Imprimir
Inicio » Opinión, Política  »

¿Qué sabemos a 35 años del asesinato de Carlos Muñiz Varela?

| 3
Carlos Muñiz Varela.

Carlos Muñiz Varela.

El 28 de abril de 2014 se cumplen 35 años del asesinato político de Carlos Muñiz Varela por parte de elementos de la extrema derecha cubana en Puerto Rico como consecuencia de sus gestiones para viabilizar viajes a Cuba y sus posturas afines con la independencia de Puerto Rico y con el proceso revolucionario que se daba en Cuba.

Pero también se cumplen 35 años de carencia de justicia por parte del gobierno de Puerto Rico – que argumenta no tener evidencia suficiente para procesar a los culpables que aún están vivos – y del gobierno federal, que por cuentagotas ha ido revelando información importante en su poder mediante el mecanismo del FOIA (Acta de Libertad de  Información) con documentos que hemos solicitado para ir armando el rompecabezas de los sucedido con Carlos y de las actividades que la extrema derecha cubana realizaba desde fines de la década del 60.

Sin embargo, esas gestiones rindieron frutos limitados inicialmente, por lo cual hemos alterado nuestra estrategia en torno a nuestras solicitudes de documentos mediante FOIA, enfatizando no solo en la desclasificación de documentos de Carlos Muñiz, de Viajes Varadero y de nuestro índole personal, sino también de documentos relacionados con sospechosos vinculados al caso de Carlos Muñiz que ya han fallecidos en meses y años recientes, como ha sido el caso de Julio Labatud Escarra, Waldo Pimentel Amestoy, José “Pepe ” Canosa Rodríguez, Armando Lastra Faget y Vicente Rodríguez Camejo, entre otros, además de organizaciones terroristas del exilio cubano ya inactivas como el C.O.R.U., FLNC y Comando Zero, entre otras.

Ya desde el 2006 veníamos leyendo una cantidad significativas de documentos desclasificados por el Housing Selective Committee on Assasination (HSCA) de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la cual nos permitió tener una aproximación a las actividades  legales y ilegales  de los cubanos exiliados en Puerto Rico desde principio de los 60 hasta muy cercana al 1977, un par de años antes del asesinato de Carlos.

Para nuestra sorpresa los resultados de las peticiones realizadas al FBI y otras agencias federales han producido – a pesar de sus tachaduras importantes – algunos elementos que confirman y amplían mucha de la información ya recopilada en el pasado. El hecho de haber pasado más de 30 años del asesinato de Carlos, sumado al fallecimiento de algunos de los vinculados al crimen,  les hace perder algún grado de privacidad a estas personas que en vida fueron sospechosos del crimen contra Carlos. Además, las exigencias y gestiones diversas que a lo largos de estos años se le han hecho al Estado, tanto en Puerto Rico como en Washington D.C., han tenido como resultado la desclasificación parcial de nueva información en los años del 2010 al 2012 aunque todavía queda un camino por recoger para que toda la información sea compartida al menos con el Dpto. de Justicia de Puerto Rico, institución responsable del esclarecimiento del asesinato de Carlos Muñiz Varela. Es nuestro interés que en este artículo podamos reseñar algunos de los elementos recopilados a lo largo de todos estos años y que aparecerán más ampliamente en un próximo libro que estamos trabajando. Aquí nuestros descubrimientos y nuestras conclusiones hasta el momento:

Antecedentes: Los roles protagónicos de Reynol Rodríguez, Julio Labatud y el ex senador Nicolás Nogueras

El 6 de septiembre de 1978 el gobierno cubano por vía de su presidente Fidel Castro Ruz citaba a 13 periodistas de Estados Unidos, muchos de los cuales eran cubanos acreditados a medios de comunicación de ese país, para anunciar importantes y posibles cambios que podrían permitir la entrada por primera vez de los exiliados cubanos a Cuba luego del rompimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba a principio de 1961 y la posible liberación de un número considerado de presos contrarrevolucionarios. Para eso habría que organizar unas reuniones con representativos del exilio cubano en los próximos meses.

