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Yorgelis Rodríguez: En Londres voy por el récord nacional

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Su físico apenas sobresale entre las más de veinte mujeres que por lo general inician una competencia de heptatlón en cualquier gran evento del atletismo mundial. Con una estatura de 1.73m y un peso que oscila alrededor de los 65kg, Yorgelis Rodríguez no parece hecha para las pruebas múltiples. Sin embargo, correr los 100 metros con vallas, vencer el salto de altura o el lanzamiento de jabalina con registros de calidad forma parte de su rutina y la convierten en la mujer más completa del deporte rey cubano.

Con solo 22 años, esta muchacha es recordista nacional y de los Juegos Centroamericanos y Panamericanos, atesora tres medallas del orbe en categorías juveniles y de cadetes, tiene en su historial la participación en dos Campeonatos Mundiales de mayores y protagonizó la mejor actuación de una heptatlonista cubana en Juegos Olímpicos.

“Trato de no presionarme con estos resultados, porque tengo ambiciones mayores y no descansaré hasta conseguir una presea olímpica y mundial. Soy joven y busco aprovechar todas las oportunidades, porque si algo he aprendido en mi corta carrera es a explotar cada ocasión para mejorar y lograr algo bueno”, dice con la seguridad que le ofrecen tantos años dedicados a una especialidad sumamente compleja.

Originaria de la provincia de Guantánamo, la principal figura del heptatlón en la Isla practicó por diversión varias disciplinas hasta llegar al atletismo. En taekwondo y gimnasia solo estuvo un día porque le exigían demasiada flexibilidad, sin embargo, encontró en el fútbol una motivación especial.

“Aunque no lo veía como algo serio, me encantaba la actividad constante. Ese fue realmente mi primer deporte. Sin embargo, un día en educación física un profesor me preguntó si me gustaba correr, le dije que sí y ahí mismo comencé en el atletismo con los saltos y las carreras”.

Su inicio en las pruebas combinadas resultó igual de azaroso. Con poco más de diez años llegó a la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar de su territorio y como muchos atletas en esas edades conjugó hasta cuatro eventos diferentes, pero cuando tuvo que cambiar de categoría y seleccionar solo dos sus preparadores encontraron un agradable dolor de cabeza.

“Ellos no sabían en cuáles dejarme porque los tenía todos muy parejos. En la escuela no existía un profesor de pruebas combinadas, pero luego de varios debates uno de los entrenadores decidió intentarlo y comenzó a prepararme para el heptatlón. Lo simpático de esto es que yo deseaba pasar de categoría para realizar solo dos eventos…y terminé con siete”.

Esa decisión le cambió la vida a la guantanamera y la dejó frente a una especialidad carente desde hacía varias temporadas de resultados de nivel en el país. Según cuenta, los técnicos siempre hablaron de sus perspectivas para el heptatlón y solo esperaban el cumplimiento de la edad requerida para llevarla al equipo nacional, algo que lejos de presionarla la impulsó a la mejoría constante para concretar un objetivo también perseguido por ella.

Los resultados llegaron casi al instante. Con solo 16 años vivió en la localidad francesa de Lille su estreno a nivel internacional, al representar a Cuba en el VII Campeonato Mundial de Atletismo para cadetes. Allí logró marcas personales en la impulsión de la bala, los 200 metros planos y el lanzamiento de la jabalina, y con 5671 puntos obtuvo una alentadora medalla de plata, superada únicamente por la también antillana Yusleidys Mendieta. Por primera vez en la historia heptatletas cubanas alcanzaban preseas en este tipo de certámenes.

Una temporada más tarde, Yorgelis Rodríguez cumplió pronósticos y se alzó con la corona del orbe para menores de 19 años, ganó la distinción de Mejor Atleta Femenina de Cuba entre juveniles y quedó a apenas seis puntos de los emblemáticos 6 mil, un escalón importante para cualquier heptatlonista en ascenso. Esa cifra la superó por vez primera en 2013, un año que le trajo también un lugar doce en su primera participación mundialista en la categoría absoluta y la colocó de golpe como la principal figura de la especialidad en el equipo nacional.

La consolidación de una estrella

Aunque ha mejorado, la actual recordista nacional necesita lograr siempre buenos registros en la impulsión de la bala para mantenerse en el grupo de avanzada.

Aunque ha mejorado, la actual recordista nacional necesita lograr siempre buenos registros en la impulsión de la bala para mantenerse en el grupo de avanzada.

De la mano de Gersin Luis, su primer entrenador en el Estadio Panamericano, Yorgelis obtuvo además el subtítulo en el Campeonato Mundial para juveniles en 2014, así como el oro centroamericano en Veracruz y la gloria continental en Toronto un verano después. Unos resultados que, asegura, en gran medida se los debe a quien rápido se convirtió en parte de su familia.

