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Contra el tercer bloqueo

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Por estos días se ha hablado mucho del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Es así, desde los discursos de numerosos jefes de Estado en la Asamblea general de la ONU a The New York Times, pasando por los argumentos que los medios de comunicación cubanos acostumbran a dar, basados en los enormes daños que esa añeja política estadounidense ocasiona a la vida económica y social cubana.

El mundo ha vuelto a votar abrumadamente en la ONU -por ocasión número 23- contra esa política de castigo hacia un país entero por rebelarse contra la dominación de Washington.

A pesar de ello, en las redes aparecen cada vez más personas que igualan la dimensión de esa agresión contra la soberanía cubana con lo que llaman “autobloqueo” o “segundo bloqueo”. Así suele denominarse a las trabas burocráticas, administrativas y deficiencias de todo tipo que lastran el funcionamiento de las instituciones isleñas y que tratan de enfrentarse con las transformaciones que -luego de un amplio proceso de discusión popular- derivaron en los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba.

Al calor de esas transformaciones, dirigidas entre otras cosas a combatir esas deficiencias pero también a atenuar los efectos de las políticas de acoso diseñadas en Washington, empieza a manifestarse un “tercer bloqueo”, como tal vez lo llamarían quienes igualan las deficiencias internas a la agresión estadounidense. Lo sufren los sectores más humildes de la población al depender, en su acceso a parte de los alimentos, de quienes especulan de manera creciente con productos que forman parte de la dieta tradicional del cubano.

Así se pudo apreciar en el segmento Cuba dice del Noticiero Nacional de Televisión, dedicado a los precios de los productos del agro. Si el bloqueo yanqui puede hasta triplicar el costo de servicios, medicamentos, alimentos y dispositivos educativos especiales como máquinas Braille para el aprendizaje de niños ciegos, los especuladores criollos multiplican hasta diez veces el precio de pepinos, frijoles y otros alimentos, y lo confiesan a las cámaras de la televisión sin que les tiemble la voz. Son las reglas del “juego” que supuestamente resolverá nuestros problemas, permitiendo comprar a un precio y vender a otro varias veces superior por incorporar el valor de trasladar unos pocos kilómetros una mercancía.

¿Es eso eficiencia y aumento de la productividad del trabajo? Ya suele haber alrededor de una carretilla que vende viandas y hortalizas hasta dos ayudantes ¿quién paga esa “plantilla inflada” sino el precio especulativo y generalmente prohibitivo para las mayorías?

Como intuyo que de inmediato aparecerá  alguien denunciando que el estado cubano hace algo parecido con las llamadas tiendas de recaudación de divisas (TRD), al aplicar un impuesto sobre las ventas que, en la mayoría de las ocasiones, más que duplica los costos de los productos, recuerdo que las ganancias de ese proceder -creado cuando apenas un 21% de los cubanos accedía a ese mercado y hoy a todas luces necesitado de un replanteamiento en una realidad muy diferente- se destina a una política de redistribución de los ingresos captados en las TRD a favor de toda la sociedad. Esa política, reitero, hoy necesitada urgentemente de ajustes, posibilitó el acceso de la mayoría a productos y servicios básicos en moneda nacional, muchas veces subsidiados, en los peores momentos de nuestra economía.

Pero, ¿a dónde que no sea a su bolsillo, y al disgusto del pueblo, aporta el que acapara un alimento para venderlo mucho más caro cuando sea escaso, o el que prefiere dejar que se deteriore a bajarle el precio?¿No son esas las mismas prácticas que condenamos en los foros internacionales cuando son ejecutadas por empresas transnacionales?

El intermediario es una figura imprescindible en el nuevo escenario económico cubano pero el especulador y el agiotista no. Las regulaciones que estimularon la reaparición del primero deberían hacer imposible que se convierta en lo segundo. O terminará pagando la responsabilidad, con el consiguiente costo político, el estado revolucionario.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la producción agropecuaria creció en el primer semestre de 2014 un 17% y los precios de esos mismos productos de cara al consumidor un 4%. Las teorías que llevamos décadas escuchando dicen que debe aumentar la producción para que bajen los precios pero según se nos explica ahora no es tan así. Han aparecido nuevos actores -gastronomía no estatal, ventas directas al turismo, etc- que consumen parte de lo que antes iba al mercado aunque a la vez ha disminuido ostensiblemente el consumo social como el destinado a los estudiantes que estaban internos en las escuelas en el campo y hoy estudian en las ciudades. ¿Qué pasa entonces? La prensa a veces trata de explicarlo pero sin que los responsables de la nueva política den la cara. Se desacreditan entonces la prensa y la política del mismo estado que contra viento y marea lleva decenios haciendo malabares para garantizar niveles de alimentación básicos a cada uno de los cubanos.

