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Ideas creativas para promover la lectura

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“Podrá no haber libros, pero siempre habrá lectura”.

Comienzo con esta parodia al gran Gustavo Adolfo.

Le toca su turno a uno de los temas seleccionados en el 2017, para promover ideas creativas sobre objetivos reales y vigentes de nuestra sociedad. He querido que este ejercicio de pensamiento crítico y creativo se publique en la antesala de la XXVII Feria Internacional del Libro que comienza el próximo 1 de febrero de 2018.

Como texto orientador de la participación he seleccionado algunos párrafos de un escrito reciente de la destacada intelectual cubana Graziella Pogolotti.

“En los 60 del pasado siglo, leer se convirtió en pasión compartida. Los clásicos de la literatura se pusieron al alcance de todos. En el transcurso de pocas décadas, el panorama ha cambiado. En el mundo y también entre nosotros, el hábito de leer tiene que ser reconquistado, desplazado ahora por la presencia avasallante del audiovisual. El correo electrónico y el celular reducen la comunicación a una brevedad esquematizante. Queda poco espacio para la reflexión compartida, para la expresión de los matices en la observación de la realidad…, la lectura genera puentes para una comunicación enriquecedora abre el acceso al mundo de las palabras, incita a la formulación de interrogantes, estimula la imaginación y la creatividad, despierta curiosidades, invita a explorar la complejidad del mundo y de los seres humanos”.

“La lectura favorece un empleo del tiempo más productivo. Es un puente tendido entre el disfrute y la superación permanente. El hábito de leer requiere entrenamiento.

“Existe una voluntad política de preservar el hábito de lectura, …pero esa voluntad tiene que traducirse en la implementación de prácticas concretas y sistemáticas, mediante la acción concertada de la educación, la cultura y los medios masivos de difusión”.

Entonces les convoco a generar ideas creativas, preguntas inteligentes, críticas constructivas y acciones concretas para favorecer el hábito de la lectura, sin necesariamente ser dicotómico entre los soportes en que leamos.

En esta ocasión dejaré a la libre decisión de cada cual la manera de escribir lo que piensen, aunque les solicito brevedad.

“Recuerden que la única idea inservible es la que no se dice”

Se han publicado 58 comentarios



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  • ariandcuba dijo:

    Muy sencillo, que publiquen mejores libros!!! En los estantes duermen llenos de polvo decenas de títulos sobre política, cuando en las ferias se sacan buenos temas enseguida se agotan, o sea que la gente si lee, pero no cualquier cosa.

  • Luis Pichardo dijo:

    Propongo que en cada biblioteca del país se oferte un servicio módico, agradable, limpio de té, café con caramelos o galletas dulces para los lectores. Modernizar nuestras bibliotecas con servicios digitales y accesos a sitios y descargas de libros. En mi experiencia personal, los sábados laborables la biblioteca funcionaba como un circulo de interés de lectura donde las madres dejaban a sus hijos y se proyectaban películas 16 mm y luego se mostraba la existencia del libro y se leian fragmentos, esto dejaba en algunos el deseo de seguir. Hacer una ofensiva para digitalizar fondos raros y prensa, en la actualidad se jubilan muchos profesionales con capacidades para hacer esta labor con un mínimo de condiciones y una subcontratación decorosa.

    • Mildred Vázquez dijo:

      Saludos Pichardo (¿Cayo Largo) me parece muy acertada su propuesta pues eso existió en otro momento con muy buenos resultados.

