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¿Cómo citar a José Martí?

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José Martí. Foto: Modesto Gutiérrez.

Todo autor debe tratarse —también al citarlo— con respeto y cuidado, con rigor, especialmente si tiene la trascendencia de José Martí. Al calor del reciente referendo constitucional circuló una supuesta cita suya, líneas que lo ponen a decir: “Juraré ante la tumba de los muertos de la guerra del 68, con flores, que Cuba tiene que darse una nueva constitución aprobada en referéndum. Pero antes el pueblo ha de conocer en consulta popular de qué va la nueva constitución y hacia dónde va como nación”.

Se ha dicho que esas palabras han sido usadas en la enseñanza del Derecho, y se han visto en un cartel —reproducido en Internet— donde aparecen, con muy similar puntuación, calzando una foto de Martí y seguidas por una frase que, asimismo entre comillas, cabe inferir que también se le atribuye a él: “La Constitución es la voz del pueblo”. Así, estampada en una valla y al pie igualmente de un retrato de Martí, se reiteró al menos en una provincia del país, y se comenta que tuvo ecos en ese territorio.

En algún momento, con afán de acreditar la presunta autenticidad de la primera de esas “citas”, se dio como fuente la carta de Martí del 9 de octubre de 1885 a José Antonio Lucena, en Filadelfia. Pero allí no aparece, ni en ningún otro texto martiano, aunque el autor del presente comentario la ha buscado por todos los medios a su alcance.

¿Sería descabellado conjeturar que el falso crédito pudo nacer de la mala intención de vincular la defensa de la nueva Constitución cubana con una cita espuria, atribuida a nadie menos que a Martí, y manchar con ello al guiador documento? Nadie sensato y honrado cometería el dislate de creer que, para promover la Constitución, valdría usar dolosamente al Martí que la ilumina desde el Preámbulo hasta el final.

¿A qué consulta popular, a qué nueva Constitución podía referirse él en la Cuba colonial? El articulista pensó que tal vez el texto venía de una obra que, desde el título, avisa que en ella no ha de buscarse al Martí que fue, sino el que pudo haber sido y el autor imaginó: Mitología de Martí (1929), del escritor cubano Alfonso Hernández Catá. Pero allí la buscó y no la encontró quien esto escribe. ¿Deberá volver a hacerlo? Pero, si la “cita” apareciera en esa Mitología…, no habría derecho a usarla como escrita por Martí.

Los términos de esas líneas, y el entorno del héroe, apuntan a que son apócrifas. Más allá de eso, el inconfundible estilo de Martí ofrece llaves y argumentos para catar la autenticidad de sus textos, y disfrutarla. Entre 1985 y 1990, por separado y sin saber ninguno de los dos que el otro participaba de la misma experiencia, alguien deseoso de ensalzar al destinatario a quien, según la fuente, estaba dirigida —José C. Pons Naranjo, con Luis por seudónimo—, les consultó a este comentarista y a la muy experimentada Fina García Marruz sobre una carta incluida en las Obras completas (1963-1966) martianas, y ambos respondieron: “No es de Martí”. He aquí el texto:

New York, enero 31 de 1895

Agente General Luis:

Al fin felicito a Vd. por la fundación de la Agencia General Revolucionaria en esa ciudad. Vuestra obra de organización ha quedado perfecta de San Antonio a Maisí.

¡Cuánto trabaja Vd.… cuánto aún nos queda por hacer!

Cuándo será el día que le pueda abrazar en la patria libre y feliz… qué día más venturoso ¿no es verdad?

La libertad viene hacia nosotros, la veo, la palpo… La sangre vertida en el 68 fertilizó los corazones e hizo surgir nuevos caracteres… Vd. era un descreído y sin embargo hoy cree y es uno de los mejores servidores del ideal.

Adiós, hasta la otra que será… enseguida.

