vejez, durante nueve años adicionales, a personas de escasos recursos.

Allá por 1972, Richard Sennett y Robet Cobb pudieron escribir un libro tituladoLas lesiones ocultas de clase. Hoy en día, como muestran las tendencias suicidas, las lesiones de clase apenas se ocultan. Son heridas abiertas que desmienten todas las pretensiones de un Sueño Norteamericano o de una Gran Sociedad.

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

(Tomado de Progreso Semanal)

Se han publicado 15 comentarios



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  • Corona dijo:

    No existe dudas que la situación económica desfavorable en determinado país es una influencia importante en el aumento de la tasa de suicídios. Existen otras condiciones ó factores también importantes, pero la situación económica hay que tenerla muy en cuenta.
    Por eso, estimado periodista, el suicídio puede aumentar durante los períodos de crisis económicas. Por eso la tasa de suicídios en Cuba, en el año 2002, era del 27 % (bastante alta), siendo la 3ra más alta de todo el continente americano, solo superada por Suriname (31%) y Trinidad y Tobago (29%). Como podemos apreciar, no se trata de la ideologia de un país (sea socialista ó capitalista), se trata de cuanto puede afectar la crisis económica a la población en general.
    Em cuanto a la solidadridad de las personas no hay otra explicación, los países com solidaridad entre sus habitantes, y Cuba la tiene (recibir apoyo, amistad y ayuda en momentos difíciles,) ayuda a evitar conductas suicidas.
    Solo es un critério, el suicídio tiene relación con las carências económicas y también com alteraciones de la salud mental de las personas. No es algo inherente de un sistema político determinado.

    • cas dijo:

      No comparto su comentario Corona, la desesperacion, la depresion que lleva al suicidio tiene que ver en mucha medida con el Modelo de Sociedad, un modelo que le haga un monumento al Poderoso Caballero Don Dinero, que fomente el egoismo, que fomente la superficialidad donde un lujoso carro, o un lujoso reloj o el ultimo modelo de movil sea un canto al ” buen gusto ” y a los VIP, y cuando no los tengas no vales nada, depende de la ideologia que imponga el modelo socioeconomico, si no tienes valores materiales, no vales nada. conozco de personas que han viajado al Paraiso del Capitalismo y no les dan empleo en una tienda si no van en un automovil, o sea que no tienen la oportunidad de viajar an omnibus por que el dueño vive en esa sociedad que impone esos valores, o te suicidas o no vales nada de nada Mr Corona, saludos cas.

      • Sergio dijo:

        Cuba ocupa el lugar 37 (19. 2 / 100 mil) a nivel Mundial, EE.UU (19) ocupa el lugar 39. Canadá el lugar 41 con 18,7

        Cuba es el segundo país con mayor TASA de AMERICA, detrás de URUGUAY que es el 22 en la lista.

        Justifique su respuesta, Sr. Cas

        Saludos,

        PD,,, DATOS de la OMS

      • Sergio dijo:

        Fe de errata,,,,

        Me salté a Suriname, lugar 26, y Guyana que ocupa la 7ma. posición.

        Es decir que Cuba está en el 4to. Lugar.

        CORONA, Trinidad y Tobago ocupa hoy el lugar 47 con una tasa de 17,8 por cada 100 mil habitantes.

        Disculpen el error que cometí.

        Saludos,

      • Andrés dijo:

        Sergio y Corona, hay que ver la cosa en términos históricos, pues esto nos ayuda a evaluar mejor las causas. Esto también nos obliga a analizar los referentes que se toman. Todo esto es importante a la hora de establecer una comparación razonable.

        Lo de la tasa de suicidios en los Estados Unidos es real. El estudio citado (publicado en abril de 2016) refleja otros estudios que se han hecho últimamente sobre el aumento de la mortalidad en determinados segmentos de la población norteamericana. En especial refleja los resultados de un excelente estudio hecho en 2015 por Angus Deaton y su esposa (también investigadora), dónde se refleja la misma tendencia. Recordemos que Deaton ganó el premio Nobel de economía del 2015 precisamente por sus trabajos relacionados con la pobreza, el consumo y el bienestar.

        Sin embargo, mientras el estudio citado por el artículo se concentra en la clasificación por sexo y por edad, el estudio de Deaton (octubre del 2015) establece otros parámetros, en mi criterio mucho más esclarecedores. El estudio de Deaton hace una comparación por raza, y esto si que ha sido un detonante. en el mundo intelectual.

