Milmillonarios del mundo, incluidos los del sector energético, multiplicaron su riqueza durante guerra contra Irán

Miembros del gabinete y milmillonarios compartieron espacio en la comitiva de Donald Trump durante su reciente visita oficial a China. Foto: AFP.
Las grandes energéticas han visto multiplicarse sus beneficios desde el inicio de la guerra de Irán, en contraste con el recorte de los países en ayuda al desarrollo, indicó este lunes Oxfam Intermón en medio de la cumbre del G7, que se celebra en Évian-les-Bains, Francia, hasta el miércoles, entre tensiones geopolíticas.
Según un informe de Oxfam, la riqueza conjunta de los milmillonarios en el mundo “ha aumentado hasta ahora en casi 10 billones de dólares en medio de la quinta crisis económica mundial registrada desde 2020”.
Ese crecimiento se da mientras los países del G7 ―entre ellos Estados Unidos, que desató junto a Israel la guerra contra Irán el 28 de febrero, con fuerte implicación en los mercados energéticos internacionales― recortaron la ayuda a los países más pobres en 48 000 millones de dólares entre 2024 y 2025, “una suma que equivale al crecimiento de la riqueza conjunta de los milmillonarios del G7 en solo 11 días”.
Oxfam llama al grupo a dejar de utilizar la intransigencia de EE.UU. como “excusa para la inacción” e insta a aplicar impuestos a las ganancias excesivas y a los superricos, cancelar la deuda, incrementar la ayuda y establecer nuevos derechos especiales de giro (DEG).
El nuevo informe de la alianza de ONG revela que 41 milmillonarios del sector energético de los países del G7 “han aumentado su riqueza conjunta en 23 500 millones de dólares desde que comenzó la guerra ilícita de EEUU e Israel contra Irán”.
Esto –destaca– “equivale a más de 1 000 dólares en el tiempo que se tarda en parpadear”.
A nivel global, los milmillonarios han acumulado de forma conjunta 9.8 billones de dólares desde 2020, se lee en el comunicado de Oxfam.
Recuerda, además, que el aumento de los precios de la energía y los alimentos “tiene consecuencias devastadoras para los hogares de todo el mundo, particularmente en los países de ingresos bajos y medios que ya sufren los efectos de años de turbulencias económicas, crisis de deuda y choques climáticos”.
De acuerdo con el informe, se prevé que los beneficios de seis de las principales grandes empresas de petróleo y gas se disparen en un 80% (68 000 millones de dólares) este año con respecto a las proyecciones antes a la guerra.
“Van camino de alcanzar los 152 000 millones de dólares en 2026, lo que equivale a 416 millones de dólares al día”, afirma la alianza de ONG y agrega que esos beneficios extraordinarios “caídos del cielo” se están dando también en otros sectores.
Se espera que tres de las mayores corporaciones de fertilizantes del mundo vean crecer sus ganancias en un 23% (928 millones de dólares) en comparación con las estimaciones de antes de la guerra, y que los beneficios conjuntos de algunas de las mayores corporaciones con matriz en los países del G7 superen las proyecciones previas a la guerra en 413 millones de dólares, como promedio.
Riqueza a costa de conflictos y vidas
“Los conflictos devastan países y cuestan innumerables vidas, pero para algunos resultan extraordinariamente lucrativos”, afirmó el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.
“Este es un sistema salvaje que redistribuye la riqueza hacia arriba: de los trabajadores a los accionistas, de los más pobres a los más ricos, de quienes tienen menos poder a quienes ya tienen demasiado. Mientras muchos hogares tienen que saltarse alguna comida y los Gobiernos recortan la ayuda humanitaria vital, asistimos a una grotesca bonanza para los milmillonarios”, afirmó.
La organización señala que “esta quinta gran crisis mundial desde 2020 se está afrontando con parálisis y retroceso político”. Subraya, a la vez, que a diferencia de la acción internacional coordinada que se vio después de emergencias como la pandemia de COVID-19, “los líderes del G7 están haciendo menos que nunca para ayudar a los países más pobres”.
Oxfam advierte que los líderes del G6 (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) “deben dejar de utilizar como una excusa para su propia inacción las acciones destructivas de la Administración estadounidense en la economía mundial y su papel en avivar el conflicto”.
El G6 ―apunta el comunicado― “cuenta con una enorme influencia financiera y diplomática, pero ha optado por no ejercerla”.
