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Para conectar desde los sentimientos (II parte)

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Monte de las banderas frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana. Foto: Kaloian Santos Cabrera.

Monte de las banderas frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana. Foto: Kaloian Santos Cabrera.

La publicación en Cubadebate del artículo: «Para conectar desde los sentimientos», suscitó más de ciento diez comentarios, muestra del interés que despiertan entre nuestro pueblo los temas asociados a la defensa de la cultura e identidad nacionales. Casi todos pidieron extender este debate hacia escuelas y universidades, con el propósito de consolidar una espiritualidad que nos identifica como cubanos y nos hace únicos —chovinismo aparte— en este convulso Planeta que habitamos. Pero dialogar implica compromiso y, sobre todo, escuchar; no como un mero ejercicio de educación formal, sino con el oído en el alma de la gente, como lo ilustran con la obra de su vida José Martí y Fidel Castro. Esa actitud de aprehender el espíritu del país, nace de la vocación de servirlo en la más estrecha comunión con sus sectores humildes, con los más necesitados, razón de ser de los revolucionarios. Martí lo definió en un verso: «Con los pobres de la tierra / quiero yo mi suerte echar»; Fidel, parafraseando a Abraham Lincoln: «Esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes…».

No pocos se quejan de la existencia de funcionarios que agravan las dificultades que vivimos, cuando prestan oídos sordos a críticas o soluciones presentadas en uno y otro lados, desconociendo el reiterado llamado del presidente Raúl Castro «…a mantener los oídos y los pies bien puestos sobre la tierra». Se convoca a hablar con la voz del pueblo y a dar riendas sueltas a la creatividad de un país que ha sabido derribar los ídolos de barro. Resulta paradójico que la sabiduría depositada por la revolución en sus frutos más valiosos, que son la cultura e instrucción adquirida por sus hijos en el más duro bregar de estos casi sesenta años, se subestime por burócratas que con su actuar niegan la esencia de nuestra democracia: la participación popular, sin percatarse de que con ello contribuyen a alimentar un ser apático, indiferente ante los problemas sociales.

No pocos de los que tuvieron el privilegio de vivir en etapas anteriores de nuestro proyecto emancipador, lo ven con dolor en inminente peligro debido a errores internos y a la horadante labor de nuestros enemigos, apoyados por los nuevos anexionistas «…y paradójicamente, también por no pocos directivos que con su actuación dejan mucho que desear». Se pide asumir la batalla con optimismo, despojados de triunfalismo y con un espíritu crítico, para cambiar lo que tenga que ser cambiado y a los que tengan que ser cambiados. «La democracia participativa no es una mera consigna, tiene que realizarse mediante su concreción real, con la más amplia participación y la disposición de cuadros, directivos y jefes de todas las esferas, a escuchar, asimilar y procesar lo que el pueblo exprese por muy duro que pueda ser»—apuntó Arturo Menéndez.

Prima el enfoque de preservar nuestra economía orientada hacia lo social desde todas sus expresiones, incluido el sector privado, libre de la malsana competencia en la que se impone hasta la violencia en nombre de las leyes del mercado. Los valores, entonces, podrán ser inoculados mediante el ejemplo cotidiano de hombres y mujeres que asuman la guía en la solución de este desafío. «La gran batalla que tenemos que lidiar y lidiar bien está en el campo de la ideología sin dejar de atender por supuesto la económica»—es una idea que se repite como preocupación por el futuro de una mayoría que aboga por no perder las esencias de lo que hoy somos.

Un punto que acaparó criterios diversos fue el relacionado con la pirámide invertida. «Un delincuente o un corrupto tienen mayor capacidad económica que un graduado universitario o que el obrero de una fábrica: ¿a qué modelo pensamos que mirarán buena parte de nuestros jóvenes?»—se preguntaba un lector. Las plazas de Cuba se abren el 1.º de Mayo al apoyo irrestricto de la obra revolucionaria; pero durante el resto del año muchos de esos espacios públicos caen en manos de los reguetoneros más vulgares: ¿acaso no se ven las imágenes de tanta degradación social de la cual son ellos la vanguardia?, ¿quiénes los favorecen o protegen? «El colectivismo ha cedido el espacio al individualismo: ¿de quién o de quiénes es la responsabilidad?, ¿será sólo la masa la responsable? Son muchas las interrogantes y las causas debieran analizarse al mismo tiempo que las consecuencias»—insistió para que meditemos todos.

