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Ciudadano Mank

Por: Mailen Aguilera Rivas
Publicado en: Canal USB
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Aún recuerdo en mis tiempos de estudiante de periodismo cuando oí mencionar por primera vez a William Randolph Hearst. El denominado zar de la prensa amarilla no solo se convirtió en uno de los hombres más influyentes de los Estados Unidos, sino que también empleó dicha ventaja para sus intereses económicos, hasta el punto de instigar guerras como la  Hispano-Cubana-Norteamericana o  realizar campaña contra la revolución de principios del siglo XX en México,  que también pondría en riesgo sus propiedades. De ahí que al apreciar años después “Ciudadano Kane”, la obra maestra de Orson Welles basada en la vida del gran magnate, me sorprendió la valentía extrema de desafiar a la bestia en su propia guarida. Luego, tras leer el ensayo escrito por Pauline Kael para “The New Yorker” el 12 de febrero de 1971 sobre la mencionada película, llegó la segunda revelación cuando afirmaba que la historia sobre el personaje pertenecía no a  Welles sino a su casi olvidado socio Herman J. Mankiewicz [1]. Es decir, no fue solo la reivindicación de la figura eclipsada por la fama del en aquel entonces “niño prodigio de Hollywood”, sino también la afirmación rotunda de que el guion, único rubro que logró el Oscar de las nueve nominaciones en total, había sido completamente un producto del alcohólico y autodestructivo Mank.

Sobre este trabajo se basó Jack Fincher, también periodista y padre del director de “Se7en”, para crear la historia que su hijo llevaría a la gran pantalla. El onceno largometraje de David Fincher constituye otro leño echado a la hoguera de la controversia acerca de quién escribió realmente, según cientos de críticos y revistas especializadas de cine, la mejor película de todos los tiempos. Por supuesto, dicha aseveración también conlleva su parte polémica, pues el propio realizador de “Mank” no la incluye entre sus favoritas. Pero la obra cumbre de Orson Welles tiene un puesto cerca del trono sin lugar a dudas, debido a que la combinación de su compleja narrativa, fotografía revolucionaria e impacto mediático dejaron una huella profunda en la industria hollywoodense. De ahí que el debate sobre la autoría esté lejos de olvidarse.

Mankiewicz, reconocido guionista de la MGM, recibe el encargo de Orson Welles de escribir una historia basada en el magnate de la prensa Hearst.

“Mank” refleja la génesis en el proceso creativo del “Ciudadano Kane”: Herman J. Mankiewicz, guionista caído en desgracia, acepta la propuesta de la estrella del teatro Orson Welles para escribir una historia inspirada en Hearst. Acepta porque tras el retiro involuntario que le impone el accidente de auto, necesita dinero para mantener sus gustos y así también vengarse del todopoderoso que representa todo lo que odia. Con la Gran Depresión como escenario, observamos a un protagonista que en los comienzos del filme es conocido por su humor cínico y geniales ocurrencias, al punto de que puede venderles a productores de la Metro Goldwyn Mayer para la que trabaja la enésima versión de Frankenstein sin que estos últimos lo adviertan. Autor de varios guiones de los Hermanos Marx y versado en todas las posibles triquiñuelas de la industria, Mankiewicz logra también introducirse en el círculo de conocidos del gran Hearst por su creciente amistad con Marion Davies. Pero pronto también conocerá los secretos más oscuros de la MGM, así como las relaciones de su creador, Louis B. Mayer, con el zar de la prensa.

El reparto, encabezado por el camaleónico Gary Oldman en el rol principal, también cuenta con las actuaciones de Amanda Seyfried, Arliss Howard, Tom Burke y Charles Dance representando a Davies, Mayer, Welles y Hearst, respectivamente. Erik Messerschmidt asumió el meritorio trabajo con la fotografía monocromática y la música corrió a cargo de Trent Reznor y Atticus Ross, puntales de Nine Inch Nails y habituales colaboradores de David Fincher.  El director, además de la trama construida, quiso rendir homenaje a “Ciudadano Kane” desde el mismo proceso creativo: cinematografía en blanco y negro, historia contada en dos tiempos, banda sonora que recuerda mucho a la compuesta por Bernard Hermann para el filme de 1941, así como empleo de claroscuros y movimientos de cámara para resaltar las emociones de los personajes.

En “Mank” se recrea la época dorada pero también oscura de Hollywood, cuando se empieza a emplear el cine como arma de influencia.

Para aquellos amantes de la época dorada de Hollywood, “Mank” se vuelve una delicia de referencias y recreaciones de todo tipo. Se mencionan a los hermanos Marx, varias columnistas de escándalos como Louella Parsons y Hedda Hopper, así como a decenas de directores y actores. También podemos apreciar pequeñas actuaciones y cameos de figuras claves para la industria del calibre de Irving Thalberg, S. J. Perelman, David O. Selznick, George Kaufman y hasta vistazos al zoológico privado de Hearst, que en la futura película de Welles sería parte de la mansión Xanadú. Inolvidable la escena donde Louis B. Mayer define el carácter de su negocio (“En este mundo, el comprador no recibe nada por su dinero, salvo un recuerdo. Lo que compra, sigue perteneciéndole al que le vendió. Esa es la verdadera magia del cine”), momentos antes de pedirle a sus empleados que acepten bajar sus salarios para hacer frente a la crisis.