Le abraza,

José Martí

Aquella consulta, que seguramente no esperaba tal resultado, suscitó que dos asiduos lectores de Martí se concentraran en un texto que había dormido tranquilamente en las citadas Obras completas, y reparasen en una escritura que nada tenía que ver con la de Martí: basta ver la abundancia de puntos suspensivos y signos de exclamación, empleados estos últimos del modo que un poeta español comparó con los mástiles que mantienen en pie la carpa de un circo. Y se percataron de la pasmosa tranquilidad con que Martí aparece dando por cierta la creación —desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, nada menos— de toda una Agencia General Revolucionaria concebida —se ha dicho— como una red de espionaje o contraespionaje estilo siglo XX.

Añádase que el 30 de enero de 1895, el día antes de la fecha en que presuntamente Martí escribió esa carta en Nueva York, ya él había partido de allí, por mar, en el que sería su largo viaje hacia Cuba para participar en la guerra en cuya preparación él fue determinante, y que estallaría el mes siguiente. Huelga imaginar un error de fechado por el propio Martí: las otras consideraciones certifican el carácter apócrifo de la carta.

¿De dónde salió? No se conoce manuscrito alguno que la avale como de Martí, sino que la publicó, impresa en un volante, el mismo supuesto destinatario, avanzada ya la República neocolonial. ¿Recibió ciertamente una carta de Martí y años después la reconstruyó de memoria porque era un crédito para él? Con razón fue excluida del Epistolario de Martí, en cinco tomos, que se editó en 1993.

Así y todo, aun cuando la actitud de Pons Naranjo fuese reprobable, su invención está lejos de ser la más lesiva para la imagen de Martí. Si se piensa en el afán de merecer su aprobación, viene a la mente un discurso bien intencionado que —por desconocimiento, a no dudarlo— para validar cambios necesarios en el funcionamiento social cubano puso a Martí a decir: “La política es el arte de lo posible”.

Si tal frase estuviera en algún texto de Martí, saltaría a la vista lo poco martiana que es. Él se jugó la vida por metas que para otros —incluso hoy— parecerían inalcanzables, imposibles históricos: como impedir a tiempo que los Estados Unidos consumaran sus planes expansionistas. Pero, gracias a la “terquedad” de Martí, Cuba es la nación que es, y tampoco es necesario extenderse en deducciones sobre aquellas palabras. Una somera búsqueda arroja que han sido atribuidas a pensadores como Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck o Churchill, tan distantes todos de Martí, y maquiavélica es la frase.

Los enemigos de la Revolución cubana han descollado en la manipulación dolosa, a menudo mutilándolos o descontextualizándolos, de textos de Martí, o atribuyéndole escritos apócrifos. En este último rubro se ubica algo que se ha citado sin indicación de fuente, y todo sugiere que se trata de otra falsificación aviesa. Ha sido objeto de búsqueda por el articulista, quien, además, lo ha sometido a la evaluación de relevantes estudiosos de Martí: entre ellos Roberto Fernández Retamar, Ibrahim Hidalgo Paz, Ela López Ugarte, Pedro Pablo Rodríguez y Carmen Suárez León, del equipo que lleva a cabo la rigurosa edición crítica de las obras martianas los dos últimos.

Según una de las versiones en que ha circulado, en esa “cita” Martí afirma: “Cuando un pueblo emigra, sus gobernantes sobran”, lo cual complace a quienes intentan responsabilizar al gobierno cubano de las penurias ocasionadas, en lo fundamental determinante, por el bloqueo económico, financiero y comercial que los Estados Unidos le han impuesto a Cuba. Recientemente la usó contra la Venezuela bolivariana alguien cuyos nombres, Lenin y Voltaire, deberían sustituirse por Yeltsin y Fouché, y cuyo apellido recuerda al personaje por el cual Martí dijo que no quería para su patria planes que tuvieran “Morenos por raíz”.

Al hoy presidente de Ecuador, enlodado —o más— en el desmontaje de la Revolución Ciudadana que tanto representó para su pueblo y para la región, lo conoció el autor de este artículo en un encuentro auspiciado por Casa de América, de Madrid, cuando era vicepresidente. Allí contó que sus estudios del humorismo lo habían ayudado a vencer los dolores que sufría por el criminal disparo que recibió antes de acudir al llamado de Rafael Correa para que lo acompañase en el saneamiento de su país. Lució bien, y el articulista lo auxilió desde el público recordándole palabras ciertas de Martí que quiso citar. Ahora le recrimina el empleo indigno de la supuesta cita martiana sobre el nexo emigración/gobernante, “enriquecida” con infamias que las comillas en el reaccionario periódico venezolano que el 28 de septiembre de 2018 reprodujo las declaraciones de Moreno (http://www.el-nacional.com/) dan como si también fueran de Martí.

