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Nelson Domínguez: “Entre la duda y la certeza me quedo con la duda”

23 noviembre 2010 | 109

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Nelson Domínguez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran. Ahora, en 5ta. Ave y calle 32, en Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala. Hoy nos acompaña un artista plástico extraordinario, uno de los más grandes artistas plásticos que tiene nuestro país y que ha tenido y una de las personas más simpáticas que yo conozco dentro del mundo de la plástica. Mi amigo querido y admirado, Nelson Domínguez. Nelson, bienvenido, mi socio. Qué grato que hayas podido hacer un tiempito para venir a estar aquí conmigo y, por supuesto, con los televidentes.

Nelson. Siempre es un placer inmenso.

Amaury. Oye, tú sabes que me llama mucho la atención  y es que todos los artistas plásticos que han pasado por el programa, el Choco, Zaida, Fabelo, todos hablan de ti como el gran maestro. Incluso en algunos casos como el maestro de Academia y, en otros casos, con una reverencia muy especial como la persona imaginativa, la persona que les ha despertado, a muchos de ellos, los deseos de crear. ¿Cómo te sientes con eso?

Nelson. Realmente me sorprende y no me sorprende. Es decir, en primer lugar, porque estás hablando de personas a quienes yo respeto mucho y artistas que son importantes, muy importantes en la plástica contemporánea; artistas que ya están probados, que han hecho una obra, que ya van en un camino, en una línea recta, como decía Servando, hacia la gran pintura. Y yo creo que, bueno, para mí es, obviamente, un halago, ¿no?. Yo trabajé directamente…, bueno, Choco y yo estudiamos juntos. Pero nunca le di clases a Choco. Zaida es la única que fue mi alumna y que igualmente la respeto como una gran profesional, hasta el punto que ya a mí se me olvidó que ella fue mi alumna. Y ya profesionalmente compartimos las cosas sin miramientos. Ella mira y yo miento. (risas)

Amaury. A ella no se le olvidó que tú eres su maestro. Zaida es muy agradecida, tú lo sabes.

Nelson. Sí, Zaida siempre me ruboriza porque… bueno, yo pienso que es una dosis, una cuota de agradecimiento que el maestro, a veces, necesita. Yo, por ejemplo, me he encontrado a maestros míos de cuando estudié en la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, en el Caney de Las Mercedes, que ahora justamente está cumpliendo el 50 Aniversario de su creación, y cuando me ven, me dicen: ¡Pero quién iba a pensar que este guajirito que llegó de la Sierra Maestra, y mira, hoy es un pintor! Y bueno, yo también les cuento que a mí me pasa lo mismo. Yo no sabía que iba a llegar a donde he llegado. Y sabiendo que no sabía que iba a llegar a donde he llegado, pienso que puedo llegar adonde no he pensado llegar.

Amaury. Claro, pero fíjate que aparte de tu obra, que conozco y que disfruto tanto, es que tú nunca te has creído el personaje que eres. O sea, tú eres un personaje muy importante en el mundo de la plástica y no has perdido el humor. Hace dos minutos, antes de empezar a grabar, Tato, nuestro sonidista, quien sale siempre al final del programa quitándonos los aparatos le dice a Nelson: óye, es un problema venir con pulóvers porque el micrófono no se puede colocar. Hazme el favor de decir lo que tú le respondiste. (risas)

Nelson. Bueno, es que esta es una prenda diseñada por uno de los grandes diseñadores de vestuario del ballet: “Safari Plizetski” que me lo diseñó (risas). Yo no iba a a venir con este pulóver, yo iba a venir con un safari, pero me dio un poco de pena, porque sé que tú eres muy moderno,  pero vine también con tenis. (risas)

Amaury. Por lo menos algún otro vino con tenis. Ahora cuando critiquen mi tenis, dirán, bueno, también Nelson tenía. (risas)

Nelson. Oye, la gente me dice; Amaury está adelante. Amaury anda con traje, corbata y tenis; eso se usa. (risas)

Amaury. Uno nunca sabe si alante o atrás.(risas)

Nelson. Exacto, también es cierto eso, uno nunca sabe. (risas)

Amaury. Oye, Nelson, tú naciste en Baire, eso cualquiera lo puede saber porque está en tus biografías.

Nelson. En cualquier palabra de mis palabras está que yo soy de Baire.

Amaury. De Baire, por eso, y en el año 1947.

Nelson. Exacto.

Amaury. Eso fue el otro día (risas), ¿cuántos hermanos son? Háblame de tu familia y de tus hermanos, porque son muchos.

Nelson. Mira, nosotros somos seis hermanos de padre y madre, aunque yo nunca he hecho referencia, ni he hecho división porque todos somos hermanos.

Amaury. Claro.

Nelson. Igual, yo tengo hijos con tres esposas y para mí y para ellos son hermanos, y además también yo los he educado de la misma forma que mi padre nos educó a nosotros. Aunque fuéramos de madres diferentes, teníamos la necesidad del hermano. Somos, bueno, lamentablemente falleció uno, pero éramos 16 hermanos. 16 hermanos; bueno, seis de padre y madre, que éramos los mayores y los más chicos, que ya son hombres y mujeres.

Amaury. Que ya son de padre.

Nelson. Que viven en Bayamo todos, así que.

Amaury. ¿Ah, sí?

Nelson. Sí, y entonces.

Amaury. Este programa tiene cantidad de televidentes en Bayamo, para que tú sepas.

Nelson. Sí, sí, pues entonces. Yo lamento que mi padre no me hubiera dado un poco más de hermanos, porque así me sentiría…

Amaury. Pero ¿cuántos hermanos más tú quieres?

Nelson. Bueno.

Amaury. Había un documental aquí en el ICAIC que se llamaba 55 hermanos. Ahora, yo quería saber ¿cómo era tu relación de niño con tus padres? ¿Tus padres eran cariñosos? Yo tengo obsesión con eso y se lo pregunto mucho a la gente.

Nelson. Esa pregunta es muy interesante, porque mi padre era un hombre que hablaba poco, y hablaba muy bajito, apenas se oía cuando hablaba. Pero era, sí, era cariñoso. Papi era… yo, por lo menos sentía que era cariñoso. Los hombres de campo normalmente no son muy cariñosos con los hijos porque la vida es muy ordinaria, es muy pesada,¿no?

Yo, desde por la mañana, yo me levantaba con mi papá, si iba para el campo, yo iba al campo con él, si iba a arrancar hierbas yo iba con él. Si iba a lo que fuera, a recoger café, si iba a recoger las vacas, detrás de él yo me iba siempre, siempre yo andaba detrás de él. Yo era como el rabito.

