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Para conectar desde los sentimientos (I Parte)

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Foto: Foroalfa.

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El pasado 17 de febrero, durante su intervención en el X Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2016, que tituló: “Notas sobre la crisis cultural de hoy: una mirada desde Cuba”, el ensayista, crítico y narrador cubano, Abel Prieto, lanzó dos preguntas esenciales para el destino de nuestra nación:

¿Cómo lograr que nuestros jóvenes, “limpios y ligeros como la luz”—en referencia a una carta de Martí a María Mantilla que Abel cita en su texto—, sonrían y pasen de largo frente a la galería de “famosos” con “mucho afuera” y tan “poco dentro”? ¿Cómo lograr que no se avergüencen de sus raíces, que no se sientan inferiores, que no crean que la marca de unos zapatos deportivos o de un pulóver les otorga algún tipo de “abolengo”, que no olviden la historia, que no pierdan la sensibilidad por los demás? (Prieto, 2016).

Constituye un desafío de la mayor trascendencia para las instituciones cubanas y la vanguardia intelectual de la revolución, brindar una respuesta adecuada a estas dos interrogantes frente a los crecientes desafíos del presente, desde un pensamiento teórico que encuentre su expresión práctica en un programa de acción consecuente, inclusivo y movilizador.

Más de mil millones de seres humanos viven por debajo de la línea de pobreza; mientras el 1% de la población mundial controla cerca del 60% de las riquezas de la Tierra y 7,6 billones de dólares permanecen resguardados de las políticas sociales en paraísos fiscales. Decenas de miles de personas fallecen cada 24 horas por hambre o enfermedades curables; desaparecen etnias, modos de vida y culturas ancestrales, como derivación de una lógica perversa que pone el acento sobre lo privado y lo individual. Con el tsunami neoliberal que provocó —lo mismo en el Sur que en el Norte—, el capital financiero se hizo de “una gran parte de las redes públicas, desde los ferrocarriles, la electricidad, el agua, los transportes, la telefonía, las selvas, los ríos, las tierras, la salud y la educación” (Houtart: 2015: 9) y lo ha transformado todo en mercancías al servicio de lo que el intelectual italiano Carlo Frabetti ha dado en llamar “sociedad del despilfarro”, no importa los costos humanos o sociales, ni el daño al clima y la naturaleza.

Pero el neoliberalismo como concepción global y la posmodernidad como su justificación teórica en el campo de la cultura, de la mano de la multimillonaria industria del entretenimiento y de una estrategia de comunicación articulada mediante la concentración mediática mundial en apenas unos seis emporios, le han permitido a los centros de poder del capitalismo transnacional legitimarse con un discurso hegemónico que en no pocas áreas ha dejado descolocada a la izquierda internacional, dada su incapacidad para articular una teoría revolucionaria que le permita hacerle frente a estos fenómenos, sumado a una incomprensible división que atenta contra la concertación de las voluntades políticas.

Pese a la cultura de resistencia anticapitalista desarrollada en los casi sesenta años de Revolución, Cuba no está ajena a estas influencias. “En la actualidad, un buen número de relaciones sociales y valores del capitalismo compiten con los del socialismo en nuestro país […]” —asevera el historiador y pensador cubano Fernando Martínez Heredia (Martínez, 2015: 21). Abel Prieto lo devela desde el impacto en el terreno de lo simbólico y lo cultural:

Estamos todos, incluso los cubanos, por supuesto, asediados diariamente por esa avalancha de subproductos culturales, cuyos propósitos básicos son al parecer vender y divertir; aunque es evidente que traen consigo una carga de valores altamente tóxicos: consumismo, violencia, racismo, exaltación de la imagen y los hábitos de los colonizadores, una competitividad feroz, la promoción de la ley del más fuerte, el culto fanático a la tecnología en sí misma (más allá de su utilidad y del sentido ético), la tergiversación de la historia o su disolución en una amnesia inducida […].

Hoy las universidades y en general todas las instituciones educativas llevan adelante su labor a contracorriente de una marea muy poderosa que arrastra a niños, adolescentes y jóvenes hacia un mundo deslumbrante y en esencia vacío, donde en nombre de la diversión y el placer se han abolido la memoria, la ética, la solidaridad y todos los principios humanistas, donde los valores culturales, el conocimiento y la virtud carecen de prestigio frente al dinero, la fuerza, el poder, la sensualidad y el glamour, donde todo se mezcla en un torbellino vertiginoso de imágenes, sin paradigmas reconocibles […] (Prieto, 2016).

Entretanto, la adversa situación económica interna, agravada por la crisis financiera internacional y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense, ha acrecentado las dificultades entre segmentos vulnerables de nuestro pueblo, pese a los ingentes esfuerzos de nuestro Gobierno para no aplicar políticas de choque —como se observa a diario en cualquier rincón del planeta—; preservar las políticas sociales y brindar servicios de educación y salud universales y gratuitos, comparables a los del mundo desarrollado; en tanto se avanza en una política económica que garantice la edificación de un socialismo próspero y sustentable.

Algunas expresiones al respecto pueden observarse en la angustia que genera el encarecimiento de la vida, ante el impacto del paradójico espacio que ha debido concederse a las leyes del mercado; el apoliticismo entre grupos poblacionales que, al decir de Abel Prieto, “han edificado su sentido de la felicidad en torno al consumismo”, a los cuales, por razones de diversa índole, no llega el influjo de nuestras organizaciones políticas y de masas; el desaliento atizado por los tradicionales medios de propaganda anticubana y otros, de nuevo tipo, con un discurso no confrontacional de derecha —en no pocas ocasiones invocando el socialismo—, que atrapan la atención, y hasta la colaboración, de algunos segmentos entre los sectores académicos, universitarios y de la cultura, sobre todo en la capital.