“Gersin no significa solo un preparador excepcional, sino también un padre, hermano, tío. Él aportó muchísimo a mi carrera y entre nosotros existía una confianza y un lazo muy fuerte que nunca olvidaré. Le agradezco siempre, porque sin dudas fue de mis mejores entrenadores”, recuerda casi con nostalgia.

Sin embargo, movimientos dentro del equipo de mayores la colocaron desde el pasado año bajo la mirada de Gabino Arzola, el hombre detrás del récord nacional y las cuatro medallas olímpicas y mundiales de Leonel Suárez en el decatlón. Aunque confiesa que al inicio le temió al cambio, nuestra mejor heptatlonista reconoce los progresos en muchas de sus marcas personales y orgullosamente se sabe miembro de uno de los colectivos más exitosos de las pruebas múltiples en el planeta.

“Gabino es uno de los mejores técnicos del mundo y Leonel un ejemplo como atleta. Este dúo lo desearía cualquier deportista. A veces Leonel parece mi segundo preparador, porque le gusta mucho ayudar y dar consejos, pero también exigir en todo momento. Formar parte de su equipo significa un honor y un aprendizaje diario”.

No obstante, también implica un gran sacrificio. Por ejemplo, los entrenamientos de la actual recordista nacional generalmente comienzan a las 7:30 de la mañana y se extienden hasta alrededor de las once del día, luego un receso y otra sesión entre las 4:30 y las siete de la tarde. Es el precio para elevar la forma física y mostrar la calidad en cada una de las competencias fundamentales.

Evolución de las marcas de Yorgelis Rodríguez entre los años 2011 y 2017 (los datos están expresados en los puntos obtenidos por cada registro) / Archivo personal

Evolución de las marcas de Yorgelis Rodríguez entre los años 2011 y 2017 (los datos están expresados en los puntos obtenidos por cada registro) / Archivo personal

“Así todos los días menos los domingos. Realmente no existe mucho tiempo libre para otras cosas, aunque la jornada de descanso siempre la aprovecho para dormir, escuchar algo de música o salir con mis amigos. Sin embargo, lo que más extraño son las comidas en familia o dormir en mi cama”, confiesa.

Como la mayoría de los deportistas de alto rendimiento, Yorgelis Rodríguez apenas tiene tiempo para visitar a los suyos en Carrera Larga, un pequeño caserío en el municipio guantanamero de El Salvador. Aunque dice estar un tanto acostumbrada a las lejanías, mantiene intactas las ansias de caminar por su pueblo y compartir con los vecinos. “Las costumbres son muy fuertes —reconoce—, pero el deseo de ayudar a mi familia y sentir el cariño y el ánimo de todos me impulsa”.

Quizás ese apoyo se unió a una óptima preparación para materializar un 2016 de excelencia. Seis marcas personales y un histórico séptimo lugar olímpico, con récord nacional de 6481 puntos, la convirtieron en una de las pocas exponentes del deporte rey capaz de concretar actuaciones decorosas en Río de Janeiro.

“Aunque me sentía bien, enfrenté la competencia con mucho nerviosismo y ansiedad, al punto de no disfrutarla en un inicio. Luego comencé a relajarme pues sabía del buen entrenamiento, me controlé, tomé confianza y el resultado salió poco a poco. Esa actitud me ayudó mucho, porque aun cuando uno se acostumbra a lidiar con atletas de nivel, un evento de este tipo siempre crea presión extra. La marca personal en la jabalina —la penúltima prueba—, definió el resultado, porque me motivó a correr con más fuerza los 800 metros planos”.

En la ciudad maravillosa el título lo obtuvo la joven belga Nafissatou Thiam, con una excelente marca de 6810 puntos y el mérito adicional de superar a la experimentada británica Jessica Ennis-Hill. Allí, como en algunos otros eventos, Yorgelis pudo compartir escenario con la atleta inglesa, su mayor referente dentro de la pista.

“Como yo, ella también tiene una estatura pequeña y por eso los entrenadores me la ponen como paradigma. Es un ejemplo de voluntad y sacrificio y viéndola uno aprende que el heptatlón necesita también una gran dosis de inteligencia. Thiam, por su parte, demostró el talento y sus potencialidades como una rival muy fuerte. Con ella, junto a otras chicas muy parejas, las pruebas combinadas se mantienen como una especialidad con resultados de alto nivel”.