Amaury. ¿Qué edad tú tenías cuando ellos se divorciaron?

Nelson. Bueno, cuando mis padres se divorciaron yo tenía como dos años, más o menos. Entonces me crió una madrastra extraordinaria a quien considero…

Amaury. …como una madre.

Nelson. Mi segunda madre o como una madre, porque las madres no son segundas, la madre es una.

Amaury. Es una que se puede multiplicar.

Nelson. Una que se puede multiplicar, exactamente. Y yo, cada vez que voy a Bayamo, siempre, la voy a ver y veo a mis hermanos. Y en fin, la vida familiar para mí es… en el campo era muy bonita, porque realmente en el campo uno… hablando el otro día así con alguien, yo le decía, que las personas que son del campo tienen un sentido de la observación bastante desarrollado. Yo no sé por qué, bueno, debe ser por la variedad de cosas que te encuentras, los ríos, los animales, todo, te encuentras todo, la propia naturaleza. Yo recuerdo una anécdota, una vez cuando era niño, me llamó la atención el sol, porque bueno, uno repara que existe el sol una vez, la primera vez y la luna y las estrellas, también, otra vez. Y yo me quedé mirando el sol y yo me recuerdo que entre unas matas de plátano así me quedo mirando al sol, y estaba en el sol concentrado y de repente se me produjo como un efecto de descomposición de la luz y yo veía que venían para arriba de mí muchas bolas en colores, y salí corriendo, llorando para la casa porque no entendía qué era lo que me estaba pasando. Ah, después entendí que la luz se descompone y todas esas cosas, pero me di un susto grande, ¿sabes?

Amaury. O sea, el sol se descompuso sobre las hojas de unas matas de plátanos.

Nelson. Sí, por los rayos del sol, mira, como hay neblina en el campo por la mañana, ves el sol, y sabes que la neblina es la que produce el arco iris o que multiplica el efecto del arco iris y eso me dio un susto tremendo. Y después de aquello, la observación del campo y de la naturaleza ha sido un elemento que me ha dado, en la pintura, en el arte en general, una forma de ver el arte, una forma de cerrar un cuadro, de darle la atmósfera que lleva la pintura. Yo guardo la imagen de los cafetales. Mi padre tenía una finca de café bastante grande y yo recuerdo las sombras, porque en los cafetales no es que haya sombras, es que la luz está tamizada entre los árboles  grandes caen focos de luces, y eso es una cosa que yo creo que en la pintura mía existe. Yo generalmente dejo en los cuadros una luz fuerte, o sea, la luz de la tela. La luz máxima es la luz de la tela. Porque ni siquiera el blanco, tu das blanco y con el tiempo ese blanco se pone amarillo, se oxida un poco. Sin embargo, la tela hasta se va aclarando más. Eso existe también en la pintura de Lam (Wifredo). Lam, que es un pintor asiático, asiático en su forma y en su contenido es afro, ¿no?, yo creo que en él uno nota exactamente la utilización de la luz y la sombra, pero siempre la luz está donde tiene que estar.

Amaury. Fíjate, con el entusiasmo que tú me hablas de Lam yo puedo inferir que Lam es uno de tus referentes, por lo menos, de los referentes más cercanos.

Nelson. Sí, claro, y bueno, con esto tú concluyes pensando y diciendo: sin arte anterior, tú no puedes hacer arte. El arte viene del arte. Es decir, la referencia obligada del arte, es el propio arte. Y por eso también yo considero que aquellos que ingenuamente se creen originales, están negando que antes que ellos hubo otros. Por eso, también lo que tú decías ahorita: yo, por lo menos, nunca he pensado que no soy nada porque lo que uno sabe con respecto a lo que no sabe, es.. lo que tú sabes es tan poco, entonces sentirte orgulloso de saber tan poco, es un alarde de ignorancia. Pienso que el artista en general debe esforzarse por universalizarse y por conocer el Universo, ¿no?, por conocer dónde vives y de dónde tú vienes y usar todas tus raíces en la concepción de tu obra, ¿no?.

Amaury. Tú piensas que hay un cierto mirar por encima del hombro de los citadinos hacia las personas que son del campo, a los guajiros.

Nelson. Sí, pero cuando se dice eso de una persona que tiene valores se dice con dolor, se dice con cierto dolor. Yo me recuerdo que cuando yo entré en la Escuela Nacional de Arte, lo recuerdo como si fuera ahora mismo, entré asustado, te digo. Porque salir de la Sierra Maestra, directo a la Escuela de Arte a estudiar.

Amaury. Sí, sí, claro, claro.

Nelson. Era algo difícil. Yo al principio estaba muy asustado. Fui de la manigua a La Rampa, como decirte, ¿no?

Amaury. De la manigua a La Rampa.

Nelson. Dábamos clases de danza, clases de coro, de todo y, además, yo estaba metido en todo yo no sé cómo lo hacía.

Amaury. Yo me imagino.

Nelson. Y para mí eso fue realmente una…, claro, que después de eso yo me he dado cuenta, cuando llevé esa forma de vida que aprendí en la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, me di cuenta que después yo seguí con la misma cosa de ser un curioso.

Yo, cuando salí de la escuela me di cuenta de que nosotros no sabíamos nada de grabado, absolutamente nada y fue un mundo que me deslumbró totalmente y, bueno, ahí en la Plaza de la Catedral aprendí muchas cosas. Ahí habían maestros como Ponce, Frémez, Contino, el propio Luis Miguel

Amaury. Sí, sí, eso era una maravilla.

Nelson. Roger Aguilar, que era mi maestro. Esas gentes eran, unos más jóvenes, otros más viejos, pero eran buenos maestros y con ellos pude aprender realmente muchas cosas. Y el mundo de la gráfica fue un bichito que me fue minando, bueno, y en la actualidad, tengo un taller de gráfica y ya en ese taller de gráfica trabajan alrededor de 50 artistas. Lo mismo jóvenes que viejos. Le damos servicios, ayudamos a los trabajos de diploma del ISA. Ahora mismo estamos dando una beca para el taller con todos los materiales, los gastos pagados.

Amaury.  Saliste de una escuela y fundaste otra.

Nelson. Sí, bueno, el magisterio es una cosa continua. Yo pienso que uno no puede renunciar a eso, a enseñar. Hay un dicho que dice que: “el que da lo que tiene, a pedir se queda”. Y yo inventé otro que dice: “el que enseña lo que sabe, a aprender más se queda”.

Amaury. Ah, pero, eso me llevaría entonces, yo te preguntaría ahora, ¿qué es más importante para ti, la duda o la certeza?