En quienes promueven la atribución al gran revolucionario latinoamericano de textos que no son suyos, y que basta oler de lejos para notar en ellos la ausencia del aroma de los que sí lo son, no abundan la fineza y la decencia características del autor de “La rosa blanca”. En esa vertiente se ubica un soneto que, desde el título, resulta impensable que pudiera haberlo escrito él, y citarlo resultaría irrespetuoso, de tan burdo que es.

A veces ha estado presente la inaceptable búsqueda, en Martí, de actitudes punibles, como en “robar libros no es robar”, o la nada elegante salida que podría resumirse en “si mis enemigos supieran lo que yo pienso de ellos, serían todavía más enemigos míos y hablarían peor de mí”. Y, aunque no lo injuria, ¿de dónde salió que “la sátira debe ser un látigo con cascabeles en la punta”? Lo más cercano a eso que puede citarse de un texto de Martí —lo ha corroborado la ya nombrada Suárez León— es la crónica neoyorquina, fechada 7 de enero de 1882, donde él se refiere a una creación de un “dibujante poderoso”, el francés George Louis Pamella Busson du Maurier, y dice: “Va el Punch detrás de los hombres, con un manojo de látigos que rematan en cascabeles”.

Otras distorsiones son, en Versos sencillos, el cambio de oruga —la planta, no la larva— por ortiga en “cardo ni oruga cultivo”, o losa por tumba en “tener en mi losa un ramo”. O, en “Nuestra América”, la desestructuración que desvirtúa a Martí y lo muestra resignado ante las deficiencias, y no defensor de la autenticidad: “El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!”. En ese mismo ensayo se ha creído que avala el desconocimiento aldeano del mundo, cuando reclama dar a lo propio el espacio que le corresponde, y asumir con legitimidad hasta lo ajeno: “La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria”. ¿Y cómo parar la reducción de la imagen pinos nuevos al sentido etario que él no le dio?

A Martí se le debe citar textualmente, o aclarar si se glosa o se parafrasea, y nunca una cita fraudulenta es equiparable con una apropiación respetuosa, como “Ser cultos para ser libres”, condensación asumida como lema de la obra educacional cubana a partir de “Ser culto es el único modo de ser libre”, aforismo de mayor plenitud y al cual no se debe renunciar: fue lo que él escribió. O la sintética asunción por Fidel Castro —“Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, que, como texto, es suya—, de un fragmento extraído de la carta de Martí a Antonio Maceo del 15 de diciembre de 1893: “Yo no trabajo por mi fama, puesto que toda la del mundo cabe en un grano de maíz”, el cual no tiene la estructura ni la agilidad de la apropiación, que lo convierte en proverbio.

Por ahora, quedémonos en las diversas muestras vistas de modos de citar a Martí. Reclamos y tiempo habrá para escudriñar otras. Y aquí el autor desea hacerle un homenaje a quien fuera condiscípulo universitario y colega suyo: el entusiasta, y ferviente martiano, Bladimir Zamora Céspedes, muerto prematuramente. Ante el abuso de citas de Martí, y refiriéndose a una manoseada, peor aún, mal cumplida consigna que hace décadas se puso de moda en la gastronomía cubana, comentó: “Pronto entraremos a una cafetería y nos toparemos con la firma de Martí al pie de ‘Mi trabajo es usted’”.

Nuestro trabajo, responsable, serio y amoroso, debe ser coadyuvar a que todo en el país alcance la debida calidad, y a que los textos martianos, lejos de —como se dice popularmente— cogerlos para el trajín, sean tratados con tanto respeto como el que merecen la bandera, el escudo y el Himno Nacional, reconocidos justamente como símbolos patrios. De hecho, el legado de Martí lo es, ¡y de qué señero modo!

(Tomado de La Jiribilla)

Se han publicado 10 comentarios



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  • eduardo... dijo:

    Gracias Doctor por estas esclarecedoras lecciones.

