Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

Silvio canta y cuenta su tiempo

| 6

Silvio RodríguezCalles de La Habana, acordes de guitarra, un tono grave, un escenario en Los Sitios, en el centro de la capital cubana. Se adivina desde el principio quién está sobre él: lo que suena es “La maza”. Uno de los conciertos de la gira por los barrios, que viene haciendo el trovador hace ya más de dos años, abre Silvio Rodríguez. Ojalá, documental del español Nico García, que propicia un acercamiento a la figura y, desde su perspectiva y la de sus allegados, una visión de este país -y por momentos, del mundo- en los últimos 40 años.

Silvio, parado en hoy, mira hacia atrás, pone la vista en lo recorrido y autorreflexiona. “En las noches me bajaba de la cama, descalzo para no hacer ruido, y me iba lejos a tocar mi guitarra”, así se adentra en su etapa de recluta, y luego en días de botas rusas, pantalones de caqui, indignación por una guerra genocida, fascistas gobernando, días de selvas llenas de guerrilla. Evoca el alma de la época y su correlato en canción.

Los aires de revolución, favorecidos por los acontecimientos en Cuba y el mundo, cambiaron radicalmente el sentido mismo del arte. El alcance social y la función de quien lo hiciera estarían en el centro de una manera distinta de sentirse artista. Así lo cantaron Silvio y sus contemporáneos en un lenguaje de nuevo tipo, que hablaba su tiempo, y que trascendía la expresión artística, para convertirse, como él mismo dice, en un modo de vida, en una postura que se manifestaba en todo lo que eran.

Todavía Silvio rehúye lo ficticio, sosteniendo una actitud que Leo Brouwer describe como contestataria: renuncia a ser superestrella, le da la espalda a la condición de “famoso”.

En su criterio, como en el de Sara González, Víctor Casaus, Chucho Valdés, Omara Portuondo… viejos amigos de tonadas y vida, junto a los de compañías menos añejas como Oliver Valdés, Niurka González, Alejandro Ramírez Anderson y Tony Ávila, se descubre al artista, al hombre, al ídolo, al cubano, al internacional, sin que ninguno por sí solo niegue a cualquiera de los otros.

Como otros, Silvio fue un proscrito, víctima de incomprensiones y no poco esquematismo conservador. En la película se explora en torno a cómo nada de eso cambió la esencia de su sentir ni su postura como partícipe del proceso revolucionario: “Mi país es más importante que yo. Se trata de no olvidar eso”.

Después de tanto, parece imposible que Silvio se inquiete por la posibilidad de que lo que perdurara de él no fuera más allá de sus canciones. Una canción, política desde el momento en que es bella, como él ha dicho, le sigue sirviendo de medio de expresión, y hoy, como a lo largo de 40 años, el trovador cuenta su tiempo, canta sus días. Un legado tal, con el perdón de Silvio, no puede, de ninguna manera, ser apelado en términos de “solo canciones”.

(Tomado de Diario del Festival)

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Isabel dijo:

    Amigos del foro, todos sabemos que Silvio es sencillamente irrepetible. Solo pensar en las letras de sus canciones, oportunas y tenaces, fuertes y sensibles, que duelen hasta enloquecer al alma más dura, plena de una poesía lírica infrecuentemente expresada y lo suficientemente tierna y enérgica como nunca antes cantor alguno lo hizo, ni en Cuba ni en otro país. Dr cada y a cada cual lo suyo, es la verdad. Hay que reconocerlo, aunque el no quiera, no le guste, sea tímido, sea irreverente, es la verdad. Yo lo amo desde mis 65 primaveras, como siempre, desde que lo conocí. Aunque nunca se entere como otros miles de admiradores que sin dudas tiene en todo el planeta. Feliz 2013 amigo querido!!!!!!!!
    Isa.

  • aldo dijo:

    Muy dificil de entender este articulo,demasiado adjetivos nos aturden y pierden

  • Alexis Mario Cánovas Fabelo. dijo:

    Solo quiero recordarles su obra “ODA A MI GENERACIÓN”… Como compañero de trincheras de piedra e ideas, lo tengo como el amigo caricaturista, de la revista “MELLA”, que arañaba los primeros acordes que le iba enseñando Lázaro Fundora Bordón.
    Felices 66.
    En enero arribo al número que tanto gusta: 69.

    • Eloy R dijo:

      Alexis Mario, eres hermano de Lesbia Cánovas Fabelo. Si es así dale mis mi cariño y respeto, de parte de Corcho, su alumno.

  • Giomar dijo:

    geomarlc@cug.co.cu
    Silvio será siempre parafraseado, aun sin ser imitado, sus canciones perdurarán, aunque la canción política hoy no tenga el lugar merecido.

  • YY dijo:

    No se puede negar sus valores artísticos y su mensaje positivo de las letras de sus canciones, que han sopasado en el tiempo, pero en mi opinión todos de proponernos cada día mejores y tratar de perfeccionarnos. Su proyección en más de una ocasión no ha sido la más sencilla y educada. Pregunto: ¿ Cuándo va a perdir disculpas públicamente a la periodista Cristina Escobar, que lo llamó para entrevistarlo a la salida de la base al monumento de Martí en ocasión de rendirle honor a Fidel, seguir caminando y dar una respuesta que denota de mala educación?

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Mónica Rivero

Mónica Rivero

La Habana, 1989. Graduada de Periodismo (2012) en la Universidad de La Habana. Twitter: @lamagoch

Vea también