Entre otras realidades, el informe refiere que entre 2024 y 2025 el G7 encabezó la mayor reducción de la ayuda oficial al desarrollo de su historia, recortando la ayuda a los países más pobres del mundo en 48 000 millones de dólares.
“El costo humano de la inacción del G7 es catastrófico. Desde la última vez que Francia presidió el G7, 44 personas han caído en situación de emergencia humanitaria cada minuto”, señala la organización.
Agrega que “la evitable crisis del ébola en la República Democrática del Congo o el genocidio en curso en Gaza —ejemplo más extremo y devastador de la inacción del G7, donde ni un solo país ha impuesto un embargo de armas a Israel y mucho menos ha cortado el suministro de armas que se utilizan en atrocidades—, son ejemplos de cómo el multilateralismo está siendo destruido de forma activa”.
El director ejecutivo de Oxfam Internacional criticó el hecho de que, “con tal de garantizar la asistencia del presidente Trump a esta cumbre”, el presidente Emmanuel Macron “aceptó excluir de la agenda las discusiones sobre el colapso climático, la creciente desigualdad y la necesidad de respuestas coordinadas ante las crisis globales superpuestas”.
“Incluso –añadió― palabras como ‘género’ o ‘clima’ han sido completamente eliminadas para complacer a Washington. En lugar de defender un modelo de gobernanza colectiva, Macron y sus homólogos están facilitando su destrucción. Esto tendrá consecuencias que se medirán en vidas humanas”.
Al sostener que el G6 “no puede alegar no tener poder suficiente”, Behar afirmó que los seis países “pueden acordar la cancelación de deuda, gravar los beneficios extraordinarios y la riqueza extrema, abogar por una nueva emisión de derechos especiales de giro y proporcionar ayuda a los países más pobres”.
“Negarse a actuar simplemente porque Washington no se unirá a ellos, no es diplomacia, es cobardía. Y esto solo acelerará la pérdida de relevancia del G6 a nivel global”, advirtió.
En ese contexto, Oxfam llama a los líderes del G7, “y del G6 de manera independiente, si es necesario”, a implementar de inmediato un plan de respuesta de cuatro puntos para proteger de los efectos de la crisis a “la gente corriente” en el mundo.
Además de gravar los beneficios extraordinarios de las grandes corporaciones y a los superricos para reducir la desigualdad, pide cancelar la deuda suspendiendo todos los pagos de deuda bilateral para cualquier país de ingresos bajos y medios que solicite el alivio, y utilizar mecanismos legislativos para obligar a los acreedores privados a hacer lo mismo.
A la vez, “cancelar también la deuda insostenible, que obliga a los Gobiernos a realizar recortes devastadores en servicios públicos esenciales” y “aumentar la ayuda al desarrollo y cumplir con los compromisos de la ayuda oficial al desarrollo, recuperando la meta del 0.7% del ingreso nacional bruto”.
Pide también respaldar una nueva emisión inmediata de derechos especiales de giro a través del FMI, desvinculada de las cuotas de participación, para inyectar la liquidez que tanto necesitan las economías en dificultades sin aumentar la carga de su deuda, y que las instituciones financieras internacionales desplieguen “programas de préstamos de emergencia libres de condicionalidades, tal y como hicieron con los paquetes de respuesta durante la pandemia”.
(Con información de Oxfam)
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De los actuales 3428 multimillonarios del mundo, registra la revista Forbes, 987 residen en países de los BRICS...Bien podrían establecer una diferencia...
Ahí está la principal razón de la guerra, las armas nucleares son el pretexto como lo fueron otros pretextos en las guerras de Afganistán, Irak. Libia y Siria
La noticia revela que los multimillonarios del mundo, incluidos aquellos del sector energético, aumentaron significativamente su riqueza durante la guerra contra Irán, lo que demuestra cómo las crisis y conflictos geopolíticos pueden beneficiar a las élites económicas. Esto se debe a que, en contextos de sanciones y tensiones internacionales, las empresas energéticas y sus propietarios suelen aprovechar las sanciones para incrementar sus ganancias, a través de actividades como la reventa de petróleo sancionado, contratos secretos o la influencia en mercados oscuros. Además, estas situaciones generan un ambiente donde las grandes corporaciones pueden consolidar su poder financiero, mientras que las economías afectadas, como la iraní y otras en conflicto, enfrentan mayores dificultades, pérdida de ingresos y deterioro de su bienestar social. Este fenómeno evidencia cómo las guerras y conflictos favorecen la concentración de riqueza en manos de unos pocos, en detrimento de las economías nacionales y de la población general.