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Que no nos priven las palabras o Fulgencio Batista, ¿un santo constructor?

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Cafetería. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia

“Plan de obras del presidente Batista. Ministerio de Obras Públicas”. El mensaje lo enfatiza, al pie de la foto, una mesita adosada a la pared y en la cual se reproduce la franja donde aparece el cartel. La mitad superior de la imagen muestra, en construcción, el trecho de la calle Línea desde cerca de la nueva cafetería hasta el túnel por donde se rebasa en automóvil la ría del Almendares. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia

Cuando en vísperas del pasado 26 de julio me dirigía al Centro de Estudios Martianos –situado en una de las esquinas de Calzada y 4, en El Vedado habanero– para hacer un trámite profesional, no imaginaba nada parecido a la sorpresa que me esperaba a pocos metros de esa institución. Extenuado por el viaje en una mañana de fuerte calor, sentí la necesidad de sumar algo al desayuno que había ingerido presurosamente, y recordé el timbiriche particular instalado a pocos metros de allí cuando el llamado cuentapropismo no vivía el apogeo que tendría años más tarde. Al acercarme, noté que le había surgido un rival colindante mucho mejor plantado, con entradas por la calle 4 y por Línea.

Poco tiene que ver con los empeños iniciales para revitalizar, por vía privada, la gastronomía nacional. Es otra cosa. Higiene y recursos se unen a una oferta variada, bien servida y no mal cobrada. “Desconocía este sitio”, le dije a uno de los empleados, y me respondió con corrección: “Abrimos hace dos meses”.

No hay duda: aquello se hizo con dinero. ¿Acumulado de qué modo? ¿Dentro del país? Aunque el local es pequeño, con espacio para pocas mesas, se ve bien, confortable. Es un servicio tipo “paraditos”, pero acogedor. Pronto me percaté de la foto de apreciable tamaño con que el propietario, o los propietarios, decidieron personalizar –palabra de moda– su negocio. Bien tomada, bien impresa, bien montada en una estructura vítrea. Allí hay solvencia.

La mitad superior muestra, en construcción, el trecho de la calle Línea desde cerca de la nueva cafetería hasta el túnel por donde se rebasa en automóvil la ría del Almendares. La mitad inferior corresponde a la imagen del mismo tramo, pero con el empaque actual de la célebre arteria urbana. Su nombre –informa la enciclopedia EcuRed– rinde tributo a la vía por donde transitaron los trenes precursores del tranvía que existió hasta mediados del siglo XX, y que aún muchos añoran.

También rinde tributo, sobre todo, a la justa voluntad popular de borrar otros nombres con que los gobiernos de turno la bautizaron: primero, en 1918, Avenida del Presidente [Thomas Woodrow] Wilson, expresión del intervencionismo de los Estados Unidos; luego, en los años 50, Doble Vía General Batista, marrullería del criminal golpista a quien todavía algunos procuran enaltecer.

Me acerqué para ver, en el borde inferior, lo que supuse un recuadro añadido para indicar créditos: fuente documental, fotógrafo, diseñador del montaje… Pero forma parte de la imagen original, y es un cartel con texto en caracteres de apreciable puntaje: “Plan de obras del presidente Batista. Ministerio de Obras Públicas”. El mensaje lo enfatiza, al pie de la foto, una mesita adosada a la pared y en la cual se reproduce la franja donde aparece el cartel.

El texto, parco, parecería querer borrar años de historia. De hecho, voluntades aparte, se inscribe en maniobras dirigidas a idealizar a un tirano cuya ejecutoria abarca incontables y brutales asesinatos y torturas, y gran saqueo de las arcas de la nación. A ese tirano se alude, sin más, como si hubiera sido un gobernante a quien sería justo agradecer un plan de obras públicas, y cuyo Ministerio del ramo se ve exculpado de la gran corrupción que practicó.

En la Cuba actual se ha querido que no nos parezcamos a contextos donde el concepto de reformas y la introducción o crecimiento de modos de propiedad privada –que en determinadas circunstancias y para fines concretos puede ser necesaria, pero caracteriza al capitalismo, que la refuerza como dogma en su etapa neoliberal–, llevaron al desmontaje, programado, de todo afán de construir el socialismo. A este lo definen, entre otras cosas, el peso de la propiedad social en los medios fundamentales de producción y de servicios.