Nelson. Yo, para mí es más importante la duda, la duda. La duda porque en la realidad, lo que yo te decía ahorita. Qué terrible debe ser enfrentarse a una tela en blanco y saber como va a quedar el cuadro. Eso para mí sería una cosa fastidiosa, yo creo que no pintaría si tuviera que pintar así.  Yo prefiero tener siempre la duda de como va a quedar, de que voy a hacer, porque al final uno está haciendo una obra y, claro, ya cuando tú tienes un cierto oficio, tú sabes jugar con las cosas. Tú sabes, hasta cierto punto, a veces, hasta engañarte a ti mismo. Un cuadro que va en peligro, en bancarrota que se va contra el piso, ahí sale un truquito, ¡pa! y lo salvas y adelantas, y vuelves, y lo continúas y así.

Pero yo prefiero la duda. Yo prefiero la duda y esto me hizo pensar un poco ahora. Hay un dicho que dice: “valen más veredas provisorias, que caminos trillados”. Y el artista va, generalmente, de la vereda al camino. Porque tú vas haciendo tu propio camino, pero tienes que salirte a la vereda un poco a escudriñar, a ver qué hay por las guardarrayas, que hay por allá, buscando cosas y después vuelves a tu camino, te alimentas, regresas al camino y sigues. Yo creo que los caminos, todos los caminos están hechos de veredas. Así que, ese mi criterio.

Amaury. Eso es precioso. Ahora, yo quiero hablar de tus héroes. Eran los héroes soviéticos cuando tú estabas en la escuela.

Nelson. Bueno, mira, en la realidad cuando yo llegué a la Escuela Nacional de Arte, que se interrumpió la conversación ahí…

Amaury. …No, se puede continuar.

Nelson. Yo me encontré con los culturosos citadinos y ya todo el mundo se había leído todo. Sin embargo, yo había leído…

Amaury. Nunca se puede leer todo.

Nelson. No, bueno, habían leído mucho, pero el libro que estaba de moda, se lo habían leído.

Amaury. Ah, sí, bueno.

Nelson. Y yo aproveché para continuar mis ciclos de lectura, porque yo sí había leído mucho de la literatura que se publicaba en Cuba al principio de la Revolución. Yo era un peón del Realismo Socialista en el sentido…

Amaury. …Claro, aquel libro obligatorio, Así se templó el acero.

Nelson. Anja. Exacto, sí.

Amaury. Un nombre tan sugerente y tan difícil.

Nelson. Exacto, sí, sí. Y bueno, había muchos libros, algunos muy curiosos, uno que se llamaba El último almear.

Amaury. El último al-mear. (risas)

Nelson.  Almear, completo. (risas) Y todos los libros aquellos de Los Elementos de la Filosofía de aquella época que se publicaron, yo leí todas esas cosas.  Muchos no esperaron en la escuela que el guájaro había leído su poquito y que ya se había leído Don Quijote y todas esas cosas, se quedaron sospechosos: ¿Este será una agente de la ciudad haciéndose pasar por campesino?

Amaury. Y como tú eres medio chino.

Nelson. Bueno, mira, yo entré en un grupo donde todos eran graduados ya, habían estudiado cuatro o cinco años en Escuelas de Instructores de Arte, entre ellos el grupo de Choco, Paneca, Raimundo, Ernesto García, todos ellos eran graduados ya de Instructores de Arte. Y yo venía de la calle porque me gustaba nada más. El primer año me las vi mal. El segundo año no te voy a decir que me las vi peor, me las vi un poquito menos mal. Ya el tercer año me igualé más o menos con el grupo. El cuarto y ya el quinto año sacamos las mejores notas, Pedro Pablo, Flora y yo.

Amaury. Pedro Pablo Oliva, Flora Fong.

Nelson. Sí, fuimos los tres primeros expedientes. Yo me asusté, porque yo no sabía, no creía que iba a llegar hasta ahí. Y mucho más porque ellos venían con mucho más…

Amaury. Sí, tenían una formación mucho más sólida.

Nelson. Con mucho más oficio que yo. Y bueno, de esos alumnos, de los tres, Antonia Eiriz, de quien fui su asistente, ella me escogió a mí.

Amaury. Ah, de eso es lo que yo quiero hablar, que tú hables de ella.

Nelson. Me escogió como asistente de ella y eso fue…

Amaury. ¿Te escogió porque fue tu maestra?

Nelson. No, ella no fue maestra mía, maestra no.

Amaury. ¿Pero por qué te escogió, qué vio en ti? ¿Cómo llegaste a ella?

Nelson. Son las cosas que nunca entiendo, porque pasan cosas azarosas, como dijimos ahorita.

Amaury. Claro, que estábamos hablando…

Nelson. Los azares de la vida, y para mí fue la tercera escuela de mi vida Antonia Eiriz. Antonia me ponía a que yo preparara una clase y la impartiera a esos alumnos y ella sentada, mirándome. Por tu madre, aquello era algo impresionante, para mí aquello era algo que yo temblaba así, y realmente una cosa es coger la brocha y pintar y otra cosa es saber que en un cuadro hay un punto importante, que es la regla de oro, que es la banda de tensión. Todas esas cosas al principio no nos las enseñaron a nosotros, y lo aprendimos con Antonia y bueno, también con otros profesores que aplicaron el concepto del diseño. Creo que eso nos fue muy útil a todos los pintores, que es conocer también el diseño. Yo creo que un pintor tiene, básicamente, que ser un diseñador.

Amaury. ¿Cómo era ella? Porque su pintura, la pintura de Antonia es una pintura triste, oscura, melancólica, ¿no? ¿Cómo era ella?

Nelson. Ella era una mujer muy linda, primero.

Amaury. Sí, sí.

Nelson. Una mujer preciosa.

Amaury. Lo sé, que era muy linda.

Nelson. Era una mujer maravillosa, y era dulce. Antonia era una mujer dulce, no, no, y bueno, lo que pasa es que la pintura no tiene sexo.

Amaury. Claro, claro.

Nelson. Además, a ella le gustaba compartir, porque yo recuerdo que en Juanelo hizo aquellos talleres de papier maché, que hizo aquellas cosas tan maravillosas.

Amaury. Sí, sí, es la persona que empezó a hablar del papier maché en este país.

Nelson. Exacto, exacto. Tenía un problema físico que ella lo llevó a su pintura y eso me hizo pensar y voy a recordar a Servando de nuevo, que Servando decía: “Cuando un artista tiene un problema, si ese problema no sale en su obra, no es un problema.” Es decir, que eso realmente… también Servando fue uno de los grandes maestros de la escuela, aunque cuando yo llego, ya él no era profesor de la escuela. Servando, cada vez que yo hacía una exposición, yo le decía: mire, Servando, me gustaría que usted fuera, pero además, con un respeto. Y Servando iba.

