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Fidel y el ajedrez (final)

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Cubadebate ofrece el final del libro inédito “Fidel y el ajedrez”, de Jesús G. Bayolo, uno de los grandes periodistas deportivos cubanos e historiador del juego-ciencia, como regalo por el cumpleaños 90 del líder histórico de la Revolución. “Cuba tuvo la gloria de aportar al mundo una figura como José Raúl Capablanca, que ostentaba el título de campeón mundial cuando nació Fidel, y para orgullo de los ajedrecistas su máximo líder también es un cultor del intelectual deporte.”

Vea las publicaciones anteriores de este libro de Jesús G. Bayolo:

Fidel y el ajedrez (I)
Fidel y el ajedrez (II)
Fidel y el ajedrez (III)
Fidel y el ajedrez (IV)
Fidel y el ajedrez (V)

El ataque Fidel

En la segunda partida con Terrazas nació la Variante Fidel.

En la segunda partida con Terrazas nació la Variante Fidel.

Así titula el GM holandés Gennadi Sosonko su artículo en una de las publicaciones de mayor importancia en el mundo especializado de las aperturas, el Year Book, exactamente en el número 70, correspondiente a 2004, y en el que aparecen también, entre otros, El Ataque Fischer en la Siciliana, El Sistema Kasparov, El Sistema Kramnik y El descubrimiento de Karpov en la Apertura Catalana.

Lo motiva una posición surgida en una partida del torneo Wijk aan Zee de ese año, en la que se plantea una Apertura de los Cuatro Caballos: 1.e4, e5 2.Cf3 Cc6 3.Cc3 Cf6 4. Ab5, y al tocarle su turno, con las negras, el GM esloveno Dusko Pavasovic, con 2605 puntos de ELO, hizo la jugada 4-… Ad6.

Recordemos lo escrito por Terrazas sobre su cotejo con Fidel, que le dio la vuelta al mundo: “Esta partida, si bien contiene indudables errores técnicos de apertura (como el desarrollo del alfil a 3D), refleja indudablemente el temperamento de su autor…”

Aquella fue un Gambito de Rey, que Fidel aceptó, y después de las tradicionales 1.e4 e5 2.f4 exf4. 3.Cf3, jugó la señalada como error técnico: 3-… Ad6. (Cuando Terrazas se refiere al desarrollo del alfil a 3D hace el señalamiento en el sistema descriptivo, ya en desuso, que equivale a Ad6).

Pues esa jugada se ha calificado como la Variante Fidel y se ha empleado en varias Aperturas y Defensas por ajedrecistas de talla. Ha cobrado vida sobre el tablero con cierta frecuencia también en la Ruy López: 1.e4 e5 2.Cf3 CC6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.De2 Ad6, apertura en la que se conoce como Patente Malaniuk en la Variante Arcángel. También en otras variantes de este planteo, la más temprana de ellas 3….Ad6 preferida por Ratmir Jolmov.

Sosonko pone ejemplos en los que se emplea la jugada a la inversa, es decir, con blancas (entonces Ad3). La razón por la cual Terrazas califica el lance como error técnico es porque en esa casilla el Alfil obstruye el avance del peón dama.

Pero en su artículo El Ataque Fidel, el Gran Maestro holandés expone que el conocimiento del ajedrez puede ser entendido en dos categorías, en una mano aquellos que siguen las normas clásicas del ajedrez y en la otra mano aquellos que establecen normas diferentes y que merecen ser investigadas.

Ese es el caso de la Variante Fidel.

Abunda Sosonko con una sentencia de Nimzowitsch, que era un apasionado de las jugadas poco comunes en las aperturas: “El ajedrez no es un problema matemático en el que se puede decir -Juegan las blancas y ganan”. Con esto nos manifiesta que hay mucho por explorar en jugadas que rompen esquemas, que se salen de lo tradicional y a primera vista suelen rechazarse.

Asegura el GM Silvino García que Ad6 en la apertura ha sido una fórmula valedera en muchas posiciones y recuerda que Quinito (MI Joaquín C. Díaz) se la jugó una vez y fue tablas la partida.