Se insiste en que lo que está sucediendo con el sistema de comercialización agropecuaria de las provincias La Habana, Artemisa y Mayabeque es un experimento que apenas lleva un año. Pero la comida a la mesa hay que llevarla todos los días y un año tiene 365 de esos períodos de 24 horas. Cada uno de ellos en que, por factores subjetivos, los cubanos que han aceptado carencias y sacrificios en nombre de la unidad y la soberanía ven que estos aumentan, no por las agresiones del enemigo histórico de la nación sino por el actuar impune de un grupo de especuladores, siembra dudas y escepticismo sobre la efectividad de las transformaciones que se están impulsando entre quienes deben estar entre sus principales defensores: los trabajadores de la economía estatal y los sectores más humildes de la población como los jubilados y pensionados.

En esas dificultades busca audiencia un discurso que -a semejanza de lo sucedido en la ex URSS y los países del este de Europa- ante las dificultades económicas exige más velocidad y menos regulación en dirección al mercado, a la vez que busca unir cambios económicos y políticos. Sin embargo, un silenciado estudio de Emily Morris sobre la evolución de esas economías en comparación con Cuba, publicado en la revista New Left Review, demuestra que la Isla creció más en su PIB y mejoró más sus indicadores sociales que el conjunto de países pertenecientes al CAME en el período entre 1990 y 2013.

Estos son los datos que nadie mira:

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Dice Morris:

“Estos resultados se han pasado por alto en gran medida por la corriente principal de comentaristas especializados fuera de la isla, un campo que está en gran parte con sede y financiado en Estados Unidos, y abrumadoramente dominado por emigrados “cubanólogos”, como se han llamado a sí mismos, profundamente hostiles al régimen de La Habana. Las principales figuras desde la década de 1970 han incluido a Carmelo Mesa -Lago de la Universidad de Pittsburgh , “el Decano de Estudios de Cuba” y autor de más de treinta libros, y su frecuente co-autor Jorge Pérez-López, director de asuntos económicos internacionales para el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, un negociador clave del ALCA y la cabeza en muchos años de servicio de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana.

La publicación anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE), Cuba in Transition, publicada desde Miami, ofreció una serie de planes para la reestructuración de la economía de la isla siguiendo líneas capitalistas. Como el título de su revista sugiere, los cubanólogos operaron dentro de los supuestos de la “economía en transición ” , que surgió como una rama de la economía del desarrollo en la década de 1990 para gestionar la apertura de los antiguos países del CAME al capital occidental. Este modelo, a su vez se basó en el marco del Consenso de Washington, que había cristalizado alrededor de las reformas neoliberales impuestas a los países latinoamericanos endeudados por el FMI y el Banco Mundial en la década de 1980. Sus prescripciones de políticas centradas en la apertura de la economía a los flujos mundiales de capital, la privatización de activos estatales, la desregulación de precios y salarios y recortar el gasto social, el programa implementado a través de Europa Central y Oriental, así como gran parte de la antigua Unión Soviética, por tecnócratas y asesores del FMI, el Banco Mundial, el BERD, la USAID y otras instituciones internacionales.

Entre los primeros en ese campo estaba el declaradamente hayekiano El camino hacia una economía libre (1990) de János Kornai; dentro de unos años una industria floreciente de la “transición” que celebró como un axioma que había una sola ruta a seguir, desde la economía socialista planificada estatal al capitalismo de libre mercado, se había desarrollado. La resistencia no sólo era inútil sino costosa, las reformas parciales fueron “condenadas al fracaso”. Cuando los “países en transición ” se hundieron en la recesión a partir de 1990, sus dificultades fueron atribuidas a la tibieza de sus élites políticas: ‘velocidad y escala’ estaban en la esencia; eso era lo imprescindible para aprovechar la “política extraordinaria” de la época.

