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“El diario de René”: ¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de no culpables?

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Hoy es domingo 3 de diciembre y se cierra el primer fin de semana de esta batalla legal. El sábado corrí mis nueve kilómetros, lo cual me he propuesto hacer todos los sábados en combinación con una hora de bicicleta estática, durante las noches de cada martes y jueves. De este modo no perderé la forma, que tanto trabajo me ha costado adquirir en estos dos años, por cortesía del Buró de Prisiones Federales de los Estados Unidos. Realmente se requiere voluntad para mantener este régimen de ejercicios bajo la presión de tiempo y de trabajo que el juicio genera, y hago acopio de toda la que me queda para poder seguirlo…

Después que terminé mi carrera, me di un baño y me preparé para el momento más importante de cada fin de semana: llamarlas por teléfono a ustedes tres; como siempre, el tiempo no nos alcanza para casi nada, pero no deja de llenarme de energía el escucharlas y saber que están bien.

Como ya dije, me quedó pendiente el recuento del viernes en la Corte. Ese día 1ro. de diciembre no fue tan largo como los que le precedieron, pues la jueza solamente llama a veinticuatro personas para examinarlas.

De las veinticuatro personas se eliminan ocho que admiten honestamente sus prejuicios y explican que en principio ya nos consideraban culpables. Uno no pudo estar presente en la segunda vuelta de preguntas y se decidió dejarlo para otro día. De los dos restantes, uno me dio la impresión de querer zafarse del problema. Al final terminamos discutiendo si lo sacábamos nosotros o si dejábamos que lo hiciera la Fiscalía. Supongo que esta había pensado lo mismo, pues al llegar el momento de las objeciones nos cedieron amablemente la delantera. No lo pensamos dos veces y pedimos que se le excusara, siendo respaldados con disimulado entusiasmo por la Fiscalía.

El último panelista de la tarde ¿ameniza?... el día. La próxima inspiración de Gerardo se basa en este personaje, que hace reír por igual a abogados y alguaciles.

Su nombre es David Cuevas y no tiene relación con Cuba. Su problema es que trabaja para el condado, donde medran todas las alimañas políticas que pululan en Miami; el pobre hombre no sabe cómo arreglárselas para poner en la balanza su deber como jurado y el trabajo con que alimenta a su familia.

No entiende ninguna pregunta y la jueza tiene que repetírselas varias veces; entonces se pone a meditar antes de responder y, tras una eternidad, contesta algo completamente ajeno, o pide a la jueza que repita la pregunta de nuevo hasta que esta se la vuelve a hacer, cada vez de una manera diferente. Trabajosamente se las va arreglando para hacer saber que teme por las consecuencias de un veredicto contrario a los deseos de la claque anticastrista. Y tras media hora de preguntas y respuestas, se logra perfilar cuál era su conflicto, entre bostezos y cabezazos de la concurrencia.

Aunque ya sabemos que teme por su seguridad si el veredicto no agrada a la industria del odio en Miami, no se ha podido precisar exactamente qué veredicto él considera el correcto para los “combatientes verticales” del gueto. Tras mucho buscar la jueza encuentra las preguntas apropiadas:

—¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de culpables?

—No.

—¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de no culpables?

—Sí.

—Muchas gracias.

Y con la misma, el señor Cuevas abandona la sala, aliviado de poder regresar a su trabajo sin tener que enfrentar la ira de algunos de sus colegas y jefes, que cada día sueñan con llevar la “democracia” a Cuba. La jueza da por terminada la jornada hasta mañana lunes.

Caricatura: Gerardo Hernández Nordelo/Desde el banquillo.

El Nuevo Herald se ha encargado de sembrar la cizaña

Hoy domingo me levanté temprano para la visita con Roberto. Hablamos en general sobre el juicio e intercambiamos criterios con respecto a la selección del jurado. Vimos además lo relacionado con el cambio de nuestra ropa para asistir a las sesiones de la Corte.

En la visita tuve oportunidad de dar un beso y un abrazo a Mirta, a quien Antonio está convenciendo para que regrese a Cuba y no se exponga a todo este circo innecesariamente, así que el próximo domingo pudiera ser la última visita de Mirta, dado que comenzará mañana a hacer sus papeles para el regreso.

Llamé por teléfono a Roberto y tuve la suerte de que Papín y Nena habían acabado de llegar. Así que hablé con ellos y me dijeron que piensan ir el martes a la Corte y también el día en que comiencen los argumentos iniciales. Ardo en deseos de verlos allí.

Hicimos una pequeña reunión para examinar la lista de los que han pasado el escrutinio; decidimos que de los veinticinco, queremos eliminar a nueve. Si esta proporción se mantiene, al llegar a los cuarenta y seis podremos eliminar a los que nos parezcan más peligrosos o, en el peor de los casos, a los más peligrosos de entre ellos.

Ahora falta ver el efecto que el fin de semana tendrá entre los cubanos que quedan como posibles jurados, pues algunos podrían meditar y tomar la decisión de mentir para poder quedarse y dañarnos. Tampoco olvidemos el empuje del dinero en esta ciudad y cómo un paquete de billetes puede ayudar en la meditación, no solo a algún candidato a jurado, sino también a quienes definitivamente formen parte de los doce.

Por otra parte, El Nuevo Herald se ha encargado de sembrar la cizaña, dando la voz de alarma de que el jurado podría ser compuesto por blancos anglosajones y afroamericanos. Esto también podría convencer a algún posible jurado de origen cubano, de tratar de quedarse para “garantizar justicia”.

En fin, no nos hacemos ilusiones con la composición final del jurado. El peso de los prejuicios siempre estará a favor de la Fiscalía, y nuestra tarea consistirá en hacerles ver la verdad y esperar que, al menos uno de ellos, la asimile.