Comportamiento del heptatlón en Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos (2005-2016) / Archivo personal

Comportamiento del heptatlón en Campeonatos Mundiales y Juegos Olímpicos (2005-2016) / Archivo personal

Y no le falta razón. De hecho, hace menos de un mes la titular olímpica acaparó titulares al convertirse en la cuarta mujer de la historia en superar la mítica barrera de los 7 mil puntos, en una confrontación donde las otras medallistas también marcaron registros por encima de las 6800 unidades y aseguraron posiciones entre las 20 primeras heptatletas de todos los tiempos. Sin embargo, Yorgelis asegura no sentirse obsesionada por concretar cifras como esas.

“Cuando me preguntan por esto no doy números, porque el objetivo radica en mejorar mi récord en cada salida. Si logro eso, los resultados y las marcas inobjetablemente llegan después”, afirma antes de realizar un balance de algunas de sus pruebas de cara a compromisos futuros.

“En el salto alto por lo general obtengo buena cantidad de puntos, pero mi enfoque siempre ha sido trabajar las vallas y el salto de longitud, porque allí creo que puedo explotar más mi confianza. En cambio, la impulsión de la bala me cuesta mucho trabajo y por eso la estrategia allí es registrar marcas sobre mi media y permanecer dentro del grupo”.

2017: Londres, el récord nacional y el horizonte

Justo a las 10:05 de la mañana del sábado 5 de agosto de este 2017 comenzará la prueba del heptatlón en el XVI Campeonato Mundial de Atletismo, a celebrarse entre el 4 y el 10 de ese mes en la capital del Reino Unido. Si todo marcha según lo previsto, allí la pupila de Gabino Arzola saldrá a la pista a ratificar su condición de finalista olímpica, concretar otra actuación que la confirme en la élite de su especialidad y demostrar una madurez deportiva pocas veces vista en una atleta tan joven como ella.

“Con el tiempo aprendí que las pruebas combinadas no se deciden en un único evento y eso me permitió mejorar los resultados y estabilizar mis competencias. Si antes tenía problemas en alguna especialidad perdía todo el ánimo para continuar. Si eso sucede ahora, busco mayor concentración para recuperar puntos en la próxima y mantener el enfoque sobre mis metas esenciales”, dice cuando uno la interroga sobre la ecuanimidad que muestra en cada presentación.

Sobre su actuación en Londres prefiere no adelantar pronósticos en cuanto a lugares o medallas, pero sí deja claro una disposición fundamental: “Voy por el récord nacional. Adelantar el séptimo lugar de Río de Janeiro es posible, pero eso depende del día de la competencia y de demostrar el nivel de preparación cuando llegue el momento”.

En ella, junto a Yarisley Silva, Denia Caballero, Yaimé Pérez, Leonel Suárez, los hombres del triple y el relevo largo masculino, descansan buena parte de las opciones reales de acceso a finales en la próxima cita planetaria. Sin embargo, Yorgelis sabe de lo inmenso del desafío, sobre todo porque conoce de las limitaciones de su especialidad en la Isla y de las condiciones de entrenamiento del resto de sus compañeros.

“En Cuba ahora mismo no existe un nivel alto en el heptatlón. Con todo respeto, solo estamos Adriana Rodríguez —una atleta juvenil con muchas condiciones y dedicación al entrenamiento— y yo. En cuanto al atletismo, vivió buenos momentos, pero ahora no sucede así. Históricamente nuestros ambientes de preparación no son los mejores y justo en este instante existen serios problemas con el estado de la pista y el hospedaje. Aunque se buscan alternativas, eso atenta contra una mayor cantidad de resultados de nivel”.

Aun con esas limitaciones, Yorgelis Rodríguez ve con optimismo el futuro. “Nunca defraudaré a mi familia ni a mis seguidores —asegura— y siempre daré lo mejor en cualquier escenario para conseguir la victoria”.

Con esa convicción espera su tercera participación mundialista y vive enfrascada en perfeccionar cada detalle de su especialidad, como si buscara confirmar que a sus 22 años y aun sin un físico impresionante es capaz de levantar aplausos y mirar de cerca a más de una luminaria universal.

Se han publicado 3 comentarios



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  • Pedro Antonio dijo:

    Excelente atleta y persona, una muchacha sencilla, muy enfocada y dedicada a su disciplina deportiva, estoy seguro que nos dará gratas sorpresas en los proximos eventos deportivos.Exitos Campeona……

    • damian dijo:

      excelente atleta

  • Alexander dijo:

    Es una de las pocas atletas en Cuba en estos momentos que puede tener buenos resultados a nivel mundial. Mucha suerte para ella en sus planes, y que pueda ir incrementando los puntos hasta los 7000.

    Suerte para ti Yorgelis los cubanos te seguimos.

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Yunier Javier Sifonte Díaz

Yunier Javier Sifonte Díaz

Licenciado de Periodismo en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Periodista en esa institución académica.

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