Las interpretaciones son por lo general espléndidas. Oldman demuestra otra vez su increíble versatilidad. Mankiewicz, con su encanto mordaz e ingenio aún en la ebriedad (magnífico el discurso comparando al zar de la prensa con un corrompido Don Quijote), ya tiene su lugar en la gran galería de personajes memorables del actor británico. Las palmas también para Arliss Howard por el retrato del depredador Mayer y Amanda Seyfried por la convincente caracterización de Marion Davies. Tom Burke lució formidable representando a Welles a pesar del segundo plano al que con toda intención lo relega Fincher. Charles Dance, por otra parte, pese a cumplir con el rol de entregarnos a un intimidante Hearst, le faltó precisión, pues “El Viejo” era reconocido por sus frecuentes ataques de cólera, lo que no se aviene con la paciencia increíble que tiene en el filme con el protagonista.

Resultan evidentes las ligeras distorsiones del director para hacer más dramática la decepción sufrida por Mank. Por ejemplo, nos vende la idea de que el guionista decide escribir “Ciudadano Kane” como crítica vengativa por el complot Mayer-Thalberg-Hearst para destruir la carrera del escritor Upton Sinclair, y por sentirse manipulado como “el mono del organillero”. Pero en la realidad nunca se pudo comprobar que Mankiewicz apoyara tan fervientemente al candidato socialista, y la prohibición con el tiempo de entrar a otras fiestas del zar de la prensa se debió a sus cada vez más frecuentes borracheras y no por defender determinadas ideas políticas. Tampoco puede demostrarse su entrañable relación con Marion Davies. Si en el filme le entrega de forma voluntaria el guion terminado a Charles Lederer, la historia original cuenta que, en un acto de ingenuo orgullo, le prestó una copia de la obra al joven, quien prefirió mantenerse fiel a su tía. Así, gracias a la indiscreción de Mank, los abogados pusieron en marcha el largo proceso de persecución y hundimiento de la película incluso antes de su estreno y que no cesaría hasta la muerte del gran magnate. En “Ciudadano Hearst”, del periodista Georg Honigmann y de las mejores biografías que se han escrito sobre esta figura, el autor afirma que con el filme de Welles se revelaba la auténtica y miserable existencia de un hombre solo en medio de tanta riqueza. Y ello era más imperdonable que el supuesto significado de “Rosebud”.

En el constante homenaje que se le hace a “Ciudadano Kane” en la película, no solo se presenta la figura despótica y altanera de Hearst sino además vistazos de sus fiestas y la mansión que inspiraría a la ficticia de Xanadú.

Muchos critican la ausencia de emociones y tensión dramática en esta realización de Fincher, pero dicho director pocas veces se ha distinguido por la lágrima fácil (la excepción quizás sea la adaptación de F. Scott Fitzgerald, “El extraño caso de Benjamin Button”). Su estilo gira más bien sobre mostrar sin medias tintas y dejar en el aire las cientos de preguntas provocadas por su mensaje. “Mank” se convierte en la crítica al Hollywood esplendoroso pero corrupto, que empleaba el cine como arma desleal para hundir la carrera política de los opositores. El pago a extras para dar su opinión, las falsas entrevistas a gente del pueblo que eran realmente actores profesionales, las imágenes construidas para promover el pánico de la xenofobia, todo se convierte también en el dedo acusador para los sucesos del presente, desde la paranoia atizada en las pasadas elecciones de los Estados Unidos hasta las vacías salas de cine, esta vez no por la Gran Depresión, sino por la pandemia de la Covid-19.

“Tenemos una gran responsabilidad con esa gente que se sienta a oscuras en los cines a creérselo todo”, confiesa Mank a un Shelly Metcalf atormentado por su participación en la farsa. El propio Mankiewicz se siente culpable por sugerirle la idea de todo a Thalberg, cuando le respondió que “si el público es capaz de dejar en la entrada la incredulidad para aceptar la altura de King Kong y la virginidad de Mary Pickford con 40 años, también lo hará con la idea de que el candidato socialista representa el mal para California”. Definitivamente, muchos datos y poco margen para los sentimientos, aunque en mi opinión, no hay momento más emotivo en el filme que cuando el derrotado protagonista, pese a recibir visitas de familiares y conocidos para hacerle desistir de su proyecto, decide seguir adelante y no renunciar a su crédito como guionista, ya que tras semanas de febril escritura, reconoce que “Ciudadano Kane” es lo mejor que ha escrito en su vida.

El enfrentamiento entre Welles y Mank por el crédito de la película es otro intento por avivar la polémica acerca de quien escribió realmente “Ciudadano Kane”.