Dorita Águila Morejón coincide con Abel Prieto en la necesidad de defender nuestra cubanía mediante una educación cultivada desde la cuna y la escuela primaria, que forme un ser crítico ante esos “…programas caóticos de baja factura, en los que el ser humano se convierte en marioneta”. Estrella Fermín añadió que “…los cambios y el progreso van donde está el dinero; el dinero va donde está el consumismo; el consumismo se lleva las ideas, la modestia, la humildad de las personas; ya después se piensa […] con el dios dinero que va donde está el poder fuerte. Todo es un mecanismo maquiavélico. Desde lo comercial todo se estudia, desde cómo penetrar las mentes para […] vender y vender; las personas se vuelven individualistas, es así el sálvese quien pueda […]”; luego hace un llamado en el que vale la pena detenerse: “…que el dinero no nos deslumbre y tengamos los pies sobre la tierra sin perder la ternura […]. Y que con la tecnología los jóvenes no sean esclavos de las cajas plásticas, los juegos y las series, de estar más tiempo del debido en las redes sociales y que inviertan su tiempo compartiendo al aire libre. […]. Que los jóvenes empleen su tiempo en leer libros y en disfrutar —no solo de manera virtual, sino con calor humano—, de unas risas compartidas entre amigos. Solo así seremos más libres e inteligentes”.

La cultura del consumo, de valores puramente mercantiles, pretende convertirnos en esclavos del capitalismo y necesita de un individuo que no piense ni cree para que compre la música dispuesta para él, el cine dispuesto para él, la ropa dispuesta para él, e incluso las opiniones dispuestas para él, que cada vez con mayor frecuencia pone en boca de los famosos, esos modelos “paradigmáticos” que forman parte de la seudocultura fomentada por el neoliberalismo. Esta guerra le ha cercenado el futuro a muchos, convertidos en zombis por un discurso subliminal que cobra fuerza en el orden de los símbolos y es multiplicado por las nuevas tecnologías presentadas como fetiche, como la voz de Dios, para intentar someternos al llamado de las grandes transnacionales.

Jesús López Martínez opinó que un centro educacional en el que faltan maestros y profesores y hay que echarle mano a cualquiera, no existen condiciones para dar esta batalla cultural; aprecia que todavía hay mucho que caminar en la solución de ese dilema y recomendó pensar en cómo salvamos nuestra educación en el siglo XXI.

Omelio Rivero Villavicencio coincide en que la denominada «cultura de masas» penetra la vida del país; pero discrepa de quienes afirman que lo que hoy se vive es solo resultado de ello. Otros factores no menos importantes —según su punto de vista— nos dañan: «…la radio y la televisión se han hecho eco de elementos culturales foráneos potenciándolos por encima de los autóctonos. Creo que la mayor cultura de la resistencia debe empezar por casa, es necesario crear espacios que motiven a que nuestros jóvenes visiten y que tengan una variada programación cultural que sea de su gusto. La cultura debe estar estrechamente relacionada con la base económica, a ella responde y a ella se debe. La construcción del socialismo no solo es política sino cultural, es por allí por donde nos pueden penetrar, es por donde más débil estamos»—aseveró.

Recientemente en el espacio de debate Dialogar, dialogar, que conduce el joven pensador Elier Ramírez Cañedo, se habló de la preocupación ante la invasión de nuestras calles por la bandera estadounidense, exhibida por personas que allí se calificó de marginales, como evidente expresión del influjo de una cultura hegemónica generadora de presión en el orden simbólico.

Hubo una época en la que resultaba inconcebible que la cultura de Estados Unidos secuestrara valores identitarios en países como Japón, la India, o del Medio Oriente, con tradiciones milenarias muy fuertes. Cómo creer entonces que su influencia no llegaría hasta nosotros, que estamos tan cerca; de hecho, a Cuba no le pasó como a la URSS y Europa del Este que mantuvieron un distanciamiento estéril y acrítico que a la larga resultó contraproducente, pues la conexión cultural perduró aquí cuando eran inimaginables las relaciones políticas. Sin embargo, el uso de tales atributos de manera individual no es el mayor de nuestros problemas: en esta guerra de símbolos hay entidades que parecen vagar desorientadas, quizás por la falta de cultura o por la mediocridad de algunos de sus especialistas, y ello genera gran confusión y hace más compleja la batalla.

La guerra fría la ganaron los modelos vendidos por el capitalismo. Hollywood ha tenido y tiene un protagonismo fundamental. Y no es que los productos vengan de Estados Unidos: la cultura estadounidense, la legítima y enriquecedora del patrimonio universal, de la que mucho se ha nutrido Cuba para bien de su espiritualidad, está siendo también avasallada por la denominada «cultura de masas», que alimenta la banalidad más ramplona, la idiotez. El neoliberalismo nos quiere conducir, como corderitos, hacia el matadero de nuestras identidades. Lo necesita para imponerse.

Y para enfrentarlo, y de paso acabar con el lastre de una mentalidad obsoleta que obstaculiza las transformaciones en curso para enriquecer el socialismo, es preciso evitar que los revolucionarios cubanos se formen con los parámetros de una infancia permanente, apoyados en supuestas verdades absolutas ya dichas, lo que implica edificar un ser crítico, capaz de pensar por sí mismo y de contribuir a levantar el país con la confianza de que un mundo mejor es posible.

