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Las niñas también quieren jugar a la pelota

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Muchas niñas son juzgadas por asumir juegos y comportamientos entendidos como masculinos. Foto: Celia Medina / UNICEF.

“Esa niña es una marimacho. No hay necesidad de estar mataperreando con los varones”, le dijo su mamá. Fue la única explicación que recibió Dayana cuando le prohibieron bajar a jugar con Alejandra y los otros niños del barrio. Desde la ventana de su cuarto piso, varias semanas antes de que comenzara el aislamiento, miró a su amiguita esconderse tras un muro a la cuenta de uno de los muchachos, intentar bailar un trompo una y otra vez hasta conseguirlo, lanzar un par de pelotas y empuñar la rama de un árbol como si fuera una espada en los bajos del edificio.

Con diez años recién cumplidos, Dayana no entendió por qué las niñas no podían jugar lo mismo que los varones sin ser mal vistas. Apenas había hembras en el área de diversión, pero todos estaban disfrutando por igual. Ella, en casa, no. Alejandra, Dayana y muchas otras son víctimas de los estereotipos de género. Mientras unas son juzgadas por adoptar comportamientos tradicionalmente entendidos como masculinos, otras ven limitado su desarrollo y diversión para encasillarse dentro del rol que se espera de ellas.

En tiempos de cuarentena cambian los juegos, pero no los prejuicios. Si imaginamos el escenario hacia dentro de más de una casa en los días que corren, será fácil pensar a varones entre carros, pelotas y bloques de construcción y a hembras, entre muñecas, cocinitas y set de maquillajes. A ellos con videojuegos de estrategia y películas de superhéroes, y a ellas con alternativas de princesas y Barbies. Cuando aparecen casos que rompen estos gustos, sorprenden. A menudo, son criticados.

En la infancia, los estereotipos llegan de diversos modos, no solo con la segmentación de juegos. Empiezan desde que sus mundos se dividen en azul y rosa y continúan apareciendo, a veces de forma velada. Canciones aparentemente inofensivas como “La Hormiguita Retozona”, “Las Torticas de Manteca”, “Arroz con Leche” o “Lunes antes de almorzar…” asocian –e incluso limitan- las figuras femeninas con tareas del hogar: lavar, limpiar, coser, bordar y hasta poner la aguja en su canevá.

Mamá da la teta, papá trabaja en el campo; la niña no podía jugar porque tenía que limpiar; la hormiguita que debía ayudar a su madre en el trabajo doméstico… Una y otra vez en estas letras, como en muchas películas, cuentos infantiles y medios de comunicación, se reproducen y naturalizan los roles de mujer frágil, dependiente y del hogar y de hombre fuerte que busca el sustento.

Como consecuencia de estas influencias sesgadas, los niños aprenden según crecen habilidades, oficios y profesiones diferentes para ellas y ellos. También modos distintos de pensar, sentir y comportarse. Son prejuicios arrastrados desde épocas pasadas, donde tales situaciones eran entendidas como normales, pero que a menudo persisten en formas menos evidentes. Hay quien considerará todo esto un asunto menor, sin embargo las consecuencias a largo plazo pueden influir en la realización personal y profesional de las pequeñas.

Los datos hablan

Según un informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), las mujeres lo tienen más difícil en el campo laboral. Entre las personas que ejercen cargos directivos y de liderazgo, ellas son solo el 27 por ciento. De la muestra total, 70 por ciento de las entrevistadas quieren un trabajo remunerado, pero solo 45 por ciento lo consiguió para 2018. En paralelo, como demostró otro trabajo de esta sección, en los últimos años ha disminuido el número de mujeres que deciden estudiar y dedicarse a la informática y las tecnologías. También en Cuba.

El mundo de la ciencia y la tecnología está diseñado por y para los hombres, sostiene un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Cosas esenciales de uso diario, como cinturones de seguridad, no toman en cuenta el tamaño de las mujeres. En fuentes tan utilizadas hoy en día, como la Wikipedia, sólo el 17 por ciento de los perfiles de editores son de mujeres. En compañías como Google, ellas son sólo el 31,6  por ciento de sus empleados.

Son apenas un par de ejemplos que confirman una realidad compleja: ellas no suelen escoger carreras y trabajos “pensados para hombres”. Pero, ¿dónde están algunos orígenes del problema? Justo donde comenzamos: en la infancia.

