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“El diario de René”: Sobre el cargo del derribo de las avionetas, parecen no entender que nos sabemos inocentes

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Ya nos envolvió la noche de este martes 23 de enero. Nuevamente se me complica un poco la escritura por tener que esperar a que se desocupe la máquina, pero haré lo posible por irme a la cama con el diario actualizado.

Esta mañana las audiencias comienzan tarde pues el reportero de la Corte, un señor muy laborioso que hace las transcripciones, tuvo problemas con el tránsito vehicular y no pudo llegar hasta las 9:30 a.m.

Y mientras esperábamos todos que comenzara la sesión con la entrada del jurado, pude comprobar algo que hemos venido notando y me corroboró Roberto en su visita: que la mamá de Carlos Costa, uno de los pilotos de Hermanos al Rescate derribados hace cinco años, ha mostrado ciertos síntomas de excitación últimamente y, según dice mi hermano, pudiera hacer crisis de un momento a otro. Él me cuenta que las familias en general han ido cultivando ciertas expectativas de vernos desmoralizados y, de cuando en cuando, sobre todo al mencionarse el caso del derribo, se fijan en nosotros con la esperanza de encontrar esos indicios de desmoronamiento, cuya ausencia parece provocarles ciertas emociones. Esta mañana en particular la señora se fija con más intensidad y frecuencia en nosotros, como si estuviera buscando retarnos con su mirada o quién sabe si provocar alguna reacción. Otro señor que a menudo nos mira severamente es el papá de Mario de la Peña, pero este es un caso curioso por cuanto en ocasiones se le ve meditando, como pensando en la lógica de que su hijo hubiera terminado envuelto en todo este asunto. Un hermano de Pablo Morales, que generalmente viene tarde, se sienta a mirarnos retador mientras conversa consigo mismo, hasta que abandona la sala observándonos intensamente, asintiendo con la cabeza y murmurando quién sabe qué.

Siempre pensé que al fabricar este cargo del derribo contra Gerardo, la Fiscalía ha sido insensible no solo con él, sino también con las propias familias en quienes parecen haber sembrado unas expectativas que, de esfumarse, podrían perjudicar hasta su equilibrio emocional. No entiendo cómo, por su enemistad política y quién sabe por qué otra oscura consideración, estos señores lo hacen, sabiendo que es una acusación sin fundamento; e incluso en las condiciones de Miami tienen posibilidades ínfimas de llegar a un resultado. Ya más de una vez hemos visto cómo a la sola mención de Hermanos al Rescate los familiares se ponen en tensión, como esperando ese gran momento en que al fin se nos aplaste con la prueba irrefutable de que estábamos conspirando para asesinarlos, para luego quedar colgados de su ilusión por el simple hecho de que tales pruebas no existen y de que todo lo que la Fiscalía está haciendo es manipular ciertos fragmentos de evidencia para tratar de confundir al jurado.

Ellos, por otra parte, nos escrutan y parecen no entender que nuestra inmutabilidad se debe a que nos sabemos inocentes.

Sé que siempre nos considerarán culpables y eso me da pena, pues su principal problema radica en que necesitan que seamos culpables por faltarles la capacidad o la voluntad de mirar los hechos de frente, y buscar la responsabilidad donde realmente se encuentra. Nosotros no tenemos de qué avergonzarnos, siempre hemos sabido quiénes son los responsables y esperamos poder decirlo a los cuatro vientos en el juicio, independientemente de cuál sea después el veredicto.

No deja de ser una situación incómoda. Alguien te mira fijamente y tú no tienes ningún problema de conciencia que te impida sostenerle la mirada, aunque al hacerlo parecería que lo estás retando. Entonces uno no hace ni una cosa ni la otra, es decir, cuando yo converso con mi abogado tengo que dirigir la mirada hacia ellos y no me cohíbo aun si en ese momento nuestros ojos se encuentran; pero no caigo en el juego de devolverles sus miradas. En otras palabras, uno adquiere la habilidad de mirar hacia un lugar y no ver lo que no quiere, tal como cuando en la cárcel nos toca un oficial desagradable y le pasamos por el lado sin verlo, haciendo que deje de existir para nosotros.

