La Línea cultural de La Habana

La calle Línea era de las grandes arterias de la ciudad la más cercana al litoral. Mpapa:Proyecto Espacios.
Línea ese día se mostraba distinta. Entrar por el túnel no era una opción. La avenida asumía el rostro de corredor cultural para la XIII Bienal de La Habana. Eran tres kilómetros dedicados al arte y que divididos por tramos transformaban 31 en novena como de oruga a mariposa.
Llegué por G hasta el Tramo de los Pintores. Sentí la expectación en el aire y vi como la calle se llenaba de niños inmersos en el espectáculo de La Colmenita. Mientras, los demás asistentes fantaseaban con las actividades de más tarde.
Dieron las seis y tocaba el traslado hacia el Tramo de los Teatros. Los performances del teatro El Público marcaron el ritmo del camino. Me ubiqué solitaria en Línea y B, lista para contarle a todo transeúnte el motivo de tanta algarabía en la avenida.
—“Buenas tardes. ¿Conoce que está pasando hoy?”
Las respuestas fueron diversas. Desde quien no sabía hasta el no que deseaba saber. Había vecinos emocionados por la reparación del barrio y trabajadores de los teatros quienes vivirían la restauración en primera persona.
—“El Corredor Cultural de la Calle Línea es un proyecto de renovación urbana”.
Esta frase despertaba la duda de mis oyentes frente a su entorno, quienes cuestionaban el sentido de mis palabras. Volví a la carga y señalé que un proyecto de semejante envergadura necesita tiempo.
Así fue mi hora como comunicadora en la calle Línea. Interactué con el matrimonio joven, ávido por mudarse al centro; con trabajadoras del teatro Raquel Revuelta, ansiosas por terminar su turno y sumarse a las actividades; con la familia donde suegra y yerno no podían coexistir ni en la misma calle. Pero fue precisamente ella quien me mostró en breves minutos porqué había que hacer de Línea una gran calle de nuevo.
—Esto que ves hoy fue en sus inicios una de las principales vías de comunicación en La Habana. Construida a finales del siglo XIX fue la primera calle trazada en el Vedado. Por esta arteria circularon carruajes, pequeños trenes que partían desde La Punta y posteriormente tres rutas de tranvías eléctricos.
Hace una pausa y me quedo en silencio. Solo conocía de Línea la información del curso introductorio que nos dieron como miembros del proyecto. Aprovecho y le comento sobre la génesis del Corredor.
Según Roberto Pablo Jiménez González, comunicador del Proyecto Espacios, esta era una idea que siempre estuvo latente en el grupo.
—Al comenzar los trabajos de conceptualización del Centro Cultural Línea y 18, en el año 2013, estudiamos la historia del lugar y su entorno. Fue así que entendimos la importancia de la calle Línea. Mientras más investigábamos más descubríamos su potencial: la cantidad de centros culturales que acoge, su forma reticular, es transitable, discurre entre el río y el mar, tiene una arquitectura impresionante y un sistema de parques urbanos, a cada cierta distancia, que te permiten recorrerla cómodamente.
Ella me mira desafiante y sigue con su relato sobre las curiosidades de Línea.
—En 1870 solo existían unas 20 casas habitables al borde de la avenida. Sin embargo, su ubicación propició que en ella se construyeran grandes mansiones y los edificios más altos de La Habana. Para el año 1918 se le llamó Avenida del Presidente Wilson y en la década de los 50 fue impuesta como Doble Vía General Batista. Aunque los habaneros se resistieron a estos nombres, siempre la llamaron Línea.
No quiere aburrirme, dice apenada, pero piensa que para apreciar la ciudad actual, debemos recordar la historia.
—Como te decía…Línea poseía un paseo central donde se desplazaban en ambas direcciones los tranvías, bien separados por dos vías a cada lado, donde circulaba el transporte automotor. En 1952 se eliminaron los tranvías y Línea adquirió la forma que vemos hoy.
“Al año siguiente culmina la construcción del túnel y sustituye al puente que permitía el acceso a Marianao. Ese puente se trasladó hacia la calle 11 y es el que hoy conocemos como “puente de hierro”.