Los términos cuentapropismo y cuentrapropista, y sus derivados, que se han puesto en boga, designan formas de gestión administrativa y de propiedad correspondientes a lo privado y a la privatización. Si lo olvidáramos, acabaríamos con los sentidos privados por la “magia” de las palabras, y la desmemoria podría empujarnos a comportamientos, ideas y decisiones torpes, como pasar por alto quién fue Batista, y qué hizo.

Mucho habrá que seguir esclareciendo, y regulando, para el correcto funcionamiento de la propiedad privada que crece entre nosotros. Una vertiente concierne al movimiento sindical, que debe asegurar la protección a trabajadores y trabajadoras del sector privado o de gestión no estatal, para quienes ya no será necesario vérselas precisamente con posibles errores, insuficiencias o deformaciones en un Estado erigido con la voluntad de velar por los intereses colectivos, del pueblo. Ahora necesitarán, cada vez más, protección frente a dueños que se enriquecen con la plusvalía extraída de la fuerza de trabajo que explotan, cualesquiera que sean los salarios que paguen, y a quienes voceros del imperio han declarado que ven como germen de una clase social en que tendrían aliados.

Por mucho que ganen quienes trabajan en ese sector, hay una realidad que deben conocer: sus empleadores –ojalá todos paguen escrupulosamente los debidos impuestos–, no tienen que construir ni mantener escuelas, centros de salud ni otros modos de servicios fundamentales para la población. Esto va dicho sin desconocer que quienes siguen trabajando en el ámbito de la propiedad social, administrada por el Estado, y básica para el socialismo, también necesitan que sus salarios crezcan en términos absolutos y en relación con el costo de la vida.

Ese tema requiere estudiarse a fondo, y los presentes apuntes se centran someramente en la foto ya comentada, y en sus alcances. No es una política de prohibiciones lo que urge tener: ellas pueden acabar siendo contraproducentes, si no lo son o lo han sido ya. Pero prohibiciones necesarias hay y habrá, y deben cumplirse al servicio de una adecuada cultura de civilidad y orden.

Urge impedir que el pensamiento patriótico y revolucionario se desmovilice, se anule, y termine en cómplice de quienes, desde dentro o desde fuera, invitan al pueblo cubano a olvidar la historia. Tal invitación, que viene de un origen más o menos común, ha recibido firmes respuestas de representantes de la misma Cuba y de otros pueblos, como en la reciente Cumbre de la Comunidad de Estados de la América Latina y el Caribe.

Por temor a no parecer que se limitan derechos individuales, y que se intenta impedir a los dueños hacer en sus establecimientos lo que real o supuestamente pueden permitirse, ¿deben las fuerzas revolucionarias del país –sus instituciones gubernamentales, sus organizaciones políticas, las masas de patriotas– cruzarse de brazos y morderse la lengua? Así se abrirían las puertas a la complicidad objetiva con el imperialismo, a cualquier exceso, como la discriminación racial, la prostitución, la pornografía y otros engendros contra los cuales se ha proyectado históricamente lo más lúcido del pensamiento revolucionario.

¿Debemos tolerar que impunemente se le rinda tributo al sanguinario Fulgencio Batista, cuando fuerzas contrarrevolucionarias y aliadas de la política imperial lo enaltecen, y sostienen que Cuba nunca estuvo mejor que cuando él fue presidente y servía, como la gran mayoría de sus predecesores, al empeño de hacer de este país la imagen de la “perfecta neocolonia”? Si esa imagen hubiera sido real, ¿cómo explicar el fomento y la victoria de la Revolución que llegó al poder, con resuelto apoyo del pueblo, en 1959?

Para no convertirse en un régimen inerte y gastado, esa Revolución debe perfeccionarse permanentemente, erradicar lacras internas, poner en tensión sus mejores fuerzas en todos lo sectores, marchar hacia el futuro, alcanzar eficiencia y seguir preparada y alerta frente a sus enemigos, que no cesan, aunque cambien de táctica y se enmascaren. En el afán de lograr lo que ella necesita para bien del pueblo, su guía no puede ser la actualidad marcada por el Meridiano de Greenwich de la economía mundial, el capitalismo, que tuvo un guardián asesino en el Batista que salió huyendo de Cuba el 31 de diciembre de 1958, y cuya sombra merece ser conjurada para siempre.

