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La Ciencia en la vida diaria

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La ciencia es hoy un componente característico de la condición humana. Puede nominarse como una forma de la conciencia social moderna. Su presencia pública en la información corriente, sus métodos de razonar y demostrar, su belleza, son componentes obligados en una sociedad con aspiraciones socialistas que pone al ser humano y su colectividad, su dignidad y libertad, por encima de cualquier cosa.

Los intereses de información de las personas son muy variados y el diseño, espontáneo y dirigido, de los medios de comunicación en un país suele responder a esos intereses. Es verdad que la espontaneidad completa está ausente en todas partes, incluyendo a los países que dicen tener al mercado como único patrón para la construcción de contenidos. Siempre hay intereses poderosos que determinan lo que se multiplica a la mayoría de los ciudadanos en términos de información. Mucho y muy trascendente se podría razonar en torno a esto.

Sobre estos dos elementos, la importancia de la ciencia y las temáticas de los medios masivos de comunicación, resulta obligado aproximarnos a lo que debería ser la presencia de la ciencia en la información que le llega a un cubano típico en pleno siglo XXI. Afortunadamente, otras formas similarmente enriquecedoras de la conciencia social como la vida y creación artísticas y el cultivo de las habilidades del cuerpo humano en el deporte tienen una apreciable presencia en los medios de nuestro país. Muchas insatisfacciones pueden existir con ellas, mucho más podría hacerse para ponerlas a la altura de los tiempos, pero siempre se opinaría sobre algo que ya existe y goza de presencias constantes en todos los medios, tanto impresos como electrónicos.

Desafortunadamente, un país que ha creado un movimiento científico significativo a partir de la casi nada, gracias a una Revolución innovadora, carece de una equivalente presencia de la ciencia, la tecnología y la innovación en sus medios. Oficialmente tenemos órganos divulgativos y de discusión como “Juventud Técnica” y en algunos momentos disfrutamos de informaciones adecuadas en otros medios.

Pero un país que produce anualmente cerca de un centenar de resultados científicos comprobados y muy trascendentes, como son los premiados anualmente por nuestra Academia de Ciencias, no divulga y multiplica a toda la población sus contenidos, que nos enriquecerían material y espiritualmente. Muchas otras fuentes de ciencia “hecha en Cuba”, en universidades y centros de investigaciones, se mantienen más invisibles a la población que hechos, a veces ciertamente insignificantes, de otras facetas de la vida espiritual del país.

Afortunadamente se han incorporado materiales a nuestra televisión que contribuyen a mantener una presencia del conocimiento científico y sobre todo naturalista entre los cubanos, procedentes en su inmensa mayoría del extranjero. Sin embargo, es imaginable que la factura foránea de esos materiales puede trasmitir una nefasta idea heredada: “¡Que inventen ellos!”, se le atribuye a un pensador peninsular muy influyente. “¡Inventa tu maquinaria!”, deberíamos decir en todas partes, como se hizo de alguna forma en los años iniciales de la Revolución, cuando Fidel y el Che nos invitaron a ser creativos y cambiarlo todo, para supervivir y avanzar, en medio de adversidades y agresiones.

Nuestra escuela imparte hermosos contenidos desde que un niño comienza a oír las clases de sus maestros y a leer maravillas como “La Edad de Oro”, monumento a la ética y al espíritu creador (y también científico y tecnológico) que nos legó Martí. Sin embargo, puede apreciarse que muchos de los principios de razonamiento científico actuales están ausentes en nuestra cultura popular media. No se imparten en la escuela como elementos centrales para enfrentar la vida de un siglo marcado como nunca antes por la ciencia, como es el actual.

Muchos apreciamos, justificadamente o no, que los contenidos docentes de las ciencias que se imparten en la escuela general están subordinados a la metodología de la enseñanza, como si se pudiera enseñar bien algo que se conoce a medias. El reto de que los niños y jóvenes en las escuelas de este siglo XXI deberían tener en sus bolsillos y mochilas dispositivos electrónicos con acceso a toda la información del mundo, como se hace actualmente en cualquier sociedad informatizada, nos debería obligar emergentemente, con prisa y sin pausa, a reformar nuestros contenidos, reciclar y equipar a nuestros maestros y profesores y ponernos a la altura de un muy deseado socialismo próspero y sostenible.

Los cubanos de hoy, y mucho más los del mañana, deberíamos tener la ciencia y el conocimiento científico, las formas de ponerlos en práctica y la iniciativa e innovación en el centro de nuestra vida espiritual y material, tanto como cultivamos la creación artística y nuestros músculos.

