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Los legisladores de la Florida odian la medicina socializada –excepto cuando la adoran

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Una noticia en The Miami Herald este domingo llevaba un titular accidentalmente apto: “Los republicanos se reúnen para cabalgar y comer cerdo en Iowa”.

La semana pasada, los republicanos de la legislatura de la Florida demostraron que cuando se trata de la atención médica ellos ciertamente viven a todo tren, como cerdos, mientras pelean con uñas y dientes para negar a los trabajadores pobres hasta las sobras de sus platos. Por si fuera poco, demostraron que no solo carecen de cualquier sentimiento de empatía por los menos acaudalados, sino que son unos hipócritas.

Al reunirse en una sesión especial citada para llegar a un compromiso en el presupuesto entre las dos cámaras antagónicas de la legislatura dominadas por los republicanos, por tercera vez la Cámara de Representantes bloqueó la expansión de Medicaid en la Florida. En esta oportunidad, la Cámara de Representantes derrotó ampliamente una versión suavizada y orientada al mercado redactada por sus colegas del Senado en un último intento por superar la testaruda oposición de la Cámara.

La repetida negativa de la legislatura de aceptar $50 mil millones de dólares a lo largo de 10 años para suministrar cobertura de salud hasta a 650 000 personas sin seguro, fundamentalmente trabajadores pobres, está provocando un costo humano tangible.

Un hombre del sur de la Florida que sufre de diabetes, tuvo que soportar la amputación de un dedo del pie después de una pequeña lesión le provocó una grave infección debido a atención inadecuada y a la falta de dinero para comprar los antibióticos prescritos. Habrá muchos y peores casos como consecuencia de la última cruel e irresponsable decisión de la legislatura.

Más allá de las nefastas consecuencias para los pacientes, la negativa de la legislatura a ampliar Medicaid está equivocada en tantos niveles que es difícil saber dónde comenzar. La población sin seguro en la Florida es especialmente grande tanto en términos absolutos como relativos. Basándose en los datos del censo, The New York Times reporta que 4,8 millones de floridanos carecen de seguro de salud. Eso significa el 24,2 por ciento de la población del estado. Nacionalmente, los no asegurados suman el 15,3 por ciento. Por lo tanto, la negativa a expandir Medicaid afectará a una proporción mayor de la población aquí que en casi todo el resto del país.

Es más, aparte de la expansión de Medicaid, el estado está haciendo otras cosas que afectarán adversamente a los necesitados de atención médica y a aquellos que les dan servicio. El estado está cambiando la fórmula para repartir dinero a los hospitales de atención no compensada. Naturalmente, los mayores perdedores serán los quince hospitales de red de seguridad en el estado, incluyendo el Hospital Jackson Memorial de Miami, que ya trata a los pacientes más enfermos y más pobres.

¿Y podría usar el estado una infusión de $50 mil millones, además del efecto multiplicador de esos dólares? Por supuesto que sí. Es Economía Elemental. La política de la Florida no solo es cruel y destructiva, sino también contraproducente y estúpida. El dogma republicano que ve al gobierno en general, y en particular al federal, como radioactivo es parecido a una persona que se corta la nariz para molestar a su cara.

Esta sórdida historia, increíblemente, se pone peor. El pasado fin de semana, el Herald reportó que estos mismos legisladores, que en esencia no están dispuestos a gastar dinero gratis a fin de ayudar a los no asegurados, se benefician de un plan dorado de atención médica a precios de ganga. Su buena fortuna es por cortesía de los contribuyentes de la Florida.

Comparen. La familia floridana promedio debe pagar un promedio de $1 347 mensuales por seguro de salud. ¿Cuánto pagan los legisladores para cubrir a sus familias? Una fracción de eso, $189 dólares al mes. Eso significa $2 160 al año, aproximadamente la décima parte del costo real del plan de seguro, que es de $33 000 al año. La diferencia entre el costo del programa y lo que paga el legislador es pagado por el estado, lo que significa por los contribuyentes, lo que significa por ustedes.

Hay 160 miembros en la legislatura de la Florida y 145 de ellos se aprovechan del buen negocio del seguro que les suministra el gobierno. La inmensa mayoría de los legisladores no están muy necesitados de dinero. Al menos 54 de ellos, por ejemplo, son millonarios. Lo que significa el programa de salud de los legisladores es un enorme subsidio que paga gente de clase media y de clase trabajadora a otros que están sustancialmente mejor que ellos. Esto es un microcosmos de la política social republicana: Robin Hood a la inversa.

Los republicanos odian el socialismo, la redistribución del ingreso y la generosidad gubernamental –en todos los casos y contextos, excepto en uno: cuando ellos y sus patrocinadores corporativos son los que se benefician–. La palabra hipocresía no cubre tal perversión.

(Tomado de Progreso Semanal)

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • ROSQUETE dijo:

    MAGNIFICO Y MUY EDUCATIVO ANÁLISIS DE LA HIPOCRESIA DE LOS ANTIGOBIERNO

  • nopasarán dijo:

    Como decía la canción: “Hipocresíaaaa…”

  • steinwald dijo:

    Ahi tenemos los “human rights” a todo tren..

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Max Castro

Max Castro

Periodista cubano radicado en los Estados Unidos. Columnista del semanario Progreso Semanal.

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