En todo eso pensó el autor de este artículo cuando en vísperas del 26 de julio vio en La Habana un establecimiento público, de propiedad privada, “engalanado” con una foto que rinde culto al tirano. Cerca de allí se encuentra el Centro dedicado cardinalmente al estudio de la vida, la obra y el pensamiento del autor intelectual de los hechos con que en aquella fecha de 1953 comenzó una etapa decisiva en la transformación revolucionaria del país.

Cafetería. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia

Detalles de la foto y de la mesita. En ambos se aprecia el cartel. Foto: Luis Toledo Sande/ Bohemia

(Tomado de Bohemia)

Se han publicado 82 comentarios



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  • Leandro dijo:

    Coincido con el autor. !Cuidado con el culto a la propidad privada! !Cuidado con la pleitesía al cuentapropismo!: !Ya tenemos más de 500 mil…y vamos por más! Creo que sería conveniente que todos los revolucionarios leyéramos el libro “Socialismo traicionado” de los estadounidenses Roger Keeran y Thomas Kenny con prólogo del Héroe de la República de Cuba Ramón Labañino en el cual asegura que “Salvando las grandes diferencias históricas, sociales, políticas, culturales y hasta geográficas existentes entre aquel gigante euro-asiático y nuestra amada isla caribeña, hay detalles que asombran sobremanera por su parecido a nuestra realidad actual”
    “El momento actual que vive nuestro socialismo en Cuba exige de todos nosotros el celo extremo, en todo lo que hacemos y creamos, con el único fin de fortalecerlo y mejorarlo, nunca para destruirlo, ni crear bases para el capitalismo y mucho menos aquellas del imperio de las leyes del mercado, el egoísmo y la propiedad privada.”
    Comprendo que en el socilismo deben existir actividades no estatales, debe existir lo que en Cuba se ha dado en llamar cuentapropismo, pero hay que regularlo bien, a mi juicio, mejor de lo que se hace en la actualidad.
    En cuento a los intentos por dar una imagen edulcorada de Batista y su época, hasta el propio The New York Times en uno de sus editoriales sobre Cuba previos al 17 de diciembre de 2014 al cruel dictador lo califica de “líder”, aunque para guardar la forma, cual hoja de parra lo adjetiva “autoritario”
    Obvio la clara imagen que brinda Fidel en “La Historia me absolverá” de lo que significaba la dictadura batistiana para Cuba y tomo la que dió alguien que para nada fue simpatizante de nuestro proceso revolucionario, me refiero a J.F. Kennedy quien el 6 de octubre de 1960 al referirse a la Cuba de Batista, entre otras cosas, dijo:
    »Creo que no hay país en el mundo, incluyendo las regiones africanas, incluyendo cualquiera y todos los países bajo dominación colonial, donde la colonización económica, la humillación y la explotación fuera peor que en Cuba, en parte debido a las políticas de mi país durante el régimen de Batista…
    “En 1953 la familia cubana tenía un ingreso de seis pesos a la semana. Del 15 al 20 por ciento de la fuerza de trabajo estaba crónicamente desempleada. Solo un tercio de las casas de la Isla tenían agua corriente y en los últimos años que precedieron a la Revolución de Castro este abismal nivel de vida bajó aún más al crecer la población, que no participaba del crecimiento económico. Solo a 90 millas estaban los Estados Unidos -su buen vecino- la nación más rica de la Tierra, con sus radios, sus periódicos y películas divulgando la historia de la riqueza material de los Estados Unidos y sus excedentes agrícolas. Pero en vez de extenderle una mano amiga al desesperado pueblo de Cuba, casi toda nuestra ayuda fue en forma de asistencia en armamentos, asistencia que no contribuyó al crecimiento económico para el bienestar del pueblo cubano; … De una manera que antagonizaba al pueblo de Cuba usamos la influencia con el Gobierno para beneficiar los intereses y aumentar las utilidades de las compañías privadas norteamericanas que dominaban la economía de la Isla. Al principio de 1959 las empresas norteamericanas poseían cerca del 40 por ciento de las tierras azucareras, casi todas las fincas de ganado, el 90 por ciento de las minas y concesiones minerales, el 80 por ciento de los servicios y prácticamente toda la industria del petróleo y suministraba dos tercios de las importaciones de Cuba.
    El símbolo de esta ciega actitud … Es un teléfono de oro sólido obsequiado a Batista por la Compañía de Teléfonos. Es una expresión de gratitud por el aumento excesivo de las tarifas que autorizó el Dictador cubano a instancias de nuestro Gobierno. .. Estados Unidos no dijo nada sobre otros eventos que ocurrieron el mismo día que se autorizó el excesivo aumento de las tarifas cuando 40 cubanos perdieron su vida en un asalto al Palacio de Batista (…) Quizás el más desastroso de nuestros errores fue la decisión de encumbrar y darle respaldo a una de las dictaduras más sangrientas y represivas de la larga historia de la represión latinoamericana… Voceros de la Administración elogiaban a Batista, lo exaltaban como un aliado confiable y un buen amigo, en momentos en que Batista asesinaba a miles de ciudadanos, destruía los últimos vestigios de libertad y robaba cientos de millones de dólares al pueblo cubano.”

