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Elogio del pelotero cubano

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despaigneSé que estas palabras se moverán a contracorriente, que el consenso que existe no respalda mi fe. Pero los consensos no son verdades, se construyen. A veces, expresan realidades; a veces, las producen. Un lento y arduo proceso de construcción ha convencido a muchos de la superioridad del profesionalismo (que no es igual a profesionalidad) en el deporte, sobre el ya casi extinto ideal del amateurismo. Y ese convencimiento –sobre el que pesan mitos, argumentos y deserciones bien remuneradas: toda una estrategia de imposición persuasiva–, ha disminuido nuestra autoestima en el deporte nacional. El más reciente Clásico Mundial –no por la ubicación conseguida en él, sino por las sucesivas derrotas que sufrió nuestro equipo en la segunda etapa, la última por nocaut– ha sido, para decirlo en términos beisboleros, el puntillazo. Algunos han dicho, supongo que sin alegría, «al fin podemos apreciar el nivel real del béisbol cubano».

No estoy de acuerdo con esa frase. Mi posición no pretende que se ignoren deficiencias y carencias actuales –organizativas, técnicas, incluso conceptuales– que sin duda afectan a nuestro deporte nacional, desde sus bases hasta el nivel superior. Durante décadas sostuvimos una Serie Nacional de alta calidad, a pesar de que el número de equipos y peloteros involucrados no se correspondía con la cantidad de habitantes en el país; en realidad, tampoco se «corresponde» la cantidad de médicos, de científicos o de bailarines clásicos, para solo citar tres ejemplos, pero de eso se trata cuando se habla de Revolución. Ello no significa que hoy, ante circunstancias nuevas, no podamos reestructurar la Serie y disminuir la cantidad de equipos contendientes ­–aunque esa no es la solución real–, para mantener la calidad.

Pero sobre estos y muchos otros temas, ya se ha escrito.

Quiero exponer mis criterios personales sobre aquellos tópicos que sobrepasan lo estrictamente deportivo, y que sin embargo lo condicionan. Porque la derrota transitoria del sistema deportivo socialista –que el atleta de alto rendimiento sea un profesional no significa que aceptemos gustosamente las reglas del profesionalismo; el socialismo no puede prescindir del mercado, pero se opone por esencia al mercantilismo en el arte y en el deporte–, es una de las consecuencias naturales de la derrota transitoria del ideal socialista. Dejaron de existir los escenarios internacionales de prestigio para el deporte amateur, y la guerra en torno al deporte cubano, y al béisbol –que es parte de la identidad nacional, de la autoestima que la Revolución sembró en el pueblo–, se intensifica.

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La desaparición del llamado «sistema socialista» tuvo un efecto económico devastador en el país, y sin dudas, también, en el deporte cubano. Sin embargo, ninguno de los tres primeros Clásicos logró demostrar la inferioridad del béisbol nacional. Recuerdo que en días previos al I Clásico, los medios contrarrevolucionarios auguraban la más rotunda derrota de Cuba y la politizaban. En una publicación en Internet que supuestamente abogaba por el reencuentro entre cubanos, se afirmaba:

«El Clásico Mundial de Béisbol (CMB) dará la posibilidad, de una vez y por todas, de comprobar cuál es el nivel real del béisbol cubano. […] Alejada del mejor béisbol del mundo por casi cinco décadas, Cuba competirá con una presión adicional. El equipo de la Isla no puede darse el lujo de una derrota aparatosa, pues se derrumbaría toda la propaganda montada durante tantos años. El béisbol ha sido el principal baluarte de una política propagandística dirigida a demostrar la superioridad del sistema deportivo cubano […].»

Algún comentarista llegó a decir que si Cuba no llegaba a la discusión de la medalla de oro, se evidenciaría «el fracaso del sistema deportivo revolucionario». Era tal el deseo de que el equipo cubano naufragara, que ese mismo medio, en un editorial de la redacción, estalló de alegría cuando caímos en el primer juego frente a Puerto Rico –con marcador similar a la reciente derrota frente a Holanda, por cierto–, y se apresuró en la organización del entierro:

«El marcador, 12 x 2, refleja la derrota más abultada del equipo cubano desde que el régimen de Fidel Castro decidiera darle la espalda al mundo profesional del béisbol. (…) Fuera de la burbuja propagandística del castrismo, el equipo nacional se vio desamparado y sin respuesta ante una novena que le arrolló en todos los ámbitos del juego. Tras más de cuatro décadas de politización de la vida cubana en general, y en especial del deporte y del béisbol, se hace muy difícil para los aficionados obviar tras el partido un enfoque desde esta perspectiva. Y lo que acaba de pasar, impensable en un año como 1959, dice mucho de la situación actual del país».

¿Quién politiza qué? El mercado politiza todo lo que toca, a favor del capitalismo por supuesto. La verdadera despolitización del deporte es su no mercantilización. No se trata de una discusión técnica o de preferencias organizativas; la sola posibilidad de que un país pobre, con políticas masivas y gratuitas de atención al deporte y a la educación física pueda producir peloteros del nivel de aquellos que devengan millones en un negocio extraordinariamente lucrativo, es inadmisible para los que ostentan el poder global. Una periodista de origen cubano escribía el 27 de marzo del 2006 en El Nuevo Herald, al finalizar el I Clásico:

«Aunque puse cara de póker durante las dos semanas que duró el torneo, hacia el final, en vísperas del juego definitivo entre Japón y Cuba, me hicieron la pregunta inevitable: ¿quién quieres que gane? Y les contesté la respuesta, para mí, inevitable: en todos y cada uno de los partidos he deseado fervientemente que Cuba perdiera».

Sin embargo, cuando se obtuvo el subcampeonato frente a Japón, ningún medio, ni siquiera los nuestros –hay que confesar que, acostumbrados a ganar, nos sentimos insatisfechos con ese segundo lugar– invirtió los términos de la apuesta y exclamó: ¡Cuba ha demostrado tener un sistema deportivo superior! Ninguno de los tres primeros Clásicos, por otra parte, reivindicó la real calidad del equipo estadounidense, pero la prensa de aquel país no habló de crisis (no tenía por qué) en el béisbol de los Estados Unidos.

Durante el II Clásico, los vaticinios de la contra fueron más cautelosos. Entonces empezó el largo recuento de las glorias deportivas que tuvo Cuba antes de 1959, para fijar la idea de que los triunfos en la pelota nada debían a la Revolución. Es algo que se repite, el deseo genuino por rescatar la historia acaba siendo manipulado: hubo cine antes de 1959, pero la Revolución unió arte e industria y desarrolló lo impensable, un cine nacional; hubo una Alicia Alonso antes de 1959, pero la Escuela Cubana de Ballet es hija de la Revolución; hubo médicos brillantes en las primeras décadas del siglo XX, pero nunca antes el país alcanzó cifras tan bajas de mortalidad infantil ni soñó con tener el más alto índice de médicos por habitante del planeta, entre otros ejemplos. Quiero citar las palabras de un reconocido estudioso del béisbol cubano, el estadounidense Peter C. Bjarkman, coautor de los libros Smoke: the romance and lore of cuban baseball (1999) y A History of Cuban Baseball, 1864-2007 (2da. edición, 2014), en una entrevista concedida al bloguero Reynaldo Cruz:

«La Era Dorada del Béisbol [en Cuba] está en las últimas décadas y no con la limitada liga invernal profesional de La Habana en la primera mitad del siglo XX. ¿Por qué? (…) Uno no podía imaginar a las principales estrellas cubanas en los años 50 compitiendo contra los mejores de las Grandes Ligas como lo hicieron Cepeda, Paret y compañía en el primer Clásico en el 2006. Incluso con las trabas políticas, Cuba envió más nuevos jugadores a las Grandes Ligas (nueve) este año [2014] que en cualquier temporada precedente en la historia. Los peloteros cubanos (y por tanto el béisbol cubano como un todo) son mucho, mucho mejores en las dos últimas décadas que antes de 1960. También la Cuba posrevolucionaria tiene ahora una liga verdaderamente a escala nacional, mientras el béisbol profesional en la Isla antes de Fidel estaba mayormente restringido a solo cuatro equipos en la ciudad de La Habana (y más de la mitad de los jugadores en esa vieja liga invernal eran realmente norteamericanos y no cubanos de nacimiento)».