El 20 y 21 de noviembre de 1978 se llevaban a cabo las primeras reuniones con un grupo de 75 cubanos residentes en el exterior, de los cuales seis serían de Puerto Rico, incluyendo a dos Jesuitas y un reverendo evangélico. Luego habría otra reunión ampliada de unos 140 invitados con el propósito de culminar algunos detalles pendientes se llevó a cabo el 8 de diciembre. Estas reuniones permitieron que a partir de diciembre de 1978 los cubanos residentes en el exterior pudieran visitar a sus familias por una semana, una vez al año y que unos 3,500 presos fueran liberados, facilitándose la salida de Cuba en compañía de sus familiares.

Estas medidas, que parecerían positivas y prometedoras para crear un ambiente de menos hostil entre Estados Unidos, los exiliados y Cuba, tuvo el efecto contrario en las esferas más recalcitrantes del exilio.

Lo que hizo fue provocar la ira y el rechazo por parte de casi todas las organizaciones políticas del exilio, desatándose una ola de atentados terroristas y  de asesinatos contra todos aquellos que favorecieran dicho proceso de distención y acercamiento. Las organizaciones clandestinas Omega-7 y el FLNC como parte del CORU serían las responsables de dichos atentados terroristas y asesinatos.

El año de 1978 fue un ano de mucha violencia en Puerto Rico donde se practicó el terrorismo clandestino de organizaciones exiliadas cubanas como el  FLNC, que era una organización activa desde 1974 y que llegó a declarar a Puerto Rico como “territorio libre” para diferenciarlo de Estados Unidos y así justificar sus acciones contra el Partido Socialista Puertorriqueño, llegando a planificar para fines de 1975 el asesinato de su líder Juan Mari Brás. Pero además se desarrollo el terrorismo del Estado al provocar innumerables atentados terroristas bajo la fachada de acciones del movimiento independentista, culminando con los asesinatos de dos jóvenes independentistas, Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví en el Cero Maravilla, el 25 de julio, fecha en que se conmemora la invasión norteamericana a Puerto Rico en 1898 y la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico en 1952. Eran momentos muy difíciles para el movimiento independentista y de izquierda en la Isla.

El 30 de septiembre de 1978 llegaba a Puerto Rico procedente de Republica Dominicana, país donde residía, el jefe militar de la organización terrorista FLNC, Frank Castro Paz para reunirse con Reynol Rodríguez González, segundo en jerarquía dentro de la organización FLNC-CORU. En una entrevista realizada por el FBI a Antonio Poo Bencomo, un visitante frecuente a Orlando Bosch Ávila a la cárcel en Caracas, Venezuela, éste confirmaba la presencia de Frank Castro en Puerto Rico pero no la de Héctor Cabrera, hermano del otro miembro del Departamento militar del FLNC, Raúl Cabrera Vega. Todo parece indicar que en ese fin de semana se delinearon los planes terroristas para enfrentar los acercamientos que se desarrollaban entre el gobierno cubano, el gobierno norteamericano de Jimmy Carter y sectores del exilio cubano.

En ese fin de semana del 30 al 2 de octubre, Julio Labatud Escarra, aseguraba al grupo la protección que tendrían sus acciones  por parte del sector policiaco dirigido por el coronel Alejo Maldonado Medina y el apoyo político por parte del entonces portavoz de la mayoría en el senado de Puerto Rico por el PNP, Nicolás Nogueras Cartagena. No habrían pasado unos días cuando el 6 de octubre en horas de la madrugada explotaban dos potentes bombas, una en la agencia de Viajes Girasol, la cual había sido por los últimos seis años la responsable de organizar viajes de puertorriqueños a Cuba y que ya el 27 de marzo de ese mismo año había sido víctima de un fallido atentado terrorista.

En esa ocasión el FBI tenía información previa y llego a montar una vigilancia a Viajes Girasol hasta el 25 de marzo. El otro atentado terrorista sería contra la empresa Publish Record Service, propiedad del cubano exiliado Alberto Martínez Arizala por éste hacer gestiones para proyectar en la televisión de Puerto Rico un documental sobre el Cabaret Tropicana.