Estos retos llaman al diálogo de nuestra cultura y de nuestra historia, desde la diversidad más inclusiva, con las bases populares que sostienen la revolución. No puede haber salida a nuestros problemas económicos que no entrañe el protagonismo directo de esos sectores y su beneficio. Si esa vocación social se interioriza como concepto medular por parte de la dirección gubernamental que tomará el batón en el 2018, y se mantiene como un principio de la práctica cotidiana de la nación, el capitalismo no encontrará nunca el camino de regreso, sin importar cuánto intenten maquillarlo los enemigos de siempre y los que se suman hoy. Y en ese empeño los intelectuales debemos convertirnos en combatientes; ese es el mayor legado de Martí, Fidel y Raúl: combatir permanentemente del lado del pueblo.

Alguien comparó no hace mucho el nuevo escenario de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba con un juego de ajedrez. Si partimos de ese presupuesto, cada vez que la Casa Blanca dé un paso, tendríamos que responder con otro, y no es el caso. Los sucesivos gobiernos norteamericanos son responsables de una política beligerante que debe ser desmontada; nosotros no agredimos ni dañamos a nadie; por el contrario, en las más adversas condiciones de bloqueo económico y financiero nos constituimos en paradigma universal de la solidaridad. En realidad —para continuar hablando en términos deportivos—, se trata de una pelea de boxeo entre dos sistemas políticos antagónicos, inconciliables; primero fue en la larga distancia; Carter y Clinton la llevaron hasta la mediana; Obama vino a Cuba a hablarnos en español y mirándonos a la cara nos dijo: ahora es en la corta. Y, como es sabido, en el cuerpo a cuerpo gana el de mayor resistencia, técnica y dominio de sus propias facultades.

En este llamado a construir desde la cultura, resulta imperioso acabar con el academicismo que ha aislado a no pocos intelectuales de las bases populares; la pelea se gana en la comunidad. ¿Cuántos vamos a las escuelas formadoras de maestros y las facultades pedagógicas? ¿Cuántos contribuimos en los barrios? Muchos responderán: “Yo”, pero no es suficiente ni el esfuerzo está adecuadamente articulado. Un segmento de la población cubana no conoce su historia ni la universal, ni les interesa; otro no tiene noción de la cultura más allá de los shows de Miami contenidos en el paquete semanal y del reguetón.

Hay muchas razones, larguísimas de explicar; debemos repensarlo todo. Disponemos de un contexto de participación colectiva, que podemos levantar como escudo contra estos fenómenos. En las últimas reuniones celebradas en la Uneac y la AHS, nuestra vanguardia artística e intelectual ha reclamado un trabajo articulado, sin incoherencias, de todas las instituciones y organizaciones revolucionarias, que cierre el paso a la toma de decisiones culturales por parte de quienes tengan una mentalidad colonizada —aunque ni ellos mismos se den cuenta. Si el Instituto Cubano del Libro, el ICRT, el Icaic, los maestros, nuestros “paquetes” (Mimochila y Paqueteduque), la Juventud, la FEEM, la FEU y los instructores de arte, trabajan coordinadamente para que los niños y jóvenes amen la historia de Cuba, no cabe duda de que tendremos éxito.

Incluso tenemos que ser capaces de copar con ideas atractivas el entorno natural del ejercicio de pensamiento más espontáneo que debate en Cuba hoy los asuntos del país: la sala y el comedor de nuestras casas, en la intimidad de la familia.

Urge pasar a la ofensiva con creatividad. En los tiempos que corren no basta escribir un libro, hay que salir a dialogar con sus ideas, repensar cada día cómo construir el consenso sobre la base de preservar la unidad nacional, con la cultura como centro, pues si se pierde la cultura se pierde la soberanía, como dijo un lector con palabras sabias. Necesitamos mirar al mundo con ojos nuevos, enriquecer la teoría del socialismo, pues no hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria; pero desarrollar un debate masivo pasa por conquistar corazones desde la razón, en la misma medida en que hacemos ciencia. Si no llegamos al alma de la gente, una élite aplaude, pero solo habremos logrado palabras que el viento y el tiempo se encargan de pulverizar. Y hay que marchar hombro a hombro con los jóvenes, intercambiar con ellos, no con el dedo levantado, sino en una comunicación aportadora en ambas direcciones.

Para René Francisco Cañizares González, “…conectar desde los sentimientos sería identificar y evaluar el caudal de nuestras reservas morales e incorporarlas como herramientas del trabajo diario en el esclarecimiento y exaltación de los logros innegables que representan las conquistas de la revolución, y desde su defensa conseguir cada vez más combatientes leales, inteligentes y dispuestos a cualquier sacrificio en el empeño por derrotar a los portadores de los cantos de sirena que pretenden convencernos de que olvidar la historia sería el primer paso para la liberación que nos prometen. La historia es sagrada y en ella encontraremos las respuestas a todas nuestras inquietudes. Este artículo […] y otros muchos que han venido apareciendo en nuestra prensa digital —lamentablemente no bien divulgados— constituyen un ejemplo de lo que nuestra intelectualidad de vanguardia puede construir para el esclarecimiento de todos”.

Otro lector, por el contrario, se muestra escéptico: “Buen artículo, al fin se lee algo que de verdad toca el problema central del futuro cubano. Lo triste al finalizar su lectura es que, desgraciadamente, es más de lo mismo: muchas preguntas y ninguna respuesta”.

