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Cardenal golpista Oscar Rodríguez, acusado en los años 80 de complicidad con desapariciones

21 julio 2009 | 4

Con información de ANMCLA Corresponsalía Honduras

A finales de enero de 1982, el sacerdote hondureño Fausto Milla se vio obligado a abandonar el país, “casi como un asilado”, luego de recibir numerosas amenazas de muerte, así como de ser víctima de un intento de secuestro y desaparición. El diario Tiempo lo entrevistó antes de su partida hacia México, a donde partía para salvaguardar su vida: “no hubiera querido salir de esta forma”, afirmó, “nunca por amenazas y encañonamientos militares”.

Milla llevaba a cabo una labor de defensa de derechos humanos en la diócesis de Copán, fronteriza con El Salvador. Su trabajo a favor de los pobres y en contra de la represión militar le convirtió en un virtual prisionero en su parroquia de Corquín, en el departamento de Lempira, sin que hubiera cometido delito alguno: “tenía la ciudad como cárcel”, aseveró.

Entre otras acciones que molestaron a los militares, Milla destacó la denuncia de la masacre del Río Sumpul del 14 de mayo de 1980, cuando contingentes militares salvadoreños dieron muerte deliberadamente a un número no inferior a trescientas personas no combatientes, inclusive mujeres y niños, que intentaban cruzar el Río Sumpul para huir hacia Honduras. La masacre se hizo posible como consecuencia de la cooperación de las Fuerzas Armadas hondureñas, que impidieron el paso de los pobladores salvadoreños.

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Obispo Rodríguez Maradiaga, cómplice de los militares

En sus declaraciones al momento de exiliarse, Milla denunció al coronel Oscar Armando Mejía Peralta, jefe del XII Batallón de Santa Rosa, como el principal responsable “de la represión desatada contra mi persona, así como contra otros agentes de la pastoral de la Iglesia”. Milla también denunció la complicidad con el ejército del actual cardenal Rodríguez Madariaga, que por entonces era obispo de la Diócesis de Copán: fue “cómplice de todo lo que los militares nos hacen”, afirmó.

El sacerdote exiliado acusó a Rodríguez de haber desmantelado toda la estructura de apoyo pastoral a los pobres y de lucha contra la represión que había favorecido su predecesor en el cargo, monseñor Jose Carranza. “Mi obispo más parece un coronel sin charretera, que un pastor”, sentenció, para luego concluir con una dura acusación: “Lo que uno no se explica es que nuestros jerarcas superiores, que firmaron documentos como el de Puebla, vengan a ponerse al lado de quienes ese documento de la iglesia condena por ser los interesados en mantener el régimen de la seguridad nacional que significa inseguridad para toda la población y solo seguridad para los dineros que ellos acumulan”.

Se han publicado 4 comentarios



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  • juan Alfaro Posadas dijo:

    CARDENAL RODRÌGUEZ MARADIAGA, TRAIDOR DE LOS PUEBLOS CATÒLICOS DEL MUNDO

    Como ya lo hemos afirmado anteriormente, ese hombre, llamado Oscar Andrès Rodrìguez Maradiaga, es un traidor de los pueblos catòlicos del mundo y, de su propio pueblo. En conclusiòn, es una deshonra y verguenza para mi paìs, Honduras. Creo que el Papa, Benedicto XVI, le debe imponer un castigo¨, QUE LO TIENE MUY BIEN MERECIDO.
    Provoca indignaciòn y repulsa, cuando escuchamos el nombre de ese personaje de marras que anda de paìs en paìs, segùn èl llevando la buena nueva a toda criatura, pero lo que transmite es violencia, irrespeto, abuso,veneno y se vuelve còmplice de quienes torturan, encarcelan y asesinan a los hondureños descendientes del hèroe centroamericano, Francisco Morazàn.
    Ya todo mundo lo desemmascarò, comenzando por los miembros de su Iglesia, que han aportado pruebas de su triste papel en los terribles años de la guerra frìa. El es un lobo rapaz disfrazado de oveja y un sepulcro blanqueado. No merece predicar el Santo Evangelio, porque de por vida, ya està condenado. ¡Allà se veràn en el infierno con el narcoterrorista Luis Posada Carriles, Roberto “Goriletti” Micheletti, Romeo Vàsquez Velàsquez y tres gorilas militares màs, Carlos Roberto Flores Facussè (a) el “turco negro” de los chismes que denomina ” Pildoritas”, Luis Alberto Rubì Avila, Ramòn Custodio Lòpez, los Canahuati, Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, Elvin Ernesto Santos Ordòñez y otros que no vale la pena mencionarlo0s. ¡Que les aproveche el infierno, bàrbaros, canallas, farsantes y traidores…Ya estàn registrados por la historia y el pueblo les darà, en su oportunidad, la merecida recompensa!