  • jorfe felix dijo:

    Realmente no entiendo al autor del porque mezclar al trabajo por cuenta propia con la insensatez de enaltecer al satrapa. Recuerde que la mayoria de los trabajadores por cuenta propia lo hacen por el reordenamiento de sus puestos de trabajo y son en su mayoria trabajadores dignos y sacrificados que suplen con su esfuerzo los servicios que de otro modo quedarian sin existir.

    • Eduardo dijo:

      Quien lo mezcla no es el autor, amigo. Es el cuentapropista en cuestión. A mi me resulta ofensivo el letrerito pues viví aquella época y si entonces era propaganda burda a favor de un asesino, hoy es un intento de hacer de un sátrapa una leyenda inmerecida.

  • abel dijo:

    Es correcto todo lo que plantea el periodista en su artículo, nadie debe olvidarse de la historia. Ahora me pongo en la posición del dueño del local y me pregunto ¿tengo esta foto original de la construcción de la calle Línea y sé que puede ser un plus para enganchar a mis clientes con un producto visual original y diferente al resto de las propuestas privadas de la zona?… ¿Tengo que dejar de ponerlo porque sale en él un cartel que dice ¨Plan de obras del presidente Batista¨?, por ningún lado veo que le rinda tributo a la personalidad de nadie pues el cartel está dentro de la foto no fuera, así que el dueño no le colocó ningún mensaje subliminal a la foto y por demás todo cubano sabe quien fue Batista y todo el daño que le hizo a Cuba. Debemos tener medida de la preparación de nuestra población y su cultura, son más de 50 años de Revolución y de educación gratuita para no poder confiar en la capacidad de nuestro pueblo para juzgar nuestra historia. Me gustaría preguntarle a Eusebio Leal si el fuera capaz de destruir o esconder una foto de la historia de la calle Línea porque contiene un cartel alegórico a Batista…? me parece que su respuesta sería que no…es tarea de nuestras escuelas y nuestros medios recordar (si es que ha alguien se le ha olvidado) quien fue Batista.

  • gothicprince dijo:

    Si la plusvalía es un problema, ¿entonces por qué las personas prefieren el cuentapropismo a las cooperativas?

    • ariel dijo:

      compadre no te vayas por la tangente, por eso nunca se resuelve nada y existen los que critican el menor de los detalles, concéntrate en el tema central de la nota y eso es lo que deberías criticar mas allá de una forma de pensar del periodista con relación a los salarios y demás.

  • GALA dijo:

    Es indignante. El debate ideológico hoy es más necesario que nunca. Sería bueno hacer una exposición fotográfica con otras vistas de la construcción de línea, investigar el costo de la obra con los devíos que seguro tuvo y en paralelo investigar las víctimas, fotos incluidas , de la represión en el período que duró la obra. No hay mejor lugar que el Centro de Estudios Martianos para exponerla. Hay que levantar la economía pero con responsabilidad, inteligencia y patriotismo.

  • miguel dijo:

    Este artículo, más que bueno; Ojalá y lo lean muchos de los funcionarios que llevan las riendas de mi Patria.

