Sobre la cancha: Las distancia se achican entre las líneas

Foto: banco.az
No hay manera de entender los sucesos de una Copa Mundial de la FIFA con tantas historias lejos de las canchas, así como encima de ellas. De las primeras se escribirán libros o se producirán documentales. De las otras, aún busco cierta lógica durante estos días iniciales.
Atila y su hermano Bleda intentaron conquistar Constantinopla en el 442 de nuestra era. Mientras los ciudadanos levantaron a tiempo los imponentes muros de la capital romana de oriente, los anhelos de extender el terror se esfumaron al no contar con la astucia social. Claro, insistir no era un secreto.
Así de veloces edificaron su muralla defensiva los “novatos” de Cabo Verde más de 15 siglos después para frenar el teórico avasallamiento de España dentro del rectángulo verde. Ferrán, Cucurella y Oyarzabal se quedaron como aquellos míticos corsarios y piratas, detenidos ante el Fuerte Cidade Velha.
Elevado a 120 metros por encima del nivel del mar, hoy el viejo fortín de Santiago luce sus galas de ser Patrimonio de la Humanidad. Un guardián ya legendario lloró tras el pitazo final al darse cuenta de su nombramiento como MVP de un duelo histórico para su país.
Vozinha, era un recién llegado al mundo cuando 19 tardes después de su nacimiento, Maradona coronaba su reinado futbolero con la mano y con sus bendecidos pies. A sus 40 años la vida le regaló la oportunidad de pisar un mundial y de ser héroe en un empate a nada, con sabor a menos para los ibéricos, pero a mucho para los del noroeste africano.
Inaceptable la relajación española. La inercia sirve de poco en el fútbol actual para ganar los partidos. La España de Luis se tituló en la Eurocopa porque siempre quiso hacer daño por las bandas y jugar en campo rival para una respiración breve y casi mortal de su oponente.
Si bien esos puñales llegan a este certamen con el físico algo tocado, el cambio de imagen urge en su siguiente salida contra Arabia Saudita. De la Fuente se aferra al invicto de récord, pero para plantarse en condiciones el 19 de julio necesita mucho más. Son casi 300 minutos sin marcar en estas citas. Demasiado para un aspirante al trono.
Fue la ambición al poder, al querer ostentar la postura de único líder de los Hunos las claves para tomar decisiones radicales por parte de Atila. Quizás sin la malicia de quien llevó el terror a cada territorio donde sus pasos dejaron huella, pero a Uruguay y Bélgica les faltó codicia balón al pie.
Un quiero y no puedo a medias en Miami para unos charrúas con la gran oportunidad de asumir la cima de su grupo, aunque las ganas solo les alcanzó para igualar un duelo con aires de lo vivo en Qatar entre los saudíes y los argentinos. Asfixiar no fue suficiente.
Tampoco lo fue para unos belgas distantes de su reciente época dorada, aunque con talento para algo más. Egipto repartió goles en ambas porterías para iluminar el marcador con otro de los empates no previstos en las afamadas quinielas. Y sí, la diversión estuvo en las tablas entre Irán y Nueva Zelanda. Por el momento, mejor disfrutar y no comprender.
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Debías usar un lenguaje más popular y menos enciclopédico para que todos entiendan mejor las emociones del fútbol. Canta claro, Amigo, será mejor.