“De pensamiento es la guerra que nos hacen, ganémosla a pensamiento” —fue el reclamo de Martí para que nuestro pueblo se lanzara al combate contra el colonialismo español y las apetencias imperiales de Estados Unidos, que su temprana muerte y la de Antonio Maceo impidieron contener. Fidel, martiano consecuente, lo hizo suyo al convocar a la guerra de todo el pueblo, en la que cada cual sería el comandante en jefe en su propio espacio; Raúl, martiano y fidelista, ha reiterado que la autoridad de Fidel solo puede ser sustituida por un liderazgo colectivo bajo la conducción del Partido, nuestro Partido de la unidad nacional, como lo concibió el Apóstol. Ganemos conciencia de que el legado que Martí, Fidel y Raúl nos dejan, está signado por el espíritu de sacrificio, la fe inquebrantable en la victoria y el llamado a que todos nos convirtamos en protagonistas permanentes del ejercicio de pensamiento y construcción del país. Solo entonces habremos madurado como pueblo; solo así, desde la participación consciente en la decisión de nuestros destinos, haremos perdurable la obra de la Revolución y podremos alcanzar la utopía social por la que tantos cayeron en el camino.

Se han publicado 29 comentarios



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  • Papo dijo:

    Sin duda alguna: La Revolución Cubana es grande, adulta.
    Me acuso de no haber estado al nivel, al no pecatarme, de que “jamás Cuba estuvo mejor preparada” para enfrentar las dificultades del acontecer diario con cada generación. Grandes Mujeres y Hombres serán los que guiarán el timón de la nación. Se hará todo, lo mejor que se pueda, esa será la cosecha de los sacrificios de tantos años.
    Gracias a hombres como usted, Ernesto Limia Díaz, que con su aporte, hace posible abrir los ojos y seguir el camino de los que hicieron su parte… …muchos han nacido y alcanzado la mejor calificación para obtener el mejor desarrollo posible. ¡Viva CUBA!

  • Jesús López Martínez dijo:

    Existe un método que es el trabajo comunitario integrado para lograr la particpación de la población en las comunidades, pero solo se tiene en el discurso o se aplica con errores metodológicos y se empodera a las gentes para que decidan sobre asuntos que le competen. Ahí se pierde una oportunidad tremenda.

  • Reynaldo Feijoo dijo:

    Me preocupa más esa situación que la IV Flota yankee a las alturas de la Habana. En ese caso eso nos uniría, pero esto es mucho más difícil.¿Acaso no existen núcleos del Partido y sindicatos en todas las entidades del país? ¿No son ellos los encargados de velar por los intereses políticos y culturales de la Revolución? ¿No pertenecen las mayoría de esos funcionarios de cultura, la radio y la TV al Partido? ¿No le rinden cuenta al Partido? Me parece que paralelamente a la discusión de los documentos del VII Congreso, deberíamos emprender una vez más un proceso de revisión del papel del Partido y los militantes en todas las entidades, en especial, turismo, cultura y radio,TV. universidades y centros docentes en general. Discutir a camisa quitada como hicimos hace un tiempo. Que cada cual juegue su papel. no podemos quedarnos en la denuncia y el análisis debemos analizar y actuar. Ese actuar pasa por mejorar el producto cultural que se ofrece y regular la exhibición de material extranjero y reducirlo al 30% dando un 70% a productos nacionales. Eso le daría espacio a creadores jóvenes que están a la espera de poder presentar sus ideas. No vendamos en nuestras tiendas prendas de ropa donde aparezca la bandera yankee. Eduquemos a nuestros jóvenes en lo que significa ese símbolo. Vendamos muchos productos con nuestra bandera y pongámosla en todos los sitios. Quitemos a la CNN de nuestro hoteles y lugares turísticos. En fin… el mar.

  • ANGEL dijo:

    ES MUY CIERTO COMO SE HA PLANTEADO QUE ¨En los tiempos que corren no basta escribir un libro, hay que salir a dialogar con sus ideas, repensar cada día cómo construir el consenso sobre la base de preservar la unidad nacional, con la cultura como centro, pues si se pierde la cultura se pierde la soberanía…¨

    SOLO AGREGAR QUE PARA QUE TODO PROYECTO SEA CREIBLE SE REQUIEREN HECHOS QUE LO AVALEN Y LLEVAMOS MUCHOS AÑOS DE JUSTIFICACIONES ASI COMO DE FALTA DE INFORMACION SOBRE LOS CASOS EN LOS QUE SE TOMAN DECISIONES, QUE SON, EN MI CRITERIO, NUESTROS DOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES.

    RESUMIENDO, MAS IMPORTANTE QUE DECIR (Y ES COMO SALE EN NUESTROS MEDIOS DE COMUNICACION) QUE TAL DIRIGENTE DEL PRIMER NIVEL VISITO UNA NUEVA INVERSION, UNA FABRICA ETC, ES PRECISO QUE SE INFORME QUE PROBLEMAS VIO, QUE ASPECTOS CRITICO, QUE DECISIONES SUGIRIO Y/O ADOPTO.