Amaury. El que se merecía, que se merece.

Nelson. Hicieron un documental de Servando hace un tiempo, a mí me hicieron una entrevista y yo dije una cosa, que Servando era el pintor más elegante de la pintura cubana. Siempre andaba impecablemente vestido, era un dandy, como se dice.

Amaury. Sí, y era demás un regalador de obra importante.

Nelson. Sí.

Amaury. Yo no sé qué obras vendió Servando, yo lo conocí y sí sé que regalaba, pero yo recuerdo que una vez me dijo un amigo que fuéramos, yo era muy flaquito, ¿te acuerdas cómo era yo? Todo se fue desbordando después, entre la duda y la certeza, me creció la cintura. (risas)

Nelson. Entre la duda y la cerveza. (risas)

Amaury. La duda y la cerveza, la duda y la cerveza (risas). Me acuerdo que me dijo que fuera para dibujarme y yo, acomplejado, no fui. Ahora tuviera un retrato mío pintado por Servando que seguramente valdría más que yo mismo. (risas)

Nelson. Él era un artista muy interesante, porque él tenía muchos planteamientos que te hacían pensar. Él hablaba de la gran pintura y nosotros decíamos ¿la gran pintura? Bueno, debe haber una gran pintura, bueno, la de él era grande.

Amaury. La de él era grande.

Nelson. Y de hecho la pintura cubana tiene, está llena de… bueno, los maestros que están hoy día en el Museo…, Cuba en realidad siempre la pintura cubana tuvo buena salud, históricamente. Y ahora con toda esta…, con las escuelas de arte, que ahora te encuentras a un joven, de 20, 21 años, graduado, tú ves que tienen un porvenir extraordinario, creo que eso garantizará sobremanera un futuro bastante floreciente.

Ya se puede decir que en Cuba siempre ha habido una escuela de pintura como en movimiento, ¿no? Y la pintura cubana en general, siempre, según he notado, siempre ha corrido de un lado a otro, pero siempre ha habido un contexto social, planteamientos… los más jóvenes lo siguen planteando a su modo.

Amaury. A su manera, con su época.

Nelson. A su manera, y es muy bueno que haya, porque los jóvenes son los que alimentan a los viejos.

Amaury. Hablando de enseñanza directa, a ver ¿cuántos hijos tienes?

Nelson. Mira, a ver, yo…

Amaury. Yo conozco a tres, quiero saber cuántos son.

Nelson. Bueno, son cinco, hay un cuento de eso, pero no te lo voy a hacer. (risas) En otro programa te lo voy a hacer.

Amaury. En otro programa después de las doce de la noche. Con 2 que se quieran en la madrugada.

Nelson. Con Flora Fong, que es una excelente pintora, una excelente compañera y una excelente amiga mía.

Amaury. Una excelente persona también.

Nelson. Una excelente persona y una mano zurda peligrosa, no porque pega, sino porque pinta con la zurda. Y bueno, con ella tuve dos hijos que son pintores, Liang y Li. Y bueno, después con Camila, que no era pintora, sino doctora,  tuve dos hijos. Y posteriormente, de otra relación, para no decir de otro matrimonio.

Amaury. Sí, porque no todos son matrimonios.

Nelson. Al final todo son relaciones, ¿no?

Amaury. Claro.

Nelson. Y tuve una niña que tiene un año y ocho meses, va a cumplir nueve meses.

Amaury. Esa es la japonesa.

Nelson. Una niña japonesa, sí. Y bueno, así las cosas. (risas)

Amaury. Y así las cosas. (risas) Porque además unos vienen de de raíces chinas, el caso de Flora.

Nelson. Sí, sí.

Amaury. Y otro de Japón, así que tu mundo se está desenvolviendo por aquella zona del mundo.

Nelson. Y los dos.

Amaury. ¿Y los de Camila?

Nelson. Los dos son árabes.

Amaury. Son árabes

Nelson. Sí de origen árabe.

Amaury. Ah, entonces tú tienes en tus manos la paz mundial. (risas). Ahora, cuando tú hablabas de que ya no estabas ejerciendo el magisterio directo. ¿Y con tus hijos pintores? Tus hijos pintores, el que yo conozco, tengo hasta una obra que me mandó de regalo un día, el mayor, amigo de mi hijo, amigo de mis hijos . Tú sabes que todo el mundo aquí, al final, somos amigos, y los hijos de uno son amigos también y todo se vuelve una secuencia. Y los nietos serán amigos también. ¿Cómo ejerces tu magisterio sobre ellos?

Nelson.  Bueno, yo en la realidad no he estado arriba de ellos, nunca me he metido en lo que ellos hacen. Ellos saben lo que uno hace. Saben lo que hace su mamá.

Amaury. Claro.

Nelson. Lo que hago yo. Entre ellos saben lo que los hermanos hacen. Pero he alimentado el concepto de la técnica, solamente. La cosa morfológica va en las personas, va en sus cromosomas, en sus caracteres va la cosa morfológica, su predilección por temas, por cosas muy especiales, eso va en ellos. Y eso  no se le puede inculcar porque, ¿qué sucede? Quizás, quizás la generación mía, que fue una generación madurada con carburo, como los platanitos; quizás tengamos un poco más de responsabilidad cuando hacemos cualquier cosa, ¿no? Quizás los jóvenes son un poco más desinhibidos, un poco más, no voy a decir irresponsables, porque esa no es la palabra.

Amaury. No.

Nelson. Pero ven las cosas de otro modo que nosotros, pero bueno, he visto resultados, particularmente estamos hablando de mis hijos y de muchos jóvenes. Hay muchos jóvenes extraordinarios. De hecho, cada vez que tú vas a un evento internacional te encuentras un cubano ahí compitiendo. Te encuentras artistas jóvenes que van hacia arriba ahí, muchos jóvenes que realmente tienen un porvenir muy prometedor.

Amaury. ¿Cuántos períodos tú reconoces en tu pintura? Porque has pasado de los personajes de circo, las crucifixiones. Es decir…

Nelson. Hay una cosa que te voy a decir. A mí, esa pregunta no se me puede hacer mucho. ¿Sabes por qué?

Amaury. A ver.

Nelson. Porque a mí los temas no son cosas que me interesan mucho. No me interesan mucho los temas, aunque quizás…

Amaury. Ni para una exposición. Quiero decir: voy a montar una exposición sobre este tema.

