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Ni muy, muy; ni tan, tan: Valoraciones preliminares sobre las elecciones en Estados Unidos

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Elecciones de medio término de EE.UU. (Foto: AFP)

No se produjo la “marejada azul” que en los primeros meses de campaña predijeron muchos comentaristas y políticos estadounidenses y es usual que en estas elecciones de mitad de mandato presidencial asi suceda y el partido que ocupa la Casa Blanca sufra pérdidas en el Congreso federal. Así ha acontecido con las presidencias de Clinton, W.Bush y Obama.

Se cumplieron los pronósticos generales: el Partido Demócrata incrementó su bancada en la Cámara de Representes y, con ocho distritos aun por certificar el resultado final de la votación, debe asegurar una mayoría de 226 escaños demócratas contra 203 republicanos, una ganancia neta de 29 cargos en comparación con los que ocupaban hasta las actuales elecciones.
El Partido Republicano logró asegurar y hasta ampliar en tres (y casi seguro en cuatro) miembros su actual mayoría en el Senado; ganan los escaños de Missouri, Indiana y North Dakota, pierden el de Nevada pero logran mantener el de Arizona, que había quedado abierto por el retiro de Jeff Flake. Hasta redactar estas líneas todo parece indicar que en el caso de la contienda en Florida entre el titular Bill Nelson, demócrata, y el republicano Rick Scott, será necesario un recuento mandatorio de los votos, dado que la diferencia entre ambos es del 0,5% de los votos.

En las elecciones de los gobernadores de los estados, el Partido Demócrata logró sustanciales avances, al ganar los cargos en seis estados: Nevada, New México, y Kansas, donde el titular republicano no concurrió a la reelección y en Wisconsin e Illinois, donde fueron derrotados los titulares republicanos. Aun así, una mayoría de los gobernadores (27 de 50), pertenecen al Partido Republicano.

Debe destacarse que con la incorporación de Wisconsin a los gobiernos estaduales bajo control demócrata (y hecho que se refleja también en la elección de senadores), ese partido tiene la influencia mayoritaria sobre la franja de estados limítrofes con Canadá, desde Minnesota hasta Maine. Solo se escapan a dicho control los senadores de Ohio y New Hampshire. Tres de estos estados, Wisconsin, Michigan y Pennsylvania (que desde 1992 hasta 2012 votaron siempre por el candidato presidencial demócrata), aportaron en 2016 los 46 votos electorales necesarios para la victoria de Trump en 2016. Casi todos forman parte del llamado cinturón del óxido (rust belt).

Desde el punto de vista electoral, las gobernadoras y cuerpos legislativos de los estados juegan un papel primordial en la delimitación del territorio de los distritos electorales de los estados, lo cual corresponde volver a fijar a partir de los resultados del Censo que se efectuara en 2020 y que entrarán en vigor para las elecciones de mitad de mandato de 2022. Las reglas que se fijen por los estados pueden tener un efecto en las elecciones debido a la práctica usual de ajustar arbitrariamente dichos límites para favorecer electoralmente a uno u otro partido, lo cual se conoce en los Estados Unidos como “gerrymandering” y que he traducido como “salamandrismo”.

Es inevitable que en lo adelante y durante el resto de su mandato presidencial, Donald Trump confrontará una más activa y efectiva oposición por parte del llamado poder legislativo (al menos en la Cámara de Representantes), en la tramitación y aprobación de proyectos de ley y de decisiones que deban contar con la aprobación del parlamento, como sucede con el nombramiento de funcionarios de alto rango gubernamental. Tal como están las cosas, es altamente improbable que se prouzca en la Cámara de Representantes una propuesta de enjuiciamiento (impeachment) a Trump, a no ser que existan fuertes evidencias o contundentes pruebas de una conducta impropia por parte del mandatario norteamericano. La propia Nancy Pelosi ha expresado que ese punto no debe constituir una prioridad de la Cámara de Representantes.

Una primera consecuencia de estos resultados electorales es que no se producirá un compás de espera en la actividad electoral. En la práctica ya ha comenzado la campaña para las elecciones de noviembre de 2020 lo que regularmente no ocurriría hasta abril de 2019 con la formalización ante la Comisión Electoral Federal de las primeras aspiraciones a la nominación como candidatos presidenciales.