  • sachiel dijo:

    Recuerde nuestro estimado Toledo Sande, que una de las primeras organizaciones contrarevolucionarias de franca prosapía batistiana surgidas despues de 1959 se llamaba “La Rosa Blanca”.

    Que intereses espurios concibieron, montaron y aún usan una agencia informativa de radio y televisión, a la cual le endilgaron (no me cabe otro calificativo) el nombre de nuestro Apostol, en franco irrespeto a su memoria, y que el anecdotario popular ha bautizado como “Radio Mentí”. Se impone más aún conocer su obra toda, para responder adecuadamente a viles gusanos que enlodan su memoria.

    Y que no pocas veces nos hemos enzarzado aqui y en otros sitios admiradores y detractores de esta Revolución, acerca de la utilización de frases de Martí, en contextos en los que habria que imaginarse al Héroe Nacional de Cuba, en su época y en esta, y no pensar o creerse que “Martí habló sobre todo”, para el uso a conveniencia de sus ideas y frases en manos enemigas…

    Hay que tener el coraje y valor de los que un dia de 1953, reivindicaron al Maestro en el año de su Centenario, y que llevaron a cabo la última guerra de nuestra Independencia Nacional empezada en 1868, y que hoy justamente se conmemora un aniversario más de la Intrasigencia Revolucionaria Cubana frente a la ignominia y el servilismo, la traición y el derrotismo.

  • María A. dijo:

    Doctor lo vengo siguiendo desde mi juventud cuando comenzaba mi rol de profesora y asistí a un postgrado sobre “primerísimas impresiones de La edad de oro”. Constato una vez más su oportuna sapiencia y le agradezco por el impacto que tiene en los cubanos patriotas.Qué buena esa alerta para todos los comunicadores! Creo que hay que hacerla extensiva a otras figuras de nuestra historia, como Máximo Gómez, a quien se atribuyen expresiones que no nos constan. Muchas gracias. Ojalá el mensaje sea bien acogido por los que intervienen directamente en los medios y en la educación.

  • Atila dijo:

    Para mi Marti es el más grande y universal ser que ha parido nuestro país, lo logrado por el en aras de unificar a todos los cubanos no tiene similitud en la historia.

  • Alejandro Fernández Costa dijo:

    Muy útil y esclarecedor el artículo.

  • Compatriota dijo:

