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El año se despide

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Bandera cubana en el edificio de enfrente, Turín, Italia, 23 abril de 2020. Foto: Enrique Ubieta

Imperturbables, en medio del mar tumultuoso y de la calma chicha de las aguas mansas en las jornadas veraniegas, los calendarios y los relojes mantienen idéntico ritmo en el registro de los días y las horas. Existe, sin embargo, un tiempo subjetivo, ajeno a la racionalidad abstracta, anidado en el fondo sensible de la conciencia individual, según el cual algunos días se nos escapan en un abrir y cerrar de ojos, mientras otros parecen arrastrarse con lentitud exasperante.

Es el ámbito flexible de la memoria que, de repente, suscita una imagen vívida del pasado y nos devuelve un fragmento del tiempo perdido en el ayer. Para ese territorio de la intimidad, el 2020 ha transcurrido con enorme lentitud, cualificada por la espera de una mañana que iluminara el fin de una pandemia invasora del planeta, todo lo que ha arrastrado consecuencias de largo alcance.

Llegará la vacuna, resultante de un febril trabajo de los científicos. Considerar entonces que estamos ante un capítulo cerrado sería un error imperdonable. Implicaría ignorar la señal de alerta en un planeta cada vez más interconectado, sometido a una acelerada depredación y al dominio de un capitalismo neoliberal que agiganta la brecha entre ricos y pobres mientras privatiza todos los bienes de la Tierra, modifica la escala de valores y transgrede principios éticos.

Abrumados por las circunstancias inmediatas, pocos han reparado en que el agua, ese bien que a todos pertenece —tan nuestro como el aire que respiramos y el sol que nos revela la vida— empieza a cotizarse en la bolsa de valores de Nueva York. El cambio climático acentúa la progresiva escasez del líquido indispensable para saciar la sed y regar las plantas que aseguran el alimento de todos.

Sobre esa exigencia acuciante se abalanza la especulación del capital financiero cuando se impone, por lo contrario, el papel regulador del Estado para garantizar la justa preservación. Voces de distinta procedencia reclaman la necesidad de unir fuerzas para garantizar la convivencia pacífica y el porvenir de todos y cada uno.

En sus palabras de clausura de la última sesión de la Asamblea Nacional, el presidente Díaz-Canel ha convocado a los cubanos al ejercicio permanente de la lucidez. Hemos atravesado un año complejo, inmersos en las dificultades que impone el vivir cotidiano, conscientes de que nuestras penurias no habrán de tener solución por vía milagrosa y que en lo inmediato habremos de emprender el ascenso de la áspera cuesta.

En ese contexto, el ejercicio de la lucidez implica aprender a separar, en cada instante, el grano de la paja, las conquistas irrenunciables de los males parasitarios acumulados a través de una larga lucha por la resistencia. Exige acceder y procesar la más amplia información para descifrar las coordenadas del mundo en que vivimos y atajar con la inmediatez debida las consecuencias de errores que, inevitablemente, nos sorprenderán por el camino y combatir las conductas viciosas, incompatibles con la naturaleza de nuestro proyecto social.

Para llevar adelante ese propósito hay que afinar un pensamiento crítico sustentado en el compromiso y la responsabilidad, desde la perspectiva de una concepción del mundo orientada a la conquista de una creciente justicia social y a la defensa de la soberanía nacional. Vale decir, el socialismo.

He vivido un largo tramo de historia. Conocí una República neocolonial abocada a insolubles problemas económicos estructurales y a la crisis de su institucionalidad política. Con el beneplácito del imperio sobrevino la dictadura de Batista, que instauró una represión atroz y agravó las condiciones de vida de los trabajadores. En el combate redentor cayeron muchos compañeros. Con el triunfo de enero, el imperio comprendió muy pronto que los dirigentes de la Revolución eran insobornables, dispuestos a cumplir ante todo con la palabra empeñada en el Moncada.

Para subvertir el proceso se implementaron todos los medios. Se organizó la invasión armada, se fomentaron bandas contrarrevolucionarias, se utilizó la OEA para aislar a Cuba de su natural ámbito latinoamericano, se intentó privarnos de petróleo y se diseñó la política de bloqueo para estrangular la base popular del proyecto emancipador.

Mediante el uso de la mentira se manipularon los sentimientos más arraigados y muchos padres incautos enviaron a sus hijos a un destino ignoto por efecto de la llamada Operación Peter Pan.