Es curioso que Bjarkman sostenga su polémico criterio –llega a decir: «Creo que los jugadores en Cuba durante los últimos diez años son los mejores»– sobre la base del exitoso comportamiento de los peloteros cubanos contra sus similares de Grandes Ligas, en sus encuentros correspondientes al Clásico y en sus inserciones posteriores en ese circuito profesional, ya que ese es el patrón de medida impuesto, y subestime a las figuras de las décadas del 70, 80 y 90.

Lo cierto es que más allá de hasta dónde avanzaron los equipos nacionales en los primeros tres Clásicos –en cada uno de ellos, la escuadra nacional era «evaluada» como inferior a sus rivales de la Gran Carpa e incluso, de otras ligas profesionales, aunque se le exigía el triunfo inobjetable, lo que creaba en sus integrantes un estado sicológico adverso que se unía al acoso político y de los cazatalentos–, la presencia cubana dejó una huella positiva. De hecho, muchos de los integrantes del equipo nacional que desertaron y se incorporaron al circuito de Grandes Ligas, brillaron también en sus filas –y hubo quienes no desertaron (los Lazo, Cepeda, Vera, Despaigne, etc.) y eran superiores a muchos de los que tuvieron éxito en aquella «otra pelota»–, lo que desmiente la aseveración de que no eran peloteros de ese nivel.

Previo al IV Clásico, un sitio anticubano, sabedor de que la mayoría de nuestros representantes en las primeras ediciones ya jugaban en otros países, difundió algunas estadísticas sorprendentes: el bateador de mejores números y el pitcher de mejor desempeño en la historia de esos eventos, pertenecían al vilipendiado equipo Cuba. Del primero, Frederich Cepeda –que prefirió vivir y jugar en Cuba–, decía: «entre los 541 bateadores que se han parado en el plato desde el 2006, lidera categorías tan importantes como las de carreras anotadas (17), hits (31), extra bases (15), dobles (8), jonrones (6) y empujadas (23)», y añadía: «En las primeras tres ediciones, Cuba ha dejado los mejores dividendos en promedio (único equipo que compila para 310, con 30 jonrones y 69 extra bases)».

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Un artículo publicado el 19 de octubre del 2016 en El Nuevo Herald era titulado con cínica satisfacción: El béisbol se hunde en Cuba, pero sus peloteros brillan en las Grandes Ligas. Es poco serio discutir sobre la real o supuesta merma de calidad en las Series Nacionales y en los equipos cubanos, si no mencionamos el continuado desangramiento que producen las deserciones (el robo) de peloteros consagrados y de talentos en desarrollo. Tampoco es posible ignorar las consecuencias de la debacle económica de los años noventa. La pregunta es: ¿funcionaba o no el sistema deportivo revolucionario?, ¿producía o no peloteros y equipos de primer nivel mundial?, ¿era o no una inobjetable conquista el quinto lugar que alcanzamos en las Olimpiadas de Barcelona? La respuestas a estas preguntas son vitales, porque la intención de nuestros adversarios históricos es pasarle la factura al socialismo del «estado actual» del deporte cubano. Con los peloteros que abandonaron el país y hoy son estrellas en diferentes organizaciones del béisbol profesional –me refiero a los formados por el sistema cubano, algunos de ellos, exmiembros de nuestro equipo nacional, por mucho que quiera atribuírsele a los compradores el haber limado posibles deficiencias– podrían confeccionarse varios equipos de nivel mundial.

Lo que nadie dice es que el bloqueo estadounidense obliga a los peloteros cubanos que se insertan en Grandes Ligas a vivir fuera de la Isla, y los estimula a hacerse pasar por opositores al sistema (aunque no todos acepten ese papel).

Tampoco suele mencionarse un elemento moral que atañe a quienes deciden, incluso en esas condiciones, abandonar el país y el equipo nacional –en la sociedad que queremos construir, el mercado tiene que ser confrontado por la moral–: esos peloteros aceptan la oferta de un sistema que intenta desangrar a su Patria, porque quieren alcanzar una gloria personal, material o deportiva, que no puede esperar –el tiempo deportivo es corto– a un contrato digno. El monto del dinero recibido no los dispensa de la indignidad.

Mi punto es este: aún cuando ese dinero que la MLB desembolsa –haciéndose cómplice de la trata de personas– tenga en parte motivaciones políticas, también pone de manifiesto la calidad de los peloteros cubanos. Los estadounidenses saben unir política (o más certeramente, guerra) y negocios. Calidad que se extiende a los cubanos que ahora integran equipos españoles, mexicanos, boricuas, venezolanos y asiáticos, exjugadores de series nacionales que nunca clasificaron o sí, para el equipo del país. Entonces, ¿cómo es que, a pesar de esa continua sangría, el equipo Cuba –sin un solo pelotero no nacido en su territorio, sin uno solo proveniente de las Grandes Ligas, sin un solo integrante formado en otra escuela que no sea la propia– logra recomponerse año tras año? Más aún, ¿por qué se habla de crisis de la pelota cubana, si cada año la escuela nacional aporta, de la peor manera, nuevas estrellas o prospectos a la Gran Carpa? ¿Por qué no se habla de crisis en la pelota caribeña, si sus series nacionales son cada vez más breves y con menos equipos, y en ella son indispensables los talentos extranjeros?

Hay que cambiar dinámicas en el béisbol nacional, empezar otra vez, cuesta arriba, con los más noveles, con los que no nos abandonaron –la guerra en torno a los símbolos nacionales, incluye a la pelota–, pero para eso todos tenemos que cambiar, incluso nosotros, los aficionados. Si perdemos la autoestima como afición, si dejamos de creer en los que salen al terreno a entregarnos lo mejor de sí, si el lugar de prestigio deja de ser el Latinoamericano, el Guillermón Moncada, el Sandino o el Capitán San Luis y pasa a ser el Yankee Stadium, los peloteros jóvenes no tendrán opción. En este sentido, Alfredo Despaigne hace un invaluable aporte: ha transitado por los mecanismos que la Comisión Nacional ha abierto en Japón y cada dólar suyo –salud, educación para los hijos, casa propia– se triplica para su provecho en Cuba. Vive y disfruta su Patria, y al dinero que gana une el amor, la veneración de su pueblo.