Un estudio de las psicólogas norteamericanas Lin Bian, Sarah-Jane Leslie y Andrei Cimpia, publicado por la revista Science, refleja que las niñas, a partir de los seis años, son menos propensas a relacionar la genialidad con su propio sexo. La investigación, que indaga sobre la influencia de los estereotipos de género en la capacidad intelectual y los intereses de los niños, confirma que dichos prejuicios y el modo en que se educa a las pequeñas, las empujan a limitar sus aspiraciones, a construir muros en sus propias cabezas.

En tanto, el Global Early Adolescent Study, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que sobre los diez años las niñas pueden empezar a dudar que llegarán a ser científicas o políticas. Es cuando las expectativas de género quedan firmemente arraigadas en los niños de todo el mundo, aunque la presión social comienza antes, apunta.

Una campaña lanzada por la empresa de juegos Mattel, creadora de Barbie, denunció este conflicto con el slogan “Close the Dream Gap / Cierren la Brecha de Sueños”. Y aunque más vale no pecar de ingenuos con una marca ampliamente criticada por vender muñecas rubias de cuerpos perfectos, superficiales y poco realistas, el nuevo mensaje rescata la fisura que existe entre las niñas y su potencial, como consecuencia de las desigualdades en su educación.

Estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) reflejan que es tres veces menos probable que las niñas reciban como regalo un juguete de temática científica. En tanto, según resultados de Google Trends en Estados Unidos, los padres preguntan al buscador “¿Tiene mi hijo talento?” el doble de veces que “¿Tiene mi hija talento?”.

Niñas cubanas, el desafío de lo subjetivo

Según la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG-2016), desarrollada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), el 53 por ciento de las personas entrevistadas aseguró que los oficios de electricista, albañil, mecánica, carpintera y plomera “no son adecuados para mujeres”.

En tanto, solo el 47 por ciento de los hombres considera que puede dar el mismo cuidado a un niño que una mujer; el 20,3 por ciento de los adolescentes opina que ellos deben ganar más dinero y el 53,6 por ciento de los hombres sostiene que ellos son mejores para negociar.

Estos datos, junto a otros resultados del estudio, apuntan hacia una Cuba donde, a pesar de logros concretos en estos temas, persisten estereotipos de género. Es lógico suponer que la educación infantil también está mediada por ellos. Un estudio realizado como parte de la Campaña ÚNETE, del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, ofrece algunas pistas.

En el folleto Educar para la igualdad, los investigadores Yoanka Rodney, Kenia Lorenzo, Yuliet Cruz y Jesús Muñoz explican que, en muchos hogares, las niñas son preparadas e informalmente entrenadas para la maternidad.En el caso de los niños está prohibido que jueguen a las casitas, pero son socialmente aceptados diversiones violentas como las pistolas, espadas, súper héroes armados. "Se puede jugar a la guerra, pero no a ser papá", apuntan.

Los modelos de crianza aseguran que los varones disfruten privilegios propios de su edad como salir al parque, sostiene el texto. Mientras, las pequeñas afrontan tempranamente los desafíos de una vida adulta, a partir de la realización de tareas domésticas. “La socialización de los niños tiende a fomentar la autoconfianza, pero en las niñas refuerza el sentido de responsabilidad por el cuidado de otras personas”, añade.

Las desigualdades en la educación y la naturalización paulatina de roles estereotipados pueden marcar el camino profesional de niñas y niños, afectando más a las primeras. Allí podrían encontrarse algunas de las causas de la escasa presencia de mujeres en sectores vitales de la sociedad, la ciencia y la economía.

Según los expertos convocados por la Campaña ÚNETE, uno de los principales desafíos consiste en promover desde edades tempranas modelos equitativos en las relaciones. Se trata de que cada niña, niño y adolescente se sienta libre de explorar y expresar todo su potencial, sin que ello implique dañar a otra persona.

Para empezar a cerrar “la brecha de los sueños” es necesario asegurar y visibilizar que todos los oficios y áreas de conocimiento estén abiertas para quienes quieran intentarlo, sin diferencias de género. Las niñas necesitan conocer más historias de mujeres destacadas en la historia, la ciencia, la política… para visualizar metas posibles. Tener más mujeres en todas las fuerzas laborales también ayudará en este empeño.

Urge cambiar, además, el modo en que se les educa. Los días de aislamiento son una buena oportunidad para sacar a pequeñas y pequeños de juegos preasignados e involucrarlos a todos por igual en las tareas del hogar. Vale la pena demostrarles, desde ahora, que las diferencias de género no tienen por qué cambiar el modo en que se divierten y se relacionan, entre ellos y con el mundo.

