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Gaza y la vergüenza eterna

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Foto: Ezz al-Zanoun.

Foto: Ezz al-Zanoun.

Oriente Medio ocupaba titulares de primera plana con motivo de la bancarrota de la estrategia norteamericana que hoy se tambalea, sobre todo, en Iraq y Siria, cuando, hasta cierto punto sorpresivamente, la atención se volvió hacia Gaza.

Gaza no es un país. Su silueta casi no puede distinguirse en los mapas. Una franja estrecha, apenas diez kilómetros de ancho y menos de sesenta de longitud. Separada físicamente del resto de la Palestina árabe, cercada por las tropas israelíes que ocupan toda la tierra aledaña y también las aguas del Mediterráneo que bañan su flanco izquierdo.

No se puede salir ni tampoco entrar. El lector recordará seguramente el asalto pirata de la marina israelita a un barco que pretendía llevar hasta allí ayuda humanitaria, algunos meses atrás. Hace ya más de ocho años que la Franja está sometida a un rigoroso bloqueo militar.

Según algunos especialistas de la ONU, el territorio será inhabitable en 2020. Pero hoy tiene una densidad de población que está entre las más elevadas del planeta, un millón y medio de habitantes, la mitad menor de 18 años, el 70 por ciento por debajo del nivel de pobreza y con un 50 por ciento de desempleo. El 90 por ciento sobrevive en campos de refugiados.

En realidad, Gaza es un enorme ghetto, el mayor y el que ha durado más tiempo. Y ahora, nuevamente, sufre bombardeos indiscriminados y la invasión masiva de tropas israelitas. Otra guerra injustificable y atroz.

Escandalizan los hospitales, escuelas y hogares destruidos, causan indignación las imágenes de los niños asesinados el 16 de julio, mientras jugaban en la playa. Corresponsales extranjeros que los vieron morir aseguran que ni ellos ni su pelota de fútbol amenazaban a nadie. Al parecer, ingenuamente, se imaginaban en la Copa Mundial.

Ante el horror crece la protesta en todo el mundo mientras se habla de gestiones diplomáticas urgentes para detener la matanza.

Fidel Castro ha expresado su “solidaridad con el pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años”.

Porque de eso se trata. Al pueblo palestino le arrebataron su patria, cuando las Naciones Unidas decidieron la partición de su territorio y el establecimiento del estado de Israel. Desde entonces este último no ha cesado en el expansionismo a costa de su vecino. Desde 1947 las guerras se sucedieron, sin pausas, y con ellas el número de refugiados y desplazados.

En esa larga historia, Israel, la única potencia nuclear de la región, ha contado con el apoyo ilimitado de Estados Unidos y sus aliados. El mismo día 16, el Senado norteamericano aprobó 622 millones de dólares para las fuerzas militares de Israel, que recibirán este año 3 mil 600 millones. Cuando aún en Gaza lloraban a los niños que soñaron ser futbolistas, el Presidente Obama fue categórico: Reafirmo mi rotundo apoyo al derecho de Israel a defenderse”.  Por si alguien no había entendido repitió: “Israel tiene derecho a defenderse”. Tel Aviv nunca ha sido castigado tampoco por la ONU, jamás se le han aplicado sanciones, como las que tan liberalmente se han impuesto a otros por violaciones de menor magnitud.

La actitud de la Comunidad Internacional ha sido, sencillamente, vergonzosa. Ante el problema que había creado y que la acompaña desde su fundación, la ONU se ha limitado a mantener una entidad especial, nacida en 1949, y sostenida con contribuciones voluntarias, destinada, supuestamente, a aliviar la tragedia de los “refugiados palestinos en el Oriente Medio” (UNRWA) para atender a los “palestinos cuyo lugar de residencia habitual era el Mandato Británico de Palestina entre junio de 1946 y mayo de 1948 y que perdieron sus hogares y sus medios de subsistencia con la guerra árabe-israelí de 1948”.

Pocos recuerdan ya que en otro párrafo del texto aquí citado, la Asamblea General reconoció el derecho de los refugiados a regresar a sus hogares, y lo ha reafirmado desde entonces cada año. Ese sigue siendo, sin embargo, un sueño para los nietos de quienes fueron brutalmente expulsados hace siete décadas.