Sí, el mundo ha cambiado. Hay que adaptarse a las nuevas condiciones. Eso no significa que dejemos a un lado los principios del amateurismo. El mundo ha cambiado, pero nosotros no hemos renunciado a construir una sociedad socialista. El retorno de Cuba a los escenarios del profesionalismo, que ya son todos, no es una victoria. Es una derrota la conversión de las Olimpiadas en bazares inescrupulosos, en los que todo se vende, se publicita y se compra. Es una derrota –que la Humanidad subsanará algún día– la desaparición del espíritu amateur en el mundo. Escuché apostillar a un comentarista que alababa el regreso de Cuba a la Serie del Caribe que de ella «nunca debimos haber salido», y a otro que enfatizaba que de aquel evento nunca quisimos irnos, sino que nos echaron: no, queridos lectores, abandonamos con toda lucidez la senda del profesionalismo (probablemente nos echaron, pero igual ya nos íbamos), y esa fue una decisión sabia –«el triunfo de la pelota libre sobre la esclava», en palabras de Fidel– que hoy, con pesar, no podemos mantener. Lo que a partir de entonces denominamos amateurismo fue el esfuerzo del socialismo histórico por rescatar el deporte de las trampas del mercantilismo.

Nuestros peloteros, claro que son profesionales, eso lo he dicho en otras ocasiones, y deben ser remunerados en correspondencia con su rendimiento –el país necesita extirpar los falsos y dañinos igualitarismos–, pero siempre han jugado con espíritu amateur, y eso nos hace superiores. Conservar ese espíritu, en las aguas turbulentas del profesionalismo, es un reto que debe afrontar el deporte cubano. Aprendamos de los otros sin disminuirnos, sin que la descripción de un juego se convierta en el catálogo de los aciertos del contrario y el azote y la desconfianza evidente en la fuerza de los propios. Revisemos y reparemos las deficiencias, con la convicción de que el béisbol cubano no es inferior al de nuestros vecinos. Nadie duda de que en las Grandes Ligas, donde se reúne el talento mundial usurpado a fuerza de dinero, se juega un béisbol de alta calidad. Pero ellos, sus promotores, no dudan de que en una pequeña isla del Caribe, sin dinero, con la voluntad política de un Estado revolucionario, se producen peloteros espectaculares. ¿Lo dudamos nosotros?

(Tomado de Granma)

Se han publicado 46 comentarios



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  • roberto dijo:

    Mis respetos para ud Ubieta…ojalá muchos leyeran este artículo y asintieran con la cabeza con verguenza..pero eso pasará en muy pocos…lamentablemente …su discurso es el mío durante años….lástima que pocos nos tomen en cuenta…
    saludos…

  • Ismael dijo:

    Valiente comentario, podemos o no concordar en toda su mètrica pero trasluce verdades inobjetables. Repùblica Dominicana vive como nosostros la pasiòn del Beisbol, en cada familia al nacer el varòn lo inducen al diamante antes de caminar, las familias pobres ven en ello su posible escape de la pobreza, los importes de los rentados y sus correspondientes impuestos son en esa isla la segunda fuente màs importante de ingresos exteriores luego de las remesas, un tanto similar ocurre en Brasil con el afamado football, no importa que llegue uno de cada diez mil, lo que importa es la ilusiòn.
    Mas de 200 peloteros cubanos de todas las categorìas en el ùltimo quinquenio se han marchado, menos de 20 brillan en la MLB pero lo que importa es la ilusiòn.
    Lo que no funciona no es el Beisbol, ni el Deporte, sino el orden mundial que caotiza a las economìas màs vulnerables, vasta entrenerse con visualizar los circuitos mundiales de cualquier competiciòn para apetecer al Primer Mundo, es un nuevo coloniaje que intenta perpetuarse, a tal punto se ha llegado en el mercantilismo que se declaran incapaces de controlar la ingestiòn de estimulantes prohibidos.
    Muchas veces he pensado que hablando solo en el estrecho marco econòmico que el contrato de Despaigne en tèrminos brutos es muy superior al custodiarlo en Cuba, que el de los que juegan en el Norte por las políticas impositivas de aquel paìs. Pero su jonron màs largo fue cuando confesò que su mayor gloria era ganar con Granma el campeonato.
    Sufro como el autor cuando comentaristas de pacotilla olvidan estas verdades, muerden el anzuelo y blasfeman por amplificadores del estado en contra de èl, algunos cuando màs necesitamos levantar el besibol lo apuñalan, como aquel que publicò la entrevista a Urquiola tentàndolo a que expulsara todo el veneno que contenìa.
    Si, las autoridades deben oir el parecer de la aficiòn que grita y sufre por su deporte, en fin de cuenta es la que lo sustenta, procurar devolverle la gente a los estadios , llenar los espacios pùblicos de las polèmicas, promocionar los encuentros , atender adecuadamente a los peloteros y reducir los equipos, no subordinar la calidad a la representatividad, seamos osados.

    • Karrow dijo:

      De acuerdo en un 99 %. Mucha gente no ve el bosque porque los árboles se lo impiden y no tienen en cuenta la gigantesca asimetría entre Cuba y Estados Unidos, de manera que no ven lo mucho que Cuba ha logrado gracias a su sistema socialista sin disponer de los enormes recursos de que dispone la MLB. Ignoran además que si Cuba pudiera jugar con sus estrellas (las de aquí y las que están en las Grandes Ligas) otro gallo cantaría en el Clásico y otros eventos fuertes. Yo recuerdo que Fidel hace tiempo dijo que Cuba estaba dispuesta a mandar un equipo a jugar en la MLB. ¿Dudan que haya calidad para eso? Lo que no ha habido es voluntad política allá porque como explica Ubieta la pelota ha sido un arma política más contra Cuba, como lo es el bloqueo en su conjunto o la manipulación del tema migratorio. Otro detalle interesante que plantea Ubieta es que Cuba es el único país cuyos peloteros son todos nacidos y forjados en la isla y el único, diría yo, al que no se le permite que sus jugadores de Grandes Ligas jueguen con el equipo nacional. Un tema delicado sería: ¿permitiría Cuba que los que se fueron para las Grandes Ligas integren el equipo nacional?

      • Sergio dijo:

        ¿permitiría Cuba que los que se fueron para las Grandes Ligas integren el equipo nacional?

        Eloy Gutierrez Menoyo, se murió en Cuba, Lisandro Otero fue colaborador de este mismo sitio, a Angel Guerra se le permite pucblicar en este sitio, Issac Delgado anda por La HABANA,,, Vanessa Formell ahora cantará con Los Van Van,,, Gonzalito Rubalcaba hace unos día tocó en el Gran teatro de la Habana, Edmundo García,,, etc., etc., etc….

        Entonces, porqué UNOS SI,,, y otros NO?,,, es la pregunta. Nadie sabe decirme,,,, PORQUE?.