    DE IGUAL FORMA, SI SE DETECTA UN CUADRO QUE DELINQUE HAY QUE INFORMARLO Y DEBE SALIR PUBLICADO INCLUYENDO LAS MEDIDAS TOMADAS CON EL Y OTRAS COLATERALES, PUES CASI NUNCA HAY UN UNICO RESPONSABLE.

    ESTA CLARO QUE NO TODO SE PUEDE DECIR SI ESTA INFORMACION PUEDE TRAER COMO CONSECUENCIA UNA ACCION EN CONTRA NUESTRA POR PARTE DEL VECINO DE ENFRENTE (DE SU GOBIERNO), PERO EN LOS CASOS EN QUE NO SEA ASI SERIA MUY BENEFICIOSO Y EDUCATIVO, SOBRE TODO PARA AQUELLOS JOVENES Y PERSONAS NACIDAS DESPUES DE 1959 Y QUE NO HAN TENIDO LA POSIBILIDAD DE COMPARAR Y QUE EN EL TERRENO DE LAS IDEAS Y DE LA CULTURA ESTAN PERMANENTEMENTE ASEDIADOS POR LAS IDEAS DE ¨LA MARAVILLOSA SOCIEDAD DE CONSUMO LLENA DE OPORTUNIDADES ¨ Y DE MANIFESTACIONES PSEUDO CULTURALES COMO EL REGUETON QUE EN NUESTROS MEDIOS EN MUCHOS CASOS SE PRIORIZA POR ENCIMA DE NUESTRA MUSICA Y ENTONCES VIENE LA PREGUNTA : ¿QUIEN CONTROLA ESTO? QUE LAMENTABLEMENTE MUCHAS VECES QUEDA SIN RESPUESTA.

  • Con criterio propio dijo:

    Este artículo, al igual que el primero, permiten muchas reflexiones y comentarios, sin abundar en lo mismo, sin ser tediosos en nuestras opiniones, solamente decir algo. A veces somos el vivo ejemplo de la inflexibilidad: o una cosa o la otra, no tenemos términos medios. Hay que convivir con realidades y no retornar mañana, tarde y noche al pasado. El lunes de esta semana en Vivir del cuento pusieron un programa que para nada ayuda: rememorar cuando todo costaba menos, pero habría que reconsiderar que los que hoy recuerdan como si los hubiesen disfrutado todos, tampoco tenían opciones, porque el salario acompañaba las ofertas. El daiquirí costaba 1.50 pesos cubanos y el salario mínimo era 85 pesos y el medio no llegaba a 200. Cómo querer ahora que cueste lo mismo cuando el mínimo es superior al medio anterior y el medio rebasa los 500 pesos y lógico NO ALCANZAN PARA NADA. Ni remotamente créame defensora de una pirámide invertida, pero que tampoco podemos ser absolutos. No todos los que tienen dinero son delincuentes o lo tienen mal habido. Si ahora las CNA despliegan la propaganda televisiva no se si a favor de abandonar el sector estatal o de promover otras formas no estatales, pues “cuando estaba en la empresa o taller ganaba 200 pesos y ahora gano 2000”. Y lo mismo sucede con las ciencias, la salud, las CPA, UBPC, etc. Y hay quien vive de la remesa de familiares y no es delincuente. Yo, personalmente, vivo de mi salario, pero no miro al costado y pienso que el resto sea delincuente o “luchadores” en el peor sentido de la palabra. Hay mucha tela por donde cortar, pero me alegro que al menos se destape el diálogo y mucha gente pueda hacer catarsis por una vía que no llega tampoco a muchos. Gracias por sus ofertas.

  • jpuentes dijo:

    Lo he dicho muchas veces en estos foros. El problema cubano y la mayor dificultad para aplicar y comprender los procesos de cambio es el problema cultural. Muy bien por este articulo, que se une a otros mas que no hablan directamente, pero sí tocan los problemas desde la perspectiva de la cultura. La cultura en los procesos de participación ciudadana y laboral, en la toma de decisiones, en las practicas gerenciales, en las organizaciones empresariales, en la politica de cuadros, en la gestión de los procesos ciudadanos, en la gestión del conocimiento y de la política publica y hasta en los medios. La barrera cultural, que influye enormemente en estos asuntos, hay que atenderla, promulgarla, diversificarla. La cultura no es solo historia, arte y literatura. Todo funcionario publico y promulgador de procesos debe estudiar, superarse y hacerse cada día mas culto. La cultura es el reflejo de la profesionalidad, de la seriedad, del compromiso. Del compromiso de entender y entenderse con la gente. La cultura para atender y servir mejor a la gente. Para comprender que sin activos procesos de participación y de motivación no mejorará ni se afinará la democracia cubana.