Otra problemática está asociada a la emigración hacia el exterior de profesionales de nivel en áreas importantes de nuestro desarrollo y, en mayor proporción, de jóvenes graduados de nuestras universidades y atletas de alto rendimiento, comportamiento que se multiplica con un robo de cerebros y talentos feroz, que ya no viene solo del Primer Mundo, o por las facilidades que les ofrece la Ley de Ajuste Cubano —mantenida por el Gobierno de Estados Unidos como un activo instrumento de subversión—, sino que a esta tendencia se han incorporado varios países del Sur.

Muchos de estos profesionales y jóvenes proceden de sectores humildes del pueblo o de familias de profesionales afectadas por una pirámide que no hemos conseguido enderezar. Y unas veces como resultado de la influencia de padres frustrados, agotados por el esfuerzo de la sobrevivencia económica; otras, como reacción ante la potencial concreción de un sueño postergado de acceder a una vida material en la que se han colado ya los patrones de consumo, promovidos incluso desde algunos de nuestros medios y entidades comerciales y de recreación, incluida la pasada Feria Internacional del Libro, en cuyos pabellones de la Fortaleza de La Cabaña cohabitaron lo más relevante de la literatura cubana y universal, con la seudocultura y la banalidad hasta llegar al absurdo de la venta de licras y conjuntos de short y pullover con la imagen del futbolista portugués Cristiano Ronaldo. El efecto entre estos jóvenes que buscan en el exterior su proyecto de vida, puede apreciarse en una frase reiterada: “solo hay una vida”.

Lo neurálgico es que la percepción de este fenómeno migratorio ha mutado y, si a partir de 1990 la sociedad dejó de rechazarlo por su sentido económico —constituía un medio de garantizarse un proyecto individual de vida y de contribuir al sostenimiento de la familia—, hoy crecen quienes le dan un contenido moral, incluso cuando emigrar está asociado al reprobable acto de la deserción, pues lo estiman como una decisión legítima, como un derecho a medirse en las competitivas lides del Primer Mundo y a labrarse un camino propio que, cuando menos, tiene como paradigma la clase media alta de los países desarrollados.

Tenemos el reto de evitar que el éxito que puedan tener los profesionales y atletas cubanos en multimillonarias compañías asociadas a la rama biofarmacéutica o de la informática; empresas o clínicas privadas o en el béisbol de las grandes ligas de Estados Unidos, entre otros, consiga obnubilar a nuestro pueblo y le haga creer la falsedad de que esa sería la posibilidad de todos en una sociedad capitalista, con mayor razón cuando ya van apareciendo en el sector no estatal, en particular el privado, dueños de negocios —celebrados por la propaganda mediática neoliberal con el título de “emprendedores”— que verían concretar sus aspiraciones si se restaurara el viejo régimen en Cuba, pues no admiten trabajadores negros, tienen un visión sexista del empleo, dejan indefensas a las mujeres cuando salen embarazadas y no reportan a todo su personal en la ONAT con el propósito de eludir impuestos y conseguir entonces mayores utilidades, lo que priva de la seguridad social a quienes laboran bajo esa condición.

Un desafío esencial está determinado por el nuevo contexto creado luego del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. A lo largo de nuestra historia no pocos cubanos miraron hacia el norte y hacia esa dirección apuntan los esfuerzos promovidos por la Administración Obama desde un cambio de enfoque a partir del 17 de diciembre del 2014, cuando su política tradicional de aislamiento les resultó impracticable debido a la autoridad moral de Cuba en América Latina y el Caribe. Incluso, dada nuestra contribución en temas medulares dentro del sistema de Naciones Unidas, la Isla se convirtió en un actor trascendente constituida en línea de demarcación entre el Norte y el Sur, que no pocas veces ha servido de muro contención a designios imperiales en los mecanismos multilaterales de la ONU.

Diversos sectores de la sociedad estadounidense abogan por avanzar hacia un intercambio con Cuba legítimo, aportador en ambas direcciones, que pasa por el interés de eliminar el bloqueo para incorporar el capital norteamericano a la dinámica del desarrollo de la Isla; sin embargo, no podemos dejar de tener en cuenta que entre los círculos de poder y el Gobierno de Estados Unidos se mantiene el rechazo a nuestro sistema político, que aspiran demoler por implosión, como lo expuso el 3 de febrero de 2015 la ex secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta S. Jacobson, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado: “Nuestro anterior enfoque a las relaciones con Cuba, de hace más de medio siglo, aunque enraizado en la mejor de las intenciones, fracasó al no empoderar al pueblo cubano y nos aisló a nosotros de nuestros asociados democráticos en este hemisferio y en el mundo. […]. Las iniciativas del presidente miran adelante y están diseñadas para impulsar cambios […] que impulsen nuestros intereses nacionales” (Jacobson, 2015).

Cinco meses después, el 27 de julio —a tres semanas de que John Kerry presidiera en La Habana la ceremonia oficial que inauguró la embajada estadounidense en Cuba—, el subsecretario de Estado, Antony Blinken, realizó declaraciones reveladoras en Madrid. Ante una pregunta del diario El País acerca del bloqueo, respondió: “El embargo tenía buena intención. […] Pero no ha sido eficaz en lograr sus objetivos. Lo lógico es intentar algo diferente. Creemos que abrir la relación es la mejor manera de alcanzar los objetivos que tenían aquellos que apoyaban el embargo. Esto permitirá al pueblo cubano, a la clase media, tener más contacto con el mundo y con Estados Unidos. Esto nos permitirá extender nuestros contactos en la sociedad cubana. Las medidas que estamos tomando reforzarán a la clase media de Cuba. Este es el mejor instrumento para obtener lo que todos queremos […]” (Blinken, 2015).