        Saludos,

      • Ismael dijo:

        Como cualquier decisiòn en la vida hay que remitirse a la balanza del costo-beneficio.
        El asunto crucial es que la Ley actual norteamericana prohibe acuerdos directamente con entidades cubanas, tan solo autoriza postObama los famosos “Memorandum de entendimientos” y eso no basta para las garantìas de los peloteros, la opciòn para jugar en la MLB no es otra que adquirir una ciudadaìa No cubana y ser agente libre, no se da con ninguna otra nacionalidad, el cubano por tanto debe dejar de serlo para aspirar a la gran carpa, el problema se complejiza aùn màs porque entonces para jugar por nuestra selecciòn tendrìa que repatriarse durante el torneo X y luego desepatriarse, en fin como estàn las cosas desde el punto de vista jurìdico sobran los obstàculos.
        Desde el àngulo de las consideraciones èticas que son en mi opiniòn las de mayor contrapeso, aquellos que fracturaron por su cuenta el vìnculo con el deporte revolucionario no deben tener prioridad por encima de los que han permanecido haciendo grandes sacrificios y jugando para su pueblo. Son vìctimas de una situaciòn colonizadora y excluyente, si respetan la Patria y no se prestan para agredirla no creo que el paìs deba cerrarles sus puertas, nacieron y se formaron aquì, ni de villanos , ni de hèroes, simplemente como cubanos que por razones estrictamente econòmicas marcharon algùn dia del paìs, lo verdaderamente justo es que se nos tratara como a lo demàs, pero eso lleva en reverso un giro de tuerca que prefieren continuar dilatando para probar si el tornillo resiste.
        Uno de estos talentosos peloteros que por su coraje logrò darle a su equipo 2 Series Mundiales, confesò que lo tenìa casi todo, pero le faltaba su Estadium, el aplauso de su gente, su barrio y sus amigos.
        Ponga Ud todo esto en el caldero y diga que se debe hacer?

        pero divierten al que aprieta la soga y pagan por ello

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    La mayoría de los artículos sobre béisbol últimamente en este sitio, que se suponen reflexivos, están condicionados por la emociones. La vanidad nos tiene ciego, la perdida de los éxitos pasados que todos hemos sufrido encadenan el análisis, todo gira en ese punto y no nos permite ver nuestras fortalezas del presente y futuro, y entender la nueva realidad. En una sociedad como la que aspiramos a construir lo importante ¨es ganar el juego como equipo (entiéndase pueblo), y no concentrarnos en la posible record de no hit no run de un lanzador (entiéndase títulos de campeones), la calidad de vida que podemos asegurar para el pueblo con la práctica del deporte es lo primero, la calidad para nuestra juventud alejándola de las drogas y del síndrome de la pereza que genera el internet, y otros flagelos que sufren la mayoría de los países del mundo. Debemos cuidar como objetivo central y supremo del béisbol, el mismo que inspiro el desarrollo del deporte cubano con el triunfo de la revolución, mejorar la salud y calidad de vida de nuestra población.
    Pero sin juventud no hay desarrollo de deporte y mucho menos de alto rendimiento, para entender lo que pasa hoy con el béisbol y que será mucho más agudo dentro de unos años, hagamos un diagnóstico de nuestros adolescentes y jóvenes, coloquémosla en contexto y en desarrollo junto al avance de las nuevas tecnologías, veremos en ese diagnóstico que la generación tecnológica cubana en su gestión individual se identifica cada vez más en la nube con el futbol, que con el béisbol, ese deporte no existe en la nube para nuestros adolescentes, su ídolos son Messi y Ronaldo, pero si unimos a esa fiebre que nos apasiona a partir del internet, la realidad de que el béisbol no se ajusta adecuadamente a nuestras características como cubano-latino, que es un deporte ajeno a nuestra idiosincrasia, donde solo juegan dos personas, el lanzador y el bateador, es un deporte muy lento, afín a la idiosincrasia anglosajona, que los Americanos nos lo impusieron junto con sus centrales y desplazaron al futbol introducido por los españoles, pero nuestro pueblo lo hizo suyo, lo práctico y lo perfecciono, pero hoy el contexto es otro, es otra la realidad, los adolecentes y la juventud deciden por ellos, no son los tiempos de nuestras generaciones, ellos deciden a partir de los patrones que la televisión, el internet les ofertan y con los cuales ellos se identifican más, aquellos con los cuales son más afines con sus características e idiosincrasia. Los intereses de la juventud hoy determinan más dentro de nuestra vida social.
    El camino del béisbol cubano para aspirar a éxitos como antaño, están en los mismos principios de la escuela cubana de boxeo y de la cubana de ballet, seleccionado talentos y concentrándolos sistemáticamente. Esos talentos deben organizarse en dos o máximo tres escuelas, que también serán equipos, orientales, centrales y occidentales, y en esa composición siempre participar en los campeonatos nacionales, evitando así a toda costa hacer coincidir en un mismo equipo de provincia en las series nacionales a esos jóvenes talentos, con los peloteros veteranos de los actuales equipos provinciales, por ahí siempre adquieren buenas cosas al lado de esas otrora estrellas, pero en la práctica son mayores los riesgos de adquirir muchas más deformaciones, indisciplina y vicios nocivos que lo bueno, que al final hacen abortar a esos talentos jóvenes. Los equipos deben ser empresas constituidas como tal, administradas por personas talentosas en dirección y los cuales bajo contrato seleccionen los directores técnicos para dirigir la temporada.

    • Slugging dijo:

      Cada vez que leo estos comentarios venenosos y oportunistas, que tratan de borrar la historia del béisbol cubano en unas palabras, me doy cuenta de que los medios más que influir en nuestras vidas y nuestras aficiones, simplemente pueden predeterminarlas y convertirnos en seres (amorfos) moldeados por los medios.

      Alegar que el béisbol no se ajusta a nuestra idiosincrasia de latinos refleja un desconocimiento monumental de la historia y de la pasión y alegrías que ha dado el béisbol a los cubanos a través de los tiempos. Si por ello fuera los chinos y japoneses no deberían practicar deporte alguno, la crisis económica ha calado de manera muy profunda en el país, y también en la estatura y talla del cubano de estos tiempos, pero eso no significa que esa tendencia sea algo natural y enviado del cielo. De hecho la estatura a nivel mundial se ha incrementado notablemente desde los últimos 100 años de acuerdo a un estudio publicado el año pasado, en Cuba lo que se está viviendo es una coyuntura al respecto, aunque los medios poco hablen al respecto.

      El futbol, es el deporte más universal, la fiebre de futbol que vive Cuba es la misma de otras naciones y del mundo entero, pues como deporte el futbol está en un momento de clímax, sobre todo en España con la rivalidad Messi-Cristiano, Barcelona-Real Madrid, rivalidad que ha alcanzado el punto más alto en la historia de este deporte, y además coincide con el clímax del modelo basado en la publicidad y los mega-contratos de TV que hacen multimillonarios a los grandes clubs mientras dejan al resto de su competencia a discutir del segundo lugar hacia abajo en la tabla de posiciones. En el futbol europeo de estos tiempos, en las 5 principales ligas, prácticamente se compite entre dos o tres equipos, en Inglaterra quizás sean 5 o 6, pero para cualquier aficionado a esos grandes clubs el negocio es redondo pues sus equipos siempre van a ganar. Cuando este modelo necesariamente se equilibre un poco con el perfeccionamiento de las reglas de fair play financiero y Messi y CR7 se retiren, ya veremos cómo baja la fiebre del futbol en unos cuantos grados, nunca desaparecerá pues el futbol es un deporte atractivo, pero de seguro que comentarios como este que elevan al futbol a categoría de ídolo divino no se verán mas.