        Los dos estudios aseveran que la mayor parte de las víctimas están en el rango 45-64 años. Pero lo que no dice el estudio citado, que si dice el de Deaton, es que la mayor parte de los muertos los han puesto miembros del grupo de americanos blancos no-latinos. Es decir, el grupo que tradicionalmente ha sido visto como el de mayores privilegios. Y es precisamente la pérdida de todos estos privilegios la que, según muchos analistas, está llevando a la desesperación a muchos americanos blancos, los cuales, contrariamente a otros grupos raciales (sobre todo el afronorteamericano y latino), no están acostumbrados a lidiar con el fracaso existencial, pues las expectativas que tenían para sí mismos eran mucho mayores. Esta tendencia, rompe con la tendencia histórica de este país (y por eso es interesante y digno de estudio), y además rompe con la tendencia de otros países industrializados. Esto está sucediendo sólo (o mayoritariamente) en los Estados Unidos (esto hay que estudiarlo). Es por esas razones que hay que analizar que está causando esto.

        Cuando vemos todos estos elementos, entonces se hace mucho más plausible establecer la relación con la escandalosa desigualdad del ingreso que existe en los Estados Unidos, algo que ha venido acrecentándose desde la instauración del orden neoliberal. Durante las tres décadas posteriores a la segunda guerra mundial, los países capitalistas desarrollados establecieron un estado de bienestar que contribuyó a establecer un patrón decreciente en la mortalidad y en sus causas socioeconómicas. Esto fue notablemente efectivo para los blancos pues eran los más privilegiados. Cierto Corona, dentro de los sistemas políticos hay muchas variaciones. Pero la clase poderosa, la cual es la que verdaderamente representa al sistema y su ideología esencialmente individualista, se encargó de echar todos estos logros para atrás. En lo personal, pienso que existen serios límites para la sostenibilidad de la justicia social en un contexto donde la ideología que sustenta el modelo es individualista. Lo cierto es que, a pesar de los logros del estado de bienestar, el neoliberalismo iniciado en los 70 lo ha destruido todo. No sólo lo ha puesto peor para los ya tradicionalmente más pobres, sino que ha lanzado a la inseguridad a millones que nunca esperaron verse en esa situación. Es lo que también sugieren explícitamente Deaton y también Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía del 2001, y uno de los expertos de alto nivel más vocales en el tema de la desigualdad.

        Comentando el estudio de Deaton, Stiglitz señala que hay que tomar en cuenta que la esperanza de vida sigue siendo menor en la población afronorteamericana, lo cual es fundamentalmente resultado de peores condiciones socioeconómicas. Al ver estas diferencias en el pasado, mucha gente desinformada o malintencionada decía que los afronorteamericanos morían más jóvenes por sus hábitos de vida, y no necesariamente por sus condiciones socioeconómicas. Sin embargo, el análisis de Deaton, agrega Stiglitz, está demostrando que muchos de los malos hábitos atribuidos a la población afronorteamericana (o latina) son precisamente el resultado de peores condiciones económicas, pues esto es lo que está ocurriendo ahora también con los blancos, que siempre fueron vistos, paradójicamente, como los guardianes de una cultura de buenos hábitos (trabajo duro, ahorro, disciplina, etc).

        La evidencia demuestra que cuando factores como la inseguridad existencial, el desempleo y la desigualdad afectan a la población blanca, estos reaccionan exactamente igual al resto de los grupos. La mayor parte de la generación de los baby boom (blancos nacidos entre los 50 y los 60) se han dado cuenta de que no van a tener el mismo estándar de vida que sus padres (pensión, pagar el estudio de sus hijos, vivienda propia y pagada, pocas deudas, etc) y eso los está matando. Es escandaloso en el país que se supone sea la personificación de la clase media.

        Todo esto representa una acusación sin cortapisas del orden neoliberal. Hubo algo mejor pero los lobos lo destruyeron. Que garantías, Corona, tiene la justicia social si los que tienen el poder siguen controlándolo todo, incluso las expectativas de la gente? Que garantías tienen las liebres en la democracia de la liebre y el lobo? Puede existir semejante democracia?

        La vida muestra que en cuanto la liebre se duerme, el lobo se olvida de lo acordado… y se la come.

      • Andrés dijo:

        Sergio y Corona, ahora viene lo referido a Cuba.

        Como comentaba anteriormente. Es importante ver los referentes para poder hacer una comparación razonable. En el caso norteamericano ha habido una ruptura obvia con la tendencia histórica que este país traía, y también en comparación con otros países de similar nivel de ingreso. Es por eso que este asunto obliga a buscar nuevas causas, y una de ellas parece ser la extrema desigualdad que se ha instaurado con el neoliberalismo durante las últimas cuatro décadas.

