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La libreta de canciones (+ Video)

Publicado en: Palabras
En este artículo: Cuba, Cultura, Elena Burke, Marta Valdés, Música
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libreta-de-cancionesEste es un cuento que necesito hacer desde hace tiempo. Cuando la canción del siglo XX se encaramó en su trono, sobre todo la canción amorosa que no tenía, forzosamente, que encajar dentro del molde del bolero sino que podía muy bien enmarcarse en los vericuetos de un corrido o un bambuco -por ejemplo-o alcanzar aquellos niveles descomunales que logró María Grever (sin desdorar). En la primera mitad de los treinta, cuando yo vine al mundo, para enterarse de qué canciones se les estaban ocurriendo a los seres dotados de inspiración y sentido de la forma, las personas de muy modesta economía comenzaban a tener la posibilidad, gracias al sistema de pago a plazos, de dar entrada en  casa a  un prodigioso artefacto llamado “radio”. Fueron frases modernísimas “apaga el radio”, “enciende el radio”, “sube” o “baja” el radio. Muchas personas nacidas en ese siglo, nos quedamos diciendo “el radio” y no “la radio”-pero ese es otro tema que no viene al caso ahora–. La cuestión es que fue el radio el que ayudó a la gente a aprenderse las nuevas o viejas canciones, los nombres de los autores y sus nacionalidades y comenzaron a acrecentarse las ganas de cantar en la ducha, cantar durante la faena doméstica, aquellas tonadas que el radio soltaba por docenas.

El radio proponía y el oyente disponía. Surgió el negocio de los cancioneros impresos pero, a mi juicio, una de las maravillas de la inventiva humana consistió en crear la llamada Libreta de Canciones. Era algo lindo, sobre todo en las jóvenes que se compraban la libreta que podían pagar e iban confeccionando tantos cancioneros como muchachas y gustos existieran en aquellos compendios que iban creciendo según sonara con mayor o menor frecuencia en el radio la canción preferida, luego de un ejercicio de agilidad para tomar al vuelo una frase o frase y media y a esperar entonces a que por la tarde o mañana volvieran a cantarla y avanzar un poco más y a veces, cuando ya estaba completa la letra -siempre dando crédito al autor a continuación del título– se procedía a enmarcarla dibujando  una cadeneta, una cenefa, una guirnalda de hojitas de ningún tipo enlazando flores imaginadas al son del tarareo.

Mi tía era una joven enamorada de la canción, una muchacha entonada y curiosa y, de ella, aprendí a cuidar como oro las letras de las canciones desde la época en que no entendía muchas de aquellas palabras que se me iban clavando en la memoria, abrazadas a sus melodías  igual que las aplicaciones a crochet que daban encanto y sentido al tapete de los días de fiesta o la sobrecama del cuarto principal. A determinada edad, las niñas, las jovencitas, buscábamos la forma de que nos compraran algo que sería para cada una –según rezaba por fuera en tamaño grande, de puño y letra de su dueña y que la  distinguiría como objeto único en el universo: la Libreta de Canciones.

En los años más altos de la Primaria (hablo de mi infancia y saquen la cuenta), la música ya iba entrando por otros caminos y las adolescentes, herederas de la preciosa costumbre de tener cada una su libreta propia, intercambiábamos y nos ayudábamos, ahora con maravillas que tuvimos el privilegio de ver nacer; libretas primerizas podrían llamarse aquellas que albergaron las frases más lindas del mundo mientras entrenaban los corazoncitos tiernos todavía para que se escaparan con la vieja luna en el momento en que la noche muere (bendito Orlando de la Rosa) abriendo interrogantes al practicar la buena caligrafía pues no hay huellas ni existen recuerdos que no borres tú (bendito René Touzet).

Cuando comenzó mi amistad con Elena, me encantaba ver cómo parecía una niña buena, obediente, aplicada, cada vez que abría la más reciente libreta de canciones para incorporarle, con su letra cuidada y parejita, las frases de una nueva adquisición para su repertorio. Yo me di el lujo de guardar un par de carpeticas compradas en el Ten cents donde fui anotando las primeras canciones que se me ocurrieron; guardo también la libreta donde Leopoldina Núñez me copió verdaderas joyas de los años 50 con sus correspondientes diagramas indicadores para cada posición de los dedos en la guitarra. Guardo todavía, con tanto celo que me aterra abrirla, una libreta “de pasta” -de fabricación bastante tosca, por cierto-con las canciones que cada tarde, a mediados de los setenta, ponían a prueba mi capacidad de relacionarme con los demás en las temporadas que desarrollé en el bar Elegante, del Hotel Riviera. Me pregunto si alguien puede o quiere abundar en este tema -la Libreta de canciones– que, desde hace algún tiempo, me aprieta el corazón.