Habíamos visto ya el rostro verdadero de la miseria campesina, minada por el hambre, la tuberculosis y altas cifras de mortalidad infantil. Conocíamos la dimensión concreta del subdesarrollo. Tuvimos entonces la oportunidad de fundar. Cada cual lo fue haciendo en su pedacito de tierra.

Al producirse el derrumbe de la Unión Soviética intentaron asestar el golpe final. Aprobaron las leyes Torricelli y Helms-Burton. Endurecieron el bloqueo. Instigaron sabotajes. Pagamos un alto costo, pero sobrevivimos.

En este largo 2020, el enfrentamiento a la pandemia dio la medida de nuestras reservas y del papel decisivo desempeñado por una estrategia dirigida a conceder prioridad al desarrollo humano, así como la audaz inversión, en tiempos muy difíciles, en favor del impulso al saber científico más avanzado.

Conscientes de las dificultades que tendremos que afrontar y de las manchas que oscurecen nuestra realidad, hemos aprendido a valorar las esencias de cuanto nos corresponde defender.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 9 comentarios



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  • Andrey dijo:

    Gracias.... Reproducir sus palabras en nuestra prensa; en las redes sociales. Usted, intelectual de grueso calibre que pone rodilla en tierra con la Revolución, con Cuba y con su pueblo.

  • Adelante dijo:

    Mi única respuesta.
    Que el partido al máximo nivel no pierda el contacto con su pueblo, ahí se pierde la confianza en la revolución.
    Que no existan tantas contradicciones entre dirigentes en diversos temas de la sociedad.
    No son todos los dirigentes que apoyan a nuestro presidente, en ocasiones dictan leyes, decisiones etc que solo crean malestar en el pueblo revolucionario, favoreciendo al enemigo, tal da la impresión nuestro aguerrido presidente va por un rumbo y otros van por un camino No deseado por su pueblo.
    Seguimos adelante y esperemos los años de la " Rectificación de Errores" vuelvan nuevamente para ver quiénes son los que hacen mucho daño a nuestro proceso revolucionario, que con sus dificultades aún sigue siendo uno de los mejores del mundo. Solo hace falta con valentía " Rectificar Errores" para salvar la revolución. Cada error que tengamos será bien aprovechado por los enemigos externos e internos. Pensemos como país, sin egoísmo personal y siempre recordar al cubano de a pie.
    Gracias

    • Rpg dijo:

      Estoy de acuerdo con usted.Confio en la manera en que nuestro presidente está trabajando para actualizar nuestro sistema pero siento que a otros niveles, como el municipio aún persisten dirigentes que apenas saben lo que sucede en su radio de acción.Se han convertido en expertos en justificar los problemas,en ocultar la realidad del municipio,apenas tienen contacto con el pueblo.
      Ejemplo:
      El municipio Rio Cauto tiene un gran potencial para el desarrollo de la agricultura pero si usted va a la cabecera municipal por carretera se dará cuenta de que no se aprovecha este potencial.
      En el propio municipio una tarea no resulta es el abasto de agua.En el mango hay personas que desde marzo de este año no han recibido el Preciado líquido y siempre la dirección del municipio encuentra una justificación.
      Esto demuestra que los que dirigen el municipio no están a tono con lo que se está haciendo a nivel nacional.
      Esto debe tener un modo de controlarse si no,los esfuerzos de la dirección del país no se van a reflejar en el municipio.
      Esto es sólo un poco de lo que se puede apreciar en este proceso de actualización del modelo económico cubano.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico resumen profesora. Es una suerte, asistimos como protagonistas a un parte aguas en el desarrollo social contemporáneo, un cambio radical en las formas de socializar de la humanidad. Los cubanos como bien expresa usted en ese tránsito tenemos ventajas, construimos el socialismo, apto solo para dueños, una arquitectura que facilita la socialización entre iguales.
    Reflexiono profesora sobre un ángulo que nos aporta esta crisis sanitaria; las nuevas formas de socializar. Las vacunas ante este virus profesora son una suerte, un aliciente de esperanza necesario aun cuando la experiencia en el mundo está en los primeros pasos. Las vacunas ante este virus hoy son ciencia por demostrar en el concierto general de la sociedad, en eficacia y en eficiencia, un proceso que exigirá paciencia ante un virus muy mutante. Pero en cambio lo que sí es ciencia constituida ante este virus, ciencia demostrada, una verdad incontestable, es que la disciplina y el aislamiento social como nuevas formas de socializar frenan radicalmente el desarrollo y propagación de este virus, lo detienen, limitando su propagación exponencial, una estrategia científica corroborada en esa gran muestra que es la sociedad. Un camino seguro Profesora que en cualquier circunstancia, con o sin vacunas no podemos abandonar en cualquier estrategia, todo lo contrario, debe ser la prioridad, la primer alternativa ante este y otros posibles eventos sanitarios similares, paralelo al desarrollo y experimentación de nuevas vacunas en esa esperanza de inmunizarnos. Lo seguro hoy, con un valor estratégico de forma categórica y científica está en esas nuevas formas de socialización de la sociedad en general como lo primero, un reto para las ciencia sociales innovando en nuevos patrones de socialización en general, apoyados en los hechos y experticias aportados por esta crisis, una solución siempre definitiva ante la posibilidad de mutación y/o aparición de otros nuevos y más agresivos virus.
    Lo afectivo y emocional que nos ha aportado esta crisis nos puede hacer muy vulnerables, deseosos y habidos de soluciones radicales, rápidas que borren de un solo golpe esta pesadilla, y nos devuelvan a la anterior normalidad. Las vacunas por ese camino nos llenan de esperanza, se vuelven como la posibilidad de volver a la anterior realidad, se vuelven sin proponérselo muy mediáticas. El solo hecho de recrear esa posibilidad nos aporta alivio, nos convence con facilidad de que es la única solución, máxime en un escenario de crisis e incertidumbre como ha sido este 2020, necesitado de esperanza donde nos aferramos a esas tas ideas sin percatarnos que pueden nublar la objetividad del pensamiento crítico sobre el problema, impidiendo ver la realidad y su desarrollo dialéctico tal y como es. Un contexto como bien usted expresa donde la naturaleza aporta cambios constantes e imperceptibles, mutaciones de todo tipo, como una responsable señal que exige de la sociedad también de cambios radicales en el modelo de vida y formas de socializar. Esta experiencia vivida y validada en lo social por la ciencia debe servirnos para prepáranos mejor como sociedad, no solo para el actual virus, no será la última pesadilla sanitaria global que enfrentaremos en este cambiante escenario natural, vendrán muchos y superiores retos sanitarios con nuevos y más agresivos virus. Debemos cambiar nuestro modelo de socialización para prepararnos mejor.
    La economía es la base del desarrollo social, el punto de partida por donde debemos iniciar esas transformaciones del nuevos modelo social, que coincidentemente en nuestro caso, coincide con el perfeccionamos que iniciamos de nuestro modelo económico. Experiencia fruto de esta crisis sanitaria que debemos aprovechar mejor. Una variante que propongo pudiera ser desarrollar innovadoramente nuevas fórmulas de la economía colaborativa, aprovechando más el actual contexto tecnológico, dentro de la actual conceptualización de nuestro modelo económico. Fundamento la idea.
    Nuestro país por ese camino tiene muchas ventajas sociales y organizativas al mirar la economía colaborativa, como el posible VEHICULO para transportar esa nueva semilla de socialización que queremos introducir; nuestra idiosincrasia es una fortaleza, lo facilita, unido a la sanidad de valores de nuestro pueblo, donde la solidaridad y la colaboración abundan, una locomotora de valores humanos que nos puede arrastrar hacia formas superiores de socialización. Contamos con un desarrollo cada día más masivo de acceso a internet en nuestra sociedad, un nivel educativo y cultural muy alto, poseemos una arquitectura organizativa en lo social única y muy poderosa, con sólidas instituciones sociales. Destaco la más importante y la de mayor potencial en la economía colaborativa, los CDR. Un diseño organizativo masivo, único, muy poderoso como plataforma para maximizar la economía colaborativa en tiempos de internet.
    Son nuevos retos, se necesita de una mirada más amplia de todas nuestra fatalizases, la economía colaborativa por ESCENCIA es propio de la construcción del socialismo. Un campo para innovar en la sociedad al optimizar más sus actuales fortalezas a tono con el desarrollo digital, posiblemente el momento óptimo para un nuevo y más amplio modelo de interacción social. La organización de la economía colaborativa SOCIALISTA en nuestra sociedad.
    La economía colaborativa siempre ha existido, desde los orígenes de la humanidad. Es un modelo en el que los servicios son considerados bienes de intercambio, lo primario sobre la que los actuales y diversas plataformas online se desarrollan, lideradas en su mayoría por startups, que han conseguido simplificar las transacciones y llegar a un mayor número de personas. Pero aún sigue siendo una visión limitada del potencial que puede aportar la economía colaborativa, no nos confundamos. El concepto más usado de la economía colaborativa se refiere a un grupo de intercambios o transacciones realizados de persona a persona, en lugar de empresa a persona, pero lo más importante es que no se limita solo al ámbito de las cosas materiales y servicios como tal, ni a la sola mediación del dinero, incluyendo lo afectivo y la camaradería como elementos de intercambios. En ese concepto más amplio está lo innovador en nuestras condiciones, no es nada nuevo, de lo que se trata es organizar mejor lo que ya realmente venimos haciendo en la práctica, ahora maximizándolos y organizándolos apoyados más en la tecnologías de la comunicación, una vía para hacer un nuevo tipo de socialización más distante y cercano a la vez, mas comunitario, con mayor cercanía afectiva, un intercambio de mayor de afecto, comunicación e interacción viva. La economía colaborativa visto a través de lao CDR, una nueva y masiva plataforma donde cada día sus miembros, ahora más jóvenes con acceso a las diferentes plataformas digitales, con un App se unen a grupos, en este caso de vecinos cederistas, colaborativos, bajo diferentes títulos; grupos por el “buchito de café”, o por la “cucharadita de sal”, una plataforma propiciada por los CDR, más económica y competitiva que cualquier otra para vincular y unir más a sus miembros, a sus vecinos, donde se desarrolla la vigilancia, también sanitaria. Una vía donde se potencia nuestra idiosincrasia de colaboradores y fraternidad, al colaborar entre vecinos facilitando esa colaboración de diferentes tipos de intercambios y de servicios, tú me das una taza de café, y sin que nadie medie, se hace un acuerdo como contrato afectivo registrado en la red, yo te compro tus mandados todos los días, algo que hago con placer cuando voy a comprar los míos, por ese camino de usar la economía colaborativa llegamos a un paso superior que es la vigilancia, tanto sanitaria como de otros delitos. Los vecinos agrupados por medio de una App, que habitan en un CDR, también un CDR digital, donde alertan y/o expresan preocupación por un comportamiento inadecuado de alguien del entorno, que daña a la comunidad, una acción que queda registrada en esa comunicación. Una mayor solidaridad entre vecinos, al facilitar y vincular más a las células de la sociedad, la familia entre ellas ahora en el campo digital. Al punto que los CDR cuenten con un código QR, como carnet de miembro para acceder a ese menú colaborativo entre vecinos o grupos colaborativos para apoyarse y cuidarse. Continuara.

