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Pandemias y familias

Por: Mareelen Díaz Tenorio
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Una familia cubana celebra desde casa el primero de mayo. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

La actual pandemia provocada por la COVID-19 causa un gran impacto en las familias y sus rutinas cotidianas, con efectos no solo en el presente inmediato sino en el escenario futuro.

En primer lugar, hay que colocar a las familias con personas que han sufrido esta enfermedad y fallecieron. El valor más importante es la vida, cada personalidad es única e insustituible; su pérdida provoca dolor y procesos de duelo más o menos intensos, pero siempre asociados al significado de la muerte. En este caso la pérdida se produce por el contagio de un virus, por razones ajenas a la evolución “natural” esperable de la existencia humana.

El hecho de que el contagio puede ocurrir por vías de transmisión de difícil contención implica que cualquier persona puede ser contagiada y sufrir consecuencias negativas. El temor, la ansiedad ante las afectaciones que puede provocar y provoca un evento nuevo de este carácter, se incorpora a la subjetividad familiar y atraviesa el desempeño de los roles familiares de alguna manera, a nivel individual y en las dinámicas de todo el grupo.

La pandemia y las necesarias medidas de prevención y control imponen a las familias circunstancias atípicas para el cumplimiento de sus funciones. Algunas de ellas pueden ser las restricciones de movimiento y vínculos interpersonales diversos (no todas las personas de las familias conviven en el mismo espacio). Se modifican formas de expresión de afectos y emociones y su frecuencia, sobre todo para quienes no conviven en la misma vivienda.

Se dificultan los contactos que permiten canalizar la solidaridad y protección (suministros de alimentos, medicinas, apoyos en labores de cuidados, etc.). Se limitan las actividades recreativas y de disfrute de tiempo libre, celebraciones y tradiciones familiares que ofrecen satisfacción emocional y seguridad.

Por otra parte, se incorporan hábitos higiénicos específicos y medidas de protección (lavado de manos sistemático, áreas de desinfección en la vivienda para quienes regresan a casa, lavado frecuente de vestuario, uso de mascarillas, etc.). Son modificadas la planificación y ejecución de las acciones para reproducir la vida cotidiana asociadas al trabajo doméstico.

Baste mencionar el abastecimiento en general y de alimentos, productos de aseo, medicamentos, en un contexto de carencias y uso sobredimensionado del tiempo para su adquisición mediante largas filas. Esta circunstancia demanda a su vez una planificación que permita abastecerse para varios días y disminuir el tiempo de exposición al contagio fuera de casa. Implica también una rutina de elaboración de alimentos para cubrir necesidades de familiares que permanecen en el hogar y con creatividad para cubrir escaseces; higienización de la vivienda y vestuario; confección de nasobucos; reposición y/o reparación de equipos y roturas imprevistas...

Se dan condiciones especiales para el trabajo doméstico, relacionadas con el cuidado de personas mayores y enfermas, con más riesgo al contagio y complicaciones médicas en este tipo de poblaciones. Asimismo, hay transformación en labores educativas dirigidas a la infancia y la adolescencia, por ejemplo, se intensifica la ayuda con tareas escolares para garantizar el aprendizaje y cierre favorable del curso escolar o la continuidad de estudios.

Este apoyo supone preparación de los adultos para atender a la modalidad de teleclases, con aclaración de dudas por vía telefónica, libros disponibles y redes sociales. No menos importante, es generar iniciativas creativas para el esparcimiento individual y colectivo dentro de casa, que posibiliten aprendizajes, teniendo en cuenta las necesidades y características de estas edades.

Otras medidas se adoptan para garantizar actividades laborales lo más sanas posibles fuera y dentro de casa. Algunas personas trabajan en sectores priorizados (como las mujeres que constituyen alrededor del 70% del personal de salud) y se exponen a riesgos, lo cual adiciona la necesidad de actitudes de apoyo, contención y comprensión familiar.

Para quienes trabajan en casa, puede convertirse en una modalidad de trabajo beneficiosa, pero requiere disponer de espacios, tiempos/horarios adecuados, colaboración del grupo familiar y en algunos casos, insumos como conectividad a las redes sociales, equipamiento, materias primas, etc.

La economía familiar se ajusta con el establecimiento de prioridades de acuerdo a la situación de cada familia y la preferencia por la salud y protección, en un contexto de aumento de gastos. En una parte de las familias se produce una disminución de ingresos por la suspensión de contratos o el cierre de actividades y servicios de ciertos sectores.

El futuro se asoma con cuotas de incertidumbre. Proyectos familiares, individuales y grupales, experimentan interrupciones y cambios, ante la paralización parcial del país y del mundo. Algunos propósitos se ven afectados en el futuro más cercano, por ejemplo, intercambios entre familiares que residen en regiones y países diferentes, planes de superación o contratos de trabajo a ejecutar en otras zonas (dentro y fuera del país), inserción o continuidad de trabajo en la industria del turismo u otros sectores que requieren recuperación paulatina, etc.

Algunas investigaciones precedentes constataban inmediatez en proyectos de vida, para estos casos las cuotas de incertidumbre actual complejizan la proyección futura de las personas y sus familias.