        En el caso de Cuba la cosa es un poco distinta. Ciertamente, los índices de suicidios en Cuba son altísimos, cuando se establece una comparación a nivel internacional. Pero como siempre sucede con las estadísticas aisladas, estas no hablan de las causas, y muchas veces omiten los referentes históricos. Esto es importante porque, de haber algún salto abrupto (como en el caso de las estadísticas de suicidio en Estados Unidos), explorar las causas nos ayuda a ver si ha habido algún cambio socioeconómico o político que pueda haber motivado este salto. Y es esto lo que muchos de los interesados sobre el suicidio en Cuba casi nunca mencionan (o intencionalmente omiten), algunos de ellos más interesados en desacreditar a Cuba y a su modelo socialista que por salvar vidas.

        Y es que cuando vemos la tendencia histórica, nos enteramos de que en Cuba la tasa de suicidios siempre ha sido alta. Desde la colonia hasta nuestros días. Las causas son de todo tipo. Un excelente estudio del historiador cubano-americano Lou. A Pérez (To die in Cuba: Suicide and society) emplea las estadísticas de suicidio desde el 1902 (año en que comenzaron a registrarse de forma ordenada) hasta la actualidad, y establece un penetrante análisis sobre nuestra consistente tendencia a recurrir al suicidio como vía para resolver los problemas.

        En efecto, en Cuba, como en otros lugares, las dificultades socioeconómicas han sido también causa de suicidio, además de otros aspectos relacionados que mucha gente llega a percibir como dificultades insuperables. Por ejemplo, en los 90, durante lo peor de la crisis, la tasa de suicidios aumentó. Se llegó a convertir en la tercera causa de suicidio entre los jóvenes, pero también afectó a la población de más edad. Sin embargo,

        1) esto nunca repercutió de manera notable en los índices de mortalidad, general o por grupo. Es decir no hay ruptura (como si la hay en el caso norteamericano). Esto sucede, entre otras cosas, por los esfuerzos realizados por el sistema de salud cubano con sus programas de prevención desde 1989, y por la influencia ejercida por el ethos colectivo del proyecto social cubano, dónde ser pobre es durísimo, pero no es la última carta de la baraja. No sucede lo mismo en Estados Unidos, dónde la pérdida del estatus material significa todo.

        Antes de salir de Cuba, buscando mejores condiciones económicas, yo fui pobre y afectado durante el período especial cubano. A mí me sorprendió en plena adolescencia, comenzando la universidad, con todo lo que eso implica. Y fue durísimo. Sin embargo, no sé que hubiera hecho si, además de eso, los cines, los conciertos, las obras de teatro, y otras manifestaciones no hubieran estado al acceso de la gente pobre. No sé que hubiera hecho si de momento hubiera tenido que empezar a pagar mis servicios médicos (de donde?) o alquiler. Los mecanismos de socialización establecidos por el sistema social cubano ayudaron a mantener a un par de gente con la cabeza en su lugar, pese a todas las terribles privaciones materiales.

        Durante ese período yo iba mucho al cine Chaplin a ver muestras retrospectivas y esas cosas, y allí te encontrabas a cada personaje que aquello “no era fácil”. Entre los asiduos habían algunos que se notaba estaban al borde de la indigencia material. Algunos iban porque, además de gustarle el cine, lo podían costear, pues todas estas ofertas estaban subsidiadas. Y ahí una de las paradojas del socialismo cubano, cuando estos personajes se ponían a hablar de cine, entonces todos escuchábamos, pues se trataba de verdaderos expertos y conocedores. Ahora que llevo algo más de una década fuera de Cuba, cuando recuerdo todo eso, me doy cuenta de que tipos como esos hubieran sido puros indigentes en una sociedad capitalista, industrializada o no. El hecho de que en la Cuba de los 90, a pesar de todo, la gente humilde haya podido conservar algo de su amor propio, de su sentido de valía, de su orgullo personal, si bien no determina, dice mucho de las ventajas de una ideología socializadora sobre una individualista.

        Otra vez Corona y Sergio (y los otros que sostienen el argumento), está claro que suicidios hay en todas partes. ¿Pero como hubiera sido la cosa en Cuba durante los 90 si el gobierno hubiera decidido aplicar las políticas de choque neoliberal que aplicaron Europa del Este, Latinoamérica, Àfrica, y hace poco Europa occidental? Por ejemplo, Stiglitz comenta que, siendo economista jefe del banco mundial durante los 90, él y sus colegas comenzaron a observar una tendencia perturbadora en los índices de mortalidad de la ex-Unión Soviética (suicidio, alcoholismo, etc) dónde la esperanza de vida de la población masculina se desplomó en 10 años como resultado directo de las políticas de choque aplicadas, que fueron particularmente brutales durante el desastroso período de Boris Yeltsin. Como decía anteriormente, mientras en la Cuba de los 90 se dispararon los suicidios por causas socioeconómicas, esto nunca llegó al extremo de afectar nuestros índices de mortalidad general o por grupo. No rompió con ninguna tendencia que haya obligado a buscar otras explicaciones. Es decir, se mantuvieron en los promedios históricos de nuestro país. Quizás hubiéramos roto la liga de haber aplicado el neoliberalismo.

