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Otra pieza en el rompecabezas de Dazra Novak

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No sé si este texto valga para una reseña. El «sociolismo» es práctica común en el entorno literario y solo ahora, que llegan a mis manos libros de mis contemporáneos, comienzo a entenderlo. Pero me arriesgo y escribo, porque no soporto el silencio inútil.

En 2008 tropecé con un pequeño libro con el morboso título de Cuerpo público (Ed. Unión, 2008). En él hallé una suerte de rompecabezas personal en el que se colaban personajes y escenarios ambiguos, de tal suerte que las piezas servían para un mismo sitio según su estado de ánimo y para armar el rompecabezas los manuales resultaban inútiles. La interesante metáfora sobre (cierta zona de) La Habana y sus habitantes me convenció lo suficiente como para buscar a su autora de seudónimo exótico.

Y sí, curiosamente di con ella en una lectura de cuentos en la calle 23. No sé cómo logré abordarla con lo tímido que era, incluso le envié a su correo para que valorara un par de cuentos horribles que espero ninguna base de datos de Internet guarde. Yo no recordaba esto que cuento, ella –no se lo he preguntado– probablemente tampoco. Pero La Habana –tal y como sucede en las historias de Dazra Novak– es demasiado pequeña en estos casos, y nos hemos reencontrado.

Quiso la suerte que el reencuentro viniera acompañado, una vez más, de un nuevo libro de Dazra Novak. Y digo que Making of* (Ed. Unión, 2012) es un nuevo libro pero bien puede ser visto como una ramificación de su obra –lo que no equivale a decir que es más de lo mismo–, un nuevo puzzle a partir del anterior, como las posibilidades infinitas que pensara Ts’ui Pên para su jardín de senderos que se bifurcan. Aquí más que reiteración, conviene hablar de coherencia, de una estrategia consciente –juvenil si se quiere- que busca obtener una autobiográfica novela de la ciudad a través de la fragmentación del espejo.

En el entorno opresivo que es habitual a sus narraciones sobreviven unos personajes marcados por la angustia, los recuerdos pasados; ruedas dentadas de un mecanismo del que es imposible salirse o detener. Allí se entremezclan física y moralmente, al punto que se percibe cierta dejadez intencional en la caracterización de los personajes, como si fueran esbozos circunstanciales y que perfectamente podrían estar en cualquiera de las otras pieles que pasan por la novela.

La ciudad y el ser querido que ya no está (¿el amor?) vistos a través de sus caleidoscópicos personajes son los grandes protagonistas de Making of, lo demás es apenas cómo transcurre una vida que ni siquiera estamos seguro de que merezca tal nombre. Apuntando a esto, se lee reveladoramente al comienzo del libro: “Mirando esto cualquiera pensaría que tengo una historia, pero no te dejes engañar, todo es mentira, al final es un producto del azar”. Pero no te dejes engañar, aquí hay una historia, o al menos un trozo de ella. Con Making of, Dazra Novak ha puesto un ladrillo más en el cimiento de su particular catedral de símbolos de esta ciudad.

*El libro será presentado el próximo 22 de febrero en la Sala José Lezama Lima, como parte de la presentación de los ganadores del Premio UNEAC.

(Tomado de Cuba y la noche)

 

Se han publicado 6 comentarios



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  • Unknown dijo:

    Y ¿Quien es Dazra Novak? La Habana, 1978. Licenciada en Historia por la Universidad de la Habana. Egresada del VII Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obtuvo el Premio Pinos Nuevos 2007 con el libro Cuerpo reservado y el Premio David 2007 con el libro Cuerpo público, ambos en el género cuento.

    • Gordo con Suin dijo:

      EL VIEJO Y EL PAN

      Era un viejo que pescaba solo en Quinta Avenida y hacía ochenta y cuatro días que no cogía un pez. En los primeros cuarenta días había tenido consigo a un muchacho. Pero después de cuarenta días sin haber pescado los padres del muchacho le habían dicho que el viejo estaba definitiva y rematadamente salao, lo cual era la peor forma de la mala suerte, y por orden de sus padres el muchacho había salido con otro que cogió tres buenos peces la primera semana. Entristecía al muchacho ver al viejo regresar todos los días.
      Sobre todo porque el viejo había enseñado al muchacho a pescar y el muchacho le tenía cariño.

  • Luisma dijo:

    No hay malos cuentos, no hay malas novelas, no hay malos escritos ni escritores…lo que hay son gustos diversos, públicos distintos e intereses especiales. Escribo esto por la opinión que el autor da sobre sus cuentos (horribles???) y me pronuncio a favor de aquellos que escriben sus ideas y que tambien necesitan que se les publique, y se encuentre su auditorio. Todos no son Cervantes ni Garcia Marquez, pero el alma humana necesita darse a conocer, y si no todos tienen el acceso y la posibilidad de crearse su blog en Internet para promover sus escritos e ideas(y no me refiero a temas politicos) al menos seria bueno publicar a todo el que escriba. Los editores que revisen si no hay faltas de respeto en las expresiones, disparates o errores ortograficos, pero las ideas no se pueden negar. La verdadera crítica es la del público, pues para el trabaja el artista, y no para los académicos titulados.
    Lo digo en defensa de lo que hoy se considera diferente, y no entra en los conceptos tradicionales. Asi que amigo Rafael, publique sus cuentos, horribles seguro no son.

    • Gordo con Suin dijo:

      Luisma, quieto!
      hay textos hiper malisimossssssssss
      trabajando para el publico se puede llegar a ser populista, cuidado!

      • Made dijo:

        algunos prefieren no partirse el cerebro y optan por lo fácil, acaso lo que gusta a muchos debe pecar de malo?

  • Dani 47 dijo:

    Concuerdo con luisma,que cada cual desde su altura valore lo que recibe en materia literaria.

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Rafael González Escalona

Rafael González Escalona

La Habana, 1989. Periodista y colaborador de Cubadebate. Twitter: @rafauniversidad

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