En este sentido también debo decir que nosotros siempre estamos relajados, incluso en los momentos desagradables en que un testigo del gobierno nos pone a hervir la sangre con sus mentiras, y nuestro proceder no está exento de uno que otro chiste ocasional, ya sea entre nosotros o con los abogados, que nos hace reír. Entonces llega un momento en que la Fiscalía repite por quién sabe qué vez un documento relacionado con Hermanos al Rescate, y los familiares se excitan y comienzan a mirarnos, en ese momento se imponen el respeto y la precaución y optamos por evadir un chiste o una sonrisa que les pueda parecer ofensiva. Después de todo, como ya dije, ellos también son víctimas, y nosotros no queremos alimentar ese espíritu de venganza que les ha sido inoculado por una industria, cuyos intereses están lejos de la justicia.

La audiencia comienza al fin a las 9:34 a.m., tras el arribo del reportero, con la conclusión del testimonio del agente Gianotti. Este regresa al plan de comunicaciones que había dejado la víspera, para comparar algunos datos con unas notas que se encontraron en una libretica de Ramón. Posteriormente se presenta un balance bancario a su nombre, en el cual aparece una transacción hecha en la base aérea de McDill en Tampa.

A las 10:05, mientras la fiscal saca por quinta vez un papelito con algunos nombres de ciudades y lo que parece ser un indicativo para cada una al lado, la jueza llamó a un side bar que recibimos con júbilo, pues pensamos que, al fin, diría a la Fiscalía que no desperdiciara más el tiempo de la Corte con sus repeticiones.

Pero nuestro júbilo no estaba justificado. Resulta que se produjo el fallecimiento de la madre de un miembro del jurado, de la señora Diana Barnes, y la jueza decidió dar un receso para notificárselo y ver con ella la incidencia en su labor en el juicio.

A las 10:30 se nos informa que la señora había decidido proseguir durante el resto del día y dejó la decisión sobre qué hacer el resto de la semana para la tarde en que se pondría de acuerdo con sus familiares. Así que se continúa con el trabajo.

Ahora el jurado sabrá cómo Gerardo se las agencia haciendo malabares para comprarse un beeper. Un documento escrito por él, ahora bajo lectura de Gianotti, nos cuenta cómo al llamar al vendedor de beepers nuestro compañero dice querer el aparatico para otra persona, de modo que cuando el empleado comienza a pedirle datos de esta, Gerardo se enfrasca en una conversación fingida con alguien que supuestamente estaría con él junto al teléfono. Aquí Heck Miller se regodea en los detalles, demostrando así la naturaleza maquiavélica de Gerardo. ¡¡En boca del siniestro espía se acaba de narrar cómo le tomó el pelo a un infeliz vendedor de beepers!!

Abordamos ahora el presupuesto de la Red Avispa, desglosando las cifras de ayuda entregadas a cada agente, así como otros gastos de operación. Philip se vuelve a mí para preguntarme si solo me daban cuatrocientos dólares al mes. Le respondo que eso era en los buenos tiempos y no todos los meses, que luego la ayuda tuvo que reducirse a la mitad.

—Dime, sin que te quede nada por dentro –me mira Philip–. ¿Nunca te pasó por la mente que esta gente te daba demasiado poco y era mejor mandarlo todo al diablo?

Yo miro a Philip y se está sonriendo. Entonces le devuelvo la sonrisa junto a la respuesta.

—¿Sabes una cosa?... Nunca.

—Yo lo sabía –me dice y su sonrisa se hace más amplia– esa es la diferencia entre la sociedad de ustedes y la nuestra: el dinero.

Un momento transcurre en que parece meditar:

—Tal vez el jurado lo entendería más fácil si se tratara de dinero.

Una de las características de Philip que siempre me ha gustado es esa sinceridad sin tapujos, con un toque irónico que juguetea con el cinismo. Una de sus frases favoritas:

—¿Tú sabes por qué el gobierno puede clasificar toda esa evidencia, que no tiene nada que ver con la seguridad nacional ni cosa que se le parezca?... Porque ellos son los dueños del cuño.