Mientras esto ocurría Carlos Muñiz empezaba a desarrollar las condiciones para que en la eventualidad de que se permitiera a los cubanos residentes en Puerto Rico viajar a Cuba a visitar a sus familiares , tener ya un primer grupo organizado para ese viaje sin las características políticas en que se había organizado el primer contingente de la Brigada Antonio Maceo en diciembre de 1977, serían viajes de carácter familiar y humanitario sin condicionamiento político, más allá de  respetar las reglas establecidas. En la edición del 19 de octubre del semanario La Crónica, portavoz de los grupos terroristas cubanos  de Puerto Rico y Estados Unidos, por vía de su columna anónima “Who’s MAC” ya identificaba a Carlos Muñiz  como el organizador de dichos viajes: “Nuestras fuentes de inteligencia nos informan de la formación de un grupito que visitará la Cuba comunista. Dicho grupito está  formado y organizado por uno de los ‘nenes comunistas’ de Areito. Sabemos su nombre pero solo diremos que es de apellido Muñiz para cubrirnos un poco. El Sr. Muñiz  ha hecho innumerables viajes a Cuba comunista con el grupo de Areito y con su hermanito del alma, Raúl Álzaga”.

En la edición del 31 de octubre, cuando aun no se habían celebrado las primeras reuniones, la misma columna de MAC amenazaba a los posibles viajeros al decir que “se nos ocurre pensar que cualquier grupo de acción anticomunista podría convertir ‘un viajecito de placer ‘ en un tormento. Eso se ha visto antes y podría verse de nuevo” en clara alusión al derribo del avión de Cubana de Aviación el 6 de octubre de 1976 con 73 pasajeros a bordo.

El 14 de noviembre el semanario  La Crónica publicaba en su portada una entrevista a un encapuchado  tipo ‘Ninja’  bajo el titulo “No permitiremos que el  Dialogo Avance afirma Z  jefe militar Comando Omega-7: Dinamita Único Idioma con el que Vamos a Dialogar”.

El enmascarado declaraba que “ya hemos dado el ejemplo en Puerto Rico, atacando a uno de los dialogueros locales, debutamos en Puerto Rico con el ataque dinamitero a Publish Record Service y con el ataque a las oficinas  locales de Cubatour con el nombre encubierto de Excursiones Girasol”. Por documentos desclasificados del FBI de fecha 1978, se puede deducir que el autor de la bomba del 27 de marzo y esta del 6 de octubre contra Girasol fue Reynol Rodríguez Gonzalez y su grupo del FLNC-CORU. También las características del encapuchado, su estatura, pose de pie y sentado se parecen a fotos que el autor posee cuando Reynol Rodríguez González, en compañía de la directora para ese entonces del semanario  Réplica, Gloria Gil Castillo entrevistaban en diciembre de 1977 al entonces Portavoz del Senado de Puerto Rico Nicolás Nogueras Cartagena, el cual aparecía en portada del semanario Replica con la frase “La Época de la lucha retorica ha concluido, tenemos que continuar con la lucha activa y militante contra el comunismo”. Nogueras se convertiría en una especie de padrino para los grupos terroristas del exilio cubano que operaban en Puerto Rico y lo llevaron para que conociera a otros en Miami, Nueva York y New Jersey durante los siguientes años.

En los primeros días de diciembre de 1978 Carlos Muñiz, en compañía de Ricardo Fraga del Valle, alquilaban un pequeño local en la Ave. Roosevelt # 1022, donde apenas cabía un escritorio, un archivo y unas pocas sillas. No había tiempo que perder, dado la rapidez de los acontecimientos. Se confiaban que el local se encontraba a dos cuadras del Cuartel General de la Policía y a una del Comité Central del PIP. A la izquierda en más o menos a la misma distancia se encontraba el local del semanario La Crónica y las cafetería La Tasita y el Viejo Malecón, ambos sitios de reunión de los principales terroristas cubanos, sin descartar otros sitio como el Restaurante El Metropol de la  Ave. Roosevelt.

El 21 de diciembre salía el primer grupo de unos 80 cubanos residentes en Puerto Rico, compuesto por comerciantes, profesionales, asalariados, amas de casa y adolecente. La noticia de los viajes corrió como pólvora y ya el 4 de enero salía el segundo grupo con igual cantidad de pasajeros. Esa misma madrugada las amenazas  de MAC se materializaban  cuando una potente bomba detonaba en el local alquilado por Carlos, el cual ni tenía letrero que lo identificara.