Nelson. No, tampoco. Ahora mismo yo tengo en noviembre una exposición, bueno, por el premio…

Amaury. …Por el premio Nacional de Artes Plásticas…

Nelson. …Sí, es una exposición en la que va obra gráfica, va pintura, va una colección de muebles, muebles esculturas con carácter utilitario. Va un grupo de cosas que estoy haciendo con un colega del Grupo Paullé, que se llama Rafael Blanco, igual que el caricaturista cubano.

Amaury. Sí, si.

Nelson. Estoy preparando una muestra de muebles antiguos intervenidos, trabajados como esculturas. Entonces voy a exponer algunos dibujos de esas piezas y a continuación todo lo que es muebles, todo lo que es madera, todo lo que tiene que ver con el mueble, todo eso va junto.

Amaury. ¿Y qué fue de los abanicos?

Nelson. Bueno, los abanicos.

Amaury. Es que los abanicos fueron una locura.

Nelson. Los abanicos fue un momento, no sé, que es una cosa muy de la pintura de la colonia y además, el abanico a mí me llamó la atención por toda la simbología que tiene como hecho, ¿no?, es decir, el abanico sirve para decir y para no decir, para engañar, y para decir la verdad.

Amaury. Claro, claro.

Nelson. Y ese fue un tema bonito, una cosa bastante decorativa. Recuerdo que subastamos uno, cuando aquello Camila era mi esposa. Ella organizó en el Teatro García Lorca una subasta, para hacer una donación a la Escuela de Ballet.

Amaury. Sí, sí.

Nelson. Y se vendió en 10 000 dólares, y ese dinero lo donamos a la Escuela de Ballet, y bueno, sirvió para  muchas cosas.

Amaury. Con 10 000 dólares se resuelven muchísimas cosas, se compran zapatillas…

Nelson. …Equipamiento…

Amaury. …Leotardos, se hacen muchas cosas.

Nelson. Exacto. Y además, ese abanico, como era para la Escuela de Ballet, yo hice una obra que se llamó Alicia, ave nacional.

Amaury. ¡Ah, qué lindo!

Nelson. Y entonces, bueno, Alicia es una persona, que… bueno, estamos hablando de pintores y de artistas en general, pero Alicia es una gente que… una vez, cuando yo iba a pintar…

Amaury. Alicia es pintora también, o fue pintora…

Nelson. Una vez. Te voy a hacer una anécdota. Una vez, cuando yo iba a pintar un retrato de ella, yo fui a la oficina y hablé con el esposo.

Amaury. Con Pedro Simón.

Nelson. Con Pedro Simón, y le dije: quiero, hablar con ella, entonces, hablo con ella, y después, cuando me fui, le preguntó a Iglesias: ¿cómo es Nelson? Y él le dice: él es bajito, gordito, fuertecito, qué sé yo. Entonces ella le dice, ella no sabía nada del retrato. Le dice: porque yo sentí que me estaba mirando con vehemencia. Y exactamente, yo  estaba… porque yo no quería ni fotografía, ni hacer…

Amaury. Tú que querías llevarte su esencia.

Nelson. Yo quería llevarme la imagen, los movimientos que ella hacía, bueno, dice Pedro Simón, que es uno de los retratos que tienen más cosas de gestos de Alicia.

Amaury. ¿Tú cantas?

Nelson. No, no, yo no canto.

Amaury. ¿Pero sí bailas?

Nelson. Tampoco bailo.

Amaury. Sí, tú bailas.

Nelson. Me encanta ver bailar.

Amaury. No, ¿Cómo me vas a decir a mí que tú no bailas? Pero sí yo he estado en fiestas  en tu casa y tú has empezado a bailar. (risas)

Nelson. No, no, mira, existen en Cuba grandes artistas cubanos, pintores que algunos ya están preparando algunos discos con Pavarotti, como es el caso de Fabelo.

Amaury. Ah, sí, lo dijo, lo dijo hace unos meses aquí en el programa.

Nelson. Es que hasta Fabelo se parece a Pavarotti un poco, ya últimamente se parece a Pavarotti.

Amaury. Un Pavarottico, en realidad. (risas)

Nelson. Hay muchos artistas que cantan. Mira, Zaida canta lindísimo.

Amaury. Zaida canta muy bien.

Nelson. Y el propio Fabelo canta, también.

Amaury. Canta, ese canta bien. Le vamos a hacer un disco.

Bueno, yo traje una cosa, yo quería hacer una especie de experimento. Mira lo que tengo aquí (Amaury saca 5 palitos de tendedera de madera, de unos 20 cms de altura de diferentes colores) traje este tipo de artefacto. Voy a ponerlos así para que salgan en cámara. Porque esto es una cosa simbólica para mí, mira lo que yo te traje.

Nelson. Y eso, ¿por qué tú tienes eso?

Amaury. Ah, ahora…

Nelson. Ahora yo soy el que te voy a entrevistar a ti.

Amaury. No, no te puedo creer.

Nelson. Y casualmente yo también traje (Nelson saca tres obras suyas de madera en forma de palitos de tendedera, dos miden 25 cms. de altura y uno tercero de 50 cms de altura) estas piezas, que son en pequeña escala, pero las tengo hasta de tres metros de alto.

Amaury. Por eso, aquí está, justamente, yo quería que habláramos entonces de esto, aquí se ve la diferencia, fíjate.

Nelson. Esta está quemada a esta le pegué fuego.

Amaury. No, es maravillosa. Yo tengo, inclusive, hasta esto (Amaury le muestra un pasador de corbata que es un palito de tendedera de plata) un pasador que me regaló Liuba (Mª Hevia) un día de mi cumpleaños, y porque es el programa tuyo me lo voy a poner como algo simbólico

Nelson. Yo te voy a explicar una cosa.

Amaury. Ahora, aquí, espérate, antes que me expliques, yo quiero demostrarle a los televidentes lo siguiente: esto es un producto industrial, esto es industria (Amaury muestra a los televidentes los primeros palitos de colores que él colocó en la mesa); esto es una persona que agrandó un palito de tendedera y lo fabricó industrialmente, pero lo tuyo es Arte. O sea, esto vale dos pesos y tu obra yo no tengo dinero con qué pagarlo, es lo que quiero decir.

¿Por qué no explicamos esa diferencia que puede haber entre este artefacto, que es una cosa industrial, que se hace sin ningún tipo de inspiración? Y eso que tiene todo un significado y que además, lleva por supuesto, tu firma. Bueno, la pregunta sería la utilidad de la industria que pretende convertirse en arte y no lo logra, y el arte en su contexto más profundo, o sea, el arte que no pretende nunca convertirse en industria..