    • Raisel Pérez dijo:

      El tema es relativamente complejo y las ideas pueden ser muchas. La publicación es reciente, pero sé que llegarán muchos comentarios – o espero que así pase- y habrá un buen debate. Para cumplir con la solicitud de brevedad, intentaré no extenderme.
      Muy repetido está el tema de lo poco que se lee en años recientes; y es usual que la coletilla “los jóvenes” aparezca en cualquier idea de ese tema: “hoy los jóvenes no leen”, “la juventud ya no toca un libro”, “cualquier joven te mira raro si vas leyendo por ahí”. La parte de joven sobra, por incierta. Dudé qué tan útil pudiera ser este planteamiento, al ver que los pocos comentarios ya aparecidos evitan este tópico. Pero -quizá de forma errada- siento latente el pensamiento en algunas propuestas, y desconfío de que los próximos proponentes también consigan sortearlo. Considero importantísimo destruir YA tan falso cliché.
      Es un mal general, en cualquier franja de edad, la poca lectura. Y más aún que leer poco, lo frustrante está en el desprecio a la literatura. Siempre he defendido la libertad para escoger un medio de entretenimiento; por eso, cuando alguien me dice “simplemente” que no lee con frecuencia, aunque me desilusiona no me enfada; pero cuando algún inepto arremete con alguna tontería como “Leer tanto es aburridísimo” “para qué leer si tengo la película” “con tantas imágenes hoy día para qué seguir con eso de escribir” “yo leo alguna revistilla pero…” y tantas otras “preciosidades” que he tenido la “suerte” de escuchar, -permítanme la metáfora gastada- Me arde la sangre. Hay males incurables, y mentes con esas creencias cancerígenas son insalvables. Para aquellas que, sin desdén, aun no deciden probar tan ilustre arte, debe enfocarse, con furor inagotable, todo el trabajo.
      Para no hacer de este texto solo una reflexión, e incluir alguna propuesta -que es el objetivo principal de este artículo- llamaré la atención sobre algo fundamental: Promoción. Ya en Cubadebate se han publicado recientemente buenos trabajos sobre la necesidad de promover los eventos, aunque enfocado en otras manifestaciones artísticas. Espacios para intercambiar, aprender y disfrutar literatura hay; aun necesitamos más, nadie puede negarlo, pero los que existen no se conocen. El primer paso para atraer nuevos lectores es complacer a los que ya están. Hay casas de culturas que realizan un importante esfuerzo, escritores jóvenes que buscan intercambio con el público y vías para impulsar su trabajo; es necesario dar a conocer todo eso en plataformas donde accedan las masas. Buscar espacios en la televisión, periódicos nacionales y locales; repartir folletos en las calles. Hay gente dispuesta a hacerlo, necesitan ayuda.
      Queda mucho que me gustaría decir, pero evitando excederme y perder coherencia, por ahora termino. Da para mucho y muy lindo la publicación de hoy. Esperemos que sea efectiva.

      • MSM dijo:

        Muy de acuerdo contigo. ¡Falta de promoción! Aunque también influye que cada año, las editoriales reduzcan su plan de libros y las imprentas generen agujeros negros.

      • Espartaco dijo:

        Raisel: Da gusto leer a alguien con excelente ortografía. Saludos.

  • Betsy dijo:

    Utilizar las nuevas tecnologías y explotarlas en su uso. Crear juegos didácticos donde la persona tenga que ir respondiendo con pasajes de autores contemporáneos y el premio sería subir a un nivel superior hasta alcanzar a los clásicos de la literatura. Fuera útil jugar con todos los miembros de la familia, los que competirían entre ellos a la usanza de la neurona intranquila. Si los Joven Club la pusiera en la mochila, un premio adicional sería la colección digital de algún autor. El grado de dificultad crecería y entre los ganadores por familias promover una especie de competencia regional y así sucesivamente.

