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¿Psiquiatría transcultural?

Publicado en: NosOtros
En este artículo: Antropología, Cuba, Cultura, Psiquiatría
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Seguimos conversando con José

Psiquiatría transculturalR.M.- José, ¿hablamos hoy sobre la psiquiatría transcultural?

J- Es la rama de la psiquiatría, (algunos insisten en que es una rama de la psiquiatría social), cuyo objetivo es estudiar la expresión fenomenológica que adoptan los cuadros psiquiátricos en las diferentes culturas. Es decir, este enfoque transcultural, porque parte de la psiquiatría social y de la escuela culturalista del psicoanálisis, insiste en el papel que juega la cultura, la expresión sintomática, fenomenológica del cuadro psiquiátrico y el papel que juega la cultura en la aparición de determinados cuadros psiquiátricos. Esto comenzó con los grandes clínicos franceses. Más adelante se trabajó sobre la reacción psicótica aguda que producía el stress, los grandes fenómenos de migración, de integración y de transculturación. Se ha investigado desde diferentes ángulos. Pero dicho así a grandes rasgos, lo puedes ver como la rama de la psiquiatría social que estudia la influencia que las culturas tienen en la aparición de enfermedades mentales y al mismo tiempo la expresión fenomenológica, sintomatológica que la cultura impone al cuadro de carácter psiquiátrico.

Entre la presencia  de un cuadro de carácter psiquiátrico y la expresión fenomenológica hay algo que los grandes clínicos franceses llamaron el iato organoclínico, también se conoce en nuestro medio como platoplastia, es decir, la modalidad personal en cada individuo que aporta a una expresión, un ataque, o un proceso psiquiátrico. Cuando me preguntan sobre el asunto, siempre pongo el ejemplo de una intoxicación cerebral aguda, digamos por la misma ingestión de bebidas alcohólicas. Por ejemplo, tomamos a cinco personas. A cada una le das la misma equis cantidad de bebida, que le produzca una intoxicación. ¿Qué tienen en común los cinco? Una embriaguez… Sin embargo, los cinco no reaccionan igual. Esa es la expresión particular de cada cual, porque todos tienen lo mismo. A uno le da por fajarse, a otro por reírse, al tercero por bailar, al otro por hacer chistes. Entonces, la expresión individual, la propia de cada quien es diferente.

Una depresión en Cuba no es igual que una depresión en los países asiáticos, donde el concepto de sentimiento de culpa no existe. Eso es propio de las culturas judeocristianas, donde la culpa genera depresión. En este sentido es importante para el psiquiatra conocer la cultura en que se desarrolla el individuo.

Y este no es otro que el contenido de la psiquiatría transcultural.

R.M.- ¿Cuándo usted se inició en ella?

J- Comencé como alumno de neurofisiología por los años 65- 66, entonces ahí conocí al profesor Bustamante y comenzamos el estudio de la psiquiatría transcultural. Comencé los estudios de psiquiatría antes de graduarme de médico, y estuve haciendo hipnosis desde el año 62, cuando cursaba el segundo año de medicina. Pero estos estudios en específico, fueron después de graduado con el profesor Bustamante en el Instituto de Investigaciones Fundamentales del Cerebro. Y el trabajo con el que me gradúo en el año 1975 es de corte transcultural: Modalidad clínica de la neurosis de ansiedad en nuestro medio. Empecé publicando en revistas de psiquiatría colombiana y venezolana, luego algo publiqué acá.

R.M.- ¿Luego, se dedicó casi exclusivamente a la psiquiatría transcultural?

J- No exclusivamente, pues la investigación en el campo de la psiquiatría es muy amplia.

R.M.- ¿Qué lo motivó por esta rama de la psiquiatría?

J- El papel del profesor y amigo Bustamante fue fundamental, no sólo para mí, sino también para el grupo de estudiantes que trabajábamos con él. Te diría que decisivo.

Quién dirigía el Grupo Latinoamericano de Estudios Transculturales era Bustamante, también el papel de Pacheco Silva, de Perú, de Seguín, de Mariátegui (hijo), fue muy importante por lo que aportaban las diferentes escuelas en el continente. Y el tema que es apasionante era el otro ingrediente que no se puede obviar.

R.M.- ¿Tiene que ver con el marxista peruano el Mariátegui que usted menciona?

J- Sí, es el hijo de José Carlos.

R.M. – De manera que se convirtió en un equipo  de médicos valientes.

J.- Cierto es que nos unía el interés por distinguir detrás de cada cuadro clínico las características de la cultura que lo originaba y esa razón nos llevaba a estudiar muchísimo sobre las historias y tradiciones particulares de nuestros pueblos. Como te das cuenta se salía sobradamente del campo de la medicina, sin embargo, nos tenia a todos atrapados de una forma, que duramos como grupo, más de diez años.

R.M. -¿Nos pudiéramos encontrar más adelante para que nos cuente sobre algún caso emblemático que recuerde?

J.- Por supuesto.

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  • Yole Durón dijo:

    Está clarísimo, que no se puede obviar la cultura de la gente. La explicación de muchas cosas que a veces se nos escapan está en el entorno cultural. Estoy muy de acuerdo con el psiquiatra José.