Es muy probable que los autores ya habían visitado el local como parte de los cientos de cubanos que visitaban el sitio para informarse de los requisitos para poder visitar a sus familiares y el semanario La Crónica se delataba al publicar en su edición semanal de fecha del 31 de diciembre comentarios sobre la bomba colocada a Viajes Varadero cuatro días después.

Tal parecería que esperaban la explosión para sacar su edición a la calle. La columna del Duende, otra página anónima del semanario La Crónica decía “que el día de ayer le fue colocado un artefacto explosivo  que causo daños considerables… ¡Nuestras Felicitaciones a los Patriotas Cubanos! La Columna de MAC hacía un recuento de “las acciones llevadas a cabo contra el régimen castrista” y ahora “el ataque a las oficinas de Viajes Varadero, del comunista Carlos Muñiz, agencia que actúa como un consulado cubano en Puerto Rico”.

En el mes diciembre y enero las organizaciones exiliadas acostumbraban a prepararse para realizar la llamada Cena Martiana, fundada en 1964 por el ex-director del semanario Réplica, Enrique Núñez Álvarez. En esta ocasión y luego de la división dentro del semanario  Réplica y el surgimiento del semanario La  Crónica a partir de marzo de 1978, por primera vez se planificaban dos Cenas Martianas separadas para conmemorar el Natalicio de Jose Martí. El grupo de La Crónica se movía hacia identificarse cada vez más con lo que ellos llamaban el “Exilio Beligerante” y localmente con el Partido Nuevo Progresista mientras que los que se quedaban con el semanario Réplica intentaban jugar un papel moderado y se mantenían más vinculados al Partido Popular Democrático, pero ambos verticalmente opuestos al proceso iniciado por los viajes a Cuba. Su diferencia eran matices y en quién era el representante legítimo de los exiliados cubanos en Puerto Rico.

Añadiendo un toque dramático y de intriga a los preparativos de la Cena Martiana, en la madrugada del 15 de enero era tiroteada la floristería Flor Arte, propiedad de Julio Labatud Escarra, miembro de la directiva del semanario La Crónica. Esto motivó a que en el editorial previo a la Cena Martiana, éste incidente sirviera para proyectar una imagen de víctimas y de llamado a la lucha, a la vez que servía de motivación para asistir a la Cena Martina organizada por La Crónica. Hoy sabemos dos cosas: que de acuerdo a documentos desclasificados del expediente que tiene el FBI de Julio Labatud Escarra, éste era uno de los cuatro miembros más activos de la organización clandestina terrorista CORU-FLNC en Puerto Rico y, segundo, que el lugarteniente y vecino del convicto ex-coronel de la policía de Puerto Rico Alejo Maldonado Medina, César Caballero Rivera, ha declarado a los fiscales Crisanta Rodriguez y Federico Quiñones Artau como parte de la investigación del asesinato de Carlos Muniz que esos tiros a la floristería fueron realizados por Alejo Maldonado y su grupo a petición del propio Labatud.

Esto levanta bandera roja ante la posibilidad que la bomba colocada a La Crónica el 20 de noviembre luego de la entrevista al encapuchado en su edición del  14 de noviembre del 78, haya sido un auto-atentado, como también se rumoró fuertemente contra un atentado contra el local del semanario Réplica en agosto 5 de 1977. Ambas fueron de poca potencia y daños mínimos.

Conspiración para otros asesinatos y el rol del FBI

Por razones de estrategia del FLNC o razones personales, lo cierto es que para mediados de enero de 1979 Reynol Rodríguez González se trasladó a vivir a la ciudad de Miami, en donde había vivido hasta el año de 1971. De hecho, la Columna de ‘MAC’ dejó de publicarse en esas semanas de mudanza y después salieron de forma irregular hasta desaparecer para abril de 1980. Su mudanza no lo desvinculo de la conspiración y planificación para asesinar a Carlos Muñiz Varela ya que en el mes de junio del 79, apenas dos meses después del asesinato de Carlos, planificaba desde Miami en compañía de Julio Labatud Escarra el asesinato de mi persona y la de Ricardo Fraga.