Del ajedrez a Fidel

Lázaro Bruzón, campeón munial juvenil en 2000.

Lázaro Bruzón, campeón munial juvenil en 2000.

Los éxitos del deporte cubano lo son también de Fidel Castro Ruz, que a fin de cuentas antes de la Revolución en Cuba hubo deportistas, pero no deporte. Como parte del Movimiento Deportivo, el ajedrez ha cosechado una cadena de triunfos, los cuales le entrega como suyos.

Vaticinó el Che cuando a penas si contábamos con Maestros Internacionales, que Cuba tendría Grandes Maestros y eso sería también obra de la Revolución. Cuba ha graduado 25 Grandes Maestros, comenzando por Silvino García en 1975, y ocho Grandes Maestras, a partir de Vivian Ramón en 1998, hasta 2016.

Vivian Ramón, primera Gran Maestra de Iberoamérica.

Vivian Ramón, primera Gran Maestra de Iberoamérica.

Estos títulos, los de campeón mundial juvenil que conquistaron Walter Arencibia (1986) y Lázaro Bruzón (2000), las medallas de oro olímpicas de Reinaldo Vera en Elista 1998 y Yaniet Marrero en Khanthy Mansiysk 2010, el quinto lugar de Leinier Domínguez en el Mundial de Trípoli (2004), el ELO de Leinier Domínguez, que lo ubica en la élite en el planeta, y las sobresalientes actuaciones de nuestros equipos olímpicos, son éxitos competitivos que el ajedrez dedica a Fidel.

Walter Arencibia, campeón mundial juvenil en 1986.

Walter Arencibia, campeón mundial juvenil en 1986.

De un ajedrecista a Fidel

Cuando en 1987 Joaquín C. Díaz ganó un grupo Premier en el Memorial Capablanca, con sede en Camagüey, y al tiempo una norma de Gran Maestro, la misma noche de los aplausos nos entrevistamos y ante la pregunta: -¿Dedicatoria de este éxito? , su respuesta, rápida y firme fue: -Al Comandante en Jefe.

Juaquín C. Díaz.

Juaquín C. Díaz.

Generalmente los ajedrecistas hacen dedicatorias al Che y a Capablanca, de modo que le inquirí inmediatamente: -¿Por qué? y me dijo: -Yo he tenido situaciones adversas y Fidel nos ha enseñado siempre a salir adelante.

La entrevista, con una introducción biográfica, fue publicada en Juventud Rebelde el15 de junio de 1987 y la reproduzco a continuación, como un homenaje además a Joaquín C. Díaz, fallecido el 11 de junio de 2015:

“Nunca es tarde…”

Veterano de los I Juegos Escolares, Maestro Nacional en un Campeonato Panamericano. Primer cubano en enfrentar a Karpov. Buen rendimiento olímpico. Su más grande alegría en ajedrez: héroe en triunfos sobre EE.UU. un 26 de julio. Primer cubano medallista de oro en Mundiales Estudiantiles. Ganó un Zonal. El salto de calidad. Famoso como jugador táctico.

Es rico el historial deportivo de Joaquín C. Díaz, quien acaba de ser protagonista de una verdadera hazaña el vencer norma de Gran Maestro en el XXII Capablanca In Memoriam.

Y si usted no es de esos aficionados que cuales émulos de Edel Casas se saben hasta los más mínimos detalles de cuanto esta relacionado con el juego de torres y alfiles, se enterará en este trabajo de cosas que le sorprenderán.

Esta historia hay que empezarla el cinco de enero de 1950 cuando nació Joaquín Carlos Díaz en la ciudad de Pinar del Río. Aprendió el ajedrez a la edad de 12 años, cuando comenzó los estudios secundarios, pues sus compañeros jugaban y eso lo motivó.

Los primeros pasos fueron más bien corriendo: le fue muy fácil el dominio elemental de la técnica y, cautivado, quedó definitivamente atrapado en las redes de la Diosa Caissa.

