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Un cubano en Navidad (+ Fotos)

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Llegar a Christmas no es fácil, hoy hay que volar por espacio de 3 horas desde Tarawa, capital de Kiribati, hasta Nadi, en Fiji, y después por otras 3 horas para arribar a Kirismas.

Llegar a Christmas no es fácil, hoy hay que volar por espacio de 3 horas desde Tarawa, capital de Kiribati, hasta Nadi, en Fiji, y después por otras 3 horas para arribar a Kirismas.

Kiritimati fue descubierta por los europeos el 24 de diciembre de 1777, por el capitán inglés James Cook[i]. El nombre dado a la isla fue Christmas, por alusión obvia a la celebración religiosa coincidente con el día de su descubrimiento. En lengua local[ii] se pronuncia  “kirismas”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos  mantuvieron una estación meteorológica y un centro de comunicaciones en el atolón, junto con una pista de aterrizaje que, además servía para recargar de combustible a los vuelos entre Hawai y el Pacífico Sur. También había una pequeña estación civil de radio y otra de investigación meteorológica. A comienzos de la década del 50, Wernher Magnus Maximilian Freiherr von Braun[iii], planteó utilizar la isla como un sitio de lanzamiento de aeronaves espaciales tripuladas, pero nunca se usó con ese fin.

Es un atolón de origen coralino y además, el de mayor superficie de tierra firme en el mundo. Pertenece a la República de Kiribati, y hasta aquí llegó un cirujano cubano a trabajar por espacio de casi un mes, solo.

El Dr. Miguel Peña Torres es natural de Puerto Padre, Las Tunas, de origen humilde y de familia trabajadora, se graduó de médico en 1998. Trabajó en zonas de difícil acceso durante un año e hizo la especialidad en cirugía. Trabaja desde el 2003 como cirujano general al sur del municipio de Jobabo. Tiene tres hijos, de los cuales habla con mucho orgullo, y también lo hace de “mi niña”, su esposa, que comprende las causas por las que él está ahora lejos de ella.

 

Foto aérea tomada por el Dr. Miguel Peña de la Isla de Christmas.

Foto aérea tomada por el Dr. Miguel Peña de la Isla de Christmas.

En los períodos de soledad, la misma se combate con estudio, fortaleza y tratando de llenar el tiempo con todo lo que aparezca para vivir en comunidad, pero a veces la mente vuela, por ejemplo se escriben cartas que nunca se mandan, se analizan cosas en las que en otros momentos nunca nos detendríamos a pensar, “nos descubrimos”; a veces se está triste, otras gloriosos, uno recuerda la frase del poeta que “…hay tristezas preñadas de esperanzas cuando los humanos creemos estar haciendo lo correcto, no para obtener riquezas, poder o gloria, sino para crear espacios de oportunidades y libertad[iv]” y agrego, en estos períodos nos enfrentamos con la verdad a la vida y las circunstancias, aunque estas duelan.

El Dr. Peña confiesa abiertamente que fue el espíritu humano de aventuras quien lo motivó a ir a Christmas, el ansia de conocer nuevos horizontes, nuevas costumbres y modos de vida y sobre todo brindar su ayuda como médico y cirujano, pues solo existen dos galenos en el lugar, un anestesista y una ginecóloga. Por espacio de 24 días tuvo sus guardias, atendió patologías de cualquier especialidad, realizó varias operaciones, salvó vidas, conoció de enfermedades que solo son referencia en la literatura especializada y que se encuentran allí todos los días. Pero gracias a las  experiencias adquiridas en misiones anteriores, en la República Árabe Saharaui Democrática y en Haití, luego del terremoto y combatiendo la epidemia del cólera desatada en ese país a finales del 2010, pudo salir adelante.

Llegar a Christmas no es fácil, hoy hay que volar por espacio de 3 horas desde Tarawa, capital de Kiribati, hasta Nadi, en Fiji, y después por otras 3 horas para arribar a Kirismas.

En la soledad se juega con la memoria y se descubre, por ejemplo, que las ciudades son no solo las estatuas, sino cualquier esquina y los recuerdos. Uno entra a cualquier ciudad, incluso a la que uno supuestamente más conoce y con cierta incertidumbre, con cierto sentido de anhelo, “revuelto”, pregunta siempre: ¿qué pasará? Cierto que se piensa que entraríamos sin recovecos, rectos, inflexibles, sobre todo ante tanto misterio que está por venir, pero no es así.

Siempre todo tiene una sombra, un no quiero o un no sé. Cuando aparece algo, es como todo, uno aprende, tiene que empezar de cero, de arriba abajo, de ojos a pies, incluidas las uñas, por dentro y por fuera, los sábados por la noche y los lunes al despertar, cuando más feo se es, uno aprende a querer e identificar los olores de las cosas, de las gentes,  y las ciudades ayudan a eso, a veces de buena gana y otras no.