Nuestra ventaja está en que cualquier decisión tiene que ser unánime, de manera que con solo un jurado que se incline a nuestro favor, será suficiente para declarar el juicio nulo.

La mayoría de los de origen cubano que han pasado por el cuestionario han expresado abiertamente sus prejuicios políticos y su incapacidad para ser imparciales. Aunque entre los que quedan todavía hay algunos que nos parecen deshonestos, por lo que los vetaremos.

El desfile del odio: La mañana más difícil que hemos tenido en este proceso

Hoy es martes 5 de diciembre y son las 8:00 p.m. He tenido que esperar hasta ahora para entregarte la respuesta a la pregunta que quedó flotando en el aire, desde que terminaron las vistas del viernes, en relación con la sinceridad de los panelistas.

Desafortunadamente, tras dos agotadores días en la Corte, la respuesta es negativa (este diario está tomando visos de suspenso).

La mañana de ayer lunes 4 de diciembre nos levantamos como siempre a las 4:30, con el ritual del despertar y el trayecto acostumbrado a la Corte. Lo hicimos animados y optimistas, con deseos de trabajar y de poner fin a la selección del jurado y comenzar el juicio cuanto antes. A las 9:15 estábamos en la sala, para comenzar la mañana más difícil que hemos tenido en este proceso.

Se le pudiera llamar el desfile del odio. De las once personas que responden el cuestionario, ocho eran cubanas, cuya principal preocupación parece ser si ahorcarnos o ponernos en la silla eléctrica. Lo más curioso es que, por sus edades y su biografía, ni siquiera pueden recordar el barrio en que vivieron en Cuba, pero se saben al dedillo las lecciones que una y otra vez repite la radio “cubana” de Miami. La más original es una que dice que debían ponernos en una cárcel en Cuba. Por poco saltamos todos en nuestros asientos (¡Sí, sí, por favor señora jueza!). Otro infeliz dice temer por su familia en Cuba si se da un veredicto de culpabilidad. Otra: All the way with the U. S. (Hasta el final con los Estados Unidos). Más American que un McDonalds y habla de los cubanos como si fueran extraterrestres. En fin, un desastre. Para colmo entre los cuatro no cubanos, un venezolano parece querer tomar en nosotros la revancha contra Chávez, y una señora de Georgia estaba rodeada de cubanos. Por suerte quedan una señora afroamericana que parece bastante neutral y un filipino.

Lo peor del caso es que todos los cubanos respondieron prestos al degüello que tocó Rui Ferreira en The Miami Herald, para advertirles: “¡Cubanos, dejen la bobería o se quedan fuera del jurado!”. Los aludidos comenzaron a hacer cierta la caricatura que se le ocurrió a Many días antes, y todos, con tremenda tranquilidad, “podían ser imparciales”. O sea, que se cumplieron nuestras aprensiones.

Por su parte la jueza parece darles una ayudita. Una que tenía tres tíos de la Brigada 2506 y “podía ser imparcial” no es considerada excluible por causa. Solo basta que alguien balbucee que sería justo y la exclusión por causa no tiene lugar.

La sesión termina a las 2:00 p. m. con un sabor bastante amargo, pues en solo unas horas nos vemos ya sin vetos perentorios con que contar, contra tanta gente que nunca será justa al juzgarnos. Pero nos retiramos a almorzar con la tranquilidad de siempre, en medio de bromas y con los mismos deseos de seguir luchando que teníamos al levantarnos ese día.

Ya ves, son las nueve y media de la noche y no he podido pasar de la mañana de ayer. Espero poder adelantar mañana miércoles.

Un beso.

Se han publicado 7 comentarios



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  • @adriancamaguey dijo:

    La demostración de lo díficil que hubiera sido tener un jurado imparcial en una ciudad envenenada durante años por los medios como El Nuevo Herald...

  • Rodolfo Crespo dijo:

    Compañero Héroe de la República de Cuba y queridos lectores de Cubadebate.
    El libro de René se puede leer en formato libre digital quien quiera hacerlo, pero yo aconsejo hacerlo en las páginas de Cubadebate: no aburre, es ameno y siempre estas esperando el nuevo episodio del juicio.
    El de hoy hasta te diviertes por la forma que René cuenta y comenta en interrogatorio a David Cuevas.
    Un saludo al héroe cubano desde España.
    rodohc21@gmail.com

  • Alejandro dijo:

    En sí el "Diario de René",consta de tres tomos, los compré en una ocasión donde fueron él y Ramón y se realizó la presentación en la Cujae, digno escrito y como se descubren cosas en su lectura, desde ahora se los recomiendo, una gran iniciativa estarlo reproduciendo en Cuba Debate, no les adelanto nada.

  • Luis Torres dijo:

    Parece interesante el Diario de René. Saben si está a la venta en Ghandi u otra librería en México?.

  • Marta de Argentina dijo:

    Ah, todavía espero con ansias que llegue a mis manos. Desesperada por leer los tres tomos!

  • Amalia dijo:

    Tu ejemplo nos guía, tu fortaleza es la nuestra, los cinco son orgullo de nuestro pueblo por su lealtad, firmeza y ejemplo. Sigo tu diario.

  • Israel Guillén dijo:

    Qué orgullo como latinoamericano, sentirse hermano de los Cinco de Cuba.

Se han publicado 7 comentarios



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René González Sehwerert

René González Sehwerert

Es uno de los cinco cubanos presos en Estados Unidos por alertar a Cuba de acciones terroristas organizadas en territorio norteamericano. Su causa tiene un enorme solidaridad internacional. Fue condenado a 15 años de prisión.

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