Cualquier semejanza con los llamados a acelerar la velocidad de los cambios y aplicar un shock y la acusación de lenta, tibia y parcial que leemos frecuentemente en los medios sobre la transformación en curso en Cuba ¿será casualidad? Volviendo sobre lo que dice Emily Morris en su ensayo Cuba unexpected:

“Debates internos sobre la política económica han sido en gran medida invisibles para los observadores extranjeros, incluyendo los cubanólogos asentados en Estados Unidos. En parte, esto se debe a lo cerrado del proceso político en Cuba  y el control estatal de los medios de comunicación, dejando a muchos comentaristas externos depender grandemente de rumores de lo que llegan a los EE.UU. y se derivan de informes selectivos por parte de grupos disidentes, ya sea financiados por organizaciones de emigrados o programas de Estados Unidos  y sirven principalmente para confirmar prejuicios consensados. Los complejos procesos de discusión, formulación y adaptación de políticas, en los que las preferencias de los líderes no siempre prevalecen, se han cerrado a los extranjeros. Además de las rondas constantes de las reuniones en el barrio, los niveles regionales y nacionales estructurados por el sistema de Poder Popular, ha habido debates en curso entre los economistas que se alimentan en los debates de política.”

Esos “comentaristas externos” afiliados al Consenso de Washington son venerados como gurúes en algunos espacios, incluyendo foros nacionales. Un libro sobre la economía cubana de Carmelo Mesa Lago que ha sido convertido por medios como ABCEl País Diario de Cuba en la Biblia para leer las transformaciones en Cuba fue presentado como garantía de “objetividad, balance y equilibrio” en marzo pasado en La Habana, en un evento organizado con patrocinio del gobierno del Primer Ministro noruego Jens Stoltenberg, actual Secretario General de la OTAN.

Entre sus aliados locales, quizás por ahora inconscientes, están los pichones de oligarcas que ya controlan redes de distribución de alimentos o quienes asociados a medios de comunicación pagados desde el extranjero nos preparan culturalmente para aceptar el futuro que creen les vamos a regalar. Sienten que -a pesar del “teque del bloqueo”- ya les toca pertenecer a un país idílico donde solo existe  la clase media con salarios altos, internet y viajes trasatlánticos y se ofenden cuando la prensa de la Revolución denuncia el agiotismo -que ellos sí pueden pagar- porque para realizar sus aspiraciones les conviene que entreguemos el país a los que sólo piensan en su bolsillo.

El diario Juventud Rebelde ha demostrado que si antes se pudrían los cultivos en los campos por mecanismos burocráticos voluntaristas ahora pasa algo similar cuando -siguiendo a Adam Smith– todos los que intervienen en el proceso del surco a la tarima quieren ganar más vendiendo menos y pierde la mayoría.

La insostenible ineficiencia anterior garantizaba a Cuba ser el país con menos desnutrición de América Latina, ¿podrá garantizarlo la extraña eficiencia que prefiere pudrir los alimentos a bajarle el precio? De un experimento surgió Frankenstein y terminó volviéndose contra su creador. Tomemos las medidas a tiempo para que no nos suceda lo mismo. No soy especialista en economía pero creo que con un poco de información y alguna regulación podría cambiar algo. Los que ejecutan las transformaciones deben ver en la comunicación un aliado para que aquellas sigan el curso previsto y también una posibilidad de alerta ante las afectaciones a las bases sociales de la Revolución.

Tal vez publicar diariamente en nuestros medios de comunicación los precios a que se comercializan los productos de más alto consumo popular en el mercado mayorista El Trigal y el precio al que se venden por los productores a pie de surco ayudaría a establecer un límite de relación entre esas cifras y el precio minorista de cara a la población que nunca debiera ir más allá de duplicar los primeros.

Llevamos más de cincuenta años luchando contra el bloqueo yanqui que tiene hoy -gracias a nuestra resistencia- más enemigos que nunca dentro y fuera de EE.UU. Contra las deficiencias y limitaciones de nuestro sistema económico y social hay un programa de implementación de las medidas que el pueblo discutió y apoyó. Pero ya es hora de hacer algo contra las miserias humanas que se aprovechan de ambas cosas y empujan a favor de los amigos cubanos del Consenso de Washington.

