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Constitución y democracia: ¿Alardes de pirotecnia?

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Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

El sistema político cubano no parece hacer alardes de pirotecnia cuando proclama la voluntad de acentuar el carácter «democrático» del modelo de socialismo.

La sola discusión de si esa palabra —con todos sus significados— debería aparecer en dicho modelo provocó abundantes debates. Muchos aludían que sobraba mencionarla cuando de socialismo se trata, porque el modelo que no sea democrático ya no es socialista.

Pero definitivamente se impuso la coherencia y la honestidad para reconocer que no todos los modelos que se proclamaron bajo esos ideales lo fueron, y que en nombre de sistemas que dijeron asumirlos se cometieron pecados incontables, aunque deba recordarse aquella idea leninista de que las revoluciones son sabias, inequívocas, quienes se equivocan son los revolucionarios.

No hacen falta siquiera mayores indagaciones para reconocer que fue precisamente la ausencia de democracia una de las condicionantes de aquellos a los que Fidel llamó «desmerengamientos», ocurridos en la URSS y los países de Europa del Este, cuyas consecuencias aún pagamos en los ámbitos práctico y simbólico.

No por casualidad los 25 años de la caída del famoso Muro de Berlín fue celebrada en 2014 con turistas que sobrevolaban la capital germana, mientras allá abajo un sugerente muro de luces les despertaba quién sabe cuántos recuerdos, instintos e ideas.

Los pasajeros de esos vuelos especiales pudieron contemplar para esa fecha los 15 kilómetros de lo que se nombró —extraña casualidad— como la «frontera de luz», una hilera de 8 mil globos luminosos que hicieron resplandecer una parte del antiguo trazado de la muralla.

El singular paseo, como dije entonces en esta columna, no hacía más que recordarnos que la contienda más grande y riesgosa de la modernidad se escenifica en el turbio y movedizo significado de los símbolos.

Sin embargo, hay más razones que nunca para afirmar que no más apagarse el resplandor de aquellas luminiscencias berlinesas —lógicas en un país que emergió del desmerengamiento con su reunificación—, cualquiera con un mínimo de «vuelos» por los azares de este mundo sabría que muchos años después de la caída del Muro de Berlín el capitalismo y sus entusiastas tendrían muy poco que celebrar, a no ser su enorme capacidad de producción y reproducción material y simbólica.

Fuera de toda la alharaca berlinesa, la pregunta razonable es: ¿por qué el capitalismo no ha triunfado?, incluso tras aquella debacle. La interrogante se la hizo hasta una plataforma mediática defensora de los valores del sistema, aunque con equilibrio y sensatez, como BBC Mundo, cuando publicó un interesante artículo bajo esa pregunta, por la misma fecha en que aquellos 25 años devolvían la picazón del delirio.

En el texto, el filósofo y político John Gray lanzaba sus cubos de agua helada a los teóricos de la eternización del capitalismo y de cualquier otra eternización. En los próximos años —apuntó— la creencia de que las sociedades están evolucionando hacia el capitalismo de mercado podría ser puesta a prueba.

No hay razón para pensar que el capitalismo se enfrenta a una perspectiva inminente de colapso global —indicó—, pero tampoco hay razón para suponer que el capitalismo reanudará su avance. En su opinión, el resultado más probable es que el futuro será como el pasado, con una variedad de sistemas económicos.

Si lo anterior no les queda más remedio que reconocerlo a los defensores del capitalismo, desde la perspectiva de una de sus potencias mundiales, qué no podríamos cuestionarnos los habitantes de este archipiélago sumergido en la llamada periferia global, y donde ya se vivió nuestra «dosis exacta» de dicho sistema.

Claro que un cuestionamiento de esa naturaleza solo sería fecundo y serio si parte, como está ocurriendo con énfasis en estos momentos en Cuba, de una valoración crítica de los modelos de socialismo construidos, y de nuestro propio modelo, que no podría ignorar, como ya hemos visto, los déficits democráticos.

En medio de las radicales transformaciones estructurales en el proyecto político que se adentra a los desafíos del siglo XXI, es preciso reconfigurar, atemperada a la modernidad, la idea leninista de «Todo el poder a los soviets», o la de Fidel de que «El poder del pueblo, ese sí es poder», que cierta burocracia pretendió manipular para favorecer sus intereses elitistas.

