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Llover sobre mojado

En este artículo: Estados Unidos, Racismo, Violencia
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Tras la espantosa matanza de Orlando –y otros tiroteos posteriores– han aumentado en miles la compra de rifles de asalto como el que utilizó el asesino en el club gay. Esta fue una gran masacre. Pero ya es imposible referirse a todos los eventos que casi a diario se reportan con un saldo de víctimas mortales por odio hacia homosexuales, inmigrantes, negros y hasta inocentes niños en las escuelas. Aquella sociedad enferma genera una gran agresividad que se ha convertido en una especie de hobby, debido a la facilidad que tienen los habitantes –no importa si son delincuentes o enfermos mentales– de comprar cualquier tipo de arma hasta las más peligrosas, las que se utilizan en las guerras como los rifles de asalto (más potentes que los que lleva la policía) o simplemente pistolas de todos los tipos.

No hablaremos de los repudiables actos terroristas que ocurren en Medio Oriente, África y Europa, que muchos responden a las políticas injerencistas de Washington por aquellos lares y de sus guerras inventadas.

Pero esto que sucede en territorio de Estados Unidos no es nada nuevo. Habría que remontarse a los orígenes del salvajismo anglosajón, cuando comenzaron por exterminar a los indígenas. A diferencia de las atrocidades que pudieron cometer los españoles a su llegada al sur del continente, hoy encontramos tantos indios y mestizos como blancos o negros de origen africano en México, Brasil, Colombia, etc. En territorio norteamericano no verá a un indígena en ningún estado de la Unión.

Estados Unidos tiene el mayor índice de criminalidad dentro de los treinta más desarrollados del mundo. Esto se justifica porque ya desde antaño cuando se funda la Asociación Nacional del Rifle, en l871, se firma una ley que impide a los negros poseer armas. Sin embargo, el número de blancos con armas alcanzaba la cifra de 250 000 000, más de una por hombre blanco.

En 1865 la constitución incluye una enmienda que supuestamente da por abolida la esclavitud. Terminada la Guerra de Secesión surge el Ku Klux Klan para atemorizar y someter psicológicamente a la población negra por el miedo de los sureños blancos sobrepasados por la población negra.
Pasan los años, y en l968, los servicios secretos asesinan a Martin Luther King y se emplazan 21 000 soldados en las grandes ciudades sureñas.

Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo donde el derecho a portar armas está protegido por la Constitución. En los últimos tres años se han producido en ese territorio más de 1 000 tiroteos. Una matanza como la de Orlando, fue precedida, entre otras por la de la escuela infantil Sandy Hook, de Connecticut en el 2012, con catorce muertos y diecisiete heridos. Debido a la mencionada ley hay en el país tantas armas como habitantes.

En nuestro vecino norteño mueren una media de noventa y dos personas al día por arma de fuego. Son 1,45 millones de muertes –por asesinato, suicidio o accidente– desde 1970 (una persona cada 16 minutos). Nicholas Kristof, del New York Times, aseguró que son más fallecidos que en todas las guerras en las que ha estado implicado el país en toda su historia.

Mueren más niños menores de seis años por arma de fuego que policías en activo, según los datos del Centro de Control de Enfermedades estadounidense, en 2013 82 niños perdieron la vida por un disparo, frente a 27 agentes.

En Colombine en 1999 murieron doce estudiantes y un profesor en el peor tiroteo en una escuela hasta ese momento. Resultaron heridas más de veinte personas.
Más de un muerto al día, 375 en total, y 1,086 heridos son las cifras que retratan las consecuencias de los tiroteos ocurridos en Estados Unidos en el 2015, según Mass Shooting Tracker (MST).

Y según el Departamento de Justicia y el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos entre 2001 y 2011, los incidentes relacionados con armas de fuego dejaron cuarenta veces más muertos que los ataques calificados por las autoridades de “terroristas”.

Aunque los tiroteos masivos en las escuelas suelen captar la atención de la prensa de todo el mundo, la mayor parte de las muertes por armas de fuego en ese país se producen en sucesos menos llamativos que con frecuencia ni siquiera salen en la prensa.

En su llamado el pasado año por un mayor control legislativo del uso y posesión de armas de fuego, Obama recurrió a diversas comparaciones para tratar de demostrar que se trata de un tema que merece un mayor esfuerzo.

“Gastamos un billón de dólares, aprobando numerosas leyes y dedicando agencias enteras a evitar ataques terroristas en nuestro suelo y, sin embargo, tenemos un Congreso que explícitamente nos impide incluso recolectar la información sobre cómo podríamos potencialmente reducir las muertes con armas de fuego. ¿Cómo es posible?”.

El propio presidente sabe que todo esto es ya imparable, pues alrededor de un setenta por ciento de las pistolas que se venden en el mundo se compran en Norteamérica y existe toda una industria detrás con cientos de miles de empleados que de no seguir fomentando esto, se vendría abajo y los despidos y crisis del sector causarían un colapso significativo. La necesidad de continuar con el negocio de la guerra y el aliento de los conflictos domésticos es imparable. El Pentágono lo requiere. Es un monstruo al que no se puede dejar de alimentar.

Se han publicado 5 comentarios



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  • LCB dijo:

    Detrás de este asunto hay otro problema inherente al sistema capitalista: si bien es cierto que las medidas para palear este problema implican serios problemas sociales por el desempleo que provocarían, no existe una voluntad política para resolver esos problemas sociales y socorrer a los quedarían desamparados.

    A ningún político en los EEUU se le ocurriría reducir el gasto militar para disponer de los fondos necesarios para resolver el desempleo que se provoque. A las élites de poder no les importa que la gente se mate, como no les importa que se mueran de hambre, enfermedades o cualquier cosa. Los ejemplos son muchos y muy elocuentes; pero para ser breve los omito.

    Solo el control que tiene sobre los medios de divulgación masivos les permite presentarse como los elegido con la mejor de las democracias.

  • Eduardo González S. dijo:

    Lilian: Usted dice que “en territorio norteamericano no verá un indígena en ningún estado de la unión”. Creo que esta afirmación no corresponde a la verdad.

  • Luis dijo:

    “… en l871, se firma una ley que impide a los negros poseer armas. Sin embargo, el número de blancos con armas alcanzaba la cifra de 250 000 000, más de una por hombre blanco…” Aqui hay una impresicion, el numero de armas reportado es aproximadamente el actual, no el q se alcanzaba en 1871.

    Saludos, Luis

  • Luis dijo:

    ” En territorio norteamericano no verá a un indígena en ningún estado de la Unión.”
    Esto no se ajusta a la realidad.

    Saludos, Luis

  • Ramon Licea dijo:

    Queda claro en este articulo que la sociedad yanqui esta enferma de violencia y la facil adquisicion de las armas la incentiva.
    Seria interezante que la periodista escribiera otro similar sobre Venezuela, donde estan miles de nuestros compatriotas, trabajando pacificamente, acostumbrados a la tranquilidad que gozamos en Cuba.

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Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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