Imprimir
Inicio » Especiales, Política  »

Ramonet: Estamos en el momento más fácil de Sudamérica

| 5

ramonet-y-alfredo-por-kaloian-13-580x7961Nacido en Pontevedra y emigrado con su familia a Francia, Ignacio Ramonet dirige hoy Le Monde Diplomatique en español. Fue uno de los animadores del primer Forum en 2001 y es uno de los periodistas que más recorren el mundo y observan sus distintas realidades.

-Sobre el final del Forum hay derecho a preguntarse si fue útil y qué cambió respecto del primer foro, el del 2001.

-Cuando el foro se creó, no había en América latina otro gobierno de los que yo hoy llamo neoprogresistas que no fuera el de Hugo Chávez, que además vino al foro. Al año siguiente, en 2002, por primera vez Chávez se declaró socialista. También vino Lula cuando aún no era presidente, sino candidato. Ahora en cambio los gobiernos neoprogresistas están llevando a cabo las políticas de inclusión social y al mismo tiempo el foro es menos un foro de los movimientos sociales. Es un foro en el que se discutió la crisis europea, el movimiento de los indignados en general (los chilenos, Wall Street, etcétera) y la cuestión de la memoria.

La jornada de Flacso del viernes, el día de conmemoración del Holocausto, fue una de las actividades centrales. La organizaron el Forum Social Temático y el Foro Mundial de la Educación. Hasta ahora ésos no eran temas del foro. Los indignados son un tema que no lleva más de un año, y el debate sobre la memoria no se había planteado de esa manera. Dominaban el antiimperialismo y la denuncia de las guerras de los Estados Unidos en Irak o en Afganistán. Se está llegando a un nivel diferente. Los gobiernos aquí en Sudamérica lo están haciendo globalmente bien. Pero ojo, llega una nueva etapa y hay que mejorar ciertos aspectos cualitativos.

-¿Qué habría que mejorar en América del Sur?

-No creer que esta bonanza que está viviendo América latina va a ser duradera. Depende del éxito norteamericano y europeo y de si hay baja o no en la economía china que afecte a potencias agrícolas o mineras.

-Uno de los puntos es cómo aprovecha América del Sur su actual ventaja por los precios beneficiosos de los productos primarios que vende para que otra vez el rédito principal no sean palacios franceses en medio de la pampa húmeda.

-La economía funciona por ciclos. En Europa no podemos hablar de palacios en medio de la nada pero sí de grandes aeropuertos modernísimos que ahora casi no funcionan u óperas en medio de ciudades pequeñísimas. La riqueza ha pasado y no siempre se ha sabido aprovechar. Aquí, en Sudamérica, la solución es crear más y más mercado interior. Y mercado interior protegido. Y también ampliar los intercambios en el marco de la solidaridad latinoamericana.

Ahora el mercado latinoamericano tiene que articularse para que haya masa crítica para todos. Si no, Brasil se desarrollará pero Uruguay no. Ahora que desaparecieron 80 millones de pobres hay una clase media que consume. Brasil introdujo la tasa sobre la producción de automóviles frente a China y aumentó esa tasa en un 30 por ciento. Es protección y es correcta.

-¿Qué discusión mundial nueva apareció en el Forum?

-Por lo pronto, muchos constataron que, más allá de las opiniones, la globalización existe. Si existe hay que analizarla y ver cómo evitar los inconvenientes de la globalización. A escala mundial en una mesa sobre la crisis del capitalismo, una de las opiniones fue que había que pensar quizás en desglobalizar y reducir la globalización. No hay solo una crisis económica. Hay una crisis de la política, de la democracia, alimentaria, ecológica.

Muchos países latinoamericanos no están pensando en las otras crisis, en particular en la ecológica. Boaventura de Souza Santos subrayó que no es normal que se acuse a comunidades indígenas y se las acuse de terroristas cuando quieren proteger el medio ambiente. Las realidades van cambiando. El Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, que antes ocupaba tierras, no lo hace porque no las tiene. Cualquier pedazo de tierra es soja. Y como el MST cuando se asienta realiza producciones ecológicas, el agronegocio se lo reprocha.

