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"¿Ustedes se recuerdan que la ley internacional era algo que existía hace años?"

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LA HABANA - Su viaje no podía ser más corto. La pequeña delegación de editores de la Associated Press, representando a 1 700 periódicos en Estados Unidos y Canadá, había llegado de México el día anterior y se iba el día siguiente.

Para la mayoría, sino el conjunto, de esos ejecutivos de esas publicaciones que dan a los norteamericanos su visión del mundo, era un primer viaje a Cuba. Una rápida ojeada al país que, digámoslo, hostigan constantemente, de una manera u otra, con su máquina de fabricar noticias. Con buenas o malas intenciones.

Esos editores de los Estados Unidos, cuidadosamente vestidos, casi elegantes, con sus espejuelos de designers sobre la nariz, tenían varias reuniones en su breve estancia en la capital de Cuba. Una de esas era con el Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU., Sr. James Cason. Tuvo lugar en el bunker grande del Malecón, la avenida costera. Quién sabe lo que ese Gerente de todo el proceso de desestabilización de la Revolución Cubana, proveído desde Washington y Miami, contó a sus visitantes.

Ricardo Alarcón, Presidente del Parlamento Cubano, fue una de las figuras públicas importantes de Cuba que atendieron al grupo. Lo hizo en la Biblioteca Villena de La Habana Vieja. Parece que no había más salas de reuniones disponibles en aquel momento en el Hotel Santa Isabel, justo al lado.

"Lo siento", dijo Alarcón, un ex diplomático ante la ONU, mirando la gran mesa donde tenía que sentarse, en el pequeño auditorio, ante un gran bouquet de flores rosas y un micrófono. "Yo no soy quien escogió ese arreglo. Yo hubiera preferido una reunión más íntima".

Stu Wilk, Presidente de los Managing Editors de la AP, abrió lo que se había convertido en rueda de prensa con una pregunta insólita sobre el "comportamiento racista" en Cuba. Pero pronto el interés de sus colegas se desplazó hacia lo que AP llama los "disidentes" y la prensa cubana los "mercenarios", arrestados en Cuba en el 2003, precisamente por su participación en operaciones abiertamente organizadas y hasta financiadas por la Sección de Intereses del Sr. Cason.

Un miembro de la delegación norteamericana, refiriéndose a la sesión entonces en curso de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, preguntó a Alarcón si, un año después, no tenía la impresión que hubiera sido mejor para la imagen internacional de Cuba, hacer las cosas de manera distinta.

Alarcón quien representó su país durante 14 años en los Estados Unidos habla un buen inglés. Y tenía mucho que decir sobre el tema. El cable de AP del día siguiente, hecho estrictamente según las reglas de la agencia, tenía un par de breves citas. Pero Alarcón es simplemente demasiado inspirado cuando explica el punto de vista de su país para apagar la grabadora. Aquí esta lo que dijo.

"Hace años, recordó, todo el mundo hablaba de la sesión de Ginebra, en ese mismo momento del año, en la cual Cuba iba a ser condenada. ¿Y se recuerdan de esa persona quien atendió la reunión, quien era con la delegación de los Estados Unidos? ¿Armando Valladares?"

"Era un famoso poeta cubano quien estaba encarcelado, quien había escrito unos versos muy inspirados en una prisión cubana, era también inválido y no podía moverse sin un sillón de rueda, según los medios de comunicaciones. No podíamos hacer nada. Ustedes decidieron que era un poeta. Pues, lo era. Sus libros fueron publicados. Re-publicados. Traducidos. Alguien decidió que se encontraba en un sillón de ruedas. Pero no estaba en un sillón de ruedas".

"¿Quién se recuerda de lo que ocurrió?", preguntó. Luego dio la respuesta. "En París, el Sr. Régis Debray, en representación del Sr. Mitterrand, y unos intelectuales, se presentaron en el aeropuerto con una ambulancia y un sillón de rueda para acoger a Armando Valladares. Y el hombre bajó del avión, casi dando brincos, porque nunca había sido paralizado".

"¿Alguien me puede dar el título de un solo libro o de un solo poema que escribió en los últimos diez años, desde que fue liberado?", preguntó, añadiendo: "¿Pero cómo podíamos enfrentar la terrible acusación de mantener un poeta en la cárcel?"

Comparó entonces aquella situación a la de ahora.

"Siempre tendremos que enfrentar un hecho muy concreto. Un país muy potente, una superpotencia, es involucrado en actividades tales que hace correr a individuos, desgraciadamente, el riesgo de ser acusados y procesados por trabajar para este poder. Porque este poder tiene la agresión contra Cuba como una política establecida… con un programa específico que ni siquiera esconde."