Trump había anunciado desde meses atrás que aspirará a la reelección. A juzgar por lo turbio que está el panorama político electoral en estos momentos, la incógnita a despejar es sí habrá algún otro aspirante por el Partido Republicano, aunque es una hipótesis con poco fundamento. En cuanto al Partido Demócrata, debe pasar algunos meses (y mucho análisis sobre los resultados de la recién concluida campaña electoral), antes de que se manifiesten formalmente quienes aspirarán a la candidatura por el Partido Demócrata.

Por lo pronto, el foco de atención de los demócratas estará centrado en proyectar cómo ejercer la presidencia de la Cámara de Representantes y su papel en la conducción de las tareas legislativas en su condición de partido mayoritario, a partir de la instalación del nuevo Congreso el 3 de enero de 2019. La más importante decisión que deben tomar es la designación del Presidente de la Cámara (Speaker, según su denominación en inglés). Desde 2006 y hasta que los demócratas perdieron la mayoría en la Cámara en las elecciones del 2010, el cargo (tercero en la línea de sucesión del Presidente de la nación) correspondió a la representante por California, Nancy Pelosi, cuyo desempeño fue criticado desde las propias filas demócratas y por la oposición. Pelosi es una experimentadísima y habilidosa política, nacida en 1940, que toda su vida profesional ha estado dedicada a la actividad parlamentaria. Su orientación política es esencialmente liberal. Entre otras muchas cuestiones que definen su actitud, debe señalarse que dio apoyo a las iniciativas de Obama sobre la “normalización” de relaciones con Cuba y se ha declarado públicamente a favor de la eliminación del bloqueo a Cuba.

Se afirma que en estas elecciones a mitad de mandato presidencial han sido las que más atención y entusiasmo han despertado de todas las celebradas hasta la fecha, pero lo que sí está demostrado es que si de elecciones congresionales se trata han sido las más costosas en la historia nacional. El Center for Responsive Politics (CRP)calculaba a mediados de octubre pasado que el costo total sobrepasaría los cinco mil doscientos millones de dólares, incluyendo el dinero gastado por los candidatos, los partidos, los comités de campaña, los PACs y los grupos periféricos. Y posiblemente la cifra final sea superior a la que estima el CRP Los demócratas superarán en gastos a los republicanos en unos 300 millones de dólares. Solo dos elecciones congresionales se han acercado a esos niveles de gastos, las de 2010 y las de 2016, con cifras que llegan a los cuatro mil millones de dólares, ajustadas por los índices de inflación.

Estas altas inversiones en la campaña electoral ha tenido un efecto directo en la concurrencia a las urnas, que aunque inferiores a las de una elección presidencial, se estima por el New York Times que podrían haber sobrepasado 114 millones de votantes, muy por encima de las de 2014 (83 millones) y 2010 (91 millones). Influye además el mayor interés mostrado por mujeres, latinos, negros y jóvenes, cuyos niveles de preferencias son mayores por los candidatos demócratas.

Por el momento, los movimientos de estas capas de la población no tienen vida orgánica propia fuera de límites locales y son canalizados acorde con los intereses de los mecanismos creados por los profesionales de la política electoral.

Veremos cómo se comportan estos factores ante los nuevos retos y desafíos que imponen las exigencias del próximo proceso electoral.

Antes de concluir, una breve referencia a la participación de los llamados “cubanoamericanos” en estas elecciones. Como es conocido, el foco principal de participación de votantes de origen cubanose concentra en Florida y particularmente en el condado Miami-Dade.

Se trata de tres distritos ubicados en el extremo sureste de Florida, situados entre la costa Atlántica y los Everglades y que comprenden básicamente el territorio del Area Metropolitana de Miami y muy particularmente el condado Miami-Dade Estos tres distritos electorales fueron creados como resultados del Censo 2010, tomando como base los antiguos distritos 18, 21 y 25, por los que habían sido elegidos por última vez los congresistas de origen cubano: Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Díaz Balart y Lincoln Diaz-Balart.

Pero en estas elecciones se ha producido un viraje. Los titulares de origen cubano y de filiación republicana en los distritos 26 y 27 fueron derrotados por políticos que no tienem ni origen cubano ni origen latino y cuya filiación es demócrata. En el distrito 27, la periodista María Elvira Salazar que debía suceder a la retirada Ileana Ros-Lehtinen, perdió frente a la demócrata Donna Shalala y en el Distrito 26, Carlos Curbelo fue derrotado por Debbie Murcasel-Powell. Solo sobrevivió Mario Díaz-Balart en el distrito 25.