Nelson. Mira, hay muchas cosas buenas en el diseño contemporáneo y como industria hay piezas muy buenas. Lo malo de la industria es que abarate en calidad el diseño. Yo pienso que una pieza bien diseñada resiste el ser un producto industrial. Resiste ese juicio. Y lo que uno a veces asocia con lo industrial es cantidades todas iguales. Pero las casas que se dedican a hacer muebles de diseño…

Amaury. IKEA por ejemplo.

Nelson. IKEA, por ejemplo, que primero trabajan el diseño, y creo que eso es muy importante. Lo que destruye lo industrial son los malos diseños, las cosas hechas con pocas ganas. Yo creo que la industria, inclusive nacional…, nosotros podemos hacer cosas extraordinarias. Podemos llevar a cabo, digamos, industrialmente obras de artistas que han hecho cosas muy importantes, diseños muy buenos y pienso que eso no está reñido. A mí me gustan muchísimo esos palitos, porque están muy bien hechos y están…

Amaury. Son muy coloridos.

Nelson. Son industriales, exactamente. Son industriales, a diferencia de estos, que bueno, te voy a contar un poco. Ahora tú me hiciste la historia de…

Amaury. Sí, pero mira, tú me haces la historia de cómo fue eso y yo voy a esconder esto (Amaury guarda los palitos coloridos fabricados industrialmente), porque a mí sí me da tremenda pena con esa obra al lado.

Nelson. No, ellos se complementan.

Amaury. ¿Tú crees que se complementan? Bueno a lo mejor el rojito, el plateado este lo voy a esconder.

Nelson. Y esto para mí es una obra que nació un día, yo estaba en mi casa acostado y me cae en la mano un palillo de estos, bonito y lo desarmo y empiezo a mirarlo y digo: caramba, esto es una forma, tiene un diseño. Y al principio me pareció una figura de una mujer y un hombre. Y entonces, la primera pieza que yo hice con estos palitos tiene dos metros de alto y es, ya está profundizado, tallado hacia adentro, un trabajo. Si quieres puedes pasar por la Galería para que lo veas.

Amaury. Lo voy a ir a ver.

Nelson. Y es una mujer y un hombre. Después hice una colección que tenía más o menos el mismo tema. Y después, inclusive, tengo uno que yo nunca se lo he enseñado a Alicia, pero quizás esa pieza va a terminar en el Ballet Nacional, porque…

Amaury. …O en el Museo de la Danza.

Nelson. … exactamente, porque es una pieza que hice en homenaje a Alicia. Y yo creo que lo hice sin darme cuenta y nunca lo he comentado. Ahora lo estoy comentando, quizás ella se entere ahora que hay una pieza que quizás se la donemos al Museo de la Danza un día.

Y esto nació así, de una manera muy “azaresca”, volvamos otra vez a la palabra. “Azaresca”, el arte está lleno de azares que parecen venidas de la casualidad. La casualidad no existe porque a cuánta gente se les ha  roto un palito de estos en la mano y lo han botado. Yo me quedé pensando en eso, y la primera cosa que hice fue un dibujo y ya después hice una pieza y ahí empezó la fiebre y la fiebre la tengo hasta hoy con este elemento, porque es un elemento muy rico como cosa modular es muy interesante. Y estoy trabajando con un grupo de arquitectos, muy buenos, que también yo pienso que en trabajo del artista contemporáneo tiene que ser un trabajo de equipo, porque yo no voy a ponerme con una sierra a cortar esto, aunque lo pudiera hacer. Pero yo te voy a hacer el diseño y vigilar que el diseño tenga la calidad que yo quiera que tenga. ¿Me entiendes?

Amaury. Claro.

Nelson. Un poco supervisar el trabajo.

Amaury. Ojalá que se le ocurra un día a un arquitecto hacer un edificio, el edificio Nelson Domínguez con esa estructura.

Nelson. Sería un vacilón.

Amaury. Bueno, yo ahora mandé a hacer, mandé a reproducir uno a 8 metros de altura para la Feria de Santo Domingo, pero la voy a traer aquí, a La Habana y es un inflable, pero tiene el dibujo. El dibujo que tiene la pieza lo tiene por fuera y se infla con un compresor y llega a la altura de 8 metros.

Amaury. Bueno, hablando de alturas.  A esta altura de la conversación, y ya entrando en el borde final, en el límite, como hablábamos al principio de la entrevista hablamos de tus hijos, hablamos de la escuela, hablamos de Antonia. Mira cuántas cosas hablamos.

Nelson. Cuántas mujeres, Antonia, una mujer bella también.

Amaury. Por eso te digo.

Nelson. Antonia, yo me enamoré de Antonia, yo me enamoré de ella, eso no se lo puedo decir a mucha gente, pero ya de hecho lo dije ahora.

Amaury. Ya lo acabas de decir en televisión, sí, sí.

Nelson. Pero era un amor platónico.

Amaury. No, claro, claro. Pero el amor platónico, muchas veces funciona mejor.

Nelson. Sí, es más económico.

Amaury. Mucho más económico. No, y además, yo tengo un amigo que hizo un libro, El vuelo del gato, muy bueno, que habla de eso, de amores platónicos y qué hace uno con ese amor después de las cinco de la tarde ¿te acuerdas del libro? (risas)

Nelson. Sí, sí. (risas)

Amaury. Bueno, la idea, para finalizar. A mí se me quedó una imagen, al principio de la entrevista, donde tú hablaste del arcoiris. Del mundo de colores que se te creó cuando el sol se filtró en la neblina, y hablaste del arcoiris. Tenemos que hablar del arcoiris entonces, tuyo, o sea, el comienzo de tu arcoiris sería en Baire, la Sierra Maestra. ¿Dónde está el final de tu arcoiris?

Nelson. Bueno, el arcoiris mío empieza en Baracoa y termina en Pinar del Río, ese es mi arcoiris.

Amaury. Bueno, muchas gracias, Nelson. Qué mejor manera de despedir que hablando de ese arcoiris que es nuestro país, nuestra Cuba querida. Te quiero, mi hermano.

Nelson. Bueno, igualmente.

Amaury. Te quiero, mi socio.

Nelson. Te quiero y por eso me quedé corto. (risas)

Nelson Domínguez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Nelson Domínguez antes de iniciar el programa. Tato coloca el micrófono. Foto: Petí

Nelson Domínguez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Nelson Domínguez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Nelson Domínguez y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Nelson Domínguez y Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Amaury Pérez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Amaury Pérez con los "palitos" de Nelson Domínguez. Foto: Petí

Los palitos de Nelson Domínguez. Foto: Petí

Los palitos de tender industriales y los de Nelson Domínguez. Foto: Petí

Los palitos de Nelson Domínguez. Foto: Petí

Nelson y Amaury. Foto: Petí

Nelson Domínguez en "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Nelson, Amaury, Tato y Rafael Solís al concluir la grabación de "Con 2 que se quieran". Foto: Petí

Se han publicado 109 comentarios



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  • Amaury Pérez dijo:

    Amigos: Otra vez me divertí (y aprendí) con el programa de Nelson. Espero les haya pasado como a mi.
    Estuve grabando toda la tarde,y mañana sigo así que me recogeré temprano. Nos vemos el martes próximo en el programa número 33 con la entrevista a la eminente actriz de cine, teatro y TV Eslinda Nuñez. Fue tierna, dulce y noble como ella.
    Los abrazo.