        2) Por otro lado, la cuantía de suicidios por causas socioeconómicas fue mayor durante muchos períodos antes de 1959. Por ejemplo, sucedió de forma mucho más marcada durante el período inmediatamente posterior a la intervención norteamericana en Cuba, cuando muchos perdieron todas las esperanzas de una Cuba libre y esto degeneró en una verdadera epidemia de suicidios, asociados fundamentalmente al desempleo, la bancarrota, la pobreza, etc,. En algún momento Fernando Ortiz se refirió a esto.

        También durante los 30 se disparó la cosa. Interesante es que, similar a lo que ocurre ahora en los Estados Unidos, durante los 30 la población blanca se suicidó 3.5 veces más que la población negra, lo cual puede quizás deberse a las mismas causas, aunque esto hay que estudiarlo. Durante los 40 hubo una disminución, probablemente debido a que cosas como la constitución del 40 se trataron, al menos, de poner en práctica. Pero la cosa se volvió a disparar en los 50, y en 1958 la tasa de suicidios en Cuba era más alta que en ningún otro lugar del hemisferio. En los 70 los índices se habían reducido hasta los niveles de los años 40.

        Si la revolución cubana ha traído más suicidios, como algunos dicen, entonces habría que explicar que ha sucedido en lugares como Austria, Estonia, Finlandia, Francia, Hungría, Latvia, Lituania, Rusia, Eslovenia, Sri Lanka, Suecia y Ucrania cuyas autoridades sanitarias han informado a la Organización Mundial de la Salud mayores tasas de suicidio que las existentes en Cuba en diferentes períodos de la actualidad reciente. Y si se refieren a la cantidad de suicidios que ocurren cada año, habría entonces que asumir la misma postura hacia los siguientes países: China, India, Rusia, USA, Japón, Alemania, Francia, Ucrania, Brasil y Sri Lanka. Un excelente estudio al respecto, y escrito en español, puede encontrarse en Suicidio, prevención y manejo, publicado en España y escrito por investigadores de diferentes nacionalidades, incluido un cubano.

        El caso es que los motivos por los que los cubanos se suicidan no son los ideológicos o socioeconómicos, como muchos quisieran, sino que son similares a los motivos por los que cometen suicidio las personas en otros países. Entre los más frecuentes se encuentran los conflictos de pareja, los amores contrariados, la ruptura de una relación valiosa y los conflictos familiares. Y su abundancia en Cuba se debe a factores históricos y no necesariamente políticos. Nada de lo que ha ocurrido en la revolución ha roto esta tendencia. Al contrario, a pesar de todos los problemas que ha habido, se ha podido estabilizar esto e incluso reducirse, entre otras cosas por el ethos socializador del proyecto cubano después de 1959.

        Lo que comenta el artículo sobre los Estados Unidos plantea un asunto totalmente distinto, pues aquí se ha roto un patrón histórico, por causas obviamente políticas. La comparación que se intenta hacer con Cuba es espuria.

      • Sergio dijo:

        Andres,

        Muchas Gracias por su ampli explicación del tema. Al parecer trabaja en esto pues domina con profundidad lo relacionado con el tema.

        Yo puse los datos porque me parece sencillamente MUY REDUCCIONISTA decir que el tema del SUICIDIO es dominio EXCLUSIVO del CAPITALISMO, como quiso dejar ver el Sr. Cas.

        Evidentemente los factores SOCIOS-ECONOMICOS influyen, así como los PSIQUICOS, EMOCIONALES, etc., etc., etc.,,,,

        Podemos buscar toda la explicaciones posibles a este fenomeno, pero lo que está CLARO es que el SUICIDIO sucede, y ha sucedido siempre, en el Capitalismo, Socialismo, Colonia, NeoColonia, etc. etc., etc.

        Saludos y Gracias por sus comentarios,,,,

        PD,,, ah en los datos de la OMS son sólo estadisticas, no se pondera nada sobre ningún país.