    • jpuentes dijo:

      se me olvidó el asunto de la comunicación. Cultura para la comunicación y los procesos de comunicacion ciudadana y organizacional. IMPORTANTISIMO

  • Arturo Menéndez dijo:

    Contundente, Profesor. Tiempo de pensamiento y acción. No hay que correr atropelladamente, pero no dormirnos en los laureles, el tiempo se nos puede acabar.
    ” … edificar un ser crítico, capaz de pensar por sí mismo y de contribuir a levantar el país con la confianza de que un mundo mejor es posible”. Reto en cuya solución hemos avanzado poco. La discusión con participación amplia, abierta, verdaderamente democrática-participativa, como UD. lo explicó en el trabajo anterior, de los importantes documentos teóricos del Congreso, es una de las principales vías para esa edificación. Gracias por mantener viva la discusión, la reflexión seria y profunda, pero con lenguaje comprensible, sin academicismos, pero con pasión, porque se trata de mantener y perfeccionar nuestro proyecto emancipador. GRACIAS!

  • qbaneando.cubava.cu dijo:

    “La democracia participativa no es una mera consigna…” por favor no asumamos posturas irrisorias! La democracia tiene una gran barrera y es que; el criterio divergente carece de espacios y de iguales oportunidades para ser expuesto desde y para todos!

    «Un delincuente o un corrupto tienen mayor capacidad económica que un graduado universitario o que el obrero de una fábrica” es que si un obrero posee mayor poder mejor remunerado que un graduado universitario entonces por que las generaciones optaran por ser segundos y no primeros? Porque o como cambiaremos la realidad actual, donde los graduados deben migrar de profesión o país…?
    “la violencia en nombre de las leyes del mercado” bueno ahorita los comerciantes agropecuarios precisamente son libres de/para imponer los precios que las leyes de mercado les conceden… pero si hablamos de precios, leyes de mercado justicia socioeconómica sin dudas deberemos hablar de los precios que nos impone TRD y otras cadenas y el cómo estos precios son justificados, tras las necesidades del mismo pueblo que debe pagar los elevados precios, o sea, “pagamos caro en una moneda 23 veces menor a la que obtenemos como salario y todo ello para y por nuestro propio bien”
    “…los cambios y el progreso van donde está el dinero;” por supuesto y es que si no consigues trasformar las ideas en realidad pura, la política en beneficio no solo espiritual entonces solo estaremos cosechando burócratas, oportunistas, hermosos discursantes

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      “el nivel de vida de los pueblos latinoamericanos y caribeños” sencillamente no puedes no podemos no debemos comparar el nivel de vida de aquellos con el nuestro puesto que, si bien tenemos beneficios ausentes al menos parcialmente para ellos, nosotros tenemos retos que ya para ellos son actual y victoriosa realidad….
      Correcto “lo que no se dice, lo que no se ataca, lo que no se elimina con el enfrentamiento directo y constante” sencillamente seguirá siendo un problema una deficiencia una realidad lamentable… pero si ante ello acudimos o imponemos como objetivo la imposición de un único camino, una única oportunidad, prohibimos la coexistencia de otro pensamiento lamentablemente solo estaríamos cambiándole el nombre del collar y/o dueño!!!! Puesto que; “el hombre a de ser libre incluso para equivocarse” si no cuenta con dicha libertad sencillamente coincidamos en que; el mismo carece del derecho que a todos nos corresponde… este país, “Cuba no es un criterio, un pensamiento único sino una tierra de hombres y mujeres libres que han luchado y dado hasta su vida pro alcanzar esa, su libertad…”
      “cuyas responsabilidades están muy por encima de cualquier cuestionamiento” disculpe pero soy seguidor del los principios de no pocos de esos lideres que afirman que sea quien sea quien lo allá dicho o hecho si esta mal habría que decirlo señalarlo puesto que en mi opinión lo contrario sería más que hipocresía injusticia e irresponsabilidad, o sea; si bien, luego que les permites a tus niños jugar pelota en la sala de tú casa, la pelota o el bate rompe algo valioso no debes culparlos precisamente a ellos… no puedes dejar caer toda la responsabilidad sobre aquellos que solo tenían una opción puesto que quienes diseñaron el sistema su nivel de centralización etc deberían asumir el grado o nivel de responsabilidad que sobre ellos cae, no hacerlo es al menos cobardía…
      Sobre “como se lucha contra los delincuentes comunes y políticos” bueno para ello podríamos debatir sobre la realidad de las leyes, regulaciones y el propio sistema socioeconómico sus limitaciones etc. o sea, en mi opinión es complejo pero si pretendemos revertir dicha realidad habrá que ver el por donde y con quien viene la corrupción le invito (cuando la plataforma se recupere) a qbaneando.cubava.cu
      pero para combatir la corrupción a todos los niveles en el país, no basta con que estamos haciendo un trabajo ideológico de gran envergadura pues la corrupción es un fenómeno de raíz administrativa y si no revisas ese sector será complejo llegar a buen puerto…

    • Zuli dijo:

      “Ideología cultural” …..ahora sí apretaste Mercado, esa categoría no existe…..¿”enfrentamiento”? ¿Tú has leído lo que sa ha publicado últimamente sobre el trabajo político ideológico en los documentos del Partido? Manuel, me parece que te quedaste en la década de los 70 del siglo pasado…..