Se han publicado 10 comentarios



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  • Jose R Oro dijo:

    No hay forma de obtener un desarrollo económico y social sin participación activa de la Ciencia. Cuba ha hecho una muy considerable inversión en desarrollar la Ciencia nacional, millares de especialistas tienen grados científicos, y se han producidos incontables buenos estudios científicos en los más diferentes campos del saber. Pienso que hoy lo más importante es convertir esos excelentes resultados científicos en avances prácticos, o como se decía frecuentemente “introducir los logros en la práctica social”. Creo que los resultados en campos como la biotecnológica, biología molecular y otras Ciencias relacionadas se desarrollan ágilmente. En el caso de las Ciencias Naturales el que así se haga es cada vez más imperativo desde el punto de vista de la Sostenibilidad, Cambios Climáticos y otros retos que debe enfrentar la sociedad socialista de Cuba para ser avanzada, diversificada y sostenible.
    ¡Un fuerte abrazo a la comunidad científica, esforzados trabajadores de Cuba!

  • tigreavileño dijo:

    Estimado profesor Montero, vuelvo sobre sus artículos para opinar. Estoy totalmente de acuerdo con lo que plantea, desde mi punto de vista, brillantemente.
    Está claro que el tema es inagotable y si de contar experiencias se tratara, pués muchas cosas y muchas personas más pudieran opinar y decir verdades sobre esto que ud, trata que podrían ayudar a descubrir todas las aristas que enturbian la enseñanza, el uso y la divulgación de la ciencia en un país como el nuestro llamado a ser “un país de hombres de ciencia y de pensamiento”.
    Para abundar, me gustaría sólo señalar una apreciación, y es que considero que se ha perdido mucho en la enseñanza de la ciencia a nivel medio, o sea, secundaria y pre universitario, sobre todo en lo que respecta a Física y matemática como ciencias básicas, los programas han sido recortados al extremo y ya los contenidos casi no son ni los elementales. Por supuesto que las causas de esto pueden ser muchas, pero el resultado es uno sólo, las carencias en la formación del hombre nuevo en estos temas.
    Como en cualquier otra esfera, lo que hagamos en las edades más tempranas tendrá repercusión importante en la adolescencia y en la mayoría de edad y es así que los alumnos que ahora mismo tenemos en las universidades, sobre todo en los primeros años muestran esas carencias manifiestamente.
    No creo que el problema fundamental esté en la poca disponibilidad de medios como la computación, por sólo citar un ejemplo y que ya sabemos que son insuficientes, porque en épocas pasadas y no tan lejanas existían mucho menos medios técnicos y, según mi apreciación, el nivel era mucho más alto, esto por supuesto sin desconocer lo mucho que pueden aportar los medios modernos, con las TICS al frente.
    Tal vez el problema de recursos técnicos sea el más difícil de resolver, dado la situación económica del país etc, pero hay otras cosas que son de organización, de estrategia de trabajo y de persuasión, que pudieran ayudar mucho, y en eso es básica la idea que ud. Desarrolla en su trabajo.
    Muchas gracias por este artículo y por ayudar a prestar atención sobre este tema tan importante

  • Silvana dijo:

    Me parece excelente este artículo…es una preocupación mía cotidiana lo que plantea el Doctor en Ciencias, como madre de una alumna que terminando su Secundaria Básica no se le ha incentivado el placer de descubrir la ciencia, el conocimiento científico, las aplicaciones en la vida diaria, etc, etc….en parte porque – como dice el autor – no se puede enseñar bien algo que se conoce a medias o se desconoce (diría yo)… pero también porque la metodología de repetir sin razonar es lo más contrario al conocimiento científico…y lamentablemente eso es lo que predomina. En pleno siglo XXI, el siglo de la imagen, no se puede enseñar Química, por ejemplo, sólo con pizarra y libro…. hay cosas que es necesario que el alumno “vea”…y si las demostracioens prácticas son costosas, pues entocnes apelar a la creatividad y buscar imágenes en internet, video, etc, para que el alumno “vea” lo que se le está enseñando…si no, de nada sirve…para el muchacho es lo mismo repetir una reacción química, que un proceso físico, que una anatomía humana, que un poema, que una construcción gramatical, que un artículo de la Constitución, etc, etc….son para él cosas vacías de contenido y por lo tanto no las aprende, no son aprendizajes significativos.

  • Juan Antonio Hernandez Caraballo dijo:

    Como usted nos tiene habituado sus trabajos son de gran enseñanza, y es real que los medios electrónicos que contamos hoy son muchos más que en el ayer reciente, pero me parece que los graduados de la universidad de hoy salen peor preparados que los que lo hicieron 30 ó 40 años atrás. Tengo ejemplos tangibles, pero pienso que no es producente hacer un análisis por esta vía.