La recién concluida visita de Barack Obama a La Habana borra cualquier duda que pudiera quedar sobre el propósito del cambio de política: Obama apuesta a un nuevo curso signado por una confrontación abierta de ideas, que opera en el campo de la lucha ideológica —lo que en el mundo académico se ha dado en llamar “el abrazo de la muerte”—; mientras las instituciones especializadas en el terreno de la subversión se proyectan sobre sectores particulares en Cuba, que ellos consideran capaces de movilizar hacia los intereses nacionales de Estados Unidos a los que se refirió Roberta Jacobson en el Senado. Ahí está para atestiguarlo el presupuesto de 30 000 000 de dólares que solicitó la Casa Blanca al Congreso para promover en nuestro país los programas de cambio de régimen durante el año fiscal 2016 (10 000 000 más que en el 2015), que ya reparten por diversas vías a todo lo largo de la Isla tanto la National Endowen for Democracy como la USAID.

En medio de un espectáculo lleno de poses, frases construidas e inteligentes acciones mediáticas que respondieron a un diseño de comunicación política que tuvo como público meta a nuestros jóvenes —lo que incluyó el aprovechamiento del programa de humor más popular de la Isla, un maquillaje de excelencia para la retórica tradicional anticubana que innegablemente le bajó el tono y el empleo del teleprompter para aparentar la capacidad de improvisación que no tiene, o que al menos no mostró—, Obama llegó a Cuba para intentar hacer irreversible el nuevo curso emprendido con el respaldo de su Partido, como lo evidencian las expresiones al respecto de los dos candidatos demócratas para las presidenciales de noviembre: Hillary Clinton y Bernie Sanders.

Aunque pudiera parecer paradójico, para Cuba esta línea constituye un paso de avance en la relación bilateral. En primer lugar, porque Obama ofrece una sincera oportunidad de paz y, con ello, una convivencia que nos aleja —en este instante que hoy vivimos— de la amenaza de confrontación militar que ha pesado sobre nuestros destinos por cerca de sesenta años; en segundo, porque brindó la esperanza de que un día —quizás más temprano que tarde— desaparezca el bloqueo. No cabe duda de que hacia ello apuntan tanto su presencia en La Habana como el debate prometido por su equipo de trabajo con Wall Street acerca de las nuevas medidas y su llamado al Congreso para que derogue la Ley Helms-Burton.

Algunos analistas políticos valoran que es ese el legado que quiere dejar Obama; no lo creo, sus propósitos —al igual que los de Ronald Reagan cuando el 31 de mayo de 1988 le habló a los estudiantes de la Universidad Estatal de Moscú— apuntan más lejos: aspira decir un día, en una de esas conferencias por las que un expresidente en Estados Unidos puede ganar un millón de dólares o más, que fue él, cuyos “años de servicio […] responden a una creencia inquebrantable de que es posible unir a la gente alrededor de una política de propósito” —como reza su meliflua biografía oficial— (Granma, 19 de marzo de 2016, p. 2), quien puso el primer ladrillo de la nueva Cuba, que, para vergüenza de nosotros si ello llegara a suceder, no sería más que una Cuba que regresó al capitalismo y se sometió a la órbita estadounidense.

Y en esa guerra cultural e ideológica de mayor alcance que ya ha comenzado, en abierto desafío, mirándonos a la cara, Obama lanzó su guante. Una frase de su intervención en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso —hilvanada por manos diestras que con astuta diplomacia trataron de ridiculizar nuestro sistema político; al tiempo que exaltaban el neoliberalismo y nos ofertaban, una vez más, su American way of life— lo pone de manifiesto:

Ya hay una evolución que se está llevando a cabo dentro de Cuba, un cambio generacional. Muchos han sugerido que vengo aquí para pedir al pueblo cubano que destruya algo; pero yo me dirijo a los jóvenes de Cuba, quienes alzarán y construirán algo nuevo. […] tengo la esperanza para el futuro porque confío en que el pueblo cubano tomará las decisiones correctas. Y mientras las toman, también estoy seguro de que Cuba podrá seguir desempeñando un papel importante en el hemisferio y en todo el mundo —y mi esperanza es que ustedes pueden hacerlo como un socio de Estados Unidos (Obama, 22 de marzo 2016).

La frase de un hermano presente en el Gran Teatro de La Habana —cuyo nombre prefiero no mencionar porque no le pedí permiso para utilizar su nota, ni lo haré—, recoge el sentir de la inmensa mayoría de los cubanos, incluidos quienes no estábamos allí:

[…] nos invitó a olvidar la historia e intentó darnos clases de comportamiento y trazar una guía para el cambio, no jodaaaaaaaaaaa, sobran las palabras… Ni una palabra de perdón por los crímenes cometidos por Estados Unidos, ni una palabra sobre la Base Naval de Guantánamo; […] lo positivo que aprecio es la reacción de la gente, de la mayoría, que criticó el discurso y las boberías que dijo hasta en español, lo que te da la medida de que el pueblo está preparado, que tiene una cultura política elevada. Ello no quita bajar la guardia, pero es una buena reacción popular. Ya la gente no se come la zanahoria como en el pasado…

Tampoco pasemos por alto, que de Cuba Obama continuó rumbo a Buenos Aires, para honrar las substanciales contribuciones a la causa de los derechos humanos en Sudamérica de Mauricio Macri, en el contexto del 40.º aniversario del golpe de Estado que el Gobierno de Estados Unidos promovió para instaurar una dictadura militar en Argentina, que tuvo más de 30 000 desaparecidos. Se sabe que Macri es célebre por sus vínculos con dicha dictadura y por sus estrechos nexos con el capital neoliberal, curso de política que restableció nada más se instauró en la Casa Rosada.