  • daniel dijo:

    a pesar de que ya lo plantearron lo repito, para leer un buen libro no es necesario ni cafe, ni nuevas tecnologias ni nada por el estilo, solamente que vendan libros que se puedan leer a precios acequibles no a 10 ni 20 o mas cuc, lo unico que hay son libros de politica, a mi niño proximo a cumplir 4 añitos paso trabajo para encontrarle un libro apropiado pues todo lo que se vende para su edad es para colorear y los clasicos son en cuc, dan pena las ferias del libro de nuestro pais tan promocionadas.
    saludos

  • la loca dijo:

    A mi juicio el tema de la lectura es una cadena, si tus padres no leen, si en la escuela no te lo inculcan pues no tendrás hábitos de leer hay que motivar a los niños desde épocas tempranas ya sea desde la escuela, la casa así como en los medios de difusión. Como hacerlo? pues hay que hacerle propaganda a leer un tipo de literatura que motive a los jóvenes que sea fácil de digerir , atractivas , aventuras , policiacos y hasta de amor. Cuando se motiven y logren leer y se metan en ese bello mundo entonces podrán interesarse por otras literaturas más profundas porque a mí me educaron así. Tener en cuenta que lo audiovisual es mucho más atractivo siempre y tiene mucha propaganda sin dudas y en solo una hora y tanto tienes el producto terminado, hoy se vive muy de prisa .

    • Tomás H. Vidal Cordero dijo:

      Pero ¿y tu eres la loca?

      • la loca dijo:

        amigo no te entiendo

  • Isma dijo:

    Tal vez si le bajaran los precios a los buenos libros en la feria del libro, una mayor cantidad de publico pudiera acceder a ellos.

  • Esperanza dijo:

    Que exista un sitio cubano para descargar libros digitales gratis, no todos tenemos Internet, pero tenemos acceso a la red nacional. Hasta ahora donde encuentro libros todos son de politica e historia, no son malos temas; pero no son los unicos y yo en lo personal me voy por otro tipo de literatura.

  • Raisel Pérez dijo:

    Vaya con los precios. A mí también me molesta no poder acceder a algunos libros; pero, ¿a qué llaman buenos? Yo voy a la Feria, y registro cada Pabellón TODOS los años. Sé muy bien de qué hablan. Ideas como “fácil de digerir” “atractivas”, teniendo en cuenta el ideal popular, no sé si combinan muy bien con la buena literatura. Mucho cuidado con los muy queridos best seller y las historias de amor; hay algunos muy buenos pero muchos malísimos. Revisen las librerías. Pequeño ejemplo: a solo dos cuadras de mi casa (en la Librería Cucalambé, calle 42, Playa) vendieron hasta hace muy poco Madame Bovary, en 25 CUP; ¿es eso muy caro?

  • Sindulfo dijo:

    La lectura es la principal fuente de aprendizaje. En la mente se retiene mayor cantidad de información cuando se lee un libro que cuando se ve una película o un documental, una prueba de esto es que en las universidades se sigue estudiando por libros (impresos o digitales) más que por materiales audiovisuales.

    Pero la lectura no es sólo una fuente de conocimientos, es también una vía ideal para entrenar el pensamiento y desarrollar el vocabulario. El acto de leer estimula también el hábito de escribir y lo perfecciona.

    Leer un libro siempre enseña algo, a veces la trama es sólo el móvil que nos motiva a leerlo. Un libro nos aporta mucha información adicional, aunque la trama sea solo ficción, porque siempre se mencionan lugares reales que no conocemos, o sucesos y personas reales que nunca habíamos oído mencionar y muchas otras cosas que nos pueden motivar a indagar sobre algún tema que se trate en un libro que uno lee y le gusta. Es indudable el aporte en cultura general que trae la lectura.

    Sin embargo, tengo la opinión de que en nuestro país no se aprovechan todos los medios disponibles para estimular el hábito de leer. No basta con que “estimular la lectura” esté escrito en programas, lineamientos y reglamentos. Se desaprovechan las capacidades y potencialidades de las bibliotecas municipales como medio orientador y eslabón en la educación de niños y jóvenes.

    Debían aprovecharse las tecnologías informáticas para estos propósitos. Algo tan sencillo y barato como una web un con contenido atractivo, que estimule la lectura, la descarga de libros de literatura de todos los géneros, que informe sobre lo que se ha hecho y se hace en el mundo en materia de literatura cada año, que promueva el comentario y el debate sobre literatura de todo tipo.