Documentos que obran en nuestro poder relatan como el agente del FBI, Fernando S. Matta, lo visitó en la mañana del 6 de julio a su residencia en Miami para  advertirle que ellos ya tenían conocimiento que él, junto a otras personas(Julio Labatud)  planificaban asesinar a dos personas en Puerto Rico (Raúl Álzaga y Ricardo Fraga). Esa misma noche Reynol Rodriguez se hacía un auto-atentado y declaraba  a la prensa que había sido atacado por agentes castristas en represalia por vincularlo con el asesinato de Carlos Muñiz en Puerto Rico, añadiendo que en la mañana de ese día un agente del FBI lo había visitado para advertirlo, versión que era contraria a la realidad. Al parecer este grupo se inclinaba  a realizarse auto-atentados como forma para montar  coartadas que lo eximan de culpa o para provocar situaciones que le beneficiaran. Hasta ese momento nosotros no habíamos señalado a Reynol Rodríguez como sospechoso, por lo que su auto-atentado básicamente lo incriminaba.

Reynol Rodríguez dejaría a cargo del grupo del FLNC-CORU en  Puerto Rico a Osvaldo Bencomo Robaina, Secundino Carrera Sánchez y a Julio Labatud Escarra entre otros. A Julio Labatud le dejaría la custodia de una pistola calibre 45, un revolver calibre 38 y una tercera pistola que no describe su calibre en los documentos desclasificados pero se indica tenía adherido un silenciador.

Impunidad otorgada por el gobierno de Puerto Rico

El 24 de Enero previo a la Cena Martiana organizada por el semanario La Crónica, el Senado de Puerto Rico aprobaba la Resolución conjunta  342 y 345, bajo la presidencia del senador Luis A. Ferré  y radicadas por el senador y portavoz de la mayoría del PNP, Nicolás Noguera Cartagena y el senador por el Partido Popular Democrático, Hipólito Marcano Ortiz. No serían las primeras ni serán las últimas  resoluciones que estos cuerpos legislativo aprueben para favorecer la causa de los exiliados cubanos en Puerto Ricos, pero ésta en particular avalaba toda la campaña que los exiliados cubanos desarrollaban en contra de los acercamientos entre  el gobierno de Cuba, Estados Unidos y sectores del exilio cubano.

En la exposición de motivo el Senado de Puerto Rico se atribuía el derecho a determinar cuál era el curso político a seguir al declarar que “no puede haber diálogo alguno entre el tirano Fidel Castro y el exilio cubano para liberar presos políticos”, como si eso fuera un tema de su incumbencia.

En los ‘Por tanto’ decían: “Rechazar y repudiar enérgicamente todo tipo de dialogo, componenda o transacción con el Régimen Comunista de Fidel Castro” para luego “exhortar al exilio cubano a mantener la unidad en la lucha por la liberación de Cuba y evitar toda división o conflicto dentro de su liderato y/o militancia”. Con esta resolución ya los grupos terroristas cubano  que operaban en Puerto Rico tendrían luz verde para actuar contra todo aquellos que contradijeran esa política, la impunidad se hacía parte de la política pública del Estado. Se sentían intocables.

Admisiones de Alejo Maldonado y Ernesto Arzola

Antes de Reynol Rodríguez González partir hacia Miami a mediados de enero de 1979 ya la decisión estaba tomado para eliminar a Carlos Muñiz Varela. Julio Labatud Escarra y Osvaldo Bencomo Robaina quedaban a cargo de organizar el crimen.  Labatud por vía de sus relaciones con el coronel Alejo Maldonado Medina  ofrecía $25,000 para asesinar a Carlos. El propio coronel reconocía en carta al Lic. Carlos Gallisá el 29 de enero de 1992 desde la cárcel de Butner, Carolina del Norte que “tuve conocimiento sobre una oferta de unos $25,000 para ‘tocar’ – como decía la persona- a Carlos Muñiz Varela y luego escuché de esa misma persona  lo que podría reunir las condiciones de una admisión sobre su grado de conocimiento y/o participación en la conjura que culmino con el asesinato del exiliado cubano (Carlos)”.

Alejo Maldonado  en esta carta admitía haber tenido conocimiento de la conspiración antes del asesinato y después del mismo. Como oficial policiaco  no genero ninguna investigación del caso. El 28 de abril mientras asesinaban a Carlos Muniz, Maldonado se encontraba en la casa de playa de Julio Labatud en Isleta Marina.