(Tomado de La pupila insomne)

Se han publicado 24 comentarios



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  • Ramsay dijo:

    Muy de acuerdo con este artículo Iroel. El otro día un amigo me comentaba que ahora algunos campesinos siembran frijoll..y lo pierden para cobrar el seguro…

    • yosjan dijo:

      Ramsay, algunos de los miles de campesinos de este país lograrán hacer eso que dices, pero muchos que me rodean lo único que consiguen con una pérdida de la siembra es más pérdida para ellos. Al campesinado cubano (y no justifico con ello altos precios) no se le dan todos los recursos que requiere para trabajar cómodamente y por tanto tener buenos resultados. Y del cobro del seguro te tengo una historia: 2008, tras el paso del huracán Gustav por Pinar del Río, qué campesino de los que conozco cobró el seguro? cero (0), a dónde fue a parar el seguro? a la UBPC que los emplea (o a los bolsillos de los dirigentes). Esa es una triste historia, averigua a qué porcentaje le compra el estado los productos al campesino, esos de los agromercado ya son muchos cuentapropistas, pero los que no lo son la están pasando nada bonito con la pérdida de las cosechas, porque si cosechando ganan poco imagina sin cosecha. En fin que la ley que aplicas no es pareja.

  • Luis dijo:

    Estimado Iroel, usted tan certero como siempre. Coincido, en general, con el criterio de nuestro presidente Raúl sobre la dinámica que deben tener nuestras transformaciones, pero pienso que hay asuntos deben ser tratados con excepcionalidad y el que usted aborda debe ser el caso. Para mí la importancia de su artículo está en que puede abrir un debate serio sobre el tema, que rebase el que existe en la “calle”, por demás confuso y desordenado y, por tanto, no conducente a la solución del problema aunque sí catalizador del otro tipo de debate que sugiero. Para mí fue evidente que usted trata de de no adelantar soluciones, aunque al final adelanta una propuesta. Para que conozca mi opinión, le voy a enviar a su cuenta de correo algo que escribí días recientes al comentar un artículo de otro autor; la esencia es la siguiente:
    “Por eso apoyo la idea que la democratización de nuestra sociedad no debe estar solo en los planos político y social, tiene que estar presente en lo económico; en este sentido, el estado siempre deberá tender a ajustarse a lo mínimo imprescindible como lo pensaron Marx, Engels y Lenin; este último nos legó que la sociedad socialista debía ser la de “cooperativistas cultos” y esta debe ser nuestra proyección estratégica; o sea, darle más peso a la cooperativa como forma de organizar la producción y los servicios, por ser la forma más democrática y representativa de los intereses de sus miembros y de todo el pueblo.”
    En resumen, considero que la condición de “intermediarios” entre los productores agropecuarios y los vendedores debe ser de cooperativas que se creen al efecto y se “prohíba” a los particulares, pues de ese sector es que sea nutrido ese segmento con la consiguiente especulación y enriquecimiento por parte de una minoría, a costa de la mayoría trabajadora de nuestro pueblo.
    Por otro lado, un asunto que usted trató de soslayo; también tiene que ser revisada con “más velocidad” la política y tasa de la red de tiendas de recaudación de divisas, pues considero que es el germen de toda la cadena de “altos precios”, ya que todo es sistémico.
    Disculpen la extensión, muchas gracias.

  • Yupi dijo:

    Muy bueno el comentario. El Bloqueo estadounidense a Cuba existe y solo los que están en contra del país lo pueden negar, pero tampoco es de cubanos negar el 2do y hasta el 3er bloqueo el cual hace menos daño económico y mucho más a la moral y la cledibilidad del proceso de cambios en el país.
    Los intermediarios que van desde los productos del agro, hasta las importaciones que realiza el país, están afectando demasiado a la economía cubana, cuando en muchas ocasiones los precios de adquisición de un producto son muchos mayores que los de su verdadero precio de adquisición en el mercado exterior, y es preciso que permanescan meses en almacenes hasta que la dsituación económica de la empresa permita extraerlo del almacen u otro lugar designado.
    La clase burocratica e intermediaria es necesaria pero NO puede ser la que riga los precios en CUBA, la política de precios debe ser de obligatorio cumplimiento y aunque el país en muchas ocasiones no tenga para competir con el particular, debe de tener al menos establecida unos precios máximos que protegan al consumidor y unos precios mínimos que protegan al productor, no puede ser que tengamos una economía centralizada en muchos aspectos y entonces en lo concerniente a la población y particulares sea de Libre Mercado (no regido por la ley de oferta y demanda), sino por la ley del ” hacerme millonario en 1 mes”. Sino miremos los precios de muchos prodcutos del agro, el precio de camiones y maquinas particulares, los precios en las barberías y otros muchos más.
    Gracias si presentan el comentario.