Otros datos confirman esta aseveración. En la elección para gobernador, el candidato demócrata Andrew Gillum obtuvo en Miami-Dade, 478,890 votos para un 59,9% del total, mientras su oponente, Ron de Santis, recibió 311,701 votos, el 39%. En el caso del Senado, igual. El demócrata Bill Nelson llegó a 485,044 votos; un 60,6%, mientras que el republicano Rick Scott se tuvo que conformar con 315,948 votos; el 39,4%. Indica que el llamado voto de los “cuban americans” no es mayoritario ni ejerce influencia fuera de su grupo; es un voto cautivo reoublicano, encerrados en las fronteras de Miami-Dade.

Todo lo anterior es evidencia (que realmente no es nueva) de que el llamado “voto cubanoamericano”, entendido como el “anticubano”, no es ni decisivo ni efectivo, ni influyente sino más bien una “pantalla” para adjudicar a otros la agresividad permanente del gobierno de Estados Unidos. La verdadera generación de la política estadounidense hacia Cuba se fundamenta en el interés imperial de Washington. Vale recordar que fue Ronald Reagan, aún desde antes de empezar a ejercer su primer mandato presidencial, quien dio “carta de ciudadanía” al término “cuban american” al crear la mal llamada Cuban American National Foundation.

Una reflexión a modo de despedida:

El desenvolvimiento y los resultados de las elecciones de mitad de mandato presidencial nos enseñan que el sistema político electoral norteamericano está en crisis porque es incapaz de buscar solución a los problemas de seguridad social, de atención a la salud, del acceso a la educación, del fin a la violencia insensata que destruye a cada momento decenas de vidas, del maltrato, derroche y destrucción de nuestro medio ambiente, de las amenazas de guerra y exterminio de naciones enteras, cuya solución afecta al 99% de la población (unos 323, 4 millones de personas en 2018) que solo recibe la mitad de la riqueza producida en el país, mientras el 1% de los habitantes (unos 3,3 millones de habitantes) se apropia del 50 % de las riquezas del país y son los que generan esos problemas sin solución, ninguno de los cuales les significa un conflicto con su maneta dee vivir, por el contrario se aprovechan de esa situación para gastar el grueso de los 5 mil millones dólares invertidos en las recién concluidas elecciones.

Se elegirá a no a uno u otro político, pero todo será en balde hasta que no se coloque en primer lugar de la acción política de esa país alcanzar la dignidad plena del ser humano.

Se han publicado 15 comentarios



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  • senelio ceballos dijo:

    Saludos a Ud diplomatico-periodista RAMON!!…Gracias por traernos opinions y conclusions..diriamos de primera mano como EXPERTO!!!!! Ud ha vivido de cerca muchos annos alli…Nosotros hemos vivido tambien ce cerca..Desde CCCP hasta LA NUEVA RUSIA……Podriamos llamar a los procesos que estan ocurriendo en EU….LA PEREESTROIKA a lo gringo?…..O NO?…..Antes de DT era otro EU mannana tendremos otro EU o no?

  • Carlos dijo:

    Sencillo pero profundo, real. Felicidades al autor.

  • Alzugaray dijo:

    Un excelente análisis. Objetivo. Riguroso. Ponderado.

  • Jesus dijo:

    Cubano-Americano es un termino para designar a los Cubanos que viven en Estados Unidos bien nacidos en Cuba o nacidos de padres Cubanos, asi se conocen alla y aqui
    es un termino utilizado ampliamente por todos y no veo el inconveniente en ello.
    Estamos acostumbrados a criticar por criticar todo lo que viene de alla pero lo cierto es que miles de familias Cubanas reciben una ayuda sustancial de personas que trabajan y viven en ese pais, esos los Cubano Americanos bastante que nos ayudan y dan oxigeno a nuestra economia.

    • Guille dijo:

      Jesús, yo entiendo que sean cubano-americanos (mejor, cubano-estadounidenses, porque los que nacimos y vivimos en Cuba también somos cubano-americanos ¿o no nacimos en Cuba que está en el continente americano?) pero quienes nacen en USA, aunque sean de padres cubanos, automáticamente adquieren la nacionalidad estadounidense, así que, de cubanos, nada. Hijos de cubanos y punto, o si usted quiere, de origen cubano. Note usted que si quieren viajar a Cuba, esos “cubano-americanos” que usted dice, nacidos allá, no necesitan pasaporte cubano, pero sus padres sí. ¿Entendido?

