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El fútbol de botón, la pasión brasileña llevada a la mesa

En este artículo: Brasil, Cultura, Deportes, Fútbol, Literatura, Sociedad
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A primera vista el juego parece simple, pero hace falta cierto tiempo para entender las reglas, que varían según las regiones . Foto: AFP

oto: La pelota pasa por encima de los defensores y va directo al fondo de la red. íGol de Zidane! Bueno, al menos del pequeño disco de plástico que representa al exdelantero francés.

El mérito es de Alexandre Cerqueira Gil, de 54 años y experimentado jugador
de “fútbol de botón”, una sutil mezcla del deporte rey con el juego de la
pulga “made in Brasil”.

Todos los sábados en la mañana, este abogado se encuentra con sus amigos en
la plaza Sao Salvador, en un barrio bohemio del sur de Rio de Janeiro, donde
se instalan seis mesas de 1,84 x 1,23 metros.

“Aquí conseguimos recrear la mayoría de las jugadas del fútbol”, explica
Alexandre, que hace maravillas empujando el “balón”, un pequeño dado de 6
milímetros, con discos de casi 5 centímetros de diámetro que parecen fichas
de póquer.

A primera vista el juego parece simple, pero hace falta cierto tiempo para
entender las reglas, que varían según las regiones y las preferencias de los
jugadores.

Alexandre y sus amigos son fanáticos del “9×3”: durante dos tiempos de
siete minutos, cada jugador tiene un turno con derecho a nueve toques de
pelota, aunque solo se permiten tres seguidos con el mismo botón.

Como en el juego de la pulga, los jugadores utilizan una especie de púa de
guitarra para hacer avanzar los botones hacia el “balón”.

Pero la principal dificultad está en meter el dado dentro de la portería,
ya que el arquero es una placa rectangular que ocupa al menos dos tercios de
la meta.

“Tácticamente es diferente del fútbol real porque los toques de pelota son
limitados, pero la calidad técnica hace la diferencia, como en el fútbol, y
también la preparación de las jugadas”, explica Luiz Carlos Pires, ingeniero
de 54 años y otro de los fanáticos en la Sao Salvador.

El origen de este juego es incierto, pero algunos historiadores consideran
que ya tenía adeptos en los años 1920 en Brasil.

Su paternidad es atribuida oficialmente al artista y publicista carioca
Geraldo Decourt, que publicó las reglas en 1930. En aquella época, se jugaba
realmente con botones de ropa.

En 2001, el gobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin decretó que el 14 de
febrero, día del nacimiento de Decourt, sería en la región “el día del
jugador de fútbol de botón”.

Parte del encanto de este juego pintoresco es que los diez botones que
representan a los jugadores en el campo son decorados con colores de equipos
locales, aunque no solo de Brasil.

Los números o el nombre de los jugadores están a menudo escritos sobre el
botón, lo que permite reconstruir equipos míticos e incluso mezclar
generaciones: estrellas actuales con leyendas pasadas.

En función de la fantasía de los jugadores, Neymar puede llegar a hacer una
asistencia al “Rey” Pelé.

Los puristas prefieren inspirarse en verdaderos equipos de fútbol, pero hay
botones que incluso representan superhéroes para atraer a los más pequeños.

Esta pasión tiene un precio: por un juego completo con botones
perfectamente pulidos y con la inclinación ideal se necesitan cerca de 180
reales, unos 47 dólares.

“Yo tengo una colección de cerca de 80 equipos con botones de acrílico,
pero también de coco y otros hechos con viejas fichas para pagar el
autobús”, cuenta con orgullo Alexandre.

A la hora de competir, él prefiere su equipo de corazón, el Flamengo, con
el botón estelar de su ídolo Zico. Pero, a veces, también juega con el Real
Madrid.

Después de haber marcado dos tantos espléndidos al Inter de Milán con el
Real, sus amigos le advierten: “Cuidado, íque te vamo s a hacer pasar el
test antidopaje!”.

Pero lo que le pone nervioso a Alexandre es que un amigo que graba el
partido en cámara lenta con su celular no haya podido inmortalizar las
jugadas magistrales.

“Yo juego desde los cuatro años. Mi papá me enseñó. Cuando era pequeño,
solo quería ganar, pero lo que más me gusta ahora es encontrarme con mis
amigos”, afirma.

Uno de los más experimentados de la banda, Joao Carlos da Silva Nunes, de
59 años, fue seleccionado para jugar una simulación del Mundial-2018 en un
gran centro comercial de Rio.

El formato del torneo será idéntico al que tendrá lugar del 14 de junio al
15 de julio en Rusia y él jugará con el equipo de Senegal.

Pero a diferencia del fútbol verdadero, los favoritos no son necesariamente
los ganadores en el fútbol de botón: en la pasada edición de 2014, fue
Honduras el que se llevó la Copa.

(Con información de AFP)

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