  • Rafael dijo:

    Considero que es hora que las jerarquías católicas comprendan que los tiempos de la Inquisición que ahora lo llaman de otra manera, han pasado, por lo que deben hacer real su prédica de amor al prójimo y caridad cristiana y no apoyar siempre, con honrosas excepciones a las oligarquías en contra del pueblo humilde y trabajador. Basta de hipocresías, el Sumo Pontifice debería pronunciarse contra estas actitudes de prelados que han sido nombrados por el.

  • Jesùs Cecilio Serrano Naranjo. dijo:

    La historia se repite.
    Comentario. Por MsC. Jesùs Cecilio Serrano Naranjo.
    El artículo de Lázaro Fariñas, cubano residente en Miami, titulado “ El Cardenal golpista en Honduras” publicado por Juventud Rebelde, el 12 del presente, a través de un diálogo chispeante va demostrando que Oscar Rodrìguez Madariaga, Cardenal en Honduras, máxima figura de la iglesia católica, es un golpista más; lo que quedó comprobado en su intervención por la televisión de dicho país, al afirmar: que tal acto es democrático y constitucional. ¿Qué pensarán sus seguidores humildes de la fe que profesa, tan distinguida autoridad?, los que en digna actitud de desagravio se baten pacíficamente en las calles, muchos de los cuales han sufrido todo tipo de maltrato y agresiones y otros ya han entregado sus vidas a los asesinos armados, entrenados y apoyados por los círculos de poder de los Estados Unidos.
    Le pregunto yo: ¿Señor Cardenal, ha pensado Ud. en los mandamientos bíblicos que siempre le enseña a sus discípulos?
    Como humilde profesor le advierto que debía retractarse, no vaya a ser protagonista de los actos que narra Dante en su exquisita Divina Comedia, referente al infierno, según la cual allí irían a parar para purgar eternamente sus culpas, los sacerdotes y otras figuras que cayeran en corrupción. Una página más de la historia americana se repite. Ocurrió en casi todos los lugares donde los pueblos lucharon por defender sus derechos.
    El Primero de Enero de 1959, fecha en que el pueblo de Cuba alcanzó su definitiva independencia y soberanía guiado por su Comandante invencible, el alto Clero falangista católico, olvidando también a los creyentes sinceros, declaró una guerra sucia sin cuartel a la Revolución victoriosa y cerró filas al lado de la oligarquía anti cubana, la gusanera asesina y el imperialismo, todos terroristas.
    Las consecuencias no se hicieron esperar y se apartaron de la masa que los sustentaba, y se retiraron solos y repudiados por un pueblo heroico que escuchó el llamado de su Líder y marcha firme hacia el futuro en perfectible alianza entre creyentes y no creyentes en pos de un mundo mejor. Cuando llegue la hora del recuento, el pueblo hondureño le ajustará sus cuentas en invencible marcha hacia la dignidad violada.

  • miguel dijo:

    que mal estamos representados los catolicos este señor jamas lo e visto con los pobres siempre anda con los ricos y politicos bendiciendo sus actos de corruccion la verdad se esconden con un traje negro como su alma seguro que dios hara justicia siempre con este tipo de personajes

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