El edificio verdadero que debemos habitar en la democracia socialista nuestra es aquel donde se honre cada vez más que la soberanía debe residir en el pueblo, el único del cual puede emanar todo el poder del Estado. Si bien la anterior es una proclama clásica de todas las constituciones burguesas, solo en un modelo de socialismo que aspire, como soñó el Che Guevara, a liberar al hombre de toda enajenación, es posible darle a ese precepto su verdadera naturaleza emancipadora.

De ahí que uno de los más grandes de nuestros desafíos es continuar reconciliando nuestra institucionalidad política unipartidista, la estatal y gubernamental, con los criterios de soberanía popular que marcan especialmente las aspiraciones del socialismo en este siglo.

Aunque estamos en vísperas de conocer cómo la comisión redactora de la actual reforma constitucional resumió el espíritu del gigantesco debate nacional promovido para someterla a consenso, el primer escalón de este proceso fue ya una demostración de la voluntad política de acrecentar el carácter democrático de nuestro socialismo.

Otras señales en ese sentido —aunque no es propósito de estas ideas resumirlas todas—, son los pronunciamientos del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de que la prensa debe formar parte de los mecanismos de rendición de cuenta de las instituciones públicas a los ciudadanos, un estilo de Gobierno que favorece el contacto sistemático y directo con las bases de la sociedad, la apertura de cuentas en redes sociales o la regularización de las comparecencias ante los medios de comunicación de funcionarios de alto rango que explican los resultados de su gestión.

Puede presumirse que se trata solo de los primeros pasos de una sociedad que intenta avanzar hacia un redimensionamiento rotundo del estilo vertical hacia uno más raigalmente horizontal y trasparente en la gestión política y de Gobierno que, como muchos habrán advertido en el nuevo texto constitucional sometido a consulta, tiene amplias posibilidades de acentuación y ampliación.

Y esto último, por su valor y trascendencia, sí merece que hagamos suficientes alardes de pirotecnia.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 22 comentarios



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  • Alex dijo:

    Por ahora asignatura pendiente. Se incluyeron cuestiones opinadas por pocos y se eliminaron otras respaldadas por muchos. Eso sin contar lo que el propio secretario reconoció como una limitación: se recogieron opiniones y no votos, por tanto nunca pudimos saber desde el punto de vista cuantitativo el verdadero apoyo en determinado aspecto. Para mí el proceso quedó cojo….

    • Luis Alberto dijo:

      Cuando muchos son los que esgrimen preceptos retrogrados, racistas y extremistas, es bueno que existan parlamentarios los suficientemente inteligentes para desestimar sus demandas.

    • Yoender dijo:

      Para saber el respaldo de cada idea desde el punto de vista cuantitativo, haría falta un referéndum o algún mecanismo de votación….y entonces el proceso sería interminable

  • ramiro lopez dijo:

    Pienso que esas palabras y teorias tienen que verse en la mesa, en el transporte,etc. Hasta que no logremos eso todo es letra muerta y se hace todo dificil de creer

    • Arnaldo dijo:

      Que grande eres

    • Luis Alberto dijo:

      Como bien tu dices, Hasta que no logremos. ¿Estas tú poniendo tu granito?

  • Aeh dijo:

    Coincido con alex

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    El proceso concluido es extraordinario, la puerta abierta a la discusión entre todos es lo mágico, ese proceso en si es la clave, es la muestra más clara y sólida de la fuerza de nuestra democracia, que sin ser perfecta, muestra nuestra principal fortaleza y diferencia con otros países y sistemas sociales al perfeccionar una carta magna, ahí es donde está la verdadera y mayor democracia, precisamente en la forma en que se ejecuta ese proceso, no en el documento como tal, que siempre estará sujeto a ser mejorado, porque en la actualidad cada país es libre de redactar y mejorar su propia constitución y con ello el texto siempre expresa su enfoque de democracia, pero la diferencia que pone el sello de genuina y moderna democracia participativa, está en la forma en que se realiza dicho proceso, ahí es donde el concepto democracia se acerca a su mayor valor, esa es una tarea pendiente por divulgar por parte de nuestra prensa.
    En el capitalismo por esencia, y dentro de ello la prensa es su mejor expresión, tienden a enfocarse de forma absoluta, y a destacar más, el resultado final como exponente supremo de democracia, destacan más el texto, que el proceso para lograrlo, es parte de la ideología de primero el resultado o el éxito, el resto, es como consecuencia de ello, eso es lo que nos venden como democracia, haciendo más hincapié en lo más mediático, vendiéndolo como un producto terminado y democrático, que todos nos creemos, por eso no le convienen y no se detienen en el proceso, que es donde precisamente esta la verdadera democracia. En la actual modernidad en materia de democracia, el proceso, cuando seriamente abordamos el concepto democracia, es siempre más importante que lo que en ese momento se somete a consulta, aunque la mayoría no lo crea, y no tenga en cuenta ese detalle, pero la democracia solo puede existir en el proceso, los textos, ideas y documentos pueden tener un valor democrático, pero el sello, el cuño lo pone el proceso, ahí es donde está la verdadera democracia. Nuestra prensa tiene como tarea pendiente hurgar más, y exponer en detalles lo que conforma ese proceso recién concluido, divulgarlos más desde su ángulo como prensa, compararlos con otros países y sistemas sociales, precisamente porque aquí es donde está el pollo del arroz con pollo, donde está la diferencia en materia de perfeccionar una constitución, lo democrático está en el proceso primero y luego en el texto, pero sin darnos cuenta por ir detrás de lo mediático, entonces descuidamos divulgar la verdadera fortaleza, el proceso.