Este es el escenario en el que estamos debatiendo hoy los cubanos; este es el escenario en el que nuestro pueblo tiene el desafío de continuar la construcción del socialismo, cuando intentan poner de moda un capitalismo desprestigiado entre la abrumadora mayoría de nuestro pueblo. Hasta se ha invocado la teoría de Marx para reinstalar el viejo régimen, en el que deberíamos, según teóricos de gabinete, desarrollar las fuerzas productivas para después evolucionar al socialismo, como si no tuviéramos sobradas pruebas de que se trata de un antagonismo inconciliable. Como explica Martínez Heredia: “[…] nunca se alcanzará la nueva sociedad como resultado de una evolución que ya no cabe en el capitalismo, ni es posible asegurar que no retorne si solamente se expropian sus medios de producción” (Martínez, 2015: 25).

Eusebio Leal ha señalado que la Revolución Cubana fue una obra moral regeneradora, cuya consecuencia económica fue un país mejor para todos. Se trata entonces —más allá de preservar las conquistas sociales y promover un modelo económico próspero y sostenible—, de que trabajemos contra el burocratismo que lastra la concreción práctica del pensamiento transformador. Frente a los desafíos del presente y el futuro, se impone velar porque en las áreas decisivas para la construcción ideológica de la nación los cuadros institucionales —hombres y mujeres— sean los más sensibles y cultos, los más comprometidos con los sectores humildes de nuestro pueblo, e identificar entre ellos en los que converjan la poco usual facultad de contribuir a la producción teórica revolucionaria, con la capacidad organizativa y de dirección: ¿Qué hubiese sido de la revolución sin el Che, sin Roa, sin Carlos Rafael, sin Vilma, sin Celia, sin Haydée, sin Hart, sin Fidel y Raúl?

Lo mismo en el debate político que en la creación artística de la vanguardia, debemos conectar desde los sentimientos con las bases populares para extender el pensamiento humanista más allá de los recintos institucionales y universitarios, y eso lleva un esfuerzo económico estatal. En ese empeño, las facultades y escuelas pedagógicas, por su posibilidad de multiplicar con mayor rapidez los resultados, deberían constituirse en centros vitales de la batalla, con el indispensable patrocinio del Ministerio de Educación y la colaboración de la UNEAC y la Unión de Historiadores de Cuba. Se impone rescatar el espíritu de los maestros ambulantes: tocar puerta a puerta; ganar corazones. Resulta estratégico recuperar el papel, esencialmente social, de las Casas de Cultura, pero lograrlo implica mejorar las condiciones materiales y salariales de sus instructores, que mucho pudieran aportar a la sensibilidad y el patriotismo de nuestros hijos, y al fomento de los valores de la cultura del socialismo en la comunidad.

Como parte de esta cruzada, esencialmente cultural, en la que varias instituciones e intelectuales del país trabajan con profundo sentido de la responsabilidad del momento histórico —aunque considero que los esfuerzos pudieran tener una mayor articulación—, debemos poner la historia a dialogar con el presente, sin formalismos ni teques, que tanto la perjudican. Ello nos permitirá aprender del pasado, encontrarnos con las claves que nos han traído hasta aquí, sacar lecciones. También nos dará fuerzas para continuar la formidable tarea de la revolución que comenzaron Céspedes, Agramonte, Maceo y Martí, y que hicieron realidad Fidel y Raúl, a quienes les debemos gratitud eterna por habernos traído victoriosos hasta aquí. Aprender y aprehender esa historia nos ratificará en un propósito que recorre cinco siglos: no ponernos de rodillas ni entregar la patria que nuestros padres nos legaron de pie.

Se han publicado 114 comentarios



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  • kontos dijo:

    por que mejorar las condiciones salariales y materiales para que alguien haga su trabajo? hay que apelar a la conciencia revolucionaria.todo no puede ser por dinero.

    • NEG dijo:

      estoy de acuerdo que todos debemos hacer nuestro trabajo pero con dinero es que se paga la luz, la comida, la bodega, el aseo, la recreación que también hace falta

    • OBSERVADOR dijo:

      Soñar no cuesta nada….y cuando le hablas de conciencia a la mayoría lo primero que te dicen es que ni comen conciencia ni pueden comprar lo que necesitan con conciencia y que quienes predican conciencia no tienen necesidades, así de simple.

      • OK dijo:

        Kontos: para que alguien haga bien su trabajo primero tiene que estar vivo y si para estar vivo tienes que inventar, entonces no haces bien tu trabajo. Hay qu encontrar una forma inteligente y socialista de romper este circulo vicioso.

    • yohandra dijo:

      En el contexto actual es neceserio mejorar las condiciones de vida y el salario como tambien es imprescindible desarrollar la conciencia y el espiritu artruista del cubano, en la medida en que se satisfagan las penurias que nos agobian mayor satisfacción y despliegue de las capacidades movilizativas de las masas habrá, nuestro pais se fundó sobre la base de que el trabajo es la fuente primaria de la riqueza material y espiritual del hombre, trabajemos arduamente porque ambas se potencien.

    • Papo dijo:

      Una grán decepción… …recién comienzo a abrir los ojos. Despertando… …que pena.

      ¡Bueno!….. se hizo el esfuerzo.

      Me recuerdo de un tema de Silvio y Pablito. Lo sentí como visión de futuro, en una visita que hice a un campamento de la Columna… en un espacio apartado, me llegó ese tema en medio de la oscuridad…:

      “…no digas no,
      que estás negando el paraíso:
      sé donde por años la luz es un farol
      y el sueño diversión
      –única diversión–…”
      … “¿Qué paga ese sudor, el tiempo que se va?
      ¿Qué tiempo están pagando?: el de sus vidas.
      ¿Qué vida están sangrando por la herida
      de virar esta tierra de una vez?…”

      ¡¡¡ MUCHOS LO DIERON TODO !!!.