  • Mirta Diaz dijo:

    Feliz 2021 y próspero año para todo mi pueblo. A trabajar duro para avanzar

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    CONTINUACION. ¿Cómo pudiera funcionar la economía colaborativa en nuestras condiciones? muy sencillo. Haciéndolo.
    Si aceptamos que vivimos en comunidad, que construimos una sociedad de iguales mucho más necesitada de la colaboración comunitaria, todos somos por igual dueños, entenderíamos mejor ese revolucionario rol de los CDR en el actual escenario digital y sanitario, como nueva plataforma colaborativa, facilitador de la unidad entre familias y personas en ese empeño cotidiano que hacemos en lo colaborativo.
    Las ciencias sociales y la UCI trabajando con los CDR, aprovechando al máximo esta coyuntura que nos brinda esta crisis sanitaria, al organizar más y mejor lo que hoy venimos haciendo en la práctica en materia de interacción, hermandad y colaboración social, sin que exista dinero de por medio, más bien un intercambio por trabajo u otro bien material. En pocas palabras, un trueque, donde el afecto y camaradería también son monedas de trueque que nos une mucho más. La economía colaborativa se fundamenta bajo la idea de que “lo mío es tuyo”, algo muy parecido al socialismo. Una vía para encausar iniciativas populares como pueden ser comedores sociales, que además de prestar un servicio sirva de escuela para enseñar a cocinar, y más que eso, para preparar a los jóvenes que sin recibir salarios, se educan en los hábitos de TRABAJAR. Habilidades con las manos que solo se aprenden haciéndolas.
    Compartir aquello que tenemos antes del desuso, es un signo de alta solidaridad, al centrarnos en compartir cosas que de otra forma no serían utilizadas, en ocasiones de forma transitoria. Como, un libro que ya no se use o una cama que esté desocupada. Un primer paso que abre una puerta para descubrir un infinito mundo de posibles intercambios y ayudas. Aparecerá así de forma espontánea el vecino que se suma motivado por esa atmosfera colaborativa y compare algún servicio, brindando su carro que viaja al mismo destino de algunos de ellos. El dinero puede estar de por medio o no, incluso con precios especiales, pero lo estándar es que poco apoco se abra una compensación con un servicio, incluido el aporte o intercambio cultural. Un intercambio no con intermediarios, la aplicación o web de los CDR actúa como nexo de unión, el vínculo siempre es directo, bien en vivo o de forma digital.
    No existen roles fijos dentro de la económica colaborativa, una misma persona puede actuar como cliente y proveedor al mismo tiempo. La economía colaborativa aprovecha mejor los recursos con que contamos para generar nuevos servicios y riqueza a sus proveedores. Es una nueva mentalidad más centrada en el ahorro y en optimizar, al aprovechar más y mejor lo que tengo y no uso ahora por medio del intercambio, obteniendo servicios que antes eran inalcanzables, insertándonos en una experiencia enriquecedora y mucho más humana, amigable con el entorno.
    Un sistema de colaboración directo entre personas, un contacto personal que cambia las referencias en esta clase de economía, donde al no intervenir empresas, construye una forma más adecuada de generar confianza mediante un sistema de valoraciones. La comunidad, a través de la experiencia de sus usuarios sirve de aval a los individuos. El consumo colaborativo en cambio, se presenta como un modelo económico en el cual el intercambio es la base de todo. Donde el uso compartido y el préstamo, junto a la recomercialización y la donación son herramientas que lo definen.

