Pequeños países y grandes hermanos
Publicado en La Alborada (Estados Unidos), el 31 de agosto de 2007
Traducido por Yasnay Houellly y revisado por Sarahymi Serra, del Equipo de Traductores de Cubadebate y Rebelión
Si provinieras de uno de los países del antiguo bloque soviético, digamos que eres un presidente o un ex-presidente, o un primer ministro, ¿con qué otros países te identificarías? Existen dos posibilidades:
(a) Un pequeño país que fue ocupado y anteriormente invadido por un poderoso vecino del norte, un vecino que se auto cataloga hermano mayor y protector, que ha impuesto dictaduras impopulares en este pequeño país y ha utilizado su poderío económico y militar para dictar políticas y alianzas para él. A este pequeño país se le continúa exigiendo que disuelva su gobierno y se convierta en un aliado incondicional del país grande, para así poner en práctica un detallado plan de gobierno diseñado por este último. El país grande ha servido y sirve como base de acciones terroristas contra el pequeño.
O
(b) El país grande.
Si eliges la opción (a) estás equivocado, al menos en el caso de algunos países de Europa Central encabezados por la República Checa y entre los que se encuentran Hungría y Polonia. Ellos han escogido la opción (b). El pequeño país es Cuba, por supuesto, y el grande, los Estados Unidos.
Mucha gente de los estados pertenecientes al antiguo bloque soviético vio a la Unión Soviética como el país grande, que desestimó su soberanía y estableció políticas estatales y sistemas económicos en países más pequeños de la región. Para liberarse consiguieron el apoyo de otro país grande, los Estados Unidos, y ahora siguen fielmente las políticas que esta nación dicta en torno a sistemas económicos y relaciones internacionales. Algunos de estos países han llegado incluso a cooperar con la tortura a personas detenidas por los Estados Unidos. Algunos ofrecen bases militares que le permiten a los Estados Unidos desplegar sus fuerzas sobre el Oriente Medio. Para ellos, el apoyo a las aventuras militares de la potencia, en el que se incluye la tortura a escala mundial, es la manera de respetar los derechos humanos y la soberanía de pequeños países. Parece ser que conocen muy poco de las acciones de los Estados Unidos en Guatemala, República Dominicana, Chile, Nicaragua, Granada, entre otros. Quizás sí sepan, pero no se consideran iguales a las naciones latinoamericanas y caribeñas y no logran sentirse identificados con ellas.
Esta es la razón por la que la República Checa, Hungría y Polonia reciben esta semana la visita de los congresistas cubano-americanos Albio Sires, Lincoln Diaz-Balart y Mario Diaz-Balart, que quieren que Europa se una activamente al bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba. Los hermanos Diaz-Balart son hijos de uno de los principales partidarios de Fulgencio Batista, el odiado dictador cubano impuesto por los Estados Unidos. En la República Checa se reunieron con el canciller Karel Schwarzenberg, un príncipe con castillos de verdad, cuya familia formó parte de la nobleza checa de antaño.
A continuación aparece un resumen de una entrevista hecha a los congresistas con respecto a su viaje, publicada por Radio Europa Libre/ Radio Libertad el 28 de agosto de 2007:
REL/RL: ¿Existen otros factores en juego (que expliquen la permanencia de Fidel en el poder)?
Mario Diaz-Balart: El pueblo de Cuba fue siempre extremadamente fuerte en su apoyo a la libertad y la democracia en toda América Latina y cada vez que se producía un golpe militar era el pueblo, la población civil cubana quien se alzaba y llamaba a la solidaridad con un pueblo oprimido, pero esa solidaridad no ha sido recíproca.
REL/RL: ¿Por qué no?
Sires: Una de las razones es la (evolución) de este régimen. Inicialmente existía un idilio con esta revolución, con el barbudo. Ahora las personas comienzan a ver la realidad de las cosas, un gobierno totalitario, sin libertad de acción, ni de expresión, donde se encarcela a los disidentes, donde se fusila a personas, durante años han existido los pelotones de fusilamiento, es por ello que pienso que el idilio de finales de los años 50 y principios de los 60 ya no existe, ahora la gente comienza a ver al verdadero hombre.
Sorprendentemente Diaz-Balart señala la reacción del pueblo cubano "cada vez que se producía un golpe militar" en América Latina, sin reconocer que Batista, el Batista de su familia, rompió el record de todos los golpes militares en Cuba. Castro dirigió una revuelta popular, no un golpe militar, contra Batista, quien en realidad carecía totalmente de apoyo popular en América Latina.
Igualmente sorprendente resulta la explicación que hace Sires de la falta de apoyo por parte de América Latina: "Pienso que el idilio de finales de los años 50 y principios de los 60 ya no existe, ahora la gente comienza a ver al verdadero hombre". Eso significa que "la gente" no ha sido capaz de ver al verdadero Fidel durante casi 50 años, pero ahora comienzan a hacerlo y eso lo hace sentirse optimista.
Ambos deberían mirar más atentamente al actual mapa político de de América Latina y el Caribe.


Haga un comentario