  • Rolando dijo:

    Es difícil de entender el proceso de selección de las opiniones que se aceptan a las que no. Solo pienso que las estadísticas arrojan datos muy útiles que deberían tener en cuenta los revisores que no somos nosotros el pueblo

  • Rolando dijo:

    Es difícil de entender el proceso de selección de las opiniones que se aceptan a las que no. Solo pienso que las estadísticas arrojan datos muy útiles que deberían tener en cuenta los revisores que no somos nosotros el pueblo

  • ale94 dijo:

    Estoy de acuerdo con lo que dice alex

  • Irina dijo:

    Hasta cuándo se va a pedir en Cuba una ley contra el maltrato animal??? Una ley que pese!! Qué se haga cumplir… No una leve mención ambigua…!! Es hora de que cese el maltrato!!!

    • Sara dijo:

      Irina, pienso igual que tú, tengo entendido que la protección a los animales quedó «virtualmente» incluida e la protección de la flora y la fauna, o lo que es lo mismo, no la incluyeron, no hicieron mención de que el estado proteja del abuso y maltrato a los animales domésticos, de trabajo, etc. Tanta gente que lo pedimos… y nada. Que decepción!!!

  • G.Esteban Ramirez dijo:

    Uno de los caminos para construir la esencial Democracia Socialista,es la Auditoria OBLIGATORIA de todos sus bienes personales,a todo ciudadno que acceda a una responsabilidad en el aparato administrativio estatal,al tomar posesion y al cesar en el mismo,asi se sabra si robo o no lo hizo.
    Otro es ubicar en las oficinas de «atencion a la pòblacion» a personas Instruidas ,con por lo menos un curso de Etica y Humanismo,pues demasiadas veces, actualmente, son un muro «de acero» que impide al ciudadano obtener una entrevista para dialogar con el funcionario que se precisa..
    Y hablando de Democracia y libertad de expresion,espero que publiquen esta, mi opinion.

  • Mercurio dijo:

    Hay que trabajar más en los problemas que tenemos, no puede ser que.53 diputados pidieran la palabra para que después todos no dijeran nada. Lazo dijo que había que ser breve y si la intervención fue aclarado por Homero no había nada que decir, entonces esos 53 sólo tenían dudas o ganas de salir en TV. Esta misma asamblea habló de los juguetes ¿donde están? Creció la economía y no hay pan, huevos y los productos cada día más caros, problemas reales con el transporte luego de querer experimentar con el pueblo. No puede ser que podamos construir ahora 1.7 viviendas diarias por cada municipio sin siquiera haberlo fortalecido. Hay mucho que hacer y poco que hablar.