      El futbol es muy universal, muy fácil de jugar y entender, pero contradictoriamente, muy difícil de jugarlo bien, al extremo de que siempre los jugadores más destacados son de los mismos países como un ciclo que se repite. Para tanta fiebre a nivel mundial, se juega muy poco futbol de gran nivel y excelente calidad en nuestro planeta, hay países que se desviven por el futbol y nunca han pasado o llegado a 4tos de final en un Mundial y nunca han tenido un finalista de Balón de Oro, juegan un futbol mediocre, pero se conforman con poco, con empatar o jugar bien frente a Brasil o Alemania, o al menos clasificar para un Mundial y no ser goleados.

      Esa tendencia lleva a una filosofía de nación perdedora, conformista, visión que jamás se ha tenido con el béisbol cubano, pues en el béisbol siempre hemos sido grandes, y Dios quiera nunca se tenga en un futuro esa visión que acepta el escalón de abajo como identidad propia. Hemos sido grandes en el béisbol, antes y después de 1959 (más allá de la política), pero al paso que vamos y con artículos como este de Ubieta, que miran atrás todo el tiempo en lugar de enfocarse hacia adelante, con el conformismo y falta de visión futura (y hasta de patriotismo) que se ve en la TV cubana, posiblemente veamos el principio del fin del béisbol cubano.

  • ROY dijo:

    Muy bellas y sabias sus palabras tienes toda la razón del mundo y la mayor culpa de muchas de esas cosas la tenemos nosotros los aficionados que la emprendemos con nuestros ídolos con los que quieren levantar nuestro beisbol a fuerzas de criticas y hasta de daños físicos a muchos de nuestros grandes atletas REVOLUCIONARIOS que lo dan todo por nuestro deporte nacional, un ejemplo actual es nuestro caballo de batallas VICTOR MESA es una pena toda la critica que hay al que lo da todo por esta patria, hasta critican a su hijo que en realidad es mejor que su padre cuando era jugador por el simple echo de ser hijo de VICTOR MESA que para muchos es lo peor de nuestro pasatiempo nacional es una pena que casas como estas sucedan en un país que necesita de muchos pero muchos como ese gran estratega nacional.

  • Javier Nd dijo:

    Interesante y sabio comentario, sin fanatismo y lleno de realismo con un gran mensaje felicidades ud tambien es de los grandes

  • Carlitos dijo:

    Mis respetos para el periodista por su articulo, veo claro muchas cosas en el y su enfoque, ante todo debemos ser conscientes de que quien no ama a su patria no es capaz de amar nada. Hay consideraciones, sin embargo, que quisiera expresar, pienso que los resultados del clásico y otros eventos no es otra cosa que el resultado de la calidad real de nuestro béisbol actual independiente de los que ya no están, pongo ejemplos: Javier Mendez, excelente pelotero que ni en sus momentos de mayor gloria consiguio ser estable en el equipo nacional porque simplemente habían otros superiores, hoy no tendría discusión como tercer bate del equipo Cuba, Gabriel Pierre en su mejor momento no estuvo nunca porque existía un Linares y un Vargas, hoy no hay un tercera base que pueda competir, ni en suenos con el. Me dirán que estos dos fueron team Cuba en algún momento de su carrera OK, hablemos entonces de Alexander Ramos, que segunda base existe hoy que se acerque a este excelente pelotero, cuantos tenemos hoy como Juan Luis Baro, el propio Alexander Ramos, Evenecer Godinez, Eduardo Cárdenas, Fausto Alvarez, Javier Mendez, Gerardo Miranda, Juan Carlos Millan, Oscar Macias, Romelio Martinez, Eddy Rojas, Jorge Garcia, Enriquito Diaz y muchos otros que no tuvieron la dicha de ser miembros del equipo nacional en grandes competiciones, incluso algunos no consiguieron estar nunca en el grande y hoy no tenemos ni quien se les acerque en calidad. El pitcheo es otro punto, que zurdo tenemos hoy que se parezca a Faustino Corrales, fíjate que no hablo de Tati Valdez u Omar Ajete. en fin sobran ejemplos que evidencian que no andamos bien, no se si los preparamos mal, si no buscamos adecuadamente los talentos; porque, honestamente, no creo que las salidas sean la única causa de lo que hoy vivimos en toda latinoamerica los peloteros emigran, a veces mas que de Cuba, sin embargo no podemos decir que su liga tiene menor calidad que la nuestra porque sabemos que no es cierto.
    Amigos puede ser real que han emigrado 200 (no se porque esas cifras no las sigo porque no me interesan) pero Cuba tiene 15 provincias y 1 municipio especial y somos una de las grandes mecas del beisbol (eso no lo dude nadie) como es posible que no seamos capaces de redondear al menos el aporte de 5 peloteros en cada una de ellas con real calidad fíjense que eso serian 3 equipos Cuba el cuento de que todo el talento (todo el talento) emigro eso hablando del beisbol en Cuba no lo cree nadie sencillamente detrás de un buró en la comisión nacional aplaudiendo lo que me conviene aplaudir y sin exigir que se saque el talento aunque sea del ultimo lugar del escambray como el gran Antonio no tendremos nunca un equipo competitivo.
    Sobre los ejemplos y las figuras que comentaba ROY tengo mis reservas sobre Victor Mesa, le consideramos muy patriota pero el fin de ano del 2016 lo paso con su familia en casa de los Gourriel en Miami (solo busque en internet y vera las fotos) con esas formulas no creo que sea la persona a tomar de referencia pienso que hay mucho mejores ejemplos de humildad y calidad como Casanova y otros cien.

    • maria de los angeles dijo:

      y que tiene que ver donde y con quien pasa el fin de año una persona que sabe lo que quiere, que está consciente de lo que hace, de como piensa, de lo que defiende y que está aquí en Cuba, tratando de organizar y echar pa’lante un equipo como el de Industriales y que dicho sea de paso QUE BUENO QUE ESTAS CON NOSOTROS LOS INDUSTRIALISTAS VM-32. Si todo el mundo pensara como tu no existieran las familias como tal porque unos están por allá y otros por acá, sí, es cierto, se fueron, pero siguen siendo familia y eso está por encima de todo, yo por ejemplo, voy todos los años 1 mes y mírame aquí, en mi trabajo, en mi vida cotidiana y tratando de ser cada día mejor, porque nadie de allá, incluso mi propia familia, me va a cambiar mi forma de pensar.

  • Elio del Pozo dijo:

    Creo que ya era hora de ver en nuestra prensa una reflexión tan objetiva sobre nuestra pelota. Gracias al periodista. Me hubiera gustado tener la posibilidad y la capacidad de escribir algo así, sin enfermizas loas al profesionalismo. Lamentablemente, lo que prevalece son esos criterios, que más que ayudar a mejorar nuestro beisbol, lo que hacen es desmotivar, disminuir nuestra autoestima como cubanos. Para ellos, en las grandes ligas, nadie hace un error, ningún pitcher da bases por bola con bases llenas, los equipos no tocan la bola en un primer inning, etc. O sea, todos los análisis que se hacen son para criticar nuestra obra.

  • Sergio dijo:

    No se cual es el objetivo real de este articulo?, sacar o tapar las DEFICIENCIAS del sistema?.

    Nadie duda de los talentos que tnemos, pasa lo que pase, en CUBA habrá talentos, los hubo, los hay y los habrá.

