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Un acercamiento plural a la identidad

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Aimé Césaire

Aimé Césaire

Entrevista a la Doctora Josefina Castro Alegret. Profesora de Lengua Francesa de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana.

Rosa María de Lahaye Guerra-  Profesora, vamos cerrando el ciclo sobre el imaginario francófono sobre África en Las Antillas, y me parece atrayente tocar el interesante tema  de la creolidad, que ha motivado tantos debates en el terreno académico- científico y que tan vinculado está con esta realidad antillana. ¿Qué es lo creole?

Josefina Castro Alegret- El término CREOLE es definido por el  diccionario Le Robert (Dixel 2010, edición limitada) en los términos siguientes:

  • (sust.) es la persona, blanco o blanca nacida en las colonias intertropicales, en particular en las Antillas.
  • (adj. o sust.) es la lengua resultado de  contacto de las lenguas de colonización con las lenguas autóctonas o importadas (africanas). Se habla así de los creoles franceses del Caribe.
  • (adj.) relativo a los países tropicales marcados por la colonización blanca y la esclavitud negra: la cultura créole

Es conocido que el término CREOLE viene del español CRIOLLO y su forma se afrancesa desde fines del siglo XVI. Furetière explica en su Diccionario (1690): CRIOLE: es el nombre que dan los españoles a sus hijos nacidos en las Indias (occidentales).

Hoy en día, en algunas áreas creolófonas francesas, el término designa a todos los seres humanos -blancos, mulatos o negros- autóctonos; en otras, en los casos de sociedades que no admiten que el mismo término designe a blancos y a negros, sirve para aludir, en algunos casos, a mestizos y negros, como en la Isla Mauricio, pero en otras latitudes, a los blancos, como en Guadalupe y Martinica.

R.M.L.G.- ¿Pero, desde el punto de vista de la cultura en general qué significa?

J.C.A.- Aplicando el término CREOLE a la cultura, el intelectual  Daniel Delas apunta: (y permíteme leerte estas líneas que aparecen Être o une pas être un écrivain créole aux Antilles aujourd´hui in Notre libraire nº 127, julio- septiembre 1996):

En las áreas que nos conciernen (es decir, las francófonas) fue confiscado por los blancos el derecho a la creolidad y por tanto el derecho a una cultura propia. Las manifestaciones culturales características de los pueblos de esas islas -la música, la cocina, los rituales religiosos, los elementos de la literatura oral como los cuentos, adivinanzas, proverbios- fueron o bien ignorados, o bien menospreciados y vistos de manera exótica, o bien considerados despectivamente y calificados de negros o de bárbaros.

El primer objetivo des los escritores antillanos actuales -todos prácticamente negros o mulatos- es recuperar su bien y en particular la palabra creole en tanto que esta nombra su lengua y su cultura colectiva y es considerada por ellos como el emblema de una identidad emergente.”

Hecha la precisión sobre el adjetivo CREOLE, es interesante constatar que el término CREOLITÉ (CREOLIDAD) no aparece como entrada en la mayor parte de los diccionarios franceses de la primera década de este siglo.

R.M.L.G.- ¿Qué sería entonces la CREOLIDAD?

J.C.A.- La palabra designa un concepto forjado en los años 90 del pasado siglo XX en el mundo antillano francófono. Es también un movimiento cuyas bases teóricas e ideológicas fueron plasmadas por primera vez en el manifiesto Elogio de la creolidad, redactado por tres imprescindibles escritores martiniqueños: Jean Bernabé, Patrick Chamoiseau  y Raphael Confiant y publicado por primera vez por la editora Gallimard en 1989.

Dedicado a Aimé Césaire, a Edouard Glissant y a Frankétienne, los autores del Elogio se proponen rendir homenaje a estos tres escritores, pero al mismo tiempo, marcar las distancias que de ellos los separan. Homenaje a Césaire, pero al mismo tiempo rechazo de su negritud; homenaje también al recién desaparecido Édouard Glissant, por su reflexión fundacional, pero crítica al mismo tiempo de su prosa singularmente difícil; saludo al gran escritor haitiano Frankétienne por su novela Dézafi, pero crítica de su lengua esotérica en una novela sin héroe identificable.

R.M.L.G.- ¿Y su propósito fundamental?

J.C.A.- Lo fundamental del movimiento de la creolidad, frente a la lengua y a los valores franceses, fue emanciparse, al afirmar que había llegado el momento para la lengua y la cultura creoles de volar con alas propias.

Queda claro que el Elogio no trata solamente de la lengua creole, sino de la creolidad, es decir, de una manera de ser en este mundo, de una manera de vivir la Diversalidad (este neologismo es la última palabra, escrita en mayúsculas, del manifiesto).

R.M.L.G.- ¿Cuáles son las tesis del Elogio?