En entrevista realizada por el FBI al convicto Ernesto Abraham Arzola Martínez por el agente del FBI, Diader H. Rosario, el 8 de agosto de 1984, este indicaba que el asesinato de Muñiz Varela fue planeado por Julio Labatud y el senador Nicolás Noguera en una reunión en el Restaurante El Metropol en donde Arzola estuvo presente dos meses antes de los hechos. Arzola también indica que en la reunión de El Metropol le comentaron que había ocurrido un intento anterior para matar a Muñiz pero habían fallado y que en esta ocasión no fallarían. Arzola era un civil vinculado a la ganga del coronel Alejo Maldonado y hermano del convicto  policía Ernesto Gil Arzola.

Ernesto Arzola Martínez, en entrevista para la Comisión de lo Jurídico del Senado en 1991, indicó también que el exiliado cubano Waldo Pimentel Amestoy le había entregado un sobre con dinero para que se lo entregara a “Cuquito” (apodo de Alejo Maldonado), por lo de “Varadero”.

La mano poderosa y encubridora del senador Nicolás Nogueras

Por otra parte, el senador Nicolás Nogueras Cartagena no solo presentaba resoluciones ante el Senado de Puerto Rico y alegadamente participaba en reuniones comprometedoras, sino que tan temprano como el 1 de mayo de 1979 – día en que despedíamos a Carlos en el cementerio de la capital – éste se prestaba para la estrategia de encubrimiento del crimen al circular un comunicado en que por un lado defendía al semanario La Crónica  y por otro lado atribuía el asesinato de Carlos a una extraña conspiración de Fidel Castro.

Decía el senador que “La muerte del Sr. Carlos Muñiz Varela puede haber sido ordenada por el propio Fidel Castro y ejecutado por sus lugartenientes para crear el mártir que la estrategia comunista busca para atacar a sus enemigos del exilio cubano”. Sin pudor alguno Nogueras ignoraba los ataques que desde las columnas de La Crónica se hacían contra Carlos Muñiz. El tiempo confirmaría que los exiliados cubanos mas allegados a Nogueras para esos momentos estarían directamente vinculados al asesinato de Carlos Muniz.

Encubrimiento de la Policía

La policía de Puerto Rico cometía errores iniciales en la investigación de los hechos cuando los agentes de la División de Robos y Delitos contra La Propiedad, los primeros en llegar a la escena, no confiscaban como parte de la evidencia el carro de Carlos Muñiz, entregándoselo a la familia para que horas más tarde el supervisor de turno, Luis Ramos Grateroles, se presentara para recuperar el carro. Ese fue el mismo que años más tarde fuera condenado a prisión por asesinato y actividades delictivas de la ganga de Alejo Maldonado Medina y los joyeros cubanos, cometidas antes y después de la fecha del asesinato de Carlos Muniz, además de ser amigo de Julio Labatud. También el agente Enrique Ojeda Sánchez, a cargo de la investigación del caso a partir del 1 de mayo, desaparecía del expediente del primer y único boceto que se tiene de uno de los individuos que se encontraban en el carro de los asesinos, levantando el cuestionamiento de que si el bocetos se parecían realmente a alguien conocido. Durante los siguientes seis años no se movió un dedo para investigar el caso de Carlos. Eran los años de Miguel Jiménez Muñoz como secretario de Justicia y Pedro Colton Fontán como jefe de fiscales, ambos procesados, convictos y desaforados por los tribunales por su participación en el encubrimiento de los asesinatos del Cerro Maravilla. Realmente no había posibilidades de esclarecer nada. El encubrimiento por parte del Estado se disfrazaba de falta de  profesionalismo y  negligencia con la esperanza que los ratones se comieran lo poquito que se había podido recopilar de los hechos.

Documentos adicionales que implican a Labatud

Dos importantes documentos desclasificado en febrero del 2012 de Julio Labatud y preparados por el FBI uno el 27 de junio de 1979 a solo dos meses del asesinato de Carlos y otro redactado el 10 de octubre de 1979 aportan nuevos elementos. El primero indica que informantes del FBI afirman que Labatud tenía conocimiento del plan para asesinar a Carlos Muñiz, dos días antes de los hechos y que había comentado que dos personas más serían asesinadas en un futuro próximo, siendo uno en Nueva Jersey. Estos pronósticos coinciden al menos en cantidad (dos) con el asesinato de Eulalio Negrín en Nueva Jersey en noviembre de 1979 y el del funcionario cubano en Nueva York, Félix García Rodríguez el 11 de septiembre de 1980. El responsable principal de eso asesinatos de acuerdo al FBI fue Pedro Crispín Remón. ¿Tenía Labatud relación con ese individuo tan temprano en el proceso?

