
“Podrá no haber libros, pero siempre habrá lectura”.
Comienzo con esta parodia al gran Gustavo Adolfo.
Le toca su turno a uno de los temas seleccionados en el 2017, para promover ideas creativas sobre objetivos reales y vigentes de nuestra sociedad. He querido que este ejercicio de pensamiento crítico y creativo se publique en la antesala de la XXVII Feria Internacional del Libro que comienza el próximo 1 de febrero de 2018.
Como texto orientador de la participación he seleccionado algunos párrafos de un escrito reciente de la destacada intelectual cubana Graziella Pogolotti.
“En los 60 del pasado siglo, leer se convirtió en pasión compartida. Los clásicos de la literatura se pusieron al alcance de todos. En el transcurso de pocas décadas, el panorama ha cambiado. En el mundo y también entre nosotros, el hábito de leer tiene que ser reconquistado, desplazado ahora por la presencia avasallante del audiovisual. El correo electrónico y el celular reducen la comunicación a una brevedad esquematizante. Queda poco espacio para la reflexión compartida, para la expresión de los matices en la observación de la realidad…, la lectura genera puentes para una comunicación enriquecedora abre el acceso al mundo de las palabras, incita a la formulación de interrogantes, estimula la imaginación y la creatividad, despierta curiosidades, invita a explorar la complejidad del mundo y de los seres humanos".
"La lectura favorece un empleo del tiempo más productivo. Es un puente tendido entre el disfrute y la superación permanente. El hábito de leer requiere entrenamiento.
"Existe una voluntad política de preservar el hábito de lectura, …pero esa voluntad tiene que traducirse en la implementación de prácticas concretas y sistemáticas, mediante la acción concertada de la educación, la cultura y los medios masivos de difusión".
Entonces les convoco a generar ideas creativas, preguntas inteligentes, críticas constructivas y acciones concretas para favorecer el hábito de la lectura, sin necesariamente ser dicotómico entre los soportes en que leamos.
En esta ocasión dejaré a la libre decisión de cada cual la manera de escribir lo que piensen, aunque les solicito brevedad.
“Recuerden que la única idea inservible es la que no se dice”