    No se de donde ha sacado usted, Sr. Ubieta, que por el bloque se convierten en OPOSITORES. Tal vez haya pasado co algún-otro, pero en general no es así. Sin embarago, nostros aquí sí lo convertimos en MARGINADOS, pues hasta queresmo ELIMINAR los números que tuvieron en los años que se desempeñaron en la serie nacional cubana.

    Queremos hablar en serio, pues hagamoslo y no culpemos a los demás?

    La pelota en CUBA ha bajado su calidad, pues ya no se JUEGA pelota como cuando yo era un “CHAMA”, hoy juegan pelota, LOS QUE PUEDEN, digo de manera organizada, pues los TACOS cuestan caro, el guante ni se diga, y los otros aditamentos igualemnte, pues ya el INDER no garantiza absolutamente NADA. Y esto hace que “LA DEPURACION” se casi un proceso NATURAL. Muchos muchachos con CALIDAD, sencillamente no pueden jugar pelota. Y yo tuve a mi hijo jugando y no hay quien me haga un cuento,,, los PADRES teníamos que pagar la GUAGUA para ir a comeptenecias,,, y yo podía, y llegué a pagar por otro que el padre no podía asumir, más de lo que ya había hecho,,,, ni se sabe como. No diré como yo podía, of corse, no vae la pena.

    Lo otro, es que no se puede, en el siglo XXI, sgui con la mentalidad y métodos del año 60 y 70, principalmente con la mentalidad. El mundo cambió, para bien o para mal, pero cambió, y aquí seguimos en las mismas en la pelota, el misterio, el secretismo, el sectarismo, las envidias, las historietas de la comisión y sus compinches.

    Hay que ir siempre con la verda, ya que veo a un FORISTA le molesta. Se que no estamos acostumbrados, que escondemos siempre muchas cosas, pero las cosas como son,,, creen que Urquiola no dijo todo lo que dijo, a quien debía decirselo?. Pero es a lo que estamos MAL ACOSTUMBRADOS, al secretismo, y a que se formen las “BOLAS” por la calle, para ver cual es la REACCION. Lo peor, es que a día de hoy, muchos hastan JUSTIFICAN ese secrtismo y esos comportamientos.

    Finalmente, el problema tienes dos ARISTAS, intententar desbalancerala tan sólo hacia sun solo lado, no me parece que ayude. Estos articulos, lejos de ayudar, lo que hacen es seguir TAPANDO las debilidades de la PELOTA. Culpar, en un 70% como hace este articulo, al bloqueo, los “anitcubanos”, a las deserciones, me parece muy poco objetivo, y lo digo con toda sinceridad. La Pelota CUBANA tiene setecientos mil problemas INTERNOS, que en nada tiene que ver con el BLOQUEO, y para los cuales los “GORDOS y ROSADOS” dirigentes se hacen de la vista GIORDA, y lo dejan todo a INERCIA, que no es un fenomeno tan sólo de la pelota cubana.

    Saludos, y que todo sea por el bien de la pelota.

    • duniesky dijo:

      Sergio usted tocó la esencia del problema, el mundo cambió para bien o para mal, pero cambió y nosotros no nos adaptamos al cambio… seguimos inamovibles… rígidos en vez de optar por ser más flexibles, más dinámicos, no se puede esperar resultados favorables de una estrategia que perdió oportunidad en el tiempo, de una estrategia que funcionó en otras épocas porque las circunstancias lo permitían, pero que hoy en día… realmente ha demostrado ser in-funcional, carente de sentido, que conste que no tengo nada en contra del deporte amateur, pero se deben asumir los rasgos positivos que presenta el profesionalismo, aprender de él y por supuesto desechar los negativos, solo así con una visión diferente, con un cambio de mentalidad se puede implementar el desarrollo. Mientras los que rigen el deporte sigan sin escuchar a la mayoría y haciendo lo que les venga en gana, ajustándose a un dogma sencillamente porque les conviene y no porque crean fervientemente en él, las cosas seguirán empeorando día a día en materia de beisbol y otros deportes, coincido con usted, justificar no es la solución; aunque personalmente considero que las veleidades del injusto bloqueo tienen su cuota de responsabilidad en el debilitamiento de nuestro beisbol, estoy claro que la responsabilidad principal recae sobre los hombros de nuestra burocracia administrativa, que le ha hecho el juego con su habitual incompetencia y la actitud retrógrada de negar la realidad, con la esperanza de que esta deje de ser la gran verdad que hoy todos conocemos… que son tiempos de sumar y no de restar, que los cubanos estén donde estén son simplemente eso CUBANOS y los deportistas que tenemos extra-fronteras no son la solución, pero bien pueden ayudarnos a superar esta triste crisis que vive nuestro deporte nacional. ¡¡¡¡¡QUÉ VIVA EL BEISBOL!!!!!

    • Slugging dijo:

      De acuerdo Sergio en que más bien se intenta tapar algunas cuestiones. No tiene sentido debatir acerca de capacidad de Cuba para generar talentos, más bien para las carencias actuales, lo que llama la atención es que todavía salgan grandes jugadores, uno se pregunta a veces como es posible que sigan saliendo grandes talentos, sin bates, sin pelotas, sin trajes, sin terrenos, sin guantes, sin jugar lo suficiente, sin ver la mejor pelota del mundo asiduamente (como se ve el futbol), realmente somos campeones al respecto, somos una fábrica de peloteros, fabrica ineficiente pero que produce, y hasta ahora no hay crisis de nuevos talentos, pero con tantas carencias y dificultades estamos abusando -y alardeando- de nuestras capacidades, estamos halando la soga….. hasta que se rompa, pero nada se hace para renovarla o mejorarla.

      Me parece que la idea central del artículo es la de negar que existe una crisis, para entonces no tener que tomar las decisiones que se requieren para salir de una crisis. El concepto de crisis se asocia a carencia, a cambios negativos, a incertidumbre e inestabilidad, no hay crisis de nuevos talentos pero si hay crisis de recursos para jugar pelota como bien dices, HAY CRISIS DE AFICIONADOS EN LOS ESTADIOS y FUERA DE ELLOS, YA NO SE HABLA DE PELOTA COMO ANTES, HAY CRISIS EN EL AMBIENTE BEISBOLERO DEL PAIS. Hay crisis porque hay inestabilidad e incertidumbre en cuanto a la permanencia del béisbol como pasatiempo nacional, cuando los jóvenes de ahora tengan 20 años más, podrían extirpar al béisbol del patrimonio de la nación, pues este no fue el deporte de su infancia. Lo que se quiere en esencia es negar este hecho para seguir como siempre sin hacer nada relevante, y dejar que el béisbol siga muriendo como lo hace en estos momentos, moribundo sin asistencia ni apoyo verdadero.

      Como dice el autor, hay que empezar de nuevo con los más jóvenes talentos, si claro, para ver (de nuevo) como estos se marchan al exterior (y cada vez más jóvenes), no se piensa en como retenerlos con orgullo, sino con la misma retórica de siempre.

      Se sigue mezclando deporte y política, se sigue confundiendo y antagonizando socialismo y profesionalismo, a pesar de que existen miles de ejemplos de sociedades que tienen ligas profesionales y políticas sociales que distribuyen los beneficios para toda la sociedad, incluso esas ligas profesionales aportan a la sociedad en lugar de vivir a costa de ella. En China tienen socialismo, pero también profesionalismo, en los países nórdicos tienen profesionalismo pero sin ser 100% socialistas sus políticas sociales son en buena medida hasta más eficaces que las del propio socialismo.