      Ahora: A llorar al parque… no se pudo hacerlo todo. UTOPÍA.

    • Alejandro dijo:

      Que el miedo a lo que parece insoluble no nos haga caer en la trágica ceguera. Todo problema tiene solución, pero para encontrarla se necesita paciencia y claridad de análisis. Nuestro problema es crear una economía socialista, con esto entiendo que el que menos tenga, viva con tranquilidad. Una economía seria, sobre pilares sólidos y orientada a lo social y a la tranquilidad humana, no al stress que engendra la competencia desmedida en harás de la supervivencia. No quiero que se me mal interprete, existe competencia necesaria, pero no toda competencia es sana. Aquella que sea en harás de sobrevivir o matar, no lo es, y siempre deja huellas. Es precisamente esa la que ha degradado nuestra sociedad en los últimos años. Si logramos encontrar la solución a nuestro problema, nuestro indice de emigración va a pasar al negativo y la preparación y valores ideológicos serán inoculados en nuestros jóvenes, no por palabras y discursos, si no por el ejemplo cotidiano de los hombres que nos guíen a la solución. Cuando eso suceda, todos van a querer venir a vivir a Cuba. Pero para andar ese largo camino hay que dar siempre un primer paso. Saludos!

      • Alejandro dijo:

        errata: aras x harás

  • linther dijo:

    no estoy de acuerdo con el periodista obama no ofrece una posibilidad sincera de paz.le recuerdo al periodista que el bloqueo es un acto de guerra asi como mantener la base.de la base hace muy poco considero inviable sustituirla o sea que sigue la injerencia de parte de los yankees.es esto un gesto de paz de obama?
    en cuanto al bloqueo conserva el capacidades presidenciales como para vaciarlo de contenido pero para sorpresa del autor de este articulo.NO LAS USARA PORQUE NO ES SU INTENCION.SU INTENCION SIGUE SIENDO APODERARSE DE CUBA PERO CON OTROS METODOS.A LO QUE ES LO MISMO NO HAY NADA DE SINCERO EN SU PROPUESTA DE PAZ.NO NOS CONFUNDAMOS

  • estrella fermin dijo:

    precisamente una parte nada despreciable ya esta omnibilada y en la medida de que el imperio llegue a mas sectores atraeran a muchos mas.amen de que decimos una cosa y hacemos otra.por que solo funcionarios viajan a usa y pocos cubanos pueden hacerlo.eso ayuda a nuestro proceso en verdad?mas negocios con compañias gringas,mas viajes de atletas funcionarios y el pueblo sobreviviendo como puede? de veras eso ayuda? hay que ser congruentes entre lo que se dice y se hace

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      o sea, parece que, de algún modo algunos añoran o lamentan no poder optar o rescatar aquellos actos de repudio que se les imponía a quienes tomaban semejantes decisiones en años pasados. La verdad es que, a juzgar por la cobertura que se le da la noticia, parecería que no nos merecemos con claridad un debate abierto, real, incluyente y profundo sobre “el fenómeno migratorio en y desde Cuba”! por otro lado se nos ha mostrado al, señor que ha aprovado bombardeos ocacionando miles de muertes, como el mismo señor que puede ayudar a los cubanos, al mismo tiempo que ese mismo señor aprueba medidas en contra de otros modelos socio, politicos y económicos y que si bien encontró un imperio dominado por una política de invación tampoco a hecho todo lo posible para condenar las anteriores estrategias guerreristas (aunque posiblemte ya no fuese hoy presidente si lo hubiese hechoy tampoco creo que sea su objetivo) como mucho menos a propiciado el acceso a reales oportunidades a quienes piensan diferente…

  • estrella fermin dijo:

    hace falta congruencia entre lo que se dice y se hace

    • qbaneando.cubava. dijo:

      quizas si, no se, depende desde lo veas pues el actual “proceso de actualización“, puede incluir o aceptar que los cubanos terminemos pagando dos veces un mismo servicio. O sea, si hablamos de sustentabilidad entonces cobrar dos veces u obtener elevados o posiblemente injustos % de utilidades puede ser la opción exelente pero si hablamos de jsutcia quizás sobren las pequeñeces aquellas que con frecuencia se trasforman en enormes ejemplos de nuestras realidades, las que sencillamente consigan abrir las puertas a un necesario debate sobre lo que hoy llamamos “socialismo sustentable”.

  • tamarindo dijo:

    el comandante lo dijo no estamos preparados para esta avalancha ideologica y cultural.estamos haciendo mal las cosas y se esta perdiendo esa batalla.una revolucion llena de paradojas y contradicciones trae todo esto que se ve como consecuencia.a nadie le extrañe que sigamos retrocediendo

  • Aldo Chaviano dijo:

    Cual es la conclusion final? Vamos a perecer?

    • qbaneando.cubava.cu dijo:

      Sobre este tema, sin dudas, no pocos son los que aventuran y echan manos a toda una cadena de justificaciones y argumentos, que sobre todo giran alrededor de la necesidad de defender “aquello“. Evadiendo así que el mismo o lo mismo, ha hecho uso de la centralización económica como solución, es el mismo sistema que ha propiciado que todos los ciudadanos trabajadores dependan mayoritariamente de una ley o política subsidiaría y menos del fruto o resultado de sus esfuerzo y conocimientos. Lo cual evidentemente escondió o arrebato al menos en parte “el valor del trabajo“.