    Un muy esclarecedor y excelente artículo. Debemos seguir estudiando y descubriendo a Martí. Un ferviente y devoto martiano lo fue nuestro Fidel. Aprendamos de él, de su obra y su legado. Ser Martianos y Fidelistas sería nuestra contribución al mejoramiento de la sociedad para una Cuba mejor. Gracias profesor.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico artículo, lo felicito. Reflexiono sobre la historia como herramienta profesor, hay mucho por hacer en nuestra patria en ese camino, creo que sobre este tema deberíamos profundizar más, es la vía, no veo otra, para evitar precisamente lo que usted nos alerta, y no ser raptado en la actual modernidad por el pensamiento grupal y vacío, nos pertrecha de argumentos a partir de conocer con profundidad más a nuestros referentes históricos, al encontrar en los lideres y héroes de nuestra historia esos referentes que necesitamos como seres humanos, esos están en nuestra historia, es determinantemente para formar al hombre nuevo que necesita nuestra sociedad abordar la historia desde otro ángulo, no solo como lo venimos haciendo hasta hoy, porque la historia no es un fin, es una herramienta para propósitos mayores. Sobre ello aprovechare para reflexionar y apoyar desde otro ángulo, su magnífico artículo, necesitamos un cambio revolucionario, moderno en la forma de mirar la historia. La historia es una herramienta científica para desde el presente proyectar porvenir, la historia es la herramienta clave para conocerse mejor a uno mismo, y a partir de ahí poder proyectar futuro, la historia es ciencia.
    Considero que tanto el sistema educacional como la mayoría de los escritores e historiadores, abordan la historia exclusivamente desde un enfoque de gremio, el gremio de los historiadores, que si bien es muy importante para preservar el hecho histórico eso se ha generalizado como la única vía para abordar y presentar el fenómeno histórico y sus protagonistas, tanto es así que en ocasiones la historia ha perdido valor humano, valor terrenal, parece en ocasiones algo inalcanzable, algo que en alguna medida de forma el hecho histórico y nos parece ajeno y fuera de toda conexión con mis necesidades como humano en el momento concreto que vivo, vamos a él buscando algo superior, algo fuera de mis necesidades concretas del presente y futuro como tal. La historia se aborda hoy en día en nuestros medios y en la escuela bajo la influencia solo de los criterios de los historiadores, no se abre al resto de las ciencias sociales como exige la actual modernidad, en general la historia se aborda según el criterio y necesidades de menos del 2% de las personas, maestros, historiadores, escritores y artistas que obligados a estudiar y profundizar en el hecho histórico para dominarlo y poder exponerlo posteriormente en su profesión, han creado la mentalidad que esa es la forma correcta de presentar la historia al 98% restante, que somos la mayoría, y que realmente vamos a la historia buscando la herramienta científica que es, pero la realidad es que no se nos enseña la historia con ese fin, todo lo contrario le damos más valor e importancia al hecho como tal, que al análisis de la conducta humana que protagonizó ese hecho histórico, nos adentramos en los detalles del hecho, del suceso como debe hacerlo el historiador y relegamos a un segundo plano los aspectos relacionados con la conducta humana, que es lo más importante, y que nos dice más del hecho histórico, y es más útil a ese 98% de las personas para poder proyectar futuro, porque la vida ese eso, a partir del presente todos tratamos de construir futuro, y la historia es la herramienta científica para ello. Nos enseñan la historia como un relato, de una forma que parece en contracción con las necesidades del presente y futuro de las personas, la historia es un punto de partida para posicionarnos en el presente y proyectar futuro, mirar el porvenir, pero la historia no se enseña así, los historiadores con buenas intenciones ha monopolizado la forma de abordar la historia, el hecho histórico, y hoy solo predomina un solo ángulo, lo que limita y distancia a las personas y en particular a los jóvenes para su abordaje en la actual modernidad. Se nos enseña la historia como un relato, la historia contada como un cuento de hechos, sucesos político, o inventarios de gobiernos, guerras, datos, fechas y textos y actos heroicos, pasando por alto los procesos sociales, económicos, y culturales fundamentales para entender en detalle el contexto que permita comprender mejor el fenómeno histórico por medio de las personas, las personalidades que determinaron en una época, que algunas lograron ese papel gracias a un contexto que favoreció el surgimiento de esta figura, pero esa historia contada de ese personaje, sin analizar el contexto lo hace ver divino, diferente, y no nos permite compáralo o relacionarlo con nosotros en nuestro actuar en el presente, queda como una historia contada, no una historia explicativa que incluya diversos aspectos de la vida de modo que involucre a los adolescentes y jóvenes sin agobiarlos con tanto nombres y fechas, que muchas veces es lo importante para un historiador, pero que al final no le sirve de mucho, o de nada a un profesional o un joven para enfrentar la vida, y mucho menos profundizar en el análisis de su presente y mirar futuro, memorizar una fecha, un acto no nos aporta nada para la vida, para un historiador es clave, pero para la mayoría de los jóvenes y profesionales no .