  • Victor dijo:

    El pueblo Cubano no puede olvidar la afranta que significó Batista para la dignidad humana,

  • marc11 dijo:

    creo muy conveniente que persona bien preparada del gobierno municipal , se persone en dicho lugar , y en conversacion con el dueño de dicho lugar ,logre desmantelar dicha foto y en su lugar poner otra , quizas no conozca ni quien fue el sargento batista

  • Tacuara dijo:

    Comparto totalmente con el autor el sentido crítico del artículo. No creo que en nombre de ningún supuesto derecho individual tengan nuestras instituciones las manos atadas para regular los contenidos de los mensajes directos o subliminales que la incipiente empresa privada pueda transmitir a intramuros de sus locales destinados a los servicios autorizados por la ley. Nuestra legislación tiene contenido suficiente para lidiar con esos fenómenos por cuanto prohíbe hacer propaganda que atenten contra la dignidad humana, lo cual va también dirigido hacia los vídeos, en no pocos casos de pésima factura, pobre contenido y exceso de vulgaridad , que habitualmente se difunden en los circuitos internos de muchos de esos locales. Sin embargo creo que el enfoque reduccionista de simplificarlo todo a una conclusión demasiado superficial de que la propiedad privada es mala porque es un atributo del capitalismo es erróneo. En primer lugar la propiedad privada es un derecho inalienable del ser humano y surgió mucho antes que el capitalismo. Ahora la apropiación escandalosa y obscena de los frutos del trabajo, el talento y el esfuerzo colectivos y la explotación y exclusión cruel e inhumana de las mayorías: esa si es la esencia del capitalismo. Ese socialismo burocrático y de omnímodo control estatal sobre la actividad económica y la vida social de la ciudadanía; por suerte para todos, demostró no ser el socialismo con rostro humano, que la humanidad atisbaba en sus sueños de justicia social pero que aún no ha terminado de expresarse nítida mente en la realidad. Creo firmemente que en el socialismo que queremos y nos merecemos los seres humanos pueden perfectamente coexistir y complementarse en plena armonía la propiedad privada y la propiedad estatal, aunque esta última aun le debe mucho a alcanzar un contenido verdaderamente social de la misma tal, que haga que el manido “sentido de pertenencia” deje de ser un cliché y se convierta realmente en un sentimiento arraigado en la psiquis y la conciencia de los trabajadores. No se puede olvidar que el individualismo es una conducta retorcida que arrastra al individuo procederes y vicios que degeneran al ser humanos reduciéndolo a un ente carente de sentimientos elevados que dignifiquen su condición humana, pero la individualidad es la mayor y más genuina riqueza de ese propio ser humano porque lo hace único e irrepetible, tiene que existir siempre un equilibrio al interpretar lo social y lo colectivo como una suma de individuos y no la anulación de estos Retornando al argumento inicial de este artículo, me sumo al llamado del autor a hacer valer la acción de las instituciones y regular todo cuanto debe ser regulado porque alarma la permisividad y pasividad conque se aceptan determinadas manifestaciones no ya de indisciplina social sino de franco desafío a las normas de convivencia, la autoridad y las leyes sino echemos un vistazo a la proliferación de los torsos desnudos en espacios públicos, el abuso de palabras obscenas en la vía pública y lugares de uso social, la ingestión de bebidas alcohólicas en calles, parques y plazas la rotura indiscriminada de pavimentos y aceras para conectarse al acueducto, los micro vertederos, las agresiones a la franja costera y las ilegalidades en la ilegal construcción, modificación y ampliación de viviendas particulares y lo que es peor aun en edificios de múltiples viviendas, además de muchísimas más que harían interminable esta relación

  • Doris A. García Téllez dijo:

    Maestro Luis Toledo Sande, yo estuve también en esa cafetería, y coincido con usted en su análisis. Pero no es el único lugar de la Habana donde se intenta pasarle el trapo a la historia vivida. Hay paladares que recrean los carteles publicitarios, el ambiente, las fotos y todo lo que han podido recopilar de esa época.