  • ramon dijo:

    Excelente articulo! Hay que hablar asi exponiendo la cruda realidad por la que transitamos en aras de poder crear una conciencia colectiva en pos de salvaguardar nuestras conquistas. Sabemos que toda obra humana tiene errores y nuestra revolución es una obra humana construida con muchos sacrificios. Eso no lo puede negar nadie. Ahora bien debemos dar los pasos necesarios sin desviarnos del camino para continuar esa obra que siempre será perfectible o sea mejorar cada dia en lo econômico y social. Bien claro lo ha dicho Raul adolecemos de esa asignatura que se llama ECONOMIA sin la cual es posible sustentar cualquier proyecto social. Por otro lado ya se reflejan en nuestra sociedad patrones de diversa indole en lo econômico y social propios del capitalismo. La gran batalla que tenemos que lidiar y lidiar bien es en el campo de la ideologia sin dejar de atender por supuesto la econômica. Hay que andar bien firmes pues las ansias de poder y expansion son muy fuertes y eso viene desde mucho tiempo atrás, siglos. No en tanto estamos abierto al dialogo y eso poco a poco irá dando sus frutos. Por ultimo para no extenderme mucho es un material de estudio que debiera circular y poner a debate en todo lugar sea en escuela, centro de trabajo, etc. Algun dia ese bloqueo que tanto nos afecta será eliminado y el bloqueo interno tendrá que caer por su propio peso. Digo mas no olvidar las palabras de nuestro Fidel en la universidad de la habana en el 2005.

  • el socialismo real dijo:

    Todo está muy bien, excelente análisis, resume las consecuencias de lo que está deformando la sociedad cubana, principalmente las nuevas generaciones, futuro nó sólo de la permanencia de la Revolución y el Socialismo, sino de la Patria misma, compañeros profundizar el las causas es fundamental para entender el fenómeno, ante las declaraciones y opiniones de prensa se anteponen los hechos, quién ó quiénes autorizaron el exclusivo, quiero decir excluyente, símbolo capitalista que representa el desfile de Chanel? ó los rodajes de paqueteras sagas con su despanpanante desfile de “celebridades” capitalistas que llevan mucho afuera pero que de dentro son ejemplo de nada?, quién ó quienes obstaculizan ó ponen trabas para de una vez darle al peso cubano, moneda nacional el papel que le corresponde en la economía nacional y de esta forma paliar la desigualdad que se nos ha creado en cuanto a las ganancias salariales entre los diversos sectores?, un bandolero, un delincuente ó un vividor de ciertas tendencias tienen mayor capacidad económica que un graduado universitario ó un obrero en una fábrica, a qué modelo piensan que mirarán buena parte de los jóvenes?, las plazas de Cuba se otorgan el Primero de Mayo al discurso político e ideológico en el sentido de apego a la obra revolucionaria pero en su defecto a lo largo de todo el año los espacios públicos están en manos de los reguetoneros, acaso nó se ven las imágenes de tanta degradación social de la cuál son ellos la vanguardia, quiénes los favorecen ó protegen?, cuáles son las perbendas que se recibe de su permisibilidad?,la labor ideológica , a pesar del discurso oficial, en la práctica brilla por su ausencia, conoceran los pinos nuevos que significa una bandera roja?, el Ché Guevara, el revolucionario, el socialista, el marxista-leninista, nos dejó su ejemplo, a cuántos ministros de tal ó más cuál sector se le ha visto en tal ó más cuál empresa estatal compartiendo esperiencias con los trabajadores, digo los trabajadores, los obreros, los campesinos?, la figura del gerente y los privilegios que se les asignó a la figura del gerente nos trajo hasta hoy grave distorsionamiento en el concepto de Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, el colectivismo ha cedido el espacio al individualismo, de quién ó quiénes es la responsabilidad?, será sólo la masa la responsable? , son muchas las interrogantes, las causas debieran analizarse al mismo punto que las consecuencias, si nó se atajan las causas a tiempo, originadas en parte por errores y decisiones que nó debieron tomarse nunca, dificilmente tendremos ,en manos de las nuevas generaciones, Revolución, Socialismo y Patria.

  • Al mechete dijo:

    Excelente Limia. Excelente…

  • lili dijo:

    Es cierto que es necesario “un esfuerzo económico estatal” y rescatar la interrelación de instituciones y organismos, junto a directivos sensibles y conocedores del trabajo cultural, que los destaque la persistencia y el amor por ese hacer.
    Gracias, Abel, por esa honestidad en el decir.

  • Raúl Fernández dijo:

    Muy buena reflexión. Las expresiones del Suibsecreario Blinken en Madrid no tienen precio. Gracias por llamar la atención sobre elllas.

    Quienes asisten a eventos convocados fuera de Cuba para, bajo auspicio de otros, discutir sobre los destinos de su país, deberían tomar en cuenta con profundidad estas ideas. No se trata de matemática cuántica o física nuclear. Es el sentido común que, con un mìnimo de conocimiento y prespectiva histórica, debería guiar a académicos e intelectuales preocupados por el futuro de Cuba y comprometidos con evitar un regreso al capitalismo.

  • Dorita Águila Morejón dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que plantea el compañero Abel Prieto sobre todas estas cuestiones las cuales poco a pocohan ido adormeciendo algunas cabecitas ineptas,sin pensar que todos tenemos que seguir defendiendo nuestra nacionalidad,nuestros principios,todas las conquistas por la que lucharon grandes hombres,Fidel,Raúl,Almeida,Camilo,Che,Maceo,Máximo Gomez,Calixto García,Carlos Manuel de Céspedes.Esa visión nebulosa y confusa que ha influenciado algunas mentes debiles para aplaudir programas caóticos de factura y superficiales,donde el ser humano se convierte en una marioneta,y no se inculcan los verdaderos valores que son los que pueden formar a un verdadero ser humano,es necesario cultivarlos desde la cuna y reforzarlos en las escuelas desde grados iniciales.¿Para qué entonces todos estos grandes hombres fueron a la Sierra?Tenemos que cuidar las conquistas logradas,mejorando también baches que aún tenemos,pero siempre desde la voluntad constructiva,con soluciones prácticas.Debemos de rescatar muchas fortunas que se han ido colocando a un lado,como es todo ese arsenal cultural cubano en todas las manifestaciones del arte,para tratar de que los ineptos de menetes comprendan qué es lo valioso y qué es lo que nada aporta a la cultura de cada cual.Tenemos que estar atentos a cada seudocultural,aseudopolítica,seudoideológica que trate de confundir a todo un pueblo y mucho más a los jóvenes que son los que más necesitamos preparar para garantizar el futuro que todos anhelamos para nuestro país.No podemos olvidar cuánto hicieron estos hombres barbudos por nuestra nación,por lo tanto hay que prepararse,leer,ver televisión para saber discriminar qué es lo útil y cuáles son los productos de pésima calidad.Por todo esto que planteo y por otras razones de peso,estoy ciento por ciento de acuerdo con todo lo que reiteradamente ha plantedo el compañero Abel Prieto.