  • Arturo Ramos dijo:

    …Si esa vocación social se interioriza como concepto medular por parte de la dirección gubernamental que tomará el batón en el 2018, y se mantiene como un principio de la práctica cotidiana de la nación…
    Un enfoque que no me gustó. Para esa direccion gubernamental interiorizar estos conceptos no es opcional. Habrá un Partido FUERTE que sabrá guiar al pueblo si hay una desviación… Por lo demás, este trabajo y su anterior son excelentes, los distribuiré con placer.

  • qbaneando.cubava.cu dijo:

    Solo una sociedad preparada para el debate profundo, real, plenamente incluyente podría tomar las mejores decisiones y defender lo que ella misma propuso y logró!!!! y es que en mi opinión “solo mediante el ejercicio de la real y plena inclución convierte a las mayorías en defensores de lo logrado”

  • Corona dijo:

    No podemos concebir el mantenimiento y fortalecimiento de nuestras raíces culturales sin una economía que le sirva de retaguardia, de base, de apoyo.
    Es difícil pensar que un ciudadano X pueda interiorizar, mucho menos divulgar, lo que se necesita para no perder nuestra cultura, y por tanto, nuestra soberanía, porque ese mismo ciudadano está más inmerso en cómo resolver el cotidiano problema económico que afectan a él y a su familia que a la lucha contra las manifestaciones que debilitan nuestra cultura autóctona.
    En los años 80´s teníamos a EE.UU, igualmente, a 90 millas, la mayoría de los films en nuestra TV eran de EE.UU, la música americana se escuchaba a diario, el confronto político con el vecino del norte era muy fuerte (incluyendo el éxodo por El Mariel), sin embargo no teníamos esa preocupación por la pérdida de nuestra cultura , Por Que ??, pues porque la economía estaba mucho mejor que la actual y había mayor tranquilidad económica para hacer un mejor trabajo, tanto de instituciones como del propio pueblo, en fortalecer nuestra cultura.
    Anteriormente usted podía comprar sus libros de preferencia en cualquier librería, hoy es difícil encontrar cualquier libro. Hace poco quise comprar un libro de Décimas Campesinas de Chanito Isidrón; no lo encontré (la música guajira es, posiblemente, la mayor exponente de nuestras raíces culturales), tampoco pude conseguir una Guía de Beisbol donde aparezcan todos los datos, de todos los peloteros, que han pasado por nuestros diamantes. Muchas cosas que quiero saber de Cuba las tengo que buscar en Internet, pero el problema es que la gran mayoría de los cubanos tampoco tiene acceso a ese importante medio de información.
    O se, no es solo hacer un Simposio y hablarle a la gente sobre cómo conservar nuestra cultura, como mantenerla fuera del alcance de influencias externas negativas, hay que tener los materiales (libros, revistas, programas de TV, información en la Web) donde el propio ciudadano pueda constatar la importancia de este tema.
    Por último, el debate no puede ser, como dice usted, hablándole a la juventud con el “dedo levantado“, como algo impositivo, sino con la frescura y sabiduría necesaria para que el mensaje llegue al cerebro de las personas.
    Saludos.

  • Arturo Menéndez dijo:

    Tiempo de pensamiento, reflexión y acción, pero cuidado con los extremos, con la intolerancia que linda con las peores experiencias históricas. Lo que no debe tener límites es nuestro patriotismo, humanismo, sensibilidad, sentido de la responsabilidad y compromiso con la verdad.
    Soy ya de la tercera edad, no me gusta nada el reggetton, como tampoco no llegué a asimilar el hard rock, a pesar de mi eclecticismo musical, pero respeto, así como suena, los gustos musicales e inclinaciones de mis conciudadanos. Lo que sí es inadmisible es la chabacanería, la vulgaridad, el culto genuflexo a lo foráneo chabacano y deshumanizado. Lo foráneo no tiene por que ser estigmatizado. Muchos de mi generación crecimos y nos desarrollamos como hombres y revolucionarios admirando a Victor Jara y a los Beatles, junto a Silvio, Pablo, Elena Burke y otros estelares de nuestra diversa y rica música. En nuestra experiencia foránea aprendimos a apreciar la cultura amplia y diversa del gigante soviético,el raggae de Bob Marley, la rica y diversa cultura africana y de nuestros hermanos latinoamericanos. De lo que se trata es de que nuestras nuevas generaciones aprendan a apreciar lo verdaderamente bueno y enriquecedor de nuestra cultura y la del mundo, y, sobre todo, que lleguen a amar, pasando por la comprensión, no exenta de crítica, lo que defendemos, que muchos llamamos proyecto emancipador, ese socialismo que presupone prosperidad material y espiritual, sin menoscabo de nuestra independencia y soberanía.

