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Prohibiciones de libros – la noticia

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Prohibiciones de libros – la noticia
Por Saul Ortega y Nelson Gassett

“Es imprescindible escuchar tantas voces diversas como sea posible.  Cuando se trata de Cuba, hacemos eso exactamente”. –Presidente Barack Obama, en respuesta a preguntas de la bloguera Yoani Sánchez, 19 de noviembre de 2009.

portada-vamos-a-cuba1El 15 de noviembre, el Tribunal Supremo de EE.UU. decidió no revisar la decisión de un tribunal inferior que confirmó la prohibición de un libro para niños (Vamos a Cuba) en las escuelas del condado de Miami-Dade de la Florida. La ACLU (Unión Norteamericana de Libertades Civiles) argumentó que la decisión de la Junta Educacional de Miami de eliminar el libro de las escuelas públicas porque presentaba una visión demasiado edulcorada de la visa en Cuba negaba  la libertad de palabra y el debido proceso.

El 3 de diciembre, las autoridades municipales de La Habana declararon que eliminarían de las escuelas y bibliotecas ejemplares donados del libro ¡Vamos a Miami! El Ministerio de Educación apoyó la decisión y pidió a la Biblioteca Nacional de Cuba que retirara el libro de sus estantes porque en la cubierta se mostraba a niños cubano-americanos riendo camino de la escuela.  La acción provenía de una queja presentada por sobrevivientes de la familia de Fuldo Talenito, un miliciano que murió durante la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961, apoyada por la CIA.

La controversia en el Sur de la Florida surgió en 2006, cuando un familiar de un estudiante de una escuela elemental de Miami protestó por la presencia del libro en la escuela.  “Como fui prisionero político en Cuba”, escribió Juan Amador, padre del estudiante, “considero que el material es mentiroso”.  El libro “pretende crear una ilusión”.

Un bibliotecario de Miami dijo que Vamos a Cuba y la versión en inglés, A Visit to Cuba, parte de una serie de 24 libros, permitía a los lectores entre cuatro y ocho años hacerse una idea de otros países.  Amador argumentó que un pasaje era particularmente ofensivo: “LA gente en Cuba come, trabaja y va a la escuela igual que tú”.

Esto implica que la vida de los niños en Cuba es similar a las experiencias de los niños en EE.UU.  Esto “distorsiona la realidad de Cuba”, mantenía Amador. Por el contrario, las dificultades, no la felicidad, caracteriza la vida cubana.

En La Habana, los familiares de Talenito se quejaron de que un libro que mostraba a niños felices en Miami representaba un cuadro falso de la vida allí y, más importante aún, deshonraba la memoria del patriota cubano que combatió a los contrarrevolucionarios.

“Su memoria debe ser reivindicada”, dijo su viuda, Megana Virtud. “Todo el mundo sabe que los cubano-americanos sufren en Miami”, aseguró.  “En el capitalismo los niños no sonríen.  Temen ser asesinados en la escuela”.  Aparentemente se refería a la muerte de Juan Carlos Rivera a quien un compañero en la Escuela Secundaria de Coral Gables apuñaló el 15 de septiembre. Los padres de Rivera habían emigrado recientemente de Cuba a Miami.

El Tribunal Popular de Centro Habana decidió no considerar la apelación del caso de la prohibición del libro.  Uno de los jueces, bajo la condición de anonimato, dijo: “¿Cuál es el problema? Los niños serían los únicos en leer este libro”. La policía de La Habana retiró y quemó varias copias del texto frente a la biblioteca en la Plaza de la Revolución.

“Una vez más esto muestra que los comunistas son movidos por la ignorancia y el rechazo ciego a la libertad”, dijo Frankie Comelon, vocero de la Casa de la Libertad para Cuba en Miami.  “En La Habana han prohibido un texto perfectamente objetivo para niños”.

Al no revisar la decisión de prohibición, el Tribunal Supremo de EE.UU. refirmó tácitamente la decisión de 2 a 1 del Onceno Circuito del Tribunal Federal de Apelaciones en apoyo a la eliminación del libro por parte de la Junta como no violatoria de la Primera Enmienda.

Por el contrario, el tribunal con sede en Atlanta falló que la decisión de la Junta Educacional se basaba en sustanciales inexactitudes de hechos en el libro.  Ninguno de los testigos pudo atestiguar de haber visto a niños cubanos sonriendo camino de la escuela.  Los dos jueces que apoyaron la prohibición desecharon miles de fotos presentadas por la ACLU de niños de La Habana en uniforme escolar, riendo y cantando, como posiblemente adulteradas.

Los que estaban en contra de prohibir Vamos a Cuba argumentaron que la eliminación del libro equivalía a censura, La Junta Educacional de Miami-Dade aseguró que la prohibición del libro se debía a inexactitudes y omisiones acerca de la vida en Cuba.  “Posiblemente algunos escolares aún sonrían o incluso canten en Cuba, pero la inmensa mayoría sufre hambre y represión”, dijo Comelon.

En consonancia con la prohibición, el juez del tribunal de apelación Ed Carnes explicó: “Supongamos que el libro dijera: ‘La gente en Corea del Norte come, trabaja y va a la escuela igual que tú’. Probablemente todos estaríamos de acuerdo en que esos hechos son inexactos”.  El juez del Tribunal de Apelaciones que votó en contra dijo que la junta educacional debiera ofrecer a los estudiantes un número mayor y no menor de libros acerca de Cuba.

Howard Simon, director de ACLU para la Florida, dijo: “Estos libros fueron retirados bajo el pretexto de ‘inexactitudes’, pero la verdadera razón… es que los libros contradicen la ortodoxia política de la mayoría de los miembros de la junta educacional”.

Un fornido partidario de prohibir el libro juró “dar a Simon una lección en ortodoxia que nunca olvidará”.  Se negó a revelar su nombre y advirtió que daría una “lección” similar a RUIDOSO NEWS si publicaba su amenaza.

Ortega y Gassett son Saul Landau y Nelson Valdés del equipo de Progreso Semanal. Este comentario es mayoritariamente un trabajo de ficción. Lo escribieron para demostrar lo ridículo que es la censura -donde sea que ocurre.

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