  • Hortensia Rivera dijo:

    Amaury querido, el programa con Nelson ME ENCANTOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! que hombre mas sabio y divertido ese. Fue una entrevista diferente como la de Zaida y Choco porque la de Fabelo aunque interesante no me interesó tanto tanto, lo de los palitos de tendedera fue magnífico, mi familia es de Bayamo y me llamaron porque viven cerca de los hermanos de Nelson. Felicidades otra vez y no me cansaré de repetirlo ¡como tú no hay nadie! Besos.

  • Luis Miguel Valdés dijo:

    Amaury querido, qué disfrute con tus entrevistas¡¡¡¡
    Primera vez que digo algo aquí, pero con Nelson no me pude resistir. Aparte de mi hermano, como casi todos los que han pasado por tu excelente programa, ese ENANO es un monstruo, un GIGANTE del arte nuestro y me siento orgulloso de él y por supuesto de ti, de contarlos entre mis seres queridos.
    Un gran abrazo y seguiremos gozando de tus programas.
    Luis Miguel

  • Enmanuel Castells (Cuba) dijo:

    a este tipo lo adoran en Bayamo, es super querido y no solo por tener a casi toda su familia allí, sino porque también como artista ha contribuido mucho y es donante de los instrumentales que conforman la gelería y taller: PEQUEñO FORMATO (General García y Amado Estevez), donde empieza el Paseo de Bayamo, más que un boulevard, una calle llena de arte y maravillas, limpia como pocas calles del mundo. Lo entrevisté hace 17 años en Radio Bayamo donde trabaja una hermana suya por parte de su padre y allí me dijo eso mismo que dijo hoy, que para él no hay medios hermanos, que todos son iguales. Luego nos hemos visto lo mismo aquí que acullá, en exposiciones de Agustín Bejerano, o hablando con Rafael Fuentes Rojas o con Maceo, con Maritza Mengano o con María Milián en la Galería Orígenes, o con Alberto Lescay y Abel Prieto en el Memorial José Martí. Donde quiera que sea, allí va Nelson a saludar a uno con esa extraordinaria sencillez comunicativa que ofrece, sin distinción de si eres Ministro de Cultura o barrendero. Me consta y no es guataquería.
    Guajiro, Usted si es de los Grandes de Verdad.

  • Ernesto Glez dijo:

    Otro cubano empujando su país….Con los 42 que presentará Amaury no me cabe duda que algo avanzaremos….y si todos tenemos el mismo arcoiris mas será el avance….

    Felicidades de nuevo…

  • DANIEL dijo:

    PUES YO ME QUEDO CON LAS CERTEZAS A PESAR DE ALGUNAS DUDAS.

  • Mayda dijo:

    La verdad que nuestra Revolución ha sido inmensa, los 4 pintores que han pasado por el programa han salido de los lugares más lejanos y humildes de Cuba y son hoy por hoy la vanguardia de la plástica cubana.
    Felicidades a Nelson por su inteligencia, sabiduría, simpatía y humildad. Felicidades Amaury porque sigues maravillándonos cada martes.
    Genial lo del Arte y la Industria, el ejemplo perfecto.

  • Yuraimi la amiga de Yusi dijo:

    A todos cuantos se han preocupado, dice Yusi que ya se siente mejor de su anemia, que ya no le tiemblan las manos en el teclado y que pronto les alegrará la vida.

    Al final, tuvo que dejar de ser vegetariana desde hace una semana por recomendación de su médico de la familia, ya que la prolongada falta de frijoles en los agromercados le había cortado radicalmente su único suministro de proteínas.

    Un abrazo de su parte a todos,

    Yuraimis

  • yeny dijo:

    me encanto este como todos, la simpatia y naturalidad de nelson resulta sin igual que bueno que logras siempre armonia com el mas fino y culto, hasta con el mas simple y campechano aunque no con menos cultura, creo que el mundo para que algun dia mundo deben nacer un millon de amauri y nelso y muchos mas de tus invitados cuidate por siempre amaury………..

  • Liliana dijo:

    Amaury, Nelson y el colectivo de con dos que se quieran, otro magnífico programa, lo disfruté muchisimo.

  • Loly dijo:

    Que programa tan lindo de veras me encantó tanto como el de Zaida gracias por regalarnos estos maravillosos momentos de veras que es extraordinario tu programa……………..Y que decir de los palitos de tender fue espectacular y maravilloso.
    Gracias una ves más por regalarnos un pedazo de Cuba en cada una de tus entrevistas.
    Saludos:Loly

  • Yoylán dijo:

    Hola Amaury, Hola a todos.
    Muy buen programa este con uno de los más reconocidos de las Artes Plásticas contemporáneas. Un “guájaro” con el que todos aprendimos a ser mejores. Resulta agradable encontrarse siempre en tu programa con gente tan sencilla, capaces de dar clases de cubanía una y otra vez. No imaginaba a Nelson tan comunicativo y tan expresivo. Lo imagino ahora como un excelente profesor garantizando el relevo del Arte Cubano que como mismo dijo él, es un arte que lleva despierto mucho tiempo y goza de muy buena salud.
    Muy buena la iniciativa de los “palitos”, le aportó un toque de frescura al programa.
    Sigue así amigo Nelson que ese ARCOIRIS lo defendemos muchos desde todas las trincheras para que mantenga íntegros todos sus matices y tonalidades.
    Sigue así Amaury, por lo que has dicho ya estás “montado en el caballo” otra vez. Mucha salud para ti hermano, cuídate que los habitantes del ARCOIRIS te necesitamos.
    Un Abrazo fuerte a todos de:
    Yoylán Cabrales Gómez.