    Existen en las redes algunos comentaristas que dicen que La Habana era una tacita de oro, y quer Cuba antes del 59 era un país próspero y floreciente. Por mis muchísimos años sé perfectamente que no todo lo que brillaba era oro, y que debajo de tanta propaganda, había mucha miseria, desigualdad, y muchos abusos e injusticia social. Tal parece que estamos siendo objeto de una campaña sutil de desmontaje de nuestra historia, sobre todo para confundir a los jóvenes que no vivieron esa etapa.

    Muchas gracias por su artículo

  • franklin dijo:

    La Historia de Cuba o de cualquier pais no se puede olvidar,claro no podemos estar anclado en el pasado porque eso puede distraer y olvidarse de los cambios necesarios para el desarrollo no de sistema,asi mismo pasa con una persona si esta pensando en todo momento en lo que hizo en el pasado o lo que hicieron sus padres de seguro no prosperara porque la mayor parte del tiempo lo pasas pensando en el pasado.es bueno recordar las cosas viejas porque de esta manera no le das cabida al fracaso,pero no te lo cojas a pecho ,porque hay que seguir el curso de la vida.

  • Yanelis dijo:

    Batista forma parte del pasado y el pasado quedó atrás, es hora de enfocarnos en el presente con planes a un futuro mejor, quien vive recordando el pasado vive viendo una vida pasada sin contar con el día a día, ni con las cosas buenas e interesantes que hay por delante, y no digo que esté de acuerdo con hacerle un monumento a Batista ni mucho menos es correcto cambiar lo que tenga que ser cambiado, así como se fijaron en la foto que para el autor del artículo rinde culto al tirano también es bueno fijarse en que podemos poner en vez de ese cartel otro bien grande que diga CUBA SIGUE ADELANTE,
    rep.infnorte@medired.scu.sld.cu
    rep.infnorte@medired.scu.sld.cu

  • Reynaldo dijo:

    Absolutamente de acuerdo. Ellos tendrán su timbirichi como forma de propiedad privada, pero hasta ahí. La revolución sigue siendo dueña de nuestro destino como nación, y los miles de muertos que costó, 20 000 de ellos provocados por Batista, más generaciones de cubanos y no cubanos que hemos sacrificado nuestras vidas por ella, no debemos permitir que un grupos de desclasados miameros que subsisten entre nosotros la echen por tierra. antes les cerramos su negocio. Intereses económicos infinitamente más poderosos se han estrellado contra la voluntad de nuestro pueblo de hacer el SOCIALISMO, único modelo que interpreta lo mejor del ser humano. El que abre un negocio no lo hace pensando en su patria ni en su gente, lo hace pensando en intereses personales y automáticamente se separa de los intereses colectivos hasta derivar en egoísta y aliado de quienes favorezcan sus intereses. Prefiero una patria humana y socialista con consumo limitado, aunque no necesariamente, que una patria llena de negocios e individuos que la compren y la vendan a su antojo y al ritmo de sus propios intereses. Antes de eso hacemos otra revolución aun más radical. BATISTA FUE UNA HIENA Y LOS QUE LO SIGUEN SU JAURÍA.

  • Lázaro Gómez Verano dijo:

    El tema no requiere análisis,una cosa es la formulación jurídica , etc, y otra la dignidad.Hablo en nombre de la DIGNIDAD!
    Ningún cubano digno puede mencionar al asesino de 20 mil cubanos en otro sentido que no sea el condenatorio aún cuando no haya vivido lo suficiente y no haya oído la voz de la Historia de Cuba.
    Permitir ese tipo de cosas, además se aleja del culto a los que fueron torturados,masacrados,vejados, violados.
    Es la DIGNIDAD CUBANA la que no permite ese acto vil y so las autoridades cubanas las responsables de evitarlo por los medios legales que si no existen deben crearse en honor a los muertos y los torturados!

  • REFLEXIVO dijo:

    En todo eso hay un peligro: los jóvenes de hoy no conocen bien todo aquello y puede parecerles que eso no tiene importancia. Creo que no estamos haciendo lo suficiente para que los jóvenes conozcan la historia y no haberla vivido es una desventaja, entonces una foto buena por aquí y otra por allá, no le dicen mucho a nadie, pero debemos sobrepasar lo malo con lo mucho bueno que ha hecho la Revolución. La “tacita de oro” que era La Habana para el mundo rico, no tiene nada que ver con la Sección que había en una página de Bohemia que se llamaba “Arriba corazones”, de niños parasitados, iletrados, enfermos sin medicinas, etc.
    Ese era el mundo de Batista y de todos los otros. Este con sus problemas, borró después de cruenta lucha, con ese mundo “de oro”.