En el mismo documento los informantes indican que Labatud, junto a otra persona (nombre tachado) de la organización CORU, alquilaron un carro para seguir a Muñiz, el cual estaba siendo seguido por algún tiempo. El segundo documento también desclasificado tan reciente como febrero del 2012 indican que Reynol Rodríguez Gonzalez al mudarse para Miami en enero de 1979 dejó bajo la custodia de Labatud una pistola calibre 45, un revólver calibre 38 y una pistola con silenciador. El documento continúa diciendo que cuatro días antes del asesinato de Carlos, nombre tachado, se aproximó a Labatud para indicarle que ya tenía a los tres cubanos exiliados preparados para matar a Muñiz y que necesita la pistola calibre 45. De acuerdo a las fuentes la persona tachada consiguió otra pistola calibre 45 y no tuvo que usar la que estaba bajo la custodia de Labatud.

Conclusiones

A treinta y cinco años del asesinato de Carlos podemos asegurar de que hubo un intento por impedir el esclarecimiento del asesinato de Carlos, ya sea por la vía del encubrimiento, la falta de interés y/o voluntad para profundizar en la investigación por parte de las autoridades de Puerto Rico, con algunas destacadas excepciones cuando a finales de los 80 se asignara al entonces fiscal Federico Quiñones Artau y luego en el 2006 a la fiscal Sarimar Andreu Pérez. En ambos casos se lograron importantes avances que impidieron la desaparición de las evidencias ya obtenidas, además de recopilar nueva información. Pero ambas se quedaron cortas en conseguir la colaboración de las autoridades federales en el esclarecimiento del caso de Carlos.

El esfuerzo realizado en los últimos años, sin la participación del Estado, por solicitar la desclasificación de documentos de personas y organizaciones sospechosas de haber participado en el asesinato de Carlos  han producido resultados que comprometen al Estado puertorriqueño a realizar acciones más afirmativas en cuanto a profundizar en la investigación e incorporar al gobierno federal a la investigación. El nivel de información que manejaba el FBI, en sus oficinas de San Juan, Miami y Nueva York para 1979 y 1980 sobre el caso de Carlos los obliga a cooperar con las autoridades de Puerto Rico. Hay si interrogantes en cuanto al por qué el FBI no profundizó en la información que recopilaba en cuanto al caso de Carlos Muñiz y por qué se limitó a relatar los hechos. Sus métodos agresivos de investigación no parecen haber sido utilizados en este caso.

El secretario de Justicia de Puerto Rico, César Miranda, se ha comprometido pública y privadamente con los familiares y amigos de Carlos a crear un equipo de investigación, con recursos y con un tiempo inicial de seis meses para que puedan cubrir áreas investigativas aun pendientes de realizar además de encaminar conversaciones con el gobierno federal para que compartan la información que hasta ahora se encuentra clasificadas como secreta. Habrá que pedirle los nombres tachados de los sospechosos y la forma de accesar a los informantes que produjeron la información ya conocida. Los próximos 6 meses que culminaran  en septiembre serán de suma importancia para el esclarecimiento del asesinato de Carlos Muñiz. El tiempo apremia para todos.

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • EL cali dijo:

    Asesinaron a BARELA pero no sus ideas

  • Betty dijo:

    No saben que clase de hombre mataron, al matarlo lo hicieron inmortal, los hombres mueren las ideas perduran, los grandes no mueren, trascienden en sus seguidores y se multiplican

  • Aristogatos Valenciaga dijo:

    Cuaquiera que no convenga por mucha decencia que se siga en la redacción de sus términos.

Se han publicado 3 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Raúl Alzaga Manresa

Raúl Alzaga Manresa

Cubano radicado en Puerto Rico. Fue uno de los fundadores de la Brigada Antonio Maceo, actual presidente de la Agencia Viajes Varadero y hermano de lucha de Carlos Muñiz Varela, joven cubano asesinado por comandos terroristas en 1979.

Vea también