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A la guerra contra Marco Rubio

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Marco Rubio. (Foto:Archivo.)

Marco Rubio. (Foto:Archivo.)

El senador cubanoamericano Marco Rubio sube en las encuestas de Estados Unidos y permanece desde principios de octubre como el político convencional mejor posicionado entre los candidatos a la nominación presidencial del Partido Republicano. Queda por debajo del magnate Donald Trump, el neurocirujano Ben Carson y a veces se empata con la ex ejecutiva Carly Fiorina.

Rubio supera al resto de los senadores y gobernadores que compiten por la atención de los electores antes de que empiecen en el próximo febrero las asambleas partidistas (caucus) y votaciones primarias, que determinarán quién enfrentará al nominado demócrata en los comicios generales del 8 de noviembre de 2016.

Su avance es reconocimiento por el delantero Donald Trump y el ahora menos afortunado Jeb Bush, quien ha perdido terreno y caen en las mediciones de popularidad. Ambos hacen un espacio en sus apariciones públicas para dedicarle palabras de desprecio a Rubio.

El senador por La Florida tiene su propia versión del discurso anti élite que disparó a Trump a la cima: ofrece un cambio generacional, una respuesta diferente a los apellidos que los estadounidenses vienen votando desde principios de los años noventa. Se vende a sí mismo como un rostro fresco en el Partido Republicano, experimentado en política exterior y relativamente cauto. Le ha ido bien en los primeros debates (la CNN lo considero uno de los ganadores del suyo) un ascenso en silencio minimizado por la atención puesta sobre Trump, Fiorina, Ben Carson y el estrepitoso descenso de Bush en los sondeos.

Rubio corteja a poderosos donantes para financiar su campaña, incluso “capta” a quienes inicialmente habían destinado recursos al intento presidencial del gobernador de Winsconsin, Scott Walker, uno de los candidatos republicanos en abandonar la carrera.

Jeb Bush se siente amenazado por la buena estrella de su antiguo ahijado político, y ahora ocupa su tiempo en disertar sobre la inexperiencia y juventud de Rubio, quien a sus 44 años solo tiene un mandato en el Senado, lo que recuerda otro senador inexperto que cuyas decisiones los republicanos aman criticar: Barack Obama.

Pero Marco Rubio tiene más esqueletos en el closet que Jeb y Trump está explotándolos tan bien como puede. Empiezan por su historial de baja asistencia a las sesiones del Senado y ciertos problemas financieros, y siguen hasta mencionar el descuido de utilizar una tarjeta de crédito del Partido Republicano de La Florida para cubrir gastos personales.

Todavía hay suficiente tiempo para que cambien las fichas, aunque el éxito de Trump se ha prolongado más allá de lo imaginado por los escépticos de una candidatura tan peculiar. Todo es posible.

MARCANDO 9/11

Donald Trump ha tropezado con la posibilidad de atacar a Jeb Bush vía George W., apelando a su responsabilidad en la destrucción del equilibrio político en el corazón de una de las regiones más convulsas del planeta.

“Jeb, ¿por qué tu hermano atacó y desestabilizó el Medio Oriente al agredir a Irak cuando no habían allí armas de destrucción masiva? ¿Mala información?” le preguntó Donald Trump a su rival de la familia Bush, quien ha caído en las encuestas, pasando de la cima al grupo de aspirantes republicanos faltos de popularidad.

George W. Bush es el ex presidente de los Estados Unidos que menos se deja ver. Los otros ex ocupantes de la Casa Blanca, como Jimmy Carter y Bill Clinton, se mantienen activos como figuras públicas. La depresión económica al final de su mandato de Bush, agregándole el plus de dos guerras, lo enviaron a un retiro silencioso del que sale solo de vez en cuando.

Jeb Bush respaldó a su hermano en una entrevista con la CNN, afirmando que mantuvo a Estados Unidos a salvo en un momento de crisis. Trump tiene una respuesta para todo, incluso para contraatacar a un ex presidente de los Estados Unidos: “Jeb está peleando por defender un evento catastrófico. Yo lucho por asegurarme que no vuelva a ocurrir. Jeb es demasiado blanco – necesitamos alguien duro y más agudo.”

 

Se han publicado 2 comentarios



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  • el socialismo real dijo:

    Ni es cubano, ni americano ni rubio, sólo una lacra más.

    • Fulanito dijo:

      Yo lo defino así: Un “politiquero joven con ideas DINOSAURICAS”

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Javier Ortiz

Javier Ortiz

Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Graduado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el año 2013.

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