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Ancestral conflicto racial

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La policía de San Luis (Missouri) mató el pasado martes a un hombre negro de veintitrés años debido a un comportamiento “errático”, según informó la policía de la ciudad. Los hechos ocurrieron pasado el mediodía, hora local, en un barrio cercano a Ferguson, la localidad al norte de San Luis donde el asesinato de un joven negro de solo dieciocho años por tiros de un policía blanco, el 9 de agosto, ha provocado una ola de disturbios y se ha abierto un debate sobre los excesos de la policía y la acostumbrada discriminación contra la minoría afroestadounidense.

Tras conocerse las primeras noticias de este segundo asesinato en menos de diez días, un grupo de personas empezaron a congregarse para protestar. En cualquier ciudad estadounidense ocurren cotidianamente hechos de violencia policial, pero dada la tensión que provoca en San Luis estos dos asesinatos de ciudadanos negros, ha provocado un uso excesivo de fuerzas y la intervención de armamentos de guerra.

Cuando Barack Obama ganó las elecciones presidenciales de 2008, el columnista Thomas Friedman proclamó en un artículo que “finalmente la guerra civil americana había terminado. Casi ciento cincuenta años después de la derrota del Sur esclavista ante la Unión liderada por Abraham Lincoln, un hombre de origen africano llegaba a la Casa Blanca. Obama, hijo de un negro de Kenia y una blanca de Kansas, triunfó presentándose como el candidato posracial, el que debía cerrar heridas profundas. Si un afroamericano era presidente, todo parecía posible”.

Pero los sucesos de Missouri recuerdan que aquella historia, las décadas de esclavitud, segregación, discriminación , marginalidad, violencia e intimidación policial no ha acabado. Casi siete años después de llegar a la Casa Blanca, las tensiones raciales se convierten en un problema político de primer orden para el presidente.

Que estos sucesos junto a la intervención militar en Iraq desde la retirada de 2011, haya monopolizado la atención de Obama durante el veraneo en Martha’s Vineyard (Massachusetts), da una idea de la gravedad de la crisis. Despachó en la Casa Blanca con el titular del Departamento de Justicia, el fiscal general Eric Holder, negro como él a los fines de reforzar el papel del gobierno federal ante la situación de Missouri.

Algunos ejemplos de las leyes de Jim Crow fueron la segregación en las escuelas públicas, lugares públicos, transporte público y la segregación de baños y restaurantes, también existían fuentes de agua potable para los blancos y para los negros. El ejército estadounidense también fue segregado.

Obama ha tenido que intervenir ante los recurrentes problemas raciales durante su presidencia. Lo hizo en 2009, al convocar un encuentro en la Casa Blanca entre su amigo, el profesor negro de Harvard, Henry Louis Gates, y James Crowley, el policía blanco que le había detenido en su propia casa. Y en 2012, la muerte del adolescente Trayvon Martin en Florida y la exoneración de su agresor, George Zimmerman, llevaron al presidente a participar en el debate y declarar que Martin podría ser hijo suyo.

Respecto a Iraq, el presidente confirmó que las fuerzas kurdas e iraquíes han recuperado el control de la presa de Mosul, la más grande del país, con el apoyo de los ataques aéreos estadounidenses contra posiciones del Estado Islámico.

La jurista Michelle Alexander ha definido este sistema como el “nuevo Jim Crow”, por el nombre que recibía el sistema de segregación legal instaurado en el Sur tras la guerra civil. “Estos jóvenes”, escribe Alexander en el libro de título homónimo, “forman parte de una subcasta encerrada y apartada de forma permanente de la corriente principal de la sociedad”.

En el Estado de Missouri, han salido a la luz de nuevo las tensiones raciales en Estados Unidos que, aunque teóricamente se han resuelto en las leyes, siguen siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la principal potencia mundial.

El microcosmos de Ferguson sirve, sin embargo, como ejemplo de que hay una sospechosa desproporción en las actuaciones contra la comunidad negra. Mientras el 65% de la localidad de poco más de 21 000 habitantes es negra, el 94% de los policías son blancos. El 84% de los automóviles que estos agentes detienen para solicitar la documentación están conducidos por negros y el 92% de los detenidos son negros. A estos datos hay que sumar un 21% de familias que viven bajo el umbral de pobreza y una comunidad en la que no resulta excepcional que se obstaculice la integración negra por un sentimiento discriminatorio que viene de muy lejos. Esa situación, con variantes, se repite desigualmente a lo largo y ancho de la geografía de Estados Unidos.

En artículo publicado en Huffington Post, Dan Rather subraya:

Las luchas contra las enfermedades sociales y económicas que afectan de manera desproporcionada a las comunidades de color son una parte del legado del Martin Luther King tan importante como la igualdad racial. Nos acordamos y alabamos la marcha sobre Washington y el discurso “I have a dream”,(1) pero en la época del asesinato de King, él estaba liderando una campaña por la gente pobre, que describió como “el comienzo de una nueva cooperación, entendimiento y determinación de la gente pobre de todos los colores y orígenes para defender y ganar su derecho a una vida decente y el respeto por su cultura y dignidad”.

(1)Yo tengo un sueño (I Have a Dream) es el nombre del popular discurso más famoso de Martin Luther King Jr., cuando habló poderosa y elocuentemente de su deseo de un futuro en el cual la gente de tez negra y blanca pudiesen coexistir armoniosamente y como iguales. Este discurso, pronunciado el 28 de agosto de 1963 desde las escalinatas del Monumento a Lincoln durante la Marcha en Washington por el trabajo y la libertad, fue un momento definitorio en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Ruffini dijo:

    ¿Quién tiró la tiza?

    • aghata dijo:

      Ruffini…

  • yanelis dijo:

    Es hora de madurar y comprender que la persona no vale más por el color de su raza sino por sentimientos, valores humanos, cuando abrimos la piel todos los huesos tienen el mismo color.
    rep.infnorte@medired.scu.sld.cu

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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