    Hay quienes hacen algo por la lectura, desde su propio esfuerzo, empleando su tiempo y sus medios. Están los espacios como http://agonzalolp.cubava.cu/libros/ y http://shikka27.cubava.cu/ por poner un solo ejemplo, que demuestra que a pesar de todo sí hay gente que se interesa por la lectura y busca qué leer.

    Entonces, si las instituciones culturales tienen el poder y los recursos en sus manos ¿Por qué no? No basta con la voluntad política, ese es sólo el comienzo. Lo que hace que las cosas funcionen es el trabajo y ese sí va faltando bastante.

    Saludos foristas

  • Miguel dijo:

    Hay que promover más la literatura y para esto son fundamentales los medios de difusión, especialmente la televisión. En nuestra pantalla apenas existen programas que promuevan la literatura. Se pudiera producir algún programa que diera a conocer a los televidentes los principales autores, y las principales obras de la literatura universal. También son necesarios espacios que nos permitan conocer a los autores jóvenes, de Cuba y el mundo ya que prácticamente no conocemos a nuestros escritores contemporáneos. Otros programas, como La Neurona Intranquila y Escriba y Lea (que lo desaparecieron de Cubavisión ya ahora mismo no se en que canal sale) pueden seguir apoyando; con frecuencia en La Neurona salen preguntas relacionadas con la literatura, algo que agradezco enormemente. Se pudieran proyectar materiales audiovisuales acerca de escritores y libros en particular. En los principales medios informativos de la televisión se pudiera dar un poco más de visibilidad a los ganadores de los principales premios literarios de nuestro país. Por ejemplo, en las culturales del NNT se habla mucho de música, danza, pero poco, bastante poco, de literatura. A veces, no sabemos cuáles son las obras de nuestros jóvenes escritores que ganaron tal o más cual premio. También me parece una buena idea lo de incluir en La Mochila colecciones de libros por autor, o por género, o por el criterio que sea. En fin se pueden hacer muchas cosas, solo hace falta voluntad.

  • aceite dijo:

    Cuántos libros de Michael Ende hay en las librerías, para los adolescentes? 0
    Cuántos libros de historia y cultura antigua, medieval y renacentista, de aquellos que se escribieron hasta los años 30 a 40 aproximadamente, que son simplemente maravillosos por el conocimiento que encierran y que en todo el mundo se está perdiendo? 0
    Cada vez que entro a las librerías pienso que se me han quitado las ganas de leer. Y salgo de ellas tratando de convencerme de lo contrario.

  • Ardanya Placeres Cabrera dijo:

    Considero por experiencia que la promoción de la lectura es tarea de todos, desde el papá que llega alguna vez con un buen libro para su hijo y acorde a sus intereses, el maestro que mediante las clase y otras actividades invita al estudiante a buscar y leer un libro o visitar la biblioteca y después continuar proponiendo la investigación que hace necesaria la lectura en todo momento.

  • RARJ dijo:

    -1-
    Un pueblo, por su cultura,
    Se puede catalogar,
    Por eso es que hay que ayudar
    A promover la lectura.
    Muchos libros de aventuras
    Deben tirarse en la Imprenta,
    Pues este gènero tienta
    Al niño a querer leer,
    A soñar y a conocer,
    Y esto hay que tenerlo en cuenta.
    -2-
    Al niño hay que darle, diario,
    Clases de Literatura
    Y hacer de esta asignatura
    Algo lindo y necesario.
    Contar con un diccionario
    Siempre tendrá su valìa.
    Tiene que tener un guía
    El niño, en su educación,
    Al relacionarse con
    Biblioteca y Librerìa.
    -3-
    Hay que crear competencias
    Que al libro ponga en su mira
    Y “La Neurona Intranquila”
    Es muy buena referencia.
    Si queremos, en esencia,
    Cultivar lectura sana,
    Esta batalla se gana
    De una manera sencilla:
    Y es sembrando la semilla
    Desde una edad bien temprana.