  • sachiel dijo:

    ¿Soy yo sólo?, o este articulo me da pie para comentar sobre eso mismo: el desmontaje de la historia y nuevo montaje con elementos prefabricados e importados. En un blog muy visitado se alude a que Machado hizo más por Cuba en materia de Obras Públicas que esta Revolución. Y preguntaba en Juventud Rebelde el otro dia, qué que tenia que ver el videoclip de “Dile la Verdad”(Pitbull/GDZ) con Cuba y su historia. Remember peliculita americana del siglo pasado sobre Martí, y tantas y tantas historias filmicas y seriadas sobre nuestro proceso, con todas las distorsiones “admisibles”, para sus realizadores.

    Por suerte tambien, en 5ta y 14 está ahora el “Memorial de la Denuncia”

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Me parece que aquí se está tomando un hecho aislado como una tendencia general y se están mezclando cosas que no se pueden separar, pero que tampoco se pueden revolver y confundir.

    Batista fué un dictador, un tirano, un asesino y un ladrón, pero eso no hace malas ni pocas las obras que se construyeron bajo su mandato. Yo estoy seguro que no lo hizo desinteresadamente ni por el bienestar del pueblo, sino que siempre se “mojó” o proyectó mojarse en grande con cada una de estas obras, pero ése no es el punto. La obras están ahí, son parte de nuestra Historia. Al parecer el comprendía que se podía robar más de un país rico que de un país pobre y actuó en consecuencia. Quien no entienda eso, no entiende nada. O no quiere entender.

    Pero tampoco se debe mezclar eso con el boom del llamado “cuentapropismo”. Conozco algunos que nunca han tenido un negocio particular y hablan muy bien de Batista y del período pre-revolucionario, en tanto que muchos “cuentapropistas” grandes, medianos y pequeños de esa etapa repudiaban a Batista y apoyaron a los rebeldes y clandestinos y a la naciente Revolución en sus primeros momentos. Los problemas vinieron después, cuando empezaron las nacionalizaciones. Y es que al capitalista promedio le preocupa más el bolsillo que el alma. Y capitalistas son los cuentapropistas actuales, aunque se les ponga el nombre que se les ponga porque son dueños de sus medios de producción y obtienen plusvalía de sus empleados.

    Pero eso se sabía cuando se promovió el cuentapropismo como una forma de aligerar la carga estatal, mejorar los servicios y absorber la fuerza laboral excedente de las infladísimas plantillas del Estado. Y no es una cosa nueva. Aquí se viene practicando desde los años 80 y Lenin lo aplicó con la NEP en los años 20. La disyuntiva del Gobierno, a mi entender, es mantener esas empresas privadas a un nivel de reproducción tan bajo, que no lleguen a acumular suficiente poder económico como para poner en peligro el poder político establecido. Eso se trata de lograr con la prohibición de la concentración de medios de producción, pero esta prohibición es burlada muchas veces por debajo de la mesa, poniendo los nuevos vehículos, casas, cafeterías u otros negocios adquiridos, a nombre de familiares o personas de confianza.

    No obstante, la cuestión principal que a mi entender plantea el autor, no es esa, sino el posible impacto ideológico del cuentapropismo. Es verdad que no depender de un puesto y un salario del Estado para vivir tiene su impacto, pero yo creo que hay otras cosas que tienen un impacto mayor y no sólo en ese segmento poblacional, sino en toda la ciudadanía.

    El autor se pregunta: ¿deben las fuerzas revolucionarias del país –sus instituciones gubernamentales, sus organizaciones políticas, las masas de patriotas– cruzarse de brazos y morderse la lengua?