  • Alzugaray dijo:

    Felicidades a Ronquillo por este excelente texto, más allá de que se pueda o no estar de acuerdo con todo. Ponderado, balanceado y, pudiera decirse que riguroso en el razonamiento, sin estridencias ni rigideces ideológicas. Modelo de buen periodismo. Reconocimiento a Juventud Rebelde y Cubadebate por publicarlo.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    El proceso concluido es extraordinario, la puerta abierta a la discusión entre todos es lo mágico, ese proceso en si es la clave, es la muestra más clara y sólida de la fuerza de nuestra democracia, que sin ser perfecta, muestra nuestra principal fortaleza y diferencia con otros países y sistemas sociales al perfeccionar una carta magna, ahí es donde está la verdadera y mayor democracia, precisamente en la forma en que se ejecuta ese proceso, no en el documento como tal, que siempre estará sujeto a ser mejorado, porque en la actualidad cada país es libre de redactar y mejorar su propia constitución y con ello el texto siempre expresa su enfoque de democracia, pero la diferencia que pone el sello de genuina y moderna democracia participativa, está en la forma en que se realiza dicho proceso, ahí es donde el concepto democracia se acerca a su mayor valor, esa es una tarea pendiente por divulgar por parte de nuestra prensa.
    En el capitalismo por esencia, y dentro de ello la prensa es su mejor expresión, tienden a enfocarse de forma absoluta, y a destacar más, el resultado final como exponente supremo de democracia, destacan más el texto, que el proceso para lograrlo, es parte de la ideología de primero el resultado o el éxito, el resto, es como consecuencia de ello, eso es lo que nos venden como democracia, haciendo más hincapié en lo más mediático, vendiéndolo como un producto terminado y democrático, que todos nos creemos, por eso no le convienen y no se detienen en el proceso, que es donde precisamente esta la verdadera democracia. En la actual modernidad en materia de democracia, el proceso, cuando seriamente abordamos el concepto democracia, es siempre más importante que lo que en ese momento se somete a consulta, aunque la mayoría no lo crea, y no tenga en cuenta ese detalle, pero la democracia solo puede existir en el proceso, los textos, ideas y documentos pueden tener un valor democrático, pero el sello, el cuño lo pone el proceso, ahí es donde está la verdadera democracia. Nuestra prensa tiene como tarea pendiente hurgar más, y exponer en detalles lo que conforma ese proceso recién concluido, divulgarlos más desde su ángulo como prensa, compararlos con otros países y sistemas sociales, precisamente porque aquí es donde está el pollo del arroz con pollo, donde está la diferencia en materia de perfeccionar una constitución, lo democrático está en el proceso primero y luego en el texto, pero sin darnos cuenta por ir detrás de lo mediático, entonces descuidamos divulgar la verdadera fortaleza, el proceso..

  • Lázaro Borroto dijo:

    De acuerdo con el artículo, sobre todo con el siguiente párrafo:
    «Puede presumirse que se trata solo de los primeros pasos de una sociedad que intenta avanzar hacia un redimensionamiento rotundo del estilo vertical hacia uno más raigalmente horizontal y trasparente en la gestión política y de Gobierno que, como muchos habrán advertido en el nuevo texto constitucional sometido a consulta, tiene amplias posibilidades de acentuación y ampliación»
    Coincido en que debemos ir avanzando progresivamente y en que se están creando las condiciones para ello. Esa postura democrática para nuestra sociedad (enmarcada en un solo partido, porque realmente no hacen falta otros), defendida por muchos, pero sobre todo por la prensa y en particular por el autor de este artículo (pude ver por lo menos una entrevista en que expuso magistralmente esa visión) nos refuerza la confianza en un futuro verdaderamente próspero y sostenible para la patria.

    • JEBD dijo:

      Coincido con la opinión de Lázaro. No necesitamos otro Partido; pero si necesitamos que nuestros militantes lo sean de verdad, honestos, trabajadores, responsables, sensibles, humanos. De manera que un militante sea visto por todos, como hace décadas atrás, como un ejemplo a seguir. Hoy existen personas que poseen el carné del partido, pero no son lo mejor de la clase trabajadora, carecen de sensibilidad, son déspotas, etc. Y lo peor, ocupan puestos donde tienen el priviligio de decidir. Mientras sea así, habrán opiniones desfavorables en este tema, como la mía. Esa es mi opinión.

  • Dayami Lucena Castillo dijo:

    Votare por el NO:esta Constitucion no me representa.

  • Pedro Frank dijo:

    ¿por qué el capitalismo no ha triunfado?… A caso existe otro sistema social imperante en el mundo y yo no me he enterado. Mejor preguntemos ¿por qué el socialismo no ha triunfado?… y corrijamos todos los errores y males que agobian a nustra sociedad cubana.

  • Katia Castillo Marti dijo:

    Apoyo la idea de Alex

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Ricardo Ronquillo

Ricardo Ronquillo

Premio Juan Gualberto Gómez. Subdirector editoral y columnista de Juventud Rebelde.

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