  • La fusta dijo:

    Ha puesto Ud. el dedo en la llaga de forma magistral.
    Primero: el papel del profesor es esencial para formar el interés por la Ciencia. Yo me incliné hacia ella porque en las fascinantes clases de Héctor Touza en el pré de Marianao a uno le parecía que estaba dentro de un nucleo atómico.
    Segundo: el papel de los medios masivos y el periodismo científico. Cuando he tenido la oportunidad de salir al exterior no me canso de estar conectado al canal Discovery. Los programas de la TV cubana sobre Ciencia son pésimos. El de Mara es aburrido y “Pasaje..” es sensacionalista y a veces seudocientífico. Los más exitosos han sido las series sobre medio ambiente.
    En una ocasión, cuando salió al aire Hurón Azul, le escribí sobre esto a Lizette Vila tratando de motivarla para crear un programa de TV para la Ciencia con un formato semejante al Hurón, con mucho dinamismo y versatilidad, e incluso conducido por un científico o científica. Ella arropó la idea de inmediato e incluso fue al centro donde trabajaba en ese momento, pero el proyecto murió ahí mismo al chocar contra el muro implacable de la burocracia: mi tarea era investigar y no hacer programitas de TV.
    En resumen, la tarea de hacer un programa de TV para la Ciencia, que sea informativo y a la vez interesante y motivante está todavía pendiente.

  • Almeyda el Camagueyano dijo:

    Como encontrar profesor, entonación en algo que se ha perdido y lo damos por hecho, los circulos de interes ya no brillan, la orientacion vocacional es un poema y los administrativos que en cada entidad se tienen que ocupar de la aplicacion de la ciencia y la técnica para bien propio y ademas para contribuir a la sociedad toda, no cumplen el rol y cada día se siguen dando aportes que engordan las arcas de las empresas como utilidades yse pierde el RECONOCIMIENTO MORAL que es tan importante para que se siga aportando com lo hacen los trabajadores cubanos. Es triste ademas ver como se le violan los dercontitucionales.

  • Almeyda el Camagueyano dijo:

    Como encontrar profesor, entonación en algo que se ha perdido y lo damos por hecho, los circulos de interes ya no brillan, la orientacion vocacional es un poema y los administrativos que en cada entidad se tienen que ocupar de la aplicacion de la ciencia y la técnica para bien propio y ademas para contribuir a la sociedad toda, no cumplen el rol y cada día se siguen dando aportes que engordan las arcas de las empresas como utilidades yse pierde el RECONOCIMIENTO MORAL que es tan importante para que se siga aportando com lo hacen los trabajadores cubanos. Es triste ademas ver como se le violan los derchos contitucionales. violan los dercontitucionales.

  • AdrianGarcia dijo:

    Buenas en el marco de la ciencia a favor de la sociedad quisiera compartirles este enlace
    http://tecnologiaeducativa.cubava.cu/2016/03/10/plataforma-educativa-100-cubana-a-favor-de-la-educacion-superior/

  • Andrés dijo:

    Estoy 100% de acuerdo.

  • René Páez Berenguer dijo:

    Muy interesantes los comentarios y el artículo. Solo quiero aportar la idea de que los medios de prensa o la escuela no son las únicas vías para incentivar la apropiación ciudadana de los conocimientos científicos. En China por ejemplo existe una Ley de popularización de la ciencia que obliga a todos los actores de la sociedad, incluida a las empresas, a destinar fondos y recursos para este menester.
    Necesitamos museos, parques temáticos pero sobre todo que nuestros científicos e innovadores participen y por supuesto se les reconozca moral y materialmente por su actividad de popularización del conocimiento científico. Incluso eso debería ser una condición obligatoria para aprobar los proyectos de investigación y desarrollo.
    Totalmente de acuerdo en que nuestros estudiantes deberían disponer de sus computadoras individuales tal y como ya sucede en Venezuela. Al menos comenzar por las escuelas vocacionales en ciencias exactas, que desafortunadamente existen para enseñanza preuniversitaria.
    Pensemos que pasa con el talento científico que se muestra a edades tempranas. Si músico o deportista tiene su senda delineada; en cambio si los dones son para las ciencias lo más probable es que se disuelvan en la generalidad del sistema educacional o desemboquen en el estudio de carreras, necesarias y dignas como por ejemplo medicina o periodismo, pero tal vez alejadas de la vocación o las competencias intelectuales del joven talento.

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Luis A. Montero Cabrera

Luis A. Montero Cabrera

Es Doctor en Ciencias Químicas y miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Preside la Sociedad Cubana de Química y el Consejo Científico de la Universidad de La Habana.

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