      Por cierto ¿a qué viene su comentario sobre los cuatro pesos que mandan los cubanos a sus familias acá? ¿qué tiene que ver eso tan superficial de su parte con el análisis que hace el especialista? Mire, plata de verdad es la que mandan los mexicanos residentes en USA a sus familias en México. ¡Ahí si ha plata! Busque cifras y compárelas con las de los cubanos.

      Ah! Parodi, gracias siempre por tu oportuno análisis. A quienes no te conocen siempre les digo que no hay nadie en Cuba que sepa más de ese país que tú, y en esto me doy el lujo (y el gusto) de ser absoluto. Absolulety, como dicen los yanquis.

      • Carlos dijo:

        No entiendo su razón por estar insultándonos. Mire las cifras y se dará cuenta lo mucho que aportamos al país esos que usted tanto desprecia. Son muchas las familias en Cuba que dependen de esas remesas que asciende a billones de dólares al año. Al parecer usted no maneja muy bien las matemáticas y porcentajes. Como va a comparar la contribución de los hermanos mejicanos cusndo estos son mucho más que nosotros los cubanos en USA. Debería darle pena su comentario.

      • Sergio dijo:

        Guille

        Sólo te voy a dar un dato, y contra dato no hay OPINION.

        2017

        Ingreso por Turismo, 1500 millones de dolares

        REMESAS desde Estados Unidos, 3575 millones (+100 millones en relación al 2016)

        Saludos,

      • Sergio dijo:

        Por otra parte son 35,7 millones de mexicanos por 2.1 millones de cubanos. Habría que ver cual es el PESO de las remesas de los mexicanos en la economía. Ya le mostré con DATOS, no con opinión, que la remesas, en CUBA, significan el doble de ingreso que el TURISMO.

        Fijese usted si es importante, nada despresiable, eh?, no cree?.

        Saludos,

      • Sergio dijo:

        Pues Guille Yo conozco otro que conoce tanto como PARODI, no se si pueda decir el nombre por esta vía. Imagino que sepa usted a quien me refieron, ya que se la da usted de sabiondo.

        Saludos,

      • El buril dijo:

        Guille: Me parece que como dicen los yanquis como usted les llama es “absolutely”, pero bueno eso es un error al escribir, lo importante es la comparación que hace con respecto al dinero en demasía que dice usted mandan los mejicanos desde USA a Méjico con respecto a lo que envían los cubanaos desde USA hacia Cuba, ninguna de las dos cosas en el fondo es lo realmente positivo y bueno de este asunto, recuerde Méjico es más grande y mucho más populoso que Cuba, por otra parte la famosa frontera por donde tanto han entrado ilegalmente a USA está tan cerquita de Méjico como el teclado de mi PC a mis manos, por tanto las matemáticas y el sentido común casi te grita que no hay que sacar cuenta alguna. Por el contrario, lo mejor fuera que no hubiera tales remesas por ambos países, porque sería el mejor signo de que las cosas en ambos países andan muy bien y es lo que debemos perseguir, es una meta muy loable.
        Y comentando el artículo de Parodi, mi opinión es muy buena al respecto, es de lo mejor por mesurado y claro de lo que he leído aquí en Cubadebate..

    • felix dijo:

      ¿ Y quién dice lo contrario…… estos son tiempos de unir , no de dividir.

      • Guille dijo:

        “felix”, no entiendo a qué viene su comentario. ¿…………………..?

    • Amador dijo:

      Guille solo se puede decir lo que tu quieras?

  • Rosquete dijo:

    Muy Bien, me gustó mucho este análisis realizado, Muchas Gracias amigo Parodi.

  • Raul G. dijo:

    Co. Parodi Debbie Murcasel Powell es de origen Ecuatoriano. Primera ecuatoriana que llega al Congreso de los Estados Unidos.

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Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Ramón Sánchez-Parodi Montoto

Fue nombrado jefe de la sección de Intereses de Cuba en Estados Unidos, entre septiembre de 1977 y abril de 1989. Luego ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, hasta 1994. Y a partir de entonces se desempeñó como embajador cubano en Brasil, hasta el año 2000. Además de sus actividades como funcionario del gobierno cubano, Sánchez Parodi es periodista y escritor.

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