    • Jose R Oro dijo:

      Como siempre nos acostumbra, el destacado intelectual cubano Prof. Néstor del Prado Arza llega con su afilado escalpelo a uno de los temas que más importan en la sociedad: la lectura. ¡Que buen debate se ha generado!
      Brillantes décimas de RARJ, nuestro Cucalambé de Cubadebate. ¡Que buenas ideas! A principios de la década de los 60 del siglo pasado, mi vecina Angela Moran, me regaló en el dia de mi cumpleaños varios libros de Emilio Salgari y de Julio Verne que devoré con ansia. Algo más tarde mi tío Faustino me regaló un diccionario enciclopédico argentino (no recuerdo la editorial) donde me leí los artículos sobre muchos países y de otras tantas figuras históricas (me acuerdo que escribían Lenine), etc. Si creo que la formación del hábito de lectura, como bien dice el inspirado poeta RARJ es una parte importante de la formación desde la infancia.

    • Rosa Fipa dijo:

      Oiga profesor hoy sí, que usted nos la puso dura
      pues ya no hay más que inventar pa’ promover la lectura.
      Programas, concursos, ferias, centros y hasta Observatorio,
      …y RARJ que sigue inventando y el avance no es notorio.

  • Omar dijo:

    Nadie habla de las editoriales, nadie habla de la censura, nadie habla de los betsellers cubanos. Nadie habla de la oportunidad de crear editoriales independientes, nadie habla de la publicidad ni del interés de venderte un libro. De cuál interés por la lectura estamos hablando, si no hay ni interés por hacer mercado literario. Podrán seguir intentando remachar estos problemas, pero hasta que no se remache el problema general, habrá menos lectores, menos interesados, menos libros, menos esto y aquello…

    • Ariel Núñez Morera dijo:

      Concurrentes a este debate como \Luis Pichardo\, \Raisel Pérez\, \Sindulfo\, \Miguel\ (por solo citar algunos por orden de aparición) sí han hablado de publicidad. De editoriales y mercado yo mismo hablé. Durante el Período Especial eclosionaron editoriales independientes (Matanzas, si mal no recuerdo, rompió el hielo) lo que no estoy seguro de a qué te refieres con esa “independencia”. Por cierto, hasta los años 80, aproximadamente, nadie hablaba de mercado literario y sí había un arraigado, generalizado y venerado hábito de lectura (remitirse a artículo de la Pogolotti), lo cual me hace pensar que las témporas no tienen mucho que ver con… lo otro.

      Y ya de paso: ¿Cuál es el “el problema general” que ahí mencionas?

      • Omar dijo:

        Ariel, parece que al problema principal al que me refería no será publicado, por lo que caemos nuevamente en la censura, pero en fin hablando en concreto de libro, publicidad y lectura, hay un plan muy reducido cuando se trata de publicar en las editoriales. A no ser premios como el Casa de las Américas, el Alejo Carpentier, o el UNEAC, no sé, quizás otro más, a no ser estos que mencioné, los ejemplares alcanzan la cifra 3000, pero hasta ahí. Ahora, otras alternativas para jovenes escritores como el Calendario, Pinos Nuevos, David, y otros más, lo cual veo muy bien, alcanzan cifras de 300 a 500 ejemplares. Ahora bien, fuera de todo esto, hay posibilidades muy escasas de publicar en el país, muy pero muy escasas, cuya delantera la llevan las Editoriales Provinciales. Ahora por favor, que nadie confunda Editorial Provincial con Editorial Independiente. Y qué decir de los miles y miles de Diarios del Ché en Bolivia que he visto en cajas, y cajas… Les aseguro, que mucho de lo que se invierte hoy en libros en Cuba, no se recupera. Otra cosa, Ariel, me parece por lo que he leído en sus comentarios, que usted vive en los ochenta, los ochenta y los setenta fueron años crudos para la literatura cubana, son años que no pueden llegar a repetirse, por el bien de la literatura nacional, y la internacional… Saludos a Cubadabete.