-La discusión ecológica es clave también porque habrá una cumbre mundial en Río en junio.

-La precaución ecológica es algo que se ha recordado y que en cierta medida hace que los gobiernos estén pensando en hacer las cosas bien. Dilma dijo que quería dar casas a la gente. A mí me parece muy bien, realmente muy bien. Pero tengamos cuidado de no llegar al pragmatismo chino, que en nombre del desarrollo destruye lo que se oponga a esa idea, y terminemos entrando sin necesidad en una gran contradicción.

-Dilma diría: “Está bien, Ignacio, pero yo tengo que gobernar Brasil y terminar con la miseria”.

-Es que la preocupación ecológica y la social no se oponen. El Forum apreció mucho que Dilma haya decidido venir aquí y no haya viajado al Foro de Davos. Cuando Lula vino y dijo que luego se marchaba a Davos, alguien le dijo: “No se puede servir a dos amos a la vez”. Es una frase bíblica. “Hay que escoger.”

-Quizá Lula necesitaba ir a Davos porque también eso ayudaba a la consolidación política de su gobierno y en cambio hoy Brasil no necesita de Davos.

-Claro, las condiciones cambian. Y el foro debe cambiar también. Antes muchos dirigentes o presidentes venían a nutrirse. Chávez y Lula, a quienes ya nombré. También Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo. Para algunas discusiones, una reunión del foro puede tener hoy un mayor sentido en Europa, para discutir allí mismo la tremenda crisis. El año próximo está previsto que tenga lugar en un país árabe, porque los movimientos sociales no sólo se están desarrollando, sino que han conseguido ganar en dos países. Y hay nuevas discusiones, por ejemplo entre movimientos sociales laicos y movimientos sociales islamistas.

-¿Qué podría discutirse en Europa?

-En Europa hay ya algunas discusiones que se producían en América latina. Una idea de que la política está gastada y hace falta una renovación política. Que la sangre y la vitalidad nueva van a venir por el movimiento social. De esa vitalidad puede surgir un cambio. Este foro no tendría el mismo sentido organizado en Madrid, Atenas o Barcelona, donde hay sociedades que sufren y a la vez registran en algunos sectores gran voluntad de cambio. Aquí, en Sudamérica, por suerte para ustedes, hay situaciones donde la preocupación es seguir creciendo y cómo hacerlo mejor.

-¿No hay un riesgo de endiosar a los movimientos sociales como factores de cambio? Si no hay construcción política, ¿no se diluyen?

-Sí, es importante ver cómo se pasa de un momento a otro. Todavía no estamos en esa etapa en Europa, me parece. Aún no. Nadie expresa mejor el sufrimiento social que el movimiento social. Pero si no se da el paso a la política, todas las grandes crisis siempre sirven a la extrema derecha, que aparece como bajo la forma de movimientos y partidos antisistema. Prometen los cambios más radicales, demagógicos, transformacionales. Es importante que el sufrimiento social se encarne en movimientos que tengan vocación de implicarse en la política.

-¿Por qué todavía no ocurre ese paso?

-Entre otras cosas, en mi opinión, porque hacen falta líderes. Hasta el momento el movimiento social incluso rechaza tener líderes. Son muy igualitaristas desde el punto de vista del funcionamiento democrático. Es como la enfermedad infantil del movimiento social.

Ya llegará el momento de la adolescencia o la madurez, cuando seguramente se generarán líderes. No líderes salvadores. Hablo de dirigentes democráticos que puedan entender al movimiento social y ayudarlo a encontrar respuestas. Después de la crisis del sistema político venezolano, el final de lo que se llama el “puntofijismo”, ¿habría habido cambios sin Chávez y lo que él representaba? Y me hago la misma pregunta con Ecuador y Correa, Bolivia y Evo, Brasil y Lula, la Argentina y Kirchner.