    Un modelo colaborativo responsable por su sostenibilidad, donde su principal pilar se basa en la reputación individual, la comunidad y el acceso a los bienes compartidos. Otra gran diferencia entre el consumo colaborativo y el tradicional que conocemos, es que el colaborativo no se centra en el acto de consumir en sí, sino en la resolución de problemas de forma eficiente. Una filosofía diferente. Por ejemplo en la economía colaborativa no se pretende comprar un automóvil para transportarse, en la otra si, aquí los consumidores no buscan un medio de transporte, sino una solución a su problema de movilidad. Esa necesidad en una comunidad digital de vecinos colaborativos, tendrán respuestas dentro de la plataforma, donde algunos promocionaran sus servicios al precisar su hora de salida desde la casa a su trabajo por una ruta, siendo alquilados por minutos en ese trayecto, por el que recibirá un servicio a cambio. Divulgar en esa página lo que puedo aportar a esa economía colaborativa con mi servicio, me abre una puerta para recibir propuestas de mis vecinos de posibles intercambios colaborativos. Este cambio de enfoque se traduce en una mayor solución de problemas de movilidad, y una menor cantidad de carros en la ciudad, en un ahorro ostensible para los consumidores, ya que sólo utilizan el bien cuando realmente les hace falta, al centrarnos más en la necesidad de movilidad.
    Es clave destacar que el consumo colaborativo está ampliamente influenciado por los criterios y movimientos sociales que tienden a reforzar el papel de las comunidades, la esencia del papel de los CDR , una plataforma para facilitar la solidaridad.

  • Ysael Popa frometa dijo:

    Trabajos así ennoblecen y contribuyen a que todos crezcamos como seres humanos y como revolucionarios.
    Siempre me preocupa que personas a las que suponemos instruídas y comprometidas, cuando realizo un comentario sobre una cuestión importante para todos, informada en la TV, en medios de prensa digitales y medios de prensa escrita, se den por enterados de un asunto que en muchas ocasiones es crucial para todos y para el país.
    Es imprescindible en cada lugar, promover el debate, acercar la noticia, la información a los compañeros, de forma que puedan contar con las herramientas para defender nuestro proyecto revolucionario, defender lo que construímos con tanto esfuerzo y amor.
    Artículos como el escrito por usted, nos llegan a lo más profundo y nos hacen reflexionar y nos dan armas para el combate de las ideas, que en esta época, cobra una dimensión e importancia capitales.
    Gracias Dra. y le deseo un feliz año 2021, que seguramente será de batalla y lucha, de la que saldremos vencedores sin lugar a dudas.
    Es imprescindible, puews los enemigos, se nutren de la ignorancias, de los que solo acceden a las redes infectas de los enemigos

  • Luis Fonte Galindo dijo:

    Admirada Doctora, sus artículos son siempre un viaje a las esencias de los temas que trata! Pocos logran eso como usted, muchas gracias.

    • Sara Santacruz V. dijo:

      Los latinoamericanos tenemos en CUBA nuestro referente en los horizontes transformadores por lo que alienta entender sus caminos difísiles que no limitan el espíritu rebelde y digno de su Revolución. contar con personalidades como Grazziela Pogolotti están en la forja es una gran fortaleza.

      Viva Cuba

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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