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Ucrania: Capítulo II

Por: Elsa Claro
En este artículo: Elecciones, Petro Poroshenko, Rusia, Ucrania
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El cómico Zelenski arrasó en las elecciones presidenciales en Ucrania. Foto: RTVE

Piotor Poroshenko admite su derrota frente a Vladimir Zelenski antes de iniciarse el recuento. Con ese hecho titularon algunos medios informativos la novedad entrevista ya en la primera vuelta de esos comicios en Ucrania, evidenciando la baja estima hacia el que será presidente durante otro mes, si antes no decide irse del país para evitar que le enjuicien por corrupción y abuso de poder. Aumentó su fortuna personal en 19 veces durante el quinquenio en el cargo, pese a pasárselas gimoteando para obtener continuos préstamos o donativos a los gobiernos ajenos que auspiciaron su ascenso, a través de medios nada perdonables.

Afirma Porochenko que se quedará para hacerle una “fuerte oposición” al ganador, artista de una televisora, quien,  visto a través de una fórmula en boga, recuerda un poquito a Beppe Grillo, el comediante italiano que con su Movimiento 5 Estrellas, introdujo las contraseñas de una propensión  denominada antisistema, sobre la cual, todavía, no hay certificaciones  de cambio.

Por ejemplo: abandonar el neoliberalismo o estructurar las coordenadas de modo que incluso manteniendo el capitalismo, sea en una versión menos agresiva para la gente. Como fuere, la tendencia abrió compuertas políticas de un muy incierto devenir. Ese, claro, es otro cuento.

Lo ocurrido en Kiev era presumible, decía, dada la elevada diferencia entre los dos candidatos que quedaron finalistas el 30 de marzo pasado, dejando detrás a casi una cuarentena de candidatos, entre ellos a la ex premier Yulia Timochenko a la cual, en algún momento de la campaña, daban como posible ganadora. Esta persona, por cierto, tampoco era la más fiable.
Con más del 70% de votos recibidos, Selenski no  es realmente el favorito, sino sobre todo,  una evidencia del rechazo social hacia quien fue jefe de estado en los últimos 5 años junto con personajes poco recomendables. Juntos o cada cual por su cuenta, representaron los intereses de las clases altas, olvidando a la población en cuyo nombre actuaron de cara al exterior.

Uno de los elementos extraordinarios de este proceso es que ni el que sale ni el que entra prometieron un programa de gobierno sólido. Vladimir Zelensky ni siquiera tiene el amparo de una bancada para apoyar cualquier plan. ¿Será  posible cambiar el actual escenario en las legislativas de octubre?  Un presidente sin apoyo parlamentario poco logra hasta con la mejor de las doctrinas e intenciones. Quizás, de momento, algunos grupos se le sumen, pero lo único seguro ahora es la incertidumbre.

Si como se rumora, tras el recién elegido está Igor Kolomosky, un oligarca exiliado en Israel, tras una difusa situación con un banco de su propiedad, es de temer no haya grandes novedades capaces de poner freno al disgusto ciudadano. Un dato cómo es esa espina: por encima de seis millones de ucranianos residen de modo permanente fuera de su tierra natal. No es una curiosidad, sino un hecho lamentable ocurrido en muy poco tiempo, y pese a la magnitud del éxodo, a nadie en Washington se le ha ocurrido considerar como problema lo que en otros casos y en menor cuantía, en esta mismo momento magnifican con ayuda mediática sesgada.

La mayor parte de las familias tienen que emplear el 30% de sus ingresos solo para calentarse en invierno. Fue este mismo gobierno el encargado de elevar los precios del gas doméstico y demolido los amortiguadores sociales de otro tiempo mientras aumentaba el presupuesto militar hasta el 5% del PIB. Para una economía en permanente descenso es demasiado.

Se justificó el todavía mandatario con la situación en el Dombás, sin ensayar siquiera un diálogo o buscar entendimiento. Solo confrontación armada. Y si para cubrir las formas rubricaron dos acuerdos en Minsk, nunca llevaron a vías de hecho aquellos compromisos. Tampoco por esa falta sus socios norteamericanos le pidieron explicaciones o hicieron lo debido en procura de cause a una solución realista.