  • Roberto Enrique Méndez dijo:

    Siguen apareciendo sorpresas que indudablemente enriquecen nuestra manera de enfrentar este tema tan lleno de oscuridades. Gracias una vez más.
    Roberto

  • Elide Echenique Oviedo dijo:

    Este tema vale que se profundice en artículos extensos, está muy interesante y confieso que no tenía noticias siquiera.
    Sigo conectada.

  • Girardo dijo:

    El tema de la relación salud-enfermedad-cultura es apasionante. Observar las variaciones de una enfermedad en distintos contextos culturales es válido no solo al abordar países o regiones distintas, sino también en el seno de una sociedad, donde también puede existir diversidad cultural según los grupos de edad, etnicidad, etc.

    Y como nos explica el entrevistado, a esto se suma la variabilidad a nivel individual. De ahí la importancia que viene cobrando la cuestión de la relación médico-paciente, que como vimos en artículos anteriores, pasa en gran medida por el acto de la comunicación. Ya el antropólogo Claude Lévi-Strauss había apuntado que el lenguaje es el hecho cultural por excelencia, y ahora vemos que la cultura tiene un papel fundamental en la construcción de la realidad clínica.

    Esto requiere de una práctica médica humanizada, que tenga en cuenta el mundo personal del paciente, una realidad que disfrutamos como cubanos gracias al sistema de salud que hemos logrado en nuestro país.

  • Rudy dijo:

    La transculturalidad como concepto nació en Cuba según tengo entendido. Es una visión muy avanzada de la naciente antropología social cubana de mediados del pasado siglo XX. Es una pena que el nombre de su creador no haya tenido la divulgación que mereció, pues en Cuba se le conoce más o menos su obra, pero en el mundo son pocas las escuelas de antropología que hablan de la figura de Fernando Ortiz. Acá en Brasil conocemos más sus escritos vinculados a la negritud, no así sus trabajos teóricos. Y sí se habla bastante de la aculturalidad del antropólogo norteamericano.

  • Iván Fundora dijo:

    No sabía que la psiquiatría transcultural tenía auge en nuestro país. Había oído sobre el tema en el extranjero.

  • Carlos Valdés Sarmiento. dijo:

    Dra. Estoy totalmente de acuerdo con lo planteado por el Dr. José, 27 años padeciendo una enfermedad nerviosa bipolar, me permitieron conocer de cerca todo lo relacionado con el trabajo cotidiano en esta especialidad.
    Martí expreso ¨ el secreto de lo humano está en la facultad de asociarse ¨, recordaba un amigo psiquiatra que en un evento internacional sobre la materia nadie le creyó que en Cuba era casi inexistente la psicosis de guerra, a pesar de haber participado cientos de miles de cubanos en guerras, Angola, Etiopia, esto es producto de nuestro carácter, otros en tono medio en serio, medio en broma, hacían notar que ningún enfermo mental se confesaba agente de la CIA y sí muchos de la Seguridad del Estado.
    Con respecto a culturas tan diferentes como la asiática (que vive en el espacio) y la occidental (que vive en el tiempo), el caso es mucho más notable.
    Me parece un tema muy útil, sería bueno entender que el mal de este tiempo, (el estrés) es producto del ambiente en que nos hemos desarrollado y no un imperativo de nuestra naturaleza.
    Los psiquiatras y psicólogos católicos, concientes del complejo de culpa que engendró el Dios juez, hacen mucho hincapié en el Dios padre.

  • Aparicio dijo:

    ¿Y cómo enfoca la psiquiatría transcultural los fenómenos de posesión en la santería? Ests es un tema bien ionteresante que tiene que ver con lo que dice José.

  • Animada dijo:

    No tenía claro que el compañero José es psiquiatra. Vaya toda mi admiración hacia él.

  • Encarnación dijo:

    Qué quiere decir patoplastia. Y cómo se relaciona la psiquiatría transcultural con la santería? Eso de ser psiquiatra y al mismo tiempo babalao debe ser algo bien complejo, que debe plantear muchos desafíos intelectuales.

  • Ana María dijo:

    Está interesante lo que escribe Carlos Valdés Sarmiento sobre el dios juez y el dios padre. Si explicara más… porque una nunca sabe en cada situavión concreta qué es mejor, si juzgar e intentar ser justo, o ser siempre paternal. Quizá las cosas no sean tan separadas.
    En cualto a la entrevista, estelar como siejmpre. Esa es la gente que da prestigio a la religión, culta, estudiosa, preparada, buen profesional. Yo también soy admiradora del señor José, a quien Ochún le regales con su miel y Obatalá mantenga en la pureza.
    Dios los benfdiga a todos,
    Ana María Carricarte

  • Adalberto Súarez dijo:

    Sí que es digno de reflexión este babalao culto y reflexivo él mismo. Coincido en que es un experimento apasionante ponerse en su pellejo y enfrentar coherentemente las múltiples situaciones prfofesionales que se le deen presentar a diario. La vida es siempre más rica que cualquier esquema, y los prejuicios, como los compromisos, son siempre de corta duración. Me ha animado a revisar bibliografía sobre el tema.

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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