  • Pedro dijo:

    Aquel 1 de mayo el Comandante en Jefe dejo el concepto de revolucion , a partir de su experiencia durante años , para un sistema concebido y basado en el bienestar del hombre y la mujer . Los sistemas de salud y de educacion concebidos por la revolucion estan a la altura del de paises muy desarrollados con Canada y otros .
    En nuestro pais ocurre , no creo que sea el sistema , que los procesos se quedan estaticos durante años , es un problema de hombres basicamente . Ante las nuevas realidades el beisbol cubano , como proceso , esta estancado con enormes y profundos problemas en la base de su piramide , hasta llegar al nivel mayor que hoy no es el mas adecuado , muy politizado con metodos antiguos . Por eso su comentario es adecuado y ojala entre a las entendederas como decimos los cubanos . No podemos sentirnos humillados cuando se dice que los demas son mas organizados porque es la verdad . Alguien me comento que en Guatemala los estadios de beisbol tienen mejores condiciones que los de Cuba.

  • perez dijo:

    Estimado Ubieta saludos para usted, siempre leo sus atinados comentarios y lo escucho en sus conferencias cuando puedo. Este artìculo, a mi modo de ver, està bien pensado y tiene un gran nivel de objetividad, segùn creo usted no se propuso decirlo todo sobre la situaciòn actual del beisbol cubano sino abordar una arista del problema con lo que estoy de acuerdo plenamente, todo no se puede decir en un trabajo periodìstico por cuestiones de espacio. Sin embargo considero que los directivos del deporte nacional que lo lean deben saber que ahì no queda todo, que hay cosas quizàs de mayor relevancia y urgencia en estos momentos que dependen de nosotros y que si debemos resolver en corto plazo como pueden ser la restructuraciòn de la comisiòn nacional, el mejorameinto de la pràctica del beisbol y de sus competencias en todos los niveles y en todo el paìs, la formaciòn de directores y arbitros, capacitar màs a los entrenadores, exigirles màs resultados y mejorar los entrenamientos, ninguna de estas cosas tienen que ver con las deserciones ni la desapariciòn del amateurismo, en fin son muchas cosas que debe resolver la direcciòn del INDER y del paìs. Los aficionados estamos aùn esperando que se diga algo diferente despùes del clàsico, que se diga por las autoridades que se va a hacer en el orden pràctico para transformar la situaciòn, lo que vemos es que todo sigue igual las mismas personas en los puestos y nadie responde por la humillaciòn del clàsico. Estos asuntos ayudarìan mucho a complementar lo escrito por el profesor Ubieta. Un saludo para todos y felicidades a las madres en su dìa

  • Manuel López Rodríguez dijo:

    Excelente artículo de Enrique Ubieta.
    Muy rico en argumentos y contenido.
    Muy valiente en el momento actual que vivimos.
    Estoy plenamente de acuerdo cpon los criterios el autor.

  • Pablo dijo:

    Decía Cristina Fernández a Telesur que esto mismo está ocurriendo en la “sociedad global”, no se puede particularizar este fenómeno al deporte y mucho menos a un solo deporte, por muy nacional que este sea, las invasiones de hoy no son con ejércitos, estos llegan solo para oficializarlas. El patriotismo y el altruismo se firman todos los días y por eso no los vemos, toca a nuestros medios “descubrirlos” de manera inteligente, sin melodramas, este artículo es otro intento.

  • andriucuba dijo:

    Si el amateurismo cayo en la trampa del mercantilismo, es que el mercantilismo es superior, o no? O el amateurismo se reinventa, incluso quizas hasta haya que cambiar de palabra, o al final todos seguiran prefiriendo contratarse fuera, porque el dinero hace falta para vivir. Y eso no es solo para la pelota, va para todo. Los ideales estan muy bien cuando inciden positivamente en la practica, en el dia a dia, y si esto no sucede, hay que actualizar los ideales, como mismo hay que actualizar el amateurismo.

  • Enano dijo:

    Partir de la premisa de que siempre hemos tenido razón nos convoca a la idea de no tener nada que hacer y que el destino manifiesto de nuestro país y de la humanidad es sencillamente lo que hemos venido haciendo, las posiciones cerradas solo empeoran nuestras deficiencias, si aceptamos que el deporte es arte y que todo arte necesita venderse porque es la única manera de sustentar al artista, lo otro seria mantenerlo con el erario público y eso ya sabemos que es imposible entonces cada concierto o CD tiene que tener un precio, que eso va contra las ideas socialistas y que no va en contra de estas ideas, por donde quiera que Ud. hurgue y que existe algo que no funciona se da cuenta que detrás de todo hay un método socialista de administración las ideas socialistas muy lindas en un papel se alejan de la practica social esa es la gran verdad que nos resistimos a aceptar el autor del artículo se escuda en justificaciones y vamos a analizar analicemos realmente las cosas, el primer clásico los profesionales fueron después e sus vacaciones y fuera completamente de forma, mientras que nuestros peloteros fueron en su mejor forma que eran buenos?, no hay duda, que nuestra pelota jamás fue lo que se dijo que era es una verdad a gritos tengo una prueba después que entraron los profesionales a los torneos Cuba jamás fue campeón de nada eso quizás se le pasó al autor decirlo, pero al margen de los resultados no hay nada más que ver los juegos de beisbol como los veo yo de todas las ligas y darse cuenta de que nuestra pelota no es pelota es algo parecido pero que no es lo mismo, el amateurismo es la misma idea económica de la renta básica, el ser humano no es así señor mío por más que nos queramos imaginar lo contrario, el ser humano es consciente de que su funciones comienzan y terminan en la biología , alimentándose, desarrollándose y reproduciéndose en el medio de eso nos damos el gusto de ser sociales y de tener un imaginario consciente pero pensar que lo segundo puede suprimir lo primero es una insensatez , nuestra escala de valores comienza después que nosotros y los que dependen de nosotros comimos y para comer hace falta dinero y el dinero se obtiene con lo que sabes hacer y a los demás les gusta tartar de ubicar eso en otra parte y hablar de patriotismo y mezclarlo con cosas que nada tiene que ver con la patria por que la patria nos es patrimonio de un sistema social ni de una parte de la población incluso ni del conjunto de ella concepto muy bien definido por nuestro apóstol es creer que la razón y la verdad es solo patrimonio del que dice tenerla , hoy estuve viendo los conciertos de discoteca y Rock que se dieron en Rusia después de 1989 y vi los rostros de los Rusos en esos conciertos así serán las caras de los fanáticos del Beisbol cubanos cuando vean una serie mundial de la MLB en vivo.