  • Enano dijo:

    Empecemos por la oferta , existe muy poca opción de lectura, se vende o se publica o se coloca en una biblioteca “lo que cuadra” como decimos en Cuba , además de que “lo que cuadra” con una presentación que da lastima , en las escuelas el tiempo para biblioteca es mínimo, el tiempo se diluye en “otras” prioridades , solución abertura total a las empresas comercializadores de libros y priorizar el estudio por encima de la cacareada “integralidad” que ha formado a un sinfín de miopes mentales y analfabetos graduados.

  • Ariel Núñez Morera dijo:

    [Al parecer hubo un problema con la conexión y mi primer comentario no salió. Aquí lo repito. Pido disculpas si sale duplicado.]

    Hola a todos:

    No creo que los libros que más se publican sean los “de política”, como señalan \ariandcuba\ y \daniel\; es que esos son los que encuentras luego de agotarse los demás. En no pocas ocasiones, leo en Bohemia qué hay de nuevo; si me interesa un título, salgo al día siguiente a recorrer las librerías pero ya se volatilizó. Un buen estudio de la demanda por parte de las editoriales pudiera imprimir un toque de eficiencia económica al asunto. Amazon lo hace; tomemos lo positivo, negación dialéctica mediante.

    El asunto del precio también es preocupante. En la década de los 80, indefectiblemente cada día del cobro me gastaba 20 pesos en libros y llegaba a casa con un portafolio a punto de estallar. En los tiempos que corren, cada 20 cobros me gasto 20 pesos… en un solo libro. Si mal no recuerdo, mi última adquisición fue el de Calviño. Gracias a la digitalización, ahora lo que necesito es tiempo de vida.

    Las ideas de \Betsy\ y \Luis Pichardo\ son excelentes: hay que explotar todas las vías. Solo que no me convencen las golosinas: amelcochan papeles y teclados. Coincido con \daniel\ en cuanto a que la lectura no precisa soportes gastronómicos. No soy jubilado pero me apunto como digitalizador. Aprovechemos la cantidad de computadoras, tablets y –sobre todo– móviles que andan por ahí…

    Y sí, \la loca\, el asunto es complicadito. En casa somos todos lectores. La vieja se desespera por los periódicos a los que estamos suscritos si estos llegan retrasados. Y se los bebe, de la primera a la última página. Y si no entiende, pregunta… Pero el chama y los de su generación prefieren los audiovisuales a pesar de que embutí en el disco duro de su computadora una variada biblioteca de más de 2000 títulos pirateados por ahí (¡como para 2 reencarnaciones!).

    Sin embargo, toda una vida he sido partidario de la motivación. Un buen tema tratado en un buen libro pueden motivar si logramos meterles “el bichito”. Y recuerdo que cuando el chama leyó aquella primera línea (“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar…”) y soltó el libro profiriendo un: “no me gusta; es de guerra”, rápidamente los miembros de la familia lo “acorralamos”: ¡Pero…! ¿quién dijo eso? Cada cual emitió su opinión y se armó un improvisado debate del cual se vio excluido. Entonces retomó la novela, no sin antes advertirle: “agarra papel y lápiz para que anotes el árbol genealógico de los Buendía porque te pierdes un campo de lechugas”.

    Hemos de ser inteligentes para elegir los temas según edades e intereses. ¿Por qué no lee, si se crió entre lectores? –me preguntaba. Entonces un día lo sorprendí bebiéndose unos tras otros los macutos de Harry Potter (se los prestó un amigo cuyo padre pudo darle el lujo). Como también sorprendí a su prima leyendo la biografía de la autora de la saga de Crepúsculo (ojo: no se trataba de la saga en sí, sino de la biografía de la autora). Vean ustedes hasta qué punto un tema de interés motiva a buscar más allá.