La continuación del testimonio sigue siendo más de lo mismo. La fiscal sigue haciendo leer al testigo la misma letanía hasta las 11:10 a.m., hora en que anuncia que abordarían algunas misceláneas. ¡Algunas misceláneas! Casi me da un infarto. ¡Y yo que pensaba que llevábamos cuatro días oyendo misceláneas! Ninguna resulta novedosa. Se repite la lectura de algunos análisis de Many, opiniones y sugerencias sobre cosas que se pueden hacer para utilizar la radio y otros medios de Miami, así como sobre oportunidades que algunos representantes de Cuba podrían aprovechar para transmitir imágenes o ideas.

A las 11:25 a.m. comienza la última parte de esta hipertrofiada lectura de tabaquería con el tema favorito de la acusación: las supuestas evidencias respecto a la conspiración para el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate. Esta historia se apoya mayormente en algunos mensajes de radio bien seleccionados y convenientemente intercalados, tanto entre sí como con algunas otras piezas de la evidencia, la mayor parte reportes escritos.

La secuencia comienza en noviembre del 94, cuando se toma la decisión de que Roque regrese a Cuba. El mensaje radial que sigue al anterior es también de noviembre del 94 y orienta que aunque la fecha de su regreso no ha sido decidida, debe estar listo.

Ahí se produce un salto bastante sospechoso hasta un año después, es decir, noviembre del 95, en que un par de mensajes se refieren a la inminente salida de Roque y a los pasos que debo dar yo para ir desligándome de él; analizan además el impacto que su partida a Cuba puede tener sobre mi persona.

En enero del 96 aparecen algunos otros mensajes en los que se nos insta a Roque y a mí a perfeccionar nuestras comunicaciones con Gerardo, dada la importancia de la información que proveemos. Dos mensajes tratan sobre el regreso de Roque en un avión, preferentemente de Hermanos al Rescate, a fin de que, una vez en Cuba, fuera más efectiva la denuncia que haría de la naturaleza de la organización. Ante algunas dudas de Roque, se le explica varias veces que el avión puede ser prestado o alquilado, pero que no se quiere ninguna acción violenta para acceder al mismo.

El 29 de enero aparece un mensaje donde se aprueba la Operación Escorpión, la cual, se explica, es para “perfeccionar la confrontación frente a las acciones de Hermanos al Rescate y la impunidad con que las realizan”. Otro mensaje del 30 de enero pide que reportemos todo lo que sepamos de vuelos, tanto por parte de Hermanos al Rescate como de otros grupos, y si se producirán violaciones del espacio aéreo, lanzamiento de objetos sobre Cuba, etcétera.

Febrero comienza con un mensaje en el que se plantea que Roque viajará a Cuba a finales de ese mes, y otro mensaje del día 6 en el que se dice que hay que informar cualquier detalle que se sepa de vuelos de Hermanos al Rescate: rutas, si Basulto vuela, si habrá violaciones del espacio aéreo cubano, entre otros. Aquí se introduce una extraña carta supuestamente dirigida a mí con la firma de Gerardo y de Miguel, que yo nunca recibí, en la que se me dice que no vuele entre el 24 y el 27 de febrero.

Ya en la segunda quincena del mes, se reciben varios mensajes con pormenores acerca del viaje de Roque. Uno más donde se nos repite que no volemos en los días finales del mes y otro en el que se me dan algunas instrucciones respecto a mi conducta con Basulto, una vez que Roque se encuentre en La Habana.

El resto de los mensajes son posteriores a los acontecimientos del 24 de febrero de 1996. En el primero se avisa que Roque llegó bien. Se informa que su denuncia fue un éxito. Otro mensaje de marzo hace un reconocimiento por la Operación Germán –otro nombre que se le ha dado a la Operación Venecia– y dice que se le ha asestado un duro golpe a la derecha de Miami.

Se lee también un mensaje del mes de abril en el que se distingue a Gerardo por la Operación Venecia, y luego se añade un reporte en el que se agradece este reconocimiento. Para cerrar esta historia se lee el documento en el que aparecen las promociones de varios compañeros, entre las que está el ascenso de Gerardo a capitán; luego se lee un par de documentos donde se plantea que Roque había dejado algunas pertenencias, para que las enviaran posteriormente; y el último de ellos se refiere a un pequeño papel que, al parecer, fue mandado escondido en un paquete de chicles. Después del cuento del chicle con el misterioso pedacito de papel, la fiscal anuncia solemnemente: “¡No más preguntas Su Señoría. La Fiscalía deja el testigo a la defensa!”.