Quinito es un veterano de los I Juegos Nacionales Escolares (1963). Podía jugar en la categoría existente entonces Menores de 13, pero lo hizo en la de Menores de 16, defendiendo el tercer tablero. Recuerda que una de sus partidas fue tablas y ganó las restantes. Su equipo (Pinar del Río) ganó la medalla de oro.

Ajedrez magistral

En 1968 comienza a penetrar en el ajedrez magistral. Por haber finalizado entre los 15 primeros en la final del Campeonato de Cuba del año anterior, es incluido junto con otro joven de perspectiva, Julio Boudy, en el Campeonato Panamericano.

Tal certamen tuvo por sede a Varadero y fue el primer torneo internacional individual para Quinito. Ganó el ecuatoriano Olavo Yépez, pero Quinito y Boudy también obtuvieron éxitos, pues a modo excepcional se estableció un puntaje para la norma de Maestro Nacional –título propio de los Campeonatos de Cuba- y los dos jóvenes cubanos llegaron a la magistratura. También en 1968 debutó en los Capablanca.

El Mundial Juvenil de Karpov

Un gran año fue para Quinito 1969. A principios ganó en su único intento el Campeonato Juvenil de Cuba, y asistió al Mundial Juvenil de Estocolmo, Suecia, en el propio año. Registró allí la mejor actuación de un cubano hasta ese momento, al lograrse por vez primera la clasificación para el Grupo A.

Ahora los mundiales juveniles, como casi todos los torneos de la FIDE con masiva participación, son por el Sistema Suizo, pero antes todos eran con grupos clasificatorios y finales.

El pinareño ganó su grupo eliminatorio empatado con Lothar Vogt, de la RDA, hoy Gran Maestro. Sólo clasificaban dos en cada grupo. En el suyo quedó fuera, entre otros, el hoy GM búlgaro Eugeni Ermenkov. Y por curiosidad sepa que entre otros grupos se quedaron sin clasificar nombres tan conocidos hoy como los de Werner Hug –campeón mundial juvenil al año siguiente- Eugenio Torre, Juan Manuel Bellón y Kenneth Rogoff.

Joaquín C. Díaz fue el primer cubano que enfrentó a Anatoli Karpov, porque ese precisamente fue el mundial en el que Karpov se convirtió en Príncipe del Ajedrez. ¡Ganó la final con 10 puntos de 11 posibles!, invicto. Subcampeón quedó Adorjan.

Le pido que recuerde su encuentro con Karpov: “Me ganó muy fácil, en la última ronda, cuando ya él era campeón. Sacó tres puntos de ventaja al segundo lugar”.

En ese torneo Quinito terminó onceno: le ganó al escocés McKay y a Oscar Castro; entabló con Adorjan, Kaplán, Andersson y Vogt.

En olimpíadas

Batallar en tres Olimpíadas tiene nuestro biografiado: Lugano-68, Sieguen-70 y Skopje-72. Siempre fue como suplente, y su saldo es positivo: 25 partidas jugadas, nueve ganadas, nueve talas y siete perdidas, para el 54 por ciento. Su mejor Olimpiada fue la de la ciudad yugoslava de Skopje, en la que tuvo tanta actividad como un regular; diez partidas, y de ellas sacó siete puntos, para el 70 por ciento. Concluyó invicto.

La primera victoria sobre EE.UU.

En el Campeonato Mundial Estudiantil de 1972, que tuvo por sede a Graz, Cuba tuvo su mejor actuación hasta ese momento, clasificándose por vez primera en el Grupo A. Finalizó en octavo puesto.

Un especial recuerdo guarda el vueltabajero de esa lid: coincidió que el 26 de julio tocaba enfrentar el equipo norteamericano, de superior nivel de juego que el nuestro, Cuba alineó con Román, Barreras, Quinito y Guillermito, quien asistía como segundo suplente.

La sesión normal terminó con punto y medio por bando y una sellada. Román entabló, Barreras perdió y Guillermito ganó. Joaquín C. Díaz jugaba en el tercer tablero con James Tarjan. El cotejo quedó sellado en posición inferior para el nuestro… virtualmente perdido.