  • Ventura Carballido Pupo dijo:

    Cómo lograr que nuestros jóvenes, “limpios y ligeros como la luz”—en referencia a una carta de Martí a María Mantilla que Abel cita en su texto—, sonrían y pasen de largo frente a la galería de “famosos” con “mucho afuera” y tan “poco dentro”? ¿Cómo lograr que no se avergüencen de sus raíces, que no se sientan inferiores, que no crean que la marca de unos zapatos deportivos o de un pulóver les otorga algún tipo de “abolengo”, que no olviden la historia, que no pierdan la sensibilidad por los demás?*
    Intencionalmente he trascripto el párrafo contentivo de imprescindibles interrogantes, salido del pensamiento del Intelectual Cubano Abel Prieto, para que la gente lo fije por la trascendental importancia que tienen en la conducción de las nuevas generaciones (Los relevos seguros); para asegurar que este material es un gran referente, una guía para la acción de la cual debemos deber para seguir haciendo Revolución en estos tiempos tan complejo que vive la nación cubana. Felicitaciones al autor, a quien le pido, buscar las vías posibles, para que me regale los otros materiales publicados de los cuales no he tenido acceso. ¡!!Contacte usted Ernesto Limia Díaz, con este holguinero, que desea tener a mano sus otras obras.!!!

    • yosjan dijo:

      Lo que sucede es que en un mundo idílico el pensamiento socialista es el perfecto, pero lo idílico dura poco o se lo atribuímos solo a los locos (que quizás tengan más razón que los cuerdos, puede ser cierto). Entonces la realidad es que en lo social se aplica aquello de salvese quien pueda, es como que una ley de la naturaleza que dificilmente nos arrancará la evolución de los genes.
      Yo me reía el otro día, revisando en una versión vieja del Gramma cómo un funcionario de muy alto rango en este país para el año 2002, decía unas cosas tan lindas en favor de la Revolución, y años más tarde fue destituído por faltas graves, la hipocresía de decir lo que no se piensa también es un mal tremendo.

  • estrella fermin dijo:

    sera una contradiccion pero los cambios y el progreso van donde esta el dinero, el dinero
    va donde esta el consumismo, el consumismo se lleva las ideas, la modestia, la humildad de las personas ya despues se piensa en grande se piensa y se razona con el dios dinero que va donde esta el poder fuerte. todo es un mecanismo maquiavelico desde lo comercial
    todo se estudia desde como penetrar las mentes para el consumismo y para vender y vender, las personas se vuelven individualistas es asi el salvese quien pueda porque se piensa a pensar se vive una sola vez. y es todo un interes, para no contagiarnos mucho tiempo vivimos aislados, inmune.
    pero el mundo va adelante y entonces ya todo no sera igual el mundo va hacia al futuro y nosotros debemos ir adelante tambien, espero que algo nos quede pues no hay mejor tiempo del que se ha vivido. porque aunque no teniamos nada y si mucha carencias eramos puros. ahora palante de cara al futuro que verra cojiendo el engranaje al vuelo pues somos un pueblo muy inteligente que nadie nos coja de bobos. cuba siempre hay que defenderla aunque vivamos en lo moderno pero en libertad y nuestras ideas sabiendo conjugar y salir a flote a pesar de todo que el dinero no nos deslumbres y tengamos los pies por tierra sin perder la ternura, seguimos en la lucha de las ideas. y con la tecnologia los jovenes no sean esclavos de las cajas plasticas, de juegos y de series de estar mas tiempo del debido en redes sociales gasten su tiempo compartiendo al aire libre asi nuestras generaciones estaran lucidas y asi siempre tendran progreso y no seran manejo de todo lo que las grandes companias estudian e invierten para tenerlos atormentados y gasten su dinero y ellos hacerse cada vez mas ricos, los jovenes pierdan su tiempo en leer libros y compartir no solo virtual sino al calor humano de unas risas compartidas al directo entre amigos, todo es asi que obtendremos las victorias y seremos mas libres e inteligentes. he dicho con mis palabras las verdades que todos sabemos y no podemos
    olvidar ni viejos ni jovenes. VIVA CUBA.

  • Reyes dijo:

    Magnifico editorial. Profundo pero claro. Un llamado a defender nuestras ideas actuales y anteriores porque pasadas no me gusta como palabra aquí. Aumentemos, aunque se está haciendo, nuestra intencionalidad con los jóvenes y no me refiero solo a hablarles, también con el actuar de toda nuestra sociedad.

  • Adrián dijo:

    Medular y escrito con voz de pueblo que es la única voz sabia. Da para un programa completo de reflexión y acción. Hay que dar vuelos y riendas a la creatividad de un pueblo que ha sabido siempre derribar ídolos de barro. En nuestro panteón de símbolos hay espacio para mucho más. La estética, el buen oficio, la calidad de un producto -así sea una cuchara- o un servicio son un profundo acto de refirmación de los valores por los que ese está dispuesto a dar la vida. Debemos hallar el modo de hacer de lo más cotidiano la columna vertebral de nuestra trascendencia como razón, o mejor dicho, aprender a hacerlo aún mejor.