Originalmente se trataba de 652 mil personas. Varias veces hubo que aumentar la cifra pues con las reiteradas ofensivas de Israel creció constantemente el número de sus víctimas. UNRWA se ocupa hoy de 5 millones de seres humanos.

Entretanto la Asamblea General y el Consejo de Seguridad han dedicado sesiones interminables, año tras año, a discutir los aspectos políticos de la cuestión, en un ejercicio de inutilidad sin límites. Las incontables resoluciones aprobadas por la Asamblea, respaldadas por muy amplias mayorías, han sido ignoradas sistemáticamente por Israel. Las presentadas ante el Consejo se han disuelto en la nada por el veto norteamericano.

Washington, por su parte, ha pretendido actuar como mediador promoviendo negociaciones entre ambas partes, sin resultado alguno. Han sido, más bien, gestos asociados a sus querellas electorales domésticas en las que cada candidato busca parecer más pro-israelita que los demás.

Tales negociaciones estaban de antemano condenadas al fracaso, porque no han sido otra cosa que maniobras, alentadas, precisamente, por el verdadero culpable, el principal sostén del agresor.

“La causa de fondo –ha declarado el eminente intelectual Noam Chomsky– es la ocupación criminal de los territorios palestinos y todas las medidas que se adoptan en Gaza para que su población sobreviva apenas, mientras los palestinos de Cisjordania son obligados a mantenerse dentro de cantones inaccesibles, todo lo cual pone a Israel en una violación flagrante del derecho internacional y resoluciones explicitas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, por no hablar de una mínima decencia humana. Y así continuará mientras Israel sea apoyado por Washington y tolerado por Europa, para nuestra vergüenza eterna”.

La retórica occidental justificó la creación del Estado de Israel y ha respaldado sus políticas agresivas aludiendo frecuentemente a la triste, amarga experiencia del pueblo hebreo, a las persecuciones y prejuicios de que fue víctima a lo largo de la historia y que llegó a su más abominable expresión con el Holocausto, el exterminio de millones de judíos en los campos de concentración hitlerianos.

Pero no fueron los palestinos, ni los árabes, sus victimarios. Los progromos no se produjeron en Oriente Medio, sino en la Rusia zarista, y el antisemitismo fue siempre un fenómeno europeo exportado a Norteamérica –donde tuvo en el Ku Klux Klan un notorio exponente– y nunca ha dejado de estar presente en los círculos más duros de la reacción estadounidense.

Ahora mismo, ante el silencio cómplice, y hasta el inaudito aplauso, de Estados Unidos y la Unión Europea, regresan al poder en Ucrania facciones extremistas que reivindican como a su héroe nacional a Stepan Bandera, criminal de guerra, antisemita y pronazi. El rabino jasídico de Ucrania Moshe Revven Azman propuso a sus feligreses abandonar Kiev a raíz del ataque contra otro rabino, Hillel Cohen, quien fue golpeado, apuñalado e insultado cuando visitaba a un amigo en un hospital de la ciudad. “No quiero tentar a la suerte, pero constantemente existen amenazas de ataque a las instituciones judías”, se lamentó el primero.

Mientras en ese país se multiplican las manifestaciones xenófobas y líderes del nuevo régimen ucraniano llaman a la lucha contra la “mafia moscovita-judía”, Washington y la Unión Europea agregan nuevas sanciones… contra Rusia.

La actual agresión militar contra Gaza no tiene nada de novedoso ni lo es tampoco la horrible matanza de civiles, incluyendo niños, mujeres y ancianos. Sus pobladores han debido soportarlo desde siempre y con mayor frecuencia en lo que va del Siglo XXI. Según Chomsky “cuando Israel está tranquila más de dos niños palestinos son asesinados cada semana, un patrón de conducta que se remonta a 14 años”.

La propaganda occidental intenta demonizar al movimiento de resistencia islámica, Hamas, y atribuirle la responsabilidad por los incidentes más recientes.

Pero no debería ser difícil comprender la verdad. Los sentimientos de rebeldía, la voluntad de lucha de los palestinos, son naturales e inevitables, no los ha inventado nadie. Surgen de muchos años de ocupación militar con su terrible carga de vejámenes, discriminación y humillaciones. Los estimulan la frustración y la rabia ante la sordera a sus reclamos de justicia y la dolosa insensibilidad de los Organismos Internacionales.