En la película de 1999, “RKO 281”, de Benjamin Ross, se plasma la batalla de Welles y Mankiewicz contra Hearst por sacar a flote el proyecto. En aquel entonces Mank, interpretado por John Malkovich, se remite a su papel secundario. Pero aquí Fincher nos entrega otra visión del asunto, para mantener viva la polémica sobre la autoría. El director apoya la visión de Pauline Kael sobre el oportunismo de Welles del talento de otros para adjudicarse los méritos finales. Cierto es que la concepción original partió de Mank, quien en definitiva fue quien conoció en persona a Hearst y su camarilla. Por muchos años hasta su muerte en 1953, a diferencia de la plácida aceptación que parece tener el personaje de Gary Oldman, se mostró irritado con su compañero por opacarlo y no recibir el reconocimiento merecido. En la propia biografía de Welles, su publicista Herb Drake le aconsejaba prudencia con Mank, que amenazaba con acusarlo de ser un ladrón de créditos. Sin embargo, no puede negarse el aporte del “niño prodigio”. En el bando de los que lo defienden estaban el director y escritor Peter Bogdanovich y también el crítico Robert L. Carringer. Ambos concuerdan que si bien puede que la narración original sea de Mank, Welles le otorgó la categoría de obra maestra al adaptarla a la gran pantalla.

Por otro lado, lo verdaderamente asombroso de “Ciudadano Kane” es la estela de infortunios que parece acarrear siempre consigo. Es cierto que Hearst incidió en la pobre recepción que tuvo la película, pero el fracaso comercial también se produjo debido al estilo narrativo demasiado avanzado para la época y que no agradó al público. El zar de la prensa nunca pudo librarse de la imagen de su alter ego Charles Foster Kane y Orson Welles no volvió a tener otro reconocimiento semejante. “Mank”, al parecer, tendrá un destino similar: muchas nominaciones pero pocas posibilidades reales. ¿La razón?

Esta, definitivamente, quizás no sea la mejor película de David Fincher, pero sí la más íntima y perfeccionista. Releyendo las opiniones de varios espectadores, los estudiosos del cine parecen experimentar un déjà vu. Aburrida, repiten muchos, al igual que aquellos otros que hace años vieron “Ciudadano Kane”. Claro, esta vez los motivos varían. “Mank” es el oasis de la nostalgia en el milenio del presente y, por tanto, se arriesga también a quedar sepultada por el colorido alud de las otras propuestas fílmicas en la carrera por los Oscar. Y solo lo sentirán esos pocos que todavía añoran las salas de cine para sumergirse en otro mundo, que aún siguen prefiriendo un filme que los haga pensar, sin necesidad de aparatosos efectos ni parafernalias de superhéroes.

 

[1] Kael, Pauline. Raising Kane. The New Yorker. https://www.newyorker.com/magazine/1971/02/20/raising-kane-i

Ficha técnica

Título: Mank
Año: 
2020
País: 
Estados Unidos
Duración: 
132 min.
Dirección:
David Fincher
Guion:
Jack Fincher
Género:
Drama. Comedia | Biográfico. Años 30. Años 40. Cine dentro del cine
Reparto:
Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard, Charles Dance, Tom Burke, Lily Collins, Tuppence Middleton, Tom Pelphrey, Ferdinand Kingsley, Jamie McShane, Joseph Cross, Sam Troughton, Toby Leonard Moore, Leven Rambin, Madison West, Adam Shapiro, Monika Gossmann, Paul Fox, Jessie Cohen, Amie Farrell, Alex Leontev, Stewart Skelton, Craig Robert Young, Derek Petropolis, Jaclyn Bethany, Arlo Mertz.
Productora:
Netflix (Distribuidora: Netflix)

Se han publicado 7 comentarios



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  • Tauriel dijo:

    Estará en picta.cu por favor???

  • Omar Fernández dijo:

    La vi, por suerte. Coincido con las ideas expuestas por la autora en este muy buen artículo. Ojalá se puede apreciar por los buenos cinéfilos cubanos, no les defraudará. Y claro que será olímpicamente ignorada por la industria, pero espero le suceda lo mismo que el filme cuya concepción recrea.

  • guillermo ramirez dijo:

    No es mi intencion faltar el respeto a la autora de esta articulo, pero por lo que leido hasta ahora, me parece que su brujula investigativa periodistica, solo marca "el NORTE ... y quiza de cuando en vez, podria incluir articulos referidos Argentina o Rusia o Cuba ,por ejemplo........no todo es yanki a pesar de lo que se cree.

  • adrian_garcia_vh dijo:

    La disfruté muchísimo, sobre todo por la atmósfera que genera, te remite de forma obligada a CK.

  • MCarmen dijo:

    Excelente crítica

  • Kk dijo:

    Más de lo mismo ya me tiene cansado bolivod jejee no crean nada nuevo por dios

  • Alf dijo:

    Excelente articulo.

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Mailen Aguilera Rivas

Licenciada en Periodismo. Máster en Historia y Ciencias de la Comunicación.

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