Uno recuerda de un golpe que alguna vez pudo decir “…era yo quien golpeaba tu puerta, no era mi fantasma”, uno recuerda que quiso sacarla desnuda al balcón aquella mañana, a la calle, quería que la ciudad la disfrutara, para que entrara en la otra dimensión de si misma. Para que se viera tal cual, sin el peso del no…., de cualquier no.

Las ciudades tienen muchos vericuetos, en El Morro, por ejemplo, parece que no hay nada escondido, sin embargo aparecen, de vez en cuando, los fantasmas del lugar y te remontas a otros pasos y a otros “caminos” que no esperan por uno.

A veces en esas soledades llegas a decir: “…dónde no está tu llanto, en qué lugar puede ser tu ausencia, dónde puedo ser una lágrima sin recordar, sin que te duela”. Hay que entrarle a la vida con sabor a fiesta. Hay que mirar hacia adelante. Estas son algunas de las sutiles imaginerías de la soledad.

El Dr. Miguel Peña dice que, los fines de semanas visitaba las playas, con muy poca contaminación en Christmas, que le trasmitían la ecuanimidad necesaria para contrarrestar las experiencias vividas en el hospital. Algunas son totalmente vírgenes como la de Long Beach. También visitaba a los pacientes con los que compartió hasta el pan. Lo vivido, además de la aventura, es algo que le hace decir “me ha enriquecido” como experiencia, como profesional y como ser humano, y este último es el único “cargo” que compartimos todos en este mundo.

 

Playa de Long beach. Foto del Dr. Miguel Peña.

Playa de Long beach. Foto del Dr. Miguel Peña.

Miguel es el segundo médico cubano que llega hasta allí; antes, la Dra. Ilsa Santos Velázquez, había estado en la Isla cuidando a un enfermo al que no podía abandonar y al que le salvó la vida.

Christmas, está situada al norte del archipiélago de las Islas de la Línea o Espárodas ecuatoriales[v]. La isla tiene una superficie de 642 kilómetros cuadrados y es el 70% del área total de tierra de la nación de Kiribati, la cual está compuesta por otros 33 atolones. Kiritimati tiene un perímetro de alrededor de 150 km. Parte de su laguna se secó. Existen también otras islas más pequeñas que la rodean.

Es el primer lugar habitado sobre la Tierra en recibir el año nuevo, aunque desde el 2011 comparte este honor con Samoa y Tokelau, al quedar estos dos territorios encuadrados en el mismo huso horario tras la decisión de sus gobiernos de adelantar en un día su hora.

 

El Dr. Miguel Peña.

El Dr. Miguel Peña.

Explica el Dr. Peña que hay 4 aldeas o caseríos en la isla que tiene casi 6 mil habitantes. London es la aldea y el puerto principal. Tennessee y Tabakuá se encuentran próximas al aeropuerto Cassidy, pero se habla de reubicarlas más cerca de London para evitar la contaminación de las aguas subterráneas, aunque posee una reserva de agua natural. Existió antes otra aldea, llamada como el antiguo príncipe enamorado de Helena, Paris, que no figura en los censos ya, porque fue abandonada por sus pobladores[vi]. Boran es la aldea más lejana del atolón y está muy poco habitada.

Hay otra isla llamada también Navidad pero es un territorio de Australia[vii], situada a 360 km al sur de Yakarta, la capital de Indonesia y no se debe confundir con la Navidad de Kiribati.

Escuchando al Dr. Peña, mirando las fotos que hizo, disfrutando de sus anécdotas, recuerdo que en medio de la soledad, para salvarnos de ella, con papel, lápiz, bolígrafo o teclado, la mano vuela sola, se va tras los duendes que nos visitan, de vez en cuando, y mientras en esta parte del mundo andan los médicos Caridad, Lourdes, Miguel, Arnaldo y Elber salvando vidas, por aquella parte de allá tu duermes a la hora en que se escribe este texto, y no te puedes enroscar como te gustaría hacerlo cuando sueñas a mi lado o ponerme la pierna por encima o abrazarme por la espalda, y ahora estoy despierto, en medio de una tormenta de aire y agua que envuelve la casa y a todos sus inquilinos que no son muchos: un gato y yo, porque aquí no hay fantasmas como en El Morro.

Y en medio de todo eso, recuerdo la última vez que nos besamos, la cara de susto con temor que usaste al pasar la frontera, y me dieron ganas de irte a rescatar. Descubrí que me quedaría nuevamente solo, y siempre que te vas tengo ganas que te quedes y viceversa, porque también quiero que te vayas, porque nadie puede torcer su destino.