    La historia debe exponer la complejidad de la conducta humana, que nos permita comprender el mundo en el que vivió ese personaje, y relacionarlo con el de hoy, y con ello nosotros poder vincular y analizar nuestras vivencias e historia reciente, la historia es una herramienta no un fin, con ella nos prepararnos para los desafíos del futuro, es un sólido escalón.
    Por ejemplo, hoy la revolución necesita para romper el inmovilismo, y dinamizar la economía una masividad en la producción de líderes, esa fábrica es la universidad, si quisiéramos iniciar un proceso de preparación de esos jóvenes como debe ser por lógica en la universidad, una incubadora de líderes, los textos y referencias que seguro buscaríamos para ese aprendizaje serian en su mayoría textos extranjeros, quizás por ejemplo uno de los más recientes seria, el liderazgo al estilo de John F. Kennedy un texto que se vende mucho hoy en día para el mundo empresarial, cuando debería ser un texto que profundizando en la conducta humana, nos diga más de cómo era Julio Antonio Mella, de cómo creo su gigantesco liderazgo, cuales fueran esas claves, las mismas que debemos tener en cuenta en la actualidad para llevarlas a la gestión empresarial por ejemplo, aunque en otro contexto, por ahí abordamos a historia desde un ángulo diferente, vamos al referente necesario y penetramos en su conducta humana destacando las claves para ese éxito, así como los errores que enfrento y supero, para poder entender y aprender mejor a construir un liderazgo similar, de la misma forma con Fidel, o sea abordamos el hecho histórico a partir de sus claves humanas y concretas, que esa personalidad aporto a un momento concreto y constituyen su escuela, eso permite en esa búsqueda de referentes entender y aprender a construir un liderazgo desde la universidad, o una empresa, y por ahí llegamos a la historia, nos sumérgenos en ese océano a partir de enfocarnos en la conducta humana en ese contexto, tratando de descifrar las claves de su éxito, porque nosotros no vamos a la historia en busca de la sabiduría del factor humano, no nos detenemos y recreamos el hecho histórico aislado del factor humano, a partir esa conducta, de los detalles de esa conducta humana, lo mismo sucede con la inteligencia emocional que desarrollo Fidel, como la empleo Martí, que poco sabemos de ello, pero entramos a la historia, penetrando en la conducta humana del referente histórico, lo llegamos a conocer más, nos identificamos más con él, nos ponemos en sus zapatos para visualizar futuro, por ahí descubrimos la herramienta que es la historia. Pero creemos que lo importante en la historia es concentrarnos más en desmentir y argumentar los detalles sobre un hecho que hacer eso mismo pero a través de describir la conducta humana de esas personalidad de ese momento, que hizo y nosotros poder recrear que haría en condiciones similares a las nuestras.
    El ser humano necesita referentes como mismo necesita del agua y el aire para poder tomar decisiones, quizás más del 95% de las personas toman las principales decisiones de su vida guiadas e influenciadas por referentes, que decisiones producto de su propio razonamiento, la mayoría lo razona pero a partir de la influencia de un referente, la historia en el socialismo es la herramienta científica para aportar esos referentes humanos, reales y necesarios, si no ayudamos a aportarlos ellos lo encontraran en otros, ese espacio nunca quedara vacío. Conocer las claves de como Fidel o Martí construyo su liderazgo, de cómo enfrentó sus errores y abordó los fracasos, algo normal y para lo cual no se nos prepara en el sistema educacional, porque los fracasos no existen, es una relación dialéctica ante un hecho concreto, Fidel y Martí tenían claro esa concepción, y lo abordaban como una alternativa, como una oportunidad más, pero para ello era necesario ser una fortaleza, tener un gran autocontrol y una fuerte capacidad de automotivación, hurgar en su claves es vital para conocer esas personalidades y apoyarnos en ellas para proyectar mejor nuestro propio futuro.

