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Un terrorista a parte

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Se le sospecha de haber sido uno de los ejecutores del asesinato de Kennedy; hizo estallar un avión lleno de pasajeros en pleno vuelo; fue el personaje clave de un enorme tráfico de droga contra armas en América Central; dirigió la tortura y la eliminación de decenas de personas, incluso como colaborador de la policía de Pinochet; organizó y dirigió varios intentos de asesinato del Jefe de Estado cubano así como innumerables atentados con explosivos y armas. Pero no es terrorista.

De manera evidente, a las grandes agencias cablegráficas que alimentan la prensa comercial del planeta que se autoproclama ‘libre', les da pena colocar las palabras terrorista y terrorismo al lado del nombre de Luis Posada Carriles, uno de los criminales del mundo que más actos terroristas ha cometido, un hecho reconocido hasta por el FBI.

Se le adjunta a los nombres y apellidos de este recordman de la conspira asesina, el calificativo de anticastrista, un matiz que en ciertos medios de comunicaciones tiene un toque revelador.

 El Nuevo Herald, auténtico heraldo de la extrema-derecha terrorista de Miami, es sin duda el modelo para quienes no desean que el caso Posada -que irá por fin a juicio el 15 de marzo en Panamá- se convierta en un espectacular proceso del terrorismo internacional. El Nuevo navega entre las palabras menos ‘ofensivas' para el viejo operativo de la CIA quien entrenó en los Everglades, con total impunidad, a unos cuantos sicarios del terrorismo anti-cubano; encontró durante muchos años en Miami un santuario para sus conspiraciones, y siempre recibió desde la metrópoli floridana el financiamiento para sus proyectos terroristas.

El respeto manifestado con grotesca sutileza hacia el terrorista va hasta dar a su abogado, Rogelio Cruz, un espacio siempre prioritario, sin nunca mencionar que este ex Procurador de la Republica de Panamá fue depuesto por sus lazos criminales con los carteles colombianos, por orden de la Corte Suprema de este país, y que sigue defensor y asesor de unas crápulas, de las más famosas, del narcotráfico internacional.

El vocabulario usado en la cobertura del caso Posada también confirma la consigna respetada por las grandes redes de información para dejar a Posada y a sus esbirros en un segundo plano de la actualidad. Algo absurdo para quienes buscan, de manera constante, lo más sensacional, lo más escandaloso del acontecer mundial.

Y en el caso Posada, en el medio de la llamada Guerra contra el Terrorismo, lo sensacional está por todas partes, empezando por el hecho de que Posada y Bush, hijo y padre, comparten innumerables amistades miamenses, los patrocinadores de Posada de la FNCA y del CLC siendo los organizadores electorales más valuables del presidente no elegido.

UNA TRAYECTORIA ESPECTACULAR

 Una rápida mirada a la trayectoria de Posada y sus tres cómplices miamenses, acusados en Panamá, ya señala la mina de oro periodístico que  constituye el juicio que tendrá lugar pronto en la capital istmeña.

 • Posada fue implicado en el asesinato del presidente Kennedy hasta el punto de que ciertos expertos lo sitúan físicamente en Dealey Plaza con el dedo en el gatillo; fue condenado en Venezuela por el ataque en 1976 a una nave de Cubana de Aviación en pleno vuelo, pero se escapó de la cárcel, gracias a sus patrocinadores de Miami y la CIA que lo involucran en la famosa operación Irán-Contra, uno de los escándalos más grande de las últimas décadas en los Estados Unidos; fue luego ‘consejero de seguridad' de los Presidentes de El Salvador y Guatemala; organizó luego de entrevistarse con el FBI -que se abstuvo de arrestarlo- una serie de atentados en La Habana, en 1997 y tres atentados consecutivos contra el Presidente cubano.

• Pedro Crispín Remón mató en plena calle de Nueva York, a Félix García Rodríguez, diplomático cubano ante la ONU y a un cubano-americano de New Jersey, José Eulalio Negrín, frente a su hijo de 12 años, con ráfagas de MAC-10.

• Guillermo Novo Sampol, además de dirigir varias redes terroristas durante años en New Jersey, participó en el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier y su colaboradora Ronni Moffit, y dirigió operaciones de la siniestra CORU que realizó más de 50 atentados en los cuales participó personalmente, desde Canadá hasta Argentina.

• Gaspar Jiménez Escobedo mató a Artaigñán Díaz Díaz, funcionario cubano de la pesca, en México, y ordenó la muerte de dos diplomáticos cubanos en Argentina, Crescencio Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias, que hizo sepultar en los cimientos de un edificio en construcción. Una operación llevada a cabo con la complicidad de la DINA chilena y sus "corresponsales" argentinos.

 En Panamá, los cuatro terroristas fueron arrestados con 33,44 kilos de explosivos militares que pretendían colocar en el anfiteatro del Paraninfo de la Universidad de Panamá  donde varios miles de personas iban a escuchar al Presidente de Cuba, lo que, de no haber sido detectado, hubiera provocado una masacre comparable, en términos de número de víctimas, a la de las Torres Gemelas de Nueva York.

 Indiscutiblemente, el caso Posada reúne todos los elementos para ser una ‘causa célebre' a nivel global. Unos ingredientes que, en otro contexto, saturarían al mundo de la información comercial.

 ¿Qué pasa con el caso del anticastrista Posada entonces?

 Hace algunos días, una famosa locutora de la televisión miamense recibía en estudio al terrorista más peligroso del hemisferio, tal como definido por el FBI, Orlando Bosch. El Pediatra Asesino contó los pormenores de sus crímenes que van desde su complicidad en la destrucción del vuelo de Cubana hasta la organización de un rosario de atentados terroristas.

 ¿Pasó algo? ¿Se precipitó el FBI hacia los estudios del canal 22? ¿Bosch fue arrestado y llevado al ‘hueco' del cuartel general de la policía federal?

 No pasó nada.

¿PERO POR QUÉ?

 Si Bosch es hoy libre de andar Miami y de dormir tranquilo en su bungalow, se lo debe a George Bush padre quien ordenó, el 20 de julio de 1990, a los Servicios de inmigración de no ejecutar la orden de expulsión firmada por un magistrado y dejarlo en libertad.

En el imperio de Bush hijo, hay así unos cuantos criterios no siempre perceptibles que hicieron que: los 650 presos de la base norteamericana de Guantánamo no tienen derechos; que se puede dejar morir a cientos de detenidos en contenedores en Afganistán; que más de un millón de individuos, en su gran mayoría negros o de minorías étnicas, duermen cada noche en las prisiones de los Estados Unidos; que se puede disparar con un tanque de guerra contra un hotel repleto de periodistas en Bagdad, sin que se forme gran  escándalo.

 Así que… ¿porqué decirle terrorista y darle tanta atención al cabecilla preso en  Panamá y a sus tres matones?

¿Será que, después de todo, para los portavoces del imperio, Posada es nuestro terrorista? •

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".