Se han publicado 11 comentarios



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  • TAIMI dijo:

    Me gustó mucho este artículo y es muy real que aún vivimos en tiempos de prejuicios y estereotipos, cuando se es pequeño ya viene dictaminado lo que debes hacer ya seas niña o niño que muchas veces preguntas porque no puedo jugar o hacer esto y la respuesta es ..."porque eso es de varones o eso es de hembra" ya el infante debe callar y aceptar lo que el mayor le dice sin protestar solo con esa respuesta, asi nos van educando e inculcando esos roles desde un juguete,canción, gesto y comportamiento, por eso nuestra sociedad hoy en día juzga a una mujer por ser chofer y miran mal a un hombre por ser bailarin...a donde vamos a parar,que se necesita cambiar?? Muchas personas no estudian o eligen lo que más les gusta por los estereotipos

  • Camila Lutargo Peña dijo:

    Muy buen artículo!!!! Muchos me critican xq me he negado criar a mi hija, de ahora 16 meses de una manera estereotipada, mi bebé tienes una muñeca, pero tb tiene un camión de volteo y me niego a ponerle canciones infantiles que le digan que lo que hacen las niñas es limpiar y cocinar, así como me niego comprarle el juguete de la escoba y el recogedor o el bebé con el cochecito. La quiero criar en base a que sea una mujer empoderada y feliz

  • juan carlos dijo:

    no creo q el sexo de un ser humano, hagan a un hombre o mujer mas inteligente o merecedor de un mejor trabajo o salario..el hombre es hombre y la mujer es mujer...hay millones de cosas q una mujer hace q un hombre nunca podra hacer igual!..y nunca he visto a hombre quejarse de ello..todo en la vida tiene un equilibrio y un objetivo de ser estoy en contra de la discriminación de cualquier ser humano por su sexo!...pero por Favor hay cosas maravillosas q son geniales en una mujer..los hombres las podemos hacer..pero no como una mujer...y también viceversa!...hombre y mujer con sus dones y defectos juntos son un complemento maravilloso!...pero cada uno en su genero y en su forma y contexto!..la mujer es maravillosa como es y el hombre también!...no los hagamos iguales en todo por que en la diferencia esta la maravilla!!

    • José Celestino Ferrer Acosta dijo:

      juan carlos Ud. se me adelantó, es nescesario que el niño aprenda que debe darle su manita a la niña para subir una cuesta....y que ella aprenda a decirle: ¡GRACIAS!...porque si no, con el tiempo: ¿cómo quedo yo?..

      • Camila Lutargo Peña dijo:

        Quien le dijo a usted que la niña necesita de la mano para subir? Quien dijo que no puede subir sola, xq no al revés? Debemos enseñar a los niños y niñas a darle la mano al que lo necesite, y no tiene xq ser la niña!!!!!

      • Alheli dijo:

        Camila, y quien le dijo a usted que no la necesita? Biologicamente, esta demostrado que el desarollo de la masa muscular y de determinados actos reflejos en el hombre es mayor que en la mujer, producto de mayores cantidades de determinadas hormonas... Lo cual no quita que cuando quien este en condiciones de dar la mano sea la niña, ella este consciente de que debe hacerlo... No se debe llevar el tema de la 'igualdad' a extremos incompatibles con las ciencias y con la realidad objetiva. Ahora digame usted, si eso de los roles es arcaico e inducido por la sociedad, por que las personas que transicionan de genero, lo primero que hacen es asumir la vestimenta y las actitudes asociados tradicionalmente a este. Podran no operarse, no tomar hormonas, pero lo que si no dejan es de transformar su vestimenta, la forma en que se arreglan, etc. Lo cual quiere decir que en algun momento de la evolucion, de alguna manera eso que algunos quieren llamar estereotipos sociales se incorporo al ADN, en proporciones suficientes como para influir en el sentido de identidad de genero. Ah, y yo como mujer cuando he tenido que cargar cajas, dar pala, brincar una reja o ayudar a un hombre a levantarse del piso, lo he hecho. Pero asimismo me encanta el rosado, los brillitos, que me den la mano para subir una loma si lo necesito, y que me regalen peluches.