  • Victor SA dijo:

    Necesario artículo Profesor; más en estos tiempos que por las redes sociales (facebook sobre todo) los enemigos y apátridas utilizan y manipulan la obra y el pensamiento de nuestro Apóstol; yo sigo como mis citas y siempre referenciandolas!!! al servicio de la Patria. Gracias!!!

  • Mirtha F dijo:

    Magnífico doctor, gracias por ese texto, alguien con prestigio debía parar el creciente número de citas apócrifas.
    Trabajo por esto también, en mis contactos con claustros y estudiantes,por ejemplo aclararando el último verso del poema Cultivo una rosa blanca es Cultivo la rosa blanca, en Martí una coma es importante imagine una palabra. También escuchamos: lavar con su sangre el crimen. Y la radio, especialmente Progreso deberían cotejar todo texto martiano que expresen, no es difícil

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico artículo, lo felicito. Reflexiono sobre la historia como herramienta profesor, hay mucho por hacer en nuestra patria en ese camino, creo que sobre este tema deberíamos profundizar más, es la vía, no veo otra, para evitar precisamente lo que usted nos alerta, y no ser raptado en la actual modernidad por el pensamiento grupal y vacío, nos pertrecha de argumentos a partir de conocer con profundidad más a nuestros referentes históricos, al encontrar en los lideres y héroes de nuestra historia esos referentes que necesitamos como seres humanos, esos están en nuestra historia, es determinantemente para formar al hombre nuevo que necesita nuestra sociedad abordar la historia desde otro ángulo, no solo como lo venimos haciendo hasta hoy, porque la historia no es un fin, es una herramienta para propósitos mayores. Sobre ello aprovechare para reflexionar y apoyar desde otro ángulo, su magnífico artículo, necesitamos un cambio revolucionario, moderno en la forma de mirar la historia. La historia es una herramienta científica para desde el presente proyectar porvenir, la historia es la herramienta clave para conocerse mejor a uno mismo, y a partir de ahí poder proyectar futuro, la historia es ciencia.
    Considero que tanto el sistema educacional como la mayoría de los escritores e historiadores, abordan la historia exclusivamente desde un enfoque de gremio, el gremio de los historiadores, que si bien es muy importante para preservar el hecho histórico eso se ha generalizado como la única vía para abordar y presentar el fenómeno histórico y sus protagonistas, tanto es así que en ocasiones la historia ha perdido valor humano, valor terrenal, parece en ocasiones algo inalcanzable, algo que en alguna medida de forma el hecho histórico y nos parece ajeno y fuera de toda conexión con mis necesidades como humano en el momento concreto que vivo, vamos a él buscando algo superior, algo fuera de mis necesidades concretas del presente y futuro como tal. La historia se aborda hoy en día en nuestros medios y en la escuela bajo la influencia solo de los criterios de los historiadores, no se abre al resto de las ciencias sociales como exige la actual modernidad, en general la historia se aborda según el criterio y necesidades de menos del 2% de las personas, maestros, historiadores, escritores y artistas que obligados a estudiar y profundizar en el hecho histórico para dominarlo y poder exponerlo posteriormente en su profesión, han creado la mentalidad que esa es la forma correcta de presentar la historia al 98% restante, que somos la mayoría, y que realmente vamos a la historia buscando la herramienta científica que es, pero la realidad es que no se nos enseña la historia con ese fin, todo lo contrario le damos más valor e importancia al hecho como tal, que al análisis de la conducta humana que protagonizó ese hecho histórico, nos adentramos en los detalles del hecho, del suceso como debe hacerlo el historiador y relegamos a un segundo plano los aspectos relacionados con la conducta humana, que es lo más importante, y que nos dice más del hecho histórico, y es más útil a ese 98% de las personas para poder proyectar futuro, porque la vida ese eso, a partir del presente todos tratamos de construir futuro, y la historia es la herramienta científica para ello. Nos enseñan la historia como un relato, de una forma que parece en contradicción con las necesidades del presente y futuro de las personas, la historia es un punto de partida para posicionarnos en el presente y proyectar futuro, mirar el porvenir, pero la historia no se enseña así, los historiadores con buenas intenciones ha monopolizado la forma de abordar la historia, el hecho histórico, y hoy solo predomina un solo ángulo, lo que limita y distancia a las personas y en particular a los jóvenes para su abordaje en la actual modernidad. Se nos enseña la historia como un relato, la historia contada como un cuento de hechos, sucesos político, o inventarios de gobiernos, guerras, datos, fechas y textos y actos heroicos, pasando por alto los procesos sociales, económicos, y culturales fundamentales para entender en detalle el contexto que permita comprender mejor el fenómeno histórico por medio de las personas, las personalidades que determinaron