Toda la noche se la pasó Quinito analizando la posición y descubrió que su jugada sellada era fortísima, como se dice en el argot ajedrecístico una bomba y que su rival para imponerse tenía que encontrar las jugadas precisas…

Fue a reanudar la partida. Tarjan, pensando que estaba ganado como parecía a simple vista, no había dedicado tiempo al análisis y le sorprendió la jugada bajo sobre. Comenzó a “comerse” el reloj y no encontró la continuación exacta. Quinito fue haciendo jugadas buenas unas tras otra y Tarjan, desconcertado, fue cediendo en la posición hasta que tuvo que rendirse.

Así, Cuba logró en nuestra fecha nacional el primer triunfo ajedrecístico en competencia ajedrecística de cualquier nivel sobre Estados Unidos y Quinito fue excepcional héroe de esa victoria. Por eso opina: “Ha sido mi alegría más grande en el ajedrez”.

Primer medallista de oro en estudiantiles

En el Mundial Estudiantil siguiente, Tesside-74, Cuba no pudo superar su actuación anterior, pero hubo una noticia de altos quilates: Joaquín C. Díaz se convirtió en el primer cubano en ganar medalla de oro por su actuación individual.

Finalizó invicto con 10,5 puntos de 13 posibles, el 80 por ciento de efectividad, y superó entre otros terceros tableros al entonces campeón mundial juvenil Alexander Beliavski, quien rindió para el 77 por ciento. Fue esta la última de las muchas “Olimpíadas” estudiantiles que jugó.

También en el 74…

Otra lid por equipo jugó en 1974, el Campeonato Centroamericano y del Caribe, en El Salvador. Fue tercer tablero. Tuvo el mejor por ciento de efectividad de todo el equipo cubano… y fue el único que no ganó medalla de oro individual. Quinito ganó todas las partidas, menos tablas con el mexicano Benito Ramírez, quien tuvo resultado al carbón que él y recibió el oro por conducir las piezas negras en el enfrentamiento personal.

Ganó un Zonal

República Dominicana acogió los Torneos Zonales de 1975. Los ganadores de cada grupo irían a los Interzonales. Cuba presentó a cuatro ajedrecistas, Maestros Nacionales. Los cuatro se hicieron Maestros Internacionales.

Un grupo fue ganado por Quinito, seguido por Carlos Cuartas y Julio Boudy. Curiosamente, Boudy y Quinito se hicieron MN y MI en los mismos torneos. El otro grupo lo conquistó Oscar Castro y además se hicieron MI Denis Verduga, Juan Fernández y Ciro Fernández. Otra coincidencia: Verduga y Quinito vencen sus primeras normas de GM 12 años después en el mismo torneo, el XXII Capablanca In Memoriam.

Participó en el propio año en el I Torneo de Campeones de Centroamérica y el Caribe, en Guatemala. Finalizó invicto con diez puntos de 12, pero quedó subcampeón. Ganó con 10.5 el mexicano Marcel Sisniega.

En un Interzonal

Uno de los pocos cubanos que ha jugado en un Interzonal es Joaquín C. Díaz. Los otros: Eleazar Jiménez, Francisco J. Pérez, Guillermo Estévez, Guillermo García, Amador Rodríguez y Jesús Nogueiras.

Le tocó el Interzonal de Bienne, Suiza-76, el más fuerte torneo en que se ha visto. Quedó último entre los 20 participantes. Había 14 Grandes Maestros. Sólo pudo hacer 2,5 puntos. Ni antes ni después, nunca había recibido semejante paliza.

Ganó Larsen con 12,5 seguido por Petrosian, Tal y Portisch, con 12. Smislov, Byrne y Hubner hicieron 11,5. Quinto fue el causante de que Smislov no disputara un puesto por la clasificación al entablarle una maratónica partida en las postrimerías del certamen.

Un salto

Vamos a dar ahora un salto en el tiempo, que se corresponda con el salto de calidad en Joaquín Carlos Díaz. Desde el Torneo Internacional XXX Aniversario del Granma, en julio del pasado año en Manzanillo, lleva siete competencias, en las que ha concluido primero o segundo.