Se dice que en la esquina de 8, tuvo su repostería el maestro francés Sylvain Brouté, cocinero de acaudaladas famlias de Paris. El mismo nombre que tenía su establecimiento, es como llamamos hoy a la cadena de panes y dulces Sylvain”.
Entre sus memorias de línea, le comentaba como el proyecto buscaba potenciar una ciudad contemporánea, comunicativa y sostenible donde el arte y la cultura fueran elementos transformables.
Ella no visualizaba la reforma, la verdad es que esta periodista tampoco lo hizo hasta que no se reunió con los creadores de la iniciativa, miembros del Proyecto Espacios quienes explicaron que la dirección principal del proyecto era lograr una acupuntura urbana.
El modus operandi, para dotar a la trama urbana de otros significados, sería añadirle pequeñas intervenciones que sumen una gran intervención. Alcanzar una simbiosis entre ciudad, arquitectura y arte, lograr asumir los espacios públicos desde la perspectiva de la cultura.
Con más de 70 proyectos actualmente, Pedro Pablo me revelaba como la iniciativa propone la intervención tanto de parques, farmacias, restaurantes, bodegas, creación de galerías, paradas, librerías, bibliotecas, carril para bicicletas, entre otros.
La señora se marchó y con ella mis aires de comunicadora en el Corredor. Disfruté de las acrobacias de Acosta Danza, en el tramo, junto a mis compañeros que se acercaban desde el otro lado de la calle, donde al igual que yo les explicaban a las personas el sentido de la actividad.
Me volví hacia la avenida y recordé nuevamente las palabras de Roberto Pablo, “Ahora el reto, luego de que todo el mundo haya visto el proyecto y lo haya sentido como suyo, está en fabricarlo. Llevarlo a cabo. Y no dejar de pensarnos Línea entre todos. Nosotros hemos puesto sólo la primero piedra. Línea es un proyecto de la ciudad y para la ciudad”.
Hoy, pasé otra vez por Línea y me detuve en las señaléticas rojas, esas que instalaron para el Corredor. Estaban pintadas con grafiti. A meses de este evento que nos dejó llenos de esperanza por reanimar otro espacio de nuestra Habana, cada día más cerca a su cumpleaños 500, rememoré aquella fecha, pero sobre todo aquellas palabras de Roberto Pablo.

La presentación del Corredor Cultural en Línea es solo el inicio de este proyecto que depende de la voluntad de todos. Foto: tomada de cubarte.cult.cu
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Apurense con el proyecto, que más rápido va ser destruida que renovada urbanisticamente .
Mire , ya están desapareciendo la emblemática cancha d basket d línea y 12. Y nadie sabe que están haciendo ahí. Todo aquí es secreto !.
Si no se apuran en ese proyecto, el túnel d línea posible también lo derrumbemos o lo tapamos con tierra . Hagan algo rápido, que el nivel d destrucción particular y estatal d la sociedad es brutal .
Bendita la habana que permite la realización de sus proyectos culturales.....
He vivido la mayor parte de mi larga vida en la calle Línea, y con gran sentido de pertenencia a mi barrio, mi ciudad y mi país. Estoy orgullosa de los proyectos que se llevarán a cabo con este Corredor. Sólo quiero llamar la atención y exigir, por favor, que no se confunda cultura con bullicio, como ocurre actualmente con los Jardines del Teatro Mella. Este lugar, que de ninguna manera fue diseñado para eso, y que constituye un pequeño espacio al aire libre, rodeado de edificios y casas en una zona residencial densamente poblada, varias veces a la semana, y con amplificadores, ofrece espectáculos tan increíblemente ruidosos, que perturban la tranquilidad a varias cuadras de distancia. Aunque ahora los hacen en las tardes hasta antes de las doce, los vecinos tenemos derecho al descanso o a cualquier otra actividad en nuestros hogares, a cualquier hora del día. En una zona tan ampliamente habitada, sobre todo por personas de la tercera edad, esos ruidosos espectáculos deben desarrollarse bajo techo. Eso es parte de la decencia y respeto ciudadano a que nos ha convocado nuestro Presidente Diaz-Canel.