En las elecciones generales de 2006, efectuadas entre los palestinos residentes en Gaza y en Cisjordania, Hamas obtuvo una victoria aplastante, con una mayoría tan amplia que le habría permitido asumir el gobierno por sí solo.

Pero W. Bush, entonces inquilino de la Casa Blanca y Condoleeza Rice, jefa de su “diplomacia”, perdieron la voz repitiendo con insolencia que no aceptaban los resultados de esas elecciones. Sus socios europeos, como es habitual, se hicieron eco de semejante descoco injerencista. Se intensificaron las sanciones, presiones y amenazas contra Palestina. Se multiplicaron las intrigas y conjuras para azuzar las diferencias entre Hamas y Al Fattah, las principales fuerzas políticas palestinas, que condujeron a tristes y dolorosos enfrentamientos fratricidas. Y, desde luego, Israel volvió a bombardear y a invadir el territorio de la Franja de Gaza.

Lo hizo varias veces después de las elecciones palestinas. En el 2008-2009 el ataque duró tres semanas. El Ministro del Interior de Israel, Eli Yishai, el 19 de noviembre de 2012, hizo unas declaraciones que, probablemente por su franqueza, provocaron controversia: “El objetivo de la operación es hacer regresar Gaza a la Edad Media. Solo entonces Israel se calmará por 40 años”.

Pero esta “calma” no fue tan duradera.

En 2014 los palestinos fueron capaces de superar sus diferencias y restañar las heridas de un enfrentamiento que tanto dañó a su causa. El 2 de junio fue proclamado un Gobierno de Unidad Nacional, presidido por Mahmoud Abbas y con el respaldo y la participación de todos, incluido Hamas.

La reacción de sus enemigos fue inmediata. Los ministros residentes en Gaza no pudieron incorporarse a sus colegas en Ramallah, Cisjordania, para participar en la instalación del Gobierno porque para hacerlo debían atravesar el territorio ocupado y se lo impidieron las autoridades sionistas. Estados Unidos y sus aliados desataron una campaña de hostilidad contra el gobierno recién constituido, tratando de presentar como una amenaza lo que era una victoria para el pueblo palestino y en realidad podía haber sido un paso de avance hacia la solución del viejo conflicto.

En lugar de aprovechar lo que pudo ser una oportunidad para la paz, las autoridades israelíes optaron, una vez más, por la guerra. De nuevo la pequeña, aislada y martirizada Gaza, ese ghetto heroico del Siglo XXI, a cuya salvación es un deber acudir de inmediato. Abstenerse de hacerlo sería obsceno.

Circula por Internet un documento que merece el apoyo universal, promovido por la profesora Rachel Giora de la Universidad de Tel Aviv. Lo suscriben, hasta ahora, varias decenas de personas, todos académicos, intelectuales. Demandan el cese inmediato de la agresión contra Gaza y el inicio de negociaciones honestas para lograr la paz y la convivencia entre árabes y judíos en Palestina y convocan a sus colegas a sumarse a esta petición. Es un llamamiento valeroso y esperanzador.

Los firmantes tienen varias cosas en común. Ellos son profesores en Universidades israelitas. Todos viven en Israel y son judíos. Ojalá sean escuchados.

Se han publicado 16 comentarios



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  • Beatriz dijo:

    Hay que exigir a la ONU, a los Estados Unidos y a todo gobierno que apoya integralmente o solapadamente a Israel que detengan el genocidio de los hombre, mujeres y niños de Gaza.
    Eso es Genocidio.
    Estan matando a niños e inocentes civiles en sus casas.
    Hasta cuando debemos ver imagenes tan crueles y permitirle a Israel que continue.
    Eso es barbarie.
    Detengamalos ya.
    No más guerras.
    Basta Ya.

    BHS

  • Carlos Rivero Collado dijo:

    ¿LA TIERRA PROMETIDA?

    ¿Tienen derecho histórico los judíos a las tierras que les quitaron a los palestinos porque ya el pueblo judío había vivido en ellas hace unos dos mil años?