  • Corona dijo:

    Pues sí, estimado Ubieta, para mi el Clásico SÍ habla a las claras del verdadeiro nível del beisbol cubano en la actualidad. Es más, la propia Serie Nacional dá la medida de cuanto há mermado la calidad de nuestra pelota. Dígame cuantos lanzadores en Cuba tiran por encima de las 90 millas. Y que nadie me venga con el cuento que la velocidad no es importante en un pitcher, a eso súmele el escaso control sobre la zona de strike. Por eso vemos los promedios “ficticios“ de nuestros bateadores. Toda esa realidad se pone de manifiesto cuando vamos a um torneo internacional.
    La calidad de nuestros peloteros há bajado dramaticamente. Los que hoy integram el Team Cuba hubiesen sido 3ras ó 4tas figuras en décadas anteriores (en eso y en otros aspectos coincido con el comentário de Carlitos). No todo el problema pasa por la migración de ploteros hacia el exterior. En Cuba se há perdido el trabajo en LA BASE, y la búsqueda de talentos, antes tan masificada, incluyendo la áreas rurales, ya no existe. Si no recuperamos ese trabajo, incluyendo la estimulación para jugar beisbol, nunca conseguiremos retornar a los tiempos de gloria de nuestro pasatiempo nacional.
    No creo que usted, siendo un periodista conocedor de beisbol, no acepte que estamos en la peor etapa del beisbol cubano (pré y post 1959). Pero lo doloroso de todo esto es que, viendo la inamovilidad de quienes tienen que velar por mejorar nuestra pelota, todo indica que dentro de algunos años estaremos peor. Ojalá no sea así. Saludos.

  • Leonardo García García dijo:

    Coincido con el periodista en cuanto a que el equipo Cuba no es tan malo como parece, pero tampoco tan bueno como se nos hacía ver. Ni que hay tal crisis en la pelota cubana.

    ¿Y es falso que el CMB ó la competencia contra profesionales permite comprobar el nivel real del béisbol cubano ó es que acaso caerle a palos a equipos verdaderamente amateurs era una hazaña.
    Mire todo eso que dijo en aquel momento la prensa extranjera, nosotros no lo oímos por no tener internet.
    Hay algo que no entiendo, si más de la mitad de los peloteros que jugaban en la liga cubana antes del 59 eran norteamericanos y no cubanos de nacimiento, entonces de acuerdo a su lógica, Cuba le robaba peloteros a aquel país.
    La exigencia del triunfo inobjetable venía o viene del gobierno, ahí están los periódicos.
    Cuando dice del robo de peloteros , me imagino que se refiere a un muñeco vestido de pelotero, pues una persona no es una cosa que se roba, una persona se secuestra , se obliga, se engaña, pero no se roba. Más respeto a los peloteros que son seres pensantes
    Donde está la indignidad de los atletas que hacen un contrato por cuenta propia con respecto a Despeine. En muchos casos la diferencia está en que el contrato de Despeine fue a través del estado y los otros lo hicieron por su cuenta a libre albedríos y eso los convierte en desertores y por tanto no disfrutar como Despeine, esto se da en otros deporte .
    Según el periodista no se debe entrar a la serie del Caribe
    Tal parece que el periodista defiende el derecho de los atletas cubanos a jugar la MLB u otras ligas, muy bueno eso. Pero pregunto, ¿Dónde estaba antes del 2013 cuando era aquí la primera prohibición? Donde está su artículo defendiendo ese mismo derecho del cual gozan ahora los atletas.

  • José dijo:

    Ubieta:
    Muchas gracios por este artículo, coincido plenamente con sus criterios.
    Saludos.

  • Jorge dijo:

    Interesante el trabajo del compañero Ubieta. Si el punto de su argumento es que seguimos produciendo peloteros de calidad, eso no merece discusión. Por eso cada vez más el robo de talentos se mueve hacia los más jóvenes. Ellos tienen enormes potencialidades. Si el llamado es a respaldar a nuestros peloteros porque se ponen el uniforme de Cuba, eso no tiene discusión. Elemental deber patrio.
    La idea de que la comercialización extrema del deporte lo está dañando es algo que ya acepta casi todo el mundo.
    Pero el argumento coloca ideas que a mi juicio merecen una discusión más profunda. Por ejemplo, el tema del amateurismo no es tan simple. En sus orígenes los amateurs eran en su mayoría gente que por su nivel social podían darse el lujo de practicar deportes. Recordemos el caso del indio norteamericano que lo sancionaron porque alguna vez compitió por unos dólares. Él era pobre. Luego los estados en particular los socialistas se ocuparon de financiar el deporte. Era parte del enfrentamiento de la Guerra Fría. Aquella competitividad, por cierto, generó no pocos problemas como el doping y el uso de técnicas de entrenamiento inaceptables. Hoy eso es público y no es falsa propaganda.
    Por otra parte en nuestro país tenemos casos de deportistas que dieron gloria al país y que al retirarse no tenían dinero para vivir. Si son glorias del deporte (después del caso de Fermin Lafita) si se les apoya ¿Pero el resto? Un joven boxeador, parece que prometedor, que trabaja en una paladar me dijo que del boxeo se retiraría muy temprano (casi ningún deporte permite pasar de los 35 o 40) y ¿después qué?
    De modo que no me gusta la idea de glorificar sin más el amateurismo “realmente existente” porque también tiene sus lados oscuros. Lo que había no regresará más, por tanto hay que descubrir nuevas fórmulas. El viaje al socialismo no es un viaje de regreso, sino de búsqueda de novedades.
    Tampoco es tan simple comparar el beisbol revolucionario con el anterior. Antes de la Revolución no solo había 4 equipos. Se jugaba mucho y buen beisbol. Cuba era de lejos superior a R. Dominicana y Venezuela. Ni hablar de Japón. Cuando las grandes ligas venían a Cuba ganaban y perdian.
    Defiendo ideas semejantes a las de Ubieta pero hay que atenerse a la historia, sin simplificaciones.
    Finalmente, la superioridad del socialismo hacia el deporte no se puede remitir al pasado. Hay que hacerlas patentes en el presente. Los problemas que tenemos en nuestra querida Cuba no son solo económicos. Hay errores de política, hay errores conceptuales, hay directivos incapaces de enfrentar las duras tareas. El beisbol es un caso palpable. Las escuelas tienen que ser lugares para hacer deportes, las universidades (como era antes) tienen que ser líderes en deportes.
    Lo dejo aquí. Hay muchas más cosas que decir. Invito a un ejercicio de debate, sin simplificaciones.

  • ARMANDO dijo:

    Este ha sido el mejor comentario que he leido sobre nuestro beisbol en muchos anos……..espectacular con detalles muy puntuales.
    No creo que estemos en crisis en el beisbol solo recordar cuantos jugadores juegan hoy en dia en la gran carpa nos da la medida de que el beisbol en Cuba es pasion y ademas que es una cantera inagotable de talentos y formados por la revolucion con la masividad como bandera…….muchos de ellos decidieron irse por motivos economicos y de superacion profesional pero este pequeno archipielago tiene por lo menos 3 equipos en grandes ligas que posiblemente queden en los tres primeros lugares si se reunen y llevan a un clasico.
    Asi se hace un comentario con todos los elementos en la mesa, gracias a Enrique Ubieta.

  • Jesús López Martínez dijo:

    Excelente el trabajo de Ubieta. Los principales enemigos de nuestro deporte y el beisbol en particular (no digo que lo hagan conscientemente) son muchos de nuestros periodistas deportivos porque solo ven nuestros defectos y las viurtudes de los otros. Por suerte nos quedan periodistas como Carlos Alberto González, es una lástima que Navarro se haya jubidado y de los nuevos, la mejor es Yisel Filiú. Este trabajo debe discutirse en todas las redacciones deportivas del país.

Se han publicado 46 comentarios



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Enrique Ubieta

Enrique Ubieta

Ensayista y periodista cubano. Director de la publicación “La calle del medio”.

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