Súmense los estados de ánimo negativos y conflictos de intereses, por el uso de espacios, por el desorden, por la sobrecarga de funciones u otros motivos, en un momento en el que se debe permanecer en casa.

Como en toda crisis, son previsibles efectos negativos y potencialmente oportunidades para encontrar buenas soluciones, obtener beneficios, ganar aprendizajes. Ello depende de las circunstancias y fortalezas de las familias cuando llegó la pandemia, de cómo el grupo familiar enfrenta la adversidad y el cambio para el ejercicio de sus funciones y del sistema social que vela por ellas.

Es de gran importancia mantener la mirada en cómo se despliegan estas estrategias porque al tratarse de familias, sus funciones se cumplen hacia adentro (para cada persona y para el grupo) y hacia afuera, hacia la sociedad en su conjunto.

Aquí aplica muy bien el mensaje de las medidas de prevención del Sistema de Salud, si te proteges a ti y tu familia, proteges a las demás, a la sociedad, en su conjunto. Para ello es imprescindible tener en cuenta el sistema social y su despliegue de medidas, que sean universalistas y también focalizadas, teniendo en cuenta no solo los diferentes territorios, sino también la diversidad de familias existentes (con capacidades, condiciones y circunstancias diferentes), y en particular, sus vulnerabilidades.

Cada familia es única y no existen recetas, de lo que se trata es de que cada una despliegue las mejores estrategias posibles para ayudarse a no enfermar, a contribuir al bienestar de todos sus miembros y de las demás familias, salvar a todas las personas y rescatar aprendizajes para la continuidad de una vida en común mejorada. Y aquí es válido entender que las familias solas no pueden avanzar en este camino, se requieren hipervínculos entre familias y Estado.

Los recursos y recomendaciones a las familias deben dirigirse a procurar la salud física y también mental. Además, de la protección para evitar el contagio con el nuevo coronavirus, es pertinente adoptar medidas en casa para garantizar salud psicológica. Entre ellas se sugiere:

  • Mantenerse informados, seleccionar una fuente de noticias confiable, sin sobredosis de ideas sobre el mismo tema.
  • Identificar personas vulnerables y de mayor riesgo dentro de la propia familia y establecer rutinas y acuerdos para su protección.
  • Tratar de mantener una alimentación adecuada, algún ejercicio físico y horas de sueño en el que se descanse bien.
  • Establecer horarios, organizar una agenda diaria y/o semanal que incluya actividades de diverso tipo con tiempos no excesivos para ninguna de ellas.
  • Destinar tiempos para sí y para compartir en colectivo. Respetar características y preferencias de cada cual.
  • Realizar actividades placenteras.
  • Planificar actividades conjuntas como las comidas, juegos/distracciones y también juntas familiares donde se converse sobre lo que se está viviendo, las necesidades y sus prioridades, las opiniones de cada persona y las decisiones consensuadas sobre las posibles soluciones a problemáticas concretas, sobre roles y obligaciones de cada cual para contribuir al beneficio del colectivo. Involucrar a infantes, adolescentes y jóvenes.
  • Contribuir a una comunicación familiar sana en la que se respeten las opiniones, se escuche a cada cual y se busquen consensos. Buscar lo mejor de cada cual. Darse un tiempo para conflictos anteriores que no pueden solucionarse en el aquí y ahora.
  • Organizar espacios y horarios para permitir el trabajo en casa de modo favorable.
  • No sobrecargar/se ni sobreexigir/se. Es preferible la estabilidad emocional que el rendimiento académico o el éxito profesional.
  • Aprender algo.
  • Mantener un sentido del humor positivo y despertar la creatividad estimulando pensamientos positivos.
  • Mantener contactos con otras personas de la familia con los que no se convive, amistades y vecinos a través de teléfonos, redes sociales, etc. Aislamiento sanitario no es aislamiento social.
  • Solidaridad hacia adentro y hacia afuera, una prolongación de la familia son las personas vecinas.
  • Pedir ayuda especializada si se considera necesario.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Paloma dijo:

    La psicología enfocada en el bien d la familia, muy bien por Mareelen

  • Adriana dijo:

    Estoy cerrada.mentalmente..solo lloro y lloro por muchas situaciones que eatamos enfrentando sobretodo con la covid 19..la dual nos ha dificultado cada vez mas para conseguir qualquier necesidad basica..he visto tambien.la falta de control y la groseria verbal de muchos ciudadanos de NUESTRO pueblo..y la policia tambien tiene mucha falta de respeto hacia con nosotros...vocabulario no aceptado por lo menos por mi y muchas personas mas....hay muchas cuestiones que se podrias organizar un poquito mas..pero casi todo esta ql abandono...me siento fatal....tengo ganas de morir muchas veces...porq se me unio esta situacion con la pandemia.mas otros antecedentes recientes muy feos y bruscos que me habian ocurrido en el exterior...la mayoria de.los dias no quiero vivir...gracias...es mi expression

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Mareelen Díaz Tenorio

Psicóloga. Especialista del Centro Oscar Arnulfo Romero.

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