    Si lo tuviesen, entonces las tribus que poblaban América antes del Descubrimiento, desde Baffin a la Patagonia, que habían vivido en este continente por más de veinte mil años, tienen derecho a expulsar y someter y considerar como ciudadanos de tercera clase a los cientos de millones de seres humanos que vivimos en estos países y somos descendientes de europeos, africanos, asiáticos y oceánicos que llegaron a este continente a partir de hace sólo cinco siglos.

    Los judíos vivieron en Palestina menos de dos siglos después de la salida de Abrahán de la ciudad mesopotámica de Ur hasta que una larga sequía y una mortal hambruna los obligó a establecerse en Egipto, en el área de Goshen; y vivieron en el territorio palestino trece o catorce siglos después de su salida de Egipto hasta la destrucción del Segundo Templo de Salomón y la caída de Jerusalén en el año 70 de nuestra era –incluyendo el medio siglo que duró el Cautiverio de Babilonia– y un siglo después, la expulsión definitiva de la gran mayoría de los judíos de Palestina después de la revuelta de Bar Kokhba.

    ¿Era el país al que hoy llamamos Israel la tierra original de los judíos? Por supuesto que no. Los cananeos, filisteos y samaritanos habitaban esas tierras por muchos siglos antes de la llegada de las tribus hebreas. Palestina tuvo una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Se cree que la ciudad de Jericó fue fundada hace más de diez mil años y los judíos no llegaron a Palestina por primera vez hasta siete mil años después, por lo que durante todo ese tiempo esas tierras fueron habitadas por muchos pueblos que se asentaron en ellas mucho antes, inclusive, de la llegada de los cananeos y filisteos.

    Los sionistas tienen menos derechos históricos a reclamar Palestina del que tienen, por ejemplo, los seminoles en exigir la Florida y los iroqueses, Nueva York.

    Si se le quería dar una patria a los judíos para que no siguieran errantes por el mundo, lo cual era razonable, se debieron respetar los derechos de los palestinos sobre su patria y no convertirlos en parias en su propia tierra ni en comunidades errantes por el mundo.

    El resultado de todo esto es que los sionistas no sólo imperan sobre una tierra que no es suya y ocupan la de otros países, sino que son responsables directos o cómplices de las más grandes masacres que se han perpetrado en lo que va de este siglo.

    • qwertyy dijo:

      de hecho, los Nativos Americanos, en los EU son los unicos que no pagan impuestos y anualmente el gobierno de los EU les paga alrededor de 50 mil dolares a cada cabeza de familia por todos los danos ocasionados a travez de la historia….ademas de que ellos tienen derecho a construir en cualkier parte de los EU donde decidan y deseen, sin tantos reglamentos….ahhh, a que no sabias esa eh?

      • Carlos Rivero Collado dijo:

        No creo que deba quedar sin respuesta lo que dice el lector que firma como qwertyy porque eso sería como aceptar que Estados Unidos tiene el sistema socioeconómico más justo del mundo y eso es absolutamente falso.

        Refiriéndose a los “Americanos Nativos” –Native Americans–, este señor dice lo siguiente: “en los EU son los únicos que no pagan impuestos y anualmente el gobierno de los EU les paga alrededor de 50 mil dólares a cada cabeza de familia por todos los daños ocasionados a través de la historia”.

        Lo primero que hay que decir es que ellos rechazan el nombre de Native Americans y se llaman a sí mismo Indios, expresándolo con todo orgullo porque saben que sus antepasados han vivido en estas tierras muchos miles de años antes que fuera usado el nombre “América”. Se cree que pudieran haber llegado a Norteamérica hace unos 20,000 años. Se le da a los huesos fósiles de “La Mujer de Arlington Springs”, California, una antigüedad mínima de unos de 13,500 años.

        Hay infinidad de libros que hablan de los indios estadounidenses, de su trágica historia y su dramática situación actual, pero abreviemos esto en una forma simple y breve yendo al mataburros elemental, Wikipedia, que, como todo el mundo sabe, no tiene nada de anticapitalista ni antiimperialista, sino todo lo contrario.

        Veamos lo que dice y después esta la traducción:

        –Today, other than tribes successfully running casinos, many tribes struggle, as they are often located on reservations isolated from the main economic centers of the country. The estimated 2.1 million Native Americans are the most impoverished of all ethnic groups. According to a 2007 survey by the U.S. Small Business Administration, only 1% of Native Americans own and operate the casino business.