  • victor dijo:

    Iroel. Cuando expresas “La prensa a veces trata de explicarlo pero sin que los responsables de la nueva política den la cara”, discrepo en tanto, desgraciadamente, nuestra prensa “a veces trata de exponerlo” y no va más allá. El segmento Cuba Dice normalmente se dedica única y exclusivamente a exponer el problema, pero nunca hacen una pregunta difícil. Por ejemplo a esos vendedores de productos del agro y de otros lugares, no se le pregunta, cuando hablan de oferta y demanda, ¿cuánto le cuesta la educación de sus hijos y el trato médico que reciben? o ¿cómo ellos explican que Cuba sea uno de los pocos países, donde esos trabajadores del campo no sean explotados e incluso vayan amasando cantidades de dinero que ya casi pueden ser llamadas fortunas? Y no hablemos de que el problema es de los intermediarios.
    Antes los botaban a la guardarraya, les quemaban las casas y los dejaban morir. Hoy, a costa de la salud y la educación que pagamos entre todos, ellos se enriquecen y nos restriegan en la cara la “oferta y demanda”. ¿En donde quedó la alianza obrero-campesina?
    Alguien podrá decir que son unos poquitos. Por favor que alguien me presente a los muchos que venden baratos, poruqe yo, habiendo recorrido casi toda la isla, nunca me los he encontrado.

  • alexander dijo:

    Hace bastante tiempo vengo comentando sobre esto mismo en varios trabajos de periodistas. Muy buena la alerta Iroel. No podemos darnos el lujo de perder la revolución y los cambios en Cuba son necesarios hacerlos, pero con mucho cuidado. A veces da la impresión de que en la comisión de implementación hay dirigentes que no conocen la realidad de los cubanos o simplemente están copiando cosas capitalistas que funcionan muy bien para ellos, pero no para nosotros. Que desconocen o no les importa la realidad mas allá de su círculo de acción y sobre todo que no toman en cuenta la opinión de las mayorías. Ya en otras ocasiones también he expresado que voté en contra de los lineamientos, no por que no estuviera a favor de los cambios, sino porque no estaban claros los métodos por los que se iban a generar esos cambios. Tengo la vieja costumbre de confiar de todos y desconfiar de todos. Nadie puede asegurarnos de que todos los que deciden realmente estén claros de las consecuencias de sus decisiones, por poner el mejor caso. Hay que ser muy cuidadosos pues la revolución se puede perder por la misma ingenuidad que se perdió el campo socialista y eso nadie nos lo va a perdonar. Yo tampoco soy economista, pero sí puedo asegurar que los experimentos de la agricultura no están dando los resultados esperados por el pueblo por una simple razón, todo está conectado. El Estado tiene que regular los mercados de alguna manera que incentive la producción, pero evite la especulación, el acaparamiento y la subida de precios sin un respaldo lógico (perdidas de cosecha, aumento de los precios de transportación, almacenamiento, etc…). De otra forma nos veríamos en un capitalismo con nombre socialista donde también los ricos serían mas ricos y los pobres mas pobres.

  • Jose dijo:

    Clarisimo que existio y existe el “auto-bloqueo” o bloqueo interno, que ahora despues de 50 años quieran enmendar errores, bien, rectificar es de sabios pero no quieran tapar el sol con un dedo y cargarle todos los trabajos y necesidades que ha pasado el pueblo cubano al “primer bloqueo”.

    • Allora dijo:

      José, el bloqueo de Estados Unidos pretende conscientemente rendirnos por hambre, miseria y enfermedades, incluyendo si es necesario para sus intereses, la agresión militar (el cuarto jinete apocaliptico). Los especuladores creo que no buscan conscientemente un objetivo político similar, aunque puedan contribuir a los propósitos históricos, ya mencionados, del vecino por sus ideas individualistas, egoístas, centradas en ganar dinero a toda costa, sin trabajar (honradamente), etc.
      Te aseguro que yo por su causa, del 91 para acá, he pasado y he visto muchas recondenaciones en el transporte, la alimentación, el vestuario y el calzado, pero ningún trabajo ni necesidad causado por ese “pequeño grupo” se compara con los daños causados por el “primer bloqueo” a millones de cubanos durante varias generaciones, por eso no coincido contigo en esa parte.
      Y sobre la rectificación, ahí si estoy de acuerdo contigo, y añado: no hemos sido lo suficientemente enérgicos contra el delito de especulación que tanto afecta a la población que depende del salario y tiene que comprar esos alimentos superencarecidos o no comprarlos.