  • MariaC dijo:

    No tengo otro calificativo para este programa que ESPECIAL!!!!, cada entrevista de Amaury tiene un toque divino que nos hechiza cada noche de martes, este con el maestro Nelson Dominguez fue de esos que nos divierten y nos enseñan a su ves, una persona muy simpatica e inteligente. Felicidades y que siga cosechando muchos exitos como hasta ahora.
    Amaury por lo que veo te sientes mucho mejor, siguete cuidando mucho.
    Un Abrazo

  • Denisse Hernandez Diaz dijo:

    como es costumbre, un excelente programa…. descubri en nelson dominguez, no solo a ese magnifico artista, sino a un hombre sencillo y jovial
    el programa de zenaida castro me gusto tambien, solo destacar de ella su profunda modestia….
    y espero el de eslinda y todos los demas, una vez pedi a perugorria y a pablo, ya me complacieron con uno, ojala el otro se de tambien

  • Monica Paredes dijo:

    Y alguien se ha preguntado ¿Qué pasará después del último “Con dos”,?.
    El proximo programa (tema; el cual me reservo) alcanzará el indice de teleaudiencia que tiene este programa…. Pienso que para cualquiera que sea…va a ser un “RETO”.

  • Nilsa dijo:

    Hola mi AMauri, bueno , la entrevista me gustó ,pero mucho más me gustaron los palillos , jajjajja ,me encantan las obras de los plásticos cubanos , ,fue un entrevista muy amena , sencilla, de dos amigos, Nelson es muy carismático, y ha sido uno d elos entrevistados más relajados ,jajajja un beso a los dos.(Ojalá algún día poder tener una obra de él ,…algún día será.
    besosssss

  • @maurys E. R. dijo:

    Genial, programa, admiro profundamente la pintura de este gran artista, con sus comentarios engrandece aun mas la obra de los pintores cubanos, del cual es uno de los mas grandes que ha dado las artes plasticas cubanas.
    Gracias Amaurys, otra entrevista que nos hace pensar y actuar.

    Amaurys dime algo de la entrevista con Omara Portuondo.

  • Damara y Yelena dijo:

    Muchas Felicidades por tu programa, al dia siguiente lo discutimos
    entre todas las compañeras, Damara y Yelena

  • ulises dijo:

    Yo también tuve mi entrevista con Amaury Pérez

    Terminó el programa, anoche, y quedé con el sabor agradable de todos al ver ese hombre talentoso y sencillo, además de inteligente que es Nelson Domínguez. Me quedó igual un poco de tristeza (artista frustrado) con el pensamiento de que si lo hubiera logrado, quizás hoy estuviera en uno de los programas de Amaury… así sueña mucha gente, pero de pronto recordé, yo también tuve mi entrevista, les haré la historia tan breve como pueda.

    Caí de “fly” como si de pelota hablara, en casa de Amaury por obra y gracia de dos personas, cada una con su historia. El primero José Luís, mi amigo de años que estaba próximo a emigrar y mi regalo seria una entrevista pequeña con Amaury, fanatico de su obra, tenia un ejemplar de “Las canciones” publicado por la Oficina del Historiador con mucha de la obra (no toda) de Amaury y algunas fotos privadas que hacían del libro una ventanita más para verle en casa con familia o amigos, en fin, incrementándonos la envidia sana, no solo hacia él sino igual hacia los otros.
    La otra persona a la que se debió la entrevista fue la propia Pety, esposa de amaury, a quien había conocido
    años atrás, yo trabajaba en cierto lugar brindando un determinado servicio a la población, y ella pertenecía a ese grupo de personas, siempre que venia a mi, trataba de darle un tratamiento especial, no por ser esposa de alguien importante, sino porque su esposo había convertido en felices muchos instantes de mi vida que acompañé con sus canciones, ella creía que me agradecía como debía mis atenciones (que no eran tal, porque realmente era mi trabajo) regalándome discos y libros de Amaury, autografiados por él, o por ella, que ya sé tiene con su mano de hada el poder de escribir como Amaury que seguro seria su alma gemela, pero esto me dejaba más en deuda aún. Para mí era una fiesta su llegada no por los “regalitos” estos, si no porque además podía llegar del brazo de Wendy Guerra, otro amor de la primera juventud, o mojada por un baño de mar en compañía de Miriam Ramos, con pamela y cabellera incluida, y toda la naturalidad propia de las estrellas de verdad.

    Pues bien, acuerdo con Pety una cita y me llevo a José Luis para allá, sábado en la mañana, con el libro que le había pedido prestado con anterioridad, escondido en mi mochila, él inocente, pensaba que íbamos a casa de una amiga… La mismísima Pety abrió la puerta, Jose la había visto en algunos lugares, conciertos etc, pero de repente no la reconoció, ella, asintió cómplice cuando la presente como la madre de una amiga mía, y enseguida nos instalamos en la preciosa sala admirando los cuadros originales y Jose ya desconfiando no entendía que amiga era esa que tenia esos “poderes”…

    Pety fue al interior de la casa y de repente aparece Amaury tabaco en mano, vestido con ropa de andar en casa, ese hombre enorme que me hizo sentir enano, y a mi amigo como una pulga de perro flaco. Solo un saludo y diez segundos bastaron para comenzar una charla increíble en la que Amaury nos hizo algunas anécdotas del trabajo que estaba haciendo en esa época, la gira por las prisiones, y reímos mucho aún nerviosos (Jose cambiaba de colores como un camaleón graduado con honores… yo no me veía).

    Para el final de aquello que duró como media hora, Amaury cambió el libro de Jose que traía errores de imprenta y le faltaban páginas y amablemente me regalo uno a mi también, nos autografió la portada, y nos dedico las canciones que más nos gustaban a mi, La Mitad del Amor, a Jose ni recuerdo cual. Nos fuimos luego de la despedida, yo seguro de haberme anotado “un punto” y Jose tan feliz que se dejo tirar fotos en plan de estrella por quinta avenida sin pena con los que pasaban y nos miraban como si fuéramos guajiros en La Habana, de este encuentro tengo fotos aunque no las pongo (Amaury no me dejará mentir, aunque de esto difícilmente se acuerde) así que pensándolo bien, tuve mi entrevista, a esta hora Jose esta leyendo y me escribirá para decirme qué canción era, la suya. Bueno gracias a amaury por el programa, con dos que se quieran… para esta altura habrá que averiguar si son dos miles o millones.

    Ah, lo olvidaba, soy Ulises, no el hermano de Pety, sino el otro… ahora siento, no sé por qué, la música de Amaury despidiendo mi entrevista…

  • Magali dijo:

    Que hermoso programa Amaury, que linda persona es Nelson, cuan sencillo lo vi, me dio mucha gracia que fuera en tenis tambien, ah ese es de los nuestros muy autentico.
    Cuidate mucho tu, y disculpame que te tutee, recuerda que tienes casi un pueblo detras de tu programa, disfrutamos cada invitado como si estuvieran sentados en la sala de nuestras casas, que hermoso programa, que hermoso regalo le has dado a este pueblo, te admiro y te quiero muchisimo.

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Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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