  • Eduardo, Camaguey dijo:

    Excelente artículo ! Debián publicarlo en Granma y JuventudRebelde. En el Somos Jóvenes..en fin. Debían leerlo en las universidades, en las escuelas.
    Que los árboles no impidan ver el bosque.

  • Jesús López Martínez dijo:

    Felicitaciones al autor. Ha abordado uno de los problemas principales que enfrentamos. Considero que las medidas económicas que se están tomando son imprescindibles, desde lo económico, pero desde lo ideológico onstituyen una fuente de egoísmo e infividualismo que acarrea la propiedad privada, pero por eso no se pueden dejar de tomar.
    Cómo Ud. señala lo que tenemos para enfrentar esta situación como vanguardia fundamental en el combate es la cultura y en ello las escuelas son determinantes, pero en muchas provincias del país no tenemos escuelas para ello. En un centro educacional donde faltan maestros y profesores y hay que echarle mano a cualquiera, no existen condiciones para esta batalla. Lo más lamentable es que el país no está proyectado para tener la educación que necesita en estos momentos, aprecio una actitud contemplativa, pensando que hay que hacer formación profesional para resolver el problema. Cuando en la década del 70 nos faltaron maestros y profesores, se hicieron múltiples esfuerzos: Destacamento Pedagógico, los hombres que eran maestros no iban al servicio, en el 74 se mejoró el salario de los maestros, etc. Hoy no estamos en los setenta, pero hay que pensar cómo salvamos nuestra educación en el siglo XXI

  • Con criterio propio dijo:

    Estimados y estimadas: Hace tiempo no había tenido la oportunidad de leer un texto tan interesante que se bebe de inmediato, porque está tan concreto y serio, sencillo, sin frases altisonantes y doctorales, tan oportuno y al mismo tiempo tan profundo, que vale la pena sacarlo de este contexto y entregarlo en folletos a los jóvenes y a los viejos, a los que sin haber perdido la fe en nuestra Revolución, creen que enviando sus hijos a otros países “de visita” puedan obtener una visión edulcorada y simplista de lo que significa “el otro”. No tenemos derecho a olvidar la gloria que hemos vivido, tenemos el deber de seguir machacando en las inconsecuencias que trae dar efecto “de no es nada” a un programa humorista que debió haber sido menos estúpido poniendo a nuestra población anciana como tonta para ganarse la admiración no de un Presidente, sino de otros que verán o vieron o seguirán viendo el Programa ahora que se va a llevar un canal cubano a los Estados Unidos según lo anunciado ayer en CUBADEBATE. Este texto es lo que esperaba leer así, sin retórica, así, fácil, pero lleno de contenido. Muchas gracias y siga usted por esa vía que le traerá su Doctorado en Amor a su Patria. Se lo digo desde este corazón cubano, una cubana que vive y se emociona de decir que “es cubana”

  • ferga dijo:

    ” influenciados por padres frustrados, agobiados por el esfuerzo de la sobrevivencia económica”…argumenta como una de las probables causas de que muchos jóvenes hijos de profesionales, y de otros sectores diría yo, se decidan a buscar fuera de su país lo que sus “frustrados padres” no pudieron alcanzar, quizás también pudiera decirse que muchos padres se convirtieron en un ejemplo a no seguir por sus descendientes… cuantos de esos profesionales llegan sudando en una bicicleta maltrecha o a pie, o en un destartalado ómnibus a sus centros de trabajo luego de más de treinta años de servicios a su país, con salarios muy distantes de los que se paga en el más pobre de los del llamado tercer mundo, regresan a su casa sin poder satisfacer muchas de las necesidades de sus hijos, no el alimento, no solo eso, su recreación sana, tantas limitaciones han tenido durante tantos años que sus hijos ya no son ni se parecen a sus padres y hacen lo que sus padres nunca hicieron e incluso lo que nunca les inculcaron, hay mucha tela por donde cortar en este tema, pero si no se endereza esa pirámide y los que son honestos y trabajan viven peor que los que lucran de cualquier manera, entonces no hay palabras que detengan a los más jóvenes.

    • ACM dijo:

      Coincido 100% con usted “El hombre piensa como vive”, y eso no lo digo yo.

    • Juank dijo:

      1000%, de acurdo con usted, uno de los mejores comentarios que he leido…

      • ricardo dijo:

        1000 % de acuerdo busquen las raíces de todo gracias.

    • JCMG dijo:

      ferga, no solo me sumo a su comentario, soy uno de esos hijos que el artículo menciona, hoy con otra visión pues ahora soy padre y por desgracia he tenido que abandonar mi país, mi patria y a los míos. Estoy en unos de esos países del tercer mundo, ahora no viene al caso, donde se extranan y reconocen (porque no existen) las conquistas de nuestras Revolución, pero donde me pagan un salario que me permite satisfacer un grupo de necesidades básicas, no hablo de mínimas, sino básicas que necesito como padre y sostén de mi familia. Ojalá la pirámide se ponga correcta. Al menos yo no tuve otra alternativa por desgracia. Voy a volver más temprano que tarde, con más conciencia de lo que tengo, y con más ganas de que la pirámide se enderece para todos.

      Excelente artículo, gracias al autor y gracias a Cubadebate. Merece la pena que sea analizado en más espacios.

      Saludos…

Se han publicado 114 comentarios



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Ernesto Limia Díaz

Ernesto Limia Díaz

Historiador y Licenciado en Derecho. Autor de los libros “Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural” y “Cuba Libre: la utopía secuestrada”.

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