en una época, que algunas lograron ese papel gracias a un contexto que favoreció el surgimiento de esta figura, pero esa historia contada de ese personaje, sin analizar el contexto lo hace ver divino, diferente, y no nos permite compáralo o relacionarlo con nosotros en nuestro actuar en el presente, queda como una historia contada, no una historia explicativa que incluya diversos aspectos de la vida de modo que involucre a los adolescentes y jóvenes sin agobiarlos con tanto nombres y fechas, que muchas veces es lo importante para un historiador, pero que al final no le sirve de mucho, o de nada a un profesional o un joven para enfrentar la vida, y mucho menos profundizar en el análisis de su presente y mirar futuro, memorizar una fecha, un acto no nos aporta nada para la vida, para un historiador es clave, pero para la mayoría de los jóvenes y profesionales no .
    La historia debe exponer la complejidad de la conducta humana, que nos permita comprender el mundo en el que vivió ese personaje, y relacionarlo con el de hoy, y con ello nosotros poder vincular y analizar nuestras vivencias e historia reciente, la historia es una herramienta no un fin, con ella nos prepararnos para los desafíos del futuro, es un sólido escalón.
    Por ejemplo, hoy la revolución necesita para romper el inmovilismo, y dinamizar la economía una masividad en la producción de líderes, esa fábrica es la universidad, si quisiéramos iniciar un proceso de preparación de esos jóvenes como debe ser por lógica en la universidad, una incubadora de líderes, los textos y referencias que seguro buscaríamos para ese aprendizaje serian en su mayoría textos extranjeros, quizás por ejemplo uno de los más recientes seria, el liderazgo al estilo de John F. Kennedy un texto que se vende mucho hoy en día para el mundo empresarial, cuando debería ser un texto que profundizando en la conducta humana, nos diga más de cómo era Julio Antonio Mella, de cómo creo su gigantesco liderazgo, cuales fueran esas claves, las mismas que debemos tener en cuenta en la actualidad para llevarlas a la gestión empresarial por ejemplo, aunque en otro contexto, por ahí abordamos la historia desde un ángulo diferente, vamos al referente necesario y penetramos en su conducta humana destacando las claves para ese éxito, así como los errores que enfrento y supero, para poder entender y aprender mejor a construir un liderazgo similar, de la misma forma con Fidel, o sea abordamos el hecho histórico a partir de sus claves humanas y concretas, que esa personalidad aporto a un momento concreto y constituyen su escuela, eso permite en esa búsqueda de referentes entender y aprender a construir un liderazgo desde la universidad, o una empresa, y por ahí llegamos a la historia, nos sumérgenos en ese océano a partir de enfocarnos en la conducta humana en ese contexto, tratando de descifrar las claves de su éxito, porque nosotros no vamos a la historia en busca de la sabiduría del factor humano, no nos detenemos y recreamos el hecho histórico aislado del factor humano, a partir esa conducta, de los detalles de esa conducta humana, lo mismo sucede con la inteligencia emocional que desarrollo Fidel, como la empleo Martí, que poco sabemos de ello, pero entramos a la historia, penetrando en la conducta humana del referente histórico, lo llegamos a conocer más, nos identificamos más con él, nos ponemos en sus zapatos para visualizar futuro, por ahí descubrimos la herramienta que es la historia. Pero creemos que lo importante en la historia es concentrarnos más en desmentir y argumentar los detalles sobre un hecho que hacer eso mismo pero a través de describir la conducta humana de esas personalidad de ese momento, que hizo y nosotros poder recrear que haría en condiciones similares a las nuestras.
    El ser humano necesita referentes como mismo necesita del agua y el aire para poder tomar decisiones, quizás más del 95% de las personas toman las principales decisiones de su vida guiadas e influenciadas por referentes, que aquellas decisiones producto de su propio razonamiento, la mayoría lo razona pero a partir de la influencia de un referente, la historia en el socialismo debe ser la herramienta científica para aportar esos referentes humanos, reales y necesarios, si no ayudamos a construirlos y aportarlos, ellos los jóvenes, encontraran en otros, ese espacio nunca quedara vacío. Conocer las claves de como Fidel o Martí construyo su liderazgo, de cómo enfrentaron sus errores, de cómo abordaron el concepto fracaso, algo natural y normal, para lo cual no se nos prepara en el sistema educacional, porque los fracasos no existen, es una relación dialéctica ante un hecho concreto, Fidel y Martí tenían claro esa concepción, y lo abordaban como una alternativa, como una oportunidad más, demostrando ser una fortaleza, un gran autocontrol y una fuerte capacidad de automotivación, hurgar solo en esas dos claves es vital para conocer la conducta de esas personalidades y apoyarnos en ellas para proyectar mejor nuestro propio futuro.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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