Poroshenko permitió que crecieran los peores extremismos. Grupos neofascistas proliferan dentro de un esquema paramilitarizado, reacios incluso a entregar sus armas cuando el estado  dio órdenes de que los civiles no podían tenerlas. Lo desafiaron y él se quedó tan tranquilo. Sin embargo, prohibía todo símbolo de la era soviética o el Partido Comunista y dio ánimos a los tergiversadores de la historia para justificar unas cuantas decisiones y aportar complacencias a sus benefactores en el exterior.

La campaña anti rusa es permanente y crea odios donde hubo fraternidad y vínculos provechosos. Este es otro mal entre los difíciles de conseguirle moderación. Una vez desatado un nacionalismo excesivo y obcecado (o sórdido), el retorno de lo racional no resulta sencillo. Reportes de Human Rights Watch, aseguran que los delitos de odio aumentaron y por igual los ataques de grupos de extrema derecha a activistas LGBTI, entre otros segmentos humanos.

Ucrania, en suma, y pese a que aún no todos se percaten, fue víctima de un complot destinado ante todo a enfrentar a Kiev con Moscú, buscando adherir a la OTAN ese gran vecino de la Federación rusa, e impedir el acceso práctico al Mediterráneo de su flota aparcada en Sebastopol.  Eso está en los porqués  del retorno de Crimea  a Rusia y justifica los ataques y castigos económicos actuales. Esa, también, es otra crónica, con muchos párrafos pendientes.

Fuera de antecedentes o distorsiones eslabonados en el caso que llevaron a la situación actual, tan semejante a todas cuantas se forzaron para obtener dudosos resultados, es necesario detenerse en lo dicho por Poroshenko con respecto a que va a mantenerse en política. Se supone que para continuar representando al grupo oligárquico al cual pertenece o continuar encauzando las resoluciones que le dan desde la Casa Blanca.

Zelensky, en tanto, y pudiera ser considerado como su primer gesto de futuro jefe de estado, llamó a sus entusiasmados votantes a dejar a un lado la euforia del éxito en urnas y proceder con serenidad. Si no se trata de una mala traducción, es interesante ese llamado a que predomine la prudencia.

Fuera del papel protagónico de un profesor convertido en presidente para demoler la extendida corrupción y darle mejores condiciones  a los ciudadanos, poco se sabe de Zelenki, sus proyectos y qué podrá hacer si intenta parecerse al  personaje que  le diera simpatías y popularidad. Por ahora, se le debe dar, al menos, el beneficio de la duda. No quedan otras alternativas.

Se han publicado 4 comentarios



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  • Andrews dijo:

    Tanto Trump(EUA), Obrador(Mexico), Nayib Bukele (El Salvador) y ahora Vladimir Zelensky(Ucrania), demuestran que la gente esta hastiada de las politicas y politicos tradicionales, y de que prefieren personas del «Big show de los medios de difusion», que de los «Show de los Parlamentos» que no resuelven nada, cada uno desde su sistema politico y concepcion ideologica.

  • Bicicleta rusa "Ucrania" dijo:

    Bueno, la carrera presidencial para este nuevo presidente desde el comienzo no va a ser fácil, pues ahora él tiene que dirigirse a la gente en tono serio al tratar los asuntos del Estado y no en tono chistoso, como hasta ahora tiene acostumbrada a la mayoría, dado su condición actual de comediante.

  • rebelde dijo:

    Ucrania ha caído al nivel de república bananera, llegando al límite de elegir a un comediante como presidente, con tal de quitar del poder al magnate corrupto y fascista que los desgobernó todo este tiempo. Guatemala fue otro país que eligió a un comediante como presidente, así que este país de Europa se le asemeja.
    Ojalá el comediante sepa ocupar el cargo con seriedad y responsabilidad, recomponga las relaciones con Rusia, porque es inevitable y se cree un clima más favorable para la vida del sufrido pueblo humilde ucraniano. En Ucrania llegó al poder lo peor de la sociedad ucraniana, fascistas, corruptos, lamebotas de EEUU, vende patrias, apoyados por supuesto por Occidente que ha manipulado a Ucrania con a un títere para lograr sus intereses. Poroshenko mejor que se siga dedicando al chocolate.

  • celen dijo:

    eufemismo: «retorno de Crimea a Rusia»…

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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