    Resumiendo un poco estas digresiones:

    1. Concursos y premios valen. Es otra vía para motivar.

    2. Los humanos somos propensos al chisme. Leí por ahí que el 90% o más de nuestra comunicación personal es puro cotilleo. Imparto conferencias a técnicos electrónicos pero inicio cada sesión con un “chisme”, una historia interesante extraída de un cuento o una novela. Entonces, teatralmente, me detengo y los dejo en esa (es decir, en suspense). Todos quieren más pero me niego de plano. Es el momento de revelar y recomendar la fuente. Esto puede hacerse en todos los niveles de enseñanza.

    3. Economía y precios pueden compensarse con digitalización. Ya de paso: quizás algún día debatamos acerca de la piratería (la vía por la que, confieso, sacié con creces la sed de lectura que me dejaron el Período Especial y sus secuelas). Espero entonces que lance la primera piedra quien haya pagado su licencia de Windows…

    4. Temas, edades (¡y épocas!) han de adecuarse. Empecemos con Harry Potter, Crepúsculo, Animorphs… (Ojo con el factor común: los personajes son niños y adolescentes.) No les harán daño: lo importante en esta etapa es que posen los ojos sobre las letras; que se les inocule el hábito de lectura. Intercalemos suavemente clásicos como El Principito y Corazón. Si andan enamorados, colemos de contrabando un poema del Wichy, de Benedetti… Los cuentos de Onelio son un excelente rito de iniciación. El Gabo tiene relatos cortos casi ad hoc. El Viaje a la semilla de Carpentier es cinematográfico…

    Paso a paso, todo a su tiempo, los acercaremos a Rayuela y El Recurso del método.

  • Carlos Gutiérrez dijo:

    Trataré de ser breve y creativo como nos convoca el profesor, pero no me parece tarea fácil, dado el tema.

    A mí me enseñó a leer mi bisabuela, que fué maestra voluntaria y una gran lectora, además. Yo era muy niño (cuatro o cinco años) pero todavía recuerdo muchos de los cuentos con los que aprendí a leer. Recuerdo los libros de lectura que se usaban entonces en las escuelas (años 59 0 60). Eran cuentos y poemas sencillos, escritos en un lenguaje fácil y coloquial, en letra grande y con bellas y coloridas ilustraciones: Todo lo que se necesita para atraer la atención de un niño pequeño.

    Puedo decir entonces que yo me convertí en un lector consuetudinario gracias a la devoción de mi primera maestra por la lectura y a los buenos libros de que disponía. Yo creo, por tanto, que el hábito de la lectura hay que inculcarlo con dedicación en el hogar desde la más tierna infancia, utilizando para ello materiales bien elaborados.

    Esto es algo que se sabe, pero no se hace, fundamentalmente porque los padres son los primeros reacios a coger un libro en las manos. Hoy día, la mayoría de la gente tiene mucho menos tiempo que hace sesenta años para sentarse a leer un libro o leerle un cuento al niño antes de dormir. Hay muchísimos más libros que antes, pero la gente prefiere consultar los extractos del google o la wikipedia cuando necesita saber algo. La lectura ha dejado de ser un placer para convertirse en un acto netamente utilitario de consulta.

    También es cierto que los libros se han encarecido y que la mayoría de los temas de aquellos que se publican (al menos aquí en Cuba) no son muy atractivos para el ciudadano común. Muchos “ladrillos” sobre política, economía u otras materias más o menos abstrusas, crian polvo en los estantes, mientras los verdaderos lectores rebuscamos por algún tesoro entre los libros de uso y retrocedemos espantados ante los precios en cuc de buenos libros importados que se venden en algunas librerías. En mi opinión, faltan escritores de producción nacional, porque existen temas intocables y porque no hay suficientes mecanismos apropiados, como los concursos y los estímulos monetarios adecuados. El desarrollo de los medios audiovisuales tampoco opera en favor de la lectura.