  • yam dijo:

    Cas: Corona puso cifras y apoyó que la solidaridad entre nosotros ayudó a que el mal fuera peor, si puedes rebatir eso …

  • yam dijo:

    Cas: Te recomiendo leer el libro ” El suicidio en Cuba ” del doctor cubano Wilfredo Reyes ( no estoy seguro del apellido), está en la librería de L y 27, a un costado de la Universidad de la Habana, lamentablemente en divisas, en contra de la voluntad del autor que lo conocí personalmente.

  • El Sandieguero dijo:

    Interesante artículo y lamentable situación pero…. seguimos mirando la paja en el ojo ajeno sin percatarnos de la viga en el nuestfro. Porqué mejor no le dedicamos una serie, no uno sino varios trabajos al tema del suicidio en Cuba, sus antecedentes, causas actuiales, consecuencias y modos de disminuir sensiblemente y asi le haríamos un importante favor a nuestra sociedad… por favor: cambiemos de una vez y por todas y DE VERDAD.
    Nota… No importan si no publican este comentario porque lo que no se puede censurar es la lamentable realidad a la que se refiere, esa que está editada, impresa, publicada y emitida en la vida real de muchas, miles y miles de familias cubanas.

    • cas dijo:

      Sergio el cuarto o el segundo o el tercero ? Lea el comentario de Coco, a lo mejor logre entender mejos lo que digo, saludos cas. !ah! viva el !ro de Mayo !

      • Sergio dijo:

        Pero además, Sr. Cas, los índices de suicidio en CUBA no es de ahora que son elevados, desde hace 30 años CUBA siempre estuvo entre los países com mayor tasa.

        Si lo desea y lo cree necesario lo puede usted buscar.

        Queda de tarea TAMBIEN.

        Saludos,

  • Coco dijo:

    “Dichosa la piedra que es apenas sensitiva y mas la roca dura, porque esta ya siente…
    Discúlpame Rubén si por memoria no repito bien tus versos.
    Cuba tiene los mas altos índices de participación socio cultural, de la sociedad en los problemas que le atañe como país.
    Es decir el ser social cubano tiene un nivel cultural que le permite enjuiciar la realidad de manera muy diferencial con yo diría la inmensa mayoría del mundo, dado a las características de la cuna cultural latina.
    En el Uruguay, también hay un sector proclive a avanzar por los caminos de la sensibilidad, sobre todo de clase media en conflicto económico, es decir que no esta consolidada pero que ha orillado niveles de contacto cultural.
    Nadie puede dudar observando la realidad , que sin dudas el sistema es un productor de desestabilización psíquica, hoy por hoy, es impresionante la enorme cantidad de tiempo que dedicamos queramos o no a los sobresaltos, producidos por los desmanes de los patrocinadores de una sociedad de clases, generadores de síndromes de terror y miedo, sobre todo control mental y anulación de conciencias y razones, que permitan al individuo encontrar un breve instante descontaminado.
    Los anglo zanjones no gastan tiempo en problemas que no representen una amenaza al poder de la burguesía, solo atienden los problemas cuando estos pueden llegar a serlo, acá en Uruguay decimo que nosotros los latinos andamos siempre “gastando polvora y Chimangos”.,Comparen el suicido a la producción artística y cultural y tal vez se lleven una sorpresa. Puede que sean proporcionales, los ignorantes y pobres mentales, consumidos por el plástico reinante, no se suicidan apelan a la corrupción.

  • Corona dijo:

    Sergio:
    Mis datos son del 2002, tomados de un estudio que aparece en la revista cubana de Medicina General Integral (marzo-abril/2002), al parecer tus datos están más actualizados que los mios (Por eso en mi comentario dejé bien claro que me referia a la tasa de suicídios en Cuba en ese período). Saludos.

  • KJI dijo:

    Amigos todos:
    El autor del artículo que ha promovido estos comentarios, dejó intencionalmente una interrogante: ¿Por qué?… Es lógico que la tendencia siempre en estos momentos es a cuestionar el aspecto económico-social.
    El tema del suicidio no puede llevarnos a la comparación de un país con otro, porque pecaríamos de superficiales…Lo único que puedo recomendarles es que se remitan a las enciclopedias y se adentren en ese interesante tema y se darán cuenta de cuánto hay en el mundo del suicidio.
    Qué el autor Max se haya centrado en uno de los tantos factores desencadenantes, esto no puede ser traspolado de una región a otra porque no tiene sentido.
    Porque si así de simple fuera todos los presos en campos de concentración se suicidaran automáticamente.

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Max Castro

Max Castro

Periodista cubano radicado en los Estados Unidos. Columnista del semanario Progreso Semanal.

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