    Yo digo que NO, pero a mi vez pregunto: ¿Qué hacen esas fuerzas y organizaciones cuando ante los ojos de sus miembros(que están en todas partes) se desvían o malgastan los recursos del Estado, o se solicitan o aceptan sobornos para agilizar un trámite, o se dejan podrir miles de kilogramos de alimentos por ineficiencia o negligencia o para mantener altos los precios, o se acaparan productos para revenderlos después al triple de su precio oficial, o se maltrata a un ciudadano en un establecimiento público, o se venden por la calle, a sobreprecio, medicinas que están en falta en las farmacias o se hacen chapucerías que redundan en perjuicio general? Eso sí tiene impacto sobre la forma de pensar de TODO el pueblo, eso si le hace de maravillas el juego al imperialismo.

    Yo pienso que no es necesario hacer un drama de esto, ni crucificar al dueño de la cafetería de marras. Lo más problable es que, si uno o dos clientes se lo piden amablemente, él retire la foto o al menos cubra el nombre del odiado dictador.

    Todos queríamos cambios, pues bien; Para cambiar hay que admitir que no todo puede seguir siendo como era, ni que todos los cambios van a ser de nuestro agrado; La vida es como es y no como cada uno de nosotros quisiéramos que fuese.

    • Cubano de HOY!!! dijo:

      Las palmas para usted Carlos Gutierrez…., mis felicitaciones por tan brillante comentario. Usted si es un Cubano de Hoy…

    • Lory dijo:

      Bravo Carlos!!!!!!!!!!….perfecto!!!!

    • Isabel dijo:

      El mejor comentario que he leído. ¡Felicidades!

    • el Mauri dijo:

      Carlos de acuerdo contigo y permiteme una pregunta personal ¿Eres médico?

    • rdamian dijo:

      Certero su comentario Carlos. Aun así, creo que el artículo tiene la dosis exacta de drama y que viene a ser la voz de uno de esos dos clientes que amablemente le piden al dueño del negocio que cubra el nombre (habría que ver cuán amable sería la respuesta) y no se limita a ello, sino que exhorta a todos los que ven el peligro de perder la memoria a actuar contra estas expresiones donde quiera que se manifiesten.

      Aunque parezca inocuo, ese cartelito trabaja en el subconsciente, al asociar construcciones por tanto crecimiento con el nombre de Batista, cuando bien se conoce la estela de sangre que dejó este sujeto.

    • alexei dijo:

      Excelente comentario ,mesurado , equilibrado pero poniendo los puntos sobres las ies, de paso pudieramos invitar al autor a usar sus conocimientos y habilidades en escribir acerca de la corrupcion en esas obras , pero tambien de la corrupcion de hoy q es uno de los males q mas afecta nuestra sociedad y lamentablemente no se toca en nuestra prensa

    • Máximo dijo:

      Muy bueno su comentario Carlos Gutierrez, sabio resumen a lo planteado en el artículo….

    • darvader dijo:

      excelente comentario, certero, atinado y sobre todo muy “revolucionario”. La historia no se puede negar lo unico que hay que hacer es aplicarle sentido común a todo lo que hemos aprendido, porque estoy convencido de que nadie en su sano juicio va a destruir, digamos, el tunel de la Habana porque lo hicieron en la etapa de la República y lo construiremos de nuevo ahora con nuestros recursos y limitaciones…..

    • Squall dijo:

      Amén…

  • Victor dijo:

    Repito, el pueblo cubano no puede olvidar la afrenta que para la dignidad humana significó el ilegal gobierno de Batista, no estoy de acuerdo ni lo podré estar con una exaltación al mismo, pero estoy de acuerdo con la compañera que plantea si Leal rehusaria la historia, pero este establecimiento no es el pionero en adornar sus paredes con alegorias al pasado, visiten los llamados “Havana Café” de La Habana y Varadero y les parecerá estar en los 50, pero sin denuncia social alguna y yo pregunto ¿Quien o quienes son los empresarios responsables de estos establecimientos? y ud si lo debe saber Toledo y tendria mucha mas autoridad moral si como Quijote de estos tiempos la emprendiera con todos los molinos, no importa quien sea el propietario.

  • Betty dijo:

    Es muy acertado que se publiquen artículos como este. Más que prohibir (que pudiera ser contraproducente), lo que hay que hacer es convencer o por lo menos hacerse escuchar. Porque el cartel, manipulado o no, es portador de un discurso, y cuando lo colocamos en una pared, estamos ofreciendo una tribuna.

  • Alejandro dijo:

    Muy de acuerdo con usted Toledo Sande.

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Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

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