  • Jv dijo:

    A todos los niños lo que debemos educarlos en ambientes sanos, cero violencia con semejantes, no por ello es malo educar a una niña de modo sutil (no aspera), femenina (no machorra), mas docil (no sufrida), la diferencia existe en todos los modos de vida de este único planeta habitable, si critico quemar etapas porque al final son las que dañan el futuro de la niñéz, educar con base al respeto, igualdad, enseñarles para que aprendan a escoger su camino, lo que debemos es guiarlos y no soltarlos para que tropiezen porque eso si no es bueno, como muchos piensan que los golpes enseñan, no todos los golpes enseñan a bueno, por eso nos toca a los adultos enseñarles por el camino correcto y si vemos que no podemos encontrarlo buscar asesoría en personas preparadas para ello, el niño va a aprender de lo que seamos capaces de mostrarles, pero nada de imposiciones los extremos siempre son malos pues es lo que nos hace egoistas, tirando cada uno para su lado y el mas fuerte se lo lleva todo, dígame usted a donde iremos a parar, lo que si tenemos que cuidar es los horarios de la transmisión de programas que evidentemente son de adultos, y los familiares que permiten que estos vean los programas nocturnos que deben ser para adultos, miren el ejemplo, en algunos casos en un cabaret las bailarinas bailan como bailarinas y el bailarín como bailarina, nunca se ha visto que el bailarin baile como un bailarín y la bailarina como un bailarín, para ser honestos hasta quien escribió cualquier comentario me dará la razón de que automáticamente notaría el choque,al igual se exige que la ropa que usamos en ciertos lugares, los varones deben vestirse que no se les vea pácticamente cuello, piernas ni hombros y las muchachas.... lo dejo de tarea, la gran mayoría lo ven como normal. (estereotipos????)

  • José Celestino Ferrer Acosta dijo:

    Camila; A mi no me lo dijeron; me lo enseñaron; Y uno de los que me lo enseñó fué José Martí; Ud. dele el camiocito de volteo a su niña que yo, Por mi parte, le compré unos yaquis lindícimos a la mía; Si mañana ella opta por un camión de volteo, esa será su opción y se la respetaré; no lo dude.

    • Camila Lutargo Peña dijo:

      Lo que pasa es que el apóstol es del 1800, no podemos llevar a la actualidad todo lo que el dijo

      • José Celestino Ferrer Acosta dijo:

        Perdóneme Camila, porque, como Ud. dice, el apostol es del 1800; (1853) pero sus enseñanzas son ¡eternas!...

  • Shiro♥️❄️ dijo:

    Estimada periodista, usted no va a parar hasta querer invertir los géneros. Dentro de poco lo que será mal visto será ver a una niña jugar con muñecas. No terminé de leer el artículo porque me percaté de que era nuevamente lo mismo que otros. Sinceramente me pregunto si usted leerá los comentarios.
    En Cuba no podemos hablar de que estemos tan estereotipados cuando aquí el que no juega en la calle juega en la escuela. Puede que algunas madres prefieren que sus hijas se junten con niñas que jueguen a las casitas y no que anden jugando en la calle, pero esas madres no son tantas como usted lo pinta. Como le decía en la escuela todas las niñas aprenden a jugar lo mismo que los niños, las cuatro esquinas, los escondidos o hasta kikimbol. Las únicas personas que están estereotipando son ustedes, esas que se creen que sus hijas por tener una muñeca les va a salir inútil.
    El consejo que hay que dar es a aquellas madres que se extreman a que sus niñas no salgan de casa, que esas son las que no ayudan en verdad, las que luego se pasan el día maquillándose y tratan a su madre como una esclava. Tienen que aprender a enseñar a que sus hijos no sean inútiles y sepan valerse por si solos pero que sepan relacionarse.
    Consejo para usted periodista si acaso llega a leer este comentario. Creo que debería dejar de ser tan repetitiva con el tema de este feminismo extremista y pensar en esos padres que maltratan a sus hijos por cosas sin sentido, que les gritan y golpean.
    Un día fui testigo de un padre que golpeo a un niño de unos tres años cuando más porque le interrumpió una conversación. Luego el niño lloraba y le gritó y volvió a golpear. Sea la razón que sea no era motivo para aquello. Creo que ese tema sería más interesante que esto. Hay varios casos como ese en el que niños inofensivos son víctimas del mal carácter de sus padres.

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Ania Terrero

Ania Terrero

Periodista de Cubadebate. Graduada en 2018 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En Twitter @AniaTerrero

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