  • Teo dijo:

    Pienso que es un momento importante para que el estado entre a regular los precios, ya sea a particulares, como al estatal, por que al final de la lista el pueblo es el que paga, el jubilado, el trabajador. Ayer salio un comentario del aumento del salario medio en Venezuela y muchos foristas lo pedían aquí en Cuba, les respondo que esa no es la solución, una de ellas es acabar la dualidad de moneda, otra acabar con la cantidad de tasas de cambio y otra, de muchas más es regular los precios como dije anteriormente para comenzar a ver un cambio en la mesa de la casa, sino seguiremos igual.

  • ctm dijo:

    Iroel no dudo de las buenas intenciones de su artículo pero no creo muy aceptado comparara el bloqueo de las carretillas (tercer bloqueo ) con los otros dos. Creo que la burocracia ha regenerado la vieja burguesia y generado la nueva pero todo con un origen común. Otra historia sería si los pagos a los productores no demorarán, si el sistema de acopio funcionara, si………. Su artículo en mi opinión, inespecta, tiene muchas cosas buenas mal engranadas.

  • alexis67 dijo:

    Incluso en los paises capitalistas el estado actua como regulador de precios del mercado para evitar las subidas de precios q afecten a la poblacion, no entiendo como en cuba se dejo el establecimiento de precios de producto de primera necesidad al libre albedrio de un grupo de personas solo interesados en incrementar su patrimonio personal mediante la especulacion, tpco entiendo q el estado se desatienda de participar en el proceso de oferta-demanda mediante la creacion de ofertas dirigidas a los segmentos de poblacion de mas bajos recursos, la situacion actual es traumatica pero sencilla “si quieres me lo compras a este precio, sino no comas” (incluyo a las tiendas de recaudacion de divisas), resumen una piramide cada vez mas invertida para descontento de los cubanos de a pie q sudamos y luchamos cada dia por este pais

  • Allora dijo:

    ¿Y por qué no se castiga a los especuladores? ¿Se imaginan que cuando el bloqueo “primario” de los nazis a Leningrado, hubiera alguien especulado con la comida realizando el “tercer bloqueo interno” como le llama Iroel?
    ¿Tenemos alguna ley que aplicar en nuestra defensa y no lo estamos haciendo o realmente no tenemos esa ley?

  • Allora dijo:

    ¿Y por qué no se castiga a los especuladores? ¿Se imaginan que cuando el bloqueo “primario” de los nazis a Leningrado, hubiera alguien especulado con la comida realizando el “tercer bloqueo interno” como le llama Iroel?
    ¿Tenemos alguna ley que aplicar en nuestra defensa y no lo estamos haciendo o realmente no tenemos esa ley

  • voltusv dijo:

    muy bueno su artículo, muy objetivo y crítico y sin ofender a nadie. que falta le hacen a Cuba una docena de periodistas como usted!!!!

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Por primera vez estoy casi, casi de acuerdo en todo con usted, periodista.
    Pero prefiero hablar de las muchas coincidencias y no de los pocos desacuerdos.

    Un cuchillo puede servir para preparar la cena, o para apuñalar a una persona y eso es lo que ha pasado con la famosa ley de oferta y demanda, que se implantó para estimular la producción y lo que ha hecho es apabullar al ciudadano con esos precios que no parecen de este mundo, gracias a una total e increíble desregulación de ese mercado, en un tema tan sensible como la alimentación del pueblo.

    Y lo peor está en el “monstruo de Frankenstein” que se está creando como subproducto: Una clase de nuevos ricos a quienes no les importa nada más que sus ganancias, y que destruirá a sus creadores si llegan a acumular suficiente poder económico como para empezar a desear el poder político. La conciencia de clase ya se les tiene que estar despertando con los acuerdos que, de forma expresa o tácita, se ven obligados a tomar casi a diario para mantener los precios altos y las ganancias seguras.

