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Las señales del canario

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El Programa nacional de inmunización, que este 2017 cumple 55 años de creado, protege a la población cubana contra más de diez enfermedades.

El Programa nacional de inmunización, que este 2017 cumple 55 años de creado, protege a la población cubana contra más de diez enfermedades.

Algo raro está pasando en el mundo cuando alcanzamos a ver cómo ciertas enfermedades prevenibles con vacunas no han podido ser desterradas de la humanidad. Algunas de estas llegan a emerger en ofensiva de guerra, con un hálito lúgubre.

El sarampión se podría tomar como ejemplo. Se especula que esta enfermedad ancestral y extremadamente contagiosa llegó al hombre por una adaptación del virus del moquillo canino o de la peste bovina.

Antes del descubrimiento de una vacuna contra este virus, en 1963, casi toda la población mundial estaba afectada por la infección, que ocasionaba millones de muertes anuales. A partir de aquel año muchos vislumbraron un cambio decisivo en el adverso panorama.

En Estados Unidos, por ejemplo, se declaró en el 2000 la eliminación del sarampión gracias a la vacunación. Pero poco duraría esa conquista: para desconcierto de muchos, diez años más tarde empezaron a registrarse nuevos brotes de la afección.

En este hecho mucho tiene que ver un movimiento de ideas en contra de las vacunas, capaz de propagarse peligrosamente. Es alarmante ver cómo en aquel, y en otros países, se acrecienta el número de padres negados a vacunar a sus hijos.

Los antivacunas

La existencia de personas opuestas a la vacunación data del mismo momento en que se descubrió por primera vez el método preventivo. Prejuicios como estos alcanzan en la contemporaneidad un marcado impulso a partir de un gran embuste.

En 1998, el médico británico Andrew Wakefield declaró la existencia de una relación entre el autismo y la vacuna contra la papera, la rubéola y el sarampión, también conocida como PRS. Publicada inicialmente en la revista médica The Lancet, los medios informativos se apropiaron de esta historia y engendraron miedo y confusión en las personas.

Dos años más tarde la citada revista retiró ese artículo tras descubrirse que el doctor Wakefield había falseado datos y recibido pagos indecorosos por la búsqueda de pruebas que apoyaran un litigio llevado por padres de familia, quienes en busca de indemnizaciones millonarias manifestaban que la vacuna había perjudicado a sus hijos. Los cargos levantados contra el actuar antiético de este galeno llevaron a que fuera inhabilitado para ejercer su profesión en el Reino Unido y su nombre fue retirado del registro de médicos.

A partir de esta farsa aparecieron coyunturas para que en algunas partes del orbe los exiguos movimientos antivacunas se soltaran y tomaran auge; se empezó a advertir un gran retroceso cuando reaparecieron casos de sarampión, paperas, tos ferina y difteria, males que casi habían sido confinados al olvido en muchos de estos lugares.

También puede ser catalogado como desacertado el juego hecho por ciertos espacios políticos a este movimiento. El actual presidente norteamericano Donald Trump ha coqueteado con los «antivacunas»: durante su cruzada electoral se reunió con Andrew Wakefield —quien ahora vive en alguna parte del país norteño—, y así dio otro espaldarazo al oscurantismo.

Se han realizado numerosos estudios científicos para evaluar la seguridad de la vacuna PRS: ninguno ha encontrado una relación con el desarrollo del autismo.

Son bien sabidas las secuelas individuales y colectivas por no vacunar: un niño, en particular, queda en situación de susceptibilidad; y las poblaciones, como colectivos, quedan muy débiles ante males prevenibles.

Un ejemplo

En 2017 se cumplen 55 años de haberse implantado en Cuba el Programa nacional de inmunización, que en la actualidad protege a la población cubana contra más de diez enfermedades. Según publicaciones médicas cubanas, antes de 1962 morían anualmente por enfermedades prevenibles cerca de 500 niños. Entre las causas estaba el sarampión.

La vacunación contra este mal se inició en 1971, y ya para 1989 la cobertura de inmunización era del 95 por ciento. Estas campañas llevaron a que en 1993 se declarara a nuestro país libre de sarampión, hito que hemos defendido hasta la fecha y que nos ha convertido en uno de los primeros países del mundo en lograr esa meta.

Para los expertos en salud pública, la ausencia de sarampión es una de las señales clave que habla de la fortaleza de un sistema sanitario. Como sucede con el canario dentro de las minas de carbón, capaz de avisar con su muerte del peligro ante una corriente de gas venenoso, los actuales brotes son visibles advertencias de problemas mayores, como los promovidos por corrientes antivacunas, heraldos del oscurantismo que jamás conseguirán confundir a las madres y padres de nuestra Isla.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 8 comentarios



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  • Antonio Gonzalez dijo:

    Quizas lo que origina el rechazo a la vacuna tenga que ver en que dentro de un sistema en que la salud es un negocio mas, aunque la efectividad de las vacunas no sea parte de ese negocio, si es de temer la manipulacion de las vacunas y el procedimiento medico.
    Los que se dedican a ese sector deben pensar en todo de todo. Esta mas que probado que el dinero es muy mal consejero.