        (Hoy, exceptuando a las tribus que operan casinos de juego, muchas tribus luchan por su subsistencia, ya que a menudo están aisladas de los principales centros económicos del país. La población estimada de 2.1 millones de “Americanos Nativos” es la más empobrecida de todos los grupos étnicos del país. De acuerdo a un survey del 2007, solo el 1% de los “Americanos Nativos” poseen y operan el negocio de los casinos)

        –Native Americans rank at the bottom of nearly every social statistic: highest teen suicide rate of all minorities at 18.5 per 100,000, highest rate of teen pregnancy, highest high school drop-out rate at 54%, lowest per capita income, and unemployment rates between 50% to 90%.

        (Los “Americanos Nativos” están en el fondo de cada estadística social: tienen el más alto índice de suicidios juveniles de todas las minorías –18.5 por cada 100,000–, el más alto índice de embarazos juveniles, el más alto índice de abandono de la escuela secundaria –un 54%–, el más bajo ingreso percápita y un índice de desempleo que va del 50 al 90%)

        Eso de que le dan a cada cabeza de familia nativa 50,000 dólares al año es absurdo. Esa cantidad no la tiene como promedio anual de ingresos el hogar formado por una familia de blancos descendientes de europeos, que es el grupo étnico más próspero de este país. El gobierno de Estados Unidos jamás le ha pagado a los indios estadounidenses un solo dólar en reparaciones por todas las monstruosidades que ha perpetrado contra ellos por más de dos siglos.

        En cuanto a que no pagan impuestos, eso parece más un chiste que un dato. Nadie, absolutamente nadie, en este país está exento de pagar impuestos, incluyéndonos a nosotros, los retirados. Ya en el cheque mensual que recibimos están descontados esos impuestos. Y el Medicare no es, por supuesto, gratuito. Nos descuentan un promedio de un 28% del retiro para pagar por la asistencia médica y hospitalaria “gratuitas”, o sea el Medicare. Y nos pagan con dólares actuales lo que nosotros pagamos en impuestos hace veinte y treinta y cuarenta y cincuenta años con dólares que valían diez y hasta quince y veinte veces más que los de ahora mucho más que los de ahora, o sea que nos dan muchísimo menos de lo que nosotros dimos. Hasta en eso tiene muchas ganancias el capitalismo yanqui.

        Sobre todo esto se pudieran escribir, por supuesto, millones de palabras.

      • Alejandro dijo:

        Qwertyy, que cinismo tan grande el tuyo! Asi que 50 000 dolares? Que no pagan impuestos? Incluso si eso fuera cierto no repararia en nada el dano en los miles y miles de muertes y danos que les causaron! Para gente como tu incluso la vida humana tiene un valor en dinero. Cuanto vale la vida de un indio? Cuanto la de un vietnamita? Cuanto la de un mexicano? Cuanto la de cada persona que ha matado el ejercito norteamericano en cada incursion militar que ha llevado a cabo? No jodas!

    • Dominus dijo:

      Si bien el tema es delicadísimo, complejísimo y antiquísimo, me hago una pregunta. ¿¿Debo entender entonces, siguiendo la lógica suya de los nativos, que Cuba ya no tiene derecho al territorio que hoy ocupa la Base Naval de Guantánamo?? Como ese territorio es de los Yankis desde hace bastante tiempo… quién sabe, a lo mejor ellos van por la misma lógica que Ud. Será que el derecho se pierde al cabo de un período, no sé.

  • jpuente dijo:

    genocida las religiones, genocida el gobierrno de israel. Genocida los grupos extremistas de hamas. Genocida el cristianismo que por siglos masacró, expulsó a los judios, genocida el sionismo y sus basamentos ultranacionalistas. Genocidas los 11 papas que con son sus bulas y enciclicas querian exterminar a los judios, genocida los los gobiernos jordano, libanes, egipcio, sirio, turco que desde sus territorios toleran ataques a israel. Genocida el gobierno de USA que ayuda y colabora con israel en este eterno grande y sucio conflicto.