  • gabriel dijo:

    primero pasará un camello por el ojo de una aguja que lograr que uds publiquen a alguien que no esté en su nómina.

    • alexander dijo:

      Gabriel: Yo no sé a que nómina se refiere usted. Porque sinceramente yo estoy en una sola nómina y es como trabajador de salud pública. Gano 640 pesos al mes y todo lo que se ha comentado aquí, hasta dónde yo lo veo es criticando la gestión del gobierno. Con base o sin base. Pero casi todos con el ánimo de tener un mejor país.
      con respecto a los campesinos y su trabajo. existen campesinos que sí están amasando fortunas, pero más que los mismos campesinos están los intermediarios y revendedores. Los carretilleros son otro grupo que está en su mayoría haciendo un gran negocio. No creo que debamos echarle la culpa al campesino, en definitiva el trabaja la tierra y debe tener su margen de ganancia y permitirle tener su cajita decodificadora y su aire acondicionado y otras comodidades del hogar. En todo caso debe existir una ley que proteja tanto al campesino de forma tal que se proteja su trabajo (sin descaros) y al mismo tiempo (disculpen la reiteración) proteja la economía no sólo de la población sino del país. Vuelvo a decir que no soy economista, pero si no se regula el mercado interno no vamos a desarrollarnos nunca y el famoso bienestar (o como dice Correa ” el buen vivir) no lo vamos a ver nunca. Desgraciadamente esto también pasa por la regulación de los precios de las empresas estatales las cuales también quieren cumplir el plan de ventas en tres meses vendiendo tres botellas de aceite y un pedacito de pollo. al mismo tiempo también hay que ir pensando en bajar la tasa de cambio que se ha mantenido invariable durante demasiado tiempo y los precios subiendo.
      Por último y no menos importante, el BLOQUEO EXISTE y el que no quiera verlo viviendo en Cuba allá él. Sólo está demostrando falta de análisis y poca información (no sólo desde Cuba). Los que viven fuera y ven en el bloqueo una justificación, los incito a que luchen porque lo quiten a ver si la cuestión es la misma. Los que están en contra de que lo levanten… simplemente son asesinos o repiten exactamente lo que dicen los medios de comunicación capitalistas. no es fácil ver que el medicamento que tú o tu familia necesita existe y sólo lo produce un país que se niega a venderlo porque tú no piensas como él. Incluso que castiguen a quien se atreva a ayudarte con el medicamento. Me gustaría ver a esas personas en esa situación a ver si pensarían igual.

      • inocente dijo:

        Muy bueno el articulo y muchos de los comentarios de los foristas, considero que este articulo debería publicarse en el Granma pues es la minoría del pueblo que tiene acceso a la red digital.-

  • Javier dijo:

    Debería ponerse límite a todos los especuladores sean privados o estatales.

  • gustavog dijo:

    Gracias Iroel, muy bueno su artículo. La descentralización es muy buena y potenciar todas las capacidades productivas incluida la iniciativa privada a pequeña escala también, pero hay que tener mucho cuidado en la construcción de la nueva sociedad, me parece que algunos están jugando al capitalismo con el pretexto de mejorar el socialismo. El estado tiene que cumplir el rol que le corresponde, entre otras cosas no permitir la especulación ni el monopolio. No basta con denunciar, hay que tomar acciones de inmediato, antes que sea demasiado tarde.

  • PPG dijo:

    Pienso como Allora y Alexander. El otro dia se publicó un artículo sobre Bolivia y cuando la Coca Cola quiso aumentar los precios previo a las elecciones. Creo entender que en Bolivia tienen un gran control sobre los precios de los artículos y la especulación. Planteo de nuevo que nuestras autoridades deben revisar la experiencia boliviana y ver que podemos aplicar acá… antes de que sea tarde…

  • JEPO dijo:

