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Historias sobre la grandeza del deporte

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Matt Bradley (der) dio la entrada de su padre a Gordon Roberts (izq).  Foto: Matt Bradley

Matt Bradley (der) dio la entrada de su padre a Gordon Roberts (izq). Foto: Matt Bradley

Corrupción en la FIFA, doping en el atletismo…sobran razones, dirían algunos, para desencantarse definitivamente con el deporte. Pero también hay innumerables motivos para no perder la esperanza.

No sólo abundan las historias de entrega y dedicación a nivel profesional o amateur. Las competencias deportivas también generan un universo de entusiasmo y posibilidades, en el que participan millones de entusiastas y en el que lo aparentemente imposible se hace realidad.

Jay Beatty y su histórico gol

Un fan de 11 años del equipo escocés Celtic con síndrome de Down se llevó el premio del Gol del Mes concedido por la Liga Profesional del Fútbol Escocés en enero.

El 97% de los aficionados que participaron en la votación eligieron el tanto convertido por Jay Beatty. El niño fue llevado en andas en la cancha de Celtic Park por su jugador favorito, Georgios Samaras, durante las celebraciones del título obtenido en mayo de 2014.

Jay fue invitado también a los vestuarios a hablar con el equipo antes del partido y en el medio tiempo tuvo la oportunidad de convertir su histórico gol, en medio de cánticos alentadores desde las tribunas: “¡Hay sólo un Jay Beatty!”

Un regalo inesperado a un seguidor sin techo

Matt Bradley tenía entradas para ver un partido de fútbol entre el club Bournemouth y el Newcastle en la ciudad de Bournemouth, en el sur de Inglaterra, con su padre.

Pero cuando a ultimo minuto surgió un imprevisto y su padre no pudo ir al juego, Matt decidió regalar la entrada a un hombre sin techo que encontró fuera del estadio.

Matt vio el partido con Gordon Roberts, de 86 años, y ambos compartieron una taza de té en el medio tiempo. El equipo de Bournemouth, conocido como los Cherries, o Cerezas, perdió 1 a 0.

El ensayo de un niño de cuatro años

Un try que pasó a la historia del rugby australiano.  Foto: Sky Sport

Un try que pasó a la historia del rugby australiano. Foto: Sky Sport

Un niño convirtió el tanto de su vida en un partido amistoso de rugby para recaudar fondos de caridad en Australia entre los equipos Queensland Legends y New South Wales Legends.

El menor, de cuatro años, se había perdido y apareció en el terreno de juego. Un jugador del New South Wales le pasó el balón y lo alentó a correr, y los rivales simularon hacerle un bloqueo mientras el niño recorría la cancha imparable a toda velocidad para convertir un ensayo que seguramente siempre estará en su memoria.

“Soy jockey y estoy para quedarme”

Michelle Payne Las mujeres pueden hacer cualquier cosa que deseen. Foto: BBC

Michelle Payne Las mujeres pueden hacer cualquier cosa que deseen. Foto: BBC

Michelle Payne pasó a la historia al convertirse en la primera jockey femenina en ganar la copa Melbourne en Australia. La menor de 10 hermanos, Payne creció en el campo. Fue criada por su padre, luego de perder a su madre cuando tenía solo seis meses de edad.

Payne se ha recuperado de varias lesiones graves y su asistente en los establos es su hermano Stephen Payne, que tiene síndrome de Down. “Éste es un deporte tan machista, que sé bien que algunos de los dueños de los caballos querían sacarme de las competencias”, dijo Payne, de 30 años.

“Pero a ellos les digo, les guste o no, estoy para quedarme, porque las mujeres pueden hacer cualquier cosa que deseen”.

Un asunto de familia. Unidos para el traitlón

Dick Hoy tiene actualmente 75 años. El último evento en que participaron él y su hijo Rick, que tiene parálisis cerebral, fue la maratón de Boston en 2014. Foto: Getty Images

Dick Hoy tiene actualmente 75 años. El último evento en que participaron él y su hijo Rick, que tiene parálisis cerebral, fue la maratón de Boston en 2014. Foto: Getty Images

“Cuando corro siento que mi discapacidad se desvanece”. Ésas son las palabras de Rick Hoyt, que tiene parálisis cerebral, es cuadriplégico y usa un silla de ruedas. Pero nada de eso le ha impedido competir en más de 1.000 carreras, gracias a la enorme esperanza y dedicación de su padre, Dick, quien lleva, alienta y empuja a su hijo en triatlones, maratones y otros eventos a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Rick, actualmente con 53 años, y su padre Dick, de 75, viven en Massachusetts. Completaron su primera carrera en 1977 y su último evento fue el maratón de Boston en 2014.

Lágrimas y garra en la pista

Derek Redmond logró llegar a la meta en Barcelona 92 con la ayuda de su padre.  Foto: BBc

Derek Redmond logró llegar a la meta en Barcelona 92 con la ayuda de su padre. Foto: BBc

“Por un segundo, pensé que me habían disparado”, dijo Derek Redmond al describir el momento en que se hicieron trizas sus sueños de ganar una medalla olímpica en los 400 metros en Barcelona 92. El atleta británico estaba en plena carrera cuando una lesión en un tendon lo paró en seco.

En medio de un agonizante dolor físico y emocional, Redmond colapsó en la pista mientras otros competidores completaban el evento. Con una voluntad de hierro, el atleta británico logró ponerse de pie y comenzar a avanzar a los saltos. Su padre bajó de la tribuna y le ayudó a cruzar la meta final.

El poder del deporte para unir

Fue hace 20 años, pero quien podría olvidar ese momento. Nelson Mandela, entonces presidente de Sudáfrica, entregó el trofeo Webb Ellis al capitán del equipo sudafricano de rugby, Francois Pienaar, luego de que los Springboks vencieran a Nueva Zelanda por 15-12.

El rugby era el deporte que simbolizaba la opresión de la mayoría negra a manos de la minoría blanca. Pero Mandela transformó a la victoria del país anfitrión en un estímulo para crear sentimientos de unidad y esperanza tras décadas de opresión, odio y divisiones.

Francois Pienaar, capitán de los Springboks, recibió el trofeo Webb Ellis de la mano de Nelson Mandela tras vencer a Nueva Zelanda en la final del mundial de rugby en 1995. Foto: AFP

Francois Pienaar, capitán de los Springboks, recibió el trofeo Webb Ellis de la mano de Nelson Mandela tras vencer a Nueva Zelanda en la final del mundial de rugby en 1995. Foto: AFP

(Tomado de BBC Mundo)

Se han publicado 2 comentarios



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  • Dr. Dollitle dijo:

    El sol tiene manchas y lo necesitamos, las cosas buenas que han venido de la mano del deporte sobrepasan con creces la trampa, ejemplos son muchos y se ven a diario. Recuerdo unos juegos paralímpicos si no me equivoco, donde se presentaron atletas con trastornos mentales, uno se cayó y el resto detuvo la marcha en la carrera, se cogieron de las manos y todos juntos entraron a la meta. Viva el deporte.

  • (マジンガーZ dijo:

    buen articulo

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