  • KARIM dijo:

    ¿Holocausto?
    HoloCuento… una mentira un montaje.
    No murieron millones de judíos, cientos de miles quizás.
    La excusa perfecta para matar..

    • George dijo:

      Karim: Con ese nombre y ese comentario no se puede ser otra cosa que extremista islamico (terrorista). La historia no se puede borrar sencillamente porque ud. sea antisemita………

    • Alejandro dijo:

      Karim, debias visitar Polonia para que vieras si hubo Holocausto o no y para que te convencieras que si murieron millones en campos de concentracion. No jodas!

  • Cesar Rivera dijo:

    Acaba de irte para tu finca que bastantes anos llevan viviendo bien del cuento tu y los tuyos!!!

    • Alejandro dijo:

      Cesar Rivera, de quien hablas? que tiene que ver lo que dices con el tema que se esta tocando.

  • Silvia dijo:

    El zionismo utiliza el terror, el asesinato, la intimidación, la invasión, la apropiación de tierras y todo tipo de iniquidades para hacer desaparecer el pueblo palestino. Israel es un estado genocida y con sus acciones está demostrando su verdadera calaña, y la de los que lo apañan y apoyan: el imperialismo y las monarquías reaccionarias árabes

  • Lility_Chan dijo:

    asi mismo es, yo les recomendaria a las monarquias arabes que se cuiden, porque los proximos pueden ser ellos

  • laly dijo:

    A todos los árabes y judíos
    Sean generoso en la prosperidad y agradecido en la adversidad; sé digno de la confianza de tu prójimo y mírale con rostro resplandeciente y amistoso. Sé para el pobre un tesoro, para el rico un amonestador. Sé el que responde a la llamada de no a la guerra y guarda la santidad de tu promesa. Sé recto a la justicia y al perdón de los que en tu pasado vivieron llenos de odio y de sed de venganza. No seas injusto con nadie y muestren amor y piedad. Sé como una lámpara para quienes andan en tinieblas, una alegría para los entristecidos, un mar para los sedientos, un asilo para los afligidos, un sostenedor y defensor de la víctima de la pobreza, de la opresión y de la guerra. Que la integridad como seres humanos distingan todos tus actos. Sé un hogar para el forastero, un bálsamo para el que padece, un baluarte para decir no a la guerra. Sé ojos para el ciego y una luz para que todos los árabes y judíos se abracen y se cabe esa masacre. Sé un ornamento del semblante de la verdad y de la justicia para que se cabe ese odios de milenios de años y así evitar que sean exterminando los niños, por favor un hálito de vida para el cuerpo de la humanidad, una insignia de las huestes de la justicia, un lucero sobre el horizonte de la virtud, un rocío para la tierra del corazón humano, un arca en el océano del conocimiento, un sol en el cielo de la munificencia, una gema en la diadema de la sabiduría, una luz refulgente en el firmamento de tu nueva generación que nada tiene que ver con el pasado, no importa su calor, su raza y su creencias, solo les pido que por favor no continúen ese guerra porque al final solo un tercer país que los desprecia será beneficiado sin perder ellos ni un solo hombre, y si no saben quien es pues les digo es EL IMPERIO BRUTAL, que solo quiere de ustedes las riquezas que tienen sus tierras

  • Cesar Augusto SALOMON dijo:

    El Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino
    29 de noviembre

    Por: Dr. César A. Salomón

    En la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino, celebra el 29 de noviembre de cada año una reunión solemne de observancia del Día de Solidaridad. Entre los oradores figuran el Secretario General, el Presidente de la Asamblea General, el Presidente del Consejo de Seguridad y representantes de los órganos pertinentes de las Naciones Unidas y de organizaciones intergubernamentales. En la reunión se lee un mensaje del Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Presidente de la Autoridad Palestina. Asimismo se invita a asistir a las organizaciones no gubernamentales, y un portavoz de la comunidad internacional de organizaciones no gubernamentales acreditadas para participar en el Comité hace uso de la palabra en la reunión.
    En 1977, la Asamblea General pidió que se observara anualmente el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (resolución 32/40 B). Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución sobre la partición de Palestina (resolución 181 (II)).
    La ONU declaró en 2013 el año 2014 como el año de solidaridad con el pueblo palestino. Justo el año que ha presenciado de nuevo la agresión genocida contra el pueblo palestino, la colonización masiva de Palestina por parte de la potencia ocupante Israel, en contra de los mandatos de la ONU y la declaración de Israel como Estado de la raza judía, es decir Estado racista. El mismo año, 2014 en el que por fin se inicia en Europa por parte de varios Estados el reconocimiento de Palestina como Estado
    En su mensaje anual, el secretario general de la ONU, señor Ban ki-Moon, con motivo de la celebración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, el 29 de noviembre, exhorta «a las partes a apartarse del abismo, poner fin al ciclo de destrucción insensata y comenzar el círculo virtuoso de la paz».
    El 1° de diciembre de 2005, en su resolución 60/37, la Asamblea General pidió al Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino y a la División de los Derechos de los Palestinos que, como parte de la celebración, el 29 de noviembre, del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, siguieran organizando una exposición anual sobre los derechos de los palestinos en cooperación con la Misión Permanente de Observación de Palestina ante las Naciones Unidas. Asimismo, la Asamblea alentó a los Estados Miembros a que siguieran dando el mayor apoyo y la mayor publicidad a la celebración del Día de Solidaridad.
    La fecha elegida fue el 29 de noviembre por su importancia para el pueblo palestino. Ese día, en 1947, la Asamblea General aprobó la resolución resolución 181 (II), posteriormente conocida como la resolución de la partición, en la cual se estipulaba la creación de un “Estado judío” y un “Estado árabe” en Palestina, con Jerusalén como corpus separatum sometido a un régimen internacional especial. De los dos Estados previstos en dicha resolución, hasta el momento sólo se ha creado uno: Israel.
    Cada año, el Día Internacional de Solidaridad brinda a la comunidad internacional la oportunidad de centrar su atención en el hecho de que la cuestión de Palestina aún no se ha resuelto y de que los palestinos aún no han realizado los derechos inalienables reconocidos por la Asamblea General, a saber, el derecho a la libre determinación sin injerencia externa, el derecho a la independencia y la soberanía nacionales y el derecho a regresar a sus hogares, de donde fueron desplazados, y a que se les restituyan sus bienes.
    Hoy recordamos que este 29 de Noviembre, se cumplen 67 años desde que la Asamblea General aprobó la histórica resolución 181, en la que instó a crear un Estado judío y un Estado árabe. El Estado de Israel, fundado un año después, en 1948, celebra ahora 61 años de existencia. Es vergonzoso que todavía no podamos celebrar la existencia de un Estado palestino.
    La comunidad internacional no debe escatimar esfuerzos por ayudar tanto a israelíes como a palestinos a alcanzar una solución que conduzca al objetivo de la coexistencia de dos Estados, Israel y Palestina, uno junto al otro en condiciones de paz y seguridad. Las Naciones Unidas siguen teniendo actualmente la responsabilidad de resolver la cuestión de Palestina en todos sus aspectos y de conformidad con el derecho internacional. Asegurémonos de que ésta no se convierta en una responsabilidad permanente.
    Hay siete millones de Palestinos: un millón y un cuarto viven en Cisjordania, un millón vive en Gaza, un millón y medio viven en los territorios ocupados en 1948, y el resto vive a lo largo y ancho de la Tierra.
    En Cisjordania y Gaza viven bajo la ocupación militar sionista; en los territorios del 48 viven como ciudadanos de segunda clase; en los países árabes, la mayoría viven en campamentos de refugiados… ¡Pero no siempre se vivió así!
    Hubo un tiempo en el que los Palestinos tuvieron casas, jardines, granjas y fábricas que habían sido antes de sus padres, y antes de los suyos, y antes de los suyos, y antes….