    Pienso que existen y han existido solamente dos bloqueos, el bloqueo imperial y el bloqueo interno (auto bloqueo o segundo bloqueo), tan dañino el uno como el otro, solamente sacamos cuenta cuando se trata del bloqueo imperial, pero si fuéramos a los numeritos con el daño que nos hemos hecho nosotros “pobrecito el imperio”, creo que lo aplastaríamos en términos numérico.
    Hemos tenido la posibilidad histórica de hacer inefectivo el bloqueo imperial, pero desgraciadamente hemos dado demasiados bandazos y eso también tiene un precio y un costo. Debemos aprovechar todas las tribunas posibles para criticar, condenar, acusar al bloqueo imperial, sin olvidar nunca que el imperio es el imperio, nosotros no le convenimos, destruirnos es la razón de ser del bloqueo, solamente veo dos caminos para que nos quiten el bloqueo: 1. Que nos destruyan 2. Que el bloqueo imperial sea inefectivo. Si hay algo que es incuestionablemente injusto es el bloqueo imperial, pero nuestro auto bloqueo le ha dado fuerza y efectividad, en parte somos responsables de la existencia tan prolongada del bloqueo imperial.
    Iroel Sánchez no comparto con usted lo del tercer bloqueo, para que existan los especuladores tienen que estar dadas las condiciones para especular y mientras existan las condiciones existirá la especulación. ¿Quiénes son los responsables o los favorecedores de las condiciones para un terreno propicio para la especulación? El Estado cubano tiene su responsabilidad en esto, además usted menciona las TRD, sus precios y aquí no hay intermediarios.
    La realidad es que precios de los productos agrícolas están subiendo por todos los lados con o sin intermediarios. En junio de este año por la TV en las secciones de la Asamblea Nacional escuchaba a un tecnócrata decir “en la medida que aumente la producción de los productos de la agricultura los precios bajaran”, si es a decir por lo que expresa podemos afirmar que la producción agrícola está decreciendo debido a que los precios están subiendo. Cuando usted entrega los precios al mercado (oferta-demanda) inevitablemente hay desprotección de los sectores humildes. ¿Cómo solucionar este problema? Nunca compartí aquello de “subsidiar personas no productos”, era necesario garantizar una canasta básica mínima transitoria de los productos de la agricultura, para esta canasta era necesario el subsidio para no desestimular al que produce.
    ¿Cuándo se alcanzara la producción agrícola necesaria para que los precios sean justos y estables?, pero también podría preguntarme ¿Son en realidad especulativos los precios de los productos agrícolas? .En el costo de producción de un determinado producto entra en juego la devaluación de la moneda, usted no puede decir que un producto es caro porque su salario, su pensión o su jubilación estén congelados; En este caso no es un problema del productor, ni del intermediario, ni del vendedor, es un problema salarial, es un problema estatal. Este un problema complejo y multifactorial, pero es necesario implementar las medidas transitorias y definitivas para su solución. Se hace muy difícil para mí aceptar que alguien me diga que no hay suficiente productos de la agricultura o de la ganadería (carne, leche) por culpa del bloqueo imperial, tenemos que apartar a los incapaces, a los farsantes, a los mediocres, a esa tecnocracia que nos ha hecho mucho daño, que crean el terreno para la improductividad y la especulación.

  • El Justo dijo:

    Buen articulo Iroel Sanchez

  • ANGEL dijo:

    IROEL, SU ARTICULO ES MUY BUENO Y CON MAYOR CLARIDAD QUE OTROS QUE HE LEIDO, PERO ES SOLO UN ARTICULO MAS DEMANDANDO QUE SE TOMEN MEDIDAS.

    EL TEMA ESTA EN CUANDO Y/O EN QUE FECHA LOS QUE TIENEN QUE TOMAR DICHAS MEDIDAS LO VAN A HACER, PORQUE LOS PRECIOS PROHIBITIVOS SIGUEN AHOGANDO A TODA LA POBLACION, ENRIQUECIENDO A UNA MINORIA Y NADIE, DE LOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD (Y LA RESPONSABILIDAD) DE TOMAR DECISIONES, HACE NADA.

    POR ELLO, SOLO CABE PREGUNTAR:

    1.- ¿SERA QUE ESOS QUE NO TOMAN DECISIONES NO LEEN LOS ARTICULOS DE CUBADEBATE?

    2.- ¿SERAN SEÑALADOS ALGUN DIA POR SU NOMBRE ESOS QUE NO TOMAN DECISIONES?

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Iroel Sánchez

Iroel Sánchez

Ingeniero y periodista cubano. Trabaja en la Oficina para la Informatización de la Sociedad cubana. Fue Presidente del Instituto Cubano del Libro. En twitter @iroelsanchez

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