"Tenemos pues que hacer eso. Tenemos que protegernos, para defender nuestra soberanía… y, por supuesto, tenemos también que persuadir a la gente, periodistas y otros, que ese problema tocando a Cuba tiene que ser considerado con seriedad y objetividad".

Alarcón fue más claro aún:

"¿Ustedes se recuerdan que la ley internacional era algo que existía hace años? Los Estados Unidos tienen que poner fin a su política hostil contra Cuba porque, primero, esa política es ilegal: no es justificable según la ley internacional. Simplemente, no se puede actuar así. Es tan sencillo como eso".

"Tendrían que ser condenados para hacer eso: para imponer un embargo económico, para pretender cambiar el régimen de otro, interferir en sus asuntos, etcétera… una lista completa de violaciones de la ley internacional".

"Recuérdense de lo que se dijo en un memorandum del Departamento de Estado en 1959 cuando los primeros pasos de la hostilidad económica se dieron contra Cuba. Está escrito en un documento publicado disponible para todos ustedes desde 1959 con el Departamento de Estado. El propósito era crear sufrimiento y hambre en el pueblo cubano. Pero no tienen ningún derecho en hacer eso. Ese tipo de política fue condenada por las Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial. Eso fue definido por la ONU como genocidio. Un intento de provocar sufrimiento en contra de un grupo entero de personas, en este caso los cubanos que viven en Cuba".

Alarcón, ahora en sus sesenta años, es un hombre apasionado. Fue líder estudiantil. Y se quedó el líder estudiantil que fue en la forma que se ve inspirado cuando habla, con esa llama en la mirada. Esa llama que los verdaderos creyentes en una causa suelen enseñar.

Preguntado sobre si el levantamiento del bloqueo pudiera negociarse, contestó de inmediato que los Estados Unidos no deben esperar "obtener una ganancia, recibir algo por eliminar esa política que nunca fue, moral, legal ó políticamente justificada. La única cosa que tendrán en cambio de la eliminación de esa política será que dejaremos de denunciarla".

¿Y qué comenta acerca de la forma que Estados Unidos puso de lado las negociaciones migratorias con Cuba?

"El fallo en atender la reunión en La Habana y la decisión de no reunirse en Nueva York es una violación directa de los acuerdos migratorios. Porque eso no es un invento que apareció después del acuerdo. Eso se encuentra en el texto del documento que fue firmado en Nueva York. Es la primera vez que los Estados Unidos salieron en contra no solo de la reunión para revisar el acuerdo sino en contra del espíritu de esos convenios".

¿Y por qué los EE.UU. actuaron de tal manera?

"Fue claramente una concesión a los que en Miami -no solo en Miami sino principalmente en Miami- abogaron precisamente para la eliminación de los acuerdos migratorios. Muy recientemente, un documento oficial de la Fundación Nacional Cubano Americana divulgó puntos en relación con la comisión creada acerca de la supuesta "transición" en Cuba. Uno de los objetivos que tenían era la eliminación de los acuerdos migratorios -y eso es algo muy serio".

"En el discurso mismo del Sr. Roger Noriega (el Sub Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental) en Miami, en una asamblea del Cuban Liberty Council -los ‘disidentes' de la Fundación- dijo que una crisis migratoria sería equivalente a un acto de agresión de parte de Cuba".

"Acusar a alguien de atacar a los Estados Unidos es sinónimo de guerra. Y ese mismo individuo en ese mismo discurso era atacando y tratando de destruir el mismo acuerdo que, precisamente, fue negociado y establecido entre las dos partes para evitar una migración ilegal, desordenada y arriesgada. Y decía eso frente a esa misma gente que aboga abiertamente la eliminación de esos acuerdos… ¡además de la guerra!"

"Esa misma gente que marchó en las calles de Miami con un cartel diciendo "Iraq ahora, Cuba después". Se trata tal vez del mejor ejemplo de los riesgos que enfrentamos en ese momento: hay ese individuo usando ese tipo de lenguaje en ese lugar y, por otra parte, hay el Sr. Bolton quien va repitiendo esas acusaciones calumniosas acerca de las armas cubanas de destrucción masiva".

"Ustedes fueron a la guerra y siguen con dificultades en sus esfuerzos para encontrar esas armas… ¡imagínese lo que significa la alegación de que tenemos tales armas en Cuba!"

"Para nosotros, el peligro es muy claro".

Alarcón se interrumpió unos segundos, prendió un cigarrillo -usted puede todavía hacer eso en Cuba sin molestar a nadie- y tomó un sorbo de una tasa de café que había sido traída minutos antes.