  • Jose R Oro dijo:

    Muchas veces el dinero y otros factores corrompen a la ciencia, como se observa en el caso del médico Andrew Wakefield, lo mismo sucede en temas relacionados con el medio ambiente, los cambios climáticos, la clonación, el aborto, dietas para bajar de peso y muchos otros tópicos de la mayor actualidad científica y social. Hay elementos de apetitos monetarios, simple codicia, de deseos de reconocimiento (thymos platónico), fanatismo y ofuscación (tanto religiosa, cultural o ideológica), que al final se revierten en la manipulación de la opinión popular sobre uno de estos importantes asuntos para toda la humanidad. Oportuno articulo del eminente cientifico cubano Julio César Hernández Perera

  • tato dijo:

    Exelente articulo. Se ve muchoen paises como EE.UU el rechazo a las vacunas por miedo al autismo. Sobre todo en la poblacion Hispana mas ignorante, eso es lo que consiguen medios de prensa que replican informaciones sin confirmar. Una ultima cosa doctor. De donde saco lo del canario?? . Esta comprobado??.. podia dar un mejor simil como ejemplo.

    • Preocupao dijo:

      Los canarios se usaban en las minas de carbón en Inglaterra, porque es muy sensible a los gases que se forman en esos lugares. Concretamente metano y dióxido de carbono. El primero forma el terrible grisú, compuesto por hasta un 95 % de metano, el mismo que se usa en la cocina, que es el azote y la peor pesadilla de los mineros. Por ejemplo, en 1906 en Francia ocurrió la pero catástrofe generada por este gas. 1099 personas murieron, debido a una explosión de polvo de carbón probablemente generada por ese gas. Esa mortandad fue posible dado que la explosión recorrió 110 kilómetros de galerías. Y el dióxido de carbono, pues produce asfixia. Ambos gases son incoloros e inodoros, por lo que se requería de un método para detectarlos a tiempo. Aquí entra el canario. Al ser muy sensible a esos gases, muere antes de que haya una concentración suficiente en el aire como para ser un peligro para el hombre. Vigilando al canario, en cuanto se veía que moría el animalito, se sabía que había que echar un patín del lugar.

    • CAPE dijo:

      Lo del canario en las minas es algo bien conocido en la historia de la humanidad.
      Hasta no hace mucho tiempo no existía la tecnología que nos rodea en nuestra vida cotidiana, por lo que los mineros que no trabajaban en minas a cielo abierto se las ingeniaron para saber cuándo una galería era habitable o no.
      Durante siglos los mineros bajaban a los pozos con un canario en una jaula. Allí picaban mineral mientras el canario cantaba. Cuando dejaba de hacerlo, los mineros corrían fuera de las galerías. Era la señal de un escape de gas tóxico, cuya primera víctima era el frágil pájaro cantor.
      Es bastante probable que la práctica de bajar a estas aves a las minas fuera iniciada por los mineros alemanes que trabajaban en el macizo montañoso de las montañas del Harz, en la cordillera del Jura en el siglo XVIII
      Los mineros solían descender con su canario Roller (de emisión canora, extraordinariamente melódica, de bajo profundo, con toques aflautados y graves) en una diminuta jaula que solía ser colocada junto a una luz para que el pájaro cantara. Muchos de los grandes descubrimientos de la humanidad se han producido por casualidad y es bastante probable que el uso de los canarios como detectores de fugas de gas también. En alguna de aquellas interminables y durísimas jornadas laborales algún minero se percataría del silencio, tristeza o incluso desvanecimiento del pajarillo lo cual revelaba que había algo en el ambiente que tan solo el ave percibía. Emanaciones imperceptibles para el hombre de metano o el temible grisú eran detectadas por el animal y este, con su comportamiento, era capaz de poner en alerta a todos los trabajadores de una galería. Estos últimos al ver la reacción del pájaro, no dudaban ni un segundo en evacuar el túnel, no sin olvidarse de su salvador, si apreciaban que el ave enmudecía o fallecía.
      Y como siempre, tuvieron una simple y gran idea para remediar un gran problema, empezaron a llevarse canarios a las profundidades de sus minas para saber cuándo las cantidades de oxígeno o de cualquier otro contaminante eran tan bajas o tan altas, respectivamente, que no permitían la vida en esa zona.
      La práctica del uso del canario en las minas se dejó de usar en la década del 80 del siglo XX cuando se empezaron a utilizar detectores de gases venenosos.
      Por cierto, muy interesante el artículo sobre las vacunas.

  • Juan Jose dijo:

    Profe guardo cada una de sus publicaciones y permitame decir, q sin temor a equivocarme, q son de las mejores q encontramos en nuestros medios hoy en dia.
    Mi sincera opinion:Es un muchas partes del mundo un negocio con millonarias ganancias y pocos como CUBA, solo lo hacen por amor y salud para el pueblo.

  • Mario dijo:

    Gran articulo el de nuestro galeno. Creo q el rechazo es x el hecho de q es un negocio muy lucrativo para los paises (Erroneamente Llamados Desarrollados)

  • José García Álvarez dijo:

    Increimle ,como se manipulan las mentes de personas ignorantes ,que ante lo ya probado en la práctica ,solo por una dibulgación para dervirtuar y renegar lo que ya es un logro en el mundo.

Se han publicado 8 comentarios



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Julio César Hernández Perera

Julio César Hernández Perera

Médico cubano. Especialista de II Grado en Medicina Interna, Doctor en Ciencias Médicas, Profesor Titular.

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