J.C.A.- Enmarcadas por un prólogo y una conclusión titulada “Una dinámica constante“, el ensayo está organizado en dos grandes partes: la primera es de carácter histórico y se titula: “Hacia la visión interior y la aceptación de sí”; la segunda, “La creolidad“, más larga y subdividida, se consagra a la definición y al análisis de la creolidad, y afirma:

“La creolidad es el agregado interaccional y transaccional de los elementos culturales caribes, europeos, africanos, asiáticos y levantinos, que el yugo de la Historia reunió en un mismo suelo.” (página 26)

Es esencial que sea rechazado el viejo principio de lo Universal, único, puro, monolingüe y que sea proclamado el advenimiento de lo Diverso. La creolidad, salida del contacto brutal de poblaciones culturalmente diferentes y “obligadas a inventar nuevos esquemas culturales que les permitan una relativa cohabitación entre ellas” es múltiple en su diversidad espacial -antillana, guyanesa, brasileña, africana, asiática, polinesia-  y en su principio mismo.

Para pasar al plano literario, se postula en el Elogio, la creolidad requiere:

-enraizarse en lo oral, lo que supone un gran esfuerzo, dado el abismo profundo entre una expresión escrita “universal-moderna”, y la oralidad creole tradicional, aún dormida;

-encontrar la verdadera historia antillana, aquella de la cual la historia colonial no habla, la de las revueltas, la de la resistencia de los negros cimarrones, la del infierno esclavista;

-No despreciar nada del detalle de la historia cotidiana;

-vivir, revivir y hacer vivir todo eso intensamente, estremecerse ante el estremecimiento;

-sin nostalgia por el pasado, situar la escritura “en el sentido de las fuerzas progresistas“, en fase con la modernidad

-por último, aceptar plenamente el bilingüismo y “de esas lenguas, construir nuestra lengua” (Glissant); escribir en creole, por supuesto, pero también construyendo una lengua escrita a partir de un francés habitado por el espíritu creole. Ni francés creolizado ni créole afrancesado, sino una lengua tejida a partir de todas las lenguas del mundo.

Intentando concluir, volvamos a la definición de  creolidad , con la opinión del escritor guadalupeño Ernest Pépin quien ha dicho que ésta sería

“una lectura créole del mundo créole, un acercamiento plural a la identidad, una aproximación diversificada a la lengua, un acercamiento no universalizante del mosaico del mundo,  una aproximación sincrética a los imaginarios. “

Consciente del valor de este concepto y de este movimiento en la búsqueda de la identidad caribeña, Pépin, como otros autores, establece también sus límites al afirmar

“Siempre pensé que la creolidad debía ser un instrumento y no un marco rígido fijado  a priori. Es una actitud ante nuestra realidad y ante todas las realidades que son al mimo tiempo caóticas y estructurales. (…) La obra, me parece, debe ser más grande que las “escuelas” y que los manifiestos”

R.M.L.G.- Muchas gracias, profesora, por el valioso material que nos ha compartido.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Francisco Rivero dijo:

    Despues de leer con atencion las respuestas de la Sra.Josefina Castro Alegret donde hace uso de diferentes citas de personalidades de la literatura caribeña de expresion criolla o francofona para argumentar su aproximacion a este sujeto.

    Destacaria la siguiente :
    […]
    “de esas lenguas, construir nuestra lengua” (Glissant); escribir en creole, por supuesto, pero también construyendo una lengua escrita a partir de un francés habitado por el espíritu creole. Ni francés creolizado ni créole afrancesado, sino una lengua tejida a partir de todas las lenguas del mundo.[…]

    El pensador y anti-maestro Edouard Glissant propone un justo termino al desafio que enfrentan los ciudadanos de la civilizacion francesa contemporanea.

    Si me permiten desearia enunciar un evento que a mi modo de ver simboliza ese horizonte de mar que es ser criollo en el Caribe.

    Este año 2011 es dedicado a los territorios de Ultra-Mar en Francia y dentro de la programacion. Tuvo lugar del 16 de marzo al 27 de junio en la Galeria Nacional del Grand Palais en Paris.Una exposicion ” Aime Cesaire,Lam, Picasso. Nous nous sommes trouves ” esta excelente manifestacion celebro el 70 aniversario del reencuentro de un poeta y dos pintores amigos fraternos durante el periodo de los años 30 y 40.

    Gracias a las buenas voluntades de los organizadores tuvieron a bien de presentar al publico un aspecto de que lo criollo llega a nuestro dias mas alla de las fronteras de un idiona o de una geografia territorial.

    Un saludo cordial.

  • La profesora dijo:

    Gracias, Francisco por su valoración. Resulta esclarecedora.
    Entre todos caminamos hacia las verdades.

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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