¿Qué hago contigo y conmigo a estas alturas de la vida, en que las arrugas me visitan cada día más y que temo perder el jardín? Uso la palabra recordando que cuando fui a tu casa, la primera vez, me dijiste, señalando casi hacia un vacío: “este es mi jardín”.

Me invento historias buscando y escondiendo las verdaderas razones que guardo de ti dentro de mí. Y después vendrá otra soledad más; pero al menos esta tiene una justificación por ahora con premio incluido que será, además de cumplir con el deber y hacer lo que hago, verte. Sueño que esperas como yo lo he hecho por ti, que buscas con la mirada entre los transeúntes de un salón pleno, descubres, corres y abrazas; y nos vemos intactos entre tantos, me das tu mano y la tomo, después nos vamos.

Duermes de seguro a esta hora. No podrás leer estas letras porque no sé si te las envíe. No podrás llamar por teléfono, ni podré hacerlo yo, no habrá timbre que anuncie tu o mi reclamo, estamos lejos, además prefiero este “misterio no tan misterioso”[viii] que son las palabras escritas. Escribo estos sortilegios tal cual salen para que te arropen, uso el vocabulario de todos los días y no el de los días de fiesta. Duerme, desde aquí velaré tus sueños.

 Notas


[i] Nació en North Yorkshire, 1728 y murió en Hawai en 1779. Fue un navegante, explorador y cartógrafo británico. Realizó 3 viajes al Océano Pacífico en los que describió con precisión grandes áreas, islas y costas que fueron documentadas por primera vez en varios mapas europeos.

[ii] En “kiribás”, lengua oficial del país, “ti” se pronuncia como “s”, y Kiritimati es “kirismas”.

[iii] Nació en Alemania 1912 y murió en EEUU en 1977. Fue un controvertido ingeniero espacial, que no dudó en ofrecer los cohetes como armas. Se le considera uno de los más importantes diseñadores de cohetes del siglo XX. Diseñó el cohete V2 y Saturno V, que llevó al primer hombre a la Luna.

[iv] Palabras incluidas en el texto leído por Silvio Rodríguez al recibir el Premio Rodolfo Walsh.

[v] Islas de la Línea o Espóradas Ecuatoriales situadas entre las islas Hawai y Fénix, muy cercanas a la línea del ecuador de ahí su nombre.

[vii] Ver enhttp://es.wikipedia.org/wiki/Isla_de_Navidad

[viii] “El amor es un misterio, pero no tan misterioso”, frase del amigo poeta y cineasta cubano Jorge Fuentes.

Se han publicado 8 comentarios



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  • salvatore300 dijo:

    Precioso trabajo.

  • Déborah dijo:

    Además del valor de la historia de sacrificio y abnegación de nuestros médicos en cualquier parte de este mundo, y aunque conocía muchas partes de este texto, debo decir que es una de las cosas más lindas que he leído en los último tiempos. Un texto lleno de amor, añoranza y ternura. Gracias por compartirlo con todos. Y gracias por poner a Kiribati en el mapa para muchas personas que no sabían de este país.

  • Frank dijo:

    Leí hace algún tiempo un pequeño libro “biografías de grandes cristianos” que me impactó sobremanera, este trabajo, precisamente sobre la humildad y la grandeza de un cubano, es un ejemplo de proezas sin igual, sin otro interés que el de dar sin recibir “nada” a cambio

  • fidel dijo:

    Es realmente un texto tierno, escrito destacando el amor, el desprendimiento humano y la humildad

  • victor kozaski dijo:

    ENVIDIO VERLO HAYA QUE BELLEZA DE NATURALEZA , QUE TRANQUIIDAD DEBE DE HABER , COMO CUBA MI TIERRA

  • Angelina Acosta Velazquez dijo:

    Muchas felicidades al Dr. Miguel, colega y amigo pues ya es bastante tiempo que nos conocemos y trabajamos juntos en el Hospital de Jobabo, al sur de la provincia Las Tunas, el balcón del Oriente cubano y gracias a Cuba Debate pues hoy gracias a ustedes he ampliado mi cultura al conocer sobre esta isla, al iniciar la lectura lo menos que imagine que iba a saber de Miguel, aunque a veces, solo a veces nos comunicamos por el facebook.

  • CORA dijo:

    Periodista es usted poeta,ya leo que es diplomatico pero su alma es de poeta,esta bellisimo este trabajo,a los que hemos estado en esas soledades nos recuerdas sus vericuetos,dichosa la destinataria.A mi colega le digo que es un hombre muy valiente,en mi provincia tenemos estudiantes de Medicina de alla y son personas muy sosegadas ,pues el “tempo” en el que se vive en esos lugares tambien es diferente,transpira suavidad y quietud.

  • Yancel dijo:

    Bello reportaje, tengo el placer de conocer a este profesional calidad de persona y exelente profecional, con una bella familia, felecidades hermano siga poniendo el nombre de Cuba en alto

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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