¿Y cómo funciona la relación entre los líderes, los movimientos y los partidos en esos países de Sudamérica?

-Mi percepción es que hoy los partidos tienen menos influencia que hace diez años y los movimientos sociales también porque los gobiernos están haciéndolo todo. Los líderes de los gobiernos conducen el cambio. Hubo una energía social que produjo el cambio pero el cambio está tan encarrilado que a veces hay una desvitalización de la política que paradójicamente no molesta demasiado.

-Tal vez con las construcciones políticas ocurra lo mismo que con los ciclos económicos. Quizá deban o puedan ser realizadas antes de que el ciclo actual de gobiernos sudamericanos termine.

-La función de estos gobiernos es muy semejante a la de los gobiernos europeos de los años ’50 que, esencialmente, fueran conservadores o progresistas, tenían como funciones construir el Estado de bienestar, reconstruir cada país después de la guerra y aumentar el nivel de vida de la gente. Eso les dio 40 años de estabilidad política. Pero se terminó. Si los neoprogresistas sudamericanos no lo hacen demasiado mal, quizás haya por delante varios decenios como si fueran la socialdemocracia nórdica. Hoy mejoran estructuras, el nivel de vida, crean trabajo.

No es casualidad que sean gobiernos neoprogresistas los que están trabajando bien. Así ocurrió con los viejos partidos socialdemócratas. Además, la construcción del Estado de bienestar y el aumento del nivel de vida termina con cualquier tipo de recurso para las oposiciones tradicionales conservadoras. Ahora la gente percibe cómo los países reconstruyen sociedades derruidas. Las favelas eran pensadas como una fatalidad.

Para la derecha, era así porque es así. Pero la fuerza de la derecha desapareció, y también el elemento militar. Las leyes de la memoria son las que deben culpabilizar -sin venganza, con documentos y base histórica sólida- y establecer responsabilidades. No vengarse, sino terminar con la impunidad. A pesar de que lo que voy a decir parece escandaloso, estamos en el momento más fácil de Sudamérica. Si no hay errores y una gestión tranquila, los gobiernos de signo neoprogresista pueden quedarse en el poder mucho tiempo. Por eso hay que pensar bien las sucesiones políticas. En la Argentina eso funcionó bien. En Brasil, lo de Lula fue ejemplar. Es una lección. Y por eso hoy Dilma tiene más aprobación popular de la que tenía Lula en su primer año de gobierno.

(Tomado de Página 12)

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • maria dijo:

    Ojalá, pero y mientras con impulso crecen los proyectos de construcción nacional en un sistema seudo socialista, los imperios económicos se consolidan dentro de la hecatombe y con las guerras se hacen más poderosos. Latinoamérica las tiene todas en el ingenio y la intención y Ramonet habla de un Brasil como ejemplo, pero y ¿el cotidiano transeúnte como la ve, percibe o siente? Y ciertamente la esperanza es lo único que seguiremos alimentado para que nuestros hijos, lo vean, perciban y sientan, siempre y cuando en el proyecto la salud de la madre tierra sea la prioridad de cualquier proyecto. Pero mi nación (Venezuela), vive del petróleo y sus tan nocivos derivados. Por supuesto que volveremos más pronto que tarde a ser lo que éramos si no desaparecemos primero, pero ¿sobre qué terreno y en qué términos?

  • lazaroC dijo:

    El sucesor del actual presidente de Cuba, está en la obligación de cumplir con su pueblo así como lo han hecho Fidel y Raúl, incluso puede que su actuar sea mejor dado el debilitamiento del imperio y posible desaparición en el futuro de las ideas egemónicas de dominación y sometimiento de los pueblos.

  • lazaroC dijo:

    es ideas hegemóicas, disculpen la falta anterior.

  • JESUS R. -PERU- dijo:

    Me atrevo a comentar unas tres respuestas dadas por el señor Ramonet a su entrevistador:

    Le preguntan y responde don Ignacio Ramonet (el señor nacido en Pontevedra (España) y emigrado con su familia a Francia y que dirige hoy Le Monde Diplomatique en español:

    “-¿Qué habría que mejorar en América del Sur?”