Así queda esbozado todo el caso del gobierno alrededor del derribo de los aviones de Hermanos al Rescate. Además de hacer crecer nuevamente la tensión en los familiares, los fiscales supieron concatenar hábilmente distintas piezas de dos rompecabezas para producir una fuerte impresión en el jurado. Sin embargo, como en los días anteriores, se quedaron cortos en su intento de dar el tiro de gracia, y dejaron otra vez a los dolientes en suspenso. Ese tiro de gracia tendrían que inventarlo, pues sencillamente no existe.

Claro que no se puede subestimar la habilidad con la que ellos presentaron sus argumentos, al mezclar inteligentemente la relación entre Gerardo y la ida de Roque –conocida como Operación Venecia, Vedette o Germán, en la que el primero participó activamente–, con la llamada Operación Escorpión, para hacer inferir, a partir de los hechos del 24 de febrero, que se trataba de un plan para derribar los aviones de Hermanos al Rescate.

En cuanto a las evidencias incriminatorias contra Gerardo, ya han sido todas agotadas, queda solo el show emocional que supongo comenzará dentro de poco al analizar el derribo: mostrarán las fotografías de los muertos, pondrán a alguien a llorar frente al jurado y presentarán, entre otros efectos especiales más, una edición viciada de las conversaciones entre los pilotos militares cubanos, para mostrarlos como si tuvieran la misma falta de escrúpulos que casualmente han demostrado los fiscales. Supongo que esto último les resultará lo más fácil de hacer, por lo que tiene de autorretrato.

No creo que este sea el momento de abordar las inconsistencias en el montaje de la Fiscalía, pues ese es precisamente el trabajo de la defensa, y este no sería en verdad un diario si te cuento ahora lo que haremos en el futuro. No voy a caer en el bache de convertirlo en un horóscopo, después de haber visto aquí tanto vividor contando el futuro con tan poca suerte, sobre todo el gastado cuento de “la caída de Castro este año”.

Eso sin contar que, si le quito el suspenso a este diario, podría perder su gracia (suponiendo que la tenga).

A la 1:20 p. m. terminó la Fiscalía y comienza el reexamen de Jack, con algunas preguntas generales al agente Gianotti sobre su papel en la investigación y su conocimiento del caso. El abogado no demora mucho en arrancar la primera objeción de la Fiscalía, cuando pregunta al testigo si la investigación había comenzado en el año 95; y se produce un side bar.

Jack prosigue su cuestionario preguntando al testigo si los tres volúmenes que la Fiscalía había presentado era el total de la evidencia, y le hace reconocer que solamente se trataba de alrededor de un diez por ciento. Tras hacerle aceptar también que incluso los documentos presentados habían sido mutilados, el agente expresa que él personalmente había participado con la Fiscalía en dicha edición. Sigue a continuación este diálogo:

—Cuando comenzó su examen directo usted expresó que, al prepararse como testigo sumario, había buscado resaltar los aspectos más importantes de los documentos. ¿Usted recuerda haber dicho eso?

—Yo señalé los aspectos más importantes de los documentos que nosotros tenemos aquí, en esos tres volúmenes.

—Usted dice más importantes, ¿más importantes para quién?

—No entiendo la pregunta.

—Usted dijo más importantes, ¿más importantes para quién? ¿Para el gobierno?

—Para el gobierno.

—Volvamos sobre otros documentos o áreas que usted no resaltó o no discutió como de importancia, señor...

—¡Objeción a que “no resaltó”!

—Sostenida.

—Volvamos sobre otras áreas que usted no discutió completamente en su examen...

—¡Objeción a la forma de la pregunta!

—Sostenida. Replantee su pregunta.

Y así entra de lleno Jack en los documentos que tan cuidadosamente ha escardado la Fiscalía.

El abogado establece que algunos lugares que el agente calificó de “estratégicos” no eran más que los que estaban en la ruta habitual de trabajo de Antonio, desde los que podía ver las pistas de la base de Boca Chica. Luego apunta que el BOQ, área en la que se albergan los pilotos que llegan a entrenarse procedentes de otras bases, era un motel abierto a los civiles, en el que los nombres de las unidades estaban puestos en el vestíbulo y se exhibían sin restricciones.