  • jpuentes dijo:

    Amigo periodista, el problema no es que “amen a la historia de Cuba”, es que entiendan y comprendan la historia y se motiven por la historia y que la historia incentive patriotismo y no “teque”, promueva investigación, analisis y cultura y no aburrimiento, dicte, argumente, pasajes nuevos interesantes y no lo mismo que todos conocemos. Martí decía: “las palabras estan demas cuando no fundan, cuando no añaden, cuando no esclarecen…”. La manera y el estilo de enseñar la historia tambien pasa por la cultura del maestro, del profesor, por sus conocimientos, por su manera de enseñar con sentido analitico. Recuerdo una iniciativa en un pais escandinavo hace poco, que se tuvo con los escolares, el profesor les dijo que hicieran una investigación de cuando, por qué y como surgió el celular y de qué estaba hecho. Historia, ciencia, quimica… motivar con esas iniciativas, ensartarlas en la modernidad, es y debe ser un asunto de la cultura.

  • Papiro dijo:

    Mabuya: se puede decir más alto pero no más claro. Absolutamente de acuerdo

  • el socialismo real dijo:

    Ernesto, muchas gracias por este importante análisis, pienso que este debate cibernético tiene en este tema tán crucial el mismo nivel que el debate en un Congreso del Partido Comunista, ahora, de todo lo dicho y contradicho, que se hará, que harán las diversas organizaciones de masas, incluyendo el Ministerio de Cultura y el ICRT y ICAIC para enfrentar la contienda cultural e ideológica?, podremos ver los hechos?, acaso nos veremos luego de 2018 en el mismo período por el que atravesó el campo socialista europeo y la URSS hacia su debacle, debacle conducido por los dirigentes reformistas, revisionistas y corruptos que se entregaron y entregaron a sus países al poder del dinero y sumieron a esta humanidad hacia la miseria cultural?, veremos si se nos aparece un Gorbachov ó Yeltsin.

  • Galbán Blanco dijo:

    Limia, son importantes análisis como este que tu haces y la manera de compartirlo. Es un arma que necesitamos para la defensa de la Revolución.

  • Eduardo Ortega dijo:

    Estoy de acuerdo con lo expresado por mabuya. Quiero subrayar un aspecto. Todos los que debaten deben estar en condiciones de igualdad en cuanto a expresar sus criterios. Eso es fundamental y los criterios de todos deben llegar a las mayorías. Creo que Cubadebate ha mejorado mucho al incluir ideas críticas; hay que reconocerlo. Pero hace falta un medio para que más personas puedan opinar. Hay que incentivar el debate franco y abierto. La inmensa mayoría de los cubanos no tiene acceso a internet y no pueden opinar en Cubadebate, por ej. Hay que buscar la forma de que la gente se exprese libremente y tenga donde decirlo para que llegue a las mayorías. Si no lo hacemos ahora, después puede ser demasiado tarde. Hay quienes me han dicho que no les interesa expresar sus opiniones en los debates de los documentos del VII Congreso porque su pensamiento se diluirá y no está seguro de que se tomará en consideración; creo que en este proceso, debieran recogerse las ideas personales, pero también dejar que todas se lleven a votación; así se sabrá si una idea es de una sola persona o es apoyada por el colectivo. Eso no sería impedimento para que se recoja todo lo que digan todos. SALUDOS!

  • luis alberto Figueroa dijo:

    La revolución podra contar con una generacion dispuesta a tomar las riendas del fin para continuar lo que hicieron los lideres historicos, pero ya es hora de iniciar el traslado del batón y que esos “pinos nuevos” inicien los cambios que hay que hacer, sobre todo , entrarle al asunto con toda laseriedad que exije la situacion actual de esta Cuba, nuestra y de todos , a la mas reciente juventud es necesario entregar responsabilidad y poder…

  • jorgitin dijo:

    Todas nuestras contradicciones y problemas tienen como base común el no seguimiento u observancia de las leyes que regulan el funcionamiento de la sociedad…Aquí se ubica la cultura, el arte, la política por encima de la base económica. La forma de propiedad sobre los medios de producción determinan las relaciones de producción entre los hombres( relaciones de producción , distribución , cambio y consumo)..Estas frases. parecen como malas palabras cuando de la subsistencia y la vida del cubano de a pie se habla. No es solo con cultura que se resolverán nuestros problemas, no son las élites de la cultura cubana por si solo los llamados a resolverlas..Ya lo dijo Raúl…..existe mucha instrucción , pero muy poca educación..Eso es evidente.Sucede que a mi entender se ha olvidado la esencia que desde el marxismo dicta el funcionamiento de la sociedad.
    Decía Marx en Contribución a la critica a la economía política…

    Cito…El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí.Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción.
    Gracias

  • qbaneando.cubava.cu dijo:

    totalmente deacuerdo pues lajugada, el observador y tantos otros solo son ejemplos de lo que ud nos muestra… y es que sino tenemos igualdad en cuanto al espacio que propicie que todos los criterios, propuestas, etc lleguen y sean sometidos a debate de todos, será complejo hablar de inclución…

Se han publicado 29 comentarios



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Ernesto Limia Díaz

Ernesto Limia Díaz

Historiador y Licenciado en Derecho. Autor de los libros “Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural” y “Cuba Libre: la utopía secuestrada”.

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