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45 años de crueldad anexionista

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  Orlando Bosch, una de las terribles creaciones del terrorismo anticubano  

• En diciembre de 1998, de manera totalmente sorpresiva e inesperada, Madeleine Albright, entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos, pidió perdón por el apoyo norteamericano a dictaduras militares latinoamericanas, calificando de "terribles errores" decisiones tales como el apoyo al golpe de estado del fascista chileno Augusto Pinochet. El primero de octubre último, en Miami, a la Albright le ocurrió otra confesión, esta vez acerca de Cuba.

Esa gran amiga de otro agente CIA convertido en Presidente, el checo Vaclav Havel, dijo haberse dedicado durante muchos años a "estudiar cómo acabar con el comunismo en muchos lados" y confesó que el "caso cubano no se parece a ningún otro", particularmente "por su líder carismático" que es "el origen de la Revolución".

Y criticó luego, duramente, las medidas anti-familias de Bush por su carácter profundamente inhumano.

"Prohibir el envío de dinero a la abuela, los hermanos o los tíos, no dejar ir a una boda familiar o estar tres años sin ir a Cuba, es sencillamente una crueldad", dijo.

DE CRUELDAD EN CRUELDAD

Cuando en el mismo mes donde triunfa la Revolución Cubana, Rafael Díaz-Balart, el propio padre de los congresistas cubanoamericanos Lincoln y Mario Díaz-Balart, funda en Nueva York el primer grupo terrorista anti-cubano, La Rosa Blanca, este activo colaborador del dictador depuesto Fulgencio Batista da inicio a 45 años de "terribles errores", un largo proceso de terrorismo anexionista que vendrá reforzar el bloqueo económico.

Desde este día hasta el reciente indulto de cuatro connotados terroristas, se extienden 45 años de ayuda y tolerancia al terrorismo anti-cubano, e impunidad a favor de sus protagonistas, de parte de un imperio que hoy pretende llevar a cabo una Guerra contra el Terrorismo.

El 2 de marzo de 1960, cuando la propia CIA ordena la destrucción, con dos explosiones sucesivas, del barco francés La Coubre en el puerto de La Habana, matando a más de cien personas, la compañía, brazo clandestino del gobierno imperial, da el tono de una guerra secreta que provocará en el curso de los años más de 3 500 muertos. El 13 de abril siguiente, la tienda más grande de Cuba, El Encanto, en La Habana, es destruida por un sabotaje.

Seguirán decenas y decenas de actos criminales, la gran mayoría de ellos cometidos bajo orientaciones llegadas del territorio de los Estados Unidos.

Despues del fracaso de la invasión mercenaria de Playa Girón, la Operación Mangosta, un dispositivo subversivo del Consejo de Seguridad Nacional en el que intervenían a la vez el Pentágono, el Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos y la Agencia de Información de los Estados Unidos, fue iniciada en noviembre de 1961. La Operación comporta 33 tareas, que incluyen acciones terroristas, económicas, políticas, de inteligencia y de guerra psicológica y hasta biológica.

En Miami pronto se situará la estación CIA más grande del mundo, en los propios terrenos de la Universidad de Miami, con el objetivo esencial de provocar muerte y destrucción en territorio cubano. Con 4 000 agentes cubanoamericanos y 400 norteamericanos - un récord en la historia de la Agencia.

Entre noviembre de 1961 y enero de 1963 se ordenaron más de seis mil actos de terrorismo.

Mientras tanto, y como parte de esa misma obsesión de aplastar a la Revolución cubana, cual que sea el método, el bloqueo fue impuesto por el Gobierno de los EE.UU. el 3 de febrero de 1962. Esta decisión presidencial, estableció el embargo total a todo comercio entre los EE.UU. y Cuba.

Sin embargo, los principales planes terroristas y subversivos desarrollados por la CIA son neutralizados por la Seguridad del Estado, el bandidismo sufre importantes reveses y las organizaciones contrarrevolucionarias se encuentren agonizando al final de 1962, cuando la crisis de los misiles pone al mundo a un pestañazo de la guerra nuclear

En el curso de los años, se sumaran al bloqueo una larga sucesión de medidas siempre más crueles destinadas a sofocar a la Isla por todos los medios - desde las leyes Torricelli y Helms-Burton hasta las últimas restricciones de viajes y de envío de remesas familiares del gobierno de George W. Bush.

Varios monstruos nacieron de esa política infernal mantenida bochornosamente, con la complacencia de muchos, en la Miami donde la contrarrevolución y el terrorismo llegaron a conformar una verdadera industria.

Asesinos como Orlando Bosch, el pediatra miamense quien creará, bajo órdenes de George Bush padre, entonces Jefe de la CIA, la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) que, asociada a la policía secreta chilena, desarrollará la más intensa campaña terrorista anti-cubana conocida, marcada por la destrucción en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación, en 1976, y la muerte de sus 73 ocupantes. Detenido y amenazado de expulsión del territorio norteamericano por los servicios de inmigración, Bosch fue liberado el 20 de julio de 1990 por el mismo Bush.

O como su amigo y socio Luis Posada Carriles, sospechado de haber sido uno de los ejecutores del asesinato de Kennedy, quien ordenó innumerables atentados, participó en la destrucción del vuelo de Cubana, fue el personaje clave de un enorme tráfico de droga contra armas en América Central, dirigió la tortura y la eliminación de decenas de personas en Venezuela y varios países centroamericanos, organizó la campaña de terror en los hoteles de Cuba en 1997, y dirigió varios intentos de asesinato del Jefe de Estado cubano.

Hasta este último intento de Panamá, donde es cogido preso, mantenido en detención durante cuatro años, hasta que la presidenta panameña Mireya Moscoso, miamense de alma y corrupta, firma ilegalmente su indulto, a unas horas de su salida del poder.

"TERRIBLES ERRORES"

Cuando condenó la ayuda norteamericana al régimen fascista de Augusto Pinochet, Madeleine Albright denunció implícitamente, tal vez de manera involuntaria, al terrorismo cubanoamericano asociado a la Operación Condor y a los crímenes terroristas de la DINA chilena.

Cuando señala ahora que "prohibir el envío de dinero a la abuela, los hermanos o los tíos, no dejar ir a una boda familiar o estar tres años sin ir a Cuba, es sencillamente una crueldad", por supuesto que tiene la razón.

Pero tendría, en otro momento de sabía lucidez, que seguir la enumeración.

Por qué mantener un bloqueo durante más de cuatro décadas, al tratar de doblegar a una nación entera, además de intentar asesinar a su líder, alentar el terrorismo, volar barcos y aviones, incendiar tiendas, bombardear poblaciones, propagar plagas, infiltrar mercenarios, dar cobertura a asesinos, perseguir a los que tratan de contrarrestar sus planes, acoger a connotados sicarios, financiar una guerra secreta, desinformar, engañar, mentir, y todo esto para anexionar a un pueblo, un territorio, es también "sencillamente una crueldad". •

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".