Rayando la 1:45 p.m., Jack pregunta al agente si para el trabajo que había desempeñado Guerrero era necesario obtener una habilitación de acceso o clearance, a lo que contesta que no y que el Faquir nunca había obtenido un clearance. A pocos minutos para la hora del cierre, el mismo abogado sugirió a la jueza que se cancelara la sesión antes de empezar con otro documento, y esta accedió.

Lo que te cuento ahora lo supe por la noche, al llamar a Roberto. La jueza se reunió con los abogados y los fiscales tras haber hablado con la señora Barnes, y se decidió cancelar las actividades por el resto de la semana. Esto nos da un descanso de cinco días, que no nos viene mal para repasar algunos aspectos del juicio y reponernos también físicamente.

Y de paso me ayuda para la actualización de este diario, al menos en lo que a procedimientos judiciales y chismes colaterales se refiere.

Creo que te he dado suficientes elementos de cómo veo el caso. Te dije antes que en el cargo relacionado con Hermanos al Rescate, la Fiscalía debe de haber sacado cierto margen de ganancia, por decirlo en términos financieros que, como dice Philip, “tal vez el jurado entendería mejor”. El principal problema de ellos radica en que esa ganancia no ha sido sólida, en que han tenido que manipular demasiado la evidencia para armar su caso, y en que en gran medida su monumento tiene los pies de barro. En manos de nuestros abogados está el quebrarle las rodillas al monumento, pero como ya te advertí, no me adelantaré a contártelo hasta que lo hagan.

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  • J.U.H. dijo:

    ¿se ha publicado este diario de Rene?¿donde puedo comprarlo?

  • Roli dijo:

    Cuanta historia!! No comento mucho, pero siempre leo esta sección, me interesa mucho, y aqui viene en primera persona. Saludos

  • RUBEN PELEGRIN RODRIGUEZ dijo:

    UN SALUDO.
    CÓMO PUEDO ADQUIRIR EL DIARIO DE RENE

  • Yane dijo:

    Pude descargar los tres tomos del diario y lo leí digital. Sabía que los cinco eran talentosos y conocía su historia difundida durante todos los años de lucha que libramos. Pero leer este libro fue maravilloso: un material sincero, ameno, optimista, cargado de patriotismo, amor, lealtad, cubanía... Y sobre todo una denuncia (sin teque ni consignas) de cómo se mueve la propaganda anticubana en Miami . Ahora los admiro mucho más, a ellos y a su familia. Ahora quiero más a mi país. René, gracias por aportarme tanto.

  • Raul G dijo:

    Hay se evidencia el rompecabeza en el mal llamado sistema de justicia norteamericano, sabiéndose que eran inocentes el imperio buscó incansablemente algo de que aferrarse para condenarlos inhumanamente, este imperio sabiendo que alberga en su territorio terrorista como posadas carriles basultos y otros, nunca los ha condenado, sencillo este gobierno norteamericano es terrorista, por eso condena inocentes y protege asesinos.

  • Noraida Galloso dijo:

    La obra se vendio en 3 tomos y se agoto, tuve oportunidad de leerlo y lo recomiendo, claro, ilustrativo y convincente, orgullosisima de estos 5 hombres y de mi pais cada vez mas.

  • MAD dijo:

    René: Cómo pudieramos invitarlo a nuestro centro para un encuentro???
    Grupo Empresarial Viajes Cuba

  • Maritza Sayu dijo:

    Leo y vuelvo a leer, muy intesante.
    Felicidades René.

  • Clara Danger Cleger dijo:

    Ustedes hicieron una pagina hermosa de la Historia de Cuba y ahora la podemos leer a través de la pagina del Diario de René

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René González Sehwerert

René González Sehwerert

Héroe de la República de Cuba. Uno de los cinco jóvenes revolucionarios que se infiltró en grupos terroristas que desde la cuna de la mafia anticubana, Miami, organizan impunes sus ataques criminales contra el territorio cubano. Fue condenado a 15 años de prisión. Su causa contó con una enorme solidaridad internacional. Regresó a Cuba en el año 2013.

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