Almendares, 8 de julio de 2012

HOY LE REGALAMOS, EN VIDEO, ALGUNAS JOYAS DE LA LIBRETA DE CANCIONES DE MARTA VALDÉS

Vieja luna, de Orlando de la Rosa. Interpretado por Beatriz Márquez y Diana Fuentes

No te importe saber, de René Touzet. Interpretado por Bola de Nieve

Inolvidable, de Julio Gutiérrez, con el autor de la canción al piano (instrumental)

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • IddiaVeitíaGómez dijo:

    Bello homenaje a la memoria. Un abrazo¡

  • Argimiro dijo:

    Gracias Marta por tu siempre esperados mensajes que llegan como canciones y dulces acordes deleitosos. Gracias por el regalos de estas emblemáticas canciones que tenemos escritas en el alma para siempre.
    De la fina factures de tus textos vuelan gratas historias y recuerdos alado que son también canciones y que en los domingos en concierto amenizan nuestras tardes. Muchas gracias por compartir tus vivencias, tus recuerdo y sobre todo lo que siempre has hecho compartir tus sentimiento. Un abrazo

  • Juan Carlos (el Poeta) dijo:

    Buenas noches querida Marta me tiemblan los dedos al escribir estas líneas e incluso pienso que no las vas a leer sabiendo que eres una institución en la música de mi Amada Cuba y que eres una amante de la música cubana,bueno yo nací en el 1963 sin embargo también en mi primaria en Isabela de Sagua ,Villa Clara usábamos la libreta de canciones ya con otro tipo de canciones , muchas, muchísimas de autores de otros países , Roberto Carlos,algo de la década prodigiosa,Camilo Sesto,después empecé la secundaria en la Valdés Rodrigues en el Vdo Habana y allí también la usaban pero ya con otras formas de confeccionarlas adornadas con muchos poemas de José Angel Buesa entre otros el formato era más o menos una canción y un poema amén de bellos dibujos a lo largo de toda la libreta pero seguían adoleciendo de canciones cubanas esas aprendí a amarlas ya con más edad,en cierta ocasión en un carnaval (finales del 70)tuve el gusto de hablar con usted en el antiguo Sol-Mar estabas cantando en una tarima cercana a partir de allí comencé a poner en mi libreta (pobre como varón al fin , las de las hembras eran más bellas)canciones de cubanos , algunas de Silvio (la primera fué la dedicada a Abel Santamaría)mi gusto se quedó en esas las de la nueva trova hasta el día de hoy en que ha sufrido algunos cambios incinándome por Buena Fé,Aldeanos y otros que nos ponen a pensar con sus canciones,ya hoy parece que están resurgiendo porque mi hijo de 11 años tiene una y en su aula muchos las tienen(con mayoría de poemas y unas pocas canciones).Que te quiero decir a través de estas líneas que parece que las bellas libretas de canciones han sobrevivido al pasar de los tiempos , claro que han sufrido muchos cambios pero la esencia sigue siendo la misma intercambiarse las canciones y tener cerca del corazón las más gustadas , un beso para ti y un abrazo de : Juan Carlos( El Poeta).

  • Amaury Pérez dijo:

    Este relato es sencillamente hermoso querida Marta. Yo también tuve una libreta de canciones, sabe Dios adonde fue a parar. Gracias por tus crónicas que suerte la mía de que las puedo escuchar de tus labios.

  • Nidia de la Uz dijo:

    Como todo lo que escribe en los domingos, esta crónica de la nostalgia es encantadora. Yo también tuve mi libreta de canciones y aún guardo los cancioneros impresos de hace mucho tiempo. Ellos me sirvieron para comenzar a recopilar, desde 1998 y con el apoyo de mis hermanos músicos Jorge y Miguelito de la Uz, la música latinoamericana que he considerado popular en el siglo veinte. En estos catorce años he recopilado más de 2200 títulos y ya he transcrito la letra de aproximadamente 2000 temas con más de 80 publicaciones referenciales. En mi adolescencia fue la libreta de canciones y hoy con más de siete décadas en mi haber esta recopilación musical es lo más importante que hago y a lo que dedico la mayor parte de mi tiempo. Un saludo afectuoso

  • Haydeé dijo:

    Desde niña con canciones infantiles y adolescente con la música del momento me gustaban mucho las libretas de canciones, aún conservo algunas con mucho amor ya que recordar para mí es volver a vivir. Estimada Martha, muchas gracias por volver a remover mis recuerdos invorrables con su libreta de canciones y más con la excelentísima y tan admirable Elena Burke, de la cual tengo varios de sus álbunes de canciones.

  • RAUL DS dijo:

    Marta, al repasar tu hermosa cronica del Domingo, pues converzaremos ahorita a las 5 de la tarde,, me viene a la mente que yo tambien tuve mi libreta, no de canciones precisamente, pero si de decimas campesinas, tengo muchas grabadas en mi memoria, pero desgraciadamente no se donde fueron a parar mis queridas decimas, dedicadas al amor, fechas, amigos, acontecimientos, etc.Gracias..

  • rosalba dijo:

    a pesar que soy joven todavía me gusta la musica cubana.
    es una lastima que a mucha gente joven no le guste.

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Marta Valdés

La Habana, 1934. Compositora, guitarrista e intérprete de sus obras. En 1955 se inició como compositora con su canción “Palabras”. La autora ha basado sus creaciones en géneros como el bolero y la canción dentro del estilo “feeling”. Entre los intérpretes de su obra se encuentran Elena Burke, Doris de la Torre, Bola de Nieve, Cheo Feliciano, Reneé Barrios y, más recientemente, prestigiosos artistas suramericanos y españoles que se han sumado a esta lista.

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