    Entonces la situación es muy compleja y tal vez haya que aceptar que ya no se recuperarán los niveles de lectura que teníamos hace 30 o 40 años. Todo tiene un tiempo y un lugar en el devenir de la humanidad.

    Creo que habría que ir pensando en implantar en las escuelas primarias la norma de que quien no lea fluídamente no pueda pasar de grado. También podrían dramatizarse las grandes obras de la literatura universal, en vez de los intragables y repetitivos bodrios que ofrecen las telenovelas cubanas hoy. Y, sobre todo, muchos concursos donde el jurado no sean cuatro o cinco vacas sagradas, sino una muestra del gran público, y los premios sean la publicación de la obra y un porciento de las utilidades para los ganadores.

    Saludos.

  • Gianina casella dijo:

    Para poder leer es necesario generar el tiempo. Es decir hay que aprender a desconectarse y sumergirse en la lectura. Después viene el hábito y el placer por leer pero sin educar en generar ese corte es casi imposible. Saludos

  • Daniel dijo:

    llevar a la pantalla chica obras de la literatura clasica y de aventuras. Recuperar ele spacio de aventuras con obras de los grandes escritores clasico de aventuras en los años 6, 70 y parte del 80 se llevaron con menos recursos, en vivo y en estudio obras de Emilio Salgari y Julio Vernes, recuperar el espacio de teatro y grandes novelas en la noche.
    Llevar a la pantalla grande obras de nuestra literatura no versiones tan libres como Cecilia, con los grandes actores que tenemos hacer una industria del libro electronico hablado, eso se usa mucho y tenemos la capacidad de hacerlo.
    Crear una pagina wed gratuito de libros que todo el mundo tenga acceso a la misma, hacer encuestas para saber que le gusta a las personas leer, llevar la venta de libros a las escuelas a menores precios para que sean adquiridos por los estudiantes a los centros laborales, presentar en los diarios la noticia de los proxima salidas de libros y un resumen de su contenido, que pueda tener incripciones a librerias que me informen de la proxima salida de libros y la posibilidad de escoger y que hagan entrega en la propia casa, solamente hay que tener interes en llevar a cabo muchas ideas.

  • Elsa Hernández dijo:

    Quién puede resistir su impulso lector ante un texto aromatizado con chocolate, mango o vainilla?
    – Nadie!
    Entonces ponle olor a los libros…
    Tampoco nadie aguantará la curiosidad por conocer el desenlace de una obra que le dejaron hasta la mitad.
    Entonces aplica la de Sherezade y pica adelante con la mitad de un libro…
    Los interesados buscarán el texto para indagar la mitad final.

    • Mendaro Gregory dijo:

      Estimada Elsa Hernández.
      No sé si su propuesta de que se publiquen textos aromatizados con chocolate, mango o vainilla, sea una real propuesta o una cubana jocosidad.
      Pero permítame decirle que lo dicho por usted y que parece subrealista, ya fue dejado plasmado, como una más de sus tantas anticipaciones, por Julio Verne.
      En su obra, “La Isla de Hélice”, publicada por primera vez en 1895, existen textos que no sólo tienen olores, sino sabores y son algunos comestibles, otros diuréticos y con más propiedades aún.
      Espero haberla sorprendido y que salga corriendo a conseguir, en alguna librería, la obra que le he mencionado y que fue publicada en Cuba, por primera y única vez, hasta ahora, en el 2006 por la editorial “Gente Nueva”.
      Saludos.

      • Elsa Hernández dijo:

        Gracias estimado Gregory: Desconocía esa obra de Verne, ojalá pueda leerla. Formulé mi propuesta de libros aromatizados recordando las páginas de textos de mi infancia donde guardaba envoltorios de chocolates y bombones que guardaban ese olor y que hicieron saborear a quienes leían en ellos… La idea puede ser válida para cualquier libro o aroma, motivando lectores niños o adultos. Saludos desde Venezuela!

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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

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