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Strike 3: Willy, el guante de Dios

Publicado en: Strike 3
En este artículo: Béisbol, Cuba, Deportes, Willy Miranda
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Willy Miranda

Willy Miranda

He visto no pocas imágenes del mágico Ozzie Smith que levantaba en vilo a las tribunas defendiendo el campo corto de los Cardenales de San Luis. Vi jugar a Giraldo González, Paret, Reynaldo Ordóñez, y vi a aquel increíble número 11 de los Industriales, Germán Mesa, un hombre enemistado con las leyes de la física. He visto a muchos grandes torpederos. Pero no vi a Willy Miranda.

Es una deuda que no podré saldar conmigo mismo. De manera que para hablar de Guillermo Miranda tengo que ser vocero del testimonio ajeno, memorizar lo que he leído o escuchado. Lástima...

El inmortal nació en Oriente en el lejano 1926, y era un vejigo cuando empezó a domesticar el guante en los terrenos del Central Velasco. Tanto fue el interés que él y su padre pusieron en la habilidad para fildear batazos imposibles y posibles, que el muchacho jamás aprendió a emplear debidamente el bate. Willy dixit.

Eminencias como El Premier Marrero y ese slugger de la prensa deportiva nacional, Elio Menéndez, me han hablado en distintos momentos de la inaudita capacidad de Willy para fildear hacia delante y en el "hueco", desde donde tiraba con una potencia incompatible con su anatomía de 150 escasas libras.

No hay chovinismo en sus palabras, porque cosas así las dicen urbi et orbi cuando se habla del legendario parador en corto. Para muestra, un botón: personajes de reconocido prestigio beisbolero como Tom Lasorda y Gene Mauch, declararon años atrás que Miranda había sido "el mejor de todos los torpederos a la defensiva en los anales de las Grandes Ligas".

La aventura deportiva de Willy comenzó por el año cuarenta con el Club Juvenil del Parque José Martí en La Habana, y después lo llevó a los Hermanos Maristas, el Teléfonos, el club Sherman de la Big State League norteña, y el Chattanooga (Choo Choo) de la Southern League.

Es en 1949 que debuta con su idolatrado Almendares en la Liga Cubana, y acaba la campaña con el premio al novato mejor. Dos años más tarde se enrola en los modestísimos Senadores de Washington, y partir de ese instante prolonga durante nueve temporadas su estancia en el béisbol profesional estadounidense.

Allá apenas logró un average de .221, con solo seis jonrones en casi dos mil turnos oficiales. Pero mucho debió maravillar su diligencia con el guante, porque tal handicap no le impidió meterse en las franelas de Medias Blancas de Chicago, Carmelitas de San Luis, Yanquis de Nueva York y Orioles de Baltimore.

Dos campañas estuvo con los Yanquis, que lo asimilaron para que jugara los últimos episodios de los juegos como reemplazo de su short estelar, Phil Rizzuto. Y cerró su carrera de "ligamayorista" en los Orioles, donde su calidad a la defensa hizo decir al dirigente Paul Richards: "No bateaba... pero qué manera de fildear. Sus atrapadas eran espectaculares, cubría un terreno enorme, poseía un brazo de privilegio y sacaba la bola del guante con más rapidez que un mago saca la carta de la manga del saco. Los aficionados iban al parque para verlo recoger pelotas".

Cada suceso histórico tiene antecedentes que lo justifican o posibilitan. Cuando Germán llegó al diamante y encandiló al país con sus engarces celestiales, la pelota cubana había encontrado la prolongación artística del gran Willy Miranda.

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  • alexei dijo:

    R Chaple: concuerdo con usted casi en todo pero por qué gourriel fue el novato del año cuando debutaron el y casanova, por qué el jonrón que se recuerda es el de lourdes en parma, a gourriel siempre le fueron esquivos la prensa y los halagos en comparación con victor y casanova, en eso es en lo único que me atrevo a compararlos porque considero que esa fue la mejor época de los jardines en el Cuba de pelota, los tres estaban muy parejos pero incluso mi comentario se presta a muchas polémicas que bueno verdad, ojala sea siempre así que se tenga que ser injustos con unos para poder llevar otros que son una micronésima mejores y que ganemos

  • Juan Emilio dijo:

    Yo vi jugar a Willy Miranda, no solo en el estadio municipal de Victoria de Las Tunas como refuerzo del equipo local, sino en el Cerro defendiendo el campo corto del Akmendares. También pude disfrutar de su excelencia en el fildeo a través de la televisión con los yanquis de Nueva York y otros equipos, especialmente, los orioles de Baltimore. Era yo un apasionado del béisbol, afición que mantengo, desde la niñez y la adolescencia. Respeto las opiniones y sobre todo la de grandes especialistas que fueron incluso estrellas de Grandes Ligas y sostienen que, a la defensa, nadie como Willy Miranda en el Big Show. Repito, a la defensa, porque era casi nulo al bate. Ese criterio yo lo comparto, porque lo vi hacer jugadas fantásticas gracias a su habilidad fuera de la común para fildear y por poseer un brazo de potencia increíble para su físico. Tengo la opinión de que en la historia del béisbol cubano él es el mejor de todos, de la misma manera que creo que Germán Mesa hizo que recordaramos a Willy, aunque el mago no tenía la fuerza en el brazo del brillante muchacho del Almendares. Con todo respeto, Reynaldo Ordóñez, Paret, Tony González, Rodolfo Puente no legan a la capacidad de Willy y Germán. Quiero aclarar algo, ¿de donde sacaron el central Velazco donde Willy Miranda aprendió a fildear? En Velazco, poblado de la provincia de Holguín nunca ha existido un central azucarero. Willy Miranda es oriundo del municipio de Puerto Padre y aprendió a recepcionar pelotas en el central Delicias (hoy Antonio Guiteras), de Oriente, ahora provincia de Las Tunas. Estuvo en Velazco, Holguín, todavía niño, porque su padre trabajaba en la estación ferroviaria de ese lugar. Y su carrera como pelotero la comenzó en la capital del país.
    Gracias por tratar estos temas de la historia de nuestro deporte y, en especial, del béisbol. Me gustaría que hicieran una reseña de la trayectoria beisbolera de otro gran puertopadrense, Eleodoro "Yoyo" Díaz, lnazador estrella de las Ligas Negras de Estados Unidos, víctima del racismo que les impedía, por su color, militar en las Grandes Ligas. Desde Las Tunas, Juan Emilio

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Michel Contreras

Michel Contreras

La Habana, 1973. Periodista especializado en temas deportivos.

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