    Nuestra tierra se extendía desde el río Jordán hasta el Mediterráneo y se llamaba Palestina; entre nosotros vivía un pequeño número de judíos y todos vivíamos en paz e igualdad…
    A consecuencia de lo que sucedió en Europa, el movimiento sionista comenzó a ganar apoyos y empezó a pedir un Estado. Dijeron: “El Estado judío debe estar en Palestina”, “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.
    De la noche a la mañana, se nos privó de la condición humana. Nuestro país, que se encontraba bajo la ocupación británica, se convirtió repentinamente en un inmueble deshabitado y los británicos se otorgaron a sí mismos el derecho a disponer de él.
    Miles de judíos ocupantes vinieron a nuestras costas y expulsaron por la fuerza a nuestro pueblo indefenso a los estados vecinos.
    En el año 1948 nuestras casas, nuestros jardines, nuestras granjas y nuestras fábricas se convirtieron en suyas. Lo llamaron Israel.
    Durante más de 20 años nos amontonamos en campamentos de refugiados, esperando que el mundo, que había ayudado a los judíos, nos ayudara a nosotros. En lugar de ayuda recibimos despotismo.
    En el año 1967, el ejército sionista invadió Cisjordania y Gaza, los últimos dos trozos de Palestina. Les impusieron una dictadura militar.
    Durante 35 años intentamos por todos los medios convencer al mundo para que reconociera nuestra humanidad y nos concediera los derechos de los que disfrutan los humanos. La respuesta fue el bombardeo de nuestros campamentos, la muerte de nuestras mujeres y niños, el asesinato de nuestros dirigentes, la extracción de nuestros árboles, la destrucción de nuestras casas.
    Cuando intentamos defendernos, nos calificaron de “terroristas y criminales”…
    Levantaron la veda a la caza de nuestro pueblo. Nos mataron en nuestras tiendas, nos torturaron en sus cárceles, nos tendieron trampas en nuestro exilio.
    Durante 35 años buscamos la justicia. Recibimos agresiones.
    Exigimos a los gobiernos del mundo nuestros derechos nacionales. Nos dieron un pedazo de papel en el que ponía: “resoluciones legales internacionales”. Utilizamos la argumentación, la lógica y las armas para que los gobiernos de Occidente se dieran cuenta de que apoyar al Estado sionista significaba dictar la pena de muerte de nuestro pueblo. Recibieron más apoyo.
    Nuestros dirigentes dijeron al mundo que el pueblo palestino quería obtener sus derechos por medios pacíficos, pero que utilizaríamos otros si no había otro camino.
    Las acciones israelíes –como las matanzas extrajudiciales, el uso de armamento pesado contra los civiles, la demolición de casas, la expansión continua de los asentamientos y la construcción de un muro que divide profundamente el territorio palestino- han provocado el aumento de la miseria y los sentimientos de desesperanza entre los palestinos, han socavado los esfuerzos para limitar la violencia y han fomentado el odio y la cólera hacia Israel.
    La violencia en los últimos años ha cobrado miles de vidas. La mayoría de éstas han sido de palestinos, pero también ha habido víctimas israelíes. Muchos de los muertos han sido niños. Sin embargo, no hay solución militar posible para el conflicto palestino-israelí. La única solución descansa en un proceso político: uno que resulte en un arreglo comprensivo, justo y duradero, basado en dos Estados, Israel y Palestina, viviendo lado a lado en paz y con fronteras seguras y reconocidas.
    Se necesitan grandes esfuerzos para atender la emergencia humanitaria y la devastación económica experimentada por el pueblo Palestino. Pobreza extrema, desempleo, niños sin escuelas, y un fuerte sentimiento de frustración y desesperación, son parte del día a día de los palestinos bajo ocupación. También hay que tener en cuenta la dificultad causada por restricciones severas del movimiento de personas y bienes materiales, toques de queda, barricadas, puntos de control y la construcción de una barrera de separación.
    Debe trabajarse sin descanso, hasta que el pueblo Palestino finalmente obtenga lo que es suyo por derecho: el ejercicio de sus derechos inalienables, un Estado Palestino soberano e independiente.
    Ha llegado el momento de las determinaciones finales. Ello depende en gran parte de la Organización de las Naciones Unidas, de la Unión Europea, del mismo Parlamento Mundial de los Estados para la Seguridad y la Paz y de la comunidad internacional sin excepción, donde no falte quienes abrogan todo cuanto se oponga a la pacífica convivencia de los pueblos del mundo.
    Por eso preguntamos: ¿Cuestión de Palestina, de Israel o de la paz como seguridad para el hombre?

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Ricardo Alarcón de Quesada

Ricardo Alarcón de Quesada

Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político cubano. Fue Embajador ante la ONU y Canciller de Cuba. Presidió durante 20 años la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento).

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