Habló entonces de la comisión de ‘transición'; creada por Bush.

"Transición en el lenguaje americano actual, hablando de Cuba, equivale a la muerte del Presidente Fidel Castro", dijo con claridad.

"¿Qué significa pues ‘acelerar la transición' en Cuba?", preguntó. "Por favor, ¡ayúdenme! ¿Qué se encuentra en su mente cuando hablan acerca de trabajar para ‘acelerar la transición'?"

"Ustedes tienen un congresista fascista, Lincoln Díaz-Balart, quien fue en la televisión en Miami y dijo de forma explícita: ‘Yo soy a favor del asesinato de Fidel Castro'. Eso es una forma de ‘acelerar la transición' no es cierto?"

"El Sr. Noriega y otros han expresado también que cuando vendrá el momento, los Estados Unidos no deberían espera y observar. Tendrían que actuar de inmediato para impedir un proceso de transición normal para Cuba. ‘Para impedir a los cronies de Castro de retener el poder'…"

"Y soy uno de ellos", bromeó para suavizar el ambiente. Pero pronto retomó el muy serio tema.

"De acuerdo con una política ya expresada, cuando Fidel Castro muera, los Estados Unidos invadirán a Cuba".

"Es tan sencillo que eso: los Estados Unidos intervendrían militarmente. Según el individuo que está a cargo de los asuntos del Hemisferio Occidental en la administración de Bush. No solo él. El Sr. Otto Reich ha dicho cosas similares y otros han sido más discreto pero han señalado también la importancia de una transición y de trabajar hacia ella".

Hablando más precisamente de la llamada comisión de transición, indicó: "Yo no sé exactamente lo que harán… ¿pero qué importa? ¡Qué importa si están preparados para ir tan lejos! Sugiriendo la anticipación de la muerte de Fidel Castro, precisando que no esperarán simplemente saber cual es el nombre de la persona que será el nuevo Presidente… No, dicen: ‘Vamos a actuar inmediatamente, en seguida.' Otto Reich habló incluso de ‘una muy rápida y violenta transición'. Dijo eso en una declaración pública en Washington".

"Eso es el porqué tenemos que ser preocupados… y preparados'.

¿Piensa que se trata de mera retórica o piensa usted que harán realmente eso?, preguntó alguien.

"No somos americanos. Vivimos en una pequeña isla, a 90 millas de un gran poder continental que se extiende del Atlántico al Pacífico, una potencia nuclear, y varias otras cosas más… Tal vez es eso que hace la gran diferencia entre nuestras perspectivas. Ustedes no vienen de la pequeña isla sino del país grande. Si usted es de la isla pequeña, tiene que tener seriamente en cuenta todas esas señales. Sin, por supuesto, ignorar la posibilidad de demagogia. Pero no podemos jugar con eso. Podemos ser destruidos en cuestión de minutos. No tenemos la parafernalia que poseen los Estados Unidos. Y vivimos en un mundo donde eso puede ocurrir".

"En otros tiempos, alguien podía pedir al Consejo de Seguridad de hacer algo. Ya no. Usted simplemente empuja un botón y empieza a atacar otro. No cabe duda ninguna que existe gente que trabajan con esos fines desde ya muchos años: los extremistas de la comunidad cubana exiliada. Los terroristas, gente más violenta que, desde años, satanizan al Presidente Kennedy porque no mandó tropas americanas a la Bahía de Cochinos. Ayer mismo, en el Nuevo Herald de Miami, un artículo del Sr. Agustín Tamargo, comparaba a Cuba con Irak. Su conclusión era que Cuba es mucho peor que Irak. Que los Estados Unidos tenían que actuar aquí antes de Irak, no después. Dijo eso en términos muy explícitos".

La reunión terminó un poco más tarde. Los editores de AP (¿Será esa su forma habitual de actuar?) aplaudieron al Sr. Alarcón.

Y el Sr. Wilk le agradeció con toda su cortesía. Salieron también de la sala juntos y se pararon para una foto frente al busto de José Martí en la entrada y de nuevo se pararon para otra en la soleada Plaza de Armas, con unos miembros del grupo y la corresponsal de AP, Anita Snow. Todo el mundo estaba de buen humor. La amenaza de guerra ya había pasado. Por lo menos sobre esa Plaza, con las palomas andando en los alrededores. De repente, se asemejaban a palomas de paz.

El Sr. Alarcón se sentó en su Lada azul. Al lado del chofer. El Lada se fue. Olvídese de las motos de escolta. Después de todo, estamos en La Habana.•

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Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".