    “-No creer que esta bonanza que está viviendo América latina va a ser duradera. Depende del éxito norteamericano y europeo y de si hay baja o no en la economía china que afecte a potencias agrícolas o mineras”.

    El señor Ramonet, evidentemente, se refiere A LA BONANZA QUE VIVEN LAS TRASNACIONALES QUE EXPLOTAN Y ESQUILMAN AMERICA LATINA, porque bonanza para el pueblo trabajador, eso simplemente no existe.

    Pero además, se tiene que destacar ese mensaje un tanto oculto que lanza al decir que “la bonanza depende del éxito norteamericano y europeo”, entonces… ¿hay que incluso rogar para que el imperio norteamericano y sus aliados europeos tengan éxito?

    Dice don Ignacio Ramonet, en otro párrafo respondiendo:

    “Aquí, en Sudamérica, la solución es crear más y más mercado interior. Y mercado interior protegido. Y también ampliar los intercambios en el marco de la solidaridad latinoamericana”.

    Bueno…, para muchos habladores, es tremendamente fácil dar consignas sin fundamentarlas. La pregunta a don Ignacio Ramonet seria: ¿Y cómo es posible crear mercado interior cuando los países latinoamericanos son dominados por las transnacionales, quienes diseñan políticas económicas para convertir al país en productores de materias primas de exportación, es decir, dedicarse a la producción primaria exportadora, políticas que son administrados por los diferentes gobiernos de turno?

    Cuestión primera para crear mercado interno: Dejar de ser colonia o país neocolonial, contar con gobierno que represente los intereses de los trabajadores y no de las transnacionales y de colonialistas.

    ¿Solidaridad latinoamericana? ¿entre quienes?

    Don Ignacio Ramonet nos dice también:

    “Aquí, en Sudamérica, por suerte para ustedes, hay situaciones donde la preocupación es seguir creciendo y cómo hacerlo mejor”

    Insistente don Ignacio Ramonet, “seguir creciendo”, “seguir creciendo”, sin poder o no querer enfatizar sobre QUIEN sigue creciendo.

    Don Ignacio Ramonet nos dice también:

    “A pesar de que lo que voy a decir parece escandaloso, estamos en el momento más fácil de Sudamérica. Si no hay errores y una gestión tranquila, los gobiernos de signo neoprogresista pueden quedarse en el poder mucho tiempo. Por eso hay que pensar bien las sucesiones políticas. En la Argentina eso funcionó bien. En Brasil, lo de Lula fue ejemplar. Es una lección. Y por eso hoy Dilma tiene más aprobación popular de la que tenía Lula en su primer año de gobierno”

    Que manera de pretender burlarnos cuando dice que “estamos en el momento más fácil…”

    Y claro que se podrán quedar por mucho tiempo, siempre y cuando no sean una amenaza al imperio, siempre y cuando esos gobiernos procedan mucho, pero mucho, en alimentar asistencialismos.

    Que mala manera de quitarnos nuestro tiempo.

    Muy buena la compañera forista MARIA.

  • Hernan dijo:

    Creo que Ignacio Ramonet se refiere a la comunidad de ideas de los gobiernos de tinte progresista y el avance en la consecución de derechos postergados que no habría que desconocer, donde sí es contradictorio el planteo, es creer que esa unidad regional di- ceñada bajo el nombre de UNASUR tenga correlato político unánime a la hora de plantearnos nuestro desarrollo con soberanía ya que la comunidad de intereses económicos en que se diseñó obedece a los intereses de las burguesías cuyo interés principal es el comercio, el mercado y el intercambio, por ello ya no se habla del ALBA,
    y a pasado a ser órgano supranacional con esa finalidad limitada, donde no se aborda temas por caso el del libre tránsito de los trabajadores; quizás este sea el espacio de disputa de ideas y proyectos a partir de generar en cada uno de nuestros países ideas del ideario socialista…

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Vea también