Terminó segundo en la citada lid, primero en su grupo de la Semifinal Nacional, primero-segundo con Vélez en la Primera Liga; primero-tercero con Walter Arencibia y Jorge Armas en la Liga Superior; segundo –subcampeón de Cuba- en el match de desempate, segundo en el Memorial Céspedes y primero en el Premier II del Capablanca.

En este último año competitivo ha jugado 84 partidas, de las que ha ganado 35, entablado 45 y perdido sólo cuatro, para un altísimo 68,3 por ciento de efectividad.

Plática

Acaba de recibir el gigantesco trofeo por su éxito en el Capablanca. Es el cuarto cubano que gana un grupo Premier, después de Guillermo García, Amador Rodríguez y Jesús Nogueiras, (la victoria de Joaquín C. Díaz fue publicada en JR el 2 de julio de 1984).

En la habitación 207 del hotel Camagüey se origina esta plática:

-Es de suponer que siempre aspiraste a ser Gran Maestro.

-Cuando muchacho, fue lo primero que pensé. Hasta llegué a soñar con ser Campeón Mundial. La realidad me dijo pronto que hasta lo primero era muy difícil, y fue este año que objetivamente me sentí con posibilidades de llegar a la norma de Gran Maestro.

-¿Cuándo venciste por vez primera a un GM?

-En el Capablanca de 1972, en Cienfuegos, gané al holandés Johanes Donner. Entonces enfrentar a un GM era para mí una lucha deseada, por el desnivel de juego que tenía en relación con ellos.

-Eres, entre nuestros jugadores, el más difícil para los GM cubanos…

-Con excepción de Nogueiras. La ganaba antes, pero no he podido vencerlo después que es Gran Maestro.

-A Guillermo García le aventajas 5-2…

Guillermito es uno de los ajedrecistas más fuertes que he enfrentado. Las partidas han sido muy tensas. Es muy difícil vencerle. Entre los mejores resultados que he tenido están esas partidas.

-¿Cuál consideras tu mejor partida hasta el momento?

-La que le gané al soviético Andrei Sokolov en el torneo de Lublin, Polonia, de 1983, que fue ganado por el propio Sokolov y en el que quedé tercero. Hice 7,5 de 13.

-Además de los torneos sobre los que ya hemos platicado, ¿distinguirías alguno entre los que has ganado?

-El II Magistral Juventud Rebelde, en 1976, en el que triunfé por encima del GM sueco Ulf Andersson.

¿Has llegado tarde a la primera norma de GM?

-No tanto. Tengo 37 años, y esa no es edad avanzada, sino madura para el ajedrez. Lo importante es no sentirse vencido… y me siento joven. Entre los 12 mejores ELO del mundo, sólo cuatro tienen menos de 30 años y hay algunos muy veteranos, que se mantienen en los primeros planos. Entre los longevos está el ejemplo de Smislov, pero además, Tal, Korchnoi, Portisch…

-Además del grado máximo de la FIDE, ¿qué otra aspiración tienes?

-Con ambición, es decir, con ánimo de triunfo, se pueden lograr éxitos… y yo tengo muchas aspiraciones. Además de conquistar el pergamino de GM, volver a integrar el equipo olímpico. Cuando me quitaron lo creí una injusticia y espero ganarme otra vez el puesto. Siempre he jugado bien las competencias por equipos.

-Ahora tenemos dos Maestros Internacionales con normas de GM. ¿Crees que Reinaldo Vera complete su título antes del plazo, que expira a mediados de 1989?

-Estoy convencido de que lo hará. El tiene real fuerza de Gran Maestro.

-¿Qué otro cubano ves con posibilidades?

-Walter Arencibia, campeón mundial juvenil y campeón nacional. Tiene excelentes condiciones y a su gran talento une cualidades personales de modestia y sencillez que me llevan a admirarlo. Seguro que será Gran Maestro.

-Si Vera, Walter y tú llegaran pronto a GM, tendríamos ocho para la Olimpíada de Grecia en 1988, y sería muy difícil conformar el equipo…

-Pienso que el equipo no se puede confeccionar por títulos, sino por rendimiento. Sin desconocer la experiencia, pero teniendo como principal premisa los resultados de los aspirantes en el momento de hacer la selección. En Cuba hay tres jugadores que están por encima, Nogueiras, Guillermito y Amador, y no es porque sean Grandes Maestros, sino porque tienen los mejores resultados.

-Tienes fama en el mundillo ajedrecístico, desde hace años de ser un jugador táctico…

-Mi Talón de Aquiles ha sido la teoría. He jugado con la imaginación. Me gusta el juego de ataque y he tenido facilidad para las combinaciones, pero ahora juego un poco más clásico, he adelantado en la teoría y no tengo que crear tanto como antes, aunque no dejo de lado la fantasía. Quizás ahora soy más peligroso que antes, porque tengo más madurez.

-¿Qué es lo que más te gusta del ajedrez?

-Realizar una excelente combinación, y ahora también veo belleza en encontrar la mejor jugada, la correcta, en una posición.

-¿Lo que más te disgusta?

-Es poco original decir que perder. Ahora me disgusta mucho hacer tablas. Quiero ganar cada partida.

-¿En qué momento del torneo pensaste en la norma de GM?

-Desde la primera ronda sabía que iba a tener buena actuación. El puntaje para GM es muy elevado y se agravó al caer de categoría el torneo. Comencé a luchar mirando la norma de GM después que le gané a Armas en la décima ronda. Entonces tenía que hacer 2,5 de tres.

-¿Cuál fue tu mejor partida en el torneo?

-Jugué varias buenas, con Armas, con Estévez, con Sieiro, pero la más importante fue la que le gané a Frey.

-¿Tu favorito entre Kasparov y Karpov?

-Karpov. Los matches anteriores Kasparov los ganó por la mínima. Karpov puede recuperarse y triunfar esta vez.

-¿Dedicatoria de este éxito?

-Al Comandante en Jefe. Yo he tenido situaciones adversas y Fidel nos ha enseñado siempre a salir adelante”.

Fidel, conferencista de ajedrez

AJE- PASIÓN DE._.-1

Fidel Castro Ruz participó mediante el teléfono móvil en una conferencia que ofrecí en Venezuela en 2012, teniendo como base este libro, llevado a multimedia. ¿Cómo ocurrió tan relevante suceso?

La historia comienza cuando la obra audiovisual fue presentada por los autores (Armando Sánchez tuvo a su cargo la parte técnica) en el ciclo de conferencias ofrecidas como parte del XLVII torneo internacional Capablanca In Memoriam, que tuvo por sede al habanero hotel Riviera en mayo de 2012.

Se organizaba en Venezuela la quinta edición del torneo internacional Douglas Martínez y para gestionar la asistencia de Grandes Maestros cubanos viajó a La Habana el organizador de ese certamen, Hugo Martínez, hermano de Douglas.

Me invitó Hugo para ofrecer en la lid venezolana lo mostrado por la multimedia, pero en forma de conversatorio y me pidió que además abordara la figura del Che en el ámbito ajedrecístico. Así nació la conferencia Fidel, el Che y el ajedrez.

El V torneo Douglas Martínez se disputó del 25 al 30 de octubre de 2012 en Guarenas, estado de Miranda. La figura más notable en lidia era el cubano Lázaro Bruzón (2717 puntos ELO), pero ganó el ruso Alexander Rajmanov (2592) con 19 puntos en nueve rondas, lo cual solo puede ser posible por la nada convencional fórmula de puntuación empleada: tres por victoria, uno por tablas y cero por derrota.

Ya sabemos quien ganó, pero todavía no quién es ese al que le han dedicado el torneo. Pues bien, Douglas Martínez Pateti, hijo de Hugo y de Carmen, nació el cinco de julio de 1971 y falleció el 25 de julio de 1997. No solo destacó como jugador de ajedrez sino que en sus 26 años cautivó a todos con su afable y filosófica personalidad. Fundó un club y una liga de ajedrez, en su interés por masificar el noble juego, que llevaba en la sangre. De su inteligencia y osadía da fe el hecho de que al morir estudiaba dos carreras, Ingeniería Industrial y Derecho, en universidades distintas.

Conocidos estos antecedentes, podemos acercarnos al centro de la historia. Una vez en Guarenas, en cuanto supe fecha y hora de la conferencia (27 de octubre a las 4:00 de la tarde), invité mediante un correo electrónico a nuestro embajador en Caracas, Rogelio Polanco Fuentes.

Llegó el sábado 27. Al mediodía yo había hecho algunos apuntes de lo que no se me podía olvidar decir. Fue entonces cuando se me ocurrió que estando en Venezuela no podía dejar de mencionar a Bolívar y su vinculación con el ajedrez. Doblé la cuartilla en cuatro y me la eché en el bolsillo de la camisa.

Me visitó desde Caracas mi amigo René Tamayo León, periodista de Juventud Rebelde, entonces corresponsal en la tierra bolivariana. Como no se podía quedar, le adelanté lo que sabía hasta entonces, para su nota periodística…

Llegó la hora. Esa tarde no había ronda del torneo. Los organizadores habían promovido la actividad y asistieron más de 200 personas de diversas nacionalidades, incluyendo a un numeroso grupo de la misión deportiva cubana, quienes con sus pulovers rojos le ofrecían gran colorido al escenario.

Como sufría de un severo pie diabético, me auxiliaba de una muleta para mi pierna derecha. El detalle tiene que ver, porque debido a ello no estaba muy cómodo en mi asiento frente al micrófono y eso hizo que me olvidara… de la cuartilla doblada en cuatro, que había preparado como guía.

Para no interrumpir su desempeño en el torneo, no le recordé a ninguno de mis compatriotas ajedrecistas el acto que era el único motivo de mi presencia allí. Por eso cuando a punto de empezar a hablar llegaron los Grandes Maestros (y Grandes Amigos) Walter Arencibia, Juan Borges y Reinaldo Vera, no solo me alegró, sino que me hizo sentir bien seguro.

Por el cumplimiento de responsabilidades diplomáticas y gubernamentales no estaba Polanco al inicio, pero llegó poco después en compañía de su esposa, Mabel, y sus dos hijos. Los presenté de inmediato y recibió una ovación….

Había comenzado hablando de Bolívar, quien, dicho sea de corrido, hasta donde yo sé, es el primer humano en recomendar la enseñanza del ajedrez en las escuelas, lo cual hizo en 1825. Luego abordé la presencia de Fidel en el ajedrez y finalmente la del Che. Consumí un par de horas.

Rogelio Polanco, a mi lado, me pidió la palabra y trasmitió a los presentes un saludo personal del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, lo que provocó un estallido de júbilo. Luego les habló sobre mí y de nuestras experiencias en Juventud Rebelde, cuando él era director.

Hubo algunas preguntas de los asistentes y justo cuando dábamos por terminada la charla, mientras tanto compatriotas como anfitriones y otros se acercaban para una foto o algún comentario con el Embajador, sonó su celular. -Es el Comandante, dijo Polanco y todos los que le oyeron quedaron estáticos, como si en efecto hubiera entrado Fidel.

Le preguntó que cómo había quedado la conferencia, algunos datos del conferencista, así como algo de lo que había expresado sobre él. Polanco le contó a grandes rasgos. Inmediatamente Fidel comenzó a hablar sobre el Che y el ajedrez. Entonces Rogelio Polanco le dijo: -Voy a amplificar, Comandante…

Y con voz enérgica el Embajador cubano en Venezuela fue repitiendo las palabras de Fidel, cual auténtica conferencia sobre el Che y su amor por el ajedrez. El público, en absoluto silencio, parecía hechizado ante aquel acontecimiento mágico e inesperado. Duró poco más de un cuarto de hora. El diálogo de Fidel terminó con un cordial saludo para los presentes.

Otra vez ovaciones y derroche de emoción. Los que estaban en aquel amplio salón habían ido a escuchar sobre Fidel y terminaron oyendo palabras que dictaba el propio Fidel Castro.

En cuanto tuve la primera oportunidad contacté con René Tamayo León para contarle lo que en modo alguno podía haber hecho cuando nos vimos horas antes. El miércoles 31 Juventud Rebelde publicó su reportaje de una página fechado en Caracas con el título Ajedrez: pasión de estadistas y el siguiente sumario ¨Intercambia el líder histórico de la Revolución Cubana con participantes en el V Torneo Internacional de Ajedrez Douglas Martínez, de Venezuela, durante la conferencia magistral Fidel, el Che y el Ajedrez, del periodista cubano Jesús G. Bayolo¨.

Aquí podría concluir, pero voy a sumar unos párrafos más para decir que mi primera visita a Venezuela no transcurrió solo en Miranda, sino que tuvo dos incursiones en Caracas, precisamente debido a esta conferencia, porque los directivos de la Misión Deportiva Cubana me pidieron que la repitiera dos veces en la capital.

La primera de ellas fue en un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), lo que en Cuba sería un policlínico… bueno, un gran policlínico, que tiene la característica de ser atendido por cubanos, y que fuera inaugurado por el líder bolivariano Hugo Rafael Chávez Frías, quien a la sazón recibía asistencia médica en Cuba.

Por motivos del tráfico llegué tarde al teatro del mencionado CDI, que estaba abarrotado de internacionalistas cubanos. Como no uso diapositivas ni leo, yo no sé decir dos conferencias iguales. Quería acabar rápido, no por mí, sino por quienes llevaban dos horas esperándome, pero nada de eso… todos querían saber más y más sobre Fidel, el Che y el ajedrez.

Llegado el momento de las preguntas, me pidieron una anécdota ajedrecística que los vinculara a ambos. Entonces les dije una que no está en esta obra, porque no tengo la certeza de que sea cierta. Es una de esas historias que se trasmiten oralmente y no se sabe si cuenta la realidad o constituye una leyenda. Entonces hice el siguiente trato con aquel querido auditorio: ¨Se la cuento, pero nadie puede asegurar que yo dije que era real¨.

¿Qué no me la pidieron otra vez en la segunda charla caraqueña? Luego del mismo sermón la hice, y con la anécdota, cierta o incierta, concluyo:

Cuentan que a inicios de los 60, Fidel citó a los principales dirigentes de la Revolución para las dos de la madrugada. Cuando se acercaba la hora fueron llegando, mientras Fidel y el Che estaban sentados tablero por medio disputando partidas de ajedrez, que ganaba el Che. El reloj marca las dos y el Che gana, pero Fidel vuelve a colocar las piezas sobre el tablero…

Todos se miran y temiendo que el duelo ajedrecístico se extienda demasiado, Raúl Castro y Ramiro Valdés urden un plan: Ramiro se sienta al lado del Che y le molesta por debajo de la mesa con su bota… El Che alza la cabeza y ve detrás de Fidel a Raúl, quien le hace dos señas, una para el reloj y la otra pasándose el dedo índice por el cuello, señal inequívoca de que debía perder. Mientras, Fidel no levantaba los ojos del tablero.

El Che tomó la seña y pocas jugadas más tarde dejó una pieza en el aire, tras lo cual inclinó su rey. Entonces Fidel alzó la vista y dijo: -Bien, compañeros, vamos a comenzar la reunión.

Bibliografía

Un encuentro con Fidel (Gianni Miná),

El ajedrez en Cuba (José Luis Barreras),

Fidel y el deporte (Mario Torres),

Year Book (Autores varios).

Revistas: Jaque Mate, LPV y Cuba. Archivo del autor.

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  • José Román dijo:

    He disfrutado muchísimo toda esta serie de artículo. Y la última anécdota creo que debe ser muy real, si nos atenemos a lo que contó una vez el Gabo sobre la pasión por la victoria de Fidel Castro. Gracias a Jesús y a Cubadebate.

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Jesus G. Bayolo

Jesus G